N/A: la historia y los personajes no me pertenecen, la trama es de la maravillosa Lisa Jane Smith yo solo la adapto con los personajes de la maravillosa Stephenie Meyer. XD


Capítulo 4

Esme estaba mirando sin ganas la bandeja de comida con trozos de pollo frito y patatas cuando el Dr. Banner entró.

Las pruebas habían terminado. El CAT había estado bien, algo claustrofóbico, pero la ERCP había sido horrible. Esme todavía podía sentir el tubo en su garganta cada vez que tragaba saliva.

—Te vas a dejar toda esta maravillosa comida de hospital. — Dijo el Dr. Banner. Esme consiguió sonreír para él.

Siguió hablando de cosas varias. No dijo nada sobre los resultados de las pruebas, y Esme no sabía cuando iban a hablar del tema. Pero tenía sospechas sobre el Dr. Banner. Había algo en él, en la amable forma en que ponía su pie bajo la cama o en las sombras bajo sus ojos…

Cuando casualmente sugirió que quizás la madre de Esme quisiera "ir a dar una vuelta por el pasillo" los miedos de Esme se hicieron realidad.

Va a decírselo. Tiene los resultados, pero no quiere que yo los sepa.

Su plan tomó forma en ese mismo momento. Bostezó y dijo —Adelante, mamá. Estoy algo cansada. — Y después se tumbó y cerró los ojos.

En cuanto salieron, se salió de la cama. Miró como se iban por el pasillo hacia otra puerta. Entonces, con las zapatillas, les siguió sigilosamente.

Fue retenida varios minutos por las enfermeras. — Solo estoy estirando mis piernas. — Le dijo a una enfermera que la miró sospechosamente, y fingió seguir andando al azar. Cuando la enfermera cogió un archivo y se fue a una de las habitaciones Esme se apresuró a ir hacia otro pasillo.

La habitación que había al final era la sala de espera – la había visto antes. Tenía una televisión y un set de cocina completo para que los familiares estuvieran más cómodos. La puerta era muy fina y Esme se acercó con cuidado. Podía escuchar la voz del Dr. Banner, pero no podía entender lo que decía.

Con cuidado, Esme se acercó más. Consiguió mirar dentro de la habitación.

Vio que no había necesidad de ser tan cuidadosa. Todo el mundo en la habitación estaba ocupado.

El Dr. Banner estaba sentado en uno de los sillones. A su lado había una mujer afroamericana con unas gafas colgando de su cuello. Llevaba una bata blanca de médico.

Al otro lado estaba el padrastro de Esme, Charles. Su pelo negro y perfecto estaba ligeramente agitado, su mandíbula tensa. Tenía las manos alrededor de su madre. El Dr. Banner les estaba hablando a ambos, con su mano sobre el hombro de su madre.

Y la madre de Esme estaba llorando.

Esme se alejó de la puerta.

Oh, dios mio. Lo tengo.

Nunca había visto antes llorar a su madre. No cuando su abuela murió, no durante el divorcio con su padre. Su madre afrontaba bien las cosas; era la persona más dura que Esme había conocido nunca.

Pero ahora…

Lo tengo. Definitivamente lo tengo.

Aun así, quizás no era tan malo. Su madre estaba asustada, vale, eso era normal. Pero eso no quería decir que se fuera a morir o algo así. Esme tenía la medicina moderna de su lado.

Se decía a sí misma eso mientras se alejaba de la sala de espera.

No lo hizo lo suficientemente rápido. Antes de que pudiera escuchar nada, escuchó la voz de su madre, con angustia.

—Mi niña. Oh, mi pequeña. —

Esme se congeló.

Y entonces Charles, alto y furioso. — ¿Me está diciendo que no puede hacer nada? —

Esme no podía sentir su propia respiración. En contra de su voluntad, se fue hacia la puerta.

—La Dra. Collins es una oncóloga, una experta en este tipo de cáncer. Se lo puede explicar mejor que yo. —Estaba diciendo el Dr. Banner.

Entonces escuchó una nueva voz – la del otro médico. Al principio Esme solo podía escuchar frases sueltas que no parecían querer decir nada: adenocarcinoma, oclusión venosa, estado tres. Jerga médica. Después la Dra. Collins dijo —Para simplificarlo, el problema es que el tumor se ha extendido. Por el hígado y los nódulos linfáticos hasta el páncreas. Eso quiere decir que no podemos operar…—

Charles dijo— Pero la quimioterapia…—

—Quizás probemos con una combinación de radiación y quimioterapia, con algo llamado 5‐fluoruracil. A lo mejor le dan unas semanas más de vida. En este estado, buscamos formas de disminuir el dolor, y de mejorar lo que le queda de vida. ¿Lo comprenden? —

Esme podía escuchar los gemidos de su madre, pero no podía verla moverse. Se sentía como si estuviera escuchando un programa de radio. Como si no tuviera nada que ver con ella.

