Cap. 5 Acercamiento

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El caballero Hataway caminó de forma parsimonioso por el pasillo de su estancia…tal como una vez lo hiciera Charles Kingsleigh. Algunos de los viejos conocidos de éste y amigos de su padre estaban reunidos en aquella sala.

- Dinos, Mad…¿qué era lo que querías comunicarnos?

- Tengo un sueño…-dijo él con bastante emoción en la mirada.- Mi sueño es expandirnos en una empresa sin límites…ésta vez romperíamos cualquiera de las expectativas…América…

- Pero esa parte ya la tenemos conquistada…

- No mis señores…no como ustedes creen…eso fue hace años pero la América que mis tatarabuelos, bisabuelos suyos, conquistaron para Inglaterra se independizó hace años…ahora ellos tienen un conflicto interno que no les permite ver más allá de su nariz…están luchando contra ellos mismos…corren peligro de no poder afianzarse como nación…tal vez nosotros podamos ayudar a su levantamiento y recuperación económica.

Uno de los hombres dijo abiertamente.

- Si crees que te vamos a ayudar, estás completamente loco…

Esas palabras resonaron huecas y duras no sólo en la mente sino en el corazón de Madison quien deseaba no estar ahí en ese momento con aquellas mentes tan cerradas.

- Me habían dicho de ustedes que eran bastante herméticos…pero esto es ridículo.

Uno de aquellos caballeros se levantó y dijo al joven:

- Nos estás insultando, Mad, y así no conseguirás nada de nosotros.

Madison los miró de nuevo de forma torva y fría como acostumbraba hacerlo cuando se perdía en sus cavilaciones que era las más de las veces. Luego repasó a cada uno de ellos.

- Sé que esta empresa les parece loca y arriesgada…pero aquellos que lo intentaron lo lograron…¿qué tiene de diferente mi propuesta?

Otro más añadió:

- Nos parece estar escuchando a Charles Kingsleigh.

Madison contestó con valentía.

- Al hablar de tan noble caballero deberías tener en consideración lo que hizo por la Compañía…además de que tiene una hermosa hija…hermosa e inteligente.

El primero en hablar continuó:

- Tal vez hablas así sólo por la vehemencia en tu futuro matrimonio con ella…pero no movido por la sensatez, Madison…

- Claro…no puedes fundirte con las ideas de tu futura esposa…recuerda que es algo…soñadora…increíblemente testaruda.

- Basta- dijo Madison sintiendo una extraña rabia por dentro.- Evítenme la pena de tener que abandonar esta reunión, señores…no puedo soportar que se expresen así de tan hermosa chica…es mejor que no conversemos al respecto porque saldrían ustedes perdiendo, caballeros…

Todos los presentes se ofendieron y decidieron dejar solo a Madison.

El joven se dedicó entonces a redactar un extraño mensaje:

" Alice…lamento tener que importunarte con esto…pero…necesito verte…sé que tal vez tu madre te ha puesto al tanto de la boda…pero no es para eso…hay asuntos que quiero que arreglemos en conjunto…tú tienes una visión extraordinaria de los negocios y de las grandes hazañas…así que no será difícil que compartas conmigo tu visión y tu forma de trabajar…no quiero quitarte el tiempo…sé lo duro que es para ti tener que trabajar en Hong Kong…espero que esta misiva no te importune…y de paso…podré conocerte un poco más. Así pues…te ruego que me recibas en aquel lugar…viajaré a Hong Kong en esta misma semana. Saludos. Madison Hataway".

Lo dobló y lo guardó en una cajonera. Apagó las luces entrada la noche y se dispuso a dormir. Pero no podía…la cabellera rubia de Alicia se erguía majestuosa frente a él como invitándolo a soñar. Y ese sueño…sería algo complicado.

En tanto Alice se dispuso a ir a aquella reunión. Todos los caballeros distinguidos de la Compañía en Hong Kong se desvivían por llenarla de atenciones. Eso le pareció extraño ya que generalmente era criticada por las damas de sociedad por su simplicidad y su forma de vestir…en cambio ellos...Eso le recordó que en algún lugar había sido tratada por la nobleza con desprecio y por otro lado con suma dignidad…estaba confundida.

Se atavió lo mejor que pudo…sólo que siempre faltaba un detalle…a veces las medias…otras el corsé...pero ya estaba acostumbrada. Sin embargo, ahora había cumplido con todas las reglas de etiqueta que se requerían. La noche era de gala y no quería que alguien comentara algo inadecuado que pudiera llegar a oídos de su madre.

Lord Ascot la tomó de la mano y la ayudó a subir a su coche.

- ¿Te sientes bien, Alice?- preguntó Lord Ascot

- Sí…es sólo que el brazo me molesta un poco…

- Esa herida…parecía estar sana…

- Lo estaba- añadió ella- pero ahora…no entiendo por qué me molesta más…

Lord Ascot insistió.

- Debe revisarte un médico.

- Será mañana…ahora me siento bien y no voy a dejar a tan noble caballero plantado- dijo sonriendo a aquel hombre.

El lord continuó:

- Gracias, milady…

Pero Alice de pronto se perdió en las palabras de un hombre que las había dicho antes…viajar en carruaje…en tren o a caballo pero la más estupenda forma de viajar era en…

- ¿Sombrero?- se preguntó ella misma.

Lord Ascot preguntó:

- ¿Pasa algo?

- No…es que creo que recordé el texto de un libro…que hablaba de un sombrero…

- Entiendo…por cierto…eso me recuerda a Madison…tiene una empresa de sombreros en Londres…es un muchacho honrado y trabajador.

- ¿Sombreros ha dicho?- se preguntó ella.

- Sí…de la mejor calidad- argumentó Lord Ascot.

Alice entonces comenzó a divagar…se imaginaba a Madison vendiéndolos…¿pero por qué los sombreros le causaban tanta curiosidad?

NOTA: Si quieren...pueden imaginarse a Madison con el rostro de Ichabod Crane como para que se den una idea ;)