Capítulo IX

La casa y el lago

1-

-Dime Scorpius ¿Qué vamos a cenar esta noche?-.

La sorpresa inundó, durante unos pocos minutos, cada uno de los pensamientos del muchacho de ojos grises, en los cuales la sonrisa de la chica se ensanchó aún más. Él dio un paso al frente y la miró directo a los ojos, se negaba a creer lo que había salido de sus labios, ¿Cómo podía conocer su nombre si él había sido muy cuidadoso con ese aspecto?

Pronto, la imagen de la habitación tras la puerta del ático, apareció en su cabeza como un destello, pero… era imposible. Ella no podía haber entrado allí cuando la única llave la tenía él, escondida en el bolsillo oculto de su abrigo, junto a su arma. Tras esa corta deliberación una pregunta llena de curiosidad salió de su boca sin que fuera consciente.

-¿Cómo sabes mi nombre?-

Los ojos de la pelirroja chispearon, aquella era la confirmación que estaba esperando, su secuestrador se llamaba Scorpius. Ya no podría negarlo, tenia una nueva arma que podía jugar en su contra en cualquier momento.

-Es una larga historia- le restó importancia ella comenzando a caminar por la habitación con lentitud-me parece que seria más interesante que me dijeras ¿quien es Sebastián?, o ¿Por qué estas buscando a Daniel?-preguntó con astucia, aprovechando los momentos de debilidad del de cabellos dorados para poder obtener algo de información sobre lo que estaba sucediendo.

Scorpius abrió los ojos y sin perder un momento más salió disparado hacia las escaleras, las subió a toda velocidad y fue directo hacia la puerta, esta no presentaba señales de haber sido abierta puesto que la cerradura seguía igual de cerrada. En efecto a Malfoy le regresó el alma al cuerpo y respiró hondo, ya no permitiría que sus impulsos lo guiaran, haría trabajar a su mente todo lo que fuese necesario para que ella le dijera su fuente de información. Después de todo, nunca se hubiera imaginado que una chica como ella fuera tan astuta, para él, ella no era más que una consentida y mimada muchacha de la alta sociedad inglesa, pero ahora las cosas comenzaban a cambiar ¿Cómo sería en realidad Rose Weasley?

Las apariencias engañan, aquella era una frase célebre que había escuchado hace años pero nunca, hasta entonces, había creído posible. Sin embargo, aquella noche, la confirmó, la pelirroja era toda una caja de sorpresas.

Con decisión el rubio volvió a la sala, Rose estaba rebuscando en las bolsas que él había traído. De allí extrajo unas velas y lo que parecía ser algo de pan y queso.

-Quiero que me digas en este preciso instante como sabes todo eso-le ordenó el de ojos grises parándose como una estaca frente a ella.

-No te lo diré hasta que no contestes mis preguntas-condicionó frustrada dirigiéndose a la cocina y apartando su mirada azul de la del chico pues le resultaba extremadamente incomoda.

-No te diré nada-la cortó él con ímpetu interponiéndose ente la Weasley y la entrada a la cocina. Para ese entonces el ambiente de la casa era fantasmagórico pues una penumbra se tragaba a cada uno de los objetos y un aroma a polvo hacia que respirar fuera difícil.

-En ese caso de mi boca no saldrá ni una sola palabra, ni de eso ni de la ubicación del dichoso diamante que tanto buscas-acabó ella con firmeza cruzándose de brazos.

-Tu no sabes donde está el diamante, tu misma me lo dijiste hace unos días, no creas que soy tan tonto como para caer en algo así-comentó Scorpius con rabia, odiaba que lo chantajearan y no iba a permitir que alguien como ella lo hiciera.

-¡Que lástima que no me creas!, por que pensaba decirte para que me dejaras libre de una buena vez y pueda regresar a mi antigua vida de una vez por todas-acabó ella con un suspiro de fastidio, antes de escabullirse del muchacho y entrar a la cocina.

Él gruñó enfadado, ya no sabía que pensar, ¿en verdad ella sabía la ubicación o era sólo un truco sucio?, todo parecía apuntar a que era lo último pero no había nada seguro. Tendría que idear un plan para que confesara de una vez por todas.

-Tengo hambre-exigió ella, al ver que aquella cocina tan solo era victima del abandono extremo al que estaba sometido toda la casa, ya que no existía el más ligero rastro de comida en sus espaciosas alacenas.

Scorpius trajo las bolsas restantes de la sala y dividió la hogaza de pan en dos mitades iguales, lo mismo hizo con la pequeña horma de queso. Después se los tendió a la chica que los veía con desagrado y sin replicar nada más se fue hacia la única recamara de la casa.

Sin embargo Rose no se quejó, sino que después de darle dos mordidas cautelosas lo dejó a un lado, no podía negar que tenia bastante hambre y que si no comía algo no iba a poder dormir.

Entonces ella siguió al chico hacia la recamara, la puerta estaba abierta de par en par así que la pelirroja entró sin preocuparse.

No tardó en quedarse de piedra junto al marco de la puerta, el rubio estaba de espaldas a ella, quitándose la camiseta totalmente sudada que tenia pegada al cuerpo. Desde su posición pudo distinguir los asombrosos músculos que él tenía desarrollados en la espalda y brazos. Su piel blanca ligeramente bronceada parecía brillar bajo la tenue luz de la luna, que se colaba por una pequeña ventana.

De un momento a otro él se dio vuelta, aquellos ojos plata chocaron con la menuda figura que lo espiaba desde la puerta. Ella inmediatamente se sonrojó resaltando las decenas de pecas que decoraban su rostro sin maquillaje, no es que nunca hubiese visto a un hombre desnudo, sino que rara vez había visto a uno tan atractivo. Su torso presentaba perfectos abdominales que junto a esa mirada penetrante causaron que la joven retrocediera todavía en shock.

