¡Konnichiwa! Hoy les traje este abre bocas, ¿Por qué abre bocas? De aquí en adelante comienza a ponerse más emocionante la historia. En lo personal, me emocioné bastante escribiéndolo, fue muy entretenido, mi mano se movía sola, hasta me pasé de mi limite de palabras por capitulo, por lo que tuve que cortarlo en dos partes. Así que el capitulo que viene ya está casi terminado también, pero como soy mala les haré esperar un poco xP.

Disclaimer: Togashi-Sensei es dueño de todos los personajes y ojalá algún día me pase los derechos de autor *-*! (Sueño de toda fan de HxH).


Capítulo 5: Confesiones x Diversiones x Accidentes.

— ¡Que hermosa esta la luna!— Dijo Gon. El joven caminaba lento por las calles de aquella pequeña aldea admirando cada detalle del lugar: las pequeñas pero acogedoras casas, los postes que alumbraban tenuemente, los arboles que se mecían con la brisa nocturna y las luciérnagas que tintineaban como si de un semáforo se trataran; muy interesante a sus ingenuos ojos. A estas horas todos dormían, no era como en la cuidad que siempre se iba a prisas a cualquier hora del día. El viento avanzaba velozmente entre los callejones haciendo que volaran cosas en todas direcciones, al parecer no se percató de ello pues estaba sumergido en sus pensamientos.

«Que día tan ajetreado» pensó. Pero por su mente pasó algo más; tocó su mejilla al recordar ese beso cálido que le proporcionó la joven de cabellos blancos. Ese sentimiento de emoción y nerviosismo que se apoderó de él ¿Por qué se sentía de esta manera? Era imposible que le gustara, pues para él sus sentimientos estaban muy claros desde hace algún tiempo, no había espacio para nadie más en ese lugar muy dentro de su corazón. La quería como una amiga, tal vez «!Pero nada más, Freecss!», se sentenció a sí mismo. Aclarado el malentendido interno se encaminó hasta la habitación en el hotel.

Al entrar lo primero que vio fue una total oscuridad y a un muchacho rendido en el más profundo sueño. Rió cuando notó la forma como estaba durmiendo: con su trasero levantado y la cara hundida entre la almohada. «Debió estar muy cansado, para quedarse dormido así» Se acercó para mirarle más detalladamente «No se quitó las gafas ni se cambió la ropa, en verdad tenía mucho sueño» Le movió un poco el rostro para quitarle las gafas y ponerlas en la mesita de noche, para luego arroparle, pues no quería que su resfriado empeorara. Se colocó en cuclillas para quedar a la altura de su amigo y observarle bien el rostro; lucia tan gracioso y tierno con sus cachetes aplastados, sus pequeños ronquidos y su respiración pausada.

Posó su mano en la frente del otro, debía cerciorarse que no tuviera fiebre. Al contrario, estaba fría. La calentura había desaparecido por lo que ya podía estar tranquilo. «La piel de Killua siempre esta fría» Pero esto no le desagradaba para nada; le encantaba, cuando dormían juntos sentía como si una suave brisa lo cubriera todo el tiempo; eso era algo que solo Killua podía hacer.

—Killua, buenas noches…—Susurró.

Se levantó felizmente pues el solo mirarle mientras dormía le puso de muy buen humor. Se lanzó en su cama «Hoy quería dormir de nuevo con Killua, pero mejor lo dejo descansar» Observó el techo y suspiró. Decepcionado, se removió haciendo un berrinche sin hacer ningún ruido. Luego de unos minutos se resignó y cerró sus ojos para dormir tranquilamente.

.

.

.

El día llegó y como lo habían planeado los cazadores fueron hasta el centro vacacional que se encontraba en la ciudad.

—Kurapika, Killua apresúrense— El pequeño corría delante de todos seguido por el mayor.

—Déjalos Gon, son unos aburridos. Vayamos nosotros.

El oji-miel hizo un puchero, estaba muy enojado. Esto no era lo que había planeado, pero sus amigos a veces se comportaban como unos ancianos.

