Julid
Capítulo XII: Cambio de planes1—
—¡Así no!—la reprendió el muchacho.
Las manos de la chica seguían temblando y de esa forma era imposible que diera en el objetivo, a pesar de que no era la primera vez que tenía un arma en sus manos estaba sumamente asustada.
—Esto es muy peligroso, no necesito…—se justificó Rose con un ligero titubeo en la voz.
—¿Piensas que infiltrarnos en la cárcel no lo es?—dijo Scorpius con severidad—necesitas aprender a defenderte para poder ayudar—.
La pelirroja suspiró con cansancio, hacia casi una hora que estaban frente a la cabaña en ese entrenamiento y aun no había logrado ningún progreso.
—Lo sé, pero… ¿si le hago daño a un inocente por error? –preguntó ella con temor recordando las heridas que había causado en el muelle.
Malfoy se acercó a ella y la miró comprensivamente—entiendo a lo que te refieres, es por eso que debes aprender a usarla correctamente para que no cometas errores que puedas lamentar.
—Pero…—continuó refutando la chica.
—Te mostraré como se hace, presta atención—la interrumpió Scorpius quitándole sutilmente el arma de las manos—primero debes fijar tu objetivo, ¿ves aquel nudo en ese árbol?—
Ella asintió con la cabeza sin poder disimular sus nervios y continuó mirando cada uno de sus movimientos.
—Entonces sostienes la pistola con ambas manos y tiras suavemente del gatillo—completó el rubio disparando un proyectil que dio justo en el blanco.
—Ahora te toca a ti—indicó él pasándole el arma.
Rose la tomó con desagrado e intentó imitarlo, sin embargo su proyectil se desvió y terminó a varios metros del blanco.
El rubio entonces comprendió que debía ayudarla y desde atrás sujetó el arma por encima de sus manos, de esa forma logró corregir su dirección y posición. Sin embargo la chica pareció tensarse por la cercanía, podía sentir el aliento de Scorpius haciéndole cosquillas en el cuello, su cálida piel sobre la suya, todo aquello la desconcertaba sin saber el motivo.
Ambos dispararon nuevamente y la fuerza del disparo hizo que instintivamente la pelirroja diera un paso atrás y se desestabilizara, Malfoy soltó la pistola y la sujetó de la cadera para que ambos no cayeran al suelo. En esa posición estaba aún más cerca de su rostro por lo que cerró los ojos y forzó a su corazón para que volviera a la normalidad, pero este no le hizo caso, continuó con su galopeo incesante.
—No puedes soltar el arma de esa forma, esto no es un juego, puedes causar un accidente—dijo Scorpius apartándose y recogiendo con cuidado la pistola del suelo.
La chica evitó el contacto visual y respiró hondo—gracias—susurró ella por lo bajo, algo avergonzada por lo ocurrido.
—No tienes que agradecerme, yo no estaré todo el tiempo pisándote los talones para poder defenderte, debes aprender a cuidarte por ti misma.
Rose asintió y tomó el arma de las manos del muchacho para poder probar otro intento, esta vez la bala dio bastante cerca del objetivo por lo que el joven dijo—eso está mucho mejor, creo que lo dejaremos por hoy—luego se acercó a la cabaña y sentenció misteriosamente— necesito mostrarte algo.
Rose lo siguió con curiosidad hacia el interior de la vivienda, ni bien comenzó a subir las escaleras supo que su destino era el ático. A diferencia de la noche pasada, las velas ya no iluminaban tenuemente sino que a través de una pequeña ventana entraba una luz brillante.
—Acércate—dijo a continuación, señalándole la pared repleta de fotografías. Sus ojos azules se posaron primero en lo que parecía ser un plano donde se indicaba mediante una línea un camino. En él se veían muchas habitaciones pequeñas y varios lugares enormes por lo que enseguida la chica determinó que eso sin lugar a dudas era la cárcel de Salzburg. Alrededor del plano pequeñas fotografías se interconectaban con un hilo dándole a la pared el aspecto de una telaraña.
—¿Cómo...o lo obtuviste?—preguntó ella algo asombrada porque hasta ella que era una novata sabía que eso requería un arduo trabajo, no cualquiera podía obtener tanta información de un lugar tan custodiado como lo era esa cárcel.
—Digamos que el mismo Daniel Carter me ayudó—indicó él con la misma voz cargada de misterio que hacia un rato había usado.
