Konnichiwa! Acá les traigo el segundo capítulo, me tarde un poco en escribirlo porque las ideas se me estancaron. Una amiga cercana me hizo varias críticas constructivas acerca del fic, casi que tuve que re estudiar la trama que tenia y pues aun no decido como va terminar esto, pero espero les guste. La historia ira algo lenta por ahora, necesitaba explicar algunas cositas xd.
Aclaratoria: Esta historia se puede ubicar luego de la saga de las hormigas quimeras (con unos pequeños cambios ;o)
Disclaimer: Lo mismo de siempre, los personajes de Hunter x Hunter no me pertenecen son propiedad de Trollgashi-sensei Sama; digo Togashi-Sensei (Te odio pero como te amo UoU).
Capítulo 2: ¿Solución? x Acercamiento x Bienvenidos
Los largos cabellos blancos bailaban al compás del viento, la noche parecía estar más brillante y esa neblina enceguecedora desapareció, dejando así ver el firmamento nocturno. Tun-Tun, Tun-Tun. Los latidos de su corazón era lo único que podía escuchar mientras corría por el bosque. Recordaba lo que había ocurrido hace un momento, se sintió bendecido y a la vez maldito. « ¿Qué hice? Actuando de esa forma en frente de Gon» Le mintió a su mejor amigo por un simple capricho. Solo quería sentirse mimado por una sola vez en la vida pero eso no era excusa para hacerlo. Movió su cabeza para no pensar en ello. Ahora solo necesitaba buscar la forma de volver a la normalidad y de cómo ocultarle la verdad al pelinegro mientras lo solucionaba.
Se dirigió al río para buscar su ropa, por suerte esta seguía en el mismo lugar donde la había dejado. Se desvistió, el viento soplaba fuerte en medio de la noche, por un instante creyó sentir las manos del moreno por su cuerpo. «Gon me vistió…» Las puntas de sus dedos recorrieron la blanca piel deteniéndose en los hombros, se abrazó a sí mismo con fuerza. Era obvio que solo fue para resguardarlo del frío, pero aun así no podía dejar de pensar en cosas pervertida. « ¡Tonto, él no es así! ¡Tú eres el pervertido!» Decía queriendo olvidar eso. Cubrió su desnudez y luego escondió la ropa que tenía puesta anteriormente en el pequeño agujero en el árbol.
—Por ahora no he podido descifrar él porque estoy así por lo tanto debo regresar al hotel, no debo seguir preocupando a Gon— De vuelta a la aldea, buscó alguna tienda de ropa abierta pero a esas horas sería casi imposible, ya rondaban las 3:00 am. A lo lejos distinguió la luz de un aviso, no era una tienda de ropa pero si una de artículos varios, entró a ella para ver que podía encontrar. Rodeo el sitio, no había mucho que escoger por lo que tomó unas gafas de sol y un gorro estilo irlandés para ocultar su apariencia. Miró hacia abajo, había "algo" que no podía disimular tan fácilmente, en una canasta cogió todas las vendas que pudo y se dirigió a la caja a pagar.
—Buenas noches señorita, son 30.000 jenis— La encargada le sonrío dulcemente, pero no recibió respuesta— ¿Señorita?— La joven volvió en sí. —Son 30.000 jenis—
El albino no estaba acostumbrado a que lo llamaran de esa forma. Tendió la mano a la cajera y le dio su tarjeta para pagar.
