Esa soy yo

Con solo una palabra, una mísera palabra bastó para arrebatarle la vida a una hermosa y dulce joven, que con solo mirar a sus penetrantes ojos marrones podías ver que tenía un alma noble y un cariño desmesurado. Pero, ¿Si la hermosa joven de mirada angelical regresara de la muerte, tan cambiada, que ni su mejor amiga Sango podría reconocerla?

Este es mi primera historia espero y les guste

Capitulo 5: Despertar

Todo había vuelto a estar a oscuras, kagome no sabia que hacer así que solo empezó a caminar hasta que vio una luz al final de toda es oscuridad, cuando llego allí y la traspaso. Abrió los ojos y se encontró dentro de una cueva en la cual había una fogata. Salio de la cueva y en la entrada se encontraba un youkai ángel de larga cabellera dorada y ojos azules, ella se sorprendió tanto al verlo hacia mas de tres mil años que no lo veía.

-Yue-dijo kagome mientras lo abrazaba- te extrañe mucho

-Y yo a ti mi querida princesa-dijo Yue mientras la abrazaba mas fuerte- tu madre me mando a que te cuide, cuando caíste de aquel risco ya hace un mes atrás.

-Así que tu serás mi guardián como en los viejos tiempos?-dijo y el solo asintió- era de esperarse que mi madre mandara a alguien para que me cuide.

-Ella solo quiere que no te pase nada malo Sayumi

-Creo que tienes razón. Sabes una cosa se me hace raro que me llamen Sayumi otra vez es que en los últimos años mi nombre era Kagome

-Pues tendrá que acostumbrarse princesa

-Si lose es solo que tardare un poco, pero me gustaría que me llamaras Kagome-le sonríe con dulzura- Además creo que ya es hora de emprender nuestra búsqueda Yue.

En otro lugar se encontraba el grupo de un hanyou de larga cabellera plateada y ropas rojas acampaban en un claro, el grupo había estado muy dividido desde que kagome había muerto en las manos de naraku por culpa de la decisión que había tomado inuyasha. Sango estaba destrozado por no haber podido salvar la vida de su mejor amiga y hermana como ella la consideraba. Estaba tan enojada con inuyasha que después de su muerte había traído a kikyo para que viaje con ellos. Shippo no había parado de llorar su querida mama estaba muerta, y Miroku estaba deprimido y enojado. Así era como se encontraba el grupo.

En otra parte el lord de las tierras del oeste estaba desesperado ya que no había encontrado su cuerpo, eso podía ser bueno y malo a la vez. Bueno porque alguien pudo haberla encontrado y ayudado, y mala porque también podía ser que otros youkai la hallan encontrado y comido.

Mientras tanto kagome seguía caminando con Yue, pero ya era de noche así que se detuvo en un claro y contemplo la luna que se encontraba en su máximo resplandor. El claro estaba cerca de unas termales así que aprovecharía para darse un baño.

-Yue puedes hacer una fogata por favor ya que nos quedaremos a descansar aquí- dijo mientras se levantaba de las raíces de un árbol en la cual se encontraba sentada.

-Esta bien kagome

-Iré a las termales que están cerca de aquí y cuando regrese tratare de cazar algo para comer.

-No te preocupes yo me encargo de conseguir algo para comer tu ve y relájate.

-Muchas gracias Yue -dijo dedicándole una sonrisa y se adentro en el bosque camino a las termales. Cuando llego se desnudo y se metió en las relajantes aguas.

-Esto era lo que necesitaba-dijo cerrando los ojos.

Después de un rato se puso a cantar una canción que le había enseñado su madre Naomi cuando era chica.

"Mira en tu interior, y encuentra el valor"

"Yo estaré siempre a tu alrededor"

"No me olvides, no desesperes,

Porque yo llegare a ti,

Cuando menos lo esperes"

"Eres mi ilusión y mi perdición,

Pero al final de esta canción

Tendrás mi corazón"

"Mira en tu interior,

Y allí encontraras mi amor"

"No me olvides por favor,

No desesperes, mi amor"

"Porque cuando veas todo oscuro

Yo seré tu luz y tu salvación"

"Solo te pido que me des tu corazón"

En un lugar no muy alejado de las termales se encontraba un youkai de mirada fría que escucho esa hermosa canción que tantas veces kagome había cantado mientras pensaba que nadie la escuchaba.

El se apresuro a llegar al lugar de donde procedía esa hermosa melodía, hasta que llego y se llevo la sorpresa de que no era kagome quien cantaba si no una joven youkai de largo cabellera plateada con mechones violetas y fucsias.

-Quien eres y de donde sabes esa canción

Ella se dio vuelta y se quedo helada allí parado frente a ella se encontraba el hombre que tanto amaba como humana… Sesshômaru

Continuara…

Espero y les guste subiré mas cuando pueda besos… comenten…