Capítulo VIII
El bosque de los recuerdos
1-
Un segundo antes de que el policía abriese su boca y les pidiera sus identificaciones, otro hombre gritó potentemente desde la parte delantera del vehículo.
-¡Señor, tenemos una emergencia en la estación!-indicó con seriedad la nueva figura mirando algo temeroso a su superior. Este giró su cabeza de inmediato y caminó con prisa hacia la salida del autobús. Malfoy se aflojó por completo, no podía creer su suerte, cerró los ojos por un momento y respiró hondo. De todas formas, su tranquilidad duró muy poco, pues el policía antes de bajarse dio una última orden.
-Revisa a los pasajeros de la última fila-.
El otro policía asintió firmemente y con torpeza comenzó a acercarse a ellos. Rose respiraba rápidamente, sabia que estaban atrapados en un callejón sin salida y que su acompañante no dudaría en actuar. Para ser sincera, ella ya estaba harta de las escenitas policiales sacadas de película. Lo primero que le vino a la mente fue sujetar su bolso con fuerza y cerrar los ojos, después de todo desde que era pequeña los latidos de su corazón lograban tranquilizarla.
-Me permiten sus documentos-pidió en un impecable francés el empleado.
Scorpius amagó a revisar uno de sus bolsillos con la mano derecha al mismo tiempo que mantenía su arma sujeta con la otra mano. Rápidamente tomó la mano de la chica y se puso de pie, se acercó un paso hacia aquel policía que no sabia que estaba sucediendo y le propinó un golpe en el rostro.
Antes que alguien más notará lo que había sucedido, el joven comenzó a correr a toda velocidad hacia la salida sin soltar la mano temblorosa de Rose. Aquello no había sido otra cosa que un impulso, su instinto de supervivencia tomando pleno control de cada una de sus acciones, dándole tiempo a su cerebro de crear una estrategia para poder zafar de esa situación.
-Espera, esper..., me lastimas-se quejaba la muchacha comenzando a jadear por tener que inevitablemente seguirle el paso al rubio, el cual corría por aquella estación a toda velocidad, como si su vida dependiera de ello.
Aquellas pupilas grises buscaban como enloquecidas su objetivo. La estación estaba repleta de oficiales de policía, de pequeños autobuses y de vehículos con sus respectivos dueños. Nadie parecía haber notado lo ocurrido hacia algunos minutos. La brisa matinal hizo que Rose disfrutara la vista de la campiña por unos segundos. Hasta que las sirenas comenzaron a sonar.
En ese momento la conmoción se desató. Cientos de oficiales comenzaron a revolotear en al estación buscando conocer la razón de aquellas potentes alarmas. Pronto las bocinas comenzaron a sonar por la súbita detención del pase hacia la carretera Suiza, se notaba que la situación se volvía incompresible para los conductores y que la policía no estaba dispuesta a dar explicaciones.
En medio de ese caos a Scorpius se le ocurrió una idea. De inmediato divisó un automóvil vacío, con la puerta del conductor abierta y las llaves todavía colocadas. Sin esperar una invitación se introdujo en el mismo y Rose lo imitó, entonces encendió el motor y tomó el volante con fuerza.
La terminal estaba bloqueada y cuando ya no le fue posible seguir por la zona para autos el joven ingresó por la zona de peatones. Las personas allí presentes se abrieron como una ola, nuevamente gritos desesperados inundaron el lugar. Pero él no se detuvo, sino que aceleró aún más y sin contemplaciones se enfrentó al último obstáculo antes de llegar a la carretera suiza, una enorme valla que le bloqueaba el camino.
La pelirroja abrió los ojos sorprendida adivinando las intenciones del muchacho, estaban a unos diez metros y la barra metalizada cada vez se veía mas cerca, se iban a estrellar, no cabía duda. Ella se preparó para el impacto, cerró los ojos y contó hasta diez, cuando llegó al seis sintió un ruido metálico pero no abrió los ojos, el impacto llegó poco después y no pudo reprimir un grito. Sin embargo no se detuvieron, Scorpius aceleró aun más y ambos se sumergieron en Suiza.
Rose abrió sus ojos azules con lentitud y no pudo evitar mirar hacia atrás, la valla yacía a un lado del camino totalmente contorsionada por el golpe, suspiró y notó como sus manos temblaban y su respiración era rápida. Malfoy mantenía los ojos fijos en el camino y se aseguraba de pasar a todos los vehículos sin dejar de presionar el acelerador.
La policía ni lenta ni perezosa ya había comenzado a seguirlos, las patrullas intentaban alcanzarlos y las alarmas resonaban en el campo.
-Nos siguen-murmuró la chica con preocupación mirado por el espejo retrovisor.
Él no le contestó pero una sonrisa algo macabra se dibujó en su rostro, estaba dispuesto a todo para sacarlos de allí.
…
2-
La bandeja permanecía al lado de aquel hombre, estaba completamente vacía y ni siquiera algunas migas habían quedado como testigos del pedazo de pan que una vez se encontraba allí. Ese ambiente seguía tan estático como siempre, sin importar si era de día o de noche, la mayoría del tiempo dormía, buscando olvidar ese encierro agobiante. Otros sin embargo preferían pensar, o más bien recordar, como había sido su vida antes de caer en esa mazmorra.
-Daniel es tu turno-indicó el sujeto de cabellos marones impregnados de grasa alcanzándole a su compañero un periódico. Carter asintió con la cabeza y lo tomó entre sus manos. Hacia casi un mes que se les permitía leer de vez en cuando algún periódico, seguramente debido a que de esa forma ellos podrían distraerse y olvidar aquel vago intento de escapar. Porque ellos ya sabían cuales eran sus intenciones, sabían que tarde o temprano los prisioneros querrían huir.
