N/A: la historia y los personajes no me pertenecen, la trama es de la maravillosa Lisa Jane Smith yo solo la adapto con los personajes de la maravillosa Stephenie Meyer. XD


Capítulo 7

—Entonces debiste tener un buen motivo. — Dijo Esme. Cuando el la miró, se encogió de hombros. —Te conozco. — Le conocía de la forma que nunca había conocido a nadie.

Carlisle apartó la mirada. —No tenía un motivo, pero había algunas… circunstancias extenuantes. Podría decirse que fue una trampa. Pero todavía tengo pesadillas.

Sonaba cansado – y triste. Es un mundo solitario, lleno de secretos, pensó Esme. Y tenía que mantener oculto ese gran secreto de todos, incluyéndola a ella.

—Debe de haber sido terrible para ti. — Dijo ella, sin darse cuenta de que estaba hablando en voz alta. —quiero decir, toda tu vida… así. Sin decírselo a nadie. Fingiendo…

—Esme. — Dijo mientras reprimía sus emociones. —No.

—¿Qué me preocupe por ti?

Sacudió su cabeza. —Nunca antes me han comprendido. — Después de una pausa dijo, —¿Cómo puedes preocuparte por mí? ¿Con lo que estás pasando?

—Supongo porque…me importas.

—Y supongo que es por eso por lo que no te trato igual que a Michaela o Jacklyn. — Dijo él.

Esme miró su esculpida cara, la ola de pelo castaño que caía sobre su frente como seda… y contuvo su aliento. Di "Te quiero" ordenó mentalmente. Dilo, hombre cabezota.

Pero no estaban conectados, y Carlisle no dio la más mínima señal de haberla escuchado. En vez de eso volvió a los negocios. —Será mejor que empecemos. — Se levantó y cerró las cortinas. —La luz hace que los poderes disminuyan. — Dijo con voz de informante.

Esme se aprovechó de eso para poner en pausa el CD que estaba sonando. La música cambió a un club alemán, que estaba bien para hacer bailes regionales, pero no muy romántico. Apretó un botón y aparecieron cantos portugueses.

Entonces hizo una tienda de campaña con las sábanas alrededor de la cama. Cuando se sentó de nuevo, ella y Carlisle estaban en su propio mundo, oscuro y cerrado, envueltos por el color blanco.

—Estoy lista. — Dijo ella suavemente, y Carlisle se inclinó hacia ella. Incluso en la semi‐oscuridad Esme se sintió deslumbrada por sus ojos. Eran como ventanas hacia otro lugar, algún lugar alejado y mágico.

El Mundo de la Noche, pensó, e inclinó su barbilla mientras Carlisle la cogía del brazo.

Esta vez el doble pinchazo en el cuello le dolió mucho.

Pero lo mejor fue cuando la mente de Carlisle tocó la suya. El sentimiento de ser uno, uno solo – la atravesó.

De nuevo tuvo la sensación de que se estaban fundiendo, disolviendo y uniéndose por donde se tocaban. Podía sentir su propio pulso a través de él.

Más cerca, más cerca… y sintió como trataba de alejarse.

¿Carlisle? ¿Qué sucede?

Nada, le dijo, pero Esme podía sentir que no era del todo cierto. Estaba tratando de romper el vínculo entre los dos… ¿pero porqué?

Esme, no quiero forzarte a nada. Lo que sentimos es… artificial…

¿Artificial? Era la cosa más real que había sentido nunca. Más real que lo real. En mitad de la alegría, Esme sintió furia hacia Carlisle.

No quería decirlo así, dijo, y había desesperación en sus pensamientos. Es solo que no puedes resistirte al vínculo de la sangre. No podrías aunque me odiaras. No es justo…

A Esme no le importaba lo que era justo. Si no puedes resistirlo, ¿porque lo intentas? Le preguntó triunfante.

Escuchó algo como una risa mental, y entonces los dos estuvieron juntos como si una ola los hubiera arrastrado a ambos.

El vínculo de la sangre, pensó Esme mientras james levantaba la cabeza al fin. No importa si no dice que me quiere – estamos vinculados. Nada puede cambiar eso.

Y en un momento sellaría el trato bebiendo su sangre. Trata de resistirte a eso, pensó ella, y se asombró cuando Carlisle se rio suavemente.

