Hi, Hi. Hoy les traigo este capítulo. La verdad se me hizo sumamente difícil escribirlo por muchas razones. Pero no los aburriré con ellas. Espero lo disfruten, porque yo no xD. (Se tira al piso).

Aclaraciones: Las lecturas estarán entre los símbolos de corchete ([ ]) y entre comillas (" ").

Disclaimer: Buu, Buu… Todo es tuyo Togashi-Sensei.


Capítulo 4: Bazar x Peleas x ¿Amigos?

La noche seguía su curso lentamente, la luna se levantó en lo más alto del firmamento. Las luces de las tiendas parecían enceguecer a los transeúntes. El clima estaba cálido por la cantidad de gente reunida en el sitio. Ese bazar realmente era entretenido: la gente se divertía, comía y compraba todo lo que podía.

Dos jóvenes de al parecer la misma edad se encontraban caminando, o mejor dicho corriendo, hacia alguna dirección. El chico de cabellos negros sostenía la mano de la joven llevándola por todos los pasillos del bazar, éste no parecía percatarse de lo que hacía, tal vez por los nervios o tal vez por la emoción.

Esa cálida sensación en sus dedos le agradaba, ese roce minúsculo hacia que su corazón se agitara con exaltación ¿Cómo podía ser? ¿Acaso este individuo tenía el poder total sobre sus emociones? Alzó la mirada para ver los ojos color miel que brillaban intensamente, estaban llenos de convicción y pureza ¿No era capaz de resistirse a sus encantos? Todo le parecía maravilloso, cada rasgo del moreno le hacía perderse en un mundo de sensaciones. ¿A dónde le llevaba? No le importaba con tal de estar con él. Hasta el fin del mundo le seguiría; más bien, ir hasta allá sería buena idea, estarían los dos solos, podría quitarse todo este falso personaje y tirarse a sus brazos sin que más nada le importase. De nuevo estaba soñando despierto. Al recobrar la compostura, notó como seguía siendo jalado por todos lados y como iban tomados de la mano. Los nervios se apoderaron de su ser y se detuvo abruptamente asustando al joven.

— ¿Qué ocurre Kiki?— Le miró extrañado.

Ella solo se dignó a mirar sus manos entrelazadas.

El sonrojo se apoderó de sus mejillas. Soltó el agarre — ¡Lo siento!— Volteó y se paró rígidamente al lado de la peliblanca.

— ¿A dónde vamos?— preguntó ella.

El nerviosismo desapareció por completo; una cualidad propia de él, en un momento a otro podía olvidar las cosas mala y brindar una cálida sonrisa como si nada hubiese pasado —¡Exploremos todas la tiendas a ver qué cosas divertidas podemos encontrar!— Levantó un mano mostrando su pulgar.

Esas palabras le hacían recordar viejos tiempos cuando él y Gon exploraban todo lugar donde se encontraban. «Que recuerdos…» — ¡Vamos!— Por un instante no recordó en la situación que estaba y comenzó a correr dirigiéndose a las tiendas más cercanas— ¡Date prisa!—

Gon la miró extrañado pero no se preocupo por ello y la siguió felizmente.

Entre risas, competencias y juegos se pasaron el tiempo. Ya estaban cansados de tanto correr por todos lados y sintieron algo de hambre, por lo que se dirigieron a un puesto de comida donde solo vendían Takoyakis. Pidieron diez para cada uno, pero eso no fue suficiente pues pidieron diez más.

— ¡No sabía que las chicas podían comer tanto!— Dijo mientras se metía una bolita en la boca.

— ¿Powqe no? ¡somds ihules a usdteds! (¿Por qué no? ¡Somos iguales a ustedes!) — Respondió con la boca llena. Al parecer se le había olvidado por completo, el comportarse como un dama. Siguió comiendo hasta que escuchó como el moreno comenzaba reírse de sobremanera. Lo miró avergonzado. — ¿De qué te ríes tu? ¡Mira tu cara está hecha un desastre y te andas riendo de los demás!— Le ofreció una cara de enojo, pero este semblante cambio en un segundo.

El pelinegro detuvo sus carcajadas y se tocó las mejillas, estaban llenas de comida al igual que las cercanías de su boca. Se limpió con su mano, esta acción paso en cámara lenta para Killua: Luego de palpar con sus yemas la piel, el dedo fue abrazado por sus labios carnosos para después ser succionado suave y lentamente, pudo ver como un hilito de saliva se partía en dos al sacar dicha extremidad de la cavidad húmeda, posteriormente se degusto sus labios para retirar todo residuo que quedaba.