Rose ya había salido con bastantes chicos a lo largo de su vida, herederos de incontables fortunas, todo tipo de universitarios, futuros magnates y hasta modelos, pero ninguno de sus anteriores novios era la mitad de guapo que él. Perfectamente pudo haber sido modelo de alguna empresa famosa si su vida hubiera sido otra. La chica todavía atontada no podía creer que no hubiera notado antes ese insignificante detalle, de todas maneras Scorpius no tardó en intervenir.

-Tú dormirás en la cama de la izquierda y yo en la de la derecha-le informó el rubio con una sonrisa arrogante, asomándose a la puerta para ver nuevamente a la joven.

La pelirroja asintió tímidamente con la cabeza y trató de ignorar al chico semidesnudo que tenía frente a sus ojos. Por eso se dedicó a observar el mobiliario de aquella habitación con detenimiento, percatándose de que además de las dos camas había un espejo, una ventana y una pequeña mesita en donde Scorpius había encendido una de las velas.

De golpe se tumbó sobre la cama sumamente agotada, adoraba hacer eso en su cama cuando regresaba de una sesión ardua de compras, pero esa cama no estaba preparada para semejante impacto. Pronto sintió como esta se desmoronaba y tanto ella como la cama acabaron en el suelo.

Scorpius comenzó a reírse descontroladamente por la escena pues Rose parecía aterrorizada del susto después del impacto. La cama, por otro lado, se había partido y seria difícil volver a utilizarla.

-Pecas, no has pasado ni un día aquí y ya has destrozado tu cama, me temo que tendrás que dormir en el suelo de ahora en más-se lamentó él, acostándose en la suya con satisfacción y cerrando los ojos tranquilamente.

-Ni lo sueñes, jamás me acostaré en el suelo, debes dejarme dormir en la cama, soy una chica, los caballeros siem…-comenzó ella elevando el tono de voz, el cual venía cargado con molestia y vergüenza.

-Yo no soy un caballero-la interrumpió él, sentándose en la cama divertido-ya deberías saberlo, no soy nada más que un simple ladrón y secuestrador, tu misma lo has dicho, y las personas como yo no rescatamos a las damiselas en peligro-se burló él sin dejar esa risita que tanto fastidiaba a la Weasley.

-Entonces si no tienes ni el más mínimo sentido de la educación hagamos un trato-propuso ella acercándose a él-prometo cumplir todas las ordenes razonables que me digas siempre y cuando yo tenga ciertos beneficios a cambio-.

Una de las cejas del muchacho se elevó en señal de curiosidad, realmente le interesaba saber que era lo que esa chica podía llegar a negociar.

-Primero, dormiré en la cama, segundo, tendré comida decente todos los días y tercero contestaras las preguntas que yo te haga sin objeciones-dictaminó ella cambiando su expresión a una seria.

-Siempre y cuando no intentes escapar, no me preguntes aspectos personales de mi vida ni vuelvas a tener esa actitud insoportable de ricachona consentida y arrogante-dictaminó Scorpius, imponiendo, a la vez, sus propias condiciones.

La pelirroja lo meditó unos pocos segundos pero finalmente viendo que no tenía otra opción, aceptó.

-De acuerdo, entonces ya va siendo hora de que te marches a dormir al sofá-soltó la muchacha señalando con su mano el camino de regreso a la sala. Él se encogió de hombros y se marchó después de tomar su ropa. Rose se apresuró a cerrar la puerta, entonces suspiró de alivio, era consciente de que su cara se volvía cada vez mas roja de vergüenza con cada minuto que pasaba frente al muchacho semidesnudo, por eso el estar sola en ese dormitorio le producía una inmensa satisfacción.

Notó que su bolso de mano y algunas de sus pertenencias yacían en un rincón, así que se apresuró a buscar entre su ropa nueva, comprada en aquella tienda barata de ofertas, y a colocarse su camisón para poder acostarse de una buena vez. No pasaron ni tres segundos después de que apoyó su cabeza sobre la almohada para que ella cayera en el profundo mundo de los sueños. La llama de la vela se apagó poco después, totalmente consumida.

2-

Había decidido ir caminando hasta su lugar de encuentro, ciertamente él sabia que lo estaban siguiendo, no era ningún misterio que desde aquel trágico día habían enviado a que lo vigilaran a todas partes. Su padre se había vuelto un aficionado a la seguridad y ahora no podía salir de su casa sin su autorización. De todas formas él no era tonto y había logrado escapar de la mansión con la ayuda de varios empleados de confianza, por los cuales el más pequeño de los Weasley era muy querido.

Estaba al tanto de que aunque solo había pasado una semana desde que su hermana había sido secuestrada, su vida había cambiado radicalmente. La casa en la que se había criado ya no era la misma, ahora cientos de micrófonos y miles de cámaras le quitaban la poca privacidad que podías conseguir si lograbas perder a los guardias, los cuales eran realmente un fastidio para el pelirrojo.

Por otro lado, su madre, había entrado en una seria depresión y como consecuencia, su padre la había enviado a pasar unos días a su casa natal, en un pequeño pueblo donde los Granger poseían algunas villas, el lugar donde después de tantos años sus abuelos maternos vivían. Él los adoraba y recordaba como se había divertido con ellos en las vacaciones de verano hacia algunos años atrás, pero esa vez su padre no le había dejado acompañar a su madre sino que le pareció más seguro el tenerlo prisionero en su propia casa. Y si algo Hugo Weasley no podía soportar eran el encierro y las mentiras, por eso cada vez odiaba más a su padre.

Pronto la callecita acabó en la entrada de un parque y Hugo miró su reloj, estaba sobre la hora así que debía apresurarse, aceleró el paso sin dejar de mirar a sus espaldas para asegurarse que nadie le pisaba los talones. Cuando comprobó que nadie le prestaba la más mínima atención ingresó al parque y comenzó a buscar un árbol con las características que le había dicho el detective. Debía ser el único con flores moradas en todo el parque así que cuando lo vio, cerca de una banca algo abandonada no tardó en distinguir al detective apoyando contra su tronco. Él lucia algo nervioso y su vestimenta decía que claramente no le gustaba ese ambiente abierto e iluminado, su piel mortalmente pálida también confirmaba esto último.

