Bueno, ya me tardé un resto, pero por fin terminé. Aquí cierro la parte de Conchita, así que espero que todos quieran ya el ingreso de la Hija del mal jeje.
7. El segundo tesoro, la copa de Conchita.
Todos pensaron lo mismo: ¿acaso el estómago de la gourmet era un pozo sin fondo?, pues no habían pasado más de dos horas desde que se llevó a cabo el concurso. Vanika no esperó respuesta y llamó a sus sirvientes a entrar con ella, mas tarde lo harían igual Liane y compañía. Se miraron entre ellos y finalmente se internaron en la construcción.
Lo primero que divisaron fue un largo pasillo, el cual estaba alfombrado con un enorme tapete de color carmín y se dirigía a una gran sala de estar. Conforme avanzaban varios olores empezaron a impregnarse en sus ropajes, cada aroma era diferente y más fuerte que el anterior, pero de cierta forma agradable, pues eran especias. En la sala de estar, los sirvientes de Vanika estaban preparando algunas tazas con té y en uno de los sillones se encontraba su ama invitándolos a acompañarla.
-Es muy agradable recibir visitas. –Comentó ella colocando algo de sal en el interior de la taza.
-Para nosotros es un honor estar en su palacio. –Dijo Kinky agradecido, cargando en sus brazos y piernas a Sari y Juna.
-No es un palacio, solo un castillo. –Sonrió. –Zelhan, querido, ¿podrías traerme una rebanada de pastel?
-Como lo ordene mi señora. –El muchacho se marchó. Vanika devolvió su mirada a Lily.
-Y bien…
-Liane. –Agregó ella.
-Liane, dime, ¿es cierto lo que me dijeron mis angelitos, que tu puedes tocar bien el piano?
-Sateriajis me enseñó un poco. –Respondió bajando la mirada. Teto la miró al rostro, en él había bastante tristeza. Vanika se sorprendió un poco al escuchar ese nombre.
-¿Conocías al duque Venomania? –Liane asintió con la cabeza. –Oí que alguien lo asesinó hace poco, es una lástima, durante el poco tiempo que vino a mi castillo por la toma de la Compañía en Asmodean pude hacerme muy amiga de él.
-Si, su padre fue asesinado. –Musitó. Kinky pidió permiso para mirar los alrededores junto con sus hermanas y le fue concedido.
-Es una gran perdida. –Vanika dio un sorbo a su taza, Zelhan le entregó su pastel al poco rato. -¿Gustas un poco? –Preguntó al momento que le sazonaba algo de vinagre al betún. Ella lo negó.
Teto escrutaba con la mirada todo su alrededor, pues era mejor que ver la extraña conducta alimenticia de la gourmet. Sus ojos se posaron en una vitrina de mármol, en el interior de esa se encontraba una única copa de cristal servida a la mitad y eso se le hizo raro. Más raro era el leve brillo que expedía dicha copa.
-Bueno, dejando de lado los cotilleos, al ser tú la ganadora del concurso te convertiste en automático en mi chef personal. –Sonrió. –Puedes iniciar ahora mismo sirviendo la cena.
Vanika le dejó 30 monedas de oro en su mano, alegando que de seguro harían falta ingredientes y se marchó. Liane giro su rostro hacia Teto, pidiendo perdón y permiso para quedarse un tiempo ahí mientras buscaban una forma de librarse de la gourmet. La capitana accedió, después de todo, aquella ciudad de Belzenia era enorme y tardarían cerca de una semana en terminar los planos que había pedido Gast. Tal vez les llevaría tres días más contando con que ni ella ni la nueva comandante ayudaban en tal campaña por tiempo indefinido.
Liane supuso que lo mejor sería complacer a su jefa, aunque Teto tuvo bastante que ver con que tomara esa decisión, ya que así ella podría inspeccionar que cosas de valor podrían encontrar en aquel castillo.
La muchacha rubia salió, siendo acompañada por Zelhan, el sirviente, y Telgre, la mucama gemela de éste. Caminaron por el pequeño sendero que antes habían recorrido hasta llegar al mercado.
