Cap. 28 La loca fiesta de té
Para Alicia la situación dentro de aquella habitación era sumamente complicada porque su estatura era demasiado molesta.
Chessur dijo en voz baja:
- Tengo el pishalver…lo voy a hacer pasar bajo tu pie…
Alicia vio pasar rodando el pequeño frasco que contenía el pishalver; sin embargo su mirada se volvió de decepción al notar el tamaño del mismo. La cantidad no alcanzaría para devolverla a la estatura que llevaba cuando entraron.
.¿Qué vamos a hacer?- preguntó Alicia.
Chessur opinó:
- No te preocupes, algo se nos ocurrirá; por ahora bebe esa cantidad.
Alicia bebió el pishalver y su estatura descendió sólo treinta centímetros.
Sin embargo, con esa estatura podía salir de allí, aunque no exactamente sin ser vita ni sentida por los Growins. Chessur volvió a decir:
- Espera…trata de salir como puedas y esconderte, voy a pedir ayuda.
- ¿A quién?
- Tal vez a la Reina Blanca, primero…
- Cuídate, Chess…
El gato salió de ahí desvaneciéndose por una rendija y trató de ubicar el camino a Troter's Bottom. Sin embargo, se encontró en el camino con una nariz húmeda y pegajosa. Se materializó y se colocó justo enfrente de quien lo husmeaba con insistencia.
- ¿A dónde vas?- preguntó el dueño de la nariz.
- A Marmoreal, mi querido Rohan- dijo el gato sonriendo, aunque con los bigotes erizados de miedo.
- ¿Para qué?- insistió el desconfiado sabueso, puesto que, desde que Chessur frecuentaba el Castillo del Caballero Oscuro nadie confiaba en él.
- Estoy buscando a la Reina Blanca…soy emisario de Alicia…
- ¿Alicia?- preguntó el sabueso.
- Sí, la misma.
Los ojos del hijo de Bayard se iluminaron cuando Chessur evocó el nombre de la pequeña y rubia salvadora.
- ¿Cómo está ella? – insistió el sabueso.
- Atrapada en el Castillo de los Growins.
- ¿Y cómo piensas liberarla?
- Es por eso que necesito la ayuda de la Reina Blanca.
Rohan comentó:
- No sabemos dónde está…ya tiene mucho tiempo que se fue…y tememos por ella.
- ¿A dónde fue?
- Dijo que iría a tratar de convencer a Gualterius.
- No te preocupes- añadió Chessur- yo me encargaré…diles a sus súbditos que todo estará bien…que rescataremos a Mirana…cuanto antes.
- Que haya suerte, Chessur…-dijo Rohan.
Mientras tanto, Mirana trataba de ubicar alguna salida para escapar. Sin embargo no había ningún escondrijo. Seguía pensando que tal vez el corazón de Gualterius se había mudado en su contra…que ya no sería el mismo que ella creyó…que había dejado de amarla. Aún así, ella no había dejado de quererlo…su corazón aún le recordaba los momentos agradables que había pasado junto a él.
En su memoria un instante memorable vino a su cabeza:
" Era Abrilij…y los ilescos topos gurifleando gimeaban en el waibo…oh…mimosos estaban los borojobos y guriflaban los ratajaibos….
Mirana en su caballo cabalgaba por toda la campiña de Troter's Bottom, cuando Iracebeth se acercó para preguntar:
- Hermanita…¿qué cuentas hoy? ¿Acaso has venido a pasear?
- Iracebeth…oh…Racie…¿qué te trae por aquí? ¿Quieres venir a mi castillo?
- No…a ese lugar tan lleno de…luz…¿para qué? Sin embargo…podrías darme algo que yo necesito…
- ¿Qué es?
- Quiero tu corona…
- No…Racie…sabes que eso no puede ser…
Entonces Gualterius se acercó en su brioso corcel para evitar que el Jabberwocky de Iracebeth la dañara.
Iracebeth se marchó, presa de ira y celos, antes del enfrentamiento.
Gualtierus la estrechó y dijo:
- Mi reina…te adoro…mientras yo viva…nadie te dañará…te protegeré con mi vida.
Mirana sonreía y respondía:
- Has sido lo más hermoso que me ha pasado…yo también te amo, Gualterius…por defenderme ahora contra mi hermana, has ganado mi total confianza y mi amor…
- He de hacerme merecedora de tu amor…y quiero hacerme digno de ti…para poder proponerte…matrimonio…"
Mirana salió de sus cavilaciones al darse cuenta que nada conseguía pensando. Pero recordó que Gualtierius había dejado un libro especial…al parecer un diario…estaba cerca de donde ella estaba presa. Entonces intentaría liberarse para tomarlo y usarlo para rescatar Underland.
Alicia salió y notó que los Growins avanzaban en una estela oscura y profunda que le cercaba el paso…tomó entonces las Tijeras y éstas comenzaron a brillar…al parecer los Growins se cegaban; un camino se abrió entre ella y aquellas vibraciones oscuras y Alicia salió corriendo antes de que la persiguieran.
Huyó lo más pronto que pudo y se escondió en las proximidades de Troter's Bottom. Se apresuró a llegar hasta Marmoreal…pero cuando llegó Rohan le salió al paso:
- Alicia…Mirana…está presa en el castillo de Gualterius.
