N/A: la historia y los personajes no me pertenecen, la trama es de la maravillosa Lisa Jane Smith yo solo la adapto con los personajes de la maravillosa Stephenie Meyer. XD
Capítulo 8
Cuando el Jetta giró hacia el parking de la tienda 24‐horas, Carlisle sonrió. Había un descampado detrás de la tienda, y estaba oscureciendo.
Condujo con su propio coche hasta la parte trasera, y después salió para vigilar la puerta de la tienda. Cuando Phil salió con la bolsa, se detuvo ante él.
Phil gritó y peleó, soltando la bolsa. No importó. El sol había desaparecido ya, y los poderes de Carlisle estaban en su punto máximo.
Arrastró a Phil hacia la parte trasera de la tienda y le puso contra los contenedores. La típica posición de cacheo de la policía.
—Voy a soltarte ahora. — Dijo él. —No trates de marcharte corriendo. Eso sería un error.
Phil se quedó tenso e inmóvil ante el sonido de su voz. —No quiero irme corriendo. Quiero golpearte en la cara, Cullen.
—Inténtalo si te atreves. — Carlisle iba a añadir "alégrame la noche" pero lo reconsideró. Soltó a Phil, quién se giró y le miró con profunda ira.
—¿Qué pasa? ¿Te has quedado sin chicas a las que acosar? — Dijo, respirando fuertemente.
Carlisle hizo crujir sus dientes. Intercambiar insultos no iba a servir de nada, pero podía decir que iba a ser complicado mantener su temperamento. Phil tenía ese efecto en él. —No te he traído aquí para pelear. Te he traído para preguntarte algo. ¿Te importa Esme?
Phil dijo —Me quedo con la quinta estúpida pregunta por quinientos dólares, Alex. — Y aligeró sus hombros como si estuviera a punto de pegarle.
—Porque si es así, tienes que conseguir que hable conmigo. Tú eres el que la convenció de que no me viera, y ahora tienes que decirle que tiene que verme.
Phil miró alrededor del aparcamiento, como si buscara a algún testigo.
Carlisle habló lenta y claramente, pronunciando cada palabra. —Hay algo que puedo hacer para ayudarla.
—Porque eres Don Juan, ¿Verdad? Vas a curarla con tu amor. —
Las palabras eran valientes, pero la voz de Phil era temblorosa. No solo odiaba a Carlisle, odiaba al universo entero por hacer que Esme enfermara.
—No. Te equivocas. Mira, crees que lo estoy haciendo con ella, o que quiero jugar con sus sentimientos. Eso no es lo que pasa. Te dejé que pensaras eso porque estaba cansado de tu interrogatorio – y porque no quería que supieras lo que estamos haciendo.
—Claro, claro. — Dijo Phil con la voz llena de sarcasmo y desprecio. —¿Entonces qué estáis haciendo? ¿Tomar drogas?
—Esto.
Carlisle había aprendido algo de su primer encuentro con Esme en el hospital. Enseñar y decir debía hacerse en ese orden. Esta vez no dijo anda, solo cogió a Phil del pelo e inclinó hacia detrás su cabeza
Solo había una luz detrás de la tienda, pero fue suficiente para que Phil pudiera ver claramente los colmillos que iban hacia él. Y era más que suficiente para Carlisle, con su visión nocturna, para ver los ojos verdes de Phillip dilatándose.
Phillip gritó, y se quedó inmóvil.
No de miedo, Carlisle lo sabía. No era un cobarde. Con el susto de lo increíble volviéndose real.
Phillip juró. —Eres un…
—Así es. — Carlisle le soltó.
Phil casi se cayó al suelo. Se sujetó a los contenedores para sujetarse. —No me lo creo.
—Sí, si lo haces. — Dijo Carlisle. No había guardado sus colmillos, y sabía que sus ojos estaban plateados. Phil tenía que creer al Carlisle que estaba delante de él.
Phil aparentemente tenía la misma idea. Estaba mirando a carlisle como si quisiera apartar la mirada, pero no podía. El color había desaparecido de su cara, y seguía tragando como si estuviera a punto de vomitar.
—Dios. — Dijo finalmente. —Sabía que algo te pasaba. Algo malo. Nunca supe porque me dabas escalofríos. Así que era esto.
No le gusto, notó Carlisle no es solo odio. Cree que soy menos humano.
Eso no pintaba bien para el resto de los planes de Carlisle.
—¿Ahora comprendes como puedo ayudar a Esme?
Phil sacudió negativamente su cabeza lentamente. Estaba inclinado sobre la pared, con una mano todavía en el contenedor.
