VI.
Domination
Un susurro llegó a sus oídos por medio del aire, erizándole la piel. Tembloroso encogió los hombros buscando algo reconfortante en que pensar.
Nuevamente una voz le habló al oído. Grave y raposa. Espesa y fría. Cuya falta de sentimiento calaba hasta los huesos. Por un momento se sintió invadido por una sensación de vacío.
Miró el camino que emprendía, no llegaba a ninguna parte, sólo a un pequeño riachuelo por un camino empedrado. Se detuvo abruptamente una vez le llamaron a sus espaldas.
—Ya sabes lo que quiero, Tweak.
Pasó saliva con dificultad. Negándose una y otra vez mentalmente. Por qué había hecho aquel trato.
—No quisiera obligarte, pero no me dejas opción.
Con ese murmuro nuevamente su piel se erizó irrefutablemente. Repentinamente sintió como el aire escapaba de sus pulmones, sin aliento se dejó caer de espaldas sobre las piedras hiriéndose los brazos, piernas y cabeza. Sus ojos se encontraban entreabiertos mientras boqueaba en busca de aire sin mucho éxito.
Apunto de caer en la inconsciencia vislumbró al hombre que le atosigaba, vestido convencionalmente con un elegante traje de negro. Su castaño cabello y su rojiza mirada. Lo último que vio antes de soltar su soplo de vida fue la sonrisa socarrona que adornaba su rostro. Debió verse patético.
Rebosante, aspiró y soltó aire.
—Nada mejor que una inocente vida más —murmuró el castaño a la nada mientras desaparecía en la oscuridad dejando que su risa se fuera con el viento atravesando el cuerpo inerte de un muchacho rubio junto al riachuelo.
The Evil {Clyde}
