N/A: la historia y los personajes no me pertenecen, la trama es de la maravillosa Lisa Jane Smith yo solo la adapto con los personajes de la maravillosa Stephenie Meyer. XD


Capítulo 12

Esme estaba tumbada sobre el terciopelo blanco, con los ojos cerrados. Se veía muy pálida y extrañamente hermosa ‐ ¿Pero estaba muerta?

"Despierta." Dijo Carlisle. Puso una mano sobre ella. Phillip tenía el sentimiento de que le hablaba con su mente además de con su voz.

Hubo un agónico minuto en el que no pasó nada. Carlisle puso su otra mano bajo el cuello de Esme, levantándola ligeramente. "Esme, es la hora. Despierta. Despierta."

Las pestañas de Esme vibraron.

Algo rugió violentamente dentro de Phillip. Quería gritar victorioso y golpear la hierba. También quería irse corriendo. Finalmente se estiró junto a la tumba, con las rodillas juntas.

"Venga, Esme. Levanta. Tenemos que irnos." Carlisle estaba hablando con un tono amable, con la voz insistente como si hablara con alguien que acababa de salir bajo el efecto de la anestesia.

Que era exactamente como Esme parecía. Mientras Phil la miraba fascinado y aterrado, parpadeó y movió su cabeza ligeramente, entonces abrió los ojos. Los cerró casi inmediatamente, pero Carlisle siguió hablándole, y la siguiente vez que los abrió, no los cerró.

Entonces, con Carlisle hablándole dulcemente, se sentó.

"Esme." Dijo Phil. No lo pudo evitar. Su pecho estaba a punto de estallarle.

Esme miró hacia arriba, apartó la mirada rápidamente de la luz de la linterna.

"Venga." Dijo Carlisle, ayudándola a salir del ataúd. No fue complicado, Esme era pequeña, y Phil acercó una mano para ayudarla.

Entonces, con una especie de convulsión, la abrazó.

Cuando se apartó, ella parpadeó al verle. Con el ceño fruncido. Chupó su dedo índice y pasó el húmedo dedo por su cara.

"Estás sucio." Dijo ella.

Podía hablar. No tenía los ojos rojos ni la piel ceniza. Estaba viva.

Debilitado por la alegría, Phil la abrazó de nuevo. "Oh, Dios. Esme. Estás bien. Estás bien."

Casi no notó que ella no le devolvía el abrazo.

Carlisle salió del agujero. "¿Cómo te sientes, Esme?" dijo. Con era educación. Era una pregunta necesaria.

Esme le miró, y después a Phillip. "Me siento… bien."

"Eso es bueno." Dijo Carlisle, todavía mirándola como si fuera un gorila esquizofrénico de seiscientos quilos.

"Tengo… hambre." Dijo Esme, con el mismo agradable tono de voz que había usado antes.

Phil parpadeó.

"¿Por qué no vienes aquí, Phil?" Dijo Carlisle, haciendo un gesto tras el.

Phil estaba empezando a sentirse incómodo. Esme estaba… ¿Podía estar oliéndole? No muy sonoramente, pero como si fuera un gato. Estaba olisqueando su hombro.

"Phil, creo que deberías acercarte." Carlisle dijo, con más énfasis. Pero lo que sucedió después fue demasiado rápido para Phil.

Unas delicadas manos le agarraron como acero. Esme le sonrió con los dientes afilados, después fue directamente hacia su cuello.

Voy a morir, pensó Phil con una tranquilidad pasmosa. No podía pelear con ella. Pero su primer intento falló. Los afilados dientes le rozaron el cuello.

"No, no lo harás." Dijo Carlisle. Puso un brazo alrededor de la cintura de Esme, alejándola de Phil.

Esme dejó escapar un suspiro de decepción. Mientras Phil se ponía de pie, ella le miraba como si fuera un insecto interesante. Sin apartar la vista de él, ni siquiera cuando Carlisle le hablaba.

"Ese es tu hermano, Phil. Tu hermano gemelo. ¿Te acuerdas?"

Esme miró a Phil con las pupilas dilatadas. Phil notó que no solamente parecía pálida, sino hambrienta y mareada.

