Capítulo XI:
Dentro del mismo juego
1—
Un trueno resonó fuertemente y ella se estremeció. Una tormenta parecía estar gestándose encima de sus cabezas sin pedir permiso a nadie; de todas formas aquellos ojos color cielo seguían fijos, en busca de una respuesta que no llegaba. Scorpius se había convertido en una estatua, paralizado a unos pocos pasos de ella, incapaz de comprender aquellas pocas palabras.
—¿Acaso se te salió un tornillo?—dedujo el joven formando una mueca sarcástica en su pálido rostro, el cual durante unos instantes fue iluminado por un relámpago.
La pelirroja bajó lentamente su cabeza y pareció susurrarse algo a ella misma antes de retroceder torpemente y comenzar a correr lejos de allí. El muchacho no dudó en seguirla dentro de esa espesa oscuridad, estaba cada vez más confundido y le desconcertaba enormemente sus cambios de actitud; pronto divisó como su cabellera roja se perdía entre una barrera de arboles.
Pequeñas gotas ya descendían del cielo cuando el rubio ingresó al bosque, entonces supo que debía apresurarse antes que esa tormenta se desatara con toda su furia.
Ella, varios metros más adelante, se movía sin mirar atrás; una fuerza invisible le presionaba el pecho y con cada paso podía sentir como le faltaba el aire, finalmente se detuvo y respiró hondo. Ya podía sentir como las gruesas gotas que caían del cielo se enredaban por su cabello, dejándolo totalmente empapado.
—¡¿Estas loca?!—gritó Scorpius obligando a que ella se volteara lentamente, ni bien pudo ver su rostro, su expresión cambió.
—¿Por qué dices eso?—dijo ella con una voz totalmente alterada—¿es tan malo querer terminar de una vez con todo esto?
—¡¿Cómo puedes querer ayudar a la persona que te secuestró?!—volvió a interrogarla sin tener en cuenta su anterior pregunta.
—De esa manera podré regresar antes, podré cumplir mi sueño–respondió la pelirroja con los ojos llameantes de decisión.
En ese momento un rayo cayó a unos cuantos metros provocando que la rama de uno de los arboles cercanos se destrozara e inmediatamente se encendiera con brillantes llamas. La chica no pudo evitar gritar asustada y echarse hacia atrás, podía sentir como su corazón se había acelerado del susto. Scorpius rápidamente miró a su alrededor y supo que debían moverse de inmediato, así que tomó de la mano a la muchacha aun paralizada del miedo y la condujo hacia adelante, en busca de algún refugio. Caminaron cerca de veinte minutos bajo esa cortina de agua helada que caía sin parar, no parecía haber una salida y la oscuridad no ayudaba en lo absoluto.
Entonces ante ellos, como por arte de magia, apareció una pequeña cueva; ambos ingresaron sin pensarlo, el joven se derrumbó en cuanto puso un pie dentro. Rose se sentó frente a él en silencio intentando recuperar el aliento cuando notó que el rubio no lucía nada bien. Para empezar su rostro estaba extremadamente pálido, y ligeros temblores lo hacían estremecerse en busca de un poco de calor.
—Voy a buscar un camino de regre…—comenzó él poniéndose de pie con dificultad, pero antes de que acabara la Weasley ya tenía su mano apoyada en su frente.
—Estas hirviendo—comentó ella a la vez que se sacaba el ligero saco que llevaba sobre sus hombros y se lo intentaba colocar al muchacho.
—Estoy bien.
—Nada de eso, no podremos salir hasta que pare de llover así que siéntate a descansar—ordenó ella abrigándolo a la fuerza. Ambos se sentaron y para sorpresa de Rose él no se volvió a quejar, una hazaña asombrosa para ese joven testarudo.
—¿Tienes frío?—preguntó ella al verlo en ese estado tan frágil, con los ojos cerrados y el cuerpo acurrucado contra la pared de piedra.
El delincuente asintió con la cabeza.
Ella sonrió, enseguida su mente se vio bañada de recuerdos pues ese chico le recordaba a su hermano muchos años atrás, cuando a la corta edad de cuatro años ellos se habían perdido en el parque, recordaba como una tormenta había estallado y Hugo había caído enfermo entre sus brazos. Con esto en mente un instinto de protección la asaltó y antes de darse cuenta su mano ya estaba acariciando con suavidad ese cabello dorado. Ante el contacto el chico solo sonrió y apoyó su cabeza sobre el hombro de la pelirroja, recién en ese momento notaba el fuerte dolor de cabeza que sentía desde hacia rato. Ambos no tardaron mucho más en dormirse acunados por la melodía de la lluvia.
2—
La habitación era pequeña y sus paredes estaban recubiertas por anaqueles llenos de botellas lo que indicaba que aquello no podía ser otra cosa más que una bodega. Suaves rayos matutinos ingresaban a través de una hermosa claraboya en el techo lo que permitía que esas dos personas no estuvieran en una densa oscuridad.
—Señor ¿por cuanto tiempo va a seguir escondido?
La pregunta desconcertó al hombre pero este se demoró en contestar, su mirada seguía posada en su celular, el cual estaba apoyado sobre una mesita junto a su copa de vino. Era consciente de que aun sentía deseos de releer la mejor noticia que había recibido en semanas.