—Killua Zoldyck… Killua es un extraño nombre para una jovencita tan linda como usted —Seguía anotando los datos en su computadora sin mayor importancia. Notó como la joven hacia una mueca de disgusto con su boca, pero no se atrevió a preguntar. Terminó de guardar todo en una bolsa y se la acercó a su cliente — ¡Que tenga una buena noche! —
—Emm… ¿Podría usar su baño? Por favor...—
— ¡Por supuesto! Siga por el pasillo a la derecha—
Al entrar suspiró aliviado, todo era muy extraño, ¿será que ahora debía acostumbrarse a que le tratasen como una niña? Cerró sus ojos resignado y se sentó sobre la tapa de un retrete. Ahora tendría que ocultar aquello que le sobrara. Se quitó la parte superior de sus prendas y tomó entre sus manos las vendas —Esto es lo único que puedo hacer por ahora…— ¡Vamos! él era un maestro del espionaje y el asesinato, el ocultar ese pequeño incidente no debía ser un gran reto, además su compañero no era muy perceptivo en estos casos así que estaría bien, pensó. Usó las vendas para atrapar esos dos pequeños bultos carnosos, gracias a Dios no habían crecido demasiado por lo que resulto fácil ocultarlos. Las apretó fuertemente para que no ocurriera ningún accidente cuando estuviese frente el pelinegro, a veces jugaban un poco brusco, por lo que no podía arriesgarse.
Recogió su cabello escondiéndolo bajo el gorro, algunos cabellos rebeldes salían por su frente y camufló sus ojos grandes y risueños con unas gafas de sol. Se observó en el espejo intrigado, no se veía muy bien, parecía un acosador o un ladrón, pero no podía hacer nada más. —Tsk…—Usó la capucha de su chaqueta para encubrirse, nunca había estado más avergonzado. Salió del baño y se dirigió hacia la puerta. —Gracias por lo del baño— Dijo a la cajera sin siquiera detenerse.
Al escuchar el agradecimiento la encargada hizo una reverencia —De nada, que pase buenas noches…— Alzo su mirada y quedó desconcertada al notar la extraña apariencia de la joven— ¿Señorita…?—
El encapuchado siguió su camino y solo se limitó a levantar una mano despidiéndose de la mujer.
Luego de caminar una hora más por la aldea, el oji-azul decidió por fin ir a su habitación. Al llegar, se quitó los zapatos y entró sigilosamente, no quería ser descubierto. Al parecer el menor ya encontraba dormido. Se acostó como estaba, dándole la espalda a su compañero y se dispuso a cerrar sus ojos, pero un grito ensordecedor lo asustó.
— ¡KILLUA!— El moreno permaneció de pie con las manos en su cintura. Se colocó junto a la cama de su amigo. Al no recibir respuesta se desesperó. — ¡Killua! ¿Dónde estabas?—
El peliblanco sudaba de sobremanera, sin moverse aun. No podía ver el rostro del enfadado pero nunca se había sentido tan nervioso, seguro le regañaría. Era extraño, siempre era él el que debía regañar al oji-miel, nunca al revés.
— ¿Hmmm?— Debía decir algo o sino el pequeño se volvería loco.
— ¿Eso es lo que tienes que decir, Killua? ¿Donde estuviste todo el día? Se supone que hoy iríamos a explorar el bosque — Estaba exaltado, ¿cómo podía ser su amigo tan desconsiderado? Había desaparecido todo el día y la única respuesta que recibía era un quejido. Pero al mismo tiempo se sintió aliviado, si algo le pasaba a Killua no lo soportaría, el era una de las personas más importantes en su vida y no quería que se separaran por ningún motivo. Espero la respuesta pacientemente mientas exhaló el aire contenido en su interior, por fin esa presión en su pecho lo abandonó, él se encontraba bien, así que estaba feliz.
—Estaba buscando al Sr. Choc…— « ¿Qué demonios?».
—Estaba preocupado por ti Killua— El inocente se recostó rápidamente en la cama y lo abrazó tiernamente por la espalda—No vuelvas a desaparecer así…—Apretó su rostro más al dorso ajeno.
Podía sentir un agradable calor que lo envolvía y la respiración de su amado cerca de su cuello le hacía sentir mariposas en el estomago. —Gon…yo…—Observó por encima de su hombro pero el pelinegro ya se había quedado dormido. Tenía un semblante lleno de paz y tranquilidad. El mayor miró satisfecho hacia el frente y posó ambas manos sobre la del menor, esta rodeaba su cintura. Se dejó vencer poco a poco por el sueño.