El de cabellos azabaches y ojos azules admiró la portada por unos segundos, nunca le habían agradado las historias que salían en primera plana, siempre eran exageraciones que buscaban vender a todo costo. Pero esta vez era diferente, la foto que lucia algo tenue por la falta de luz le llamó poderosamente la atención. En ella se mostraba una de las calles parisinas, repleta de personas, y en medio de aquella incesante multitud dos personas resaltaban inconscientemente. Por un lado, un joven con una gorra negra fuera de lugar que dejaba escapar varios mechones rubios. Sin embargo estos no impedían que sus principales rasgos se mostraran en la fotografía, por lo que su estilizada nariz y sus finos labios torcidos se veían fácilmente. Por otro lado, entre sus brazos descansaba frágilmente una chica. Los ojos del prisionero se enfocaron más que nada en su cabellera, larga, lisa y de un rojo tan intenso como una llama. Lentamente forzó a su inactivo cerebro a ponerse en marcha, ¿Por qué aquella foto le causaba esa sensación? Los minutos comenzaron a sucederse y su ceño se frunció.
Entonces posó su mirada sobre el encabezado y leyó.
¿La hija del multimillonario empresario fue avistada en la ciudad del amor?
Las investigaciones continúan y hasta ahora no se conoce la localización de la primogénita de Weasley y su escurridizo secuestrador. Sin embargo esta mañana hemos recibido una fotografía sumamente interesante, ¿Será en efecto esa bella jovencita la renombrada Srta. Weasley?, nada apunta lo contrario y por el momento es la única pista con la que cuenta la policía. Tres días han pasado desde el secuestro en su mansión de Londres y ni siquiera la INTERPOL ha podido regresarla a casa, hecho que ha generado que varios medios de prensa crean que todo el escándalo se trata de un simple incidente y que la joven tan solo decidió huir con su amante. Lo cual podría llegar a confirmarse con esta nueva evidencia, entonces ¿secuestro o fuga por amor?, he aquí el dilema.
Ni bien acabó la lectura el hombre se rió por lo bajo, aquel reportaje era lo mas tonto que había leído en su vida, de todas formas una imagen le vino a la mente. ¿Y si aquel joven era nada más y menos que su antiguo amigo Scorpius Malfoy? No, era imposible, se apresuró a negar mentalmente su suposición, el Malfoy que él conocía no solía exponerse de esa manera ni tampoco dedicarse a un crimen tan peligroso como lo era el secuestro. Él prefería algo más sutil, como quizás el robo de un banco o de alguna pieza valiosa.
No obstante aquello no lograba salir de su mente, estaba empecinado con que había altas probabilidades que esa persona fuera Scorpius. Su mente comenzó a divagar otra vez cuando una voz lo distrajo de sus pensamientos.
-Daniel ¿olvidaste como leer?, hace quince minutos que estas miando el mismo artículo-se burló uno de sus compañeros de celda con una mueca.
El hombre de cabellos negros no dijo nada y cortó el contacto visual con el periódico y se lo tendió a su interlocutor de mala gana, prefería no generar conflictos para poder volver a sumergirse en su mente, por primera vez en meses tenía algo en lo que pensar.
-Vamos Carter no pongas esa cara perdida o pensaré que finalmente te has podrido en este agujero, ¿ya tomaste una decisión?-lo instó Ralph con algo de emoción en sus ojos cafés, un sentimiento que no se mostraba en su cara desde hace tanto tiempo que era desconcertante.
-¿Sigues con esa absurda idea?-añadió poniéndose de pie y estirando con lentitud ambos brazos.
-Por supuesto, sabes que ya está todo listo y que mañana mismo podremos llevar a cabo el plan-la cara de su acompañante hizo que este preguntará curioso solo dime, ¿por qué no quieres intentarlo?-.
El hombre de ojos azules refunfuñó harto, estaba cansado de la continua insistencia de los habitantes de la celda. No es que no quisiera escapar, solo encontraba que el huir de esa manera era prácticamente un suicidio, sus superiores ya debían estar enterados de todo y en cuanto los vieran del otro lado de la cárcel intentando escalar la cerca de seis metros no dudarían en disparar. Nunca llegarían al frondoso y lejano bosque que se encontraba del otro lado.
-Soy racional Ralph y después de estar dos años encerrado aun sigo manteniendo la cordura, a diferencia de tu y el resto que solo actúan sin pensar-soltó Daniel acercándose aun más a la pared y apoyando su espalda en ella por completo.
-En ese caso olvídate de nosotros, escaparemos con o sin ti-se acercó a su compañero y le puso la mano en el hombro- espero que la cobardía no se contagie- acabó este con algo de asco en la mirada antes de ir hacia el rincón contrario y sentarse con los otros presos que hablaban por lo bajo desde hace unos pocos minutos, seguramente planificando los últimos detalles para la inminente fuga.
Carter no le dio nada de importancia al comentario, él se consideraba a prueba de todo tipo de palabras y después de estar casi dos años encerrado su carácter se había endurecido aun más.
Pronto la imagen del periódico regresó a su mente y comenzó a recordar la primera vez que vio a Scorpius Malfoy y a Sebastián Nott.
Aquellos dos eran como carne y uña cuando él los conoció, nunca estaban separados a pesar de su diferencia de edad. En ese entonces el rubio no pasaría los trece y el de cabellos azabaches ya había alcanzado fácilmente sus dieciocho. Él por su parte ya contaba con veinte años. Sonrió de lado recordando como era su vida hace diez años, entonces el resto de sus recuerdos afloraron de golpe como una explosión.
Flashback: diez años antes, 15 de Enero de 2012
La campanilla de la tienda resonó de repente y el dueño del local posó sus ojos en el nuevo cliente que acababa de entrar. Daniel Carter lucía un sencillo traje de oficina y un aspecto cansino pero feliz, se notaba a la perfección que no era más que otro joven que recién se había iniciado en el mundo laboral, en su caso era archivador en una biblioteca.
-Buenas tardes ¿En qué lo puedo ayudar?-comentó con amabilidad el anciano que se encontraba al otro lado del mostrador enseñando una sonrisa nostálgica en su rostro lleno de arrugas.
El joven de ojos azules admiró rápidamente el lugar y se dispuso a observar a través de una vitrina que era lo que vendían en aquella pequeña panadería. Pronto divisó unos crujientes croissants y su estómago rugió levemente. En cuanto iba a pedir que le entregara varios de esos bizcochos, Carter notó la presencia de una tercera persona.