Rápidamente lo tomó y releyó el mensaje, luego sonrió; aquella era la señal que había estaba esperando, que todo hubiera salido bien significaba que su mayor enemigo creía que estaba muerto, lo que le daba una ventaja importante en ese juego de estrategia en el que estaban metidos desde hace años, un ajedrez eterno que contaba cada vez con menos piezas.
—Hasta que sea mi turno—contestó enigmáticamente el pelirrojo con una sonrisa misteriosa plasmada en sus labios. Su asesor personal no entendió a que se refería así que solamente salió de la habitación bastante tenso.
La atención del dueño de la cadena hotelera se centró nuevamente en el periódico que había salido esa misma mañana, en la primera plana se podía ver como habían quedado las oficinas centrales de su propia empresa después de aquel atentado, y junto a esta aterradora imagen estaba él; nadie sabía si él seguía vivo aún y eso había sido una gran historia para la prensa, pues no había quedado ningún rastro de su pequeña treta.
Pronto unos pasos resonaron en la habitación y una figura alta y morena se introdujo.
—Schneider—dijo Ronald con alegría—debo felicitarte por tu buen trabajo.
El hombre no cambió para nada su semblante serio y mortífero, sólo se sentó con diplomacia en uno de los sofás individuales y miró al pelirrojo con insistencia.
—La situación de confusión es perfecta para que lleve a cabo la última parte del plan, Señor—propuso el moreno.
—Nada de eso—se rehusó el Sr Weasley—esperemos un poco más, quiero ver como ese hombre se desespera buscándome—le explicó demostrando satisfacción en cada gesto.
—Pero su mayordomo personal está en el bando de Lesington ¿él no lo delatará?
El pelirrojo comenzó a reírse amargamente.
—¿Fritz?, él está en mi casa y no sabe nada al respecto sobre el plan, desde que recibí tu mensaje fue especialmente cuidadoso en su presencia—informó Ronald con calma. Schneider asintió levemente y luego dijo:
—Él no puede verme, ya me vio el día de la fiesta con usted, de otra forma descubrirá que soy un agente doble y no podré completar la misión.
—Es cierto, seré cuidadoso, pero por ahora sería aconsejable que no nos veamos hasta después de que el plan termine—comentó el hombre de ojos azules.
—Antes de que me vaya quiero hacerle una ultima advertencia—dijo el agente poniéndose de pie—le recomendaría que encontrara a su hija cuanto antes, oí que ellos la están buscando y no creo que falte mucho para que den con ella—.
El pelirrojo suspiró—Lo sé, tengo un equipo especializado buscándola por Europa, no voy a estar tranquilo hasta que ella llegue a casa otra vez, no sé lo que ese delincuente sepa acerca de mi plan así que debo tener mucho cuidado.
—Entonces esperaré su señal y todo habrá terminado—
El moreno finalmente se dio vuelta y salió en extremo silencio, estaba ansioso por cobrar sus millones así que cuanto antes lo matará, mejor.
…
3—
Las pequeñas calles de esa ciudad fronteriza eran estrechas pero aun así a esa temprana hora de la mañana estaban infestadas de turistas, esto se debía principalmente al ambiente pintoresco y a su hermoso lago de aguas azules. Entre toda aquella gente resaltaba una persona: un hombre alto y de cabellos oscuros. A pesar de que su semblante solía ser antipático ese día parecía bastante amigable, porque después de todo uno no consigue un testimonio tan favorable con frecuencia. Finalmente Nott iba a poder vengarse de Malfoy y de esa chica tan molesta que lo había dejado herido por más de dos semanas; esa mañana por fin había conseguido la declaración de los motoneros y estaba seguro de que las cosas para él iban a ir bien de ahí en adelante.
Con esa sonrisa de regocijo entró a la editorial, ya era hora que todo el mundo supiera de la farsa del secuestro, y no pensaba ahorrarse ni un solo detalle.
Primero ingresó a un vasto vestíbulo donde decenas de personas entraban y salían, dándole al lugar un ambiente agitado y ruidoso. Entonces se dirigió a la recepción donde una señora de ojos saltones lo miraba fijo esperando que él preguntara primero.
—¿Podría indicarme donde es la oficina del Editor Basset?—.
—En el tercer piso la primera oficina a la derecha—respondió ella con una voz chillona. Nott asintió la cabeza con educación y no dudó en colocarse frente al elevador donde dos hombres charlaban animadamente. Aunque para Sebastián el escuchar conversaciones ajenas era algo inevitable debido a su trabajo, no le agradaba en lo absoluto, pero debía admitir que aquella vez cuando escuchó las palabras "Weasley" y "accidente" en una misma oración casi se le sale el corazón del pecho. ¿Qué había sucedido durante su ausencia de Londres?, se preguntaba él mientras les prestaba atención a los reporteros.
—…Cierto, nadie sabe como ocurrió la explosión y la policía ya comenzó una investigación en las oficinas centrales.
—Pero entonces ¿dónde está Weasley?—preguntó el otro con sorpresa, en ese momento las puertas del ascensor se abrieron y muchas personas salieron como una estampida por lo que el hombre de traje tuvo que esforzarse por seguir el hilo de la conversación.
—Nadie lo sabe, algunos dicen que murió ya que no hay rastros de él desde ayer, sin embargo…—
Nott entró junto a ellos y presionó rápidamente el numero tres, sentía ligeros espasmos de ansiedad recorriéndole el cuerpo y su curiosidad estaba llegando a su punto limite.
—…yo creo que aún está vivo.
