Cap. 15 Planes de protección

El Sombrerero comenzó a mirar en lontananza…sus ojos se perdían de momento en la contemplación de una última escena que parecía causarle algo de tristeza.
- ¿Recuerdas el Dungeon?- preguntó Alicia.
- No, linda…recuerdo el momento en que el Caballero Negro me quitó las tijeras…era abrilij…y los ilescos topos gurifleando gimeaban en el waibo. Oh…mimosos estaban los borojos y gurifleaban los ratajaibos…
- ¿Qué dijiste?
- ¿No lo has entendido, verdad?- sonrió el Sombrerero.
Alicia negó y añadió:
- Continúa, por favor…
El Sombrerero siguió contando:
- Ese día…caminaba por el bosque, tratando de encontrar hierbas aromáticas para el té, cuando escuché ruidos detrás de la maleza…traté de esconderme, en esa vegetación mi ropa colorida se camufla gea bastante bien , así que era prácticamente imposible que alguien me encontrara…sin embargo, debía se precavido- contaba casi como si lo hiciera para él mismo.
Alicia lo seguía por la estancia procurando que no tuviera aquellos arranques excesivos de angustia que desencadenaban sus crisis.
- Entonces…él llegó…me acorraló…me dijo quien era…que era un rebelde de Underland que buscaba la liberación de Mirana…yo le dije que estaba equivocado…que yo no tenía nada en su contra…pero él insistió y por fin…sus manos trataron de torcer mis brazos y en un impulso, arrebató mis tijeras del saco y…se fue corriendo…fue horrible, excesivamente…horrible!
La crisis saltaba ya a la vista cuando un grito de Alicia lo detuvo:
-¡Sombrerero!
Tarrant recuperó la cordura y musitó con voz entrecortada:
- Estoy…bien…
Mirana pareció respirar más tranquilamente.
- Entonces…él tiene tus tijeras doradas…habrá que idear un plan para quitárselas.
- Claro…su Majestad – dijo ahora dirigiéndose a la Reina Blanca- ¿puedo…llevar a Alicia en la búsqueda de las tijeras doradas?
- Si ella quiere ir…-dijo Mirana con su característica forma de hablar.
El Sombrerero sonrió hacia Alicia y ésta respondió:
- Claro que sí…debo ir contigo para recuperar ese objeto tan preciado y tan importante.
- Gracias…-susurró el Sombrerero.
Abandonaron el castillo de la Reina Mirana, acompañados por Rohan hacia la casa del Sombrerero. En el camino, tal vez, idearían algo.
- ¿Ahora a dónde vamos, Sombrerero?- preguntó Alicia.
- Hacia Salazen Grum…quiero mostrarte cómo está quedando el castillo.
Avanzaron por el interior. Todo estaba siendo modificado. El color rojizo y los corazones en los vitrales habían sido cambiados por tonos azulados y rosas. El ambiente que se percibía ya era completamente diferente.
Tarrant avanzó con Alicia de la mano por cada pasillo mientras charlaba.
-¿Y dime, linda, qué has hecho en todo este tiempo?
-En mi mundo- dijo Alicia- estoy cumpliendo el sueño de mi padre…pertenezco a la Compañía de la cual él era dueño, al lado de su mejor amigo, Lord Ascot, y tratando de llevar a cabo travesías insospechadas.
- El espíritu aventurero te persigue…-dijo El Sombrerero con ternura.
- Claro…creo que siempre me ha acompañado…tal vez por eso volví.

El Sombrerero se acercó con dulzura y mirándola a los ojos dijo:
- Volviste…porque yo te esperaba…cada mañana veía el sol surgir en el horizonte de Underland, esperando el momento de volver a verte…y sólo el viento me traía leves recuerdos y esencia de tu persona…pero ahora…estás aquí y ya todo va a ser diferente.
Alicia asintió recorriendo la mirada de él con la suya.
- Yo también pensaba mucho en ti, pensé que tal vez te sentirías muy solo…y ¿sabes? Todas las tardes, entre mis imposibilidades había una muy particular.
- ¿Cuál?- preguntó él tiernamente.
- La de…salir corriendo y bajar hacia acá y volver a bailar el Futterwacken contigo…
El Sombrerero sonrió complacido.
- Lo bailarás…ya verás…en cuanto el Caballero Negro sea derrotado, tú y yo…bailaremos juntos de nueva cuenta… y…
- ¿Y…?
- Todo a su tiempo…por ahora ven…quiero mostrarte…más cosas…
Dentro había un salón lleno de sombreros y un vestido precioso en color azul.
- Mira…éste vestido lo hice para ti…-dijo con amor.
Alicia lo contempló. Era justo de su talla.
Mientras ella de espaldas a Tarrant observaba los detalles del vestido él se acercó por detrás y la contemplaba a ella…Alicia sintió su mirada y se volvió frente a él.
- ¿Qué pasa?
- Pasa que…te ves muy hermosa ahora…
Y sin más, Tarrant acercó sus labios a los de Alicia y depositó un dulce beso que los hizo de momento olvidarse de las penas y del tiempo…
Alicia se abrazó al Sombrerero…nunca creyó que ese amor bizarro realmente le causara tanta alegría.