—Puedes dejar de hacerte el interesante con todo ese suspenso, quiero que me digas directamente las cosas—soltó la pelirroja molesta, a la vez que se cruzaba de brazos y le dedicaba una mirada asesina.
—Así lo hago mucho más interesante Pecas, nunca has visto esas películas de acción en dond…—entonces el de cabellos dorados se calló al percibir que ella comenzaba a morderse el labio, señal de que su poca paciencia se estaba acabando—De acuerdo, iré al grano, si hay una cosa que define a Daniel es que si se obsesiona con algo, hasta que no lo descubre no queda satisfecho; hace años cuando vine con él a esta cabaña, la cárcel estaba siendo construida y decidimos investigar. Él fue capaz de obtener los planos e incluso sacó algunas fotografías de incognito, ya que esa vieja computadora portátil le permitió hackear las cámaras de seguridad.
—Pero si él conoce la cárcel tan bien ¿por qué no escapó?—señaló Rose algo confundida. El joven comenzó a reírsele en la cara.
—¿Piensas que es tan fácil escapar? con toda la tecnología de esta época se necesita, al menos, alguien en el exterior que conozca cada pequeño detalle del funcionamiento de la cárcel, además de un buen plan, por supuesto—le explicó él mientras caminaba por la habitación.
—Eso quiere decir que necesitamos un buen plan—determinó la chica con calma, acercándose más ala pared y analizando cada una de las fotografías con sumo cuidado.
—Así es Pecas, veo que después de que casi te quedas sin cabeza has decidido comenzar a usar el cerebro—se burló Malfoy.
—Siempre lo he usado, tú has estado demasiado ciego como para notarlo.
—Me alegro entonces, porque vas a ser una parte muy importante del plan—comentó él tomado algo de su bolso. Luego dio dos grandes pasos, y con decisión levantó la falda de la chica.
—¿Qué haces?, ¿estás loco?—gritó ella a la vez que levantaba con violencia una de sus manos en dirección al rostro del rubio, pero él la detuvo y en cuestión de un segundo quedó inmovilizada.
—Tú eres la que piensa cualquier cosa, solo quería asegurarme de que llevaras esto contigo en todo momento—aseguró Scorpius soltándola de golpe y enseñándole una daga pequeña y ligera.
Ella todavía alterada se la arrancó de las manos y se la ató a la pierna con un pedazo de cuerda que el rubio le facilitó.
—¿Tienes un plan en mente o no?—indicó la pelirroja agresivamente alejándose varios metros del chico y mirándolo con desconfianza.
—Sí lo tengo, pero aún tiene algunos puntos débiles por lo que debo seguir investigando los horarios de la cárcel por algún tiempo.
—¿A que te refieres con "algún tiempo"?
—Eso depende, si tenemos suerte quizás en un mes o dos—contestó con naturalidad el joven, no obstante el semblante de la chica dio a entender que creía que aquella cifra era una exageración—¿sabes cuánto tiempo me toma planear perfectamente el robo de un banco?, cerca de dos años, así que te diré que tendremos que hacer las cosas apresuradamente si queremos acabar antes de que llegue el otoño, es muy poco tiempo.
La pelirroja refunfuñó pues hasta ella misma admitía que la paciencia era su punto débil, odiaba esperar casi tanto como el hecho de tener que vivir encerrada en esa cabaña.
—Me voy, volveré en algunas horas—comentó Scorpius con cansancio, ella asintió con la cabeza y se sentó en la cama; estaba aburrida, nunca había deseado tanto que algo terminara.
Desgraciadamente su tranquilidad no duraría mucho más.
…
2—
—Buenas noches a todos, realmente lamento la interrupción pero me veo obligado a traerles malas noticias—comenzó el hombre canoso ni bien ingresó al salón de té— mi nombre es Lesington y hace ya varios meses que trabajo con el Sr Weasley.
—Siéntese, siéntese—lo instó el Sr Granger con una voz grave cargada de preocupación.
Hugo sin dejar de mirar de reojo al sujeto pudo captar lo que el detective pensaba. Estaba más claro que el agua que aquello era una ensayada obra de teatro.
Luego de que el Sr Lesington se sentó cómodamente y les dedicó una mirada de lo que parecía ser compasión a todos los presentes, se aclaró la garganta y comenzó su discurso.
—Hace dos noches ocurrió un trágico suceso en Londres, en el cual una bomba explotó justo sobre el edificio principal de la compañía que dirige el Sr. Weasley.
