N/A: la historia y los personajes no me pertenecen, la trama es de la maravillosa Lisa Jane Smith yo solo la adapto con los personajes de la maravillosa Stephenie Meyer. XD
Capítulo 11
Las siguientes horas fueron las peores de la vida de Phil.
Lo primero y más importante era su madre. En cuanto entró, las prioridades de Phil cambiaron de buscar consuelo en ella a querer consolarla. Y por supuesto no había forma de hacer aquello. Todo lo que podía hacer era estar con ella.
Es demasiado cruel, pensó. Tiene que haber una forma de decírselo. Pero nunca le creería, y si lo hacía, ella también estaría en peligro.
Los enfermeros llegaron, pero después de llegar el Dr. Banner.
—Yo le llamé. — Le dijo Carlisle a Phil durante una de las interrupciones mientras su madre lloraba sobre Charles.
—¿Por qué?
—Para que sea sencillo. En este estado, los médicos establecen la hora de la muerte si la han visto durante los últimos veinte días y saben la causa de la muerte. No queremos que la lleven a un hospital ni nada. — Phil sacudió su cabeza. —¿Por qué? ¿Cuál es el problema de los hospitales?
—Mi problema— Carlisle dijo, con una distintiva voz. —Es que en los hospitales hacen autopsias.
Phil se congeló. Abrió su boca pero no salió ningún sonido de ella.
—Y en las funerarias pueden embalsamar a la gente. Por eso tengo que estar por aquí cuando vengan a por el cuerpo. Tengo que influenciar sus mentes para que no le hagan eso, ni le cosan los labios, o…— Phil se fue hacia el baño y vomitó. Odiaba a Carlisle de nuevo.
Pero nadie llevó a Esme al hospital, y el Dr. Banner no mencionó nada sobre hacerle una autopsia. Solo sujetó la mano de la madre de Phil y habló lentamente sobre como estas cosas podían pasar y que al menos Esme se había marchado sin dolor.
—Pero hoy estaba mejor. — Susurró la madre de Esme entre lágrimas. —Oh, mi niña, mi niña. Había empeorado, pero hoy estaba mejor.
—A veces pasa eso. — Dijo el Dr. Banner. —Es casi como el último suspiro de vida.
—Pero yo no estuve allí con ella. Dijo la madre de Phil, y ahora no había lágrimas, solo el terrible sonido de la culpabilidad. —
Estaba sola cuando murió.
Phil dijo, —Estaba dormida. Se fue a dormir y nunca se despertó. Si la miras, verás lo pacífica que parece.
Siguió diciendo cosas así, al igual que Charles y el médico, y al cabo del rato los enfermeros se marcharon. Y un poco más tarde, cuando su madre estaba sentada en la cama de Esme acariciando su pelo, la gente de la funeraria vino.
—Dadme unos minutos. — Dijo la madre de Phil, con los ojos secos y pálida. —
Necesito unos minutos más a solas con ella.
Los de la funeraria se quedaron en el comedor, y Carlisle les miró. Phil sabía lo que estaba pasando. Carlisle fijando su mente sobre ellos para hacer que no la embalsamaran.
—¿Religiosos, eh? — Dijo uno de los hombres a Charles, rompiendo el largo silencio.
Charles le miró, con las cejas arqueadas. —¿De qué demonios está hablando?
El hombre asintió. —Lo comprendo. No hay problema.
Phil también lo comprendió. Lo que el hombre estaba escuchando, no era Charles quién lo decía.
—La única cosa es, supongo que querrán hacer el velatorio pronto. — Le dijo el otro hombre a Charles. —O sino tendrá que ser con el ataúd cerrado.
—Sí, ha sido inesperado. — Dijo Charles, con su cara tensándose. —Ha sido una enfermedad muy corta.
Ahora sí estaba escuchando lo que decían. Phil miró a Carlisle y vio como el sudor le recorría la frente. Claramente era complicado controlar tres mentes a la vez.