— ¿No fue su hija raptada hace un mes?—recordó el otro hombre con desconfianza.
—Así es, todavía no la han encontrado—intervino su acompañante, era claro que ambos sospechaban de que allí había gato encerrado pero antes de que algunos de los dos siguiera su charla el ascensor se detuvo en el segundo piso y ambos descendieron. Nott los miró con interés y estuvo a punto de seguirlos pero luego su mente lo detuvo, seria muy sospechoso si él los persiguiera de esa manera, lo mejor era informarse de una fuente más confiable. Por eso intentó ordenar sus ideas a medida que el ascensor seguía su trayecto y para cuando descendió en el siguiente piso, sacó su celular a toda prisa.
Discó con desesperación y oyó tres tonos antes de que una voz respondiera del otro lado de la línea.
—¿Qué sucedió?—soltó inmediatamente él.
—Nott, estaba esperando tu llamada, aunque creí que sería antes—dijo su interlocutor con calma.
—Fritz, ¿Por qué tienes el celular del jefe?
—Larga historia, supongo que quieres confirmar lo sucedido así que te diré que es cierto, Weasley murió anoche—le confesó con una voz fría sin ningún tipo de emoción. Sebastián, que hablaba mientras caminaba de un lado para otro por el pasillo, sentía la boca seca y el corazón palpitante al recibir aquella confirmación, sin embargo pronto recordó lo que había oído a escondidas y soltó con confianza:
—¿Están seguros?, es decir… ¿no existe la posibilidad de que halla alguna trampa y que él esté escondiéndose?
Fritz se rio amargamente—el jefe me dijo que dirías eso, pero según una fuente privada es cierto, él confía en ese hombre—acabó con un murmullo lleno de incredulidad que el de cabellos oscuros detectó enseguida: eran celos.
—¿Ese hombre?—rectificó el joven de ojos verdes oliva—¿A quien te refieres?
—El jefe contrató a un tal Leonard para desempeñar una misión especial debido a tus continuos desastres—le reprochó el mayordomo—no sé quien es ni tampoco que es lo que hace pero parece que fue eficiente por que al principio el jefe no confiaba en él y ahora… confía más en él que en nosotros—escupió Fritz con repugnancia.
La impotencia ya dominaba a Nott por completo, se sentía un completo inútil y no podía esperar para demostrarle a su jefe que él le podía ser útil, en cuanto viera los titulares del día siguiente ese tal Leonard iba a quedar en el olvido, pensó mientras sonreía con astucia.
—Pero ahora ¿qué es lo que vamos a hacer?
—Estoy en la mansión de los Weasley, intenté buscar alguna pista de su paradero pero aquí no hay nadie, incluso su oficina está totalmente vacía—hizo una pausa en la que pareció que hablaba con alguien más y luego prosiguió— el jefe salió hace algunas horas—le contó el mayordomo.
—¿A donde?—demandó Sebastián con ímpetu pues deseaba conocer más sobre lo que acontecía a miles de kilómetros, de esa forma no se sentiría inútil y podría contribuir.
—Te parece que él me lo diría ¿acaso no lo conoces?—rebatió el hombre de cabellos castaños con un tono provocativo—él dejó un mensaje para ti, quiere que te quedes en Suiza por un tiempo, que halles a la hija de Weasley y la traigas de vuelta.
Nott tragó saliva para no maldecir y antes de que pudiera responder la conversación ya había sido cortada, odiaba a Fritz desde hace años y aquel sentimiento era mutuo, entre la competencia y la fuerte rivalidad entre ambos solo cabía lugar para el desacuerdo, por eso no le sorprendió su trato y lo dejó pasar. Debía seguir adelante con su plan si quería atrapar a esos dos y cumplir su misión.
Guardó el teléfono móvil en su bolsillo y se acercó a la primera puerta, la golpeó suavemente y después de oír una confirmación entró.
La oficina era de buen tamaño y en el medio se encontraba un enorme escritorio repleto de papeles, en él se hallaba un hombre de mediana edad con mirada perspicaz. Nott lo saludó con cortesía y comenzó su discurso, ya lo había ensayado antes y sabía que podía convencer a ese editor para que publicara lo que él quisiera, pronto lo tendría comiendo de la palma de su mano. Ese artículo le daría más de un dolor de cabeza a Malfoy y a esa chica y no tardaría en atraparlos como las molestas moscas que eran, pensaba Nott a medida que hablaba con soltura y sonreía maliciosamente.
Ya no podía esperar.
…
4—
Scorpius se despertó súbitamente y sus ojos grises exploraron rápidamente el entorno antes de moverse. Todavía seguían en la cueva. Él notó que su cabeza estaba apoyada en el hombro de la chica, la cual continuaba sumergida en un sueño profundo. El rubio sonrió automáticamente al ver esa imagen, luego se puso de pie y admiró el exterior; ya no llovía, sino que un cielo ligeramente despejado anunciaba el comienzo de un nuevo día. Según su reloj de muñeca ya era pasado el mediodía así que calculó que habían estado durmiendo demasiado tiempo para su gusto. Entonces se dio cuenta que llevaba puesto el abrigo de la chica así que se lo quitó y lo dejó junto a su dueña. Nuevamente fijó su mirada en la pelirroja, debía despertarla así que con suavidad sacudió su hombro varias veces. Ella balbuceó cosas incompensables hasta que lentamente fue abriendo los ojos.