El joven pelirrojo hizo una mueca sarcástica y decidió interferir para divertirse un rato con ese hombre tan arrogante.
—¿Por qué nos dice eso a nosotros? , ¿No debería decírselo a mi padre?
El Sr. Dawson lo miró con una sonrisita cómplice todos posaron su mirada en el recién llegado.
—Me temo niño que no comprendes, tu padre se hallaba en el edificio en el momento de la explosión y ya hace más de veinticuatro horas que los equipos de rescate están buscándolo sin resultados.
Hugo lo miró con fiereza, odiaba que lo trataran como si tuviera ocho años.
—¿Cómo has dicho?—preguntó la castaña con sorpresa, como si prefiriera no haber oído bien antes que asumir la verdad.
—Ha oído bien querida, su esposo desapareció desde esa noche.
Un llanto proveniente de la Sra. Granger inundó la sala, Hermione estaba atónita e incapaz de reaccionar.
—No puede sucederle esto a nuestra familia, no puede…—repetía la anciana mientras su marido se puso de pie junto a ella y le colocó su mano en el hombro buscando reconfortarla.
—¿Cómo sabe que mi padre estaba en el edificio?— refutó Hugo con rabia, iba a vengarse de ese sujeto que en menos de diez segundos había hecho añicos la poca tranquilidad que su familia había recuperado desde el secuestro de Rose.
—Teniendo en cuenta que su padre no ha aparecido en público desde el incidente y no se encuentra en su residencia en Londres eso es lo más lógico, no creo que se quedé escondido mientras su familia piense que está desaparecido ¿no crees?— le explicó de la misma forma que a un niño se le enseña que dos mas dos es cuatro.
Hugo apretó los dientes para no insultarlo, debía controlarse o no podría seguir con esa farsa.
—De todas formas no pierdan las esperanzas se está haciendo todo lo posible para encontrarlo sano y salvo, si él llegase a contactar con ustedes no dude en hacérmelo saber, él es un amigo muy querido y yo estoy realmente muy preocupado.
—¿Puedo hacerle una pregunta Sr Lesington?—inquirió el pelirrojo con seriedad.
—Claro, chico, dime, si es algo en lo que pueda ayudar estaré encantado.
—¿Quién se supone que es usted para transmitirnos tal noticia?, no debería haber venido la policía en cuanto desapareció, ¿por qué nos enteramos con dos días de retraso de algo tan importante por boca suya, que es un total desconocido?—soltó el más joven con frialdad, impaciente por ver algo de incomodidad reflejada en los ojos de su interlocutor.
—¡Hugo!—lo reprendió su abuelo con severidad—no puedes decirle eso al Sr que amablemente vino hasta aquí a comunicarnos la terrible noticia.
—Déjelo Sr Granger el niño está afectado por la desaparición de su hermana, lo comprendo; yo mismo hablé con la policía para poder comunicarles personalmente la noticia en cuanto los localizara ya que me consideraba un gran amigo de Ronald.
El detective miró a su cliente intentando aplacar su ira, pero Hugo no estaba en un momento donde pudiera ejercer el autocontrol.
—Discúlpenme pero debo excusarme por un momento—murmuró la castaña en un tono apenas audible, y antes de que alguien pudiera hacer algo se dio media vuelta y despareció por el corredor.
—Creo que nosotros también debemos irnos Sr Granger, ya es tarde y mañana tenemos una larga sesión de estudio por delante, buenas noches a todos y un gusto conocerlo Sr Lesington—intervino el supuesto profesor con sus pulidos modales, prácticamente arrastrando a un enojado Hugo sobre los pasos de su madre.
Ni bien estuvieron solos el hombre de cabellos negros respiró aliviado.
—Debes aprender a controlar tus emociones Hugo, o sino no duraremos mucho más.
El chico asintió con la cabeza intentando liberar un poco de la rabia que había acumulado en ese salón.
—Sí, lo sé, pero es que realmente odio a ese sujeto tan engreí…
Un conjunto de ruidos hizo que ambos automáticamente hicieran silencio, el Sr Dawson le indicó que provenían de la puerta entornada al final del pasillo y le hizo señas para que esperara.
—Sra. Weasley ¿se encuentra bien?— preguntó el detective a la vez que golpeaba la puerta.
Tras unos segundos la castaña se asomó y algo agitada negó que algo extraño estuviera ocurriendo. De todas formas su interlocutor no se lo creyó ni por un segundo.