—Yo me quedare aquí. Diviértanse— dijo el rubio para luego ir a sentarse en una de esas sillas de playa que se encontraba en el sitio, muy cerca de la piscina. Hoy llevaba puesto un bañador hasta las rodillas y una sudadera, muy reservado como siempre; también llevaba puesta unas gafas de sol. Sacó uno de sus libros para leer. Era un día perfecto para relajarse.

—Yo también. Vayan ustedes—Respondió Killua, viendo como los dos más inquietos corrían para meterse en la alberca. Se sentó abrazando sus piernas en la silla contigua al kuruta. «Que fastidio». El también quería divertirse pero le era imposible. Si se metía en el agua había "algo" que obviamente notarían sus compañeros por lo que no le quedó más remedio que quedarse mirando desde un lugar seguro. Iba vestido igual que hace unos días con un short, una sudadera, un sombrero y gafas.

Todo esto lo sacaba de quicio, colocó una cara de pocos amigos mientras veía como Gon y Leorio se divertían en la piscina jugando con una pelota. — ¡Waaaaaaaa, que injusto!— Hundió la cara entre las piernas para suspirar profundamente.

Este gesto no paso desapercibido por Kurapika. — ¿Por qué no vas a divertirte? Se ve que quieres jugar con ellos— dijo mientras seguía mirando las pagina del texto.

—No, no quiero. Estoy bien aquí—Estaba bastante malhumorado.

— ¿No quieres? o ¿no puedes?— cuestionó. Era el momento perfecto para hablar con él. Quería descubrir cual era el misterio que Killua guardaba, no le dejaría escapar tan fácilmente.

— ¡Ehhhh! ¿Qué quieres decir con eso?— El miedo se apoderó de sus sentidos. ¿Kurapika sabia? ¿Cómo? Si él había sido muy cuidadoso.

—Pues hablo de tu extraño comportamiento.

—Yo no estoy actuando extraño. Solo tengo gripe ¿no ves?— Hizo un falso estornudo que no pudo convencer a nadie.

—No he dicho nada acerca de tu "enfermedad"— Se movió para quedar frente al oji-azul —Eso hace parecer aun más extraño tu comportamiento.

—Pero... eh… yo…—Sabia que no podía engañarlo. «Kurapika sabe, él siempre sabe todo». En ese momento pensó que tal vez sería buena idea confiar en él, pues su inteligencia les había salvado de varios problemas en el pasado. Aun no tenía ni la mínima idea de que hacer, no encontraba una respuesta para como volver a la normalidad así que debía probar su suerte. El kuruta seguro encontraría un antídoto o una magia extraña que le ayudaría. —Ti-tienes razón… Si… Si ocurre algo.

—Vamos Killua, puedes confiar en mí. No le diré a nadie si eso es lo que deseas. Puedes decírmelo —Aunque ya tenía una idea de que era lo que pasaba sentía una suprema curiosidad de saber como había ocurrido, o si tal vez todo fue una confusión y era realmente otra cosa lo que pasaba.

—Más que decirte, te mostraré— Retiró las gafas y miró al rubio.

— ¿Eh?...— Detalló los ojos del encapuchado, parecían más grandes de lo normal y sus pestañas estaban rizadas. No sabía si sacar una conclusión apresurada o preguntar más —Tus ojos…

—Y eso no es lo único que cambió…— Se colocó de nuevo las gafas.

Kurapika se levantó sobresaltado y miró sorprendió al joven frente de él.

—Hey ¿qué te pasa Kurapika?— Se asustó ante la reacción repentina del otro.

Tomó el brazo de Killua y salió corriendo arrastrándolo por el lugar. Gon y Leorio notaron como sus amigos se iban hacia alguna parte sin ellos.

—Kurapika, Killua ¿A dónde van?— Gritó el pequeño desde el agua.

—Vamos a comprar unas bebidas. ¡Ya regresamos!— Les saludó con una mano y siguió corriendo con el peliblanco.

—Hey, Hey Kurapika ¿qué haces? ¿A dónde me llevas?—

—A un lugar lejos de esos dos—

Por suerte el sitio era inmenso había muchas zonas diferentes, tiendas y restaurantes, por lo que sería fácil escapar de los dos curiosos personajes. Sin pensarlo, el chico de cabellos dorados entró al baño seguido por el otro. Como por arte de magia, no había nadie dentro.