A tan solo unos metros de él había un niño, el cual tenia la mirada fija en uno de los pasteles, pero había algo extraño en él. A diferencia de cualquier otro niño que el sólo hecho de ver una golosina le desprendería una sonrisa, este parecía indiferente y desinteresado e incluso nervioso. Sin darse cuenta fijó toda su atención en él y comprobó que su vestimenta era algo lamentable, a pesar de estar en pleno invierno el pequeño rubio solo contaba con una fina campera de algodón y unos pantalones deportivos repletos de agujeros. La sonrisa leve de Carter se desvaneció cuando los ojos grises del niño se posaron en él durante unas milésimas e segundo, en los cuales creyó que su alma se fragmentaria en cientos de pedazos. Nunca había visto una mirada tan triste.
Con pesar trago saliva y se dispuso a comprar, en ese momento vio como del bolsillo del rubio emergía lo que parecía ser una pistola. Su corazón casi se detiene.
El dueño de la tienda que estaba algo distraído ni siquiera lo notó y siguió ordenando algunas de las cosas que tenía desperdigadas encima del mostrador. En cuanto Daniel notó ese detalle la blanca mano del niño envolvió el arma y volvió a guardarla en el interior de la campera.
-¿Puedo hablar contigo un segundo niño?-preguntó con cautela el joven acercándose un paso al rubio y mirándolo con algo de lastima.
Este miro hacia la puerta del comercio disimuladamente y sin dejar esa aura de tensión asintió levemente con la cabeza.
Daniel lo guió hasta la salida del comercio y ni bien llegaron a la puerta, se refugiaron de la inminente nevada bajo el toldo de la panadería.
-¿Cómo es que tienes un arma?, sabes lo peligrosa que es…-comenzó el muchacho de veinte años a modo de sermón, se sentía algo preocupado por ese pequeño, tan nervioso y asustado.
-No debería meterse en asuntos que no le interesan –interrumpió con impertinencia el dueño de los ojos grises.
-¿Acaso tus padres saben donde estas y por qué llevas eso contigo?-prosiguió Daniel ignorando su anterior comentario, sabia que niños como aquellos eran difícil de tratar, ese niño que tenía frente a él le recordaba profundamente a su hermano pequeño que había fallecido hacia algunos años en un desafortunado incidente.
Los ojos de Scorpius se abrieron de sorpresa por aquella pregunta, ese tema no había sido tocado durante algunos años pero de todas formas la herida seguía en su corazón, sus padres nunca mas estarían con él, eso es lo que él había dicho y el niño de doce años lo recordaba a la perfección.
-No tengo padres-.
El de cabellos oscuros esbozó una sonrisa tierna para intentar confortar al chico y acto seguido rebusco en su grueso abrigo durante algunos segundos, entonces extrajo una paleta colorida y algunos caramelos.
-Aquí tienes ¿Cómo te llamas?-indicó tratando de animarlo.
El rubio tomó los caramelos con asombro y antes de que se diera cuenta su nombre ya salía de sus labios desteñidos por el frío invernal.
-Scorpius, Scorpius Malfoy-.
Después de todo nunca ningún desconocido se había interesado por él y que esta fuera la primera vez que sucediera sin que no estuviera presente esa mirada compasiva era casi un milagro para el niño, acostumbrado a los ambientes mas hostiles y crueles desde su mas tierna infancia.
-Que nombre más extraño para un niño, ¿Dónde vives?-continuó el de ojos azules.
Él comenzando a desenvolver la paleta de caramelo, se encogió de hombros a modo de respuesta.
-En ese caso, podrías acompañ…-
-Scorpius-se escuchó en medio de la ventisca, entonces una nueva figura apareció frente a ellos. Un muchacho más joven que Carter se interpuso entre ambos y miró con desconfianza al mayor. Luego se dirigió al rubio con un tono demandante.
-¿Lo hiciste?-.
El niño parecía aterrado, y solo balbuceó unas silabas inconclusas antes de dar unos pasos hacia atrás. Su cuerpo temblaba por completo, demostrando el verdadero frío que sentía en ese instante.
-¿Tu eres su hermano?- preguntó algo confundido, sin comprender, el joven de veinte años.
-¿Quien es él Scorpius?-también quiso saber el poseedor de unos ojos verdes oliva bastante particulares.
-Él me ayudó, Sebastián, ya sabe lo que intentamos hacer- declaró el pequeño algo más confiado al ver como se relajaba un poco más el rostro del Nott.
-¿Qué?-se escandalizó él-¿Nos delataras?-le exigió a los gritos el muchacho de cabellos negros a Carter. Este último acababa de entenderlo todo y esbozó una pequeña sonrisa.
-No, pero no lo hagan de nuevo-dijo el de ojos azules con calma.
-Nos vamos Scorpius-ordenó el de cabellos negros todavía con rabia, tomando la mano del rubio y sacándolo de allí. Ambos se alejaron lentamente entre toda la nieve que se acumulaba en la calle y antes de perder contacto visual Carter le sonrió al niño, y este le devolvió una tímida sonrisa en agradeciendo por aquellos dulces. Era la primera vez que comía algo como eso.
Fin del flashback
Luego de eso él había visto varias veces más al rubio rondando la zona, habían hablado varias veces hasta que llegó el punto que descubrió donde vivían aquellos dos chicos. Desde entonces Nott había aceptado su ayuda y los tres se habían convertido en amigos.
El tiempo corría tan rápido.
-Si tan solo pudiera ver de nuevo a mis amigos- ese fue el último pensamiento de Carter antes de cerrar los ojos e internase en el poderoso mundo de los sueños.
…
3-
A Pesar de que ya los habían despistado, Scorpius seguía igual de paranoico, como si estuviesen pegados a él como una calcomanía. Sus ojos grises no dejaban de mirar una y otra al espejo retrovisor y eso no lograba calmar a la chica. De pronto Rose percibió, que para su sorpresa, él había detenido el auto. Rápidamente lo miró confundida y admiró que habían estacionado frente a una pequeña plaza. Primero se internaron en una pequeña ciudad y ahora se detenían en un lugar como ese, la pelirroja no entendía nada de lo que le pasaba por la cabeza al muchacho y su rostro no lo ocultaba.