—Vamos Pecas, despiértate de una vez, debemos salir de aquí antes que atraigas a otro oso—se burló el rubio con una sonrisa.
—Yo no atraje al oso, no soy ningún tipo de carnada—le discrepó ella bostezando y estirándose antes de ponerse de pie.
Ambos salieron de la cueva y fueron recibidos por un sol radiante capaz de colarse entre las ramas de los árboles. No parecía que ayer una tormenta había azotado al bosque. Caminaron durante varios minutos en completo silencio hasta que ella se animó a preguntar:
—¿Ya te sientes mejor?
Él la miró confundido pues no se esperaba que la chica se preocupara por él.
—Sí ¿por qué no iba a estarlo?—contratacó a la defensiva.
—Anoche tuviste fiebre—dijo la chica manteniendo la calma, parecía que ya había aprendido a ignorar el tono agresivo que desprendían la mayoría de las respuestas del muchacho así que solo permanecía indiferente.
—A diferencia de lo que piensas no soy una persona delicada, no suelo enfermarme, no hay razón para que te preocupes por mí sólo por eso—indicó Scorpius con arrogancia.
—¿Quién te dijo que me preocupé?—soltó ella sonrojándose, todavía recordaba como su rostro había estado apoyado en su hombro y como su mano había recorrido ese cabello tan suave.
Scorpius se rio y añadió con sarcasmo—por eso tenía puesto tu abrigo, porque no te preocupaste.
Ella desvió la mirada algo nerviosa y no dijo nada más. No quería que sacara a colación ese tema para no sentirse avergonzada.
Antes de que se dieran cuenta alcanzaron la cabaña e ingresaron a ella, Rose entró y lo primero que hizo fue darse una ducha, no podía soportar sus ropas llenas de barro por más tiempo. Luego se sentó en el sofá con aburrimiento mientras se peinaba el cabello todavía mojado.
—Tengo hambre—soltó ella mirando al chico que parecía perdido en sus pensamientos.
—¿No hay comida en la cocina?—preguntó Scorpius con calma, pues ante el comentario de la pelirroja había notado que él también tenía hambre, después de todo ya hacía más de un día que no probaba bocado.
—No, hace días que no traes comida y la última vez me acabé lo que quedaba—le explicó Rose.
El rubio suspiró molesto ante esto.
—Entonces vayamos a comprar comida—estableció él con pesar.
—¿Vayamos?, eso quiere decir que me incluyes—indicó la muchacha con sorpresa manifestando alegría al poder salir de ese bosque por un rato.
—Digamos que será una recompensa.
Rose intentó esconder su sonrojo pues entendía a que se refería, de seguro era por haber cuidado de él en la cueva.
Ambos se pusieron en marcha, y el camino le pareció mucho más corto a Rose, pues ya disfrutaba aquellos paseos en motocicleta, se había acostumbrado a ese lugar campestre plagado de árboles y pájaros.
Ni bien llegaron a la ciudad ellos notaron que algo estaba sucediendo, prácticamente no había gente caminando por las calles, el mercado estaba completamente cerrado y patrullas de policías deambulaban por todas partes. Por esta razón Malfoy optó por ir a comer al lugar más tranquilo que habían encontrado: una pequeña taberna escondida en una esquina.
—Ponte esto—dijo él antes de entrar, dándole un pañuelo que llevaba guardado en su chaqueta ante cualquier emergencia. Ella refunfuñó varias veces pero al final se lo colocó sobre su cabello, entonces entraron rápidamente.
La estancia era pequeña y oscura, lo menos diez mesas se apretujaban en todos los espacios disponibles; además en el fondo una barra estaba repleta por personas de lo más sospechosas, era evidente que aquel lugar no le gustaba para nada a Rose. Con mucho esfuerzo ella se escondió tras el rubio intentando no ser vista, pero en cuanto se ubicaron en una mesa, la más alejada de la barra, pudo notar perfectamente las miradas de aquellos hombres.
—Nos observan—articuló la pelirroja con nerviosismo.
—Ignóralos—susurró él manteniendo un semblante serio que no daba pie a que ninguno lo desafiara. Después de todo estaba totalmente alerta y no dudaría en atacar si lo provocaban.
—¿Qué desean ordenar?—preguntó la mesera acercándose a ellos con desgano.
—¿No hay un men…—comenzó la chica con educación pero fue interrumpida por Malfoy.
—Queremos lo que se prepare más rápido—.
La mesera regresó a la cocina enseguida cargando un semblante molesto como si estuviera acostumbrada a esa descortesía por parte de los clientes.
Rose por su parte parecía indignada, se sentía molesta en ese lugar y el semblante de Scorpius no ayudaba en nada, él estaba frente a ella con el ceño fruncido y la mandíbula apretada. Sin embargo ella no dijo nada y tan sólo miró fijamente sus zapatos esperando que aquellos malhechores se fueran de una vez.
Pasados diez minutos la mesera regresó cargando dos platos idénticos y una pequeña botella de agua. El rubio inmediatamente comenzó a comer a toda velocidad lo que parecía ser un revuelto de todo tipo de cosas. La chica admiró su plato cerca de un minuto, intentando adivinar de que estaba hecho pero en cuanto Scorpius le dedicó una mirada fulminante no dudó en empezar a comerlo con los ojos cerrados, imaginando que era su comida favorita.