-Buenos días Sr….-soltó el pelirrojo con tranquilidad ya que allí no había nadie más que ellos dos. El investigador en cambio no parecía muy seguro de ello pues enseguida se llevó uno de sus dedos a sus labios para indicarle al joven que debía guardar silencio.

-Sr Weasley cuanto tiempo sin vernos, pero sería mejor que se quitará la chaqueta con el calor que hace-dijo el otro hombre ayudándolo a sacársela, entonces la tomó entre sus manos y ante la incredulidad de Hugo comenzó a extraer con una lupa de bolsillo las numerosas cámaras y micrófonos ocultos que llevaba. Se la devolvió con total seriedad y lo examinó unos segundos más antes de hacerle señas para que lo siguiera a través de uno de los caminos del parque, allí se entremezclaron con una multitud de adultos y niños y acabaron nuevamente en la calle, donde una camioneta negra con los vidrios polarizados los esperaba.

El Sr Dawson entró primero y Hugo lo imitó, ni bien cerraron la puerta el vehículo arrancó y el detective respiró aliviado.

-Disculpe las molestias Sr Weasley lo están siguiendo y esta fue la única manera que se me ocurrió para poder hablar sin que nadie nos escuche, le tengo noticias acerca de lo que me planteó la vez pasada-le informó el hombre de ojos canelas a la vez que hacia gestos exagerados con las manos.

Hugo lo miró fijo esperando que aquel hombre dijese lo que estaba esperando escuchar, aquella espera con cada segundo lo mataba, cuanto antes supiera sobre su padre, mejor.

-En base a los datos del cajón de su padre pude averiguar donde fue fabricado, es un escritorio alemán hecho a mano y cuenta con un cajón más seguro que el resto y ese es, en efecto, el cajón por el cual usted muestra interés. De hecho, basándome en los datos que me proporcionó pude determinar que el mismo día en que su padre removió el cajón de su lugar original, un documento fue agregado en una de sus cuentas no registradas de un antiguo banco ruso, así que supongo que allí se encuentra el contenido del cajón-terminó el hombre de cabellos oscuros recostándose contra el asiento del vehículo.

-Pero… ¿Tiene alguna idea de que podría tratar ese documento?-preguntó el muchacho con suma curiosidad, pues debía de ser algo muy importante para que su padre lo hubiera escondido en un banco de esa categoría.

-Eso mismo le iba a preguntar a usted-sonrió débilmente el detective antes de proseguir-de todas formas supongo que podría ser un contrato de algún tipo, quizás una propiedad, un testamento o hasta quizás algún objeto valioso-.

-¿Objeto valioso?, ¿a que se refiere?-comentó el Weasley con el ceño fruncido sin comprender lo que quería decir su interlocutor.

-Me refiero a algo exclusivo, algo que merece la pena ser escondido tan celosamente, ¿nunca escuchó a su padre hablar sobre algo parecido?-sugirió el detective ingeniosamente.

Hugo hizo memoria durante varios instantes pero nada vino a su cabeza hasta que recordó una anécdota de su infancia, algo que en otro momento le hubiera parecido un disparate, pero ahora, era una pieza importante del puzle que tanto se estaba esforzando en armar.

-Cuando era pequeño mi hermana me contó sobre algo fabuloso que había descubierto un día en la mansión, pero nunca me dijo que era, y si ella consiguió abrir el cajón y ver su contenido…-imaginó el pelirrojo con impotencia ya que no tenía contacto con su hermana, ni siquiera sabía si ella seguía viva-pero, después de unos días, yo también intenté buscar eso que me dijo Rose, así que entré al despacho de mi padre y busqué por todas partes sin éxito, recuerdo que lo único que no pude abrir fue ese cajón, intenté varias veces más pero finalmente él me descubrió y una semana más tarde el cajón había desaparecido-terminó de relatar Hugo.

-Supongo que dadas las circunstancias solo caben tres posibilidades y ninguna de ellas se pueden comprobar, o su hermana le mintió y exageró demasiado o se refería a otra cosa diferente al contenido del cajón o ella realmente conoce su contenido. La única manera es preguntarle a la Srta. Weasley, pero ha ido secuestrada-se lamentó el hombre de ojos canelas con una expresión sombría.

-Estamos en un callejón sin salida, pero ¿pudo averiguar algo acerca de mi padre?-cambió de tema el joven cada más interesado.

-De hecho contacté con personas que tuvieron relación con su familia durante la juventud de Ronald Weasley pero ninguna quiso dar detalles de ningún tipo, como si estuvieran amenazados, ni siquiera existe una fotografía de su niñez, parece como si hubiera un borrón en la familia Weasley desde 1980 hasta los últimos años de la primera década del siglo veintiuno, alrededor de 2010 -.

Al pelirrojo le llamó la atención ese hecho pero no dijo nada, solo se concentró en recordar algún tipo de dato que su padre pudo haber dicho de su infancia, adolescencia y juventud. Exceptuando cosas como que su abuelo Arthur había muerto siendo Ronald muy joven y que a la corta edad de veinte años había contraído matrimonio con su madre y al poco tiempo habían nacido Rose y el mismo, no recordaba nada. No sabía casi nada de su abuela paterna. No sabía nada de su padre, era como si fueran un par de desconocidos en vez de padre e hijo.

-No sé nada personal acerca de mi padre-mencionó algo decepcionado el pelirrojo-nunca fuimos una familia, dejando de lado la sangre y las apariencias, por eso quiero recuperar a Rose, ella era la única a la que podía llamar familia a pesar de todo-comentó con pesar el chico endureciendo el semblante. El detective lo miró con algo de lástima pero no dijo nada. Hugo volteó su cabeza hacia la ventanilla y comenzó a notar que el cielo seguía nublado y que era muy probable que lloviera ese día también.