Carlisle sintió la impaciencia en su pecho. —Esme está enferma. Los vampiros no pueden enfermar. ¿Necesitas un mapa?
La cara de Phil decía que sí.
—Sí—Dijo Carlisle entre dientes —Intercambio suficiente sangre con Esme la convertiré en vampiro, y no tendrá cáncer. Todas las células de su cuerpo cambiaran y terminará siendo un espécimen perfecto: sano. Tendrá poderes que los humanos solo pueden soñar. Y, por lo tanto, será inmortal.
Hubo un largo, largo silencio mientras Carlisle miraba a Phillip. Los pensamientos de Phil estaba demasiado revueltos para que Carlisle pudiera sacar nada en claro de ellos, pero los ojos de Phil se agrandaron y su cara pareció más desgastada.
Finalmente Phil dijo —No puedes hacerle eso a ella.
Fue la forma en que lo dijo.
No como si estuviera protestando porque la idea era demasiado radical, demasiado nueva. No era la reacción que había tenido Esme.
Lo decía con absoluta convicción y horror. Como si Carlisle estuviera amenazando con robarle el alma a Esme.
—Es la única forma de salvar su vida. — Dijo Carlisle.
Phil sacudió su cabeza otra vez, sus ojos grandes y en trance. —No, no. Ella no querría esto. No con ese precio.
—¿Qué precio? — Carlisle estaba más impaciente ahora, estaba a la defensiva y desesperado. Si hubiera notado que esto iba a convertirse en un debate filosófico, hubiera escogido un lugar menos público. Como estaban las cosas, tenía que tener todos sus sentidos puestos en posibles intrusos.
Phil soltó el contenedor y se mantuvo de pie por si mismo. Había miedo mezclado en sus ojos, pero se enfrentó a Carlisle.
—Es solo que – hay cosas que los humanos creen que son más importantes que mantenerse con vida. — Dijo. —Ya lo descubrirás.
—No me puedo creer esto, — dijo James. Sonaba como un capitán espacial hablando a los alíen invasores en una película de serie B. Los humanos de la tierra no serán tan fáciles de dominar como crees.
—¿Y qué comes como tentempié de medianoche? — Preguntó Phil con los ojos sombríos y casi infantiles. —¿O los colmillos son pura decoración?
Directo al grano, pensó Carlisle.
Apartó la mirada. —Vale. Touché. Hay algunas diferencias. Nunca dije que era humano. Pero no soy ningún tipo de…
—Si no eres un monstruo, entonces no sé lo que eres.
No le mates, Carlisle se dijo rápidamente. Tienes que convencerle. —Phil, no somos como los que ves en las películas. No somos tan poderosos. No podemos desmaterializarnos y atravesar paredes o ir a través del tiempo, y no necesitamos matar para alimentarnos. NO somos malvados, al menos no todos. No estamos malditos.
—No eres natural. — Dijo Phillip suavemente, y Carlisle podía sentir que lo decía de corazón. —Eres incorrecto. No deberías existir.
—¿Por qué estamos más arriba en la cadena alimenticia que tú?
—Porque la gente no está echar para… alimentarse… de otras personas.
Carlisle no dijo que ellos no pensaban en los humanos como personas. Dijo —Solo hacemos lo que tenemos que hacer para sobrevivir. Y Esme ha aceptado.
Phillip se congeló. —No. No le gustaría ser como tú.
—Quiere mantenerse viva – o al menos, así era antes de que se enfadara conmigo. Ahora solo está siendo irracional porque no ha tomado suficiente sangre mía para terminar de cambiarla. Gracias a ti. — Se detuvo, y después dijo deliberadamente —¿Alguna vez has visto un cadáver de tres semanas, Phil? Porque en eso se convertirá si no voy con ella.
La cara de Phil se estremeció. Se giró y golpeó con el puño el contenedor de metal. —¿No crees que se eso? He estado viviendo con eso desde el lunes por la noche.
Carlisle se quedó quieto, con el corazón palpitante. Sintiendo la angustia de Phillip y el dolor de su mano. Pasaron varios segundos hasta que pudo hablar de nuevo. —¿Y crees que eso e mejor que lo que yo puedo darle?
—Es asqueroso. Apesta. Pero sí, es mejor que convertirla en algo que persiga humanos. Que utiliza a la gente. Para eso eran todas tus novias, ¿Verdad?
De nuevo, Carlisle no pudo contestar directamente. El problema de Phil, notó, era que era demasiado listo por su propio bien. Pensaba demasiado. —Sí. Para eso eran las novias. — Dijo al fin cansado. Tratando de no verlo desde el punto de vista de Phil.