Sintió un calor que le llenaba desde abajo, ese simple gesto le había producido toda clase de reacciones. « ¿Cuan pervertido podrás llegar a ser Killua Zoldyck?»

— ¡Tu cara también está hecha un desastre!— Con sus manos limpió en un acto atrevido la migas de comida que estaban en el rostro de la oji-azul y nuevamente se lamio los dedos —Jejeje— Sonrió inocentemente.

Creyó que se desmayaría de la vergüenza en ese instante. ¿Cómo podía ser tan inconsciente de sus actos? ¿Acaso no sabía que esos gestos le podrían causar un infarto? Se levantó bruscamente y desvió la mirada del muchacho. Se metió en la boca todas las bolitas que tenía en el plato y se las trago de un bocado. — ¡Sigamos mirando!— Caminó en modo robot dejando atrás al confundido joven.

Éste terminó de comerse lo poco que le quedaba y se dispuso a seguirla — ¡Hey, espera!— Al alcanzarla notó el nerviosismo de la chica y comprendió que algo le había enfadado. Supuso que lo mejor sería ir a hablar en otro lado, pues acá había mucho ruido y ajetreo —Kiki ¿Quieres que te enseñe un lindo lugar?

La peliblanca se sorprendió ante la proposición, pero solo se limito a asentir.

—Queda algo lejos, si quieres puedo llevarte cargada, así llegaremos más rápido.

Si no soportó el tomarse de la mano mucho menos iba resistir el que el oji-miel le cargara entre sus brazos, ya no iba a poder controlarse más e iba a cometer una locura —Eh… Yo también puedo correr rápido. Recuerda, te dije que yo también soy una cazadora—

Gon le brindo de nuevo la mano y esta la tomó —Lo siento, es verdad, sígueme entonces— Le dio una linda sonrisa y comenzó a correr seguido por ella.

El recorrido pareció eterno, Killua no podía dejar de mirar al muchacho ni un segundo, su rostro siempre se veía sereno y confiable y sus ojos brillaban con la luz de la luna. Perdido en sus pensamientos, no notó como se alejaban del sitio y se dirigían rumbo al bosque que no quedaba a más de 10 minutos a la velocidad que iban. Luego de un rato el moreno disminuyo la velocidad y se detuvo cerca de un acantilado.

— ¡Ya llegamos!

El panorama era realmente hermoso, ya había estado en el bosque pero nunca había pasado por aquí. Se podía ver abajo la continuación del bosque y al final de ésta se encontraba el mar. La luna a la distancia estaba vestida de un color dorado y más grande de lo habitual, sin duda era lo que llamaban luna de miel; el reflejo de esta hacia brillar en la lejanía las aguas que se movían agitadamente entre las rocas. Si, definitivamente era un paisaje de en sueños. Todo estaba muy callado, ni un animal parecía estar despierto a estas horas.

Gon se acercó peligrosamente hasta el borde y cuidadosamente condujo a la joven hasta allí.

— ¿Te gusta?

— ¡Wow! Es maravilloso—Los ojos azules se resplandecieron al instante, mas por el hecho de que Gon lo llevara a ese lugar que por la preciosa vista que tenía en frente.

El pelinegro se sentó y la joven hizo lo mismo.

—El otro día cuando estaba buscando a mí amigo, pase por este lugar y me gustó mucho. Por eso quise enseñártelo.

—Ya veo, muchas gracias.

El silencio reinó. El ojimiel miró de reojo a la chica, esta se encontraba contemplando la luna totalmente fascinada, observó cada rasgo, cada detalle: Su cabello, sus ojos, su boca, su perfilada nariz y sus mejillas pálidas; todo le parecía familiar. Por alguna razón que no podía entender esta niña hacia que su corazón se agitara, pero eso era imposible, el nunca se sintió atraído por ninguna chica. Se cuestionó si era por la edad, a sus 15 años tal vez sus hormonas por fin habían comenzado a actuar. Sus ideas se disiparon cuando escuchó el teléfono sonar.

["Gon, estamos muy cansados por el viaje iremos a descansar en el hotel. No te preocupes por nosotros, sigue divirtiéndote ;D… Hablamos luego. Leorio."]

