Gracias por sus comentarios, siete en total muchas gracias! espero que les siga gustando esta historia. Espero que siga así, no quiero aburrirlos jeje Como sea, si ven que algo estuvo mal, errores de horrografía o incoherencias háganmelo saber por favor. Sin más, el capítulo va dedicado a mi amiga Leslie-chan, porque su OC hace última aparición aquí je.
3. La espada Venom
Liane no sabía que hacer ahora, tantas emociones en un día y tantas cosas que no se pudo explicar. Primero, ¿por qué habían tantas mujeres escondidas en el sótano?, segundo, ¿quién era Kachees Krim y por qué dijo que Sateriajis había secuestrado a su esposa?, tercero, ¿qué quiso decir Sateriajis cuando se refirió a "encantarla a ella"?, cuarto, ¿Por qué desapareció el cuerpo de Sateriajis y apareció en su lugar el primer tesoro?
-Meikai… -La estrella posiblemente le daría las respuestas, fue lo que pensó.
Lily salió corriendo de la mansión de Venomania, debía notificarle a Leslie y Castiel lo ocurrido. A su jefa porque tal vez ella sabría responderle la duda que tenía sobre Kachees Krim y a Castiel porque era su responsabilidad decirle que Sateriajis murió. Menos mal la cantina se encontraba a tan solo dos calles de la mansión, por lo que no tardó más de cinco minutos en llegar.
No había camareras. Leslie la notó extrañada, Liane sudaba, tenía la respiración agitada, sus ropas estaban salpicadas de morado y sostenía una espada de plata con la mano derecha. Castiel, en tanto, miró sorprendida el arma y prácticamente se la arrebató a Liane apenas se puso de pie.
-¿Dónde obtuviste esto? –Castiel miraba insistente a Lily.
-Sa-Sateriajis murió. –Fue lo que alcanzó a responder, recordando el suceso volvió a derramar lágrimas, pero en menor cantidad aunque el dolor fuese el mismo. –Un tal Kachees Crim… lo asesinó con una daga envenenada.
Leslie fue a abrazar a Liane, Castiel se dejó caer en el suelo con los ojos bien abiertos mientras se abrazaba a la espada que sostenía con ambos brazos. Las tres lloraron y el momento fue interrumpido por la clientela que entraba a buscar un trago.
-Menos mal ese bastardo murió, no puedo creer que nos haya obligado a hacer esas obscenidades. –La muchachita rubia reconoció al instante aquella voz áspera y ácida y sabía a quien se estaba refiriendo.
-No creo que nos haya obligado, más bien nos embrujó para que lo hiciéramos por voluntad propia. –Escuchó a alguien más, igualmente la reconoció, pero esta voz era indiferente ante lo sucedido.
-Es lo mismo, embrujadas o no, no hay forma de borrar esas sensaciones. –Una tercera que igual fue fácil de reconocer, entonces Liane sintió que ella posó una mano en su hombro. –Incluso Lily debe sentirse así, ¿no es verdad amiga?
-Creo que ella fue la más afectada, después de todo siempre fueron muy cercanos.
-Tal vez demasiado, pero lo que me sorprende es que no la hayamos visto en el sótano por dos años.
-Seguramente la tenía a parte para su mejor deleite, Mikulia, Lukana, o a lo mejor quiso guardar a la mejor ramera para el final. –Liane no toleró que la llamara de esa forma y menos la persona de la cual su amigo estaba enamorado.
-¡Cierra la estúpida boca, Gumina! –Exclamó tras abofetear a la aristócrata.
-¡Lily! –Nadie dentro de la habitación esperaba tal acción por parte de la muchachita rubia, mucho menos Gumina, quien tantas veces se mofó de ella como del duque.
-¡No puedo creer cómo es que Sateriajis se enamoró de alguien como tú! –Exclamó.
-¿De qué estás hablando?, se notaba a leguas que tú eras la enamorada de ese depravado. –Puntualizó Gumina a modo de defensa y mirándola con resentimiento. -¡Si tu no te hubieras puesto en mi camino, Sateriajis hubiera sido solo mío!