"¿Mi hermano? ¿Uno de nuestra especie?" Esme dijo, sonando asombrada. Su nariz seguía olisqueando y tenía los labios entreabiertos. "No huele como nosotros."

"No, no es de los nuestros, pero tampoco es para comer. Vas a tener que esperar un poco para alimentarte." A Phillip le dijo, "Vamos a llenar otra vez el agujero, rápidamente."

Phillip al principio no pudo moverse. Esme todavía le estaba mirando intensamente. Se quedó de pie en la oscuridad con su mejor vestido blanco, tan ligero como una flor, con el pelo cayendo sobre su cara. Y le miraba con ojos de jaguar.

Ya no era humana. Era otra cosa. Lo había dicho ella misma, ella y Carlisle eran de un tipo y Phil era algo diferente. Ella pertenecía al Mundo de la Noche ahora.

Oh, Dios, quizás debería haberla dejado morir, pensó Phil, y cogió una pala con las manos temblorosas. Carlisle ya había puesto la tapa de la caja en su lugar. Phil echó tierra encima sin mirar donde caía. Su cabeza le daba vueltas como si su cuello fuera de plastilina.

"No seas idiota." Dijo una voz, y unos fuertes dedos se cerraron sobre la muñeca de Phil. Borrosamente, Phil vio a Carlisle.

"No está mejor muerta. Ahora solo está confusa. Esto es temporal, ¿Vale?"

Las palabras eran bruscas, pero Phil se sintió aliviado. Quizás Carlisle tenía razón. La vida era buena, de todas las formas. Y Esme había escogido esa.

Aun así, había cambiado, y solo el tiempo diría cuanto.

La única cosa era – que Phil había cometido el error de pensar que los vampiros eran como los humanos. Se había acostumbrado tanto a Carlisle que se había olvidado de sus diferencias.

No volvería a repetir ese error.

Esme se sentía genial – en casi todos los aspectos.

Se sentía fuerte. Se sentía poética y llena de posibilidades. S sentía como si hubiera salido de su cuerpo como una serpiente, para revelar una nueva piel debajo.

Y sabía, sin estar segura de quién era, que no tenía cáncer.

Se había ido, la cosa terrible que había estado en su interior. Su nuevo cuerpo lo había matado y absorbido de alguna manera. O quizás era que cada célula y molécula de Esme Platt había cambiado.

Fuera como fuera, se sentía vibrante y saludable. No solamente mejor que antes de tener cáncer, sino mejor de lo que se había sentido en su vida. Era consciente de todo su cuerpo, y sus músculos parecían estar trabajando de una forma dulce y casi mágica.

El único problema es que tenía hambre. Le estaba costando toda su voluntad no tirarse encima del chico rubio que estaba en el agujero. Phillip. Su hermano.

Sabía que era su hermano, pero también era humano y podía ver el sabroso líquido lleno de vida que recorría sus venas. El fluido electrificarte que necesitaba para sobrevivir.

Salta encima de él, parte de ella decía. Esme se estremeció y trato de alejar ese pensamiento. Sintió algo en su boca al bajar su labio inferior, puso su dedo pulgar encima instintivamente.

Era un diente. Un delicado y curvado diente. Sus caninos eran largos y puntiagudos, y muy sensibles.

Que extraño. Rozó sus nuevos dientes cuidadosamente, después los exploró con su lengua. Los apretó contra sus labios.

Al cabo de un rato volvieron a su tamaño normal. Si pensaba en humanos llenos de sangre como si fueran fresas, volverían a salir.

¡Hey, mira lo que puedo hacer!

Pero no se fijó en los dos pequeños chicos que estaban llenando el agujero. Miró alrededor y trató de distraerse.

Extraño – no parecía ser ni de día ni de noche. Quizás había un eclipse. Era demasiado oscuro para ser de día, pero demasiado claro para ser de noche. Podía ver las hojas de los árboles y el musgo en los troncos. Pequeñas polillas volaban entre ellas, y podía ver sus pálidas alas.

Cuando miró al cielo, se sorprendió. Había algo flotando ahí, un redondo gigante que emanaba luz plateada. Esme pensó en naves espaciales, en mundos alienígenas, pero pronto se dio cuenta de la verdad.