En medio del más agobiante de los silencios uno de los hombres de la barra se levantó, antes de que se dieran cuenta él ya estaba al lado de la chica ofreciéndole una copa.
—Señorita venga a tomar una copa con nosotros—insistía con una sonrisa apretada y maliciosa. Scorpius intentaba contenerse para no causar un escandalo, no quería que también apareciera la policía allí. Así que tan solo lo miró y esperó.
—No me interesa—escupió la dueña de unos ojos azules totalmente cargados de rabia, era consciente de que aquello era muy riesgoso pero sabia que jamás tenía que delatar su miedo o estaría perdida, por eso obligó a su rostro a tensarse y esquivó la mirada del delincuente ya que si lo veía él captaría ese temor de inmediato.
—Vamos no seas así….—gruñó aquel hombre sacándole el pañuelo de la cabeza, ni bien vio su cabello sus ojos brillaron de emoción. El resto de sus compañeros que estaban mirando la escena con suma atención se pusieron de pie. Malfoy notó todo esto y los imitó, no dejaría que eso avanzara.
—Devuélveme mi pañuelo—exigió ella con un grito agudo intentando arrebatárselo de las manos al hombre.
—¿Acaso no la escuchaste?—intervino el rubio con fiereza.
El hombre se rio y con un gesto llamó al resto de sus compañeros a que se acercaran, en menos de un segundo se encontraron rodeados por esa banda.
En ese momento Scorpius supo que si no se defendían la cosa terminaría mal, la única opción que quedaba para salir con las manos limpias era huir, y debían hacerlo ya.
Con agilidad tomó de la mano a Rose y la obligó a moverse de allí. No obstante nada lo hubiera preparado para lo que pasó después; pues uno de los hombres intentó golpearlo y él lo esquivó fácilmente, aunque con esto la pelirroja se soltó de su agarre y cayó hacia atrás. Antes de que Malfoy pudiera siquiera tocarla ella fue aprisionada por los brazos del que parecía ser el líder de la banda, el delincuente rápidamente puso una navaja en su cuello sin ningún escrúpulo.
La chica nuevamente sintió como su corazón palpitaba más rápido que un tren bala, ya había experimentado una situación parecida donde el terror dominaba cada una de sus respiraciones; aún no había olvidado ni un solo detalle de lo sucedido en su fiesta de cumpleaños, cuando sintió que ese revolver era una inesperada sentencia de muerte. Más de un mes después volvía a sentirlo pero multiplicado por diez.
Malfoy sin otra opción sacó su pistola y amenazó al jefe, sus ojos grises brillaban con determinación.
—Antes de que me mates ella se quedará sin cabeza—estableció con regocijo aquel hombre.
—Suéltala—ordenó el rubio sin un solo titubeo en la voz.
Scorpius miró alrededor, el resto de los hombres le cerraban el paso y con cada segundo que pasará sería peor, pero a pesar de las circunstancias sus ojos no se despegaban de la navaja y de aquellos ojos azules desesperados que pedían a gritos su ayuda.
—¿Sabes cuanto dinero nos darán por ustedes, par de tortolitos?—se burló el hombre, presionando con mas fuerza la garganta de Rose de manera que un pequeño corte se abrió—es muy valiente de su parte salir a comer cuando los buscan por todo el continente, en especial ahora que todos saben que el secuestro es falso.
La confusión golpeó al muchacho, no entendía a que se refería con eso pero no había tiempo de averiguarlo. Diminutas gotas de sangre ya caían lentamente sobre el cuello níveo de la chica cuando la mesera salió de la cocina. En cuanto la mujer vio la escena no pudo reprimir un grito; aquello fue suficiente para que la navaja se hundiera un poco más, sin embargo al mismo tiempo ayudó a que todos se distrajeran un segundo. Tiempo que fue aprovechado por Malfoy para disparar.
Otro grito mucho más grave se oyó y el jefe de los bandidos soltó a la chica, su brazo había sido atravesado por el proyectil y la navaja había caído al suelo. Scorpius se abrió paso entre los delincuentes, que se le abalanzaban, golpeando con habilidad hasta que pudo llegar hasta una Rose casi inconsciente y cargarla entre sus brazos. Ella estaba pálida y cada vez perdía más sangre, por lo que en esos momentos su vida pendía de un hilo.
Con una última patada derribó al dueño del arma blanca y dejando atónita y paralizada a la mesera se fue de allí. La calle se había infestado de gente, todos los vecinos habían oído los gritos y aquel disparo, por lo que nadie quería perderse el ajetreo. Malfoy caminó velozmente con la pelirroja entre sus brazos, no se detuvo hasta que alcanzó un callejón desierto unas cuadras más adelante. Allí la colocó en el suelo y le comprimió la herida con un trozo de su camisa, de esa manera logró detener un poco el sangrado. Luego se aseguró que ella siguiera respirando y de que no desmayara ya que sus parpados parecían hacerse cada vez más pesados. La sacudió varias veces cuando notó que a su lado descansaba un periódico, la sorpresa iluminó su rostro cuando se dio cuenta que la cara que estaba en primera plana no era nada más ni nada menos que la de la muchacha que estaba su lado.
No obstante parecía que esa noche no le iba a dar un respiro pues no pasaron ni cinco segundos desde que se percató de ese detalle antes de que las sirenas de la policía se escucharan a lo lejos; rápidamente guardó el periódico en su chaqueta. De seguro nos están buscando, pensó él volviendo a cargarla en dirección a la motocicleta, con todas sus fuerzas consiguió llegar hasta ella y colocarla al frente de la misma. Entonces comenzó su retorno a la cabaña, nunca un viaje se le había hecho tan largo.
