Cap. 8 La bonanza

La tormenta se desató en altamar. Lord Hataway estaba acostumbrado a las noches de tormenta…especialmente cuando se trataba de viajes largos. Así que ésta era una más…al menos eso era lo que él creía. Era una tormenta peculiar…el olor de la brisa marina despertó en él una nostalgia del terruño como nunca la sintió antes…siempre su espíritu soñador lo llevaba a lugares exóticos, visitados o no, donde él era el recién llegado y hacía uso y despliegue de su intensa capacidad de asombro para percibir y compartir los detalles de los lugares que acababa de encontrar. Incluso se podía dar el lujo de referirse a lugares en los que la situación geográfica era lo de menos…podía tratarse de lugares reales o algunos cuya situación no necesariamente coincidía con los mapas del mundo conocido. Aún así, uno de los lugares que más llamaba su atención era América…para algunos ya conquistada pero nunca realmente descubierta…para otros un lugar enigmático que aún tenía mucho que enseñar y mostrar a Europa. Sin embargo, en esos momentos, la nostalgia por la tierra era ahora lo que ocupaba su mente y decidió hacer uso d su bitácora para anotar los detalles preponderantes del viaje.

Su mente se reunió curiosamente a la distancia con la de aquella hermosa joven que enfundada en una bata blanca color plata se disponía a dormir a pierna suelta. Había sido un día de grandes e intensas emociones…de comentarios y confesiones hacia Lord Ascot, quien parecía tener en la mirada la comprensión y el apoyo que su padre habría tenido para con ella. Pero Alice también pensaba en Madison…a pesar del poco tiempo que lo había visto cerca y de lo mucho que se hablaba de él, estaba segura que no era la descripción lo suficientemente fidedigna como para poder creer todo lo que se hablaba de él; se decía que estaba un poco loco y que era algo retraído. Quizá le costaría algo de trabajo engancharlo con las nuevas ideas que ella tenía en mente. Pero tal vez valdría la pena intentarlo.

La tormenta sirvió para los dos para realizar remembranzas y reorganizar sus sueños y esperanzas. Madison, recordando situaciones vividas en antaño…en algún lugar fantástico de sus múltiples "pesadillas" y Alice dispuesta a tratar de recordar nombres, objetos, lugares y situaciones de aquel lugar fantástico.

Revisó el telegrama…el nombre del buque en el que Madison volvería a Londres…el Wonder…el mismo que la había llevado tiempo atrás a ella a Hong Kong en la Compañía. Wonder…un buque dispuesto a llevarles a conocer y encontrar grandes…¿maravillas? Esa era la palabra clave…tenía que encontrar algún otro objeto que le ayudara a reencontrarse con aquel extraño pasado.

Madison por su parte, tenía en sus manos un listón blanco…tan blanco como la cabellera de la portadora…una joven hermosa de andar cadencioso y extraño que por un momento pensó había robado su corazón. Pero en su mente aquella hermosa visión se confundía con Alice y entonces su mente se volvía una vorágine profunda…que parecía no tener fin.

Al tener en sus manos el telegrama derramó por equivocación el contenido de un frasco transparente que antes había contenido algo de color púrpura…¿pero qué era? Al parecer ese pequeño frasco llevaba mucho tiempo de no ser usado y era curioso que jamás lo hubiera tirado. ¿Qué había contenido entonces?

La mañana trajo consigo nuevas esperanzas e ideas. Alice recibió muy temprano la visita de uno de los dueños de la compañía.

- Lady Kingsleigh…el joven Madison está por llegar…será necesario que le vaya a ver al muelle para recibirle…

- En un momento salgo- dijo tratando de arreglarse lo más rápidp posible.

No pensó en arreglarse mucho…sólo lo necesario…lo útilmente necesario para aquel encuentro. Sin embargo admiraba a Madison por haberse decidido a visitarla a Hong Kong…eso hablaba muy bien de él.

Avanzó lentamente entre la gente para observar si Madison había cambiado mucho en antos años. Pero le pareció que no lo encontraba. Avanzó entre varias personas.

La tormenta había amainado. Alice se topó con un caballero de vestimenta negra.

- Perdón…no le vi venir…

- Dispénseme usted, milady…creo que fui yo quien cometió la torpeza..

De pronto se miraron un instante. Alice se disculpó pero el joven la llamó.

- ¿Es usted de casualidad, Lady Kingsleigh?

Alice asintió con la cabeza. Una sonrisa se dibujó en el rostro de él.

- Soy Madison Hataway…

Alice se quedó seria. Pero él trató de llevarla a otro tipo de recuerdos.

- ¿No me recuerdas, Alice? Sé que mi nombre habla por mí en cuanto a los detalles que te han dicho al respecto mío pero…deberás recordar a aquel torpe muchacho amigo de Charles Kingsleigh…Tarrant…

Aquel nombre hizo que Alice se desmayara momentáneamente. La impresión era demasiado grande.