¡Hola a todos!, siento la demora pero la semana pasada he tenido mucho que estudiar y se me secó el cerebro XD, intentaré actualizar una vez cada dos semanas, saludos y gracias por todos sus reviews realmente me alegraron el día.

Capítulo V

Bajo la tormenta

1-

-Yo que tú me quedaría quieto-sugirió una voz tras él, en ella se podía percibir claramente la euforia y la burla, perfectamente combinadas en ese tono frio y sagaz que provocó que Scorpius abriera los ojos de la sorpresa. Él estaba tenso desde que vio como un arma le apuntaba directamente al rostro, desde su posición, recostado en el piso de madera, podía ver como aquella canasta descansaba unos metros más adelante. La misma que contenía todas sus esperanzas y deseos, y de si algo estaba seguro era que la iba a recuperar fuera como fuera. Se incorporó con lentitud ignorando la advertencia del otro hombre, la cabeza le dolía por el golpe, y sentía todos sus músculos agarrotados.

-El diamante es mío-afirmó el joven de cabellos dorados en un susurro que resonó en aquella brisa marina que se había apoderado del muelle. Este se había puesto de pie con dificultad y veía a su nuevo contrincante con odio, y más que nada con decepción. Nott sostenía la pistola con firmeza y sus ojos brillaban desafiantes, burlándose de ese muchacho al que encontraba insignificante. A su vez la sonrisa ladeada que adornaba su rostro le daba un aire terrorífico y bestial.

-Decide ya o es él o es tu vida-declaró el muchacho de cabellos negros conteniendo una risa maléfica, se estaba divirtiendo enormemente con el joven. Los dos gorilas que le habían entregado la canasta hace pocos minutos estaban en una de las esquinas del lugar completamente inmóviles, como si todo lo que estuviera sucediendo frente a sus ojos ya estuviese planeado desde un principio.

-Te perdone la vida ¿eso no significa nada para ti?-soltó con furia el de ojos grises, mientras mantenía sus dientes apretados y respiraba entrecortadamente con el fin de tranquilizarse, él sabía que debía mantener la cabeza fría si quería conseguir la joya.

-Sigo vivo porque eres un cobarde-mencionó el poseedor de aquellos ojos oliva, denotando desprecio. El ambiente se congeló de golpe, aquellas palabras habían sido como una bofetada para Malfoy. Este percibía como toda la sangre de su cuerpo hervía y como su corazón empujaba con fuerza contra su pecho como queriendo escapar de su tórax.

-Y tu traicionas a tus amigos así que estamos a mano-rebatió este dando un paso al frente, sus orbes grises emitían cientos de chispas que perforaban a su interlocutor.

Nott sonrió con amargura-tu nunca fuiste mi amigo, yo solo te usé cuando te necesité-.

El rostro de Scorpius se deformó. En ese punto ya había perdido completamente la razón y solo se dejaba llevar por sus impulsos, los cuales solo le indicaban una cosa: destruir a Sebastián Nott.

-Eres un maldito bastard…-insultó el rubio acercándose peligrosamente a aquel hombre que continuaba tan erguido y serio como siempre.

En ese momento Nott hizo una seña a esos dos hombres que permanecían como espectadores, y en menos de un segundo detuvieron a Scorpius en su intento de abalanzarse sobre el de cabellos oscuros. La pistola no se movió ni un centímetro de su objetivo: la cabeza de aquel joven albino.

-Cambiando de tema, ¿dónde está la chica?-observó Sebastián con calma, a la vez que comenzaba a caminar hacia su objetivo con una sonrisa extremadamente falsa. Una brisa helada los envolvió y sin embargo nadie se estremeció, sobre sus cabezas unas pesadas nubes negras anunciaban que en cuestión de minutos algo más que unas simples gotas caerían.

Malfoy permaneció inmóvil, sus ojos se habían anclado en aquellos verdes, no pensaba darle la respuesta.

-Vamos Malfoy…-lo apresuró con una risa corta-¿o quieres que apreté el gatillo para que todo termine?-el revólver pasó frente a los ojos del muchacho como en cámara lenta, la sonrisa de Nott se ensanchó.

-Haz lo que quieras con ella, solo me interesa el diamante-contestó mordazmente. Ni siquiera intentó zafarse del agarre de aquellos matones, pues lo tenían bien sujeto de los brazos y estaba seguro que no podía igualarlos en fuerza.

-¡Que iluso!, olvidé que todavía no sabes lo más importante –recordó el hombre de cabellos oscuros llevándose una mano a la cabeza en un gesto totalmente teatral. Se notaba que el saber más que los demás le proporcionaba un sentimiento de satisfacción inexplicable.

-Conocer detalles sin importancia no va a impedir que me vuelva millonario Nott-contraatacó Malfoy con la voz cargada de furia.

Nott se rió por unos minutos antes de acercarse a la cesta y tomarla con ambas manos, luego la abrió de golpe. Y en su interior…

No había nada.

-La canasta está vacía ¿acaso pensabas que Ronald Weasley iba a dártelo a ti?-el estomago de Scorpius se contrajo de repente provocándole un intenso dolor que se sumó al de la cabeza y al de los brazos. Se negaba a creer que todo su esfuerzo había sido en vano, de seguro Nott lo estaba engañando, no podía estar vacía.

-Supongo que no entiendes nada, así que te voy a explicar la situación-hizo una pausa para dejar la canasta en el suelo y voltearse a observar al rubio fijamente- desde hace unas horas que formó parte del sistema de seguridad privado de la familia Weasley, y sé cosas que tú solo puedes imaginar-.

Malfoy no pudo evitar sorprenderse ante sus palabras.

-¿Entonces qué es lo que quieres?, ahora que trabajas para él puedes conseguir la joya por tu cuenta-expresó el joven de ojos grises algo confundido.

-No es tan fácil…-murmuró con una voz difícil de descifrar y el rostro endurecido por una mueca-pero eso a ti no te interesa, porque pienso eliminarte, sabes demasiado y ya has cumplido tu función-terminó con rotundidad, sus ojos brillaban ante el solo hecho de acabar con esa tarea.

-¿Con función te refieres a tu inútil plan de robo el día de la fiesta?-se burló este, Scorpius sabía que Nott se ponía susceptible cada vez que alguien cuestionaba su sabiduría, y entretenerlo además le daba más posibilidades de escapar de allí.

-Me sigue asombrando tu capacidad para cegarte ante las cosas más evidentes, tú fuiste la carnada, el único imbécil al que pudimos encontrar que se arriesgara a entrar a la mansión-se mofó haciendo sentir a su acompañante como un completo imbécil. Pero el rubio jamás lo iba a demostrar, sino que adoptó su postura defensiva y volvió a preguntar:

-¿Y eso de que te sirvió? todavía no tienes el diamante-.

Un silencio se extendió entre ellos, poco a poco pequeñas gotas comenzaron a marcar su presencia y Nott se dirigió a Malfoy con hastió-Fuiste más útil de lo que piensas, adiós Malfoy-.

Un segundo antes que el de cabellos oscuros presionara el gatillo, Scorpius empujó con sus últimas fuerzas a uno de los gorilas que se alejó con precaución del área de alcance de la bala. Al igual que una pantera hambrienta él se arrojo sobre Nott y ambos se enfrascaron en una lucha violenta. La pistola acabó en el suelo, como un juguete olvidado.

Sin que nadie se lo esperara, corriendo desde la entrada del muelle, una chica apareció.Rápidamente tomó el arma con sus manos temblorosas y contempló con horror como los dos matones se le venían encima. Metro a metro se acercaban precavidos intentando asustarla, pero ella no bajó la retaguardia y sostuvo la pistola con cuidado, como si fuera algo tan frágil y delicado que pudiera romperse al ser tocado por el viento.

Al mismo tiempo los otros jóvenes estaban en una danza de puñetazos, empujones y patadas. Scorpius a pesar de estar molido luchaba con energía y se defendía de los golpes mortales por parte del chico de ojos verdes. Rose esta sobresaltada nunca en su vida había presenciado semejante escena, parecían dos animales más que dos seres humanos, era evidente que no iban a descansar hasta que uno de los dos acabara muerto.

La lluvia finalmente apareció y el chaparrón no tardó en empapar a todos los presentes, el pañuelo de la chica resbaló con lentitud hasta el suelo y su despampanante cabellera pelirroja se le pegó a la cara completamente mojada.

Aquellos dos hombres comenzaron a acorralarla contra la pared de cajas, sus sonrisas maliciosas hicieron que la muchacha temblara asustada. Sin embargo una chispa se encendió en su interior, esta ni lenta ni perezosa distendió a todos aquellos temores que la paralizaban, y ella actuó.

Sus dedos resbalosos jalaron del gatillo y la fuerza proveniente del la pistola la hizo golpearse contra las cajas con violencia. La bala fue a dar a menos de cinco centímetros del pie de uno de los gorilas, estos retrocedieron de inmediato.

Ella sonrió asustada pero satisfecha a la vez, su respiración se había aumentado frenéticamente y de pronto una sensación de poder la invadió. Tenía el control y ellos lo sabían.

Pronto otro par de balas resonaron en el muelle, una de ellas impactó en la rodilla de uno de los hombres, dejándolo totalmente inmóvil en el piso. Cuando Rose vio lo que hizo un grito de sorpresa emergió de sus labios, hasta ese instante no había sido consciente de lo que hacía. La sangre comenzó a bañar la porción de suelo cercana al herido y ella se puso totalmente pálida. No tuvo mucho tiempo más hasta que el otro hombre se acercó a grandes zancadas, seguramente dispuesto a cobrar venganza por lo sucedido con su compañero.

Ella bajó el arma para poder resistir a la creciente tentación de volver a tirar del gatillo, cerró los ojos y se apoyó contra la pared de cajas, desando que todo eso acabara de una vez.

Pero en ese momento la barrera se tambaleó peligrosamente y varias cajas cayeron desde lo más alto, Rose no abrió los ojos hasta que sintió un grito desgarrador y un sonoro golpe. El otro hambre yacía en el suelo inconsciente aplastado por una gigantesca caja.

Sus ojos azules enfocaron temerosos a Malfoy y a Nott, en su mente se le planteaban dos posibilidades, o huir de allí e intentar ser encontrada por alguien para que la lleve a casa o detener esa pelea.

La primera opción fue mucho más tentadora, pero por otro lado el ver como aquellos jóvenes se destrozaban el uno al otro la aterrorizaba. Finalmente intentó escapar por un paso estrecho que conducía hacia la salida de ese muelle, ahora completamente obstruido por cajas, pero era imposible, estaba atrapada y no podía mover ni una sola caja sin ayuda.

Cuando ya se disponía a intentar hacer algo para detener esa matanza, resbaló, trastabilló y una de sus manos se afirmó de una de las cajas cercanas, la otra mano apretó el gatillo.

Un grito se coló entre el sonido del mar, el de la brisa y el de la lluvia y otro cuerpo cayó con el de los otros dos. Rose casi se desmaya al comprobar que le había disparado al muchacho de cabellos oscuros, toda su pierna lucia una herida roja y a simple vista, bastante grave.

Scorpius estaba totalmente pálido, al límite de sus fuerzas y respirando con dificultad a la vez que se sujetaba uno de sus brazos con una mueca de dolor. Su rostro estaba repleto de magulladuras y tenia marcas de puñetazos y golpes en todo el cuerpo. Lentamente se acercó a la chica y le quitó el arma de las manos temblorosas. Ella ni siquiera lo notó ya que se había acercado al reciente herido y lo contemplaba horrorizada. Su rostro estaba amarillento y a pesar de que tenía los ojos cerrados ella de inmediato recordó aquellas facciones, ese hombre era el joven adolescente que había visto en una de las fotos. Aquel razonamiento la dejó algo atontada durante unos segundos, pero no tuvo tiempo de atacar cabos ya que Scorpius la llamó para que lo ayudara a mover las cajas.

Ella obedeció y entre los dos consiguieron abrirse paso entre esa jungla de cajas, luego él la tomó de la muñeca a modo de apoyo. Le costaba caminar y las huellas de la pelea ya comenzaban a hacer marca en él, pues su ojo izquierdo se había hinchado considerablemente tornándose de un color morado oscuro.

Ni bien alcanzaron la calle, el rubio vio que uno de los vehículos estacionados tenia la puerta delantera abierta de par en par, esto le llamó poderosamente la atención y sin más cavilaciones caminó hasta allí. Se sentó en el vehículo desconocido y abrió la guantera del asiento del copiloto, dentro decenas de papeles se empujaban por el espacio. Rose que temblaba de frio por el hecho de estar empapada de pies a cabeza, se quejó en voz baja antes de sentarse en el asiento del acompañante.

-¿Qué es eso?-preguntó ella al ver como los ojos grises de Malfoy se deslizaban con curiosidad sobre un montón de papeles arrugados. Él no le contestó y tras guardarlos en una bolsa de nylon, salió del automóvil satisfecho. Luego volvió a tomar la muñeca de la chica y se dejó arrastrar hasta su propio vehículo.

Él arrancó enseguida e ignorando las constantes punzadas de dolor de su cuerpo condujo hasta que se internaron en lo más profundo del área del puerto. Allí no había ni un alma, tan solo la tormenta y ellos.

Entonces se estiró hacia la parte trasera del coche y tomó la pesada bolsa negra que cargaba a todas partes, de ella extrajo vendas y algo de alcohol. Comenzó a curarse mientras que Rose miraba un punto del vacío con la mente embotada. Era evidente que se encontraba en shock, nunca antes había herido a nadie de esa forma, nunca había experimentado el peligro, saboreado el poder de sostener un arma ni visto tanta sangre.

Scorpius, en cuanto acabó de desinfectarse las heridas, miró a la chica y sintió preocupación, él recordaba a la perfección la primera vez que había manejado un arma y no había sido una experiencia muy agradable. Él tenía tan solo catorce años, pero Nott había insistido y no había tenido opción. Había herido a más de una persona y se había sentido terrible, todavía recordaba aquellas horrendas pesadillas que lo atormentaron por meses.

Poco después trató de olvidar eso difusos recuerdos y posó su vista en el parabrisas del auto, completamente ocupado en repeler el agua del vidrio delantero. La lluvia caía con más fuerza que antes y la calle ya comenzaba a asemejarse al cauce de un rio.

Entonces el rubio se percató de que su acompañante temblaba bajo esas vestimentas mojadas y se dio cuenta que ya era hora de salir de allí. Encendió el motor y prendió la radio para distender el ambiente, luego puso en marcha el automóvil, poco a poco aquella callejuela estrecha volvió a quedar desierta y sumida en la oscuridad.

2-

Una limusina tan pomposa y lujosa como su dueño, apareció de entre la niebla de la calle y se detuvo en la entrada de esa monumental mansión. A pesar de estar en pleno verano, el ambiente se sentía húmedo y pesado, aquel sol radiante estaba oculto tras espesas bandadas de niebla dándole al cielo un aspecto enfermizo. Cientos de flores decoraban el camino hasta la puerta y varios árboles se encargaban de dar la sombra necesaria, sin embargo para el sujeto que emergió del asiento trasero del coche, aquel era el mismísimo infierno. Con dificultad, él logró ponerse pie gracias a la ayuda de ese par de muletas y luego lanzó un gruñido para darle a entender a su chofer que no debía ayudarlo. Siempre había sido completamente autosuficiente y el tener que depender de ellas para poder caminar lo exasperaba totalmente. Se podía notar como aquel mal humor salía por cada poro de su rostro, formando una mueca bastante desagradable.

-Señor ¿está seguro qu…-

-Soy perfectamente capaz Rogers, puedo caminar por mi cuenta-indicó el hombre forzando una sonrisa para su empleado, el cual lo miraba algo indeciso junto a la puerta de la limusina. Era evidente que Nott todavía no dominaba del todo esos aparatos, y sus torpes pasos lo reflejaban-ya puedes irte-ordenó apretando los dientes para disimular su furia. El chofer asintió rápidamente con la cabeza antes de desaparecer en aquel coche con el semblante imperturbable.

Con lentitud se acercó hasta la enorme entrada, decorada por altas columnas de mármol blanco, de las cuales relucía una enredadera perfectamente podada. Frente a cada pilar habían dos guardias parados como estacas, en cuanto vieron a Nott se tensaron visiblemente y abrieron sus ojos de la sorpresa .El hombre de cabellos oscuros los ignoró por completo como si fueran estatuas decorativas, a esas alturas todo el personal debía conocerlo como el nuevo jefe de seguridad y debía hacerse respetar, aunque caminar con esas muletas no le ayudara mucho.

-Señor-musitaron ambos, sin quitarle la mirada de encima a Nott hasta que este traspaso la puerta e ingresó al vestíbulo. El lugar estaba tal y como lo recordaba hacia un par de noches, el buen gusto estaba desde en los cuadros hasta en la alfombra. El hombre de ojos olivas anotó mentalmente que quería una casa como aquella en cuanto consiguiera el diamante, adoraba el lujo por sobre todo lo demás.

El mayordomo no tardó en aparecer desde uno de los corredores adyacentes, seguramente llamado por aquel irritante sonido que producían las muletas contra el piso de la más fina madera.

-Necesito hablar con el Sr Weasley-solicitó con firmeza Sebastián dirigiéndose a aquel otro hombre, que lo miraba con suspicacia y analizaba disimuladamente su pierna derecha, la cual estaba totalmente vendada por la herida recibida. Además el hecho de que su rostro estuviese llenos de moretones y golpes no disminuía la atención del empleado.

-Acompáñeme-indicó el empleado apartando su vista de Nott, si bien este intentó extraer algo de información del rostro del empleado, no lo logró. Parecía que sus facciones no estaban diseñadas para sonreír, o para mostrar alguna emoción. Así que él no sabía que le esperaba, no tenía idea de cuál sería la reacción de Ronald Weasley. Poco a poco la decepción empezó a consumirlo mezclándose con toda aquella rabia que sentía hacia el rubio. Después de todo él sabía que todo había sido su culpa, lo había subestimado y él le había vencido. De todas formas no contaba con un detalle esencial, el que había arruinado su estructurado y perfecto plan. De solo pensarlo le hervía la sangre.

-Por aquí-señaló el mayordomo, mostrándole una puerta de madera tallada, luego él se retiró como si fuera una fantasma. Nott golpeó con determinación y una voz del otro lado le dijo que podía pasar. Pronto aquel estudio le dio la bienvenida, ya había estado una vez en ese lugar pero ahora las cosas eran totalmente diferentes. Debía usar toda su astucia para salir de ese pozo en el que él mismo se había metido.

El señor Weasley estaba sentado en uno de los sofás, su rostro estaba totalmente cubierto por el ejemplar matutino del periódico y ni siquiera se fijó en su acompañante.

-Buenos días Señor Weasley-.

-Ya era hora de que llegaras, ¿funcionó el plan?-preguntó el pelirrojo a la vez que bajaba el diario para contemplar a su nuevo jefe de seguridad. En menos de un segundo su expresión cambió radicalmente, sus cejas se elevaron y un brillo de sorpresa brilló en sus ojos azules.

-¿Qué te sucedió?-inquirió el propietario de la casa dejando el diario en el asiento contiguo. Sus ojos azules iban desde la pierna lesionada hasta el rostro hinchado de su acompañante. Nott sonrió con ironía pero se tragó su hostilidad, debía mantenerse cerca de Weasley costara lo que costara. Y si eso implicaba callarse y seguir un juego de engaños, lo haría.

-Anoche…, no sucedió como lo planeamos, el captor de su hija nos tendió una emboscada y salimos vivos de milagro-explicó Sebastián, tratando de trasmitirle a su interlocutor su ensayada condición de víctima con cada gesto. Si algo estaba en un su código genético era el saber mentir, nadie adivinaba cuando estaba evitando la verdad, nadie excepto una persona.

-¿Y qué te sucedió en la pier…?-.

-¡Estas aquí!, ¿Dónde está Rose?-una nueva voz apareció desde la entrada y se acercó hasta donde el muchacho de cabellos oscuros estaba de pie, entonces se apagó. Aquellos ojos cafés solo se dedicaron a observarlo con horror, luego de que Hermione tomó coraje volvió a insistir-¿Dónde está mi hija? castaña lo miró desesperada, se notaba a la distancia que grandes ojeras adornaban sus ojos y que su siempre pulcra cabellera lucía algo mas desarreglada.

-Señora, su hija sigue secuestrada- comentó Nott con una voz tan calma que hasta para él fue irreal. Porque por dentro, el solo pensar en aquella chica pelirroja lo enfurecía más que pensar en Malfoy, y eso ya era mucho. Miles de ideas cargadas de veneno luchaban para escaparse de su lengua como una sopa, pero se contuvo.

-¿Y el rescate?-preguntó ella conmocionada, buscando la mirada de su marido para poder tranquilizarse, pero estas nunca se encontraron.

-Fue una trampa, pero no pudo haber ido muy lejos-indicó Sebastián a medida que se sentaba en una de las butacas a descansar, su pierna ya le dolía intensamente y no quería forzarla más de lo que ya lo había hecho.

-No entiendo-sollozaba Hermione-Él quería dinero ¿verdad?-afirmó ella mientras caminaba por la habitación con las manos en el rostro, se notaba que estaba alterada.

-Por supuesto ¿Qué más podría querer?-le restó importancia Ronald con severidad, pero esto no fue suficiente para calmar a su esposa.

-No lo sé Señor Weasley, quizás usted tiene algo más valioso-sugirió Nott con astucia, contemplando la reacción del pelirrojo. Esta fue casi instantánea, sus pupilas se dilataron y la vena de su cuello se notó a la perfección, estaba nervioso y el de cabellos oscuros lo sabía.

-No sé a qué te refieres, ¿Qué mas podría tener que no fuese dinero?-contraatacó al mismo momento que se ponía de pie y se dirigía al mini bar con extrema lentitud.

-No sé, se me ocurre que podría estar buscando algún tipo de documento importante, o joyas…-

Una pequeña sonrisa se formó en el rostro del dueño de aquellos ojos verdes, estaba jugando con fuego y sabia que tarde o temprano se iba a quemar, pero valía la pena intentarlo.

-No seas ridículo, la única joya de esta casa es mi familia, y quiero a mi hija de vuelta-dictaminó el señor Weasley, cambiando rápidamente de tema a medida que se servía un vaso con whisky y le dedicaba una sonrisa de lo más falsa a su esposa.

-¿Cómo estará mi pequeña niña?-se lamentaba la castaña dejándose caer en el sofá como si fuera un saco de papas.

-De seguro que está bien Señora Weasley-la consoló Sebastián suavemente. Él mismo la había visto disparándole y yéndose con Malfoy, por supuesto que estaba bien, la situación era demasiado irónica para ser cierta y eso al de ojos verdes le generaba una rabia inconmensurable. De seguro la chica estaría divirtiéndose de lo lindo con el rubio, mientras que él estaba en ese nido de ratas fingiendo. Scorpius probablemente ya sabría donde estaba el diamante. Aquello le ponía los pelos de punta.

-Lo siguiente que haremos será esperar a que tengamos una pista-ordenó el pelirrojo, luego le dio un sorbo a su vaso para acabarlo-tienes que entreg…-

Pero no pudo acabar ya que su teléfono celular comenzó a removerse en el bolsillo de pantalón, con delicadeza lo tomó y comprobó quien era el autor de la llamada. Su semblante se ensombreció y sus ojos azules se convirtieron en hielo puro. Aquel número desconocido le era muy familiar.

Hermione, que en ese instante estaba hipnotizada contemplando los decorados de la alfombra, se puso de pie como si le hubiesen dado una descarga eléctrica y se retiró sin decir nada más.

Nott, no obstante, no se movió ni un centímetro de su posición, estaba esperando que el señor Weasley contestara, tenía el oído listo para captar todos los detalles posibles de su charla.

-Si me disculpas un momento, debo contestar-dijo él acercándose a la puerta-es importante, ya sabes, negocios-acabó con ansiedad y como una brisa fugaz, salió de la habitación. El hombre de cabellos negros enseguida se puso de pie, la curiosidad lo estaba consumiendo y no podía esperar para averiguar quién sería el responsable de poner en ese estado de nervios al dueño de la casa.

Con lentitud caminó por el corredor intentando no hacer ruido con sus muletas. Cuando ya estaba a punto de darse por vencido y regresar al escritorio, escuchó aquella voz grave proveniente de una puerta entornada. Se acercó todo lo que pudo y pego la oreja a la madera.

-…bes ganarte su confianza y pronto lo tendremos comiendo de la palma de tu mano-un silencio le indicó que la otra persona estaba hablando del otro lado de la línea-si, si, sé que tienes que ser cuidadoso-otro silencio-no, no me interesa, solo quiero que muera de la forma más rápida posible-aquel comentario no le pasó desapercibido a Nott, al contrario, sus ojos se abrieron como platos y presionó la oreja con más firmeza contra la puerta, deseando escuchar mejor lo que seguía.

-Recuerda que tenemos poco tiempo, tienes que hacerlo antes del quince –una pausa corta cortó la voz del pelirrojo-no me llames si no es extremadamente necesario, no quiero levantar sospechas, ya sabes con quien debes contactar-.

Entonces la llamada se terminó y un suspiro cansino del señor Weasley fue lo último que percibió Nott, sin dudarlo se alejó de la puerta y comenzó a apresurarse en dirección al escritorio del anfitrión.

3-

La habitación estaba bañada por los últimos rayos de sol y costaba enormemente poder fijar los ojos en algo sin sentir la vista cansada, de todas formas a aquel hombre parecía no importarle. Tras sus gafas negras y finas sus ojos oscuros releían ese pedazo de papel minuciosamente. Buscando algún error en ese conjunto de palabras que se apiñaban unas contra otras atropelladamente. El lugar era espacioso y funcionaba como sala de reuniones normalmente, pero también era su rincón favorito dentro de la casa, por lo que la mayoría de su tiempo libre se la pasaba sentado en una de las cómodas butacas, jugando ajedrez o simplemente mirando por la ventana. Porque el gigantesco ventanal le mostraba un paisaje que podría dejar boquiabierto a cualquiera. Unas enormes montañas estaban al fondo, recubiertas de fina y brillante nieve, luego un bosque verde y callado se asomaba hasta que un pequeño río lo sustituía, este reflejaba los hermosos colores rojizos anaranjados propios del atardecer. Como si todo esto fuera poco, un campo repleto de pastizales le daba el broche de oro a esa postal.

Sin embargo para ese hombre en ese momento estaban en juego varios factores, de los cuales ninguno podía fallar. Uno de ellos era ese documento, o mejor dicho ese contrato que cambiaria varias cosas de su vida.

Entonces recordó que ya era hora de hacer esa llamada que tanto había esperado para efectuar, sabía que probablemente él estaría aterrado por la perspectiva de que se descubriera su fracaso y eso le encantaba. Una sonrisa rodeada de arrugas se formó en su rostro y con agilidad discó el número que conocía de memoria.

-Supongo que debí aliarme con Malfoy y no con alguien tan inútil como tú-fue lo primero que dijo cuando al segundo tono fue recibido por una voz que pretendía ser firme.

-Señor,…no es lo que parece comenzó a justificarse Nott, pero a aquel hombre canoso no le gustaban para nada las excusas.

-¿Acaso mataste a Malfoy como te pedí?, ¿o conseguiste el diamante?-se burló él utilizando una voz serena y fría que hizo que su interlocutor tragara saliva.

-No, pero…, es que él tenía un as bajo la manga que no conocíamos-añadió destilando toda la rabia que tenía contenida. El hombre elevó las cejas con escepticismo y esperó a que continuara-él y la chica, la hija de Weasley, se fugaron juntos, ella está de su lado y seguramente conoce la ubicación del diamante-.

La risa amarga aturdió los oídos del poseedor de ojos oliva, él se estremeció pero no cedió ni un poco.

-¿Enserio pensaste esas excusas tan pobres?, podrías entonces explicarme que le sucedió a tu pierna ¿verdad?-expuso el hombre canoso con ingenio, mientras se acomodaba las gafas y se sentaba mas cómodamente en esa butaca esmeralda.

-¿Cómo lo sabes?-preguntó Nott algo aturdido, pocas personas lo habían visto en ese estado desde que le dispararon hacia casi veinticuatro horas.

-No creas que no sé qué es lo que haces, te mantengo vigilado-le advirtió con seriedad.

-En ese caso debería saber que mi herida fue provocada por la hija de Weasley, ella me disparó, ella tiene la culpa-comentó con resentimiento Sebastián, el cual por supuesto, fue captado por su interlocutor.

-Comienza a ganarte la confianza de Weasley en vez de preocuparte por su hija, quiero resultados y a menos que no tengas pruebas de que Malfoy y ella están confabulando juntos no quiero una palabra más-le ordenó cortante, sabía que cuando a ese muchacho se le metían cosas en la cabeza podía llegar a ser muy testarudo.

La línea se cortó y el de cabellos canosos se recostó contra la butaca y comenzó a pensar la primera vez que lo vio, antes era una persona sin ambiciones, una persona que no aprovechaba sus potenciales. Pero él lo había ayudado, en esos dos años él había logrado convertirlo en un hombre eficiente y en un gran aliado. Ahora solo le quedaba esperar a que cumpliese su trabajo, no le permitiría el volver a fallar, la próxima vez no existirían segundas oportunidades.

Con una sonrisa insertada en la cara retomó la lectura de ese contrato que tantas dudas le planteaba, nunca había estado tan reticente a firmar como esa vez.

4-

Las estrellas ya cubrían el cielo cuando Scorpius salió de esa pequeña habitación, en una mano tenía un cigarrillo encendido, y en la otra un montón de documentos. Aunque había pasado un día desde el episodio del muelle, él todavía tenía sentidas varias partes del cuerpo. Diversos moretones violetas contrastaban con su piel blanquecina en su rostro, brazos y piernas.

Ya no soportaba estar por más tiempo encerrado y había decidido salir a tomar aire aprovechando que Rose dormía, ajena a todo lo demás.

Se sentó contra la pared de la casa y sin soltar el cigarrillo comenzó a leer aquellos papeles con sumo interés.

Número de cliente: 9756238

Nombre completo: Ronald Weasley Prewett

Edad: 41 años

Se certifica que el mencionado en cuestión posee en nuestras instalaciones una caja fuerte desde el cual no ha sido abierta desde ese año. Su contenido es confidencial.

Atte., el director del Rublo Dorado.