Liane no supo que responder ante eso. Castiel, para evitar la pelea, se interpuso entre ambas féminas; todas respetaban la autoridad de la comandante a pesar de que estuviera siendo perseguida por la propia Compañía. Leslie parecía la única en comprender todo lo que ocurría a la completa perfección, así que invitó a todas a tomar un trago para explicar las dudas que seguramente tenían rondando por sus cabezas.
-Está más que claro que Sateriajis fue quien raptó a todas esas mujeres, independientemente lo que hizo fuera con la ayuda de magia o no, es un crimen. –Dijo Leslie y Castiel bajó la mirada.
-Un crimen que fue pagado con la pena máxima. –Susurró la comandante con tristeza. –No creí que mi sobrino llegara al extremo de usar esta espada maldita.
-¿Qué quieres decir, Castiel? –Preguntó Liane un poco más confundida de lo que estaba. -¿Qué tiene que ver esa espada con lo que le pasó a Sateriajis?
Castiel suspiró y todos la miraron expectantes, salvo Leslie porque lo disimulaba bien.
-Esta espada, seguro que viste la inscripción que tiene, ¿no, Lily? Pues verán, Luxury significa Lujuria en latín.
-Sigo sin entender. –Comentó Gumina recargando su rostro en la barra de forma perezosa.
-Mi familia a usado este objeto como una ventaja para crear relaciones y compromisos a conveniencia, es decir, alberga una magia tan poderosa que puede cambiar los sentimientos de la gente. –Decía mientras observaba la hoja de plata. –Solo la primera hija de cada familia de Venom tenía el "privilegio" de portar esta espada. –Susurró con melancolía. –Con un corte, un simple roce en la mano bastaba para encantar a los hombres; pero como Sateriajis usó la espada en si mismo tuvo el efecto opuesto.
Pero entonces ¿Por qué ella no cayó bajo el hechizo, si siempre estaban en contacto físico? Liane entendió esa pequeña felicidad en Sateriajis, nunca fue su intención encantarla, seguramente él decidía a quien encantar y a quien no.
-Pues si que cayó bajo ese afeminado. –Soltó ácidamente Gumina, pero Lukana pudo notar algo su tristeza muy oculta en el matiz de su voz.
-Yo también lamento su pérdida, Gumina. –Mikulia también adivinó como se sentía la aristócrata. Esta no hizo más que dar un respingo y se fue, Lukana y Mikuia la siguieron después de dar sus respectivas condolencias a Castiel.
-También me voy, tengo que arreglar cuentas con ese Kachees Crim. –Castiel iba a salir, pero Leslie la detuvo.
-Sabes tan bien como yo que si te ven ahí afuera los de la compañía, morirás y de nada habrá servido que hayas salido a buscar a Crim. –Más la comandante rió ante la advertencia.
-No mientras me sigan teniendo miedo y, con esto en mis manos… –Refiriéndose a la espada. –Nada malo me pasará.
Y lo cierto es que nada malo le pasó, Castiel volvió a las tres horas después con un rostro bastante satisfecho; tres hombres de la Compañía cargaban con otras tres personas, hombres para ser más específico, y los tendió sobre el suelo frente a Liane. Estos se encontraban atados de manos y vendados por los ojos suplicando piedad.
La chica más o menos sabía que es lo que pretendía hacer Castiel. La comandante quería que ella identificara al asesino de su sobrino y hacerle pagar con la misma moneda. Entre las tres personas que los hombre de la Compañía trajeron se encontraba el verdadero Kachees Crim, a los otros dos no los había visto nunca en el pueblo. Liane no quería ser la culpable de la muerte de una persona, aunque esta haya asesinado a su amigo en primer lugar no tenía el valor de quitarle la vida a alguien aunque fuera de manera indirecta, porque estaba claro que Castiel le daría una muerte lenta y dolorosa.