—Oye, oye ¿Qué piensas hacer?— Se arrinconó contra la pared. Ya a este punto le estaba asustando la actitud del rubio. Sabía que muchas veces perdía la compostura y se comportaba como un completo loco. Y tal vez hoy, él era su presa.

—Cálmate, aquí puedes mostrarme sin miedo. Ahora muéstrame que más cambió.

El menor suspiró y se quitó el sombrero dejando libre sus cabellos plateados; luego bajó el cierre de la sudadera mostrando las vendas que cubrían su pecho.

— ¿Killua? ¿Tú eres esa chica?— Ahora sí que entendía la situación.

—Si…—le habló con su voz femenina. Bajó la mirada ante la vergüenza que le daba la condición en la que estaba. Y lo peor es que ahora Kurapika también lo sabía.

— ¿Qué te pasó? ¿Por qué estas así?—

—Un día desperté y estaba así.

— ¿Alguien lo hizo? ¿Notaste algo raro?

Negó con la cabeza. —Pero creo tener una idea de lo que pasó— Su rostro se sonrojo, la verdad no le gustaba mucho la idea de contarle de sus sentimientos a alguien. Guardó silencio.

—Killua, sino hablas no puedo saber que pasa.

—Emm... Le pedí un deseo a una estrella.

— ¿Qué estás diciendo? ¿Una estrella te cumplió un deseo?

—Puede ser.

— ¿Le pediste a una estrella que te convirtiera en mujer?

— ¡No es eso!—dijo negando con la cabeza.

— ¿Entonces? ¿Cuál fue tu deseo?— No hubo respuesta— ¡Killua!— dijo exaltado.

— ¡Yo… Yo pedí convertirme en… alguien de que Gon se pueda enamorar!— Gritó cerrando sus ojos.

El rubio quedó perplejo. ¿Estaba escuchando bien? Si, no cabía duda. Killua le estaba confesando que estaba enamorado de Gon. Después de analizarlo por un segundo no le pareció tan extraño, desde hace algún tiempo había notado el comportamiento inusual del de sus pequeños amigos. Observó al niño y este se veía avergonzado. —Killua ¿ya le has confesado tus sentimientos a Gon?

—No— Su mirada se torno triste y sus ojos se llenaron de lágrimas.

— ¿Por qué pediste ese deseo? ¿No crees que él pueda sentir lo mismo que tú?— Tocó el hombro del joven.

— ¿Qué dices Kurapika? ¿No te parece extraño lo que te estoy diciendo? ¡Somos hombres, dos hombres no pueden enamorarse! Además… él y yo somos amigos, dos amigos no pueden enamorarse.

—Pero… Killua...—Fue interrumpido.

—Eso no importa, ya que me di cuenta que a él gusta "Kiki", o eso creo— dijo limpiando sus sollozos para poner una sonrisa falsa— Si puedo estar con él de esa forma, eso estará bien para mí.

—Pero, ¿Gon sabe que esa niña eres tú?

—No. Y no pienso decirle, no hasta que me aseguré de que piensa en realidad sobre mi nuevo "YO".

—Gon es un buen niño y aunque no lo parezca es muy inteligente, creo que el entenderá la situación ¿Por qué no le dices la verdad?

—Kurapika déjame hacer esto a mi manera. Yo no podré mentirle para siempre por lo que cuando este seguro de algunas cosas le diré la verdad.

—Bueno dejaré eso en tus manos. —Quiso cambiar de tema pues el ambiente se estaba volviendo bastante incomodo— ¿Y crees que puedas volver a la normalidad?

—No lo sé, he estado pensando en algún método pero no se me ha ocurrido ninguno.

— ¿Y si le pides a otra estrella que te vuelva a la normalidad?

—No creo que sea tan fácil ni tampoco que yo tenga tan buena suerte.

—Tienes razón. Investigaré sobre ello, si encuentro algo te lo diré.

—Gracias Kurapika— Se arregló la ropa —Sabes… he pensado, que tal vez no sea tan malo esto. Si mi deseo fue cumplido, es decir que en esta forma tendré alguna posibilidad con Gon ¿No? ¿Y si el destino quiso que esto ocurriera? ¿Está mal que yo me aproveche de eso?