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—Jhmh, Killua…—
Un quejido lo despertó. Al abrir sus orbes azules, sonrió dulcemente al detallar la imagen que tenía en enfrente. Era Gon y estaba soñando con él. ¿Qué podía ser más dulce que eso?
No sabía cómo pero ahora se encontraba de frente al oji-miel, este aun dormía abrazándolo. Su faz era un poco graciosa, hacia muecas con la boca y un hilito de saliva bajaba por la comisura de esta. Con su dedo pulgar la retiró haciendo que inconscientemente el moreno sonriese. Su corazón se llenó de sosiego y felicidad algo que solo le producía él.
Continúo observando cada detalle de su enamorado. Con sus manos acaricio las mejillas ajenas: suaves, rechonchas y algo sonrojadas por el calor. Nunca había conocido una creatura tan tierna y dulce. Ese niño era su luz. Sus labios entreabiertos se movían al ritmo de su respiración, se veían tentadores y jugosos. Como un imán, se sintió atraído hacia ellos. Humedeciendo los suyos nerviosamente lo besó. Al experimentar ese delicioso contacto creyó estar en el cielo, quería seguir probando ese exquisito sabor, deseaba con todo el alma quedarse así para siempre, que el pequeño entre sus brazos no despertara aun y le permitiese seguir demostrando todo el amor que tenia contenido en el corazón, pero el moreno se movió ante el contacto haciendo que el peliblanco se asustara.
Gon involuntariamente se acerco más y hundió su rostro entre los pechos de la joven. Haciendo que esta se estremeciera. —Killua… Hueles bien…— Dijo entresueños, apretándose aun mas contra su amigo.
Trató de controlarse pero esas palabras y esas caricias le estaban haciendo perder la razón, se agitó al sentir como el moreno se aferró más a su cintura atrayéndolo hacia sí. La gorra soltó el agarre de sus cabellos haciendo que saliesen por todos lados y las gafas de sol se cayeron accidentalmente. ¿Cómo podía seguir dormido después de todo? O ¿estaba despierto y sabia lo que hacía? No tenía tiempo para pensar en ello.
El moreno se medio despertó y entre dormido habló —Bu..Buenos días…— Su voz fue casi un susurro, pues se volvió a quedar dormido. Un golpe en el rostro hizo que despertara totalmente, cayó al suelo y se tapó la cara con ambas manos ¡En verdad le dolió!— ¡Ey! ¿Por qué me golpeaste Killua?—No había nadie en frente de él.
— ¡Baaaaaka! ¿Qué hacías abrazado a mi mientras dormía?— Dijo desde el baño — ¡No hagas cosas tan vergonzosas!—
— ¡Yo no te estaba abrazando!— Reprochó.
Luego de arreglar su cabello y colocar las gafas en su lugar sacó su cabeza por la puerta — ¡No seas mentiroso!— Colocó una sonrisa gatuna —Me abrazabas y soñabas conmigo—dijo en un tono burlón, saco su lengua, haciendo que las orejas del moreno se volverán rojas al instante. Cerró la puerta de nuevo y se dispuso a ducharse. La amplia sonrisa en su rostro no desaparecía, la experiencia que acababa de vivir le alegro el día.
— ¡Waaa! ¡Killua! — Hizo un puchero disgustado. Observó la habitación, detalló que en verdad había estado en la cama de su compañero: aun podía percibir su olor en la ropa, sentir la fría y suave piel que lo envolvía y… ¿Un sensación cálida en sus labios? ¿Podría ser? ¿Había rozado sus labios con los de su amigo? «Tal vez hice algo raro en la noche» Se preocupó ante su pensamiento. Ese sueño que tuvo con su compañero se sintió muy real, tal vez inconscientemente había hecho algo mientras dormía. Pero no se atrevería a preguntárselo al mayor, conocía su actitud burlona y sarcástica, así que mejor no se arriesgaría a hacerlo. Pero sentía una gran calma y felicidad en el pecho, el poder dormir junto con Killua de esa forma le hizo sentirse afortunado, no era la primera vez que dormían en la misma cama, pero nunca lo habían hecho de esta manera. —Jejeje… ¡Que feliz estoy!—Gritó tumbándose contra el suelo esbozando una gran sonrisa.