El Dr. Banner dijo —Hay algunas experimentaciones en el sur de California. Experimentan con inmunoterapia y cirugía criogénica. Pero estamos hablando de medidas paliativas más que de una cura…—

—¡Maldición! — La voz de Charles era explosiva. — ¡Estamos hablando de una niña pequeña! Como ha llegado… hasta el estado tres… ¿Sin que nadie se diera cuenta? Esta niña estaba bailando hasta hace dos días. —

—Sr. Evenson, lo siento. — Dijo La Dra. Collins lo más suavemente que pudo, tanto que Esme casi no la escuchó. —Este tipo de cáncer se llama enfermedad silenciosa, porque hay muy pocos síntomas y cuando los hay ya está muy avanzado. Por eso la tasa de supervivencia es tan baja. Tengo que decirles que Esme es el segundo caso que veo de este tipo de tumor. El Dr. Banner hizo un diagnostico muy rápido cuando decidió enviarla a que le hicieran pruebas. —

—Debería haberlo sabido. —Dijo la madre de Esme con una dura voz. —Debería haberla obligado a venir antes. Debería… debería…—

Hubo un gran golpe. Esme miró por la puerta, olvidando tener cuidado. Su madre estaba golpeando la mesa una y otra vez. Charles estaba tratando de detenerla.

Esmeretrocedió.

"Oh, Dios. Tengo que salir de aquí. No puedo ver esto. No puedo mirar esto. "

Se giró y se fue andando por el pasillo. Sus piernas se movieron. Igual que siempre. Increíble que todavía funcionaran.

Y todo a su alrededor era como siempre. Las enfermeras todavía estaban poniendo las decoraciones para el 4 de julio. Su maleta todavía estaba bajo la ventana de su habitación. El suelo de madera todavía era sólido bajo sus pies.

Todo era igual ‐ ¿pero cómo podía serlo? ¿Cómo las paredes podían seguir de pie? ¿Cómo podía seguir sonando la televisión en la habitación de al lado?

"Voy a morir", pensó Esme.

Extrañamente, no tenía miedo. Lo que sentía era sorpresa. Y la sorpresa seguía invadiéndola, una y otra vez, con cada pensamiento siendo interrumpido por esas tres palabras.

"Es mi culpa porque (Voy a morir) no fui al médico antes. "

Cliff dijo maldición por mi (voy a morir). No sabía que le gustaba tanto como para jurar por mí. "

Su mente iba rápidamente.

"Algo dentro de mí, pensó. Voy a morir porque hay algo dentro de mí, igual que el alíen de la película. Está dentro de mí ahora. Ahora mismo. "

Se puso las dos manos sobre su estómago, y después se levantó la camiseta para mirar su abdomen. La piel era suave. No sentía dolor alguno.

"Pero está ahí dentro y voy a morir por su culpa. Morir pronto. ¿Me pregunto cómo de pronto? No les escuché hablar de eso".

"Necesito a Carlisle. "

Esme buscó su teléfono móvil con el sentimiento de que su mano estaba libre de su cuerpo. Marcó el número, pensando, Por favor, que responda.

Pero esta vez no funcionó. El teléfono sonó y sonó. Saltó el contestador, Esme dijo "Llámame, estoy en el hospital." Cuando colgó miró la bolsa de plástico que había al lado de su cama.

"Vendrá más tarde, pensó. Y entonces me llamará. Solo tengo que aguantar hasta entonces. "

Esme no estaba segura de por qué pensaba eso, pero de pronto esa era su meta. Aguantar hasta que pudiera ver a Carlisle. No necesitaba pensar en nada más hasta entonces; solo tenía que sobrevivir. Una vez hablara con Carlisle, podría pensar en lo que debía sentir, en lo que debía hacer ahora.

Hubo una llamada en su puerta. Sorprendida, Esme miró para encontrar a su madre y a Charles. Por un momento solo pudo mirar sus caras, lo que le hizo pensar que parecían caras flotando en medio del aire.

Su madre tenía los ojos rojos y cansados. Charles estaba pálido, como una hoja de papel, y su mandíbula estaba muy tensa.