Scorpius le hizo señas para que también se bajara y ella obedeció, frente a sus ojos vio a tres motoneros sentados en un pequeño muro. Iban completamente vestidos de negro, con tres pesadas chaquetas de cuero repletas de tachas y la cabeza rapada desprolijamente. Los ojos de la chica casi se salen de sus orbitas cuando comprobó que su secuestrador se dirigía a ellos.
-Disculpen pero ¿estarían de acuerdo en cambiar una de sus motos por mi auto?-dijo Malfoy con total seriedad, no parecía nada atemorizado por lo que estaba haciendo, para él aquello era algo natural, después de todo, la calle siempre había sido su ambiente desde los diez años.
Los hombres se miraron entre sí con incredulidad y uno de ellos se mofó con una voz extremadamente grave-¿Te gustaría que te pateáramos el trasero albino debilucho? risas que le siguieron fueron a coro. Rose se estremeció en menos de un segundo e intentó refugiarse tanto como pudo tras el auto para que los hombres no la vieran.
-Yo que ustedes no diría eso-entonces sin más vacilaciones el rubio sacó la pistola y apuntó directo a la cabeza del que parecía ser el jefe, el hombre más robusto de los tres.
Los motoneros clavaron sus pequeños ojos en el arma que estaba frente a ellos y se tensaron visiblemente, estaba claro que no se lo esperaban.
-Ustedes elijen, o me dan las llaves o yo tiraré del gatillo-condicionó el de penetrantes ojos grises sin un solo titubeo en su voz. Rose contemplaba la escena atónita, estaba claro que ese joven no tenia limites de ningún tipo, nunca antes había conocido a una persona así y debía confesar que realmente le intrigaba. ¿Quién no habría soñado en hacer lo que quisiera sin pensar en las consecuencias?
El trio empalideció considerablemente y comenzaron a susurrarse cosas como- no se las des- o – este tipo está hablando enserio-. Finalmente el más robusto lanzó las llaves, estas describieron una perfecta media circunferencia hasta que el rubio las atrapó rápidamente en el aire.
En ese instante sin dejar de apuntarles Scorpius repitió el proceso con las llaves del auto. Luego se dirigió a la chica que seguía en su escondite, aterrorizada por la apariencia de esos motoneros.
-Pecas sube-volvió a demandar el chico algo exasperado señalando la moto más cercana. La chica caminó unos pasos para poder establecer contacto visual con Malfoy y lo miró fijamente durante unos pocos segundos. En cuanto los motoneros vieron a Rose, no dudaron a la hora decir algunos piropos subidos de tono que aunque ella encontró terriblemente fuera de lugar, los dejó pasar sabiendo que no ganaría nada hablando con esos hombres.
-Ni loca me subo a eso ¿entendiste?, he soportado todo tipo de maltratos pero esto es demasiado, odio las motocicletas, además no me digas pecas –gritó la pelirroja furiosa, con las mejillas totalmente encendidas de vergüenza ante la mención de ese sobrenombre que tanto le molestaba.
Malfoy suspiró conciliadoramente buscando llenarse de una paciencia que no tenía y volvió a hablar:
-Ahora no es momento de discutir puedes hacer el favor de subirte de una buena vez-terminó con los dientes apretados- no tenemos mucho tiempo-
-¡Pelirroja!, ven con nosotros y olvídate de ese rubio debilucho, podemos hacer que te subas a algo mejor que una moto-seguían diciendo los motoneros denotando lujuria en cada palabra. Scorpius continuó ignorándolos y Rose siguió su discurso lleno de demandas, ella era consciente de sus derechos y a pesar de que estuviese secuestrada quería quejarse de una vez por todas.
-Estoy cansada de todo esto, ni siquiera sé tu nombre y tengo que obedecerte, te odio, quiero mi libertad de nuevo…-chillaba la de ojos azules conteniendo las lagrimas de impotencia. Malfoy se desconcertó ante el repentino cambio de actitud de la muchacha, de un momento a otro parecía haberse transformado en alguna clase de demonio asesino capaz de matar con solo una mirada. De todos modos sabía que tenía que calmarla antes de que llamaran demasiado la atención y decidieran avisar a la policía, porque entonces si que estarían en serios problemas.
-Escúchame atentamente pecas-indicó él, por primera vez juntando su mirada plateada con la azul de ella, eso de alguna manera logró tranquilizarla e incluso logró que se callara, algo imposible para un ser humano promedio. Rose Weasley había sido hipnotizada, no podía dejar de verlo, no encontraba las palabras adecuadas para contestarla y pronto percibió como sus mejillas volvían a arder-prometo explicártelo todo siempre y cuando colabores-.
Esas palabras fueron suficientes para que ella, todavía algo atontada y avergonzada por el pensamiento que comenzaba a cruzar su mente, decidiera subirse a la motocicleta.
Scorpius con agilidad guardó el arma nuevamente y se subió delante de la pelirroja, después encendió el motor y despegó calle abajo a toda velocidad. Rose cerró los ojos atemorizada, el corazón le latía demasiado deprisa e inclusive podría jurar que le sudaban las manos de los nervios de viajar a toda velocidad en un espacio tan reducido. Cuando el viento comenzó a zumbarle en los oídos decidió que no tenía más remedio que sujetarse al rubio para no resbalar hacia atrás debido al peso de su abultado bolso. Sin darse cuenta apoyó su cara sobre la campera del muchacho y olió su perfume, una mezcla de desodorante, humedad y tabaco que jamás había percibido. Pasados unos minutos se animó a abrir los ojos y pudo contemplar que nuevamente estaban saliendo de la ciudad. El viento le dio de lleno en la cara y la libertad se coló a través de todos sus poros, fue entonces que una sensación de invencibilidad la llenó y no pudo reprimir una sonrisa. Acababa de descubrir que le gustaban las motocicletas aunque le hubiesen inculcado toda la vida que eran peligrosas y que solo los delincuentes las usaban, ella estaba plenamente consciente de que nunca había estado en una situación tan riesgosa en toda su vida. Secuestrada por un desconocido, en un país extranjero usando motos y cargando pistolas en los bolsillos, aquello se parecía más una película que algo cotidiano de su día a día.