Al fin Charles se marchó para ir a buscar a la madre de Phil. La llevó a la habitación principal de la casa para evitar que viera lo que iba a suceder.
Lo que pasó fue que los dos hombres entraron en la habitación de Esme con una bolsa para el cuerpo y una camilla. Cuando salieron, había un pequeño y delicado bulto en la bolsa.
Phil sintió perder la racionalidad de nuevo. Quería terminar con todo. Quería hacer un maratón para alejarse corriendo de allí.
En vez de eso, sus rodillas empezaron a doblarse y su visión se le fue.
Brazos fuertes le sujetaron, y le llevaron hasta una silla. —
Aguanta. —
Le dijo Carlisle. —
Solo unos pocos minutos más. Ya casi se ha terminado.
En aquel momento Phil casi podría perdonarle por ser un monstruo chupasangres.
Era muy tarde en la noche cuando finalmente todos se fueron a la cama. A la cama, no a dormir. Phil sentía un gran dolor y miseria que le iba de la garganta a los pies, y estuvo despierto toda la noche hasta que salió el sol.
La funeraria era como una mansión, y la habitación en la que estaba Esme estaba llena de flores y gente. Esme estaba en un ataúd blanco con bordes dorados, y desde lejos parecía que estuviera durmiendo.
Phil no la miró. En vez de eso miró a los visitantes que venían y llenaban el velatorio. Nunca había notado cuanta gente quería a Esme.
—Estaba tan llena de vida. — Dijo su profesora de inglés.
—NO puedo creer que se haya ido. — Dijo un tipo del equipo de fútbol de Phil.
—Nunca la olvidaré. — Dijo una de sus amigas, llorando.
Phil llevaba un traje negro y estaba de pie con su madre y Charles. Era como una cola para las bodas. Su madre no paraba de decir "Gracias por venir." abrazando a la gente. La gente iba, tocaba el ataúd y lloraba.
Y en medio de todo eso, algo extraño sucedió. Phil se vio arrastrado por los llantos. La realidad de la muerte de Esme era tan real que todo el asunto de los vampiros parecía un sueño. Poco a poco, empezó a creerse la historia que estaba fingiendo.
Después de todo, todo el mundo estaba muy seguro. Esme tenía cáncer, y ahora estaba muerta. Los vampiros eran solo seres de supersticiones.
Carlisle no fue al velatorio.
Esme estaba soñando.
Estaba andando junto al océano con Carlisle. Era cálido y podía oler la sal y sus pies estaban mojados y llenos de arena. Llevaba un bañador nuevo, del tipo que cambia de color cuando se moja. Esperaba que Carlisle se fijara en el bañador, pero no dijo nada sobre el.
Después se dio cuenta de que él llevaba una máscara. Eso era extraño, porque iba a ponerse moreno de una forma muy extraña, dejándose la cara blanca.
—
¿No deberías quitarte eso? —
le dijo, pensando que podía ayudar.
—La llevo por mi bien. — Dijo Carlisle – solo que no era la voz de Carlisle.
Esme se asustó. Se acercó y le quitó la máscara.
No era Carlisle. Era un chico con el pelo rubio cenizo, incluso más claro que el de Phil. ¿Por qué no había notado su color de pelo antes? Sus ojos eran verdes – y azules.
—¿Quién eres tú? — Esme preguntó. Tenía miedo.
—No te lo voy a decir. — Sonrió. Sus ojos eran violetas. Entonces levantó su mano, y vio lo que estaba sujetando una Esme. Al menos, tenía forma de Esme, pero era negra. Le acarició la mejilla con la flor.
—Solo recuerda. — Dijo, todavía sonriente. —A veces pasan cosas malas.
—¿Qué?
—A veces pasan cosas malas con la magia. — Dijo, dándose la vuelta y marchándose. Ahora ella estaba sosteniendo la Esme. NI siquiera había dejado huellas en la arena.
Esme estaba sola y el océano estaba furioso. Las nubes se estaban concentrando sobre ella. Quería despertarse ahora, pero no podía, estaba sola y tenía miedo. Soltó la flor y la angustia la recorrió.