"Oh, Dios mío. ¿Me lo van a decir? No pueden; no me pueden obligar a escucharlo. "

Pero su madre dijo —Cariño, algunos amigos tuyos han venido a verte. Phil les llamó esta tarde para decirles que estabas en el hospital, y acaban de llegar. —

"Carlisle", pensó Esme, algo se agitó en su pecho. Pero Carlisle no formaba parte del grupo que había venido a verla. Eran casi todo chicas de clase.

"No importa. Llamará más tarde. No tengo que pensar en eso ahora. "

De hecho, era imposible pensar en algo con tantos visitantes en la habitación. Y eso era bueno. Era increíble que Esme pudiera estar ahí sentada y hablar con ellos cuando parte de ella estaba más lejos que Neptuno, pero hablaba y eso la mantuvo ocupada.

Ninguno de ellos sabía que le pasaba algo serio. Ni siquiera Phil, que estaba su hermano, amable y considerado. Hablaron sobre cosas normales, sobre fiestas, patinaje, música y libros. Cosas de la antigua vida de Esme, que de pronto parecía haber pasado hace cientos de años.

Charles habló también, más amable de lo que nunca había sido con ella.

Pero finalmente los visitantes se fueron, y la madre de Esme se quedó. La tocaba frecuentemente, con unas manos que temblaban ligeramente. Si no lo sabía, lo sabría, pensó Esme. No estaba actuando para nada como su madre.

—Creo que me quedaré esta noche. — Dijo su madre. Sin conseguir alejar el tono de angustia de su voz. —la enfermera ha dicho que puedo dormir en el sillón de la ventana; es para los parientes. Estoy tratando de decidir si debo regresar a casa para buscar algo o no. —

—Sí, vete. —Dijo Esme. No había nada más que pudiera decir para seguir fingiendo que no lo sabía. Además, su madre necesitaba algún tiempo para estar sola, alejada de todo esto.

Justo cuando su madre se fue, una enfermera con una camiseta de flores entró para tomarle la presión y la temperatura. Y después Esme estuvo sola.

Era tarde. Todavía podía escuchar una TV, pero estaba lejos. La puerta estaba cerrada, pero el pasillo estaba a oscuras. Parecía haber caído el silencio.

Se sentía muy sola, y el dolor estaba aumentando dentro de ella. Bajo la suave piel de su abdomen, el tumor estaba ocupándola.

Lo peor de todo, era que Carlisle no había llamado. ¿Cómo podía no haber llamado? ¿Acaso no sabía que le necesitaba?

No estaba segura de cuanto podría aguantar sin pensar en ello.

Quizás lo mejor que podía hacer era dormir. Quedarse inconsciente. Entonces no podría pensar.

Pero tan pronto como apagó la luz y cerró los ojos, los fantasmas empezaron a rondar a su alrededor. No eran imágenes de chicas lindas calvas; sino de esqueletos. Ataudes. Y lo peor de todo, oscuridad interminable.

"Si muero, no estaré allí. ¿Dónde estaré? ¿O no estaré sin más? "

Era lo más aterrador que jamás se había imaginado. No estar.

Y ahora estaba definitivamente pensando, no podía evitarlo. Había perdido el control. Un miedo galopante la atravesó, le hizo estremecerse bajo las sábanas. Voy a morir. Voy a morir. Voy a morir.

—Esme. —

Sus ojos se abrieron de golpe. Por un segundo no pudo identificar la silueta en la oscura habitación. Tenía la idea salvaje de que la muerte iría a por ella.

Entonces dijo, —¿Carlisle? —

—No sabía si estabas dormida. —

Esme trató de alcanzar el interruptor de la luz. —No, déjala apagada. Tuve que pasar a gatas por el puesto de enfermeras. No quiero que me echen si me ven aquí. —

Esme tragó saliva, sus manos aferradas a la sábana. —Me alegro de que hayas venido. — Dijo —Pensé que no ibas a venir. — Lo que realmente quería hacer era tirarse en sus brazos y llorar.

Pero no lo hizo. No era que nunca hubiera hecho algo así; había algo en él que le impedía hacerlo. Algo que no podía describir, pero que le hacía sentir… miedo.

¿Quizás era la forma en que estaba de pie? ¿El hecho de que no podía ver su cara? Todo lo que sabía era que James de pronto parecía un extraño.

Se giró lentamente y cerró la puerta. Oscuridad. Ahora la poca luz entraba por la ventana. Esme se sintió aislada del resto del hospital, del resto del mundo.

Y eso hubiera sido bueno, estar a solas con Carlisle, protegidos del resto del mundo. Si no tuviera ese horrible sentimiento de no conocerle.

—Sabes los resultados de las pruebas. —Dijo suavemente. No era una pregunta.

—Mi madre no sabe que lo sé. —Dijo Esme. ¿Cómo podía estar hablando de ello, de forma coherente, cuando todo lo que quería hacer era gritar? —Escuché como los médicos se lo dijeron… Carlisle, lo tengo. Y… es malo; es un tipo malo de cáncer. Dijeron

que se ha extendido. Dicen que voy a….— No pudo decir la última palabra, aunque le llenaba la mente.

—Vas a morir. — Dijo Carlisle. Todavía parecía tranquilo y centrado. Relajado.

—Leí sobre ello. —Continuó Carlisle, andando hacia la ventana y mirando hacia afuera. — Sé lo malo que es. Los artículos decían que era muy doloroso. Mucho. —

—James. —Esme gimió.

—Algunas veces tienen que hacer cirugía para tratar de detener el dolor. Pero hagan lo que hagan, no te salvará. Te pueden llenar de productos químicos y darte radiación, pero morirás. Probablemente antes del verano. —

—Carlisle… —

—Este será tu último verano. —

—¡James por Dios! —Fue casi un grito. Esme estaba tratando de no gemir, sujetándose a las sábanas. —¿Porqué me estás haciendo esto? —

Se giró y en un movimiento la cogió de la muñeca, sus dedos cerrándose sobre el brazalete del hospital. —Quiero que comprendas que ellos no pueden ayudarte. —Dijo, intensamente. —¿Comprendes eso? —

—Sí, lo entiendo. —Dijo Esme. Podía escuchar la ira en su propia voz—.¿Para eso has venido? ¿Quieres matarme? —

Sus dedos se tensaron dolorosamente. —¡No! Quiero salvarte. —

Entonces dejó escapar un suspiro y lo repitió más lentamente. —Quiero salvarte, Esme. —

Esme pasó unos minutos tratando de respirar. Era complicado hacerlo entre gemidos. —Bueno, no puedes. — Dijo al fin. —Nadie puede. —

—Ahí es donde te equivocas. —Lentamente soltó su muñeca y se acercó a la cama. —Esme, hay algo que tengo que decirte. Algo sobre mí. —

—Carlisle…— Esme podía respirar ahora, pero no sabía qué decir. Por lo que podía ver, Carlisle se había vuelto loco. De alguna forma, si todo no hubiera sido tan horrible, quizás se hubiera sentido halagada. Pero Carlisle había perdido el sentido común. Estaba tan apenado que quería llevar la situación hasta el límite.

—Realmente te importo. —Dijo suavemente, con una risa que fue más un sollozo. Puso una mano sobre la de él.

Él le devolvió la sonrisa. Su mano se giró para sujetar la de ella; entonces se apartó. — No te haces una idea. —Dijo con una voz controlada.

Mirando por la ventana añadió —Crees que sabes todo sobre mí, pero no es así. Hay algo muy importante que no sabes. —

Para aquel entonces Esme se sentía mareada. No podía comprender por qué Carlisle seguía diciendo eso, cuando ella era la que estaba a punto de morir. Pero trató de buscar algo de amabilidad para decir —Puedes contarme todo. Lo sabes. —

—Pero esto es algo que no creerás. Sin mencionar que va contra las leyes. —

—¿Las leyes? —

—Las leyes. Son diferentes a las tuyas. Las leyes humanas no significan mucho para nosotros, pero las nuestras son irrompibles. —

—Carlisle. — Esme dijo, aterrada. Realmente estaba enloqueciendo.

—No sé cómo decirlo. Siento que estoy en una película de terror barata. —Se encogió de hombros, y dijo sin girarse —Sé cómo suena esto, pero… Esme, soy un vampiro. —

Esme se sentó en la cama un momento. Después cogió la bandeja de comida de la cama. Sus dedos se cerraron sobre unos recipientes de plástico y le tiró el set completo encima.

—¡Bastardo! — Gritó, y trató de buscar algo más para tirarle.


hola, hola mis bell s lectores; no pude actualizar ayer ya que mi querido hermano paso todo el día en la compu y no había fuerza sobrenatural que lo sacara y bueno ya vimos como reacciono Esme ante la confesión de Carlisle y ustedes que piensan ¿hubieran reaccionado igual o peor que Esme? espero sus respuestas y nos leeremos en el próximo capitulo el viernes. ¡eso espero!

~*~*~Alexandra Cullen Hale~*~*~