Scorpius por otro lado se preocupaba por la senda que debería tomar para llegar al bosque, había recorrido ese mismo camino varios años atrás y debía forzar a su memoria para poder recordarlo. Finalmente logró ingresar a través de un pequeño camino de barro y pedregullo y poco a poco comenzaron a internarse en la espesura de pinos que conformaban ese frondoso bosque.
…
4-
-Ya no están en París, señor-.
Eso fue lo primero que escuchó Nott cuando presionó el botón de su celular táctil de última generación. En ese momento sintió que su mundo se venía abajo al igual que una débil torre de cubos de cartón se desmoronaba gracias a una leve brisa. A pesar de que intentó mantener la calma no lo consiguió, su carácter temperamental solía jugarle malas pasadas y esa vez no fue la excepción.
-¿Dónde están?-gritó desaforado apretando el teléfono contra su oído con fuerza y caminando de un lado a otro de la oficina sin preocuparse por su pierna lesionada.
-No…n…no lo sabemos señor,-balbuceó el empleado algo intimidado.
-¡¿Cómo que no lo saben?, ¿acaso les pagó para que los dejen escapar?!-siguió exigiendo a los gritos el hombre de cabellos oscuros. Acababa de meterse en un callejón sin salida y sabia que sería muy difícil salir, el que ellos hubieran escapado lo complicaba todo ya que si ellos estuviesen en Paris tarde o temprano los encontrarían, el conocía esa ciudad bastante bien y a pesar de que existiesen múltiples escondites tenía la seguridad de que tarde o temprano conocería su paradero. No iban a poder huir por siempre si se quedaban en una ciudad custodiada de arriba a abajo, pero este hecho lo cambiaba todo, había dado vuelta el tablero. Sebastián gruñó, Malfoy acababa de hacer un nuevo movimiento y él estaba perdiendo.
-Lo sé señor, pero han burlado la seguridad, hemos estado vigilando durante estos dos días todos los sitios indicados por usted sin resultados-.
-Entiendo, pero ¿cómo saben que ellos abandonaron la ciudad?-preguntó todavía alterado el poseedor de ojos verde oliva con algo de escepticismo reflejado en ellos. Frente a sus ojos tenia un periódico del día anterior en que se mostraba una fotografía de Malfoy y Weasley caminando por Paris, junto a un penoso articulo, que adornaban la primera plana del periódico francés.
-A primeras horas de la mañana hubo un incidente en la aduana Suiza y se registraron a un rubio y una pelirroja sospechosos que lograron evadir a los oficiales y escapar en un auto robado-contó el empleado con seguridad-es bastante seguro que son ellos, pero actualmente no conocemos su ubicación-.
-¿Qué hora es?-quiso saber Nott buscando desesperadamente un reloj en su escritorio ya que había olvidado colocarse el de muñeca esa mañana. El interlocutor se asombró por la pregunta pero de todas formas le dio una respuesta inmediata.
-Son las cinco y media señor-.
El hombre maldijo por lo bajo y decidió tomar asiento para poder tranquilizarse, el solo pensar que hacia casi nueve o diez horas que Malfoy y Weasley estaban sueltos sin quedarse en un lugar fijo lo encolerizaba. A esta altura podrían estar en cualquier parte, desde Italia, Alemania y Austria que eran los países que se confrontaban directamente con Suiza hasta llegando a América si hubieran tomado un avión.
-¿Qué hacemos señor?-lo interrumpió el empleado en ese mar de pensamientos que ya estaba comenzando a hacer que Nott naufragara mas trágicamente que el Titanic.
-Solo nos queda una opción, deben comunicarse con la INTERPOL, empezaremos una operación encubierta, por el momento tan solo quédense allí y espérenme, me iré de Londres mañana por la mañana en el primen tren bala.
-De acuerdo señor, seguiremos sus ordenes-fue lo ultimo que sonó a través del parlante del teléfono antes que el de cabellos oscuros cortara la llamada.
Sebastián Nott movió la cabeza para destensarse y dejó sobre su escritorio el teléfono móvil. Como le dolía terriblemente la cabeza tocó el botón de su intercomunicador personal y le pidió un medicamento a su asistente, entonces se recostó sobre la cómoda silla y respiró hondo. Su vida era un completo infierno, y lo sería aún más cuando tuviera que decirle a su jefe sobre su decisión de viajar al extranjero a supervisar la siguiente operación, se moría por atraparlos y hacerles pagar tanto a Malfoy como a esa despreciable chica que había hecho que su trabajo fuera infinitamente más difícil e incluso le había provocado una herida bastante molesta. Los odiaba y quería verlos muert…
-Nott nos vemos de nuevo, hace mucho que no conversábamos cara a cara –declaró, entrando sigilosamente a su oficina, la persona que el hombre de ojos verdes menos quería ver en ese momento, un anciano de impresionantes ojos amarillos ámbar y una sonrisa irónica marcada por cientos de arrugas.
…
5-
Pronto el camino se amplió un poco y se bifurcó claramente, el primer desvío se internaba directamente en el bosque y cada vez se hacia mas angosto y oscuro, el segundo parecía seguir durante varios kilómetros y llegar a algún sitio debido a que incluso se encontraba pavimentado.
Ellos eligieron el primero y la motocicleta siguió su recorrido durante bastante tiempo esquivando ramas perdidas, charcos y piedras que interrumpían el camino.
-¿A dónde vamos?-preguntaba Rose cada vez mas alarmada por la apariencia pantanosa de ese bosque.
Malfoy ni siquiera le respondía tan solo prestaba atención para que no se enterraran en alguna zona de barro profundo ya que sino deberían terminar a pie.