—En ese caso ¿le molestaría acompañarme por un momento afuera? tengo algo que decirle con respecto a la educación de su hijo.
Ella aceptó de buen grado y lo siguió hacia uno de los salones adyacentes sin siquiera notar que Hugo estaba parado en medio del corredor.
El pelirrojo enseguida percibió que aquello era una estrategia creada por Dawson para que averiguara que estaba sucediendo así que sin perder más tiempo se metió en el cuarto de su madre. Sorprendentemente ese lugar parecía victima de algún huracán, todos los cajones estaban revueltos y su contenido volteado sobre la cama como si ella hubiera estado buscando algo.
Pasos tras la puerta lo obligaron a refugiarse en el ropero y a silenciosamente, esperar. A través de una rendija pudo ver como su progenitora retomaba su búsqueda con el pánico plasmado en el rostro. Eso no era nada normal. Finalmente halló algo parecido a un cuaderno y discó en su celular un número que estaba en la primera hoja.
—Necesito hablar con mi marido, está allí ¿verdad?
Los ojos de Hugo se abrieron de par en par.
Pasados unos minutos se volvió a oír la voz de la Sra. Weasley.
—¿Ron qué sucedió? un extraño hombre vino a decirnos que habías desaparecido y que lo más probable es que hubieras muerto en una explosión— demandó ella con nerviosismo caminando a un lado a otro del cuarto—Entiendo, no preguntaré más y haré lo que dices pero a cambio debes traer a Rose sana y salva.
Dicho eso la llamada se cortó y la castaña suspiró de alivio e ingresó en el baño adyacente. El pelirrojo huyó de allí, tenía mucho que procesar de lo que había presenciado.
…
3—
Ni bien ingresó al bar un fuerte aroma de cigarro mezclado con alcohol lo invadió, pero a él no pareció importarle y sin más se sentó en la barra a esperar, esos hombres no deberían demorar en llegar a su encuentro.
Nott enseguida confirmó su presencia, cinco robustos hombres se acercaron a su lado rodeándolo como si pensara escapar antes de cumplir su parte del trato.
—Antes que les de el dinero deben mostrarme lo que tienen—informó pacientemente el joven de ojos oliva sin quitar de su rostro esa expresión de seguridad.
El más alto de todos ellos se acercó hasta donde estaba él e hizo una mueca burlona, luego extrajo de su pesada campera de cuero un teléfono móvil e inició la reproducción de un video.
Sebastián observó con atención como se mostraba a una pareja sentada en un restaurante, la chica tenía un pañuelo marrón y parecía querer esconderse tras el chico rubio que estaba en una posición donde era imposible ver su rostro, entonces tras una serie de provocaciones el cabello de la muchacha quedó descubierto, incluso se veía como el chico intentaba protegerla y en el intento cometía un descuido: oh si, ese rostro era el de Scorpius Malfoy no cabía duda, pensó Nott mientras sonreía maliciosamente.
—¿Es suficiente?—lo apresuró el fornido hombre al ver que el de cabellos oscuros había quedado atrapado en sus pensamientos.
—Sí, lo es, yo me quedaré con esto—indicó señalando el teléfono— y ustedes reciben esto—acabó entregándoles un grueso sobre lleno de dinero.
Los matones desaparecieron de inmediato en cuanto tuvieron el dinero entre las manos y Nott decidió quedarse a reflexionar en ese lugar donde nadie se atrevería a molestarlo. Ya estaba cerca de capturar a esos dos en un pueblo remoto y olvidado, ahora sólo quedaba hallar donde se escondían y serian suyos.
De su chaqueta retiró un viejo libro que le habían regalado acerca de esa región de suiza, no recordaba quien se lo había enviado pero le iba a ser realmente útil para su misión. Con delicadeza lo ojeó pasando las páginas, entonces algo se cayó. Una fotografía lo tomó por sorpresa, en él estaban Malfoy y Carter junto a lo que parecía ser una rustica cabaña. Entonces lo recordó, ellos le habían dado ese libro cuando lo habían invitado de vacaciones por el verano y él no había podido ir… ¿Y si se escondían allí en esa cabaña?
El rostro de Nott se iluminó por el descubrimiento, no tenía más tiempo que perder sólo restaba reunir un grupo de ayuda y comenzar a buscar, ya podía incluso oler la inminente venganza.