-Bueno, ya que no quieres cooperar, supongo que tendré que acabar con los tres y problema resuelto. –La comandante alzó la espada de Venomania pretendiendo atravesar la espalda de su primera víctima, pero antes de que algo pasada una pantalla de humo las envolvió después de escuchar una explosión cerca de ellas -¡¿Pero qué demonios?!
Luego la puerta de entrada se abrió estridentemente y varios hombres ingresaron a la cantina. Eran otros miembros de la Compañía de Asmodean, de eso se dio cuenta en cuanto el humo se dispersó, pero no eran miembros cualquiera, eran los soldados de mayor confianza de Gast; Castiel los reconoció por la capa morada que cubría su cuerpo y, aparte de eso, una cinta roja atada al brazo derecho.
-¡Castiel Venom, hemos venido por ti! –Gritó el que parecía ser el líder de aquel pequeño escuadrón, de cabello rojizo y atado en una cola baja; llevaba colgando en su espalda una alabarda.
La comandante no hizo más que sonreír ante tal amenaza. –Liane, quiero decirte que fue un gusto haberte conocido, me hubiera encantado cuidar de ti cuando eras más pequeña, pero ese trabajo no me correspondía.
Castiel hizo un ademan a sus hombres para que se retirara, los cuales obedecieron escapando rápidamente por la parte de atrás, sin embargo, la capitana Teto Cetera, que era como se llamaba, mandó a los suyos para ir tras ellos.
-Lily, huye con estos Kachees y avísale a Leslie que no llegaré a cenar, pero que no se preocupe, cerraré la cantina antes de irme.
-No hagas promesas que no puedas cumplir, Castiel. –Dijo Teto apretando su alabarda y colocándose en pose de combate. -¿Debería decirte traidora? Tu hermano fue muy específico: Tráiganme su cabeza.
-Pues entonces sabrás el motivo por el cual me llaman "La luna roja de Asmodean". –Castiel en ningún momento borró la sonrisa de su rostro; aquellos orbes escarlata situados en su bello rostro brillaron brevemente y relamió sus labios. –Antes, quiero despedirme de quien me hubiera gustado considerar como mi hija. –Teto chasqueó la lengua, pero relajó la guardia un rato para concederle su deseo.
Liane fue rápido a abrazar a la comandante, ella le susurró lindas palabras al oído de ella, después le dio un medallón que solo era para los ojos de la muchacha rubia. Teto miraba impaciente, de no ser por que anteriormente fue una guardaespaldas de la reina Marlon y se guiaba por un código de honor, ya hubiera asesinado a su objetivo. Castiel escondió en los ropajes de Lily un medallón y después le dijo: -Algo me dice que viajarás muy lejos, esto que te doy te protegerá de bandidos y ladrones en tu camino. Suerte. –Después besó su mejilla y devolvió la cara a su contrincante.
Liane liberó a los acusados del asesinato de Sateriajis y salió junto con ellos del lugar. Liane le dedicó una última mirada a Castiel antes de salir por la puerta de atrás. Dos hombres corrieron, pero Kachees Crim se quedó al lado de Lily, con la mirada gacha y esperando decir algo.
-¿Por qué no me entregaste? Se que Sateriajis era tu amigo y lo maté frente a tus ojos, hubiera sido justo que dejaras que me mataran.
-Porque nadie merece la muerte como castigo o venganza, independientemente de qué hicimos, algún día saldaremos cuentas con quien corresponda. –Fue la respuesta de Liane.
Kachees se disculpó y se fue. Lily se quedó en la puerta de la salida de de la cantina, desde ahí oía claramente los gritos de batalla y el sonido del metal chocando. Quería ayudar, quería evitar que lastimaran a Castiel, pero nada podía hacer. Se mantuvo en ese lugar hasta que los sonidos cesaron y, rogando porque nadie muriera, después se fue de ahí.
-.-.-.-.-.-.-Fin del capítulo tres-.-.-.-.-.-.-