Después de media hora por ese interminable camino enlodado llegaron a un claro donde no había árboles y la luz del sol llegaba directamente a ellos. En el centro del claro había una casa. Esta estaba enteramente hecha de madera y parecía camuflada entre el verde de los árboles circundantes.
Rose pareció asombrada de que algo así estuviera en medio de la nada pero en cambió Malfoy no parecía nada sorprendido, en menos de un instante él detuvo la motocicleta y se bajó con destreza. Luego caminó hacia la entrada, una enorme puerta de madera maciza que a simple vista lucia cerrada y apoyó su mano sobre ella. De pronto, con un ligero sonido, se abrió. La pelirroja aun seguía parada junto a la motocicleta, no solo le molestaba la cantidad de barro y tierra que se acumulaban hasta la entrada de la vivienda sino el hecho de que no sabía quien se encontraba en el interior de ella.
-Ven-le dijo el muchacho volteando a mirarla y haciéndole una seña para que se apresurará.
-¿No estamos invadiendo la propiedad o algo así?-preguntó ella algo alarmada sin mover un solo músculo.
-No, esta es la casa de un buen amigo-contestó él mirando la vivienda y sonriendo débilmente con nostalgia- hace tantos años que no vengo-.
La pelirroja se tranquilizó un poco mas ya que no se creía capaz de entrar a la casa de un desconocido en medio del bosque, nunca se sabía que clase de persona podía vivir allí, quizás hasta un delincuente. Inmediatamente se rió de sus inocentes pensamientos puesto que ahora mismo estaba con uno. Malfoy se apresuró a entrar y comenzó a examinar la casa, Rose le siguió detrás con curiosidad.
Primero había una sala bastante acogedora con sillones mullidos, una chimenea y un enorme piano de cola negro que llamo poderosamente la atención de la chica, nunca se hubiera esperado que allí pudiera haber un instrumento tan hermoso. De todas formas todo estaba recubierto de polvo y se respiraba un aire de abandono agobiante. Junto a la sala se hallaban una pequeña cocina, un diminuto baño y una habitación con dos camas marineras iguales. También una escalera de caracol que comunicaba con una especie de ático.
Rose se sentó con algo de reticencia en los polvorientos sillones y contempló por unos segundos más al rubio, este parecía anonadado en sus propios pensamientos, caminaba de un lado a otro con la mirada perdida hasta que finalmente introdujo su mano en uno de los adornos de la mesa de café y extrajo un juego de llaves.
-No salgas de la casa-dijo él con seriedad mirándola directamente a los ojos durante una milésima de segundo, luego se volteó en dirección a la salida y dijo con un tono más suave-tampoco subas al ático, es peligroso, Pecas-.
Antes de que la pelirroja pudiera hacer algo él ya había salido de la casa, dejándola encerrada tanto física como mentalmente. ¿Qué había sido ese último comentario por parte del chico?, Rose no entendía nada y eso no le gustaba para nada, después de todo él acababa de despertar a la bestia de la curiosidad encerrada en la chica pelirroja. A esta no tardó en oponérsele su parte racional, ¿debía o no debía ir al ático?, ¿en verdad sería peligroso o solo lo dijo para asustarla?, los engranajes mentales de la cabeza de la Weasley inmediatamente comenzaron a procesar cada una de las posibilidades.
Los minutos comenzaron a pasar y el viejo reloj de cucú de una de las esquinas indicó que ya pronto caería la noche, esto indudablemente se notaba ya que con cada instante los ojos de la chica se iban entrecerrando en busca de más luz. Cuando la situación le fue insostenible se puso de pie, y se dirigió hacia la escalera en forma de caracol con interés. Su sonrisa picara delataba que sus impulsos habían sido mas fuertes que su razón, que la curiosidad había matado al gato.
Sus tacones resonaron en los viejos escalones de madera a medida que ella subía con lentitud, no le gustaban las alturas y el que esa escalera fuera tan empinada no le agradaba en lo absoluto, de todas formas una fuerte intriga en el centro de su alma le daba fuerzas para seguir subiendo.
En cuanto llegó al final respiró hondo y miró a su alrededor, pero solo vio un corredor con una pequeña puerta, con ambas manos tiró de su pestillo y cerró los ojos. Pero nada sucedió, esta siguió tan quieta como antes. Molesta continuó jalándola, realmente quería saber que había del otro lado, tal vez habían documentos importantes que le permitirían conocer su paradero o incluso hasta descubrir porque había sido raptada. Pronto empezó a jadear y se sentó en el suelo, recostando su espalda contra la puerta. Le dolía fuertemente la cabeza y un cansancio le oprimía los parpados, tenia sueño.
Con un último esfuerzo se puso de pie, no pensaba rendirse, quería encontrar alguna otra forma de abrir esa puerta, quizás por allí habría una llave o algún mecanismo para abrirla. Tanteó cada una de las tablas de madera sin resultados y con un bufido molesto decidió regresar a la sala a seguir buscando algo con que atravesar la puerta.
Allí buscó entre los mismos adornos de los cuales Malfoy había sacado un juego de llaves hacia rato, buscó debajo de cada mueble y detrás de cada cuadro pero no halló nada. En ese momento sus ojos azules vieron una inmensa biblioteca. Rápidamente sus manos se escabulleron entre los libros, y un gesto de sorpresa apareció en su rostro, aquello no eran cualquier tipo de libros, eran partituras.
No veía tantas juntas desde que era una niña, entonces tenía cientos de ellas y solía pasarse el día entero encerrada en la habitación de su abuela con el piano. Una silenciosa lágrima se escurrió por su mejilla y se apresuró a limpiarla antes de elegir una de ellas al azar. La tomo entre sus manos y la miró con nostalgia, aquella era una pieza de Chopin, Fantasie Impromptu, su favorita. La abrió con delicadez y vio las primeras notas de la pieza, entonces cuando iba a cambiar de página algo cayó al suelo estrepitosamente desde el interior de la partitura.