…
4—
La música del piano dejó de sonar en un abrir y cerrar de ojos. Rose se puso de pie de inmediato y se acercó al trastornado muchacho que acababa de ingresar a la cabaña. Sus cabellos estaban todos revueltos, se lo notaba preocupado y exaltado como si hubiera visto al mismo demonio.
—¿Qué sucede?—exigió saber la chica poniéndose a su lado y esperando que le diera una explicación por su extraño comportamiento.
Él la hizo a un lado y enloquecidamente corrió escaleras arriba hacia el ático, ella lo siguió cada vez más ansiosa por conocer que pudo haberlo conmocionado tanto.
Sin perder tiempo Scorpius tomó uno de los planos y comenzó a marcarlo.
—¡Scorpius!—gritó la muchacha harta—quiero saber en este mismo instante que ocurre. Ante su elevado tono de voz el sólo le hizo una señal de que bajara el volumen y le murmuró— Cierra tu bocota o nos descubrirán, esto no es un juego, en este mismo momento nos están buscando.
El miedo llegó a cada célula de su cuerpo. ¿Qué haría si la descubrieran?, ¿la meterían en prisión o simplemente seguirían creyendo que era una pobre muchacha secuestrada?
—¿Quiénes nos buscan?, ¿la policía?—prosiguió ella alterada.
—Ojala fuera así, pero nos busca un equipo privado encabezado nada más ni nada menos que por Nott, y parecían saber muy bien lo que estaban buscando.
—¿Cómo lo saben?, ¿quién más conoce el paradero de esta cabaña?—continuó el interrogatorio cada vez más atemorizada.
—No hay tiempo de hacer suposiciones Pecas, debemos actuar ya y cambiar los planes— indicó fríamente mientras continuaba trazando un camino en los planos—esta misma noche entraremos a la cárcel.
—No, no es posible—se negó ella desesperadamente—aún no sé cómo sujetar un arma como corresponde, ni defenderme, además dijiste que era peligroso y se requería un plan elaborado, no tenemos uno.
—Nada de eso importa, te aseguro que para mañana en la mañana ya habrán dado con la cabaña y que ni tu ni yo acabaremos en prisión.
La boca de la chica se secó ante la idea que el rubio estaba sugiriendo— ¿nos van a asesinar?— fue lo único que salió de su labios como un susurro ausente.
—Nott no tiene escrúpulos, no va a dudar en dispararte en cuanto pueda. Te aseguro que querrá vengarse por lo de su pierna.
—Bien, en ese caso ¿qué debo hacer?—preguntó juntando un poco de valor.
El chico al verla tan decidida esbozó una ligera sonrisa— sobre la cama está la bolsa con la ropa que deberás usar, además de todo lo que necesitaras para esta noche. Cámbiate y luego discutiremos que es lo que harás exactamente.
Rose asintió con al cabeza, tomó la bolsa y revisó su contenido. Sus ojos se abrieron como platos al ver lo que era su vestimenta.
—Con esto luciré como una prostituta no como una delincuente—se quejó al ver la diminuta falda, el top rosa y los tacones de aguja. Era evidente que cuando se imaginaba el estilo de una ladrona a punto de desencadenar una fuga la veía vestida de negro, con una pistola en cada mano y unos relucientes lentes de sol.
—Ese será tu rol, serás la carnada Pecas, así que más vale que comiences a arreglarte, tenemos seis horas antes de que comience la operación.
Misteriosamente ella no se quejó, haría todo lo necesario para sobrevivir incluso si eso involucraba olvidar el estilo y vestirse como una prostituta barata. Debía sobrevivir para conseguir ver a su familia de nuevo, para poder seguir los pasos de su abuela. No había vuelta atrás hasta que descubriera toda la verdad.
…
5—
En cuanto la noche había caído la búsqueda había cesado. No tenía caso continuar después de más de ocho horas sin resultados. Además ya los tenía arrinconados, no escaparían. Así que podía darse el lujo de tomarse unas horas de descanso antes de por fin dar rienda suelta a su venganza.
Por el momento estaba en un campamento en el bosque junto con todo el equipo de búsqueda, que consistía en unas quince personas, todas armadas y con experiencia en este tipo de casos.
Nott tenia para él la carpa más grande, así que estaba a sus anchas, tendido sobre una colchoneta repitiendo una y otra vez en su mente lo que haría en cuanto se topara con Malfoy y la chica Weasley.
En ese momento su teléfono móvil sonó trayéndolo de nuevo a la realidad.