—Solo dime una cosa, Cullen. — Phillip se enderezó y le miró directamente a los ojos. —¿Te…— se detuvo y tragó saliva. —Alimentaste de Esme antes de que enfermara?
—No.
Phil soltó su aliento —Eso es bueno. Porque si lo hubieras hecho, te hubiera matado ahora mismo.
Carlisle le creía. Él era mucho más fuerte que Phil, más veloz, y nunca había tenido miedo de un humano antes. Pero en ese momento no tenía dudas de que Phil hubiera encontrado la forma de hacerlo.
—Mira, hay algo que no comprendes. — Dijo. —Esme quería esto, y ya ha comenzado. Solo está empezando a cambiar; si muere ahora, no se convertirá en vampiro. Pero quizás no muera tampoco. Podría terminar siendo un cadáver andante. Un zombi, ¿Sabes? Sin mente. Con el cuerpo pudriéndose pero inmortal.
La boca de Phil tuvo una convulsión. —Estas diciendo eso solo para asustarme.
Carlisle apartó la mirada. —Lo he visto.
—No te creo.
—¡Lo he visto de primera mano! — Carlisle se dio cuenta de que le estaba gritando y que le había cogido de la camiseta. Estaba fuera de control ‐ y no le importaba. —Ví como le pasaba a alguien que apreciaba, ¿Vale?
Y entonces, Phil todavía seguía sacudiendo la cabeza. —tenía solo cuatro años y tenía una niñera. Todos los niños ricos de San Francisco tienen una. Era humana.
—Suéltame. — Murmuró Phil, tirando de la muñeca de Carlisle. Estaba respirando fuerte – no quería escuchar esto.
—Estaba loco por ella. Me daba todo lo que mi madre no. Amor, atención – nunca estaba demasiado ocupada. La llamaba Srta. Emma.
—Suéltame.
—Pero mis padres pensaban que me sentía demasiado atraído por ella. Así que me llevaron de vacaciones – y no me dejaron alimentarme. No durante tres días. Cuando volví, estaba muerto de hambre. Enviaron a la Srta. Emma para que me metiera en la cama.
Phil había dejado de pelear ahora. Estaba de pie con la cabeza inclinada y girada hacia un lado para no tener que mirar a Carlisle. Carlisle siguió hablándole.
—Solo tenía cuatro años. No pude evitarlo. Y la cosa es, que quería. Si me hubieras preguntado quién prefería que muriera, yo o la Srta. Emma, hubiera dicho yo. Pero cuando estás muerto de hambre, pierdes el control. Así que me alimenté de ella, y estuve llorando todo el tiempo tratando de detenerme. Y cuando finalmente lo hice, sabía que era demasiado tarde.
Hubo una pausa. Carlisle de pronto notó que sus dedos estaban cerrados fuertemente. Soltó la camiseta de Phil lentamente. Phil no dijo nada.
—Estaba tumbada en el suelo. Pensé, espera, si le doy mi sangre será un vampiro y todo estará bien. — Él ya no estaba gritando. Ni siquiera estaba realmente hablando con Phil, miraba hacia el aparcamiento vacío y oscuro. —Entonces me corté y dejé que la sangre llenara su boca. Tragó parte de ella antes de que mis padres vinieran y me detuvieran. Pero no fue suficiente.
Una pausa más larga – y Carlisle recordó porque le estaba contando esa historia. Miró a Phillip.
—Murió esa noche – pero no del todo. Los dos tipos diferentes de sangre estaban peleando en su interior. Asir que por la mañana andaba de nuevo – pero ya no era la Srta. Emma. Babeaba y su piel era gris y sus ojos como los de un cadáver. Y cuando empezó a – pudrirse mi padre la llevó a un descampado y la quemó. La mató primero. — La bilis subió en la garganta de Carlisle y añadió casi en un susurro —Espero que la matara primero.
Phil lentamente se giró para mirarle. Por primera vez en la tarde, había algo más que horro y miedo en sus ojos. Algo como piedad, pensó Carlisle.
Carlisle respiró profundamente. Después de trece años de silencio finalmente había contado la historia – a Phillip Platt, de entre toda la gente. Pero no era bueno preguntarse sobre lo absurdo del asunto. Tenía sus motivos.
—Así que quédate con esto. Si no consigues que Esme me vea, asegúrate de que no le hagan la autopsia. No quieres que vaya por ahí andando sin sus órganos. Y ten una estaca preparada para cuando no puedas soportar mirarla.
La piedad se desvaneció de los ojos de Phil. Su boca era una línea temblorosa.