Rápidamente Rose se agachó y tomó entre sus manos una fotografía, en ella dos jóvenes sonreían a la cámara, el primero de cabellos negros azabaches sostenía un pescado enorme en una de sus manos con una expresión orgullosa, el segundo tan solo portaba una caña de pescar y se notaba como el viento veraniego le revolvía sus cabellos dorados. Rose no pudo evitar notar que aquel era la persona que la había secuestrado, aunque algo en sus ojos había cambiado, ese gris brillante ya no era el mismo de la fotografía. De pronto ella vio que tras la foto alguien había escrito algo. Una caligrafía desordenada y pequeña ponía lo siguiente:
Sebastián:
No sabes lo bonito que es el verano aquí, realmente eres un tonto por no acompañarnos y preferir terminar tus asuntos en Alemania durante esta época. De todas formas quiero que sepas que lo prometido es deuda, ese es el pescado que te prometí que atraparía, tendrías que haber visto la cara de Scorpius cuando se lo mostré, me parece que se decepcionó de la pesca ya que no pudo atrapar ninguno en toda la mañana. Espero que nos puedas alcanzar antes de que nos reunamos en Roma el próximo mes, saludos
D.C
La muchacha se quedó con al vista clavada en ese documento durante unos segundos, entonces lo recordó. Sin lugar a dudas el remitente de esa carta era el famoso Daniel que tanto habían mencionado los últimos días. Pero no tenía ni idea de quien podría ser el tal Sebastián, ni que estaría haciendo el mismo en Alemania. Según había entendido de los últimos días el rubio estaba buscado a Daniel y seguramente ahora mismo ella misma se encontrar en la casa de ese sujeto, con una de sus partituras en las manos. Pero la pregunta que comenzó a ocupar la mente de la de ojos azules fue el porqué de todo aquello, ¿por qué estaban allí? y ¿por qué el rubio quería encontrar a se tal amigo suyo?, para la joven Weasley aun todos los cabos estaban sueltos.
6-
-Aquí tiene Sr Weasley-indicó su temerosa secretaria algo nerviosa por la presencia de su jefe en esa oficina. De los dos años que ella trabajaba en la compañía nunca había visto al jefe de Weasley´s Luxury ir a trabajar a su despacho en la ciudad de Londres, pero desde hacia unos días este llegaba todas las mañanas y se iba bien entrada la noche. Su actitud era extremadamente sospechosa y a nadie de su compañía le pasaba inadvertido, sin embargo nadie opinaba nada, preferían guardarlo en su mente y que sus sospechas no llegaran a oídos equivocados.
El pelirrojo no contestó y siguió con sus ojos azules clavados a la pantalla de la computadora, se notaba perfectamente en sus ojeras y palidez que aquella no era su mejor época.
-Que nadie me interrumpa bajo ninguna circunstancia -se limitó a responder con una voz severa el hombre unos segundos antes de que la joven abandonara la oficina algo atemorizada.
Entonces Ronald vio la taza de café que su empleada había dejado sobre el escritorio y con ansiedad le dio un buen trago antes de volver a internarse en los rincones más profundos de su mente.
Debido a aquella advertencia de su nuevo socio, Schneider, había decidido concurrir a su casa el menor tiempo posible, de esa manera podía estar seguro que nadie le estaría vigilando y a la vez trabajaría tranquilo sin ningún tipo de interrupción indeseada. Todavía no había olvidado las palabras hirientes de su hijo ni las charlas sin sentido que había compartido con su esposa, ya no toleraba el ambiente de esa casa y por el momento prefería evadirla a enfrentarla.
Por otra parte el asunto del secuestro de Rose aun seguía pendiente, ya había pasado casi una semana de la fiesta y aun no habían señales de su primogénita y su secuestrador, aquello realmente lo enfurecía. ¿Cómo su hija había sido tan descuidada el día de la fiesta? , nunca imagino que esa chica arrogante le traería tantos dolores de cabeza.
Por si fuera poco los problemas no acababan allí porque además de encargarse de la compañía debía hacerlo de su investigación, era indispensable que continuara con ella a toda costa. Sabía que por más que supiera la ubicación del diamante no podría obtenerlo sino lograba descubrir como funcionaba aquel artefacto.
Justo en el momento que iba a seguir con la lectura del valioso informe, que le enviaban su propio equipo personal de científicos, oyó voces al otro lado de la puerta.
-No puede pasar Señor, el Señor Weasley dio órdenes específicas de que no podía dejar pasar a nadie sin excepciones-decía una voz femenina.
Pronto una voz masculina se percibió claramente-Tengo que hablar con él señorita, soy su encargado de seguridad personal, Sebastián Nott, y necesito notificarle una noticia muy importante sobre su hija-le explicó sin darse por vencido.
El pelirrojo que escuchaba con su completa atención se sintió completamente intrigado por oír esa noticia y se levanto de un salto de su silla de escritorio. Caminó hacia la puerta de metal y vidrios oscuros y la entornó levemente.
-Nott puedes entrar-sentenció antes de volver a su posición original tras el escritorio y terminar su bebida sin decir una sola palabra.
El hombre de cabellos oscuros ingresó con presunción pues había conseguido su objetivo, sin dudarlo se sentó frente al de ojos azules y esperó que le prestase atención.
-Bien que era eso tan importante que tenias que decirme – apuró el dueño de la cadena de hoteles con curiosidad.
-Tengo que notificarle las nuevas medidas que hemos tenido que tomar para poder hallar a su hija, primero debería saber que ella ya no se encuentra en Paris, ni en Francia sino que está en alguna otra ciudad europea, hasta el momento no hubo movimientos de ningún tipo-entonces hizo una pausa para ver la cara de evidente fastidio de su superior, no estaba para nada contento con aquella noticia-contactamos a la INTERPOL y empezamos un nuevo sistema para que más personas que los vean los entreguen a la policía de una vez, además un equipo especializado de mi empresa fue enviado a cada frontera de Europa para evitar que sigan avanzando-.
Nott entonces respiró hondo y esperó la respuesta del pelirrojo, el cual parecía estar procesando toda aquella información que acababa de entrar a través de sus oídos.