—Nott tengo excelente noticias, Weasley será dado por muerto oficialmente mañana por la mañana, entonces procederemos a la división de su testamento— le informó su jefe con una emoción palpable.
—Se aseguró de que no estuviera oculto ¿verdad?
—¿Por quién me tomas? Por supuesto que lo comprobé, su familia quedó de piedra en cuanto se enteró y sus acciones se desplomaron en un veinticinco porciento desde el incidente, es imposible que se oculte en este panorama—le justificó el anciano regocijándose.
—Déjeme imaginar, entonces cierta parte de su testamento caerá en sus manos—intuyó Sebastián con su típica astucia.
—Olvidaba lo perspicaz que puedes ser en ocasiones Nott.
—Por mi parte también tengo buenas noticias señor, encontré el paradero de Malfoy y la chica; mañana ya no ocasionaran más problemas.
La risa macabra de Lesington se escurrió por el micrófono.
—Recuerda que debes dejar la escena como si él la hubiera matado y luego hubiera cometido suicido, de esa forma nadie sospechara y el secuestro será un caso cerrado de una vez por todas.
—Por supuesto, así será, y yo debo recordarle que debe cumplir su parte del trato una vez que esto acabe.
—El trato no decía que lo lograrías en el triple del tiempo, así que solo te daré el dinero pactado, no pienso seguir cubriendo tus problemas con la mafia a no ser que sigas colaborando conmigo por un par de años más— le explicó la voz del otro lado de la línea con firmeza, dándole a entender que no pensaba cambiar de opinión.
—Entiendo señor— se resignó el muchacho intentando ocultar su ira, no se podía razonar con su jefe o las consecuencias serian peores. Sabia que estaba atado firmemente al destino de aquel hombre y que le serÍa muy difícil librarse si quería continuar con vida.
—Excelente Nott, tengo una reunión con Leonard en unos minutos, avísame cuando hayas completado tu misión.
—Como usted lo ordene.
La línea se cortó y el joven respiró aliviado de que la conversación hubiera llegado a su fin. No podía creer como había sido tan ingenuo en pensar que finalmente sería libre otra vez, si las cosas seguían como hasta ahora él y Fritz tendrían que hacer el trabajo sucio de Lesington hasta el fin de sus días.
…
6—
Lo único que veían, noche tras noche, los guardias que custodiaban la fortaleza era aquella densa oscuridad bajo la tenue luz de las estrellas centelleando en el cielo de verano. No obstante, en cuanto vieron como una luz se acercaba y el ruido de un motor les retumbó en sus oídos, acostumbrados al silencio, todos se pusieron alerta.
Poco a poco la motocicleta fue disminuyendo de velocidad hasta que se detuvo a unos pocos metros de los tres hombres. Ante su sorpresa la chica descendió con gracia, quitándose el casco y sacudiéndose su rubia cabellera como si fuera una modelo.
Caminó lentamente hasta ellos haciendo que sus tacones resonaran contra el pavimento y se paró frente a los vigilantes atónitos.
—Disculpen la intrusión caballeros, pero creo que me perdí, me dijeron que tenía que doblar a la izquierda para llegar al pueblo pero solo veo arboles desde hace rato y me siento muy atemorizada—comentó la joven pavoneando las caderas para lucir sus descubiertas piernas.
—Señorita el pueblo está a unos veinte kilómetros desde aquí—indicó el más joven de los tres guardias con una mirada claramente lujuriosa.
—¿Enserio?, me podría indiciar el camino, temo que hayan animales salvajes en este bosque o cualquier clase de pervertido—dijo Rose jugando con su nueva peluca al más estilo de Barbie y mirándolos como si fuera un cachorro indefenso.
—No podemos ayudarla señorita, no podemos movernos de nuestras posiciones—sentenció uno de ellos con un semblante serio.
—Es que se ven tan fuertes y apuestos que pensé que me podrían ayudar—halagó la muchacha.
—Es muy amable por el cumplido señorita pero…
Un gruñido de un oso sonó en la lejanía y acto seguido Rose lanzo el grito más agudo que pudo, derrumbándose frente a los guardias como lo haría cualquier damisela del siglo XVIII por un corsé muy apretado.
El más joven se apresuró a tomarla entre sus brazos con torpeza, como si pensara que se fuera a quebrar como un cristal.
—Roger ves lo que lograste, ahora tendremos que llevarla a la enfermería—le reprochó al hombre que no parecía inquietarle en lo más mínimo la aparición de la chica.