- Iremos por ella…pero primero debemos idear un plan…reúnanse todos en el salón del trono. Que todos nos unamos para salvar a nuestra reina…debemos evitar que Gualterius le haga daño…
La fiesta del té ya estaba lista en el centro del jardín del castillo de Gualterius.
Tarrant dio un último vistazo a Mirana antes de reunirse con él y le prometió hacer todo lo posible para distraer la atención de Gualterius y lograr que ella pudiera escapar.
Gualterius entró a la fiesta mientras escuchaba al Sombrerero conversar con La Liebre de Marzo y el Lirón sobre la reunión.
- ¿Qué les parece el Battemberg?- preguntaba la Liebre.
- Exquisito- respondía Tarrant.
El Caballero arribó al lugar de la fiesta. El Sombrerero lo recibió diciendo:
- Bienvenido…eres tú…cuánto tiempo sin verte en esta fiesta…hacía demasiado que no nos reuníamos así…
- No estaba de humor para venir pero…ya que insististe.
- Antes de comenzar…por el principio, supongo…¿por qué no celebramos que nos hemos reencontrado? Cantemos la canción que hace tanto tiempo nos deleitaba en estas fiestas: ahora…todos juntos- invitó.
"Feliz, feliz no cumpleaños…a tu, ati…"
Gualterius se sacudió. Hacía tanto tiempo que no escuchaba esa canción.
- Bien, bien…ya cantaron el feliz no cumpleaños…ahora a lo que vine…
Pero Tarrant lo instó.
- Espera…aún no hemos revisado cuánto tiempo ha pasado…Liebre…un poco de mantequilla por favor…¿tienes aún tu reloj, Gualterius?
El Caballero les dio el reloj. Tarrant lo revisó cuidadosamente y luego dijo:
- Lo sabía: tiene dos días de atraso…pero…no hay nada que un poco de mantequilla no pueda resolver.
Lo abrió y comenzó a untar el reloj con mantequilla. Luego agregó un poco de té y dejó que el mismo reventara.
- ¿No se los dije? Dos días de atraso…
- ¿Qué fue eso?- dijo Gualtierius quien comenzaba a sacarse de quicio.
- Espera…a cambiar, a cambiar…
Entonces toda la mesa se cambió de lugar a otra taza.
- Así está mejor…taza limpia…
Gualterius se desesperaba, al tiempo que el Sombrerero iniciaba la conversación.
- ¿En qué se parece un cuervo a un escritorio?
Gualterius se intrigó. Ciertamente, no estaba seguro de continuar con aquella loca fiesta de té, pero se quedó pensando en aquel viejo acertijo.
- Un momento…creo que yo tengo la respuesta- aseveró Gualterius.- Pero…no quiero equivocarme…
- ¿Y bien? ¿Sabes o no?- insistió Tarrant.
- No…no lo sé…¿en qué se parecen?
- No tengo la menor idea- resolvió Tarrant con una sonrisa.
Gualterius golpeó la mesa.
-¡Ya me cansaron! Esto es demasiado.
El Sombrerero se sacó de la manga la primera idea que cruzó por su loco cerebro.
- Aguarda un momento…aún no hemos comenzado a fraguar el plan…ahora ya podemos planear las matanzas y todo eso…por eso digo que es tiempo de perdonar y olvidar u olvidar y perdonar, en todo caso, lo más conveniente, espero…
Sumergió el reloj de Gualtierius en el té y sonrió.
- Hace tic, hace tic otra vez…
- ¿Gustas un poco de té Gualterius?
El Caballero Oscuro negó.
- No…no me gusta el té.
De pronto apareció en escena Alicia junto a Chessur tomando un lugar en la mesa.
- ¿Llego tarde para la fiesta?
El rostro de Tarrant se iluminó pero trató de actuar en consecuencia.
- A…Ada…estás aquí…siéntate…apenas estamos comenzando…
- Gracias…-dijo ella mientras por debajo de la mesa entregaba a Tarrant sus tijeras doradas.
Tarrant sonrió levemente y acarició por debajo la mano de Alicia.
- ¿Y bien? Este té está…delicioso…¿cierto, Gualterius?
El Caballero Oscuro dijo:
- No…no lo he probado pero…si tú lo dices, lo haré…veamos…
Antes de que pudiera probarlo, Chessur comentó:
- Con tanta charla de matanzas y sangre…ya no puedo tomar mi té.
- Ah…estamos…a punto de trazar un buen plan para reorganizar este país…y el humilde Sonriente ya no quiere tomar…su té…
- Yo no estoy creo que esto resulte…
Tarrant se molestó y comenzó a gritar:
- No pensarás huir, gran cutler yucking surpal barmun broken brigmin!
Gualterius notó que el Sombrerero se llenaba de ira y luego notó cuando el Lirón lo llamó. Entonces repuso:
- Estoy bien…
Mientras tanto Alicia aguardaba el momento en que Gualterius reaccionará negativamente. Afortunadamente éste aún no llegaba.
Dentro, McTwisp llegó a donde estaba Mirana. Ella le pidió.
- Mc Twisp…acércame por favor aquel libro…
- Con gusto, mi señora- dijo el Conejo Blanco jalando el libro como pudo.
Cuando lo tuvo en sus manos Mirana comenzó a hojearlo…ese libro podría ser la clave para salir y para evitar que Underland desapareciera…