—! Ah! Me olvide por completo de ellos.

— ¿Qué sucede?

—Me olvide de Kurapika y Leorio—. Se entristeció, si había venido a esta ciudad era para pasar tiempo con ellos y ahora los había dejado abandonados.

— ¿Piensas volver?— le dijo en un tono triste.

—Me acaba de escribir Leorio que se irán al hotel a descansar.

—Entonces creo que no se enojaran contigo— Recogió sus piernas y las abrazó apoyando su cabeza en las rodillas. Por un instante, una sensación de tristeza le invadió. Claro que la estaba pasando muy bien, pero no le gustaba mentirle a Gon. Y eso ahora estaba afectando el tiempo que el moreno quería pasar con sus amigos.

—Kiki ¿Ocurre algo?— Se percató de la mirada entristecida de la chica y eso no le gustaba para nada.

—No realmente—. Hundió más su rostro contra las piernas.

La situación se torno bastante incómoda, el silencio volvió a aparecer.

El pelinegro miró de nuevo a su compañera y notó sus brazos, aunque eran delgados y femeninos, estaban algo definidos y recordó que esta jovencita era una cazadora.

—Oye Kiki— Interrumpió el silencio.

—Dime—

—Tú me dijiste que eras una cazadora ¿cierto?— dijo mirándola intensamente.

—Si ¿Qué hay con eso?

— ¡Cuéntamelo todo!

— ¿Qué…Que quieres que te cuente?— Los nervios se comenzaron a apoderar de la albina.

— ¿Cómo te convertiste en cazadora?

No quería mentirle más a su amigo por lo que decidió responderle con la verdad —B-Bueno… Fue muy fácil. El examen de cazador es muy fácil—

— ¿En serio? Pues a mí me costó mucho pasar el examen. Si no hubiera sido por mis amigos nunca lo hubiera logrado— Observó que la joven lo miraba intrigada — Pero, ahora soy mucho más fuerte que antes— Le brindó una sonrisa para tranquilizarse— Kiki ¿porque te convertiste en cazadora?

—Pues nunca tuve mucho interés en convertirme en cazadora, pero luego de muchas cosas que ocurrieron, un amigo me animo a tomar el examen de nuevo, pues la primera vez falle. Lo conseguí. Y ahora ando buscando en que especializarme.

—Ya veo. Por cierto Kiki ¿Cómo supiste que yo era un cazador? Ese día me dijiste: "Yo también soy una cazadora" por lo que supuse que tú sabías que yo también lo era.

Puff… El mundo le cayó encima. ¿Ahora que debía responder? Cuando dijo esas palabras no pensó en ese punto, le dió vueltas la cabeza, hasta que pensó en algo tonto que responder: —Sentí lo fuerte que era tu Nen y como usabas el Ten tan naturalmente. Por lo que deduje que eras un cazador. Aunque eso no prueba que lo fueses pues cualquiera que tenga suficiente entrenamiento puede usarlo. Pero sentí una corazonada. Jejejeje— Se rascó la cabeza nerviosamente y comenzó a sudar. Las cosas se estaban poniendo complicadas.

— ¡Waaa! Ya veo— Suspiró fuerte— Oye Kiki ¿Eres fuerte?

— ¿Ah?

— ¡¿Eres fuerte?!

Esa pregunta por alguna razón le ofendió, por ser "mujer" no significa que él no pudiese ser fuerte. Se dejó llevar por el enojo —Claro que soy fuerte. Más fuerte que tu— Dijo en aires burlones.

— ¿En serio?— dijo muy emocionado— Luchemos, veamos quien es el más fuerte.

— ¿Estás seguro?— Se levantaron ambos y se separaron algunos metros —No responderé si te lastimo—

— ¡Por supuesto! ¡Pelea con todas tus fuerzas!— Se colocó en posición de ataque.

—Porque sea una mujer no creas que debes contenerte, sino te daré una paliza— Tomó una punta del vestido y se la amarró con la cinta de la cintura, necesitaba más movilidad. Su pierna derecha quedó totalmente expuesta, un poco más y podrían verse sus panties; pero al parecer no se había percatado de ello, la emoción del momento le había nublado el juicio. Tomó la posición de ataque.