—No es para tanto, solo llévala rápido y regresa que aún estamos en medio de nuestro turno, si descubren que hemos metido a una extraña a la cárcel tendremos un buen lio—le ordenó el tercer hombre que parecía ser el más neutral en el asunto.
Rose iba adivinando por donde se dirigían a medida que oía diferentes voces por los pasillos, no se atrevió a abrir los ojos por miedo a que la descubrieran. Finalmente la depositaron sobre algo suave que parecía ser un colchón. Esa fue la señal que necesito para continuar con su personaje.
—¿Dónde estoy?, me duele mucho la cabeza y estoy algo mareada—soltó ella tocándose al cabeza con delicadeza y mirando fijamente al hombre que la había traído hasta allí.
—No te preocupes puedes descansar un rato aquí, nadie te molestara, cuando te sientas mejor sigue este pasillo y te toparas con la enfermera, ella te dirá como regresar al exterior.
—Eres tan amable—siguió flirteando la chica a la vez que se sentaba y le daba un lento beso en la mejilla al guardia. El cual se notaba tan atontado por los encantos de Rose que no notó como ella le extrajo el intercomunicador de su bolsillo y se lo guardaba debajo de la falda.
—Entonces me voy…
—No, espera—lo detuvo ella sujetándolo del brazo—podrías darme un vaso de agua, muero de sed.
—Les diré a las enfermeras para que te lo traigan.
—Es que no confió en ellas, solo confió en ti en estos momentos, y me siento tan mareada—acabó ella haciéndose la victima y tambaleándose encima del muchacho.
El joven sonrió embobado—enseguida te lo traigo, no te muevas de aquí ¿de acuerdo?
La rubia asintió con la cabeza e hizo el ademan de volver a recostarse sobre la camilla.
Segundos después de que el vigilante desapareció por el corredor, la Weasley se puso en acción. Se había memorizado en las pasadas horas el plano completo de la cárcel desde ese punto y sabía que para llegar hasta la sala de control le quedaba un buen trecho por recorrer.
Se quitó los zapatos y comenzó a caminar rápidamente por el pasillo en el que el oficial se había ido, enseguida dobló a la derecha alejándose del área de enfermería. En cada esquina se obligaba a mantenerse calmada y a rezar para no encontrarse con nadie. Era incapaz de confiar en las palabras de Scorpius que le había dicho que esa zona estaba prácticamente vacía a esas horas.
Finalmente dio con la escalera que llevaba al primer piso, esquivó a varios oficiales que parecían estar muy aburridos dando una ronda nocturna y con el intercomunicador dio el aviso de que había actividad sospechosa en el edificio dos, el lugar más alejado de allí que se le pudo ocurrir.
Poco después divisó la sala de control, dentro habían lo menos seis guardias observando las pantallas de la cámara de seguridad. Se arrojó al suelo y comenzó a gatear hasta la puerta, la entornó y sacó dentro de su sostén la bomba con gas somnífero, la abrió y la arrojó al interior de la cabina. La Weasley procuró taparse su rostro con el brazo y esperar a que hiciese efecto. Miró su reloj: tan sólo le quedaban ocho minutos antes de encontrarse con Scorpius en el punto de control.
Uno a uno los hombres fueron desmayándose sin darse cuenta y sólo uno estuvo a punto de escapar de la habitación para alertar que algo estaba sucediendo. Rose aguantando la respiración ingresó al lugar y presionó la mayoría de los botones antes de que el sistema de cámaras y láseres de los pisos superiores se hubieran desactivado. Luego tomó uno de las tarjetas magnéticas que uno de los guardias tenía colgando del cuello y salió huyendo de allí.
En ese preciso instante del intercomunicador salió una voz grave.
—Posible infiltramiento, todo el personal reunirse en la sala de control de inmediato.
Un escalofrió le recorrió la médula espinal a la joven, sabía que tardeo temprano los iban a descubrir y que tratarían de detenerlos pero no se esperó que fuera tan pronto.
Corrió unos cuantos metros olvidándose de que tenia que pasar desapercibida, cuando le empezó a faltar el aire notó que estaba muy cerca del punto de encuentro, solamente necesitaba llegar hasta el final de ese corredor y subir las escaleras a su izquierda.
