Bueno, tardé bastante y la verdad espero me disculpen además de que el capítulo es bastante corto. No se preocupen, lo tengo planeado así, ya los siguientes serán como acostumbro. Digamos que esto es una introducción a la siguiente parte de la historia. Disfrútenlo.
13. Cuentos de velas.
Los días pasaron con tranquilidad la primera semana de su regreso, y así también el primer mes, pero todo comenzó a variar durante la mitad del segundo.
De la nada dejó de llover ¡a mitad de la temporada lluviosa! Primeramente pensaron que las nubes estaban en otro lado, pero pueblos vecinos y remotos perjuraban lo contrario.
Asmodean estaba en completa hambruna, aunque no tardaron en darse cuenta de que aquella sequía estaba azotando todo Evillious. Solamente las regiones de Belzenia y Marlon parecían haber estado preparadas para tal evento. Lucifenia, irónicamente, y Elphegort fueron quienes sufrieron más esta enfermedad de estado.
Gast hizo gala de su astucia asaltando las carretas cargadas de provisiones que se dirigían a las dos últimas mencionadas, mandadas como apoyo desde Marlon y Belzenia.
Liane coordinó algunos de estos asaltos, y fueron exitosos, cosa que fue algo curioso y sorpresivo para el Dirigente sobretodo. Fue gracias a ella que Asmodean no sufrió de hambre por lo menos en igual o peor medida que el País Amarillo y El pueblo del bello descanso.
Tuvieron que transcurrir cerca de seis meses hasta que las primeras lluvias volvieron a caer para refrescar la tierra. Sin embargo, el daño ya estaba hecho en la antigua capital del continente.
En la primera mañana del mes décimo del año, Liane terminaba de disfrutar un buen sueño reparador, estirando sus brazos lo más que podía para alejar al tentador sueño que quería obligarla a seguir en cama, y abriendo pesadamente los párpados dejando que la luz se colara por sus azulados ojos. Sonrió apenas divisó la hora en su pequeño reloj de pared, ese día tenía una salida de amigos con Kinky y quería disfrutarlo al máximo.
Vistiéndose como normalmente lo hacía, con una camisa ligera de colores sepia y una falda blanca, salió corriendo de su casa con destino al interior del bosque. En el trayecto divisó a Gumina y Lukana charlando hacia una panadería; Mikulia terminaba de empacar sus últimas pertenencias, estaba a punto de mudarse a otro lado y la sequía se lo había impedido… y parecía embarazada; por último, como era regular en ella, caminó por el cementerio, extrañándole el hecho de que una flor verde pintara la lápida de Sateriajis.
Kinky la esperaba recargado contra un árbol, la pequeña Sari estaba colgando de las ramas del mismo con las piernas y los brazos cayendo hacia abajo. Liane había extendido los brazos para atraparla, pues parecía que iba a caerse.
Saludándose con un beso (cosa que no esperaba la rubia), el castaño tomó su mano y fueron a buscar un lugar tranquilo donde comenzar con los juegos.
Al mismo tiempo que esto ocurría, algo más comenzaba a suceder en la alcaldía de la antigua región.
Gast Venom, el nuevo gobernador, acababa de recibir una extraña pero urgente notificación de la vieja capital del país. Teto Cetera había sido muy amable al entregar el mensaje personalmente, pues si el mensajero original se hubiera quedado al momento de que el Dirigente leyera la nota seguramente se encontraría muerto.
Teto suspiró, el semblante del Dirigente se encontraba turbio, bastante meditativo. Ocultando parte del rostro con las dos manos cruzadas entre sí y con los codos apoyados sobre la madera del escritorio, Gast trataba de pensar claramente.
-No es como si fuera el fin del mundo. –Regañó Teto. –Solo cambia algunas cosas, pero nada importantes a decir verdad.
-Para ti es fácil decirlo, querida, pero tu cabeza no es la que rodará si nos llegan a descubrir. –Dijo Gast alzando la vista sobre la pelirroja. –Tendremos que hacer una visita a Lucifenia antes de lo previsto, la "madre" se encuentra preocupada por su "hija".
Tirado a un lado de los pies de Gast, el papel olvidado con el sello de Marlon sobre él yacía olvidado.
¿Qué ocurría? Solo la Capitana y el Dirigente tenían conocimiento de ello.
Pero uno podía darse vaga idea de saber que acontecimiento estaba por suceder. Solo bastaba con dar vuelta al otro lado del mar, a la remota isla del imperio de Marlon. Donde su única gobernante, Prim, mirando tras la ventana de su habitación, sonreía satisfecha de su cometido. Dejando que el viento costero acariciara sus largos y oscuros cabellos, soltó una trémula carcajada cubriendo la boca con el dorso de sus delicados dedos.
-.-.-.-.-FIN DEL CAPÍTULO TRECE-.-.-.-.-
Y como verán, a partir de este momento nos desligaremos de Liane por un rato. Espero estén ansiosos de la continuación.
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