— ¡Deja de hablar solo Gon!— Gritó jugando el oji-azul desde la ducha.
Espero a que su compañero saliera del baño, aun no le había regañado lo suficiente por lo de ayer. El cabello plateado salió, pero enseguida notó como este estaba vestido de manera sospechosa — ¿Por qué estas vestido así?— No era común de él estar tan abrigado, siempre andaba en playera y short, por lo que su extraña vestimenta lo desconcertó.
Aun no había preparado una buena excusa para ello así que dijo lo primero que le vino a la mente —Creo que cogí un resfriado así que me abrigo para no empeorar— metió la mano en los bolsillos de la sudadera y se sentó al borde de la cama.
— ¡Killua! Lo sabía, desde ese día te vi extraño. Esto paso porque estuviste todo el día afuera —Estaba preocupado, durante todos estos años nunca su compañero se había enfermado, era muy fuerte para ello. Se acercó para tocarle la frente— No tienes fiebre—
Retiró la mano ajena del lugar —Estoy bien, no te preocupes. Además hoy llegan Leorio y Kurapika, no puedo enfermarme. Tú lo dijiste ¿No? —
No se sentía tranquilo ante tal respuesta, si algo malo ocurriese nunca se lo perdonaría, debía cuidarlo —Pero Killua, no quiero que te expongas, podrías agravarte. Mejor digámosle a los muchachos que vengan para acá—
—Ya, Ya… Te dije que estoy bien…— Empujó al pelinegro al baño y cerró la puerta — ¡Apresúrate o llegaremos tarde al aeropuerto!—
Luego de una larga discusión por fin se dignaron a salir. El avión llegaba a las diez en punto por lo que prefirieron correr en vez de tomar un taxi, York Shin es una ciudad muy ajetreada, las personas caminan en todas direcciones y los autos parecieran estar en interminables colas, pero este lugar les traía muchos recuerdos: buenos y malos. No podían olvidar todo lo acontecido con el Genei Ryodan, la subasta, también fue el lugar donde conocieron a Zepairu y donde finalmente pudieron acceder a Greed Island. Ya habían pasado más de dos años de eso.
— ¡Apresúrate Gon! —Eran pasadas las 11:00 am, se entretuvieron más de lo que debían y ahora llegaban tarde. Entraron al aeropuerto a toda velocidad y se dirigieron a la sala donde se desembarcaban los pasajeros. Dos personas un poco más mayores que ellos los esperaban sentados en unas bancas, no traían mucho equipaje porque solo se quedarían una semana —Mira Gon— Señaló con sus dedos hacia el frente.
— ¡Kurapika! ¡Leorio!— El joven de cabellos puntiagudos levantó una mano para saludarles, y le brindo esa gran sonrisa que alegraba a todos.
— ¡Gon!—Gritaron a unísono el rubio y el moreno enflusado, levantándose este ultimo de su asiento.
Killua fue el primero en llegar, seguido por el más joven de los cazadores, este se lanzó a los brazos de Leorio.
—Gon, cuanto has crecido— Dijo el doctor, despeinando los cabellos de ébano mientras lo aprisionada por el cuello.
—Waaa, Leorio estoy feliz de verte— Se separó del contacto del adulto y miró al joven Kuruta mientras esté se ponía de pie. —Kurapika, que bueno que hayas podido venir. Siempre estás muy ocupado—
—Tenía unos días libres, así que fue buena idea reunirnos — Sonrió tranquilamente. Hacia tiempo que no se sentía tan relajado, después de todo, su trabajo como guardaespaldas no era tan fácil como parecía. Distraerse por unos días le haría muy bien — ¿Cómo has estado Gon?—
— ¡Muy bien! Killua y yo teníamos dos días esperándolos estamos muy felices de que por fin hayan llegado— Alzo sus brazos emocionado, esta semana sería muy divertida al lado de sus mejores amigos. Deseaba esto desde hace mucho. Desde que encontró a Ging, no tenía muchas cosas que hacer, por lo que divertirse un poco lo emocionaba de sobremanera.