-En mi opinión le aconsejaría que hablara con su madre sobre el asunto, ella debe ser la persona que mejor conoce a su padre y con seguridad pueda darle más datos-el Sr Dawson hizo una pausa para esperar que el muchacho se integrara nuevamente a la conversación pero como no lo hizo prosiguió-por otro lado, seguiré investigando todo lo que pueda acerca de su padre intent…-

-No-lo cortó el joven de ojos castaños con sumo cansancio en su voz-seria mejor que me acompañara, diré que usted es un profesor y que me está preparando para entrar a la universidad, de esa manera estoy seguro que mi padre no se negará y que podrá obtener más información-.

Los ojos canelas del hombre se volvieron grandes, nunca se hubiera esperado la idea del pelirrojo, era tan inesperada como brillante.

-¿Está seguro?, es consciente de que su seguridad privada está pendiente de usted en todo momento y que es altamente probable que hasta en este mismo momento ellos lo estén rastreando para volver a colocarle micrófonos y cámaras. Si yo me hiciese pasar por su profesor no podríamos hablar a solas, seria muy difícil avanzar en la investigación-indicó el detective haciendo que el chico entendiera la gravedad de la situación.

-Si lo estoy, conozco maneras de evadir la seguridad, tan solo deberemos conocer más sobre el mayordomo y ese tal Nott, algo me dice que esos dos están conectados de alguna forma sospechosa, además no tiene por qué preocuparse últimamente mi padre no está casi nunca en la mansión y mis guardaespaldas no tienen ni un gramo de cerebro-aseguró él volviendo a cruzar su mirada castaña con la canela del detective, sus ojos reflejaban una seguridad que era incapaz de contradecir.

-Desde hoy Sr Dawson, usted es el profesor Harrington, mi nuevo tutor personal-dijo Hugo con una sonrisita confiada en su rostro.

3-

Numerosos rayos de luz invadieron la pequeña habitación y se instalaron sin pedir permiso. Mientras tanto, en la cama, la chica se retorcía molesta, hasta que sus ojos azules se abrieron lentamente. Automáticamente se cubrió la cara con su brazo y bostezó. Entonces se puso de pie algo confundida, no sabía que hora era y le dolía terriblemente la espalda debido a que ese colchón y esa almohada eran más duros que una piedra. Era imposible no extrañar su cama de doseles, o a su mucama personal que solía traerle el desayuno en la cama todas las mañanas.

Con algo de pesar se cambió de ropa y salió de la habitación, tenía un hambre voraz y pensaba buscar algo en la cocina. Sin embargo le llamó poderosamente la atención ver a Scorpius durmiendo plácidamente en el sofá, su pecho se movía acompasado a su respiración y como sus parpados escondían aquella mirada fría que tanto le molestaba, aquella imagen no le resultó tan mala. De todas formas su estomago nuevamente le hizo saber que necesitaba desayunar así que continuó hasta la cocina, en donde como ella ya sabia, lo único que quedaba comestible eran sus sobras de la cena. Lo tragó con dificultad y después de buscar por diez minutos algo liquido para poder aliviar la poderosa sed que le irritaba la boca, desistió y decidió que quizás el joven podría tener alguna botella o una cantimplora.

Sin embargo él seguía sumido en lo que parecía ser un profundo sueño, así que a Rose le vinieron dos pensamientos a su mente. El primero fue muy débil y le decía que debía despertarlo y exigirle algo para beber, pero el segundo la convenció con astucia de que ese era el momento que estaba esperando, el momento de salir de esa casa, podría irse y llegar hasta alguna carretera donde alguien de seguro la recogería y en un abrir y cerrar de ojos estaría en su casa.

Sus ojos azules brillaron de emoción ante la idea, no obstante la desilusión le dio como una bofetada en el rostro porque en cuanto ella quiso salir notó que la puerta estaba sellada y que sin la llave sería imposible pisar el bosque. Refunfuñando por lo bajo comenzó a observar la habitación y llegó a la conclusión que si ella fuera como su secuestrador tendría con ella las llaves .Ni bien pensó esto se acercó en puntillas hasta el rubio y lo miró fijamente, no llevaba camisa pero si un pantalón de jean, y su ropa descansaba junto a él en una pequeña mesa, a pocos centímetros de su cabeza. Atentamente la pelirroja observó ese bulto de ropa y percibió que parecía tener algo debajo así que cautelosamente acercó su mano para revisar.

No pasó un segundo hasta que algo la sujetó de la muñeca haciendo que se desestabilizara por completo. De un momento a otro los brazos del rubio la sujetaron, pudo ver como él la sostenía y al mismo tiempo mantenía su pistola alerta ante cualquier cambio. No cabía ninguna duda de que sus reflejos eran magníficos.

-¿Qué intentabas hacer Pecas?-preguntó el de ojos grises algo divertido por la acción tan predecible de la chica, él siempre estaba preparado ante todo tipo de situaciones por eso no podía pegar ojo sino dormía junto a sus cosas, sujetando su pistola, la cual a pesar que odiaba, no podía negar que le había salvado la vida en más de una ocasión.

Ella lo miró algo avergonzada pues los brazos desnudos del joven la agarraban de los hombros y sentía sus cabellos rozar su rostro, su aliento en sus oídos y su mirada pegada a la suya.

Enseguida lo alejó bruscamente y lo miró ofendida.

-Quería despertarte de una vez, tengo hambre y dijiste que ibas a alimentarte apropiadamente a partir de hoy, no veo mi desayuno en ninguna parte-solicitó ella con agresividad, cruzándose de brazos.

-Si pero también dijimos que no ibas a intentar escapar y que no ibas a tener esa actitud tan insoportable-le reprochó el muchacho de mal humor, buscando entre sus cosas una camiseta.

-No intenté escapar-le discutió la pelirroja con terquedad intentando no delatarse, aunque eso le fue imposible pues Scorpius inmediatamente le leyó la mente.