La gente los miraba al pasar, entre orgullosas, envidiosas y furiosas; pues seguían sin creer que ella hubiera ganado, pero pobre de aquel que intentara alzarle una mano para abofetearla al menos, Vanika Conchita era hija de un general e hija ilegítima de la antigua reina de Belzenia. Suficientes motivos como para darse una idea del poder que tenía, además de que fuera la mujer mas adinerada de todo Evillious, incluso mas que la Dama de rosa. Algo que se le sumaba, y le ayudaba un poco a Liane, es que siempre cargaba la espada Venom en su cintura.
Llegaron al puesto donde conoció a Sari y el vendedor la recibió como si fuera una vieja amiga, invitándola a probar sus mercancías e incluso bajándoles el precio a sus productos. Por hipócrita, Liane pasó de largo y fue mejor al puesto de al lado, que era atendido por una vieja y humilde señora. Zelhan y Telgre rieron por tal desprecio al viejo vendedor.
No compraron más de lo que sugirieron sus pequeños acompañantes, que le resultaron mucho muy agradables, además de que el parecido físico entre los tres daba la ilusión de que Liane tenía dos pequeños hermanitos y eso la emocionaba bastante. Pagaron, guardaron las cosas pequeñas en una pequeña bolsa de tela y regresaron caminando al castillo. Ya era un poco tarde y le daba algo de miedo el lugar empezando a oscurecerse, pero cuando dio vuelta en una de las esquinas, se dio cuenta de que Teto la vigilaba a una distancia prudente. Sonrió de medio lado. Podrían llevarse bien ellas dos.
El castillo los esperaba, Zelhan y Telgre le abrieron las puertas y entraron. Teto ya buscaría otra forma de entrar o lo haría mas tarde después de ellos. En tanto, Liane fue escoltada a la cocina y a partir de ahí empezó a trabajar sola. No sabía en primera instancia qué preparar, pero algo se le ocurriría.
En tanto, Teto se coló por alguna de las alcantarillas que habían en el suelo pedregoso; no se esperaba algo así en ese lugar, considerando su memoria, en el castillo de Marlon había un servicio de tuberías propio, pero éste estaba conectado con la ciudadela así que la dibujó. Recorrió un poco el lugar a ver si encontraba más tuberías o cosas por el estilo, llegando a toparse con Kinky y sus hermanas durmiendo bajo un árbol. La lámpara colocada en una de las paredes del castillo daba la suficiente luz para verlos en aquella oscura noche; no hacía mucho frío, incluso uno podía dormirse a la intemperie y no sufrir el resfriado del día siguiente.
La capitana bufó, despertó a Kinky y le ayudó a cargar a la pequeña Juna. Ésta despertó y, contrario a lo que creía Teto que haría la bebé, se abrazó más al cuello de ella. El muchacho rió enternecido.
-Eres una buena persona.
-No molestes, niño chocolate. –Se hizo la fuerte.
-Los bebes no dicen mentiras. –Agregó y Teto no evitó sonrojarse. Solo musito muy suavemente un pequeño "idiota".
La cena estaba servida, Vanika tomó su lugar al centro de la mesa, a ambos lados de ella se pusieron sus sirvientes, después Teto y Kinky tomaron cualquier otro lugar disponible. Liane llegó más tarde a servirle primero a su patrona y luego al resto. Juna y Sari comerían en la cocina mas tarde, pues Lily las dejó entretenidas a ambas con unas cucharas y una cubeta con agua.
Vanika comió y pidió repetir más de cuatro veces. La muchacha rubia atendió los deseos de su patrona. Kinky y Teto no pudieron con más de un plato, el ver que la doncella de rojo usaba extrañas especias y sazones para condimentar sus alimentos les había robado el apetito. Sus sirvientes limpiaron alguna que otra miga alrededor del plato y Conchita se los comió.
-Tienes un don especial, Liane, ahora, me gustaría saber que tan bien tocas el piano, si es que Sateriajis te enseñó bien. –Dijo ella sonriendo. Telgre condujo a Lily al frente de un órgano y colocó algunas partituras.