Era la luna. Solo una normal luna llena. Y el motivo por el que parecía tan grande y luminosa era porque tenía visión nocturna. Por eso también podía ver las polillas.

Todos sus sentidos se habían agudizado. Deliciosos olores llenaban su nariz, los olores de animales excavando, de pájaros volando. Captó el olor de un conejo en el aire.

Y podía escuchar cosas. Una vez giró su cabeza al escuchar un perro ladrar a su lado. Después se dio cuenta de que estaba muy, muy lejos del cementerio. Pero sonaba tan cerca.

Seguro que también puedo correr muy rápido, pensó. Sus piernas le hormigueaban. Quería correr hacia la gloriosa noche, ser una con ella. Ahora ella era parte de la noche.

Carlisle, dijo. Y lo extraño es que lo dijo sin pronunciarlo en voz alta. Era algo que sabía hacer sin pensar.

Carlisle miró hacia arriba. Aguanta, le dijo de la misma manera. Casi hemos terminado.

¿Entonces luego me enseñarás como cazar?

Asintió, levemente. Su pelo caía sobre su cabeza y parecía adorable. Esme se sintió como si nunca le hubiera visto antes – porque ahora le veía con sus nuevos sentidos. Carlisle no era solamente pelo castaño y enigmáticos ojos y poco musculoso cuerpo. Era el olor de la lluvia de invierno, el sonido de su corazón de predador, y el aura plateada que podía sentir a su alrededor. Podía sentir su mente, clara y aguda pero amable y piadosa a la vez.

Ahora somos compañeros de caza, le dijo entusiasmada, y él sonrió y asintió. Pero bajo eso sentía que él estaba preocupado. O estaba triste o ansioso sobre algo, algo que le estaba ocultado.

No podía pensar en ello. Ya no sentía hambre… se sentía extraña. Como si estuviera teniendo problemas para respirar.

Carlisle y Phillip estaban sacudiendo los cartones, desenrollando de nuevo la hierba artificial para cubrir la tumba. Su tumba. Era gracioso que no lo hubiera notado antes. Había estado tumbada en su tumba – debería sentir repulsión o tener miedo.

No era así. No recordaba haber estado ahí – no recordaba nada desde que se había ido a dormir en su habitación hasta que se había despertado cuando Carlisle la llamó.

Excepto un sueño…

"Está bien." DIJO Carlisle. Estaba doblando los cartones. "Podemos irnos. ¿Cómo te sientes?"

"Um… algo extraña. No puedo respirar bien."

"Yo tampoco." Dijo Phil. Estaba respirando fuertemente y secándose la frente. "No sabía que cavar una tumba fuera un trabajo tan duro."

Carlisle le dedicó a Esme una mirada interrogativa. "¿Crees que podrás llegar hasta mi apartamento?"

"¿Hmm? Supongo que sí." Esme no sabía de lo que estaba hablando. ¿Llegar cómo? ¿Y porqué deberían ir a su apartamento para respirar?

"Tengo un par de donantes seguros en el edificio." Dijo Carlisle. "No quiero que estés en las calles, y creo que allí estarás a salvo."

Esme no preguntó a qué se refería. Estaba teniendo problemas en pensar con claridad.

Carlisle quería esconderla en el asiento trasero de su coche. Esme se negó. Necesitaba sentarse delante para sentir el aire en su cara.

"Está bien." Dijo Carlisle finalmente. "Pero al menos tapa tu cara con tus manos. Iré por calles secundarias. No puedes ser vista. Esme."

No parecía haber nadie en las calles para verla. El aire que golpeaba sus mejillas estaba frío y le sentaba bien, pero no le ayudaba a respirar. No importa lo mucho que lo intentó, no podía tomar aire.

Estoy híper ventilando, pensó. Su corazón estaba acelerado, sus labios y su lengua parecían secos. Y todavía tenía el sentimiento de estar ahogándose.

¿Qué me está pasando?

Entonces el dolor empezó.

Calambres agónicos en sus músculos – como los que tenía cuando hacía demasiado deporte en la escuela. Vagamente, en mitad del dolor, recordó a su profesor de educación física decirle. "Los calambres ocurren cuando no llega suficiente sangre a los músculos. Al final los músculos terminan muriendo si no la consiguen."