— ¿Killua?— pregunto el joven de ojos grisáceos al sospechoso.
—Hola, Kurapika—se cercioró de controlar bien su voz y hacerla sonar desinteresada como siempre. Debía ser cauteloso pues sabía que el rubio era muy perceptivo y no sería fácil de engañar.
— ¿Eres tu Killua? ¿Por qué estas vestido? ¿Te escondes de alguien?— El mayor se acerco al albino poniéndole una mano en la cabeza para acariciarla efusivamente, pero esta fue removida bruscamente asustándolo.
—Riorio, sigues igual de viejo como siempre—
— ¡Leorio! ¡Es Leorio!— Se exaltó ante la burla y movió sus puños en todas direcciones— Y tú sigues siendo el mocoso de siempre— El albino sacó la lengua para seguir burlándose. Ese chiquillo siempre supo la manera de hacerlo enfadar, pero extrañaba esto, el estar todos juntos divirtiéndose, era algo que no cambiaría por nada en el mundo.
—Killua esta refriado por eso está muy abrigado— Gon procuro responderle al doctor, tal vez el podría ayudarle — Le dije que se quedara en cama pero no me hizo caso. Creo que estaba muy emocionado por verlos— Sus palabras le hicieron reír tontamente pues sabia que esto pondría sonrojado a su amigo.
— ¿Eh? ¡Yo no estaba emocionado!— Le gritó al menor— Tu me dijiste que no podía enfermarse, así que vine— Puff, que complicado se estaba volviendo todo, no sabía por cuánto tiempo podría ocultar su "pequeño secreto". Metió sus manos en los bolsillos del pantalón.
—Mocoso si estás enfermo deberías descansar—
—Es cierto Killua, deja que Leorio te revise tal vez pueda darte una medicina para que mejores— Fue lo único que pudo decir el rubio. Percibió que algo no estaba bien con el ex asesino y no era su "enfermedad" sino otra cosa, pero si él no quería hablar de ello lo mejor sería no preguntar.
Estaba cansado de tanto chachareo sobre su "enfermedad" así que debía pensar algo de cómo calmar a sus amigos o si no lo volverían loco. Ya tenía demasiadas cosas que pensar para andar preocupándose por esa pequeña mentira. —Ya tome medicina, no tengo fiebre y me siento bien, así que no se preocupen un simple resfriado no me hará nada, estoy entrenado para ello — «Ja! Esa respuesta los calló, Que grande eres Killua» Se felicitó a sí mismo por la hazaña aunque su compañero de cuarto no se quedaría tranquilo.
—Esta bien Killua, pero si llegas a sentirte mal debes decírnoslo de inmediato—
—Si, si, si…— Subió ambas manos detrás de su cabeza, quería que este día terminara ya.
—Bueno niños— dijo Leorio— llevemos estas cosas al hotel, por suerte reserve dos habitaciones desde hace una semana, así que no tendremos problemas por eso. Luego veremos que hacer—
— ¡SI!— Exclamó Gon sumamente entusiasmado.
Más tarde se dirigieron hacia el centro de la cuidad en donde entraron en un lindo restaurante que tenia mesas en el exterior. Se sentaron a conversar de cualquier tema que les paso por la mente. Hace tanto tiempo que no se veían, había mucho que contar. La camarera se acerco a tomar los pedidos.
—Buenas tardes caballeros, ¿en qué pudo servirles?— sonrió dulcemente la empleada.
—En muchas cosas linda…—De nuevo ahí estaba el Leorio ligón, tratando de llamar la atención de la joven pero sin mucho efecto. El kuruta pisó salvajemente el pie del pervertido por debajo de la mesa haciendo que este se exaltara del dolor.