El moreno si se dio cuenta de la piel desnuda que veía en frente, por lo que trago grueso y trató de concentrarse en la pelea —Bien, ¡allá voy!—

Gon saltó hacia la joven para enviarle una lluvia de puños al nivel del rostro, sin resultado alguno. Ella era muy ágil, adivinaba cada movimiento que él hacía. La albina no se quedó atrás pues uso sus piernas para tratar de golpear igualmente el rostro al muchacho, el bloqueaba cada ataque. Sus movimientos eran rápidos y precisos. Finalmente dejaron de moverse, se miraron mutuamente, el sudor comenzó a aparecer sobre sus sienes y estaban agitados por el excesivo movimiento. Una sonrisa se dibujo en sus labios.

—Eres muy buena.

—Lo mismo digo, aunque eres muy lento.

Ahora era ella quien se abalanzó sobre el pelinegro logrando acertar un puño en su barbilla. El joven ágil por lo que dio una vuelta y se alejó un poco limpiándose la zona afectada.

—Y tú pegas como niña— le dijo en un tono burlón a la chica.

—Ya verás…

Esto enojó de sobremanera a Killua «Gon idiota», y se dispuso a seguir luchando. Gon por su parte se sentía emocionado, sus ojos brillaban y sus manos temblaban. Hacía mucho tiempo no se divertía así, el pelear le apasionaba de alguna forma. Por un instante se olvidó de todo y activó su Nen para agregar más fuerza en su ataque. Realizó una brutal embestida contra la joven, esta esquivaba veloz cada arremetida del pequeño, pero se percató que éste ya se había emocionado demasiado.

«No puedo usar mi Nen frente a Gon, podría darse cuenta que soy yo. Tendré que usar toda mi destreza física para contraatacar» A pesar de que la preocupación le invadía, también está disfrutando mucho el encuentro.

En realidad siempre había sido una de sus actividades favoritas cuando estaban aburridos, pero ahora era un poco mas enserio, estaban probando sus fuerza, especialmente el moreno estaba muy interesado en conocer los poderes de la encantadora albina.

La batalla seguía pero ahora a Killua ya se le estaba haciendo bastaste complicado esquivar el asalto que su compañero le propiciaba. Uno que otro golpe acertaba pero Gon se defendía muy bien de ellos y aun más con esa barrera de Nen protegiéndolo. El pelinegro se estremeció cuando la chica de nuevo golpeo con una de sus rodillas su cara, ella se apartó de él para esperar su reacción. Éste se movió velozmente colocándose debajo de ella sin que lo notara y desde ese ángulo le propicio una fuerte patada en el estómago haciendo que ella volara a unos metros de ahí. La joven evitó caer por completo al suelo afincando una rodilla contra el suelo; una de sus manos sostenía su boca y la otra apretaba su estómago.

—Cof, Cof, Cof…— Ese golpe le dejó sin aliento, hasta le hizo vomitar un poco de saliva. En verdad Gon era muy fuerte y para su pesar no podía usar su Nen para protegerse, por lo que ese golpe en verdad le había afectado.

El oji-miel reaccionó al notar como tosía la jovencita y se preocupó de sobremanera, corrió apresuradamente a su encuentro —Kiki, ¿estás bien?— Trataba de tocarle, pero el miedo se lo impedía. Había lastimado a una chica por su estúpido sentido de competencia. No se lo perdonaría si algo malo le pasaba —Lo siento mucho, me pasé de la raya— Se movía en todas direcciones pero ella no dijo ni una palabra. — ¡Dejame ver! ¡Dios! ¡Llamemos a Leorio el sabrá que hacer! ¡Te llevare al hospital! ¡Necesitas agua! ¡Te llevare cargada!No, mejor llamo a una ambulancia!— Hablaba tan rápido que apenas se le entendía lo que decía. Se comenzó a jalar los cabellos y sus ojos deban vueltas sin control. Realmente estaba preocupado.

«Waaa» Odiaba cuando Gon se ponía de esa manera, era exasperante, hablaba sin sentido y muy fuerte, le volvería loco. El dolor le puso de mal humor. Ya al borde de su paciencia gritó sin pensar —Baaaaaaaaaaka, cállate, estoy bien— Dijo golpeándole la frente con uno de sus dedos.

Gon se quedó mudo ante la respuesta de la chica y sus ojos se penetraron en los de ella.