—¿Otra vez leyendo mi mente?

—No exactamente. Lo estabas pensando… y eres muy buena en eso. Vas a ser una fuerte y buena telépata.

gatito. Frágil como una flor. Necesitaba…

—Lo sé. — Susurró Carlisle. Todavía sujetándola, levantó su muñeca hacia su boca.

Esme le detuvo con la mano. —¿Carlisle? ¿Cuántas veces tendremos que hacer esto antes de que… cambie?

—Una más, creo. — Dijo Carlisle suavemente. —Bebí mucho esta vez, y quiero que tú hagas lo mismo. Y la próxima vez que lo hagamos…

Moriré, pensó Esme. Bueno, al menos como humana.

Los labios de Carlisle revelaron unos largos y delicados colmillos, y los clavó en su propia muñeca. Había algo de serpiente en esos movimientos. La sangre salió, como si fuera sirope saliendo de un recipiente.

Justo cuando Esme se inclinó hacia delante, con los labios abiertos, llamaron a la puerta.

Esme y Carlisle se congelaron culpables.

Llamaron otra vez. En su mareado estado Esme no parecía poder moverse sola. El único pensamiento que tenía en la mente era Oh por favor, que no sea…

La puerta se abrió.

Phil.

Phillip ya estaba hablando mientras se golpeaba en la cabeza. —¿Poppy, estás despierta? Mamá dice…

Se detuvo de golpe, después buscó el interruptor de la pared. De pronto la habitación se iluminó.

Oh, genial. Pensó Esme con frustración. Phil estaba mirando a través de las sábanas. Esme le miró también.

—¿Qué está… pasando? — Dijo con una voz que podría haberle echo obtener el papel principal de los Diez Mandamientos. Y entonces, antes de que Esme pudiera reunir fuerzas para responder, se acercó y cogió a Carlisle del brazo.

—Phil, no. — Dijo Esme. —Phil, idiota…

—teníamos un acuerdo. — Phil le gruñó a Carlisle. —Y lo has roto.

Carlisle estaba cogiendo los brazos de Phil ahora, al igual que él le sujetaba. Esme tenía la impresión de que iban a pelearse.

Oh, Dios, si pudiera pensar claramente. Se sentía tan inútil.

—Te equivocas. — Le dijo Carlisle a Phil entre dientes.

—¿Me equivoco? Entro aquí y os encuentro en la cama, con las cortinas cerradas, ¿y me dices que me equivoco?

—Sobre la cama. — Interrumpió Esme. Phil la ignoró.

Carlisle sacudió a Phil. Lo hizo fácilmente con un breve movimiento, pero la cabeza de Phil se agitaba. Esme notó que Carlisle no estaba en su momento más racional. Se acordó de la pata de la silla doblaba y decidió que era momento de intervenir.

—Suéltale. — Le dijo, poniéndose entre los dos chicos para coger sus manos. Las de cualquiera. —Venga, ¡chicos! — y entonces, desesperadamente —Phil, sé que no lo comprendes, pero Carlisle trata de ayudarme…

—¿Ayudarte? No lo creo. — Y entonces le dijo a Carlisle—Mírala. ¿No puedes ver que esta estúpida farsa la está poniendo más enferma? Cada vez que la veo contigo, está tan blanca como una sábana. Solo empeoras las cosas.

—No sabes nada de esto. — Soltó Carlisle bruscamente. Pero Esme todavía estaba procesando algunas frases de antes.

—¿Estúpida? ¿Farsa? — fijo. Su voz no era muy alta, pero todo se detuvo.

Ambos la miraron.

Todo el mundo cometió errores entonces. Más tarde, Esme se dio cuenta de que si hubieran mantenido la cordura, nada de eso hubiera pasado. Pero ninguno la mantuvo.

—Lo siento. — Phil le dijo a Esme. —No quería decírtelo…

—Cállate. — Dijo Carlisle salvajemente.

—Pero tengo que hacerlo. Este –imbécil‐ solo está jugando contigo. Me lo dijo. Dice que siente pena por ti, y que cree que si finge que le gustas te pondrás mejor. Tiene un ego que podría llenar un estadio de fútbol.