—Deténgase de inmediato—oyó una voz a sus espaldas que la hizo dudar si debía continuar o no. Aumentó la velocidad y sintió como la seguían, intentó sacar su daga para defenderse pero le era casi imposible si quería mantener el ritmo. Llegó al final del pasillo y cuando quiso doblar para internarse en la escalera una mano la apretó con fuerza de la muñeca. Estaba perdida.
…
7—
—Adelante.
El moreno ingresó a la habitación tan sereno e indiferente como de costumbre. Caminó lentamente hacia el sofá donde el anciano estaba sentado con una sonrisa imborrable y se ubicó frente a él.
—Todo se ha resuelto en tan poco tiempo que he de felicitarte muchacho, y pensar que dudé acerca de si debía contratarte—le confesó el hombre de ojos amarillos con efusividad.
—Me alegra que todo se haya resuelto como usted quería—fue lo único que respondió Schneider o como Lesington lo conocía, Leonard.
—De todos modos aún voy a demorar un tiempo en dar con lo que buscó, pero por lo menos el camino ya está despejado—el hombre se levantó de su asiento ansioso y comenzó a pasear por la habitación.
—Es imposible que Weasley siga vivo señor, yo mismo le disparé y vi como la bomba explotaba el edificio no debe preocuparse—le trasmitió el hombre de ojos negros con seguridad, sin ningún titubeo.
—Nadie dudó de tu trabajo ¿Por qué lo mencionas?—analizó el anciano ajustándose sus gafas cuadradas, procurando decirlo en un tono natural.
—Me pareció que se veía algo nervioso ¿o me equivoco?—lo desafió de una forma punzante y precisa, directamente en el corazón de su presa.
—Para nada Leonard, en lo absoluto; de hecho ¿qué te parece si brindamos por el éxito antes de que te entregue tu paga final?
El moreno asintió, por lo que Lesington se apresuró a extraer de su bar personal una botella y un par de copas relucientes.
—Espero que te agrade el vino, porque este es de mi propia cosecha en España, una de mis mejores reservas para celebrar—indicó el de cabellos canosos sirviendo generosas cantidades en ambas copas y sentándose con lentitud.
Sin decir nada más el francotirador se llevó la copa a los labios.
Lesington no pudo disfrazar más sus emociones y lo imitó, seguro de que estaba a punto de concluir otro punto de su lista de éxitos. Ni bien el vino entrara a su cuerpo el veneno tendría efecto y ya no podría traicionarlo, el secreto de su plan solo lo sabían dos personas más. Pero él ya tenía otros planes para ellos, porque el fin justifica los medios, y él era capaz de hacer cualquier cosa para obtener el diamante, incluso si tenía que convertirse en un asesino de guante blanco.
El moreno lo miró impávido luego de haber bebido con delicadeza de la copa, como si la sustancia no lo hubiera afectado en lo absoluto.
Automáticamente se llevó las manos a la garganta con angustia, no sentía sus piernas, ¿Cómo podía ser eso posible si él era inmune a ese veneno?, algo había salido mal.
Inmediatamente Schneider se puso de pie y lo miró con desdén, sin una pizca de lástima. El anciano sintió como ahora eran sus brazos los que se paralizaban y quedaban inertes sobre el sofá.
—¿Qué se siente beber tu propia medicina Lesington?
La cara del anciano se contorsionó, su plan había fallado y ahora le estaba jugando en su contra.
—No lo entiendo, ¿qué me hiciste?— balbuceó el anciano con un tono desesperado, mirando en todas direcciones en busca de una salvación.
—Lo mismo que me hiciste a mí, jugar sucio, ahora iras a buscar el diamante al infierno— manifestó Schneider con desprecio, dejando sobre la mesa una nota suicida y guardándose la copa vacía en la chaqueta.
—Lo sabía, sabía que me traicionarías, que estas del lado de Weasley. Lo pagaras desgra…
En ese momento el veneno llegó a su corazón, este se detuvo y tras una lenta agonía la luz de sus ojos se apagó para siempre.
El moreno hizo una mueca de satisfacción, Weasley tenía razón acerca de que Lesington no dudaría en matarlo en cuanto lo volviera a ver, pero había sido más listo y había cambiado la botella esa misma mañana. El veneno que contenía la botella de reemplazo para él era inocuo, se había inmunizado hacía muchos años. Ahora sólo tenía que limpiar todas sus huellas. Para cuando lo encontraran todos pensarían que fue un suicidio y él ya estaría muy lejos de Londres en busca de su siguiente objetivo: Rose Weasley.
…
Continuará…