…
5—
—¿Es esto cierto?—preguntó Hugo totalmente alterado.
—Ya se ha expandido en todos los medios de prensa, pero… ¿no le parece muy extraño que su familia todavía no se halla enterado cuando está en todos los titulares?—indicó el detective mientras caminaba por el estudio con los brazos cruzados.
—¿Sospechas que mi padre sigue vivo y que de alguna manera está evitando que mi madre se entere del escandalo?—razonó el pelirrojo mientras volvía a mirar la página que estaba abierta en su computadora personal, donde se mostraba lo sucedido en las oficinas centrales.
—Sino ¿como podrías explicar que el periódico que recibieron tus abuelos y tu madre fuera falso?—comentó Dawson mostrándole al muchacho el diario que se había recibido esa mañana en la mansión de los Granger—¿Crees que la huelga de pilotos es más importante que un posible ataque terrorista en medio de Londres?
Hugo tragó saliva, esos hechos le hacían tomar consciencia de todo lo que ocurría a su alrededor y de que la situación era cada vez más turbia. No sólo se estaba metiendo en los negocios ocultos de su padre que involucraban todo tipo de delitos sino que también trataba con personas capaces de crear ataques que podían afectar inocentes, personas que se veían afectadas sólo por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.
—Entiendo, usted tiene razón, él debe de tener un plan y probablemente sea algo relacionado con la persona que le dejó un mensaje, quizás contrató a un asesino a sueldo—dedujo el Weasley recordando aquella carta que había leído por error del escritorio de su padre, desde que sus ojos se habían posado en ese trozo de papel el poco respeto que sentía hacia su padre se había desmoronado.
—Pero ¿a quien querría matar?—se cuestionó el hombre de ojos canelas a la vez que se frotaba la barbilla.
—No lo sé pero tiene que ser alguien que trabaje con el mayordomo, ya que la persona que envió la carta dijo que había un infiltrado en la mansión y no me cabe duda que es él—Hugo comenzó a rayar una libreta con todas aquellas piezas que estaban intentado armar—si damos eso por cierto entonces ese tal Nott también está implicado, es mucha coincidencia que aparezca el día del secuestro de mi hermana—.
El Sr Dawson asintió con la cabeza pensativo, luego se paró junto a la ventana y dijo lo que hace varios minutos inundaba su mente.
—Hablando de su hermana, ¿sabía que está mañana salió en los periódicos?—le informó el investigador.
—¿La encontraron?—respondió de inmediato el joven con emoción, pero al ver el semblante serio del investigador, reflejado en la ventana, reformuló su pregunta—no le pasó nada ¿verdad?
—No, no se conoce su ubicación, pero debería ver esto—dijo el dueño de eso ojos canelas con una sonrisa enigmática dándose la vuelta lentamente y enseñándole una hoja recién impresa que mostraba el rostro de la pelirroja junto a unas impactantes letras rojas.
Hugo lo leyó con avidez, y a medida que lo hacia sus gestos se iban deformando hasta que no pudo evitar mostrar lo que sentía a través de una sonrisa burlona.
—¡¿Es una broma?!—gritó enojado— ¡no lo puedo creer!—se opuso el muchacho— la prensa se volvió loca, ahora insinúan que nunca existió un secuestro, que ellos en realidad se fugaron.
—Pero… ¿no le parece que es lo más lógico?—sugirió el detective, comprobando como aquellos ojos azules lo veían de reojo, incrédulos ante sus palabras—si es como usted me dijo antes su hermana no quería verse forzada al matrimonio por lo que la huida sería el escape perfecto, además el supuesto secuestrador ¿que ganaría llevándosela sino aceptó el dinero del rescate?
—Lo más probable es que no la deje ir hasta que obtenga algo, es obvio que él no quiere dinero. En cuanto a Rose es cierto que no quería casarse pero es imposible que ella haya acordado una fuga, jamás elegiría voluntariamente abandonar una vida de lujos para ayudar a un criminal—le explicó Hugo intentando tranquilizarse, pues conocía a su hermana y sabía que ella no cedería fácilmente a esa petición siendo tan materialista y caprichosa.
—¿Nunca se le ocurrió que quizás ellos están enamorados?—volvió a sugerir el Sr Dawson.
—Rose es demasiado egocéntrica para eso, jamás podría haberse enamorado de alguien así, ella pone el dinero y la apariencia ante todo lo demás—le contó el pelirrojo, luego susurró con furia— como cada persona en esta sociedad elitista de la que estoy harto.
—Entiendo su posición Hugo, pero aun así antes de creer en algunas de las opiniones hay que seguir investigando y conseguir pruebas, por ahora es importante conocer el pasa…—
Unos golpes en la puerta inmediatamente callaron al hombre de cabellos oscuros, el cual se apresuró a guardar en su maletín la hoja impresa.
—Pase—indicó el Weasley con serenidad.
—Sres. me han pedido que les avisara que la cena ya está servida—informó la empleada.
—Ya mismo bajamos—dijo Hugo con una sonrisa rápida para que la señora no sospechara nada, en cuanto se fue, cerró la puerta y miró al Sr Dawson.
—¿Deberíamos decirle a mi familia lo de mi padre o lo de mí hermana?—.