El mayor miró el rostro entristecido del pequeño, sabía que sus sentimientos eran sinceros y sintió la necesidad de animarlo —Killua, el que quieras recibir atención de Gon no está mal. Si tú crees que de esta forma puedes acercarte más a él, no veo él porque yo deba decirte que está mal. — Golpeó la espalda del albino para despertarle de esa tristeza que le albergaba. —A hora que recuerdo ¿No dijo Gon que hoy venia Kiki con nosotros?

Killua se avergonzó —Tuve que decirle que si, tu sabes cómo es él, pone esa carita de perro regañado, no me pude negar.

—Dejemos que hoy "Kiki" se divierta con Gon.-Sonrió tiernamente.

— ¿Eh? ¿De qué hablas?— De nuevo el rubio lo tomó de la mano y lo arrastró hacia algún lugar.

.

.

.

Y ahí está él, dentro de un vestidor maldiciéndose a sí mismo por haberle contado su secreto al kuruta — ¡No pienso salir!—

—Sal ya, no puede ser tan malo— Le animaba el rubio desde afuera.

— ¡Que no!

—Voy a entrar sino sales.

—Está bien, pero no te burles— Inocentemente salió del cubículo arropado con una toalla.

—Quítate eso, así no podre ver cómo te queda.

La chica se deshizo de la toalla que le cubría, mostrando un hermoso bikini color blanco con lunares morados. — ¿Por qué escogiste esto? Era mejor un bañador enterizo.

—Vamos Ki...llu...a… —No terminó su frase cuando no pudo contener mas la risa — ¡Te queda precioso! —Seguía riendo sin parar.

—Suficiente, me quitaré esto.

Lo detuvo para responderle —No, no. Te ves muy bien. Especialmente… ¡con esos vuelitos en tus bragas…!—Siguió riendo, todos en la tienda pudieron escucharlo. Pensó que moriría de risa hasta que vio como una mirada asesina lo acechaba. Se calmó para luego colocar las manos sobre los hombros de la joven. —Confía en mí, a Gon le gustara esto. — dijo muy serio, tanto, que el albino le creyó pues no opuso resistencia cuando el mayor lo jaló hasta el lugar donde estaban sus amigos.

Al llegar Kurapika se acercó al oído de la peliblanca para susurrarle algo: —Tú conoces muy bien a Gon y sabes que él no juzga a las personas por las apariencias. Piénsalo—.

Los chicos notaron como el rubio había vuelto y esta vez acompañado de otra persona que no era Killua.

—Miren a quien me encontré caminando por ahí— dijo el kuruta mientras la empujaba cerca de la piscina. Todo este asunto aunque era muy extraño le divertía, así que lo mejor era sentarse en el primer asiento para disfrutar de la función. Se dirigió a donde estaba anteriormente y siguió leyendo su libro.

— ¡Kiki!— Gritó Gon desde el agua.

—Hola Gon-Kun…

—Pudiste venir—Salió del agua para acercase a la joven. Un sentimiento de emoción se apoderó de él, su amiga había conseguido ir, seguramente hoy se divertirían mucho los cinco. ¿Cinco? Contó rápidamente, faltaba alguien y muy importante cabe aclarar. Le habló al rubio —Kurapika ¿Dónde está Killua?

—Dijo que iría explorar— Le respondió simulando que leía tranquilamente.

—Ese Killuaaaa… ¿Cómo va irse a explorar sin mi?— Hizo una mueca de disgusto —Ya verá cuando vuelva. Me comeré todos sus chocolates como venganza. ¡Jum!

«! Hey no te los comas! O ¡te mato!» Pensó Killua para sí mismo. —Emm… si quieres podemos ir a buscarlo.

—No es necesario. Anda muy extraño desde hace días. Seguro volverá más tarde— El moreno estaba realmente enojado con su amigo, como le iba a dejar solo en un día como hoy. Si quería que se divirtieran todos juntos. Observó a la joven y le brindo una sonrisa —Vamos a divertirnos nosotros. ¡Allí esta Leorio, vamos! —Señaló al mayor.

La chica no quería meