Hola pues, vengo a traerles conti. Lamento bastante mi ausencia, el bachillerato me absorbe T.T Pero bueno, espero no vuelva a ocurrir jejeje Como sea. Sari-chan aquí apareces tu, lamento no haber captado todo tu sexy ser en tu personaje, discúlpame por eso (XD ?)


5. La ciudad de los manjares.

Habían pasado dos días desde su nombramiento de comandante, Liane no esperaba que le agregaran el apellido "Venom" a su nombre, pero como sucesora de Castiel entonces debía aceptarlo.

Ella junto con la capitana Teto Cetera y otros cinco miembros de la Compañía subieron a una carreta con dirección a la región de Belzenia. Según lo que había comentado Teto, su misión era encontrar a la supuesta espía que había asesinado a Castiel y acabar con ella, pero claro que esto era una fachada y no más que una excusa por parte de Gast para hacerse de las riquezas que ofrecía la segunda región más rica de Evillious.

Teto no hablaba, de hecho, ninguno de los que la acompañaban hablaba demasiado y eso le comenzaba a incomodar un poco, bueno, le incomodaba bastante hasta el punto de querer jalarse el cabello para dar un grito que rompiera el horrible silencio que estaba alrededor de ellos. La capitana notó eso, pero solo bufó y le extendió algo de pan a la muchachita rubia para que mantuviera su boca ocupada en otra cosa.

-Ya casi llegamos, no desesperes. –Dijo y se acomodó para dormir.

Los demás miembros de la Compañía hicieron lo mismo, a Liane no le quedó de otra mas que imitarlos, estaba cansada de no hacer nada, pero igualmente cansada.

Era de noche todavía cuando sintió que algo le aplastaba una mejilla, y con pereza empezó a despertar. Quien la obligó a abrir los ojos fue Cetera, no la miraba con buenos ojos, pero tampoco decía nada para confirmarlo. Lily alejó el sueño de ella con un largo bostezo, después acomodó un poco su capa y ató bien la Espada Venom a su cintura.

-No te duermas niña. –Dijo Teto y le dio la espalda. –Los demás ya se movilizaron, tenemos que terminar rápido el trabajo, contamos con dos días para infiltrarnos en la ciudad y hacer planos y mapas para entregárselos a Gast.

-Así que planea tomar la capital. –Analizó rápidamente ella.

-Y abastecerse, hay rumores de que la Dama de rosa ha estado contratando diferentes organizaciones terroristas para acabar con la Compañía, debemos ser precavidos.

Liane y Teto caminaron por unas alcantarillas y descansaron en un callejón hasta el amanecer. Teto le dijo a Liane que debían ocultar sus uniformes en algún lado o habría un gran alboroto; la Compañía de Asmodean no era deseada en ningún sitio.

Separarse, esa fue la sugerencia de Lily, pero Teto se opuso rotundamente alegando que ella era responsable, por el momento, de cuidarla; así que ahora se encontraban ambas caminando por uno de los grandes mercados de Belzenia, disfrutando del olor a especias y frutas que emanaba de los pequeños, pero bien surtidos, puestos.

Caminando un poco más alejada de Teto, pero no tanto, logró divisar que el puesto de enfrente estaba a punto de ser asaltado por una niña no mayor a los siete años, de cabello castaño y rizado, ella estaba haraposa y sucia, en cierta forma no la culpaba, pero eso no fue lo que pensó el dueño del puesto de frutas, un hombre superior a los 30 años, corpulento y con un cuchillo en su gran y peludo brazo izquierdo.

-¿Con que robando, eh? –El sujeto tomó el pequeño brazo de la niña con fuerza a lo que la pequeñín hizo una mueca de dolor. -¿Acaso no sabes el castigo por hurto? –El hombre alzó su brazo con el que tenía el arma blanca; estaba muy clara la acción que planeaba realizar aquel cruel hombre.

Liane no se iba a quedar de brazos cruzados, por lo que de manera rápida desenvainó la Espada Venom de su cintura e impidió que la mano le fuera separada del cuerpo a la niña. El frutero quedó impresionado por la reacción de la muchacha, pero no se detuvo a preguntar de quien se trataba.

-¡¿Qué cree que está haciendo?!

-¡Soy Liane Venom, la comandante de la Compañía de Asmodean y le ordeno que se calle! –Gritó lo primero que le vino a la mente para poder de alguna manera ayudar a la niña, sin embargo a Teto no le gustó eso, de hecho, a ninguno de los que la rodeaban le gustó.

A pesar de esto, el hombre comenzó a reír como loco.

-¿De verdad vas a creer que yo voy a creer semejante tontería? ¡Eres una idiota! –Algunas gentes de su alrededor le acompañaron en su burla y otras tantas regresaban a lo suyo con pena ajena. –Pero bueno, por haberme levantado el ánimo dejaré que tú y la mocosan se vallan.

Liane bufó molesta; le iba a mostrar el medallón para confirmarle que lo que decía era verdad, mas Teto se lo impidió tomando a ella y al niño y llevándose a ambos dentro de un callejón.

Cetera la miró fulminante y le reprendió por casi haber comprometido la misión, ignorando casi completamente a la niña que tenía al lado. Liane bajó la mirada y apretó los puños, a lo que Teto suspiró.

-Escucha, Castiel me salvó de una porque sabía que yo cuidaría de ti, si tienes un poco de respeto a su sacrificio entonces no te metas en problemas. –Se volvió hacia la niña y le extendió una bolsa de tela. –Aquí hay 20 monedas de plata y serán tuyas si prometes no decir nada de lo que oíste.

-¿Son de la compañía? –Preguntó la pequeña. Teto le indicó con la mirada que no preguntara de más. –Lo prometo –Respondió con temor. Tomó la bolsa y estaba por irse del callejón, pero unos hombres le taparon el paso.

-Comandante… espías… la guardia de Belzenia atrapó a uno de nosotros… nos vienen siguiendo. –Dijo uno con la respiración agitada, notoriamente cansado.

-¡¿Y los trajiste a tu comandante?! –Teto le golpeó con su alabarda, la cual había mantenido escondida de manera muy discreta entre su falda roja. –Imbécil.

Oyeron pasos apresurados y gritos no muy lejos de donde estaban. La capitana pensó rápido y tomó la mano de la niña castaña. -¿Tu casa queda cerca? –Ella asintió. –Llévanos y te recompensaré con 20 monedas de oro.

La comandante asomó la mirada para ver por donde iban los guardias que iban tras su búsqueda, algo alarmada tras verlos, apresuró a todos a marcharse.

Ciertamente la casa de la pequeña estaba cerca, apenas tuvieron que correr dos calles de donde se encontraban para estar a salvo. Su casa era de madera, bastante pobre en comparación de las edificaciones aledañas construidas con piedra y una que otra pieza de mármol; tenía una sola ventana y no contaba con puerta, solo una tela cayendo y moviéndose graciosamente por el viento en la parte superior del marco de la puerta daba acceso al interior. La niña pidió que se quedaran afuera unos instantes, pero Cetera no hizo caso y se adentró al lugar.

-¡Hermano, tenemos visitas! –Gritó felizmente la menor, olvidando completamente el por qué del asunto de sus "visitas".

-Ya voy, Sari. –Oyeron escuchar desde otra sala y poco después un muchacho joven, de unos 16 años, de cabello castaño y corto y unos lentes adornando su rostro, fue a recibirlos. -¿Se les ofrece algo? –Preguntó cordialmente.

-Posada, solo esta noche –Respondió rápida y secamente la capitana. –Lamentamos las molestias, pero al parecer nuestra reservación en el hotel fue cancelada y…

-¡Kinky mira lo que me regalaron los señores! –Gritó la niña que respondía al nombre de Sari al momento que le mostraba el interior de la bolsa con la monedas de oro. –¡Corrimos de unos soldados y la mujer rubia me cargó en su espalda! Fue muy divertido.

-Con que eso pasó, ¿eh? –El hermano de Sari, Kinky, miró de nueva cuenta a la capitana, pero esta vez con algo de burla y diciendo con sus ojos "se te cayó el teatro". Kinky se acomodó los lentes y después habló: -¿Por qué no mejor nos sentamos a tomar una taza de té y platicamos sobre su visita?, sin mentiras por favor.

Teto lo miró molesta, más Liane no pudo ahogar una pequeña risa ante la cara de fastidio que ponía su guardaespaldas; era la primera vez que la veía un gesto algo cómico formarse en las facciones de ella.

Kinky los llevó a su habitación y les sirvió cuatro tazas de té, una para cada uno. Sari quiso estar con ellos, pero su hermano mayor se lo impidió alegando que sería mejor que ella cuidara de su hermana mas pequeña, Juna. Liane pidió una pausa antes del interrogatorio pues quería ver a la tal Juna; curiosamente, Kinky accedió a la petición ya que Liane no le provocaba desconfianza, no en la misma medida que lo hacían Teto y los otros de la Compañía.

-Gracias por permitirme verla. –Dijo humilde y simpáticamente ella mientras era escoltada al lugar; Cetera no se le separó.

-De nada, seguro te va a adorar. –Respondió él dirigiéndole una sonrisa amigable. Al llegar ahí, Kinky abrió la puerta de la habitación de la pequeña Juna y en cuanto Teto intentó seguir tras ella éste le denotó un gesto de que debía permanecer afuera a lo que Liane, al darse cuenta de eso, asintió intentando darle seguridad a Tete de que estaría bien sola.

-Vamos, solo es una niñita, tampoco me voy a escapar por la ventana. –Bromeó Liane para molestar a Teto y cerró la puerta tras de si.

Kinky la invitó a pasar de nuevo a su habitación y a retomar su anterior asiento, entonces comenzó el interrogatorio indirecto.

-¿Quiénes son ustedes en realidad? –Preguntó el muchacho.

-Personas. –Respondió Teto solo para molestar y ver la reacción del chico, éste ni siquiera se inmutó. –Si te lo digo entonces tendría que matarte.

-Entonces son personas peligrosas.

-Algo por el estilo. –Comentó la capitana dando un sorbo a su taza de té.

-¿Qué es lo que buscan en Belzenia?

-Algo que no podemos conseguir de las demás regiones. –Volvió a responder Cetera. El resto de la Compañía se quedaba en silencio.

Estaba claro para Kinky que tratar de sacarles algo sería completamente difícil, pero no se iba a dar por vencido; tenía dos hermanas pequeñas a las que cuidar.

-O sea que pregunté algo que no debía. –Dijo el muchacho bajando la mirada en señal de derrota.

-Básicamente. –Teto no cambió las facciones de su rostro, en él se hallaba completa tranquilidad y control de la situación. –Pero calma, no queremos nada contigo y menos con tu casa, bueno, siempre y cuando no nos delates o de lo contrario tendría que tomar represalias.

En tanto, Liane quedó maravillada con la pequeña niña que dormía plácidamente en una pequeña cama de felpa, dentro de la habitación a la que había entrado. Sari estaba a su lado acariciando los cabellos de su hermanita, Juna.

La más pequeña no parecía mayor a los tres años de edad, era prácticamente adorable, parecía una muñequita muy frágil, tanto que a la muchacha rubia le daba algo de miedo acariciar su rostro y romperlo; Sari la animó a siquiera apretarle una mejilla y lo hizo, era muy suave.

-La gente nos llama "La familia de los chocolates" –Comentó Sari sonriendo infantilmente. Lily la miró divertida, entonces la niña continuó. –Es porque tenemos diferentes tonalidades de color en el pelo. Kinky lo tiene café, yo lo tengo casi negro y Juna lo tiene completamente oscuro. –Liane no evitó soltar una risita. –Papá solía hacer chocolate con esos colores desde que nació Juna, eran mis favoritos, incluso los llamó como nosotros.

-¿Chocolate Kinky, chocolate Sari y chocolate Juna? –Preguntó ella con gracia y Sari le asintió enérgicamente con la cabeza.

-¡Cuando papi regrese de la guerra quiero que me prepare montañas de chocolates Kinky, me encantan esos, son mis favoritos!

Entonces Liane cambió su expresión de felicidad por una mas seria. Sari compartía con ella varias cosas, en especial la situación en la que se encontraban sus padres.

-¿Crees en las estrellas que conceden deseos?

Más tarde, pero no tanto, cerca de diez minutos después, Liane y Sari salieron a hurtadillas de la casa. La niña de cabello castaño oscuro le comentó que un gran concurso de comida se llevaría a cabo en la plaza de Belzenia y que todo el público estaba invitado a participar tanto de las degustaciones como del torneo, todo gratuitamente pues, según Sari, todo era patrocinado por la magnate y gourmet Vanika Conchita.

En la plaza, es mas, apenas a tres cuadras del lugar del evento y ya se podía apreciar el olor de exquisitos platillos siendo preparados y horneados. Las dos jovencitas no pudieron evitar derramar algo de saliva y sus estómagos gruñeron para exigir comida. Hicieron una carrera, la cual ganó Sari por muchísima ventaja ya que Liane sin querer tropezó con una doncella de carmines ropajes.

-Disculpe, no fue mi intención. –Se disculpó bajando la mirada.

-No, perdóname tu a mi, se veía que te estabas divirtiendo con aquella niñita. –Respondió la mujer frente suyo. –Dime, ¿viniste a concursar o a degustar? –Liane no respondió de inmediato. –Así que eres tímida. –La doncella rió. –Tranquila, creo que podrás ganar fácilmente la competencia; apostaré por ti. –Dijo ella y desapareció entre la multitud.

Lily se quedó pensando en qué habrá querido decir ella con eso, pero no pudo hacerlo por mucho tiempo; Sari estaba bajo su cuidado y tenía que alcanzarla.

-.-.-.-.-.-FIN DEL CAPÍTULO CINCO-.-.-.-.-.-


Pues esta parte de la historia no creo que me lleve mas de dos o tres capítulos, les ruego sean pacientes porque a lo mejor ya están esperando a los gemelos jaja. Tranquilos, disfrutaran esa parte de la saga o mi nombre deja de ser Dimencio... y no lo es XD