—No lo creo, por ahora lo mejor es dejar las cosas como están, ya fue un shock para ellos lo de la Srta. Weasley imagínese si piensan que el Sr Weasley falleció, su madre podría ponerse peor de lo que ya está—expuso el hombre de ojos canelas con calma.
El pelirrojo le dio la razón y se apresuró a bajar las escaleras hacia el comedor, sabía que si hacía esperar mucho a su abuela ella misma iría a buscarlos con una mirada sospechosa, y lo menos que quería era que ella los vigilara.
En cuanto entraron al comedor el ambiente se notó tenso, su abuelo estaba callado y con el gesto fruncido, se veía a leguas que el asunto de Rose aún seguía latente. Su abuela sonreía levemente intentando mejorar ese pozo de depresión en el que estaban sumidos aunque su rostro pálido evidenciaba que aquello no era totalmente sincero. Sin embargo la persona que se hallaba peor era su madre, ya no se ocupaba de su aspecto como antes, su cara se mostraba inerte e incapaz de mostrar ninguna emoción y oscuras ojeras eran indicadores de que prácticamente no podía dormir. Hugo era consciente que su madre estaba pasando por una fuerte etapa de depresión, y eso lo angustiaba todavía más.
—Hugo veo que estas estudiando tanto que ya ni piensas en comer, antes eras el primero en llegar a la mesa—recordó su abuela con nostalgia.
El pelirrojo se sentó frente a su madre y el Sr Dawson se ubicó a su lado.
—Sí eso sucede—mintió él con descaro—mamá ¿cómo te sientes?—preguntó después el pelirrojo mirando con lástima a su progenitora.
Hermione sólo elevó las comisuras de los labios y siguió comiendo, últimamente no hablaba y aquello desconcertaba totalmente a su hijo el cual intentaba estar con ella el máximo tiempo posible.
La cena de ahí en adelante se mantuvo en silencio, nadie dijo nada, solo se dedicaron a llevar con inercia el tenedor desde el plato hasta sus bocas.
Poco a poco se fueron vaciando los platos y la familia dejó el comedor para reinstalarse en la sala, era cotidiano el beber una taza de té antes de cada uno subiera a sus habitaciones.
Pero esa noche algo más ocurrió. Cuando Hugo vio que una de las empleadas se acercaba hasta ellos con nerviosismo entendió que algo andaba mal pues nadie solía interrumpir hasta que todas las tazas se vaciaran.
—¿Qué sucede?—preguntó la Sra. Granger con preocupación.
—Vino un hombre y dice que tiene que comunicarles una noticia muy importante—dijo la empleada con temor reflejado en el rostro.
Hugo abrió los ojos curioso, ya se estaba imaginando que tipo de noticia sería y no le agradaba para nada que alguien extraño viniera a comunicárselo a su familia.
—¿Quién es?—indagó el Sr Granger con curiosidad.
—Dijo que su nombre era Lesington—.
En ese momento el pelirrojo sintió como casi se le paraba el corazón podría jurar que había oído ese nombre en boca de otra persona, y esa persona era nada más y nada menos que Sebastián Nott.
…
6—
Un fuerte dolor en el cuello fue el que impidió que Rose se moviera cuando sus ojos se abrieron, notó que estaba acostada en algún lugar pero no pudo reconocer donde, estaba segura que aquella no era la cama en la que acostumbraba dormir, ni tampoco era el sofá.
—¿Dónde estoy?—susurró ella con esfuerzo.
Enseguida vio como frente a su campo visual apareció el rubio cargando con lo que parecía ser un botiquín. Esa imagen la devolvió a la realidad y de pronto recordó que no había sido un sueño, realmente había sido atacada. De todas formas no se explicaba como habían logrado salir de allí cuando ella apenas podía moverse.
—En el ático, ahora déjame curarte antes de que se te infecte la herida—indicó el chico con tranquilidad sentándose a su lado y buscando en el botiquín un poco de desinfectante.
—¿En el ático?—repitió atónita sin poderlo creer.
Scorpius le sonrió—¿tanta curiosidad tenias por ver que había aquí?, con razón siempre querías robarme la llave.
Él la ayudó a enderezarse y con sumo cuidado le quitó el trozo de camisa, ya no sangraba pero el corte seguía fresco. Los ojos azules de la chica se deslizaron por cada rincón del cuarto con interés, ella estaba acostada sobre una cama matrimonial, junto a ella había un escritorio con una obsoleta computadora y una pared repleta de fotografías unidas mediante finos hilos rojos; de esa forma le daba a la pared el aspecto de una telaraña inmensa.
—Quédate quieta o te dolerá—le advirtió Malfoy colocándole el desinfectante y luego unas vendas limpias. Ella permanecía estática pues podía sentir su respiración extremadamente cerca, y eso la ponía increíblemente nerviosa, así que al final solo cerró los ojos y esperó.
—¿Te duele mucho?—indicó él algo preocupado en cuanto vio que ella cerraba los ojos y fruncía el ceño.
—No es eso, es que no puedo soportar el olor a al desinfectante—inventó ella.
—¿De que hablas si no huelo nada?, probablemente la perdida de sangre te afectó el cerebro— se mofó Scorpius mientras le ajustaba el vendaje y guardaba el desinfectante de nuevo en el botiquín.
—¿Qué es eso?— cambió de tema la pelirroja señalando el periódico que sobresalía de la chaqueta del muchacho.