-Por supuesto que lo hiciste y no lo niegues-objetó él a la vez que se sentaba en el sofá y recogía del suelo sus enlodados zapatos-sé que buscabas esto-indicó Malfoy sacando del bolsillo de su pantalón un grueso juego de llaves doradas y mostrándoselas a la chica-pero no vas a tenerlas Pecas, antes deberás pasar sobre mi cadáver-anunció este con superioridad antes de dejar a la chica furiosa e internarse en el baño.

-Te odio-gruñó Rose intentando descargar la rabia que le producía el saber que le habían ganado limpiamente, un simple ladrón la había vencido a ella, estaba completamente atrapada y no sabia cuando podría volver a ver la luz del día fuera de esas cuatro paredes de madera.

-Te oí Pecas y si sigues así tampoco almorzarás nada-se escuchó la voz del joven proveniente del baño. La pelirroja apretó los dientes molesta e intentó contenerse.

Poco después el muchacho salió del baño completamente duchado y vestido, parecía más tranquilo y en cuanto vio a la chica sentada en el sofá con un humor de perros no pudo evitar reír en su mente.

-Pero…no hay agua corriente aquí, yo misma lo comprobé-dijo ella incrédula al ver al chico totalmente aseado sin un rastro de barro en el cabello rubio.

-Si la hay, lo que sucede es que funciona una vez al día cuando se recargan los tanques que traen agua mediante cañerías de un pequeño pueblo cercano-le anunció él divertido al ver la expresión indignada de la Weasley, pues su cabello parecía una red esponjosa de mugre, barro y polvo.

-Quiero darme un baño-solicitó ella de pronto, con una voz tan sumisa que alarmó considerablemente a Scorpius, seguramente debido a que ya ni ella toleraba ese nido que funcionaba como cabello.

-Bien, espera hasta mañana-cuando ella ya iba a comenzar a protestar él continuó-o puedes bañarte en el lago para que te vean todos los pervertidos que viven en el pueblo-se mofó el rubio antes de comenzar a reírse descontroladamente.

Rose entrecerró los ojos tratando de controlar la ira que corría en ese instante por cada una de sus células, hasta que, sin poder tolerar por más tiempo la burlas del muchacho, ingresó al baño y cerró la puerta con un golpe seco.

Scorpius, mientras tanto, subió las escaleras y con una llave que llevaba colgada al cuello logró abrir la puerta de madera del ático. Estaba deseando poder entrar allí de una vez por todas y aquella era la oportunidad perfecta, añoraba ese lugar más que ningún otro.

4-

La mañana en Londres ya comenzaba a consumirse y la temperatura era bastante agradable, sin embargo la poderosa lluvia que había comenzado hacia algunas horas todavía no parecía querer detenerse, por lo que cientos de paraguas desfilaban por las calles.

Esa, era la escena que aquel hombre veía por la ventana, transeúntes cruzando la avenida y miles de gotas cayendo descontroladamente. Pero a él lo que menos le importaba era la lluvia, sino que le urgía la reunión que tenía fijada a las doce. Sus manos se deslizaron nuevamente sobre los papeles que tenía depositados encima del escritorio, aun tenía mucho trabajo por delante pero la ansiedad le impedía concentrarse así que por el momento le era imposible pensar siquiera en lo que debía hacer.

Sus ojos amarillentos miraron el reloj en el preciso instante en que este marcó el mediodía, pocos minutos después escuchó golpes en su puerta.

-Adelante-dijo el anciano serenamente esperando que él ingresara y se sentara en la silla frente a su escritorio, anhelaba volverse a encontrar con ese hombre frente a frente.

-Buenos días Sr Lesington-indicó el moreno sin cambiar su expresión seria perfectamente combinada con un toque malicioso, que podía ahuyentar a cualquiera. Esos dos ojos negros no eran otra cosa que pozos sin fondo, por lo que el anciano no pudo extraer ningún dato de la mirada de su acompañante.

-Como ya sabe, debe informarme de sus progresos continuamente, así que espero su informe de estos dos días-comentó el hombre de gafas cuadradas mirando fijamente al empelado a la espera de que este comenzara a hablar.

-El señor Weasley no pasa mucho tiempo en su casa, se dedica a estar en su oficina casi todo el día y no es hasta entrada al noche que él regresa a su mansión, lo he estado siguiendo y no ha dicho ninguna información útil acerca de la joya de la que me habló, tampoco ha escrito cartas o emails que puedan sernos útiles-relató el hombre más joven luego de tomar asiento.

-Ya veo Leonard, pero eso no fue lo que te pedí si bien recuerdo-sentenció el hombre de cabellos canosos con decisión, intentando intimidar a su acompañante a toda costa. Su principio básico era que sin miedo no existía respeto, por eso siempre se ganaba el terror de sus empleados costara lo que costara.

-Lo sé señor-anunció tranquilamente el novato mostrándole a su superior un curioso maletín que llevaba con él y colocándolo sobre la mesa-aquí está toda la información que pude obtener, el Sr Weasley fundó un grupo de científicos hace unos catorce años y estos han estado investigado la manera de crear cierto artefacto, al parecer no han tenido éxito porque las notas del Sr Weasley no muestran que su actividad haya cesado-le explicó el moreno a la vez que abría el portafolios y le extendía el montón de papeles al Sr Lesington.

-Interesante-susurró el hombre de ojos ámbar con una sonrisa terrorífica en su rostro-¿me podrías contar como obtuviste toda esta información?, por que tengo otros empleados que hubieran soñado en traerme algo tan útil como esto-preguntó astutamente mirando fijamente la letra apretada pero distinguida del pelirrojo.

-Hice mi trabajo que es lo más importante-se justificó Leonard con su voz firme y grave-debería saber, que el fin justifica los medios, señor-.

Fue entonces cuando notó que la esencia de el hombre que tenia frente a sus ojos le recordaba mucho a Fritz, sin embargo el anciano percibió algo diferente en el moreno, él tenía algo que Fritz no, seguridad. Su postura, la posición de sus manos, su voz, todo lo reflejaba y aquello le desataba tanta confianza como inquietud. ¿Quién era ese hombre?, ¿Había hecho lo correcto en contratarlo?, aquellas preguntas volvieron a acosar al hombre de gafas, a zumbarle en el interior de su cabeza como moscas molestas.

-Señor-interrumpió sus pensamientos el dueño del maletín-debo continuar con mi trabajo, volveremos a encontrarnos a esta misma hora dentro de una semana ¿le parece adecuado?-consideró mientras se ponía de pie y veía con sus oscuros ojos al anciano.

-Si, nos veremos entonces-confirmó el hombre de ojos ámbar sin mover un solo músculo, esa sensación de intranquilidad ya le recorría cada parte del cuerpo como si fuera un cosquilleo, pero ahora estaba seguro, no confiaba ni un poco en el moreno, ni un poco.

5-

-Finalmente… –se burló el rubio con una mueca desdeñosa. La pelirroja había estado más de una hora encerrada dentro del baño, y esto ya mostraba sus consecuencias puesto que su aspecto lucía notable mejor. Su cabello rojo se había desenmarañado y ahora estaba brillante, su piel se veía más blanca y su sonrisa de autosuficiencia se había restaurado como por arte de magia.

-No tienes idea del esfuerzo que hice para poder ducharme decentemente en ese lugar al que tú llamas "baño"-indicó ella con arrogancia.

-Tu gran modestia no se incluía en el trato-le recordó Scorpius con sarcasmo levantándose del sofá y colocándose la chaqueta.

-¿Vas a salir?-preguntó Rose cambiando su tono y mirándolo atentamente.

-Sí, iré a comprar algo de comida-indicó él con tranquilidad sacando las llaves de su bolsillo y caminando con resolución hacia la puerta.

-¿Puedo ir?-soltó de golpe la chica con una inocencia que desconcertó al muchacho, este se dio vuelta y vio como los ojos azules de la Weasley brillaban con esperanza.

-No puedes, vas a quedarte aquí, sentada en ese sofá mirando la pared como una niña buena-le ordenó Malfoy con seriedad.

-Pero….quiero salir de aquí, odio estar encerrada, me volveré un vampiro si sigo aquí dentro por más tiempo, además hace calor y aquí no hay aire acondicionado, ni siquiera un mísero ventilador y soy delicad….-

-Ya cállate-la cortó suavemente el dueño de aquellos ojos plata sujetándose la cabeza totalmente irritado.

-Entonces ¿me dejaras acompañarte?, prometo no intentar escapar-imploraba ella poniendo los mismos ojos que los de un perro abandonado.

A Scorpius esa situación le recordó a algo que él mismo había experimentado hace años, él había estado en su misma situación, recordaba como tenía que rogar hasta para poder comer en ese orfanato londinense, donde todo lo que conocía era el maltrato y la desesperación. Se aflojó un poco y trató de no arrepentirse de su decisión.

-Puedes venir, pero aceptaras todo lo que yo te diga-impuso con calma viendo como la sonrisa de chica se iluminaba de emoción.

-¿Por qué me tuviste que vendar los ojos?-preguntó ella ofendida sujetándose con fuerza de la espalda del rubio para no resbalar del asiento de la motocicleta, se sentía más indefensa que nunca sin el sentido de la vista y el saber que estaba apoyada en el torso que poco antes había visto descubierto no la tranquilizaba para nada.

-Por precaución, además tú dijiste que harías todo lo que dijera-le recordó él, luego comenzó a disminuir la velocidad hasta que se detuvo en la entrada de ese pequeño pueblo.

Scorpius se bajó y le sacó las vendas de los ojos a Rose, ella no tardó en sorprenderse ante la imagen que veían sus ojos, nunca había estado en un lugar semejante. El pueblo estaba formado por muchas casas de madera que desembocaban en pequeñas calles adoquinadas, ese lugar parecía estancado en el tiempo, como si su reloj se hubiera detenido dos siglos atrás.

Él la sujeto del brazo y la obligó a comenzar a caminar por la callecita hasta internarse por esa red de casa idénticas y desembocar en lo que parecía ser un mercado. Había bastante gente, vendedores ambulantes y puestos pequeños de fruta, de ropa, leche, etc. Incluso una banda de músicos tocaban música folclórica para animar a los niños. Sin embargo lo que a la pelirroja le llamó la atención fue la tienda que se erguía al final de esa peatonal, parecía mucho más moderna que su entorno. El rubio la guió hasta donde sus ojos se posaban y juntos entraron a ese comercio.

Ni bien ingresaron la mirada azul de Rose se dirigió hacia las paredes, estaban completamente recubiertas de productos envasados, enlatados y embotellados, aquello era semejante a una especie de supermercado, la única diferencia es que no parecía que hubiera cajas registradoras sino que solo había un mostrador.

El muchacho se apoyó allí y miro a su alrededor, allí no había nadie más que ellos dos, entonces localizó con la vista un timbre y lo presionó.

No tardó en aparecer un anciano con bastante agilidad a pesar de su edad, su rostro era serio y vestía con un siglo de retraso.

-¿En que los puedo ayudar?-dijo aquel hombre en un impecable francés que provocó una mueca de disgusto en el rubio.

Él pidió varios comestibles en un lamentable francés. El dueño del local enseguida detectó su acento ingles y lo miró con desconfianza.

-¿Son ingleses? Porque no le vendo nada a los extranjeros-preguntó él sin disimular su desprecio.

-Somos suizos, pero no acostumbramos a hablar francés-inventó Rose imitando el mismo tono que el anciano con facilidad después de ver el semblante totalmente nervioso de Scorpius. Después de todo no quería irse sin llevarse la comida, sabia que no podría sobrevivir mucho más a base de pan y queso.

-Entiendo ¿son del norte?-preguntó cambiando su expresión por una de curiosidad a la vez que sacaba la cuenta de lo que debían pagar en una pequeña libreta de notas.

-Si así es-prosiguió ella apretando desesperadamente el brazo de Malfoy por debajo del mostrador, podría seguir alargando la charla pero sabia que era muy posible que se delatara y que toda su mentira se viniera abajo, quería irse en ese preciso instante y él estaba totalmente de acuerdo así que solo asintió con la cabeza y le alcanzó algunos de los francos suizos que tenía, en ese momento agradeció más que nunca su obsesión por tener su dinero en diferentes monedas.

-Espere señor-lo retuvo el anciano antes de que Scorpius pudiera apoderarse de las bolsas para salir de allí-¿están ustedes casados?-.

La pregunta no hizo más que sorprender al joven que producto de los nervios solo atinó a afirmar con la cabeza. La pelirroja se sonrojo de inmediato, era la primera vez que alguien le decía algo igual, después de todo no solía pasearse con un chico más que dentro de los bailes.

-Ya veo, hacen muy buena pareja, felicidades-comentó el dueño con una sonrisa. Rose lo imitó algo confundida y antes de que se percatara ya había sido arrastrada hacia el exterior por su acompañante.

Un silencio incómodo se extendió entre ellos y los sonidos de la multitud que los rodeaba pasaron a estar en primer plano. El joven aun cargando las bolsas la obligó a apresurar el paso por lo que Rose decidió distraerlo para poder demorar mas en su retorno a la cabaña.

-Te salvé el pellejo Scorpius-comentó la pelirroja con una risita que enfureció al joven.

-No es cierto, nadie te pidió que inventaras mentiras de esa manera tan descarada-se defendió el chico con violencia caminando cada vez más rápido en dirección a la motocicleta. La pelirroja se mordió el labio enfurecida, aquello tenia el efecto contrario al o esperado.

-¿No podrías admitir que hice algo bien esta vez?-eso dejó helado al chico que se detuvo al acto y la miró con asombro-parece que aunque cambie mi "actitud insoportable", como tu la llamas, nunca vas a estar conforme y nunca vas a cumplir tu parte del trato-sostuvo la chica cruzándose de brazos y negándose a dar un paso más a pesar de que él sujetaba su brazo.

Scorpius la examinó durante unos segundos sin emitir ningún sonido hasta que sonrió levemente.

-De acuerdo, debo admitir que nunca me hubiera esperado que dominaras el francés de esa manera, pensé que lo único que sabias hacer además de hablar, era comprar-la chica lo fulminó con la mirada ofendida-pero nos sacaste de un apuro así que por eso te voy a recompensar llevándote a un lugar espléndido-.

La expresión de la pelirroja rápidamente cambió, estaba realmente interesada en conocer cual sería ese lugar.

6-

El camino parecía no acabar jamás, ya llevaban cuarenta minutos internados en la espesura de la maleza y no había señales de que acabara. Sin embargo ante la sorpresa de la chica el bosque acabó de súbito y pronto un hermoso lago se dibujo frente a ella. Este era bastante extenso y podía contemplarse, como al otro lado del mismo, se alzaban en el horizonte las casas de madera del pueblo. A su vez el verde de la vegetación contrastaba con el azul penetrante de esas aguas.

Malfoy sonrió con nostalgia y quedó completamente inerte durante unos minutos, nunca se imaginó que volvería a ese lugar y menos en la situación que estaba viviendo. Todo era parte de las misteriosas vueltas de la vida, nunca se sabía donde estaría la próxima.

Rose inmediatamente divisó un pequeño muelle y una caseta de madera bastante rustica protegida mediante un robusto candado completamente oxidado.

-¿Qué hay allí?-preguntó ella con sumo interés señalando la casilla.

Los ojos grises del chico se desviaron en esa dirección-allí hay cañas de pescar-respondió este con tranquilidad acercándose al muelle y caminando hasta su extremo.

En ese momento la cabeza de la chica hizo un clic, allí era el lugar que mostraba la fotografía, allí era donde Scorpius y su amigo solían pescar hace años, eso explicaba la sonrisa nostálgica del de cabellos dorados.

-¿Venias a pescar aquí?-pregunto la pelirroja simulando no saber nada para poder obtener información.

-Si, aunque de hecho, soy terrible pescando-comentó Scorpius con la vista aun clavada en el lago.

-Pero eso se compensa cuando conduces aceleradamente en una autopista a la vez que disparas a una flota de autos que te persiguen-se río ella recordando las persecuciones sacadas de película que había vivido los últimos días.

-Es cierto, no todos tenemos las mismas capacidades-aceptó el rubio con una sonrisa arrogante-es por eso que tu con un arma casi te disparas a ti misma-se burló él mirando con una sonrisa a la muchacha, retándola a que respondiera a la insinuación.

Ella se tensó nerviosa, acababa de recordar como había hecho daño a una persona, se arrepentía de haber recogido esa pistola. Si tan solo no hubiera disparado…

No .No podía pensar algo que nunca iba a suceder, eso era lo que le decía siempre su hermano cuando le preguntaba como seria su vida si su abuela aun viviese.

Pronto notó que había estado callada más tiempo del que pensaba y que el muchacho la miraba fijamente sin creer que no hubiera respondido a una insinuación tan directa.

Los ojos azules de Rose miraron el cielo con detenimiento, ese celeste brillante ya estaba apagándose, mezclándose con tintes rojizos y rosados, pronto saldrían las estrellas y despertaría la luna.

-Debemos irnos-dijo el rubio notando lo mismo que la muchacha, ya estaba oscureciendo y regresar más tarde seguramente seria peligroso.

