N/A: la historia y los personajes no me pertenecen, la trama es de la maravillosa Lisa Jane Smith yo solo la adapto con los personajes de la maravillosa Stephenie Meyer. XD


Capítulo 10

—Las cosas tienen que hacerse bien. — Dijo Esme.

—Las cosas tienen que estar bien. Ve a por velas, Phil.

Phil parecía agitado. —¿Velas?

—Todas las que puedas encontrar. Y almohadas. Necesito muchas almohadas. — Se arrodilló junto al equipo de música y examinó una montaña de CD's. Phil la miró brevemente y después se fue.

Estructuras del silencio… no. Demasiado repetitivo. — Esme dijo, rebuscando en el montón. —Bosque profundo… no. Demasiado hyper. Necesito algo ambiental.

—¿Qué te parece esto? — Carlisle cogió un CD. Esme lo miró.

Música para desaparecer en ella.

Por supuesto. Era perfecto. Esme cogió el CD y se encontró con la mirada de James. Normalmente se refería a la música ambiental como "Basura New Age".

—Lo comprendes. — Dijo tranquilamente.

—Sí, pero no vas a morir, Esme. No estás preparando un lecho de muerte.

—Pero voy a irme. A cambiar. — Esme no podía explicarlo exactamente, pero algo en ella le decía que estaba haciendo lo correcto. Estaba enterrando su vieja vida. Era una ocasión solemne, un pasaje.

Y, por supuesto, ninguno de ellos lo mencionó, ambos sabían que podría morir. Carlisle había sido muy franco acerca de que algunas personas no conseguían atravesar la transición.

Phil regresó con velas, velas de Navidad, de emergencia, velas perfumadas velas votivas. Esme las puso por toda la habitación y les iluminó. Ella misma se fue al baño a ponerse su mejor camisón. De franela, con estampado de pequeñas fresas.

Imagínate, pensaba cuando salió del baño. Esta es la última vez que voy a bajar nunca a esta sala, la última vez que voy a abrir la puerta de mi dormitorio.

La habitación era hermosa. La suave luz de las velas le daba un aura de santidad, de misterio. La música era sobrenatural y dulce, Esme consideró que podría caer en ella para siempre, igual que en sus sueños.

Esme abrió el armario y utilizó como bate una percha para bajar un león de peluche del estante de arriba. Ella lo llevó a su cama y lo puso al lado de los montículos de almohadas. Tal vez fuera estúpido, tal vez fuer infantil, pero los quería con ella.

Se sentó en la cama y miró a Carlisle y a Phillip.

Ambos la miraban. Phil estaba claramente perturbado, tocando su boca para detener el temblor. Carlisle estaba triste también, aunque sólo alguien que lo conociera tanto como Esme hubiera sido capaz de decirlo.

—Está bien. — les dijo Esme. —¿No veis? Estoy bien, por lo que no hay motivo para que vosotros no lo estéis.

Y lo extraño era que era cierto. Ella estaba bien. Se sentía tranquila y clara ahora, como si todo se hubiera convertido en algo muy simple. Ella veía su camino, y todo lo que tenía que hacer era seguirlo, paso a paso.

Phil vino a apretar su mano. —¿Cómo… como funciona esto? — le preguntó a Carlisle bruscamente.

—Primero vamos a intercambiar sangre—, dijo Carlisle hablando hacia Esme. Mirándola sólo a ella. —No tiene que ser mucho, está justo en la frontera de cambiar ya. A continuación, los dos tipos de sangre lucharan su última batalla, si ves lo que quiero decir. Él sonrió débil y dolorosamente, y Esme asintió.

—Mientras pase te sentirás más y más débil. Y entonces… te dormirás. El cambio ocurre mientras estás dormida.

—¿Y cuando me despertaré? — Esme preguntó.

—Crearé una especie de frase post‐hipnótica para ello. Te diré cuando despertarte cuando vaya a por ti. No te preocupes sobre ello; tengo todos los detalles controlados. Todo lo que tienes que hacer es descansar.

Phil pasaba nervioso sus manos por su cabello, como si estuviera pensando el tipo de detalles con los que él y Carlisle iban a tener que lidiar. —Espera un minuto. — Dijo casi con un gruñido. —¿Cuándo… cuando dices dormida – parecerá…?