Scorpius se rio divertido—míralo tú misma—.
Rose lo tomó con curiosidad y al ver su cara en él su mandíbula se desencajó, rápidamente leyó el titular y tuvo que aguantar las ganas de echarse a reír.
—¿Así que ahora ya no eres un secuestrador sino que eres el amante con el que me fugué? –dramatizó la chica con sarcasmo.
—Eso es lo que quieren que piensen, y de esa forma tú también te perjudicas ya que serias cómplice de todo lo que yo hice—le explicó él—eso incluye robo, violencia a la autoridad, uso de identidades y tarjetas de crédito fal…
—Si, sí ya entendí, cometiste muchos crímenes—dijo ella parándolo algo molesta—pero ¿quién crees que hizo esto?—preguntó la Weasley.
—Simple, Nott—soltó Scorpius sin pensar.
—¿Nott?, ¿Sebastián Nott?—adivinó ella.
El asombro del joven se dibujó en su rostro, nunca hubiera creído que ella sabría eso.
—¿Cómo lo sabes?—la interrogó el rubio.
Ella respiró hondo y empezó a hablar—para empezar recuerdo que así llamaste a la persona que dejaste inconsciente el día que me secuestraste, la cual creo que es la misma a la que le disparé ya que parecía tener su mismas facciones. Sin embargo lo que no entiendo es porque se golpeaban de esa manera en el muelle, porque eran amigos ¿no?, vi una foto de ustedes cuando eran pequeños en Londres y encontré una carta destinada a él de Daniel Carter, y supongo que si él era tu amigo entonces ese tal Nott también debía serlo.
Por primera vez en la vida Scorpius estaba atónito ante la deducción de la chica, se podía decir que él ya la consideraba como a una verdadera caja de sorpresas, no sólo era habilidosa en francés y tocando el piano sino que razonaba bastante bien. El muchacho se estremeció de sólo pensar en que otros talentos ocultos tendría esa pelirroja que a simple vista le había parecido tan superficial y tonta. No pudo haber estado más equivocado.
—Sí es cierto, fuimos amigos, casi hermanos diría yo, pero…., digamos que algo sucedió y nos convertimos en completos extraños, hasta que él me traicionó e incluso me intentó matar, desde entonces el odio es mutuo—le contó él antes de darse cuenta que le estaba revelando información terriblemente personal.
—Hay algo que no entiendo ¿por qué dijo que nosotros nos fugamos si él sabe perfectamente que me raptaste e incluso fue a llevar el falso rescate al muelle?
—Lo hizo para perjudicarnos a ambos, no me extrañaría si quisiera vengarse por lo que le hiciste.
—¿Vengarse?—dijo temerosa la chica tragando saliva e imaginando a ese hombre de cabellos oscuros apuntándole con un arma o incluso cortándole la garganta con un cuchillo afilado.
—Pero él tiene sus propias maneras de hacerlo. Es muy astuto, por eso hizo que publicaran esto—la tranquilizó al verla empalidecerse de golpe.
Scorpius entonces se puso de pie y se sentó en la silla frente a la computadora. Desde allí miró a la chica y comentó con ironía:
—Creo que después de todo no vas a tener otra opción más que ayudarme Pecas, ahora estamos dentro del mismo juego y si queremos ganar tenemos que trabajar juntos.
Rose le devolvió la mirada con decisión, ya lo había decidido: lo ayudaría, ya no tenía nada más por lo que temer puesto que no creía que podría pasarle algo peor de lo que ya le había sucedido, también estaba el hecho de que si se escapaba no sólo bandas de rufianes irían tras ella, sino que la policía misma la estaba buscando, ahora ante los ojos de la justicia ella era una criminal como él. Eso significaba que iría a la cárcel en el mejor de los casos, se palpó las vendas con cuidado y supo que a partir de ahora tenía un nuevo objetivo: encontrar el diamante y recuperar su inocencia.
Continuará…
…
Kuchiki Yamiko: Sí bueno, creo que Rose tiene que tener cuidado con lo que desea, ahora está enredada y no puede librarse del asunto tan fácilmente XD, en cuanto a Ron él todavía tiene muchas cosas por hacer así que pronto se sabrá cual será su próximo movimiento, intentaré no demorar tanto con el próximo ya que estoy en vacaciones y tengo tiempo libre así que nos leemos pronto, cuídate.
Clau: Sí se besaron, ya dieron el primer paso que es el más difícil ahora sin que se den cuenta irán avanzando más y más. Gracias, es mi primer fic en este tipo de género así que intentó escribirlo de la manera más clara posible, y la intriga, bueno digamos que me encanta dejarla en cada capítulo. Nos leemos, cuídate.
Medusae: en el próximo se sabrá más acerca de la treta de Ron y el verdadero papel de Schneider .En cuanto a Rose y Scorpius lo suyo recién comienza aunque ahora que tienen que trabajar juntos las cosas cambiaran inesperadamente XD, gracias por leer, cuídate mucho :)
Altea Kaur: Me alegro que te haya agradado, intentaré no dejar tanto tiempo sin actualizar para no matar de intriga a los lectores; gracias por pasarte, cuídate mucho.
Letida: ¡Muchas gracias!, me emociono mucho cuando dices eso, si Rose ya se va salvando unas cuantas veces gracias a él, intentaré actualizar más seguido, por ahora me despido, cuídate mucho y nos leemos XD