-Si creo qu…-

Un fuerte sonido parecido al de una bomba se escuchó a la lejanía, seguido de los inconfundibles ruidos de muchas armas disparando. La pelirroja miró en todas direcciones confusa pero el rubio solo lo hizo en una dirección, tenía el corazón en la boca, algo estaba sucediendo en Salzburg. Si su amigo estuviese involucrado de seguro no saldría con vida, él conocía como era el sistema de seguridad de esa cárcel, sabía como eran de estrictos. Aquello no podía ser más que otro intento fallido de fuga, y los prisioneros que lo intentaban lo pagaban caro, con su vida. De todas formas no perdió la esperanza, Daniel tenía que estar vivo, no solo para que lo ayudara a descifrar que se ocultaba en aquel banco ruso sino que no soportaría el hecho de no haberlo ayudado después de todo lo que había hecho por él. Era su deber salvarlo a cualquier costo.

Los sonidos lo sacaron de sus pensamientos, le daba la impresión de que la tormenta recién se había desatado.

7-

Se había negado rotundamente, después de todo desde un principio que él se había negado a esa loca idea de fugarse. Pero ellos no lo habían escuchado, él sabía perfectamente que los guardias conocían sus intenciones, notaba como cada día redoblaban la seguridad.

Daniel Carter suspiró, si no le fallaba su mente ya había pasado media hora desde que el ultimo de ellos había traspasado el angosto agujero que entre todos habían cavado. Todavía era muy pronto para cantar victoria, su corazón seguía latiendo desesperado pues era consciente de que si los veían no dudarían en matarlos uno a uno, asesinarían a sus amigos. Había estado compartiendo esa celda con ellos durante dos años, su compañía era una costumbre y aunque no charlaban mas que lo necesario no se sentía completamente solo.

En ese momento pudo apreciar el silencio dentro de esa inmensa oscuridad, ya debía de haber comenzado a caer el sol.

De un segundo a otro la quietud se rompió y el de cabellos oscuros percibió dos voces provenientes de la habitación que se encontraba subiendo las escaleras que comunicaban a la celda con el exterior.

-Está todo listo para la operación, señor-oyó a uno de ellos.

-¿Ya está esperando el escuadrón al otro lado del túnel?-preguntó una nueva voz mucho más grave.

-Si, así es, no tardara mucho más en actuar-volvió a intervenir la primera voz.

Daniel se tensó por completo, empalideció y comenzó a sentirse inquieto. Como él temía, ya los habían descubierto y no pasaría mucho más hasta que los atacaran, una sensación de impotencia se acumuló en el fondo de su estomago y antes de que se diera cuenta ya estaba mirando a través del orificio escondido en el suelo que conducía al túnel. Algo les decía que aun estaban a tiempo, aun podía avisarles, podían salvarse.

Esa indecisión función como un bloqueador de sus músculos, no tenía la menor idea sobre que debería hacer, ¿qué era mejor, quedarse allí escondido a esperar o actuar para salvar la vida de los que consideraba sus amigos?

El sonido de cientos de disparos sumado a lo que parecía ser una explosión detuvo los engranajes del cerebro de Carter. Sus pensamientos rápidamente se desviaron para poder imaginar que estaría sucediendo al otro lado del túnel, entre la cerca y el bosque, se negaba creer que sus compañeros estaban siendo cruelmente asesinados, fusilados uno por uno.

Aquello se prolongó durante casi diez minutos, fue casi una tortura para el único sobreviviente de la celda, entonces el silencio regresó triunfante.

La desesperación y la soledad llenaron el vacío que había quedado en su mente, aquella era la segunda vez que recibía un shock de ese estilo pero aun así no estaba preparado, nunca iba a estarlo.

Continuará…

Medusae: Me alegra mucho que te haya gustado, intento que los personajes no sean perfectos ni que tampoco sean el prototipo clásico de Rose y Scorpius, sino todo sería muy aburrido. Gracias, cuídate y nos leemos.

Wissh: Sí hasta a mí me chocó Rose cuando la estaba escribiendo pero esa no esa su verdadera personalidad, es más bien una especie de disfraz ante los ojos de los demás, algunas personas crean otras actitudes para defenderse de los que los rodean y creo que ese es el caso de Rose. Por otro lado me pone muy feliz que te haya gustado la narrativa y me obsesión por el suspenso desmedido, cuídate mucho, nos leemos.

Kuchiki Yamiko: No es para menos que quedé en shock, nunca se va a imaginar como ella obtuvo su nombre por más que se esfuerce. Sí, la relación entre ellos va paso a paso, es una evolución que va progresando de a poco, aunque se notara un poco más en el siguiente capítulo puesto que pienso adelantar el tiempo, gracias por tu apoyo, cuídate mucho y nos leemos.

Lucia Weasley: Me alegra mucho que hayas regresado, espero que la hayas a pasado bien entre tantas actividades.

Si, yo lo noto de la misma manera, aunque claro la tentación por escapar de Rose todavía no se fue del todo, aunque es mas débil es natural que sienta deseos por regresar a su casa después de un cambio tan brusco. Con respecto a lo de la moto me pareció que era buena idea mostrar la diferencia entre la antigua y la nueva vida de la pelirroja, pasó de estar encerrada psíquicamente pero libre físicamente a sentirse todo por le contrario, además siempre me imaginé a Scorpius en una motocicleta. La cabaña no es tan genial, es rudimentaria y en el próximo capitulo se mostrara un poco mas la convivencia entre ellos, ya veremos como sobrevive Rose sin electricidad jajaja. Gracias por el apoyo, seguiré actualizando lo más rápido que pueda, cuídate mucho y nos leemos

Letida: En realidad tan solo revelé un grano de arena, esa solo es el comienzo para descifrar el misterio del pasado de Scorpius, si es cierto a mi también me da pena no tuvo una infancia para nada fácil. Ese punto no te lo puedo decir, tendrás que esperar a conocer la historia de Daniel, él tuvo un cambio en su vida bastante considerable aunque te diré que nunca dejó de ser honesto y trabajador solo se dejó llevar por un camino bastante inconveniente. Esta se vez se me olvido por completo tu petición pero te aseguro que la próxima vez iré informando sobre como voy con el capítulo, intento actualizar lo más rápido que pueda pero casi siempre me toma unas tres semanas terminar un capítulo. Gracias por todo, cuídate mucho y nos leemos