—Muerta. — Le ayudó Esme cuando se le apagó la voz.

Carlisle le dedicó a Phil una fría mirada. —Sí. Ya hemos hablado de esto.

—Y entonces – vamos realmente a ‐ ¿Qué le pasará a ella?

Carlisle le miró.

—Está bien. — Dijo Esme suavemente. —Díselo.

—Sabes lo que va a pasar. — Carlisle dijo entre dientes a Phillip. —No puede desaparecer sin ´mas. La policía nos seguiría y la gente del Mundo de la Noche también, buscándola. No, tiene que parecer que ha muerto por causa natural, eso quiere decir, que todo tiene que pasar como si ella hubiera muerto.

La expresión enferma de Phil no era su lado más racional. —¿Estás seguro de que no hay otra manera?

—No. — Dijo Carlisle.

Phil se lamió los labios. —Oh, Dios.

Esme no quería pensar tampoco mucho en ello. Dijo fieramente —Asúmelo, Phil. Tienes que hacerlo. Y recuerda, si no sucede ahora sucederá en unas semanas – pero de verdad.

Phil estaba sujetándose a uno de los postes de la cama tan fuerte que sus nudillos estaban blancos. Pero lo había entendido, y no había nadie mejor que Phil para controlarse. —Tienes razón. — Dijo débilmente, con el fantasma de su vieja eficiencia sobre él. —Está bien, lo asumo.

—Entonces empecemos. — Dijo Esme, manteniendo su voz tranquila. Como si estuviera ocupándose fácilmente de ello.

Carlisle le dijo a Phil. —No quieres ver esta parte. Vete a ver la tele un rato.

Phil dudó, después asintió y se marchó.

—Una cosa. — Le dijo Esme a Carlisle mientras se ponía en medio de la cama. Todavía estaba tratando desesperadamente de sonar normal. —Después del funeral… bueno, estaré dormida, ¿Verdad? No me despertaré… ya sabes. En mi precioso ataúd. — Le miró. —Es que soy claustrofóbica, un poco.

—No te despertarás ahí. — Dijo Carlisle, —Esme no dejare que te pase nada. Confía en mí; lo he pensado todo.

Esme asintió. Confío en ti, pensó.

Después extendió sus brazos hacia él.

Él le toco el cuello, para tirar de su barbilla hacia atrás. Mientras la sangre salía de ella, sintió su mente profundizar en ello.

No te preocupes, Esme. No tengas miedo. Todos sus pensamientos eran de protección. Y aunque solo confirmaba que había algo de lo que tener miedo, de que podría salir mal, Esme se sentía tranquila. El directo sentimiento de amor la tranquilizaba, la llenaba de luz

De pronto sintió el ancho, pesado y profundo espacio. Como si sus horizontes se hubieran expandido hasta el infinito en un instante. Como si hubiera descubierto una nueva dimensión. Como si no hubiera límites ni obstáculos para lo que ellos podían hacer juntos.

Se sentía… libre.

Me estoy mareando, pensó. Podía sentir como se desmayaba en los brazos de Carlisle. Marchitándose como una flor.

He tomado suficiente, dijo Carlisle en su mente. El calor animal de su boca sobre su cuello la hizo regresar. —Ahora te toca a ti.

Esta vez, no se cortó la muñeca. Se quitó la camiseta y con un gesto rápido e impulsivo se hizo un corte con la uña en la base del cuello.

Oh, pensó Esme. Lentamente, casi haciendo una reverencia, se inclinó hacia delante. La mano de Carlisle le sujetaba la cabeza. Esme le rodeó con sus brazos, sintiendo su desnuda piel bajo su camisón de franela.

Era mejor así. Pero Carlisle tenía razón, era otra última vez. Ella y Carlisle nunca más intercambiarían sangre.

Puedo aceptar eso, pensó Esme, pero no pudo concentrarse mucho más tiempo. Esta vez, en vez de aclararle la mente, la sangre tóxica de vampiro la estaba confundiendo más. Haciéndola sentir más pesaba y dormida.

¿Carlisle?

Está bien. Es el comienzo del cambio.

Pesada… dormida… caliente. Agitada por las olas del mar salado.