—¿Farsa? — Dijo Esme de nuevo, sentándose. Había un zumbido en su cabeza y una erupción en su pecho.

—Esme, está loco. — Dijo Carlisle. —Escúchame…

Pero Esme no estaba escuchando. El problema era que podía sentir lo mucho que lo sentía Phil. Era mucho más convincente que la rabia. Y Phillip, honesto, lanzado, digno de confianza, nunca le había mentido.

No estaba mintiendo ahora. Lo que quería decir… que Carlisle sí.

Tiempo de entrar en erupción.

—Tú…— le susurró a Carllisle. —Tú…— no podía pensar en una palabrota lo suficientemente fuerte. De alguna forma se sentía más herida, más traicionada de lo que había estado nunca. Había pensado que conocía a James; había confiado en él. Cosa que hacía la traición mucho peor. —¿Todo era una farsa? ¿Es eso?

Una voz interior le estaba diciendo que se parara a pensar. Que no estaba en estado de tomar grandes decisiones. Pero no estaba en condición de escuchar voces interiores tampoco. Su propia furia la ayudaba a decidir si tenía motivos para estar furiosa.

—¿Sientes pena por mí? — Susurró, y de pronto toda la rabia y pena que había estado reteniendo los últimos días explotó. Estaba llena de dolor, y nada le importaba excepto hacerle tanto daño a Carlisle como él le había hecho.

Carlisle estaba respirando fuerte, hablando rápidamente. —Esme– es por esto por lo que no quería que Phil supiera…

—Y no lo dudo. — Gruñó Esme. —Y no dudo porqué no decías que me querías. — Continuó, sin importarle que Phil estuviera escuchando. —Y no me extraña que hicieras todas esas cosas, pero nunca me besaras. Bueno, no quiero tu piedad….—

¿Qué otras cosas? ¿Qué todas esas cosas? Gritó Phil.¡Te voy a matar, Cullen!

Se liberó de Carlisle y fue hacia él. Carlisle se apartó de forma que el puño le rozó el pelo. Phil sacudió de nuevo y Carlisle se giró y le sujetó por detrás.

Esme escuchó pasos rápidos en el pasillo. —¿Qué está pasando? —su madre dijo casi ahogada, mirando la escena de la habitación de Esme.

En ese mismo instante Charles apareció detrás de la madre de Esme. —¿A qué vienen los gritos? — preguntó, con la mandíbula abierta.

—Tú eres el que la está poniendo en peligro. — Carlisle estaba gritando en la oreja de Phil. —Ahora mismo. — Parecía aterrador. Salvaje.

Inhumano.

—¡Suelta a mi hermano! — Esme gritó. Y de pronto sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Oh dios mío – cariño. — Dijo su madre. En dos pasos estaba al lado de la cama y sujetando a Esme. —Chicos, salid ahora mismo de aquí.

La mirada salvaje desapareció de la cara de Carlislesu agarre sobre Phil. —Mira, lo siento. Tengo que quedarme. Poppy….

Phillip le clavó el codo en el estómago.

Quizás no le hizo tanto daño a Carlisle hubiera hecho a un humano, pero Esme la furia en su cara mientras se doblaba. Levantó a Phil del suelo y lo tiró hacia el armario de Esme

La madre de Esme dejo escapar un grito. Charles se puso entre Phil y Carlisle.

—¡Ya es suficiente! — gritó. Entonces, le dijo a Phillip —¿Estás bien? — y a Carlisle —¿De qué va todo esto?

Phil estaba frotándose la cabeza. Carlisle no dijo nada. Esme no podía hablar.

—Está bien, no importa. — Dijo Charles. —Supongo que todos estamos algo tensos ahora mismo. Pero será mejor que te vayas a casa, Carlisle.

Carlisle miró a Esme.

Esme, temblando entera, le apartó la mirada. Se enterró en el abrazo de su madre.

—Volveré. — Dijo Carlisle suavemente. Quizás era una promesa, pero pareció más una amenaza.

—No lo harás por un tiempo. — Dijo Charles con un tono militar. Mirando sobre el hombro de su madre, Esme podía ver que había sangre en el pelo rubio de Phillip. —creo que todos necesitan un tiempo para calmarse. Ahora, ven, muévete.

