Cap. 13 Un dulce encuentro

Alicia avanzó por un claroscuro muy espeso…le parecía que ya lo conocía de tiempo atrás…pero no estaba segura…sin embargo, el frío que calaba y la vegetación tan penetrante que espesaba el paisaje le daba un toque casi fúnebre.

Para estas alturas ya podía creer lo que fuera pero estaba cansada…había dado vueltas en varios lugares y por fin dio contra un paraje que le pareció familiar: un viejo árbol. Aunque no se veía tan viejo.

Se sentó a esperar en un abeto cuando una sombra que volaba la asustó.

- ¿Te espanté?- preguntó una voz sensualmente extraña.

Alicia volvió hacia la voz y se sorprendió un poco al encontrar a un gato que sonreía sin medida.

- No…no me asusté- dijo valientemente- es sólo que…no te esperaba encontrar…

- Lo sabía…nunca nadie espera encontrarme…pero…siempre aparezco cuando menos lo esperan…es una de mis…grandes cualidades gatunas…

- ¿Me conoces?-preguntó Alicia

- Creo que sí…quien no se conoce bien creo que eres tú…

- ¿Cómo se sale de aquí?- insistió.

- Por donde llegaste…-insinuó el gato sonriendo.

Alicia casi rompía a llorar cuando de pronto el gato le indicó un camino:

- Te llevaré con alguien que posiblemente estará esperándote…pero hasta ahí…

Avanzaron por el claroscuro…por fin dejaron aquella densa oscuridad para hallar una pequeña casa con picos en forma de orejas y una gran mesa repleta de servicio de té completo y un hombre sentado en el otro extremo parecía amenizar la reunión.

- Y ahora todos juntos: un murciélago pasooo…no se dónde se escondió…en el cielo brillarás…cual tetera tú serás…brilla, brilla, brilla..brilla….

Dejó de cantar en cuanto la descubrió…sus asombrados y verdosos ojos se entreabrieron como platos al encontrarla. Avanzó parsimonioso y luego con más prisa y se detuvo frente a ella. Una liebre que estaba sentada a la mesa del té decía a un pequeño lirón.

- Por fin…creímos que nunca volvería.

Alicia lo contempló. Su cabellera anaranjada y la viveza del color de su saco, los tubos de hilo colgados cruzados sobre el pecho, así como el extraño sombrero que corona su cabeza le recordaron a alguien que había visto antes. Luego lo miró con detenimiento y dijo:

- Eres…¿tú?

- Sí…el Sombrerero…Alicia…

Una franca sonrisa los hizo reconocerse después de tanto tiempo. Pero aquel reencuentro culminó también con un gran abrazo que los animales festejaron.

Alicia tomó sus manos y dijo:

- Te dije que vendría…por un momento pensé que esto era una sin razón pero…ahora…al volver a verte, me doy cuenta que…yo también debía venir aquí…te extrañaba…

El Sombrerero estaba embobado en la contemplación de la recién llegada.

- Te esperaba desde hace tiempo…creí que nunca volverías…y los chicos me decía que este día nunca llegaría…pero nunca les creí…siempre pensé que mis esperanzas se verían recompensadas…y es justo a tiempo…como siempre.

- ¿Por qué? Me hablaron de algo extraño…un…caballero Negro…

- ¡Fin al oscuro caballero!- dijeron al unísono.

- El Caballero Negro…quiere matar a la Reina Blanca…pero sólo tú y yo podemos ayudarla y evitar que eso pase…¿ lo harás?

Alicia se encontraba en una nueva disyuntiva sin saber por qué…era demasiado pronto y El Sombrerero lo entendió así. Por eso aseveró.

- No te preocupes, por ahora hay tiempo…sólo debemos prepararnos…y unirnos…-dijo tomando la mano de Alicia.

Ella le dejó hacer…la mano del Sombrerero cobijaba tan bien su mano…después de tanto esfuerzo en entender qué hacía en el lugar por fin se sintió protegida y segura…deseosa de saber cómo la había pasado él en tanto tiempo.

Tarrant, el verdadero nombre del Sombrerero, ofreció té a Alicia y juntos compartieron aquella reunión.

- Y dime…¿viniste para quedarte?

- No lo sé…-dijo Alicia- sólo sé que por ahora estoy en ese descubrimiento…y no pienso irme hasta haberte ayudado…y tal vez en ésta ocasión…decida quedarme para siempre.

El Sombrerero sonrió y abrazó a Alicia por la cintura. Balió un pequeño vals con ella y al terminar acarició su cabello dorado, pero cuando iba a besarla recordó que tenía que llevarla con la Reina Blanca.

- Lo siento…debo llevarte con ella…y hacer planes…¿vienes?

- Claro…vamos…

El Sombrerero fue con ella de la mano hasta montar en un caballo color miel que los llevaría a Marmoreal.

En el camino el Sombrerero preguntaba a Alicia.

- ¿Recuerdas el camino a Troter's Bottom?

- Sí…sólo que lo recuerdo desde Salazen Grum…por cierto…¿qué fue de ese castillo?

- Está siendo…remodelado…pronto será ocupado por un par de nuevos inquilinos…y cuando eso pase…podrás conocerlo…te encantará…

- Y dime…¿está bien la Reina Blanca?

- La reina Mirana está asustada…pero ahora que volviste…se alegrará muchísimo…

Al llegar a la entrada del castillo, El Sombrerero ayudó a bajar a Alicia y antes de entrar besó su mano delicadamente.

- Alicia…mi- Alicia…estoy tan feliz de volver a verte…juntos detendremos al Caballero Negro…

- Es un promesa- dijo ella alegremente, contemplando a su vez sus ojos y su franca y hermosa sonrisa.