Malfoy sonrió, y continuó leyendo los siguientes papeles que eran muy similares, la diferencia radicaba en que el resto estaban sellados con una tinta roja, y una palabra se podía leer perfectamente: Comprobados. Eso quería decir que seguramente Nott ya se había tomado el trabajo de investigar cada una de aquellas bóvedas, que incluían bancos de Europa, Asia y América. Le había limpiado ese largo y arduo camino e inconscientemente, le había "regalado", su trabajo en bandeja de plata.

Pero ¿qué sería el rublo dorado?, esa era la pregunta que rondaba en la mente de Scorpius, él mismo conocía cada uno de los bancos mayores y menores de Europa y ninguno llevaba ese nombre.

¿Pero si no era un banco que era?, ¿una organización?, ¿o alguna frase en clave?, el rubio se aisló de lo que lo rodeaba para pensar cada una de aquellas interrogantes. Pero el resultado fue nulo, así que decidió sacar su teléfono celular y buscar aquellas palabras por internet. No le sorprendió que no se hablara de ella, ni siquiera se mencionaba que pudiera estar relacionado con algún banco. Él refunfuñó, estaba tan cerca pero tan lejos de hallar la joya. Cuando la frustración ya había comenzado a invadirlo, tuvo una idea. Él conocía a la persona capaz de resolver esa incógnita, sabía que era capaz de resolver todo tipo de acertijos. Pero había un problema, no la veía desde hace cuatro años por que había aceptado una oferta de trabajo en Suiza. Y nunca más había recibido una noticia de su paradero.

De pronto un golpe sordo hizo que Scorpius se sobresaltara, enseguida se puso de pie y entró a la habitación para comprobar que había sido ese ruido. Automáticamente su vista se fijó en el colchón donde hace un rato dormía la pelirroja, pero ella ya no estaba allí. Registró toda la habitación con calma y notó que la puerta que conducía al baño estaba cerrada. Le dio otra pitada a su cigarrillo y se distendió antes de sentarse en la silla a esperar que la chica saliera.

-No entiendo cómo puedes bañarte en semejante basurero-le reprochó ella, a la vez que salía del baño completamente vestida y con toda la cabellera mojada sobre los hombros.

-Simple, no me baño-indicó el rubio con maldad viendo como la muchacha hacia una mueca de asco ante el comentario.-

-Eres un asqueroso-se lamentó ella, sacando de su bolso un peine y pasándoselo por la cabellera con delicadeza.

-¿Tienes hambre?-preguntó él de improviso, las facciones de la pelirroja se tensaron y retrocedió varios pasos.

-Ni se te ocurra volver a drogarme-dijo ella con terror, abriendo los ojos al máximo.

-Lo hice porque de otra forma hubieras intervenido, aunque de todas formas metiste tu narizota Weasley-le gruñó Scorpius con rabia.

-Si no hubiera intervenido de seguro que ese hombre te hacia pedazos-expresó con soberbia Rose, acabando la tarea del cepillado y manteniendo la cabeza bien alta.

-Yo tenía la situación controlada-manifestó con terquedad Malfoy- además, no debiste haber tomado la pistola-terminó bajando la voz con algo de preocupación.

Ella no contestó y por un segundo recordó el charco de sangre que había dejado la herida que ella misma había provocado, se sintió contaminada y por primera vez sintió asco de sí misma.

-Quería que me llevaran a casa-susurró ella con pesar soltando un suspiro inocente, en esos momentos Scorpius pensó que tenía una niña frente a sus ojos y no a una muchacha de veinte años.

-Lo siento pecas pero va a faltar mucho para eso, mañana partimos de Londres-le informó él con pesar, la envidia que sentía la oculto a la perfección y la camufló con la decisión.

Rose se cruzó de brazos y no tardó en protestar:

-¿Qué?, no-vociferaba caminando de un lado a otro de la habitación-me niego a irme de Londres, por más que quieras ese famoso diamante…, yo no tengo nada que ver-.

-Tu padre tiene el diamante y yo te tengo a ti así que estamos a mano, el se rehusó a recuperarte por las buenas y ahora deberá hacerlo por las malas-.

Scorpius se puso de pie y encaró a la chica que parecía una loca, caminando de un lado a otro de la habitación.

-Mañana nos iremos a las seis, junta todas tus pertenencias-le aconsejó el chico de ojos grises mirándola directamente para mostrarle que no pensaba ceder.

-Por lo menos puedo saber a dónde iremos-refunfuñó sin intimidarse, mantenido esa conexión de miradas, ese choque entre el azul y el gris.

-Vamos a Paris-los ojos de Rose iluminaron y antes de que esta pudiese decir algo al respecto él salió de la habitación para continuar con el escrutinio de esos documentos.

5-

La noche también había caído al otro lado de la ciudad, sobre aquella escondida oficina. Las luces permanecían encendidas pero casi todos los empleados estaban recogiendo sus pertenencias para regresar a sus hogares. Este no era el caso de Nott, el cual seguía sentado tras su escritorio privado desde hace horas, ni siquiera había notado como el sol había bajado y como las luces de la calle lo habían reemplazado, o como el reloj que colgaba a su espalda había movido radicalmente sus manecillas. Estaba pensando, recordando donde había dejado esos papeles tan importantes. La montaña de documentos sobre su escritorio de madera era testigo de la implacable búsqueda que lo había entretenido toda la tarde, no obstante todo había sido en vano.

