Cap. 16 Secretos y búsquedas

- No sabía que también fueras sastre…-dijo Alicia apartándose suavemente.

- No soy sastre, pero…el hacer sombreros también da ideas para crear algunas cosas…además…recuerda que la vez pasada…hice un vestido para ti…

- Sí…recuerdo…pero éste vestido es aún más hermoso que aquél. – dijo ella contemplándolo de nueva cuenta.

El Sombrerero volvió a mirarla con dulzura.

- Me agrada tanto que te guste…te lo hice con…mucho…amor…

Alicia se volvió de nuevo frente a él. La expresión de su rostro, serena y enamorada no pudo menos que enardecer su corazón. Entonces, estrechó de nueva cuenta al Sombrerero y acercó sus labios para besarlo. El Sombrerero tomó su cabellera dorada entre sus manos y siguió decorando de besos aquellos labios delgados que tanto amaba.

Sus pasos por aquel salón se hicieron cada vez más rápidos. De pronto, el Sombrerero la abrazó y dijo con visible preocupación:

- Tengo miedo de perderte otra vez…a causa del Caballero Negro…

- ¿Qué dice el Oráculo al respecto?

Tarrant respondió:

- Dice que…entre tu y yo debemos acabar con él…y que él morirá irremisiblemente…y también…hay algo más.

- ¿Qué más?

El Sombrerero no se atrevía a decirle aquello que el Oráculo había predicho respecto a los dos…pero que para él era parte de su vida.

- No puedo decírtelo aún…sólo espero que cuando el momento llegue…decidas eso…porque…al igual que, en la batalla contra el Jabberwocky, la decisión será…completamente tuya.

Alicia bajó la cabeza mientras tomaba las manos del Sombrerero.

- Yo también tengo miedo por ti…es curioso…cuando vine aquí sabía de qué huía, pero ahora…ahora no sé qué fue lo que dejé detrás de mí…no recuerdo qué fue lo que quedó allá, arriba, en el mundo superior…pero sólo sé que no puede ser tan importante como lo que tengo ahora frente a mí…tengo muchas ansias de luchar por ti, por todos…de ayudarlos a vencer las dificultades que se nos están presentando…no quiero separarme de ti…

El Sombrerero preguntó a Alicia lo que tanto temía pero al mismo tiempo, tanto deseaba:

- Alicia…tú…¿qué sientes por mí?

Alicia lo miró…aquellos ojos verdosos pero llenos de esperanza…aquellos labios tan tiernos…aquellas manos suaves…acostumbradas a los hilos, a las agujas, a las tijeras y los dedales…el olor a fantasía que desbordaba su pecho, cubierto con aquella gabardina negra…los tubos de hilo de colores que pendían de su traje…pero sobre todo…la sincera sonrisa que siempre tenía para ella…la dulzura de sus palabras, de su tono y su trato, el calor de su abrazo…eso la convencía inmediatamente de que su ser lo anhelaba, de que había vivido durante muchos años aguardando el momento de volver a estar cerca suyo…entonces…respondió :

- Yo…te amo, Tarrant…apenas si puedo creer lo que te estoy diciendo…pero…es verdad…te amo, y agradezco que…no seas un sueño…que no seas producto de mi imaginación…

Una gran sonrisa se dibujó en el rostro del Sombrerero…entonces un ataque de alegría lo abordó.

- Eso me da mucha alegría, porque…eso quiere decir que tú sientes lo mismo que yo…o sea…yo también te quiero, es más…te amo y…

- ¡Sombrerero!

- Estoy bien…-dijo conteniendo la respiración.

Dieron otra vuelta por el castillo y volvieron a la mesa del té.

Ya sentados Tarrant tomó su reloj y mirándolo dijo a Alicia:

- Tal parece que el tiempo volvió a detenerse…qué extraño, ahora ya camina…-dijo con una leve sonrisa. Por cierto, linda…¿ya descubriste por qué un cuervo es igual a un escritorio?

Alicia sonrió y dijo:

- Aún no…no tengo idea…-contestó ella tiernamente…-¿tú ya lo sabes?

- Juntos podríamos averiguarlo…-susurró cerca de sus labios.

L a Liebre de Marzo lanzó un grito de emoción:

- ¡Viva! El Sombrerero cumplirá su sueño.

Tarrant hizo una señal a la Liebre de que no revelara aquel secreto.

El Lirón continuó:

- Sabíamos que eso pasaría…están hechos el uno para el otro…

Las tazas pasaron de unos a otros y las teteras iban y venían sirviendo el té continuamente. El Gato de Cheshire también estaba presente en aquella reunión.

- El tiempo es algo raro en los sueños- aseveraba Alicia.

- Pero ahora has vuelto…y podemos pensar en el Magnous Day…

- Magnous Day- susurró casi en un suspiro La Liebre de Marzo.

Chessur comentó:

- Estoy tan cansado de tener que hablar de muertes y de justicia que de nuevo no puedo tomar mi té.

El Sombrerero retomó aquella actitud de ironía.

- Como antes…nuestro mundo está cerca del caos…y el humilde Chessur ya no tiene ganas de su té.

Alicia ya estaba a la expectativa de una posible crisis inmediata. Igual que en la otra ocasión, ya sabía lo que tenía que hacer.

- Sabes perfectamente que no pude defenderte del Caballero Negro.

Alicia estaba a punto de evitar aquella tragedia que parecía inminente. Pero, para su sorpresa, el Sombrerero se calmó tras mirarla a ella.

- Está bien...tienes razón, Chessur…no puedo enojarme contigo ésta vez…no pudiste evitarlo…el Caballero te engañó y se llevó mis tijeras…- señaló con algo de tristeza.

Alicia respiró hondamente y el Lirón y la Liebre descansaron.

De pronto una sombra pareció cernirse sobre todos. El Sombrerero no estaba tranquilo. Pretendió ocultar a Alicia pero ésta vez no había pishalver que pudiera servir para hacerle pequeña, además de que no sólo por Alicia el Caballero estaba dispuesto a invadir.

- Los Growins- dijo La Liebre- deben ir al fondo de Trotter's Bottom.

- ¿Cómo saben que son los Growins?- preguntó Alicia.

- Cada vez que aparecen…las nubes se ennegrecen.

- Entonces…es mejor irnos de aquí- dijo Alicia.

El Sombrerero la tomó de la mano. La Liebre dijo:

- Nosotros los cubriremos por ahora…escapen…

Tarrant y Alicia salieron corriendo juntos y se escondieron en el bosque de árboles altos. Cuando estuvieron escondidos dijo él:

- Creo que por ahora estaremos tranquilos..-dijo él.

Alicia volvió a recostar su cabeza en el pecho de El Sombrerero. Él musitó:

- No dejaré que nada te pase.

- Podemos ganar tiempo…¿dónde crees que el Caballero tenga tus tijeras?

- En el palacio que tiene en el parte oscura de Underland… donde adiestra a los Growins…

- Vamos…

El Sombrerero dijo:

- No quiero arriesgarte…

- Yo no pienso dejarte solo…

- ¿Por qué siempre eres…demasiado hermosa y demasiado buena…?

Un beso dulce los unió y juntos salieron hacia la oscuridad de Underland.