Oh, duele. Duele. Ni siquiera podía pedirle ayuda a Carlisle; todo lo que podía hacer era sujetarse al a puerta del coche y tratar de respirar. Estaba jadeando, pero no le servía de nada.

Calambres por todas partes – y ahora estaba tan mareada que las luces de la calle parecían borrosas.

Estaba muriendo. Algo había ido terriblemente mal. Se sentía como si estuviera bajo el agua, tratando de buscar oxígeno desesperadamente – solo que no había oxígeno.

Y entonces vio el camino.

O lo olio, a decir verdad. El coche se detuvo en un semáforo. La cabeza de Esme y sus hombros sobresalían ahora por la ventanilla – y de pronto vio un atisbo de vida.

Vida. Lo que necesitaba. No se lo pensó, simplemente actuó. Con un movimiento, abrió la puerta del coche y salió fuera.

Escuchó los gritos de Phil tras ella y los de Carlisle en su cabeza. Los ignoró a ambos. Nada importaba excepto detener el dolor.

Cogió al hombre que estaba en la acera igual que un ahogado se agarra a un salvavidas. Instintivamente. Era alto y fuerte para ser humano. Llevaba un traje negro y una chaqueta ancha. Tenía algo de barba y su piel no estaba muy limpia, pero eso no era importante. No estaba interesada en el recipiente, solo en la sustancia roja que había dentro.

Esta vez su mordisco fue preciso. Sus maravillosos y afilados dientes se clavaron en la garganta del hombre. El hombre se resistió un poco y luego se quedó rígido.

Y entonces estaba bebiendo, su garganta se llenaba de ese sabor cobrizo y dulce. Un hambre animal la asaltó cuando notó sus venas. El líquido que llenaba su boca era salvaje y primitivo y cada trago la llenaba de vida.

Bebió y bebió, y sintió el dolor desaparecer. En su lugar había una gran euforia. Cuando se detuvo para respirar, pudo sentir como sus pulmones se llenaron de aire, querido aire.

Empezó a beber de nuevo, a chupar, a lamer. El hombre tenía un río entero de liquido dentro de él, y ella lo quería todo.

Entonces fue cuando Carlisle trató de soltarla.

Habló tanto en voz alta como en su mente y su voz era intensa. "Esme, lo siento. Lo siento. Ha sido mi culpa. No debería haberte hecho esperar tanto tiempo. Pero ya has tomado suficiente. Puedes parar."

Oh… confusión. Esme era medio consciente de que Phillip, su hermano Phillip, la miraba aterrado. Carlisle había dicho que podía parar, pero eso no quería decir que tuviera que hacerlo. No quería. El hombre ya no se resistía. Parecía estar inconsciente.

Se inclinó de nuevo. Carlisle la apartó bruscamente.

"Escucha." Dijo. Sus ojos estaban tranquilos, pero su voz era fuerte. "Ahora es cuando puedes elegir, Esme. ¿Realmente quieres matarlo?"

Las palabras resonaron en su cabeza y la devolvieron a la realidad. Matar… esa era la forma de conseguir poder, pensó. La sangre era el poder y la vida y la energía. Si

vaciaba al hombre como si fuera una naranja, tendría el poder de su esencia. ¿Quién sabe lo que sería capaz de hacer entonces?

Pero… era un hombre, no una naranja. Un ser humano. Ella había sido uno de ellos antes.

Lentamente, y a su pesar, se apartó del hombre, Carlisle dejó escapar un largo suspiro. Le acarició el hombro y se sentó en la acera, como si estuviera demasiado cansado para permanecer de pie.

Phil estaba apoyado contra la pared de un edificio cercano.

Estaba pálido, Esme podía sentirlo. Podía incluso saber lo que estaba pensando – palabras como asqueroso e inmoral. Una frase que era algo como "¿Merece la pena salvarle la vida si ha perdido su alma?"

Carlisle se giró para mirarle, y Esme pudo sentir su furia y rabia. "¿No lo comprendes, verdad?" Dijo salvajemente. "Podría haberte atacado en cualquier momento, pero no lo hizo, incluso aunque pensaba que se estaba muriendo. No es como tener sed – es como ahogarse. Tus células empiezan a morir por falta de oxígeno, porque tu propia sangre no puede transportarlo. Es el peor dolor que existe, pero no fue a por ti para detenerlo."