-Entiendo, en ese caso debería continuar con su trabajo Nott-propuso Weasley con hostilidad sin apartar ese choque de miradas que trasmitía odio y rabia de una sola vez.
-Así es señor Weasley, de todos modos tengo una última pregunta que hacerle-las cejas del hombre se curaron por completo-¿Por qué ya no trabaja en su casa?, si es por su seguridad le puedo garantizar que la protección en la mansión se ha endurecido notoriamente y hasta podría decirle que es uno de los lugares mas seguros del país en estos momentos.
El rostro de Ronald se desencajó por completo.
-Eso no es de su incumbencia Nott, si trabajo aquí es por mi propia voluntad, me es más cómodo atender algunos negocios desde aquí que desde mi casa en las afueras de la ciudad-manifestó el pelirrojo sin que se desvaneciera su fachada seria y tranquila que tanto se esforzaba por mantener.
-Lo entiendo Señor, en ese caso está bien pero le aconsejaría que regresara a su casa por su propia protección personal-acabó el joven con una sonrisa aduladora de lo más fingida que el empresario reconoció al instante.
Luego el de cabellos negros se puso de pie con dificultad y ayudado de sus muletas abandonó la oficina, la primera parte del plan estaba completa.
…
7-
El sol ya se había ocultado por completo y por más que la muchacha había buscado interruptores por toda la vivienda no lo había conseguido, por lo tanto había llegado al conclusión de que esa pequeña cabaña en el bosque no contaba con electricidad alguna. Aquello la desconcertaba absolutamente ya que a sus veinte años viviendo en pleno siglo veintiuno nunca había imaginado que tal realidad se pudiera dar en su vida.
De todas formas ya hacia quince minutos que no se movía de ese sillón, su mente recordaba la fotografía que ya había vuelto a poner en su lugar pero que seguía tan presente como si la estuviera viendo. Trató de despejarse varias veces mirando por la ventana el oscuro y tenebroso bosque que se asomaba al otro lado con las ramas crujientes y los alaridos de toda clase de aves.
Pronto una repentina sed la obligó a buscar la cocina, hacía mucho calor en esa casa y no pensaba soportarlo por más tiempo. Cuando llego a la pequeña pieza que tenía una vieja cocina a gas, una heladera a batería y unas alacenas tan solo ocupadas por telarañas, entendió que allí no habría ni una sola gota de agua. Ese lugar parecía que llevaba varios años deshabitado por completo y eso no le hacia ningún gracia pues no sabia que tipo de insectos podían estar viviendo allí. Refunfuñando volvió a la sala en el mismo momento que el pomo de la puerta principal se abría lentamente con un sonido de desgaste evidente. Una figura masculina ingresó y la sonrisa maliciosa de la pelirroja se formó bajo la luz de la luna que llegaba a través de la ventana totalmente abierta.
-Dime Scorpius ¿Qué vamos a cenar esta noche?-pregunto la chica con astucia mirándolo fijamente. El rostro de Malfoy empalideció notoriamente y la chica lo notó a pesar e la oscuridad del lugar. Sus manos se aflojaron y las bolsas que tenía sujetas se cayeron al suelo de golpe, después de todo el chico seguía sin entender como ella conocía su nombre.
…
Continuará…
…
¡Hola a todos después de tanto tiempo!, realmente me siento apenada por mi excesiva demora pero lo cierto es que entre las pruebas y mi falta de inspiración era incapaz de escribir más de dos palabras, pero ahora ya estoy recuperada así que prometo compensar la larga espera , gracias por todos sus reviews y visitas les estoy muy agradecida.
Kuchiki Yamiko: Es cierto la actitud de Rose está comenzando a cambiar de a poco, de todas maneras me parece que en esa situación todos cambiaríamos, gracias por tus palabras de aliento , arigato gozaimashita!
anonima15: me parece que con el capítulo ya te he respondido la pegunta, realmente es muy difícil ganarle a Scorpius jajaja, nos leemos, saludos.
Diane Potter: No en realidad solo se llevan tres años de diferencia lo que sucede es que Scorpius es mucho más maduro que Rose debido a todo lo que ha tenido que pasar, creo que si Rose se lo tomó así es porque aun no es verdaderamente consciente de lo que está pasando. Si yo también, siempre he soñado con conocer Europa algún día y más si viajo con él jajaja. Si la historia de Daniel Carter también es importante para la trama por ahora solo he revelado un poco pero seguiré dando más datos conforme avance la historia. Gracias me alegra saberlo, me encanta dejar con curiosidad a los lectores Nos leemos, cuídate mucho.
Letida: De verdad lamento tanto que hayas tenido que insistir tanto para que actualizara pero realmente me encontré con la mente en blanco durante estos meses y no podía escribir una sola palabra. La respuesta tu pregunta sobre mis finales llenos de suspenso es porque soy mala y me gusta dejar con curiosidad , de todas maneras trata de dormir o me harás sentir culpable por eso jajaja. No te preocupes que no pienso dejar la historia por la mitad ni nada por el estilo yo siempre termino lo que empiezo. Cuídate mucho y nos leemos.
Vicki27: Hola otra vez! Discúlpame por demorar tanto en responder tu PM pero sinceramente no he entrado frecuentemente a fanfiction y no lo he visto sino hasta ayer, ¿también te gusta Merlín?, a mi también, sobretodo la serie inglesa de la BBC está muy bien hecha. Bueno esa es una pregunta difícil pero creo que solo te diré que existe una lucha entre un personaje canon y un personaje creado por mí y que finalmente el que venza es "el más malo" ósea el que podría considerarse el villano del fic. Si Scorpius es así debido a su pasado y a todo lo que ha tenido que afrontar, en realidad es un buen chico aunque intente hacerse el rudo, su parte violenta es más una defensa. Por suerte me fue excelente, porque el año que viene comienzo la facultad t tengo que estar preparada , en fin cuídate mucho y nos leemos.
Viian Jntte M: Trataré de no dejar tanto tiempo sin actualizar así que puedes estar tranquila, cuídate y saludos