Casi podía notar la sangre de vampiro corriendo por sus venas, conquistando todo a su paso. Era sangre antigua, primitiva. La estaba cambiando en algo antiguo, en algo que había existido desde el principio del mundo. Algo primitivo y básico.

Cada molécula de su cuerpo, cambiando…

Esme, ¿puedes escucharme? Carlisle la estaba sacudiendo ligeramente. Esme estaba tan concentrada en lo que sentía que no se había dado cuenta de que ya no estaba bebiendo. Carlisle la estaba moviendo.

—Esme.

Era un gran esfuerzo abrir los ojos. —Estoy bien. Solo… cansada.

Sus brazos la rodearon, después la puso gentilmente sobre las almohadas. —Puedes descansar ahora. Llamaré a Phil.

Pero antes de que se fuera, la besó en la frente.

Mi primer beso. Pensó Esme, cerrando los ojos de nuevo. Y estoy comatosa. Genial.

Sentía la cama ceder ante su peso y miró hacia arriba para ver a Phil. Phil parecía muy nervioso, sentado cautelosamente, mirándola. —¿Qué está pasando ahora? — Preguntó.

—La sangre de vampiro la está llenando. — Dijo Carlisle.

Esme dijo. —Estoy muy cansada.

No había dolor. Solo el sentimiento de que se iba. Su cuerpo se sentía caliente y pesado, como si estuviera rodeado de una espesa nube.

—¿Phil? Se me olvidó decírtelo – gracias. Por ayudarme. Y por todo. Eres un buen hermano, Phil.

—No tienes que decir eso ahora. — Dijo Phil tensamente. —Puedes decirlo después. Seguiré aquí luego, sabes.

Pero quizás no, pensó Esme. Esto es una apuesta. Y nunca la abría aceptado si no fuera la única alternativa para seguir con vida.

Había peleado, ¿Verdad? Al menos había peleado.

—Sí, lo has hecho. — Phil dijo, con la voz temblando. Esme no se había dado cuenta de que lo había dicho en voz alta. —Siempre has sido una luchadora. — Dijo Phil. —He aprendido muchas cosas de ti.

Lo que era gracioso, porque ella había aprendido mucho de él, incluso en las últimas veinticuatro horas. Quería decírselo, pero había tanto que decir, y estaba tan cansada. Su lengua estaba espesa, su cuerpo entero débil y lánguido.

—Simplemente… sujeta mi mano —, dijo, y ella pudo ver que su voz no era más fuerte que un soplo. Phillip sostuvo una de sus manos y James la otra.

Eso era bueno. Esta era la manera de hacerlo, y con su león en las almohadas a su lado y con Phil y Carlisle sujetando sus manos, manteniéndola segura y anclada.

Una de las velas olía a vainilla, un cálido y meloso olor. Un olor que le recordaba al de un niño. Obleas de pan y siestas. Eso es lo que era esto. Sólo en una siesta en el

jardín de infancia, con el sol atravesando las ventanas y con Carlisle tumbado junto a ella.

Tan segura, tan serena…

—Oh, Esme, — Phil susurró.

Carlisle dijo, —Lo estás haciendo bien, muchachito. Todo va bien.

Eso era lo que necesitaba oír Esme. Ella se dejó envolver por la música, y fue como quedarse dormida, sin miedos. Era como una gota de agua cayendo en el amplio océano.

En el último momento pensó, no estoy preparada. Pero ya conocía la respuesta a eso. Nadie estaba nunca preparado.

Pero había sido estúpida – había olvidado la cosa más importante. Nunca le había dicho a Carlisle que le quería. Ni siquiera cuando él se lo había dicho.

Trató de coger suficiente aire, fuerza para decírselo. Pero era demasiado tarde. el mundo exterior se había ido y no podía sentir su cuerpo. Estaba flotando en la oscuridad y la música, y solo le quedaba dormirse.

—Duerme. — Dijo Carlisle, inclinándose sobre Esme. —No te despiertes hasta que te llame. Solo duerme.

Cada músculo del cuerpo de Phil estaba tenso. Esme parecía tan serena – pálida, con su pelo recubriendo las almohadas, y sus negras pestañas cerradas y los labios entreabiertos mientras respiraba débilmente. Parecía una muñeca de porcelana. Pero cuanto más pacifica parecía, más se sentía aterrado Phil.