El albino notó enseguida el porqué de la actitud de su amigo, pues se había expresado como comúnmente lo hace con él. Comenzó a sudar frio y no por el dolor de su estómago sino por el miedo de ser descubierto. Pero su preocupación no duró mucho pues el moreno comenzó a reir y le señaló con un dedo.

—Hablas igual que Killua— Siguió riendo por un rato y algunas lagrimillas traviesas salieron por sus ojos, que luego limpio con su antebrazo. —Gracias, ya me siento mejor. Estaba preocupado. En estos caso no sé muy bien que hacer— Le tocó el hombro — ¿En verdad estas bien?

—Si, estoy bien.

—Nee, Kiki. ¿Sabes usar Nen?

—Mmm, si.

— ¿Por qué no lo usaste?— En ese instante, tomó entre sus brazos a la peliblanca.

— ¡Hey! ¿Qué haces?— Se sonrojó.

— ¿Te duele el estomago cierto? Seguro es difícil caminar así— Se acercó a un árbol y dejó a la joven en suelo para que se apoyase en contra del tronco. Sacó de su mochila un botella de agua— Por suerte siempre traigo una en mi mochila— Le brindo la mas cálida sonrisa que pudo.

—Arigatou…— Tomó despacio el agua.

—Kiki, ¿Por qué no usaste tu Nen para protegerte? ¿Pensaste que no iba enserio?— Se sentó frente a ella abrazando sus rodillas.

—No es eso, es que no me gusta usarlo.

—Ya veo…—Le miró entusiasmado—Eres muy fuerte, tuve que usar Nen porque si no iba a perder. No me imagino cuan fuerte serias si usaras el tuyo.

—Creo que tenemos casi las mismas fuerzas.

— ¿Tú crees?— Miró al cielo lleno de estrellas —Wow que linda noche, no me había percatado cuantas estrellas había.

La peliblanca lo miró.

—Sabes Kiki, no sé porque pero el estar contigo me hace muy feliz, pareciera que hubiéramos sido amigos desde hace mucho tiempo ¿No lo crees?

—Pienso lo mismo.

—Tus gestos y tu forma de hablar se me hacen muy familiar. Tal vez sean ideas mías.

—Gon… G-Gon-Kun.

— ¿Hmmm?— Este seguía mirando el cielo.

— ¿Q-quieres… que tu y yo… seamos amigos por siempre?

— ¡Por supuesto! Siempre seremos amigos y aunque estemos separados siempre podrás contar conmigo— Estiró su mano.

Killua quedó sorprendido por la respuesta, observó al moreno y la mano que le ofrecía, pero en un arrebato de sentimientos se acercó para darle un beso en la mejilla. Uno tierno y cálido y que duro tan solo unos segundos, pero para él había sido minutos —Gracias…— Susurró en el oído del moreno.

—¿Eh? ¡Ehhhhhhhhhhh!—Sostuvo con una de sus manos la mejilla que fue besada y todo el rostro se volvió rojo fuego. ¿Qué había pasado? ¿Qué era ese beso tan puro y cálido? Miró el rostro sonrojado de la joven pero ella no le veía a los ojos — ¿P-Por… Por qué me das las gracias?

—Por ser como eres. Ojala eso nunca cambie.

Los dos jóvenes se quedaron petrificados en el lugar, la brisa se había vuelto más violenta y el silencio era causante de un sinfín de pensamientos en ambos. Un sonido los despertó del trance. Era de nuevo el celular de Gon.

["Gon, ¿ya regresaste a tu hotel? Ya es muy tarde, y escuche en las noticias que una tormenta se avecinaba. Ten cuidado. Kurapika"]

De nuevo Kurapika actuando como una mamá, sacó la lengua en señal de burla. Miró en el celular la hora, ya iban a ser casi las 12:00 am. —Wow, ¿Ya es tan tarde?— Se levantó y limpió su trasero.

— ¿Todo bien?— preguntó la albina.

—Era mi amigo Kurapika, está preocupado. Me preguntaba si ya estaba en mi habitación. Dice que se avecina una tormenta— Tomó la mano de la joven y la ayudó a levantarse —Te acompañare hasta tu casa.

El oji-azul recordó que debía estar en el cuarto antes que Gon llegará, pero antes debía pasar por sus ropas en la tienda; que por suerte trabaja las 24 horas. Se limpió el polvo y se soltó del agarre— No te preocupes yo puedo irme sola.