—Yo quiero una ensalada y un té verde— dijo el rubio calmadamente, como si hace solo unos segundos no hubiese ultrajado a su amigo.
—Yo quiero un sándwich y un jugo de naranja— pido Gon felizmente.
Aun quejándose por lo bajo, el mayor se digno a pedir su orden — Tráigame unos espaguetis y una cerveza—
El albino veía la carta nada le parecía llamar la atención hasta que una luz proveniente de la parte de los postres lo encegueció — ¡Yo quiero este!— Dijo casi en un grito de emoción —Un helado de tres diferentes tipos chocolate con merengue de chocolate con sirope de chocolate con chispas de chocolate y galletas de chocolate y por favor agréguele muchos Sr. Chocorobot—Era como un sueño para él nunca pensó que alguien se le ocurriera crear un dulce que solo había degustado en sus sueños.
—Ok, enseguida traigo sus pedidos—
Al levantar la mirada el albino notó como sus compañeros estaban con cara de asco por lo que decidió preguntarles — ¿Qué les pasa?—
—Killua eso es asqueroso— Musitó Gon.
—No deberías comer tanta porquería, sino no crecerás— el pelinegro mayor le señalaba mientras pretendía darle un sermón.
—Bah! El chocolate no es porquería, es un regalo de los cielos, porque no deberíamos comerlo entonces— Dijo muy ilusionado.
—Jeje, nunca cambiarás Killua— Sonrió dulcemente el oji-miel.
Todos rieron alegremente, siguieron hablando de los momentos que habían compartido en el pasado. Pronto les trajeron la comida y se dispusieron a comer.
—Cuéntanos Gon, ¿qué has hecho luego de encontrar a tu padre?— pregunto Leorio mientras daba un sorbo a su cerveza.
—Pues no mucho, primero fuimos Killua, Alluka-Chan y yo a Isla ballena—
— ¿Quién es Alluka?— pregunto Kurapika intrigado.
—Es la hermana menor de Killua, ella fue la que me sano luego… luego de lo ocurrido con las hormigas quimera — Era algo que no le gustaba recordar por lo que siguió hablando para cambiar le tema— Estuvimos por un tiempo allí relajándonos. Alluka-Chan se encariño mucho con Mito-San por lo que decidió quedarse con ella por un tiempo. Luego Killua y yo decidimos salir a viajar para encontrar que queríamos hacer. Desde entonces solo hemos estado explorando y también conocimos animales muy extraños y divertidos. En verdad la hemos pasado muy bien— Era cierto estar con Killua siempre era divertido, vivir tantas aventura y convivir juntos por tanto tiempo les había unido, ahora eran inseparables. De verdad lo quería y aunque no estaba muy seguro, sentía que ahora ese sentimiento se había convertido en más que una simple amistad, era un lazo más fuerte y profundo, un lazo que lo hacía sentir vivo y en paz cada día. Sin notarlo se sonrojaron levemente sus mejillas. «Nunca quiero alejarme de Killua»
— ¿Gon?— su amigo parecía estar perdido en sus pensamientos así que decidió sacarle de ellos.
— ¿Eh?— El pelinegro menor despertó de su sueño.
—Te preguntaba que si últimamente te había pasado algo fuera de lo común— La pregunta del rubio tal vez había sido mal intencionada y con doble sentido pero su curiosidad siempre le ganaba.
Gon se quedó pensando a ver que podría contarles y unas imágenes se vinieron a su cabeza: Kiki. — Bueno hay algo… conocí a una chica…— rascó su cabeza avergonzado.
Walaaaa…. Si, si… sé que no es lo que esperaban, pero espero que para los próximo caps haya más acción n_n… No me sigan tirando tomates por andar molestando a Killua así, ¡Vamos! que lo va a disfrutar más adelante xP
Si tienen una sugerencia o si quieren dar alguna observación bienvenidos sean. Su apoyo y opiniones me hacen crecer cada día más!
Nos olemos pronto!
Matta nee!