—No dejaremos que se convierta en… algún tipo de abominación medio viva. — Dijo. —Ni en un vampiro. Siento lo que le pasó a tu Srta. Emma, pero no cambia nada.
—Esme debería ser la que decidiera…
Pero Phillip había llegado a su límite y ahora simplemente estaba sacudiendo la cabeza. —Solo mantente alejado de mi hermana. — Dijo. —Es lo único que quiero. SI lo haces, te dejaré tranquilo. Y si no…
—¿Qué?
—Diré en El Camino lo que eres. Llamaré a la policía y al ayuntamiento y lo gritaré en mitad de la calle si hace falta.
Carlisle sintió sus manos congelarse. Lo que Phil no había notado era que ahora Carlisle tenía la obligación de matarle. No era que cualquier humano que supiera lo del Mundo de la Noche tuviera que morir, pero si les amenazaba con contarlo debía morir inmediatamente, sin preguntas, sin piedad.
De pronto Carlisle estaba tan cansado que no podía ver las cosas claras.
—Vete de aquí, Phil. — Dijo en una voz sin emoción alguna y sin vitalidad. —Ahora. Y si quieres proteger a Esme, no le dirás nada a nadie, porque te seguirán y también descubrirán los secretos de Esme. Y la matarán – después de interrogarla. No será divertido.
—¿Quiénes son ellos? ¿Tus padres?
—Los moradores de la noche. Estamos por todas partes, Phil. Cualquiera podría ser uno de ellos – incluyendo el alcalde. Así que mantén tu boca cerrada.
Phillip le miró entrecerrando los ojos. Después se giró y se fue andando hacia la parte delantera de la tienda.
Carlisle no podía recordar cuándo se había sentido tan vacío. Todo lo que había hecho le había ido mal. Esme se encontraba ahora en más tipos de peligro de los que podía contar.
Y Phillip Platt y pensaba que era antinatural y el mal en persona. Lo que Phil no sabía era que la mayor parte del tiempo Carlisle pensaba lo mismo.
Phillip estaba a mitad de camino de casa cuando recordó que había tirado la bolsa con el jugo de arándano y piruletas de cereza de Esme. Ella apenas había comido durante los últimos dos días, y cuando ella tenía hambre, era de cosas raras.
No – de cosas de color rojo, se dio cuenta mientras pagaba por segunda vez en el 24‐horas. Sintió su estómago revolverse. Últimamente todo lo que quería era rojo y, al menos, semilíquido.
¿Esme se había dado cuenta de eso?
La estudió cuando se fue a su habitación para darle sus piruletas. Esme pasaba la mayor parte del tiempo en la cama ahora.
Ella estaba tan pálida y quieta. Sus ojos verdes eran lo único en ella que parecía con vida. Dominaban su cara, que brillaba con una conciencia casi salvaje.
Charles y la madre de Phil hablaban de contratar a alguna enfermera para que estuviera con ella.
—¿No te gustan las piruletas? — Phil preguntó, arrastrándose a una silla para sentarse al lado de su cama.
Esme las miraba con disgusto. Ella le dio una pequeña lamida y puso una mueca.
Phillip la miró.
Otro lametón. Luego puso la piruleta en un vaso vacío de plástico en su mesa de noche. —No sé. . . Es que no tengo hambre. — dijo, mientras apoyaba la espalda contra las almohadas. —Lo siento te he hecho ir para nada.
—No hay problema. — Dios, ella se veía enferma, Phil pensó. —¿Hay alguna otra cosa que pueda hacer por ti?
Con los ojos cerrados. Esme sacudió la cabeza. Un muy pequeño movimiento. —Eres un buen hermano—, dijo distanciadamente.
Ella solía estar tan llena de vida, pensó Phil. Papá decía que estaba siempre hiperactiva. Que podía utilizarla para irradiar energía.
Sin querer hacerlo, se encontró a sí mismo diciendo: —Vi a Carlisle Cullen hoy.
Esme se tensó. Sus manos sobre la colcha formando no puños, sino garras. —Será mejor que se mantenga alejado de aquí
Había algo erróneo acerca de su reacción. Algo no típico de Esme. Esme podía ser fiera, pero Phil nunca había escuchado ese tono animal en su voz.
Una imagen apareció en la mente de Phil. Una criatura de la Noche de los muertos vivientes, caminando a pesar de su intestino derramándose por fuera. Un cadáver viviente igual que la Srta. Emma de Carlisle.
¿Qué ocurriría realmente si Esme si muriera ahora mismo? ¿Ya había cambiado tanto?
—Le sacaré los ojos si se acerca por aquí. — Dijo Esme, sus dedos arañando las sábanas.