—No te dejare ir así, aun debe dolerte el golpe que te di. Te acompañare.

—Ya te dije que puedo ir sola. Además tu habitación esta cerca de aquí. No te preocupes.

—Pero…

—Me divertí mucho, Gon-Kun. Espero podamos volvernos a ver— Se dispuso a marcharse.

—Yo también…—Le sonrió dulcemente, esa sonrisa de nuevo que hacía que al albino se le nublara la cordura.

—Adiós…—Caminó unos metros cuando escuchó al joven detrás de ella.

—Kiki… mañana iremos a un centro de vacaciones, que se encuentra en la ciudad muy cerca del bazar donde estuvimos hoy. ¡Es increíble! tiene piscinas y toboganes con agua. Y lo mejor es que todo está bajo techo. Hasta el clima está controlado ¡Será genial!— Dijo alzando los brazos felizmente.

—Que bien…— Le miró intrigado.

—Bueno… este… yo… quería decirte... ¿Que si quieres acompañarnos?—dijo tímidamente.

Casi en un impulso quiso decir que sí, pero él o mejor dicho Killua también estarían ahí, por lo que es imposible. No podía seguir ignorándolo. «No seas tonto, no puedes ser dos personas a la vez» Lo mejor era que mañana pasara su día como Killua, ya no sabía que más excusas inventarse así que por ahora su juego debía terminar. Aunque en su interior no quiso herirlo rechazando la noble propuesta que le había hecho, pues le quedó claro que quería que Kiki fuera a divertirse con él. Pensó en un segundo, que debía decir para salir bien de todo esto. Se volteó y le brindó una falsa sonrisa al joven. —Me lo pensaré. Te aseguro que si tengo la oportunidad de ir, ahí estaré.

— ¡Yay! Te presentaré a Killua. Es mi mejor amigo. Ojala y se lleven bien.

—Seguro que si. — «Jejeje, Como no me llevaría bien conmigo mismo» —Bien, me marcho.

— ¡Bye, Bye!— Movió sus manos en el aire para despedirse de la jovencita. Hoy en verdad se había divertido.

—Adiós…—Caminó unos cuantos metros y en cuanto perdió de vista al moreno activó su Velocidad de Dios, rogando que: primero, Gon fuese caminado y no corriendo hasta la habitación y dos, que no sintiera su Nen. Cruzó como un rayo el bosque y se dirigió hasta el centro. No tardo más de 5 minutos en llegar, para su suerte la tienda aun estaba abierta y ¿Aun había gente peleándose por las ropas? Que locas podían a llegar a hacer las mujeres. Se acercó hasta la encargada y le pidió sus vestimentas. Se vistió tan rápido como pudo, colocó las gafas en su lugar y volvió a dejar el resto de prendas con la encargada. Salió del establecimiento rápidamente asustando a todas las compradoras del lugar.

Que nervios sentía, ya habían pasado más de 10 minutos desde que se había separado de Gon. « ¿Ya abra llegado a la habitación?» Apresuró su paso y finalmente llegó al recinto, no quería perder tiempo por lo que se asomó por la venta. Gon no estaba allí. Rogó que no estuviese en el baño pues entró por la ventana para ahorrar unos cuantos segundos. Tocó la puerta del servicio. No estaba. Se salvó.

Caminando pesadamente se acercó hasta su cama para luego lanzarse en ella, hundió su rostro en la almohada y suspiró varias veces. Ahora solo tenía que esperar a que el joven de cabellos de ébano llegara para poder estar tranquilo. «Gon…»


¿Qué les pareció? O.o… El capítulo que viene será más emocionante lo prometo xP. Hoy no estoy de muchos ánimos por lo que no hablare tanto como siempre.

Pero no me puedo ir sin agradecer a todos aquellos que me han apoyado en este fic: Akira yaoi (Que lindura eres x3. ¿Eres mi fan? Eso es demasiado para mí ., pero gracias por tu apoyo *O*! NTP léeme cuando puedas y gracias por animarme), 27GONxKillu (Waaa, o.o… Ya encontré una tan lokita como yo por Killu xP), Lokana (;O; Helpme!), Tit (Gracias por leerme espero que sigas apoyándome) y CC (Me encantó tu propuesta, ojala algún día podamos hacerlo x3333333333….)

Gracias a todos por su ánimo, son los que me dan las energías para seguir con este loko proyecto.