Sacó a Carlisle. Esme gimió y se estremeció, tratando de ignorar las olas de mareo que la atravesaron y los agitados murmuros de las voces de su cabeza. El equipo de música siguió sonando música de Inglaterra.

En los dos días siguientes Carlisle llamó ocho veces.

Esme respondió al teléfono la primera vez. Era pasado media noche cuando sonó su línea personal, y respondió automáticamente, medio‐dormida.

—Esme, no cuelgues. — Dijo Carlisle.

Esme colgó. Un momento más tarde el teléfono volvió a sonar.

—Esme, si no quieres morir tienes que escucharme.

—Esto es acoso. Estas enfermo. — Dijo Esme, arrugando las sábanas. Su lengua estaba espesa y le dolía la cabeza.

—Es la verdad. Esme

, escucha. No has tomado sangre hoy. Yo te he debilitado y no cogiste nada a cambio. Y eso podría matarte.

Esme escuchó las palabras, pero no le parecían reales. Le ignoró, regresando a un estado nubloso donde pensaba que era imposible. —No me importa.

—Sí te importa, y si pudieras pensar, lo sabrías. Es el cambio el que te hace esto. Estás hecha un lío mentalmente. Estas demasiado paranoica e ilógica y loca para saber que lo estás.

Era sospechosamente lo que Esme había notado antes. Estaba despierta, en la oscuridad, y actuaba como Marissa Schaffer después de haber tomado seis cervezas en la fiesta de Año nuevo de Jan Nedjar. Quedándose atontada. Pero no podía detenerse.

—Solo quiero saber una cosa. — Dijo ella. —¿Es cierto que le dijiste esas cosas a Phillip?

Escuchó como Carlisle dejó escapar un suspiro. —Es cierto. Pero lo que le dije no era verdad. Solo quería quitármelo de encima.

En aquel momento Esme estaba demasiado triste como para querer tranquilizarse.

—¿Porqué debería creer en alguien cuya vida está basada en una mentira? — Dijo, y colgó de nuevo mientras caían las primeras lágrimas.

Al día siguiente siguió negando todo en su estado nubloso. Nada parecía real, ni la pelea con Carlisle, ni su aviso, ni su enfermedad. Especialmente su enfermedad. Su mente encontró una forma de aceptar el trato especial que todo el mundo le daba sin tener que ocuparse de por qué hacían eso.

Incluso consiguió ignorar los susurros de su madre a Phil sobre cómo estaba empeorando. Lo pálida que estaba Esme, la velocidad a la que se debilitaba, empeorando. Y solo Esme sabía que podía escuchar conversaciones en el pasillo tan claramente como si fueran en su habitación.

Todos sus sentidos se habían agudizado, incluso aunque su mente estaba adormilada. Cuando se miró al espejo, se sorprendió de lo pálida que estaba, su piel era casi como la cera. Sus ojos eran tan verdes y fieros que casi quemaban.

Las otras seis veces que Carlisle llamó, la madre de Esme le dijo que ella estaba durmiendo.

Charles arregló la puerta rota del armario de Esme. —¿Quién iba a decir que ese chico fuera tan fuerte?" —dijo.

Carlisle cerró su teléfono móvil y golpeó el salpicadero del Integra. Era jueves por la tarde.

Te quiero. Eso es lo que debería haberle dicho a Esme. Y ahora era demasiado tarde – ni siquiera quería hablar con él.

¿Porqué n ose lo había dicho? Sus motivos ahora parecían estúpidos. No se había aprovechado de la inocencia y gratitud de Esme… pues bien, felicitaciones. Todo lo que había hecho era chupar de sus venas y romper su corazón.

Solo había conseguido acelerar su muerte.

Pero no tenía tiempo para pensar en eso ahora. Ahora mismo tenía un baile al que asistir.

Salió del coche y su abrigo ondeó al viento mientras iba andando hacia la lujosa casa.

Abrió la puerta sin llamar para anunciar su presencia. No necesitaba decirlo; su madre le sentiría llegar.

Dentro, los techos eran como los de las catedrales y paredes desnudas. Lo único raro era que todo el mundo llevaba puestos elegantes trajes de diseño. Eso hacía que el interior pareciera lúgubre. Casi – cavernoso.