Puedo con esto, se dijo a sí mismo. Tengo que poder.

Esme soltó una breve exhalación, y de pronto se estaba moviendo. Su pecho se movió, una vez, dos. Su mano apretó la de Phil, y sus ojos se abrieron – pero no parecía ver nada. Simplemente parecía asustada.

—¡Esme! — Phil la sujetó. Era demasiado frágil y pequeña. —¡Poppy!

Los gemidos se detuvieron. Por un momento Esme estuvo suspendida en el aire, después sus ojos se cerraron y se volvió a caer sobre las almohadas. Su mano estaba rígida en la Phil.

Phil perdió todo auto‐control.

—Esme. — Dijo, escuchando el peligroso tono de su voz. —Esme, venga. ¡Esme, despierta! — alzando la voz. Sus manos estaban temblando violentamente, agitando los hombros de Esme.

Otras manos le apartaron. —¿Qué demonios estás haciendo? — Dijo Carlisle tranquilamente.

—¿Esme? ¿Esme? — Phil seguía mirándola. Su pecho no estaba moviéndose. Su cara parecía – inocente. El tipo de inocencia que se ve en los recién nacidos.

Y estaba – cambiando. Cogiendo un tono blanco y transparente. Como un fantasma, aunque Phil nunca había visto un cadáver, sabía que era la palidez de la muerte.

Esme había dejado su cuerpo. Su cuerpo era plano y sin movimiento, ya no estaba lleno de vida. Su mano en la de Phil era como de plástico, no una mano humana. Su piel había perdido su brillo, como si alguien se lo hubiera quitado lentamente.

Phil echó la cabeza para atrás y lanzó un grito animal. No era humano. Era un gruñido.

—¡La has matado! — Se levantó de la cama y se fue hacia Carlisle. —Dijiste que iba a dormir solamente, ¡pero la has matado! ¡Está muerta!

Carlisle no trató de evitar el ataque, en vez de eso cogió a Phil y le llevó al pasillo.

—El oído es el último sentido que se va. — Le dijo a Phil al oído. —Quizás todavía pueda escucharte.

Phil se liberó y fue hacia el comedor. No sabía lo que estaba haciendo, solo sabía que tenía que destruir cosas. Esme estaba muerta. Se había ido. Cogió el sillón y lo giró, después pateó la mesa de café también. Tiró una lámpara, destrozándola y tirándola al fuego.

—¡para! — Carlisle gritó por encima del ruido. Phil le vio y fue corriendo hacia él. La fuerza de su carga hizo que Carlisle se tambaleara. Se cayeron al suelo juntos.

—¡La has… matado! — Phil gimió, tratando de rodear el cuello de Carlisle con sus manos.

Plata. Los ojos de Carlisle parecían brillar como plata. Cogió a Phil dolorosamente de las muñecas.

—Para ahora mismo, Phillip. — Siseó.

Algo en la forma en que lo dijo hizo que se detuviera. Casi sollozando, trataba de llenar sus pulmones de aire.

—Te mataré si tengo que hacerlo para mantener a Esme a salvo. — Dijo Carlisle. Su voz todavía era salvaje y amenazadora. —Y solo estará a salvo si paras y hacemos lo que yo te diga. Exactamente lo que yo te diga. ¿Comprendido? — Sacudió a Phil fuerte, casi golpeándole contra la pared.

Extrañamente, era lo que debía decir. Carlisle estaba diciendo que se preocupaba por Esme. Y por extraño que parezca, Phil había llegado a confiar en que Carlisle decía la verdad.

El resto de su loca rabia murió en el cerebro de Phil. Respiró profundamente.

—Vale, lo entiendo. — Dijo bruscamente. Estaba acostumbrado a estar a cargo – de él y de los demás. No le gustaba que Carlisle le diera órdenes. Pero en ese caso no podía hacer nada. —Pero… está muerta, ¿Verdad?

—Depende de cómo lo definas. — Dijo Carlisle, soltándole y sentándose lentamente en el suelo. Miró la habitación, su boca esbozó una sonrisa. —Nada ha ido mal, Phil. Todo ha ido como debía ir – excepto esto. Iba a dejar que tus padres llegaran y la descubrieran, pero ahora no tenemos otra opción. No hay forma de explicar esto excepto diciendo la verdad.