—Esme – me dijo lo que él es realmente.
Extrañamente, Esme no reaccionó. —Es basura. — Dijo ella. —Es un reptil
Algo en su voz hizo que Phillip se estremeciera. — le dije que tú nunca querrías ser como él.
—No. — Dijo Esme secamente. —No si eso quiere decir pasar la eternidad junto a él. No quiero verle nunca más.
Phil la miró largamente. Después se inclinó y cerró los ojos, con un pulgar sobre su frente, donde más le dolía.
No era incorrecto solamente. No quería creerlo, pero Esme estaba extraña. Irracional. Y ahora que lo pensaba, se había vuelto más extraña con cada hora que había alejada de Carlisle.
Así que quizás si estaba en un estado raro. Ni humana ni vampira. E incapaz de pensar claramente. Tan y como Carlisle había dicho.
Esme es la que debería decidir.
Tenía que hacerle la pregunta.
—¿Esme? — El esperó hasta que le miró, con sus grandes ojos verdes sin parpadear. —Cuando hablamos, Carlisle dijo que aceptaste que él te – cambiara. Antes de que te enfadas con él. ¿Es eso cierto?
Las cejas de Esme se arquearon. —Estoy molesta con él. — Afirmó, y esa fue la única parte de la pregunta que procesó. —¿Y sabes por qué me gustas? Porque siempre le has odiado. Ahora ambos le odiamos.
Phil pensó un momento y después dijo —Vale. Pero cuando no estabas molesta con él. ¿Querías que te convirtiera en ‐ lo que es?
De pronto un brillo de racionalidad apareció en los ojos de Esme. —No quería morir. — Dijo ella. —Tenia tanto miedo – y quería vivir. Si los médicos pudieran hacer algo por mí, lo hubiera intentado. Pero no pueden. — Ahora estaba sentada, mirando hacia el vació como si hubiera visto algo terrible. —No sabes lo que se siente saber que vas a morir. — Susurró.
Olas de escalofríos recorriendo a Phil. No, no lo sabía, pero si sabia – podía verlo claramente – lo que iba a ser para él si Esme muriera. Lo vació que iba a estar el mundo sin ella.
Estuvo sentado en silencio un largo momento.
Entonces Esme se tumbó de nuevo sobre las almohadas. Philip podía ver el azul pastel bajo sus ojos, como si la conversación la hubiera cansado. —No creo que
importe. — Dijo con una débil pero aterradoramente alegre voz. —No voy a morirme. Los médicos no saben todo.
Así era como lo soportaba, pensó Phillip. Negación total.
Tenía toda la información que necesitaba. Tenía una visión clara de la situación. Y sabía lo que tenía que hacer ahora.
—Te dejaré para que descanses. — Le dijo a Esme y le acarició la mano. Se sentía fría y frágil, llena de huesos pequeños como el ala de un ave. —Te veré más tarde.∙
Se fue de casa sin decirle a nadie a dónde iba. Una vez estuvo en la carretera, condujo rápidamente. Solo le llevo diez minutos llegar al edificio de apartamentos.
Nunca había estado antes en el apartamento de Carlisle.
Carlisle respondió la puerta con un frió —¿Qué estás haciendo aquí?
—¿puedo pasar? Tengo algo que decirte.
Carlisle le miró inexpresivo y le dejó pasar.
El lugar estaba casi vacío. Había una silla junto a una solitaria mesa, una mesa igual de vacía, y un sillón cuadrado. Cajas de cartón llenas de libros y CD's estaban apiladas en las esquinas. Una puerta llevaba a una enorme habitación con una cama.
—¿Qué es lo que quieres?
—Primero de todo, tengo que explicarte algo. Sé que no puedes evitar ser lo que eres – pero yo tampoco puedo evitar sentir lo que siento. No puedes cambiar y yo tampoco. Necesito que entiendas eso desde el principio.
Carlisle cruzó sus brazos sobre su pecho, cauteloso y desafiante. —Puedes saltarte el sermón.
—Solo necesito que lo comprendas, ¿Vale?
—¿Qué es lo quieres, Phil?
Phil tragó saliva. Le llevo dos o tres intentos antes de que pudiera decir las palabras tragándose su orgullo.
—Necesito que ayudes a mi hermana.
hola disculpen la tardanza, pero aquí esta el cap. Que les puedo decir de este capitulo, hummm... bueno según avanza la historia puedo decir que me encantan mas las conversaciones de Phil y Carlisle. hablando de Phil por fin vio la luz! así que esperemos que Esme salga de trance y perdone Carlisle.
¡mañana mismo tienen el capitulo 9!
Alexandra Cullen Hale