-Señor…- indicó su secretaria empujando con delicadeza la puerta de la oficina-¿necesita algo más?-.

Sebastián no se molestó en mirar a la mujer, sus ojos verdes seguían clavados sobre el escritorio como si estuvieran imantados.

-No, ya puedes retirarte-le informó con seriedad pero sin poder ocultar ese tono monótono, propio del cansancio que lo embargaba.

Ella asintió con la cabeza y cerró la puerta silenciosamente.

Nott nuevamente quedó solo entre esas cuatro paredes, callado como una tumba y con el cerebro intentando traer a su memoria el lugar en donde había guardado los archivos. Esos archivos que le habían llevado cerca de un mes de extenuante trabajo, de noches sin dormir y de llamadas repletas de favores.

Él recordaba tenerlos consigo cuando volvió de la mansión de Weasley la tarde del día de ayer, pues los había completado con la información que había podido obtener debido a su nuevo puesto de jefe de seguridad. Había decidido hacer una copia y guardarlos en su caja fuerte por eso los había llevado en la guantera de su auto y…

Pronto todo le vino a la memoria como la cinta de una película, ese había sido el día en el que le habían disparado, en el que engañado a Malfoy, el día que había vuelto a fracasar.

Enseguida se puso de pie con la ayuda de los brazos de la silla y se recostó sobre una de las muletas, paso a paso comenzó a caminar hacia la puerta, no podía perder más tiempo.

Salió de la oficina y cuando llegó a la calle localizó a su limusina privada, su chofer lo estaba esperando. Subió al vehículo y se puso cómodo, sabía que ellos debían seguir donde los había dejado, después de todo, ¿Quién los pudo haber robado?

- ¿A dónde Se…-

-Al muelle tres-lo interrumpió Nott sirviéndose un poco del vino que siempre guardaba en el auto, necesitaba distenderse en el trayecto, su mente no paraba de insinuarle cosas que él se negaba a aceptar.

El recorrido le pareció eterno al muchacho de cabellos oscuros, nunca creyó que hubiese tantos semáforos en esa ciudad, ni que el transito nocturno fuese tan pesado.

Cuando finalmente arribaron al escenario, él fue el primero en bajarse, caminó con precaución en la acera para no tropezar y fijó sus ojos verdes en su Audi color plata, seguía aparcado en el mismo lugar, eso debía ser una buena señal.

Lo abrió y se sentó en el asiento del conductor, luego se lanzó hacia la guantera con desesperación, sus ojos se abrieron de par en par al comprobar que allí no había nada. Pasó su mano por todo el compartimiento, negándose a creer lo que sus ojos le mostraban. Finalmente un pensamiento lo apuñaló con violencia: Malfoy.

Él había sido el ladrón, le había robado y había conseguido su trabajo y la llave para dar con el diamante. El rostro de Nott se tornó rojo de rabia, y en ese momento lo juró. Prometió que lo encontraría como diera lugar, y les haría pagar por todo. Nadie jugaba con él y vivía para contarlo.

-Cuando te encuentre Malfoy…-murmuraba el hombre de cabellos negros aferrándose al volante para liberar toda aquella ira que comenzaba a manejar su cuerpo al igual que una marioneta.

Ya no le importaba lo que diría su jefe cuando se enterara que lo había desobedecido, nada le importaba más que destruir al portador de esos ojos grises.

Continuará…

Aliah Malfoy Weasley: Yo también adoro esa película, pero en realidad lo único que extraje de ella fueron algunas partes del tráiler, y algunas ideas básicas lo demás son imaginaciones de mi loca cabecita jajaja, gracias y eso intentaré.

DreamsN'Ruins: Si a mí me pasa lo mismo vuelvo con el cerebro embotado después del cine, me pone muy feliz que te haya gustado y que hayas podido pasarte, cuídate mucho, besos y nos leemos.

mlori: Me alegra mucho que te haya gustado, si intenté que los personajes tuvieran personalidades completamente diferentes, aunque esto tiene una razón que se sabrá más adelante. El chico que puse como Scorpius en el blog se llama Mike Vogel y aparece en Poseidón, What´s your number? y otras películas más pero ahora no recuerdo sus nombres. Intentaré subir pronto, cuídate y nos leemos

Kuchiki Yamiko: Sí yo también me lo imagino así a Scorpius,(baba) jajaja, agradezco que pienses eso intentaré seguir asi, cuídate mucho y nos leemos.

F.F9598: Gracias!, miles de gracias por crearte una cuenta y dejarme un comentario hermana ,sabes que no podría escribir mis locuras si no fuera por ti, te quiero mucho

Letida: no te puedo decir nada puesto que yo me atrasé más de lo que pensaba en la actualización, así que estamos a mano jajaja si Rose aun no entiende la magnitud del problema en el que está metida, la realidad la va a shockear a la pobrecita. Si concuerdo totalmente voy a ir aumentando progresivamente e tono con cada capítulo. No te prometo nada pero intentaré tener al próximo pronto para la semana que viene, y por favor duerme jajaja me haces sentir verdaderamente culpable, en fin cuídate, besos y nos vemos