—¿Y la verdad es…?

—Que fuiste arriba, la encontraste muerta y enloqueciste. Y entonces yo llamé a tus padres – sabes en que restaurante están ¿Verdad?

—En Valentino. Mi madre dijo que tuvieron suerte de conseguir una mesa.

—Vale. Eso servirá. Pero primero tenemos que limpiar la habitación. Sacar las velas y todo eso. Tiene que parecer que se fue a dormir, como cualquier otra noche.

Phil miró las puertas de cristal correderas. Estaba empezando a oscurecer. Pero Esme no había dormido mucho últimamente. —Diremos que estaba cansada y que nos dijo que fuéramos a ver la televisión. — Dijo lentamente, tratando de aclarar su mirada y pensamientos. —y entonces diremos que yo fui a ver como estaba.

—Vale. — Dijo Carlisle, con una débil sonrisa que no llegó hasta su mirada.

No les llevó mucho tiempo limpiar la habitación. Lo más complicado para Phil era mantener la mirada alejada de Esme, y cada vez que miraba, su corazón le dolía. Parecía tan pequeña, tan delicada. Un ángel de navidad en Junio.

Odiaba quitarle los animales de peluche.

—¿Va a despertarse, verdad? — dijo, sin mirar a Carlisle.

—Dios, espero que si. — Dijo Carlisle, y su voz sonaba cansada. Sonaba más un rezo que un deseo. —Si no lo hace no hará falta que me persigas con una estaca, Phil. Yo me ocuparé de mi mismo.

Phil se asombró – y se enfureció. —No seas estúpido. — Dijo brutalmente. —Si Esme quisiera algo – si quiere algo – es vivir. Desperdiciar tu vida sería como darle una bofetada en la cara. Además, aunque esto vaya mal, lo hiciste lo mejor que pudiste. Culparte es estúpido.

Carlisle le miró detenidamente, y Phil notó que todavía conseguían sorprenderse el uno al otro. Entonces Carlisle asintió lentamente. —Gracias.

Era un milagro. La primera vez que estaban en sintonía. Phillip sintió una extraña conexión entre ellos.

Apartó la mirada y dijo roncamente. —¿Hay que llamar ya al restaurante?

Carlisle miró su reloj. —En unos pocos minutos.

—Si esperamos mucho igual se han marchado cuando llamemos.

—Eso no importa. Lo que importa es que no vengan enfermeros para resucitarla, o para llevársela al hospital. Lo que quiere decir que tiene que estar fría para cuando llegue alguien aquí.

Phil sintió una ola de terror. —Eres una serpiente de sangre fría, después de todo.

—Sólo soy práctico. — Dijo Carlisle, como si le hablara a un niño. Tocó una de las manos blancas de Esme que estaba encima de la cama. —Está bien. Ya es la hora. Voy a llamar. Puedes volverte loco otra vez si quieres.

Phil sacudió su cabeza. Ya no tenía más energías. Pero si tenía ganas de llorar, cosa que era buena. Llorar y llorar como un niño al que habían hecho daño.

—Llama a mi madre. — Dijo espesamente.

Se arrodilló en el suelo junto a la cama de Esme y esperó.

La música de Esme estaba apagada y se podía escuchar la televisión del comedor. No notó que el tiempo pasara hasta que escuchó un coche frente a la casa.

Puso su cabeza contra las sábanas de la cama de Esme. Sus lágrimas eran absolutamente reales. En aquel momento estaba seguro de que la había perdido par siempre.

—Prepárate. — Dijo Carlisle por detrás. —Aquí vienen.


¡hola! siento mucho el retraso (Pliss no me mande a los Vulturis) XD. bueno esta vez le traigo una noticia buena y otra mala... la buena es que voy a actualizar cada fin de semana *todas nos ponemos a celebrar* y la mala... ¡es que ya se nos acaba vampiro secreto! :( *todas paran de bailar y se ponen a llorar* si bueno ya solo quedan 6 capítulos *Alexandra se deprime y se pone a llorar* pero en fin espero que hallan disfrutado este capitulo y que disfruten los que falten.

Alexandra Cullen Hale