—¡James!
Phil se sentó en la cama, con el corazón acelerado.
¿Dios, qué había pasado? Algo como un grito – la voz de Esme.
Estoy alucinando.
Cosa que no era sorprendente. Era lunes, el día del funeral de Esme. En – Phil miró el reloj – cuatro horas tenía que estar en la iglesia. Normal que soñara con ella.
Pero sonaba tan aterrada...
Phil alejó el pensamiento de su mente. No fue complicado. Se había convencido a sí mismo de que Esme estaba muerta, y los muertos no gritan.
En el funeral, Phil se sorprendió. Su padre estaba allí. Llevaba algo que se parecía a un traje, aunque la chaqueta no iba a juego con los pantalones y la corbata estaba arrugada.
—Vine en cuanto lo escuché….
—Bueno, ¿Dónde estabas? —
Dijo la madre de Phil, las finas líneas de tensión se veían en sus ojos, igual que siempre pasaba cuando estaba con su padre.
—De excursión en las montañas Blue Ridge. La próxima vez, lo juro, dejare un número de contacto. Miraré mis mensajes…— empezó a llorar. La madre de Phil no dijo nada más. Simplemente se acercó, y el corazón de Phil se estremeció cuando se agarraron mutuamente.
Sabía que su padre era irresponsable y que había hecho mal muchas cosas. Pero nunca nadie había amado más a su madre. En ese momento, Phil no podía negarlo, ni siquiera comparándolo con Charles.
La sorpresa vino cuando su padre se giró hacia Phil antes del oficio. —Sabes, vino a mi la otra noche. — Le dijo en voz baja. —Su espíritu, quiero decir. Me visitó.
Phil le miró. Ese era el tipo de frases extrañas que habían hecho que se divorciaran. Su padre siempre hablaba de los sueños peculiares y veía cosas que no existían. Sin mencionar que coleccionaba artículos de astrología, numerología y ovnis.
—No la vi, pero la escuché llamándome. Ojala su voz no hubiera sonado tan aterrada. No se lo digas a tu madre, pero creo que no está en paz. — Puso una mano sobre su cara.
Phil sintió cada pelo de su nuca erizarse.
Pero el sentimiento espeluznante desapareció de inmediato cuando comenzó la ceremonia. Escuchando cosas como "Esme vivirá siempre en nuestros corazones y memorias." Un séquito plateado les siguió hacia el cementerio de Forest Park, y todo el mundo estuvo bajo el sol de Junio mientras el cura decía las últimas palabras sobre el féretro de Esme.
Fue un momento terrible. Dos de las amigas de Esme se desmayaron gimiendo histéricamente. La madre de Phil se inclinó y se apoyó en el ataúd de Esme. No había tiempo para pensar – entonces o después en su casa.
Pero fue en casa donde los dos mundos de Phil chocaron. En mitad de la confusión, vio a Carlisle.
No sabía qué hacer. Carlisle no encajaba en lo que estaba pasando. Phil no sabía si decirle que se fuera que la broma se había terminado.
Antes de que pudiera hacer nada, Carlisle se acercó y dijo entre susurros —Estate preparado a las once de la noche.
Phil estaba molesto. —¿Para qué?
—Solo estate preparado. ¿Vale? Y llévate algo de ropa de Esme. Lo que no vayan a echar de menos. —
Phil no dijo nada, y Carlisle le dedicó una mirada exasperada.
—Tenemos que sacarla, idiota. ¿O acaso querías dejarla ahí dentro?
Crash. Ese fue el sonido de los mundos chocando. Por un momento Phil estaba flotando en el espacio con los pies en el aire.
Entonces con un tono normal de voz, se inclinó sobre la pared y susurró —No puedo. No puedo hacerlo. Estás loco.
—Tú eres el que está loco. Actúas como si nunca hubiera pasado. Y tienes que ayudarme, porque no puedo hacerlo solo. Al principio estará desorientada, como una sonámbula. Te necesitará.
Eso galvanizó a Phil. Se incorporó y susurró —¿La escuchaste la otra noche?
Carlisle miró hacia otro lado. —No estaba despierta. Solo estaba soñando.
—¿Cómo podría escucharla desde tan lejos? Hasta mi padre lo hizo. Mira. — Cogió a Carlisle por la solapa de la chaqueta. —¿Estás seguro de que está bien?
—Hace un minuto estabas seguro de que se había ido para siempre. Ahora quieres que te garantice que está bien. Bueno, no puedo decirte nada. — Miró a Phil con los ojos fríos como hielo gris. —Nunca he hecho esto antes, ¿Vale? Solo sigo las instrucciones. Y hay cosas que pueden salir mal. Pero. — Dijo cuando Phil abrió la boca. —Lo que sé es que si la dejamos donde está, tendrá un despertar muy desagradable. ¿Vale?
Las manos de Phil se abrieron lentamente y le soltó la chaqueta. —Sí. Lo siento. Es solo que no termino de creerme esto. — Miró hacia arriba para ver la como la expresión de Carlisle se había suavizado algo. —Pero si estaba gritando la otra noche, entonces es que está viva, ¿Verdad?
—Y fuerte. — Dijo Carlisle. —Nunca he conocido a una telépata tan fuerte. Va a ser increíble.
Phil trató de no imaginarse eso. Por supuesto, Carlisle era un vampiro, y parecía perfectamente normal – casi todo el tiempo. Pero en la mente de Phil se imaginaba a Esme como un monstruo de una película de Hollywood. Con los ojos rojos, piel ceniza y con largos dientes goteando sangre.
Si salía así, intentaría amarla. Pero parte de él quizás querría clavarle una estaba.
El cementerio de Forest Park era completamente distinto por la noche. La oscuridad parecía muy espesa. Había una señal en la verja metálica que decía "Nada de visitantes después del anochecer." Pero la puerta estaba abierta.
No quiero estar aquí, pensó Phil.
Carlisle condujo por la carretera que rodeaba al cementerio y aparcó bajo un gran y viejo árbol.
—¿Qué pasa si alguien nos ve? ¿No tienen un guarda o algo?
—Tienen un vigilante nocturno. Está dormido. Me ocupé de él antes de recogerte.
Carlisle salió y empezó a sacar un montón de cosas del asiento trasero del Integra.
Dos pesadas linternas. Una palanca. Algunos paneles. Y dos nuevas palas.
—Ayúdame a llevar todo esto.
—¿Para qué es todo esto? — Pero Phil le ayudó. La tierra crujía bajo sus pies mientras seguía a Carlisle por el estrecho camino. Subieron unas escaleras de madera y al bajar por el otro lado estaban en Juguetelandia.
Así era como alguien del funeral lo había llamado. Phil había escuchado a dos compañeros de trabajo de Charles hablar de ello. Era una sección donde estaban enterrados los niños. Se notaba solo con mirar las tumbas, porque había pequeños osos esculpidos en ellas.
La tumba de Esme estaba en el borde de Juguetelandia. No tenía lápida todavía, por supuesto. Había solo una marca de plástico verde.
Carlisle tiró todo sobre la hierba y se arrodilló para analizar el suelo con la linterna.
Phil se mantuvo de pie en silencio, mirando el cementerio. Todavía tenía miedo, en parte porque tenía miedo de que les pillaran a medias, y en parte porque no les pillaran. Los únicos sonidos que se escuchaban eran unos grillos y el lejano tráfico. Las ramas de los árboles y las hojas eran agitadas por el viento.
—Está bien. — Dijo Carlisle. —Primero tenemos que quitar el suelo falso.
—¿Eh? — Phil ni siquiera había pensado porque ya había crecido hierba sobre la tumba. Pero por supuesto era falso. Carlisle encontró una de las esquinas y lo enrolló como si fuera una alfombra.
Phil encontró otra de las esquinas. Las bandas eran de unos veinte centímetros de ancho y dos metros de largo. Eran pesadas, pero no fue demasiado complicado enrollarlas y dejarlas al lado de la tumba.
—Déjalas ahí. Tendremos que ponerlas después otra vez. — Gruñó Carlisle. —No queremos que piensen que alguien ha estado aquí.
Se encendió una luz en la mente de Phil. —Para eso es todo esto.
—Exacto. Un poco de suciedad no será sospechoso. Pero si dejamos tierra por todas partes, alguien se hará preguntas. —
Carlisle dejó los cartones alrededor de la tumba. Phil le ayudó a estirarlos.
Lo que había una vez quitado el suelo falso, era un montón de tierra. Phil apuntó con una linterna y cogió una pala.
No me creo que esté haciendo esto, pensó.
Pero lo estaba haciendo. Mientras todo fuera trabajo físico, cavar en el suelo, estaría bien. Se concentró en eso y clavó una pala.
Se hundió en la tierra, sin oponerse. Fue fácil llenar la pala de tierra y ponerla sobre los cartones. Pero cuando llevaba ya treinta palas, empezó a cansarse.
—Esto es una locura. Necesitamos una excavadora. —Dijo, secándose la frente.
—Puedes descansar si quieres. — Dijo Carlisle fríamente.
Phil le comprendió. Carlisle era la excavadora. Era la persona más fuerte que Phil había visto nunca. Clavaba pala tras pala sin siquiera mancharse. Hacía que pareciera divertido.
—¿Por qué no estás en ningún equipo deportivo en la escuela?
—Me gustan más los deportes individuales. Como la lucha. — Dijo Carlisle, y sonrió solo un momento, hacia Phil. Era el tipo de comentario que podría ser malinterpretado. Se refería a pelearse, por ejemplo, con Jackyln o Michaela.
Y, en ese momento, Phil no pudo evitar sonreír también. No pudo pensar en nada para reprobarle.
Incluso con Carlisle, les llevó un buen rato quitar la tierra. Era más profundo de lo necesario, pensaba Phil. Cuando por fin la pala tocó algo sólido, comprendió porqué.
—Es la caja. — Dijo Carlisle.
—¿Qué caja?
—La caja del enterramiento. Ponen el ataúd dentro para que no sea aplastado por la tierra. Sal y pásame la palanca.
Phil salió del agujero y le entregó la pala. Ahora podía ver la caja. Estaba inacabada pero supuso que era una caja rectangular con un candado. Carlisle estaba quitando el candado con la palanca.
—Ya está. —
Dijo Carlisle, con un explosivo gruñido mientras levantó la tapa y la abrió, dejándola junto a la caja. Por eso el agujero era tan ancho, para poder dejar la tapa en un lado y que James estuviera en el otro.
Y ahora, mirando directamente al agujero, Phil podía ver el ataúd. Un ramo de rosas amarillas estaba ligeramente aplastado en la parte superior.
Carlisle estaba respirando fuerte, pero Phil no pensaba que fuera del cansancio. Sus propios pulmones estaban siendo aplastados, y su corazón casi se le salía del cuerpo.
—Oh, Dios. — Dijo silenciosamente, sin ponerle énfasis.
Carlisle miró hacia arriba. —Sí. Este es. — Apartó las rosas hacia la parte inferior del ataúd. Después, en lo que pareció un lento movimiento, empezó a quitar los clavos del ataúd.
Cuando hizo eso, se detuvo un momento, con ambas manos apoyadas sobre la suave superficie del ataúd. Después levanto la tapa, y Phillip pudo ver lo que había dentro.
¡Hola! como se los prometí aquí les dejo el capitulo, bueno creo que es la hora de empezar la cuenta regresiva para el final T.T así que ya nos falta cinco cap! creo que voy a llorar. pero para entretenernos un poco ustedes que creen que significa el sueño de Esme? y ademas quien es el chico del sueño? que vio Philip en la tumba? todo esto y mucho mas en el próximo cap. XD
Alexandra Cullen Hale