Phillip pareció estupefacto. Miró a Esme, y después levanto una mano.

"Lo siento…"

"Olvídalo." Dijo Carlisle secamente. Le dio la espalda a Phil y examinó al hombre. Esme podía sentir como expandía su mente. "Le estoy diciendo que olvide todo esto." Le dijo a Esme. "Todo lo que necesita es descansar un poco, quizás pueda hacerlo aquí mismo. Mira, las heridas ya se están curando."

Esme lo vio, pero no podía sentirse feliz. Sabía que Phil todavía estaba molesto con ella. No solo por lo que había hecho, sino por lo que era.

¿Qué me ha pasado? Le preguntó a Carlisle, lanzándose sobre sus brazos. ¿Me he convertido en algo horrible?

La sujetó duramente. Solo eres diferente. No horrible. Phil es un imbécil.

Quería reírse de eso. Pero podía sentir la tristeza bajo su amor y protección. Era la misma tristeza ansiosa que había sentido en él antes. A Carlisle no le gustaba ser un predador, y ahora había convertido a Esme en una. Su plan había salido bien – y Esme nunca volvería a ser la de antes.

Y aunque podía escuchar sus pensamientos, no era igual que cuando habían intercambiado sangre. Quizás nunca más volvieran a sentir esa unión.

"No había elección." Dijo Esme, y lo dijo en voz alta. "Hicimos lo que había que hacer. Ahora tenemos que sacarle el mejor partido posible."

Eres una chica valiente, ¿Alguna vez te lo había dicho?

No. Y si lo hubieras hecho, no me importaría escucharlo otra vez.

Pero condujeron al apartamento de Carlisle en silencio, con la depresión de Phil llenando el asiento trasero.

"Mira, puedes coger el coche para volver a tu casa." Dijo Carlisle mientras vaciaba el maletero y sacaba la ropa de Esme. "No quiero que Esme se acerque demasiado allí, y no quiero dejarla sola."

Phil miró hacia el edificio como si algo le hubiera golpeado. Entonces se aclaró la garganta. Esme sabía porqué – el apartamento de Phil era un lugar no recomendable, y nunca la habían dejado ir por las noches. Por lo visto a Phil todavía le preocupaba su hermana pequeña. "Tú, eh, ¿No puedes llevarla a la casa de tus padres?"

"¿Cuántas veces tengo que decirlo? No, no puedo llevarla a casa de mis padres porque no saben que es un vampiro. Ahora mismo es un vampiro ilegal, una renegada, lo que quiere decir que tiene que permanecer oculta, hasta – que arreglemos las cosas, de alguna manera."

"¿Cómo…?" Phil se detuvo y sacudió la cabeza. "Vale. No esta noche. Hablaremos sobre ello otro día."

"No, no lo haremos." Dijo Carlisle secamente. "Ya no eres parte de esto. Es cosa de Esme y mia. Todo lo que tienes que hacer es volver a tu casa y llevar una vida normal, y sobre todo mantener la boca cerrada."

Phil empezó a decir otra cosa, pero se detuvo. Cogió las llaves de Carlisle. Después miro a Esme.

"Me alegro de que estés viva. Te quiero." Le dijo.

Esme sabía que quería abrazarla, pero algo les retuvo a ambos. Había un vació en el pecho de Esme.

"Adiós, Phil." Le dijo, y él entro en el coche y se fue.


¡hola! chicas enserio discúlpeme la tardanza solo que he estado toda la semana enferma y es ahorita que estoy en la computadora, pero a lo que venimos nuestra Esme ya ¡despertó! y ya también se alimento aunque no de la manera de que Carlisle tenia planeado pero en fin (Alexandra se para y busca la caja de pañuelos) ya solo faltan cuatro capítulos T.T ¡y yo quiero a Phil! (Alexandra mira la pantalla con cara de psicópata) creo que es injusto lo que le dijo Carlisle... pero necesario y bueno la despedida de los gemelos me llego a mi pobre corazón.

PD: LA próxima actualización si dios quiere sera en la noche de brujas así que no se olviden... ¿Dulce o Travesuras?

Alexandra cullen Hale