Ella no podía leer notas, en ocasiones la música invadía sus sentidos y salía a través de sus dedos. Entonces recordó las pequeñas notas que cantó Sateriajis en su lecho de muerte, aunque fuese doloroso, el solo recordar la sangre morada que escurría de su pecho hizo que apenas pusiera un dedo en una tecla y pudiera hacer resonar hermosos y armónicos acordes. Teto quedó maravillada, Kinky impresionado y pareciera que Telgre y Zelhan encontraron el ritmo perfecto para un improvisado vals.
Vanika aplaudió al terminar la pieza.
-¿Cómo se llama esa canción?
Liane pensó antes de dar su respuesta: -La locura del duque Venomania. –Conchita sonrió por tan extraño título, pero realmente quedaba perfecta para tales notas sin compás aparente.
Anunció que era hora de dormir, así que ordenó a sus sirvientes que los dirigiera a sus habitaciones. Los separaron un poco, considerando también que los cuartos eran realmente grandes.
Durmieron, pero solo por unos cuantos minutos. Liane sintió que alguien la molestaba en sueños, era Teto quien sacudía su cuerpo invitándola, sin que ésta pudiera negarse, a levantarse. Liane preguntó con la mirada lo que ocurría y Teto solo indicó que la siguiera ladeando su cabeza. Ambas mujeres buscaron un lugar donde hablar tranquilas y no perturbar el sueño de nadie más.
Liane rió de haber notado a Teto con el cabello completamente suelto, parecía una niña de esa manera. Cetera la acalló con la mano.
-Una paloma me llegó hace unos instantes, me trajo la siguiente nota en código. –Dijo ella extendiéndole un papel pequeño.
-¿Y que dice? –Teto la miro seria. –Apenas llevo dos o tres días siendo comandante, no tengo mucha idea de lo que ocurre en la Compañía. –Respondió a la muda pregunta.
-La Dama de rosa murió un día después de que partimos. –Dijo. Teto siguió antes de que Liane dijera algo: -Al parecer su hija, la princesa Riliane, tomó el trono.
-Lo que significa…
-Que Gast planeará hacer algo pronto, una niña no puede dirigir todo un imperio; tenemos que salir de aquí y revisar que sucede. –Completó la capitana.
-Pero, ¿y la señorita Vanika, Kinky y las demás?
Teto suspiró. –Mira, no se muy bien qué ocurrirá después de esto, tal vez Gast nos necesite ahora en Asmodean y ya no necesite los planos de esta ciudad, pero también cabe la posibilidad de que con más urgencia necesite nuestro éxito en la misión que nos encomendaron.
-Tres días, es lo único que te pido. –Pidió la joven mirándola a los ojos. Su compañera suspiró y luego le sonrió.
-Deberías empezar a actuar más como comandante y empezar a dar órdenes en vez de pedir las cosas. –Dicho esto regresó a su habitación. Liane estaba agradecida con ella.
Amanecieron de nuevo, Liane tan contenta como siempre, Teto estaba afuera practicando con su alabarda, y Kinky y sus hermanas apenas terminaban de hacer la cama que compartían.
Vanika se paseaba por su castillo al lado de sus sirvientes y sonrió al ver a Liane apenas salir de su habitación. La saludó y la invitó a ir a la cocina para que preparara el desayuno. Menos mal había comprado bastantes ingredientes la noche pasada, así que estaban los necesarios para poder preparar las rondas de desayuno que seguro exigiría su patrona.
Cetera terminaba su rutina cuando sin querer tropezó con algo. Rápido se levanto esperanzada que nadie la viera dar aquel pequeño desliz. Cuando fijó su vista para ver con qué había desfilado, su sorpresa fue grande al momento de notar una lápida clavada en el suelo enfrente de unos matorrales. Movida por la curiosidad, alejó aquellos matorrales y vio con algo de terror 14 lápidas más. Tragó duro, había alguien detrás de ella.
-¿Ocurre algo? –Teto saltó dando un gritito.
-¡Tú, no vuelvas a llegarme por la espalda!
-Lo siento, no fue mi intención asustarte. –Se disculpó Kinky. -¿Y eso? –Dijo al ver las lápidas.
-No lo se, pero algo me dice que nuestra casera oculta algo grande.
Vanika se movía ansiosa por los pasillos del castillo, el olor a especias aunado al olor de la comida siendo preparada causaba gran revuelo en su paladar y en su estómago. Quería comer y quería comer ahora.
Con algo de recelo, quitó algo que molestaba sus dientes desde hace ya una semana. Le asustó un poquito que fuera un cabello azul lo que le salió de la boca, ni que fueran a salirle pelos en la lengua y con tan poco femenino color. Sonrió al recordar el porqué de ese cabello, pero su estómago gruñó más al recordarlo.
-No hay nombres, solo dicen "chef" y un número.
-Hay quince en total. –Observó Teto.
Vanika encontró a su sirviente en la cocina acomodando algunos platos. La doncella lo llamó, le tomó del corbatín de su uniforme y le dio una lamida a su rostro. Pareciera que le encontró un buen sabor al sudor del muchacho.
Liane estaba tardando demasiado. Esos segundos se le antojaban eternos a la gourmet. Su estómago demandaba comida.
-Rayos, me faltan especias. –Maldijo la rubia. Parecía que estaba disfrutando su trabajo, pues Leslie contadas veces la dejó estar en la cocina. –Telgre. –Llamó a la empleada que tenía a su lado picando unas cebollas. –Iré al pueblo, no tardo.
Pasó por la cocina, le extrañó la mancha roja con forma de mano en un extremo de la mesa, pero pensó que seguro Sari había jugado con la salsa o con pintura. Salió y se encontró con Teto y Kinky; les invitó a que le acompañaran y ellos no dudaron en aceptar la invitación.
Vanika terminó de relamerse los labios, le gustó el sabor y se preguntaba si la otra tendría uno parecido. Fue caminando tranquila a la cocina y ahí la encontró. Sonrió de medio lado y le dijo que se acercara a ella. Apenas la tuvo en sus brazos, cogió una de sus manos y dirigió un dedo a su boca para degustarlo.
Sari vio con horror lo que ocurría y tomó a Juna en brazos y se encerró en su habitación con seguro.
No vio a Liane por ninguna parte, pero recordó a las hermanas del castaño y fue en su búsqueda, llamándolas con invitaciones a galletas, chocolates y dulces, pero no salían. Tampoco vio al castaño o a la pelirroja y su estómago gruñía por más. Terminó viéndose en un espejo, aunque no terminó de reconocerse, se veía suculenta y se preguntaba si realmente tan deliciosa como se veía lo era. Alzó su mano derecha y la miró con cuidado, sonrió de nueva cuenta y cantó.
-Devora todo lo que tú quieras majestad. –Y la copa de vidrio que estaba sobre el estante brilló intensamente.
Volvieron al cabo de treinta minutos con varias bolsas cargando. Liane tarareaba la canción que compuso ayer y los otros le seguían en coro. Aunque Teto lo hacía de mala gana. Entraron al castillo, todo estaba silencioso y el olor a especias fue suplantado por un olor fétido, casi como ha podrido. Kinky se llevó las cosas a la cocina y vio con espanto las manchas de sangre cubriéndolo todo. Teto se llevó la misma sorpresa con el rastro de sangre en el comedor, más Liane se extrañó de ver una pequeña laguna roja cubriendo casi todo el suelo y sobre ésta, en el medio, una copa de cristal llena hasta la mitad con, presumiblemente, el mismo líquido rojo.
Algo le dijo que lo tomara, entonces estuvo segura de que había encontrado el segundo tesoro. Pero no sabía que las cosas iban a complicársele más a partir de ahora y era la copa quien sería la causante de todo.
-Bien echo, Liane. –Susurró Meikai observándola desde el lado opuesto de la habitación.
Sari salió corriendo de su escondite al escuchar la voz insistente de Kinky llamándola. El muchacho la abrazó fuertemente y a su hermanita más joven la cargo en sus hombros. Teto guardó rápido algunas cosas de valor en una bolsa y fue por Liane.
-Olvídate de todo, nos vamos.
Liane se enojó por eso, pero no opuso mucha resistencia. Guardó la copa en una bolsa que tenía atada a su cintura, al lado de la espada Venom, y salieron de ahí a toda prisa.
Gracias a todos por sus comentarios y sus visitas. Se los agradezco demasiado.