—James. — Dijo su madre, acercándose por el ala trasera de la casa. Tenía el pelo negro oscuro brillante y una figura perfecta que era enfatizada por la tela dorada y plateada de su traje. Sus ojos eran fríos y con pestañas largas, igual que los de James. Besó el aire entre sus mejillas.

—Vi tu mensaje. — Dijo James. —¿Qué quieres?

—Me gustaría esperar a que tu padre llegue a casa…

—Mamá, lo siento pero tengo prisa. Tengo cosas que hacer – hoy no me he alimentado.

—Ya se ve. — Dijo su madre. Le miró un momento sin parpadear. Entonces suspiró, girándose hacia el comedor. —Al menos, sentémonos… Has estado muy agitado, verdad, ¿en los últimos días?

Carlisle se sentó en un sillón carmesí. Ahora tendría que poner a prueba sus habilidades para actuar. Si podría con el siguiente minuto sin que su madre sintiera la verdad, podría marcharse.

—Estoy seguro de que papá te dijo porqué.

—Sí. La pequeña Esme. Es muy triste, ¿Verdad? — la de la lámpara de suelo proyectaba una luz rojiza, como de rubí y caía sobre la cara de su madre.

—Al principio estuve muy triste, pero ya lo he superado. — Dijo Carlisle. Mantuvo su voz seca y concentrada en no enviar nada – nada – a través de su aura. Podía sentir a su madre rodeando su mente. Como un insecto acariciando cuidadosamente con su antena, o una serpiente probando el aire con su lengua bífida.

—Me sorprende. — Dijo su madre. —Pensé que te gustaba.

—Así era, después de todo, no son realmente personas, ¿Verdad? — pensó un momento y después dijo —Es como perder una mascota. Supongo que tendré que encontrar otra.

Fue un mal movimiento, vista la fiesta. Carlisle deseó que cada músculo de su cuerpo se mantuviera relajado cuando sintió los pensamientos tocándole, cerrándose a su alrededor, buscando una brecha en su escudo. Pensó claramente – en Michaela Vásquez. Tratando de proteger la cantidad correcta de debilidad.

Funcionó. La mente le dejó, y su madre se recostó con gracia y sonrió.

—Me alegro de que te lo tomes tan bien. Pero si sientes que tienes que hablar con alguien….tu padre conoce a muchos terapeutas buenos.

Terapeutas vampiros, quería decir. Para meterse en su cabeza y saber de qué humanos se alimentaba.

—Sé que quieres tanto como yo evitar problemas. — Añadió. —Se refleja en la familia, sabes.

—Claro. — Dijo Carlisle, y se encogió de hombros. —Tengo que irme ya. Saluda a papá de mi parte, ¿vale?

Besó el aire entre sus mejillas.

—Oh, por cierto. — Dijo ella mientras se giró hacia la puerta. —Tu primo Jasper vendrá la semana que viene. Creo que le gustaría quedarse contigo en tu apartamento – seguro que te gustaría tener algo de compañía.

Sobre mi no‐muerto cadáver, pensó Carlisle. Se había olvidado de las amenazas de Jasper de ir a visitarlos. Pero ahora no era el momento de discutir. Se marchó sintiéndose como un malabarista con demasiadas pelotas en el aire.

De vuelta en el coche cogió el teléfono, dudó, después lo cerró sin encenderlo. Llamar no servía de nada. Era el momento de cambiar su estrategia.

Está bien. No más medidas a medias. Una estrategia ofensiva seria – dirigida a donde haría más bien.

Pensó unos cuantos minutos, después fue hasta la calle McDonnell, aparcando a unas manzanas de donde Esme vivía.

Y después esperó.

Estaba preparado para sentarse ahí toda la noche si era necesario, pero no tuvo que hacer eso. Justo al anochecer la puerta del garaje se abrió y el Volkswagen Jetta blanco apareció. Carlisle vio una cabeza rubia en el sitio del conductor.

—Hola, Phil. Qué bueno verte.

Cuando el Jetta salió, lo siguió.


hola aquí les dejo este cap, jajaja sera que Phil tiene una alarma que le ayuda a arruinar el momento. pobre Carlisle todos están contra de el incluso Esme. nos leemos en el próximo capitulo. espero sus Rewiens XD.

Alexandra Cullen Hale.