II.
Patch
Con aguja e hilo en mano procedió a coser las ropas para su maniquí. Le dedicó una brillante sonrisa a su blanco títere postrado en una de las ventanas.
Tarareando una canción giró en torno a la mesa de la habitación llegando hasta su preciada posesión. Entre sus manos llevaba la tela de brillantes colores, que por accidente dejó caer al suelo teñido de un color carmín.
Restándole importancia estiró uno de los brazos de su maniquí, y comenzó a coser en sus dedos desnudos, ocultando el blanquecino material.
Encantado con el resultado, el joven de cabellera dorada juntó sus manos en un seco aplauso.
—Es perfecta —susurró con su brillante sonrisa al cuerpo de su maniquí. La putrefacta esencia que inundaba el aire no le importó pues su bella creación resplandecía como el mismo sol. Las pequeñas partes malolientes eran aplastadas por sus pies sin consideración.
Con diversos pedazos decolorados, podridos y cosidos sin un orden específico, un perfecto maniquí con cuerpo de chica y rostro de ángel le mostraba una sonrisa deformada, de donde brotaba un espeso líquido cayendo por su barbilla, sin ninguna emoción desde el umbral de la ventana.
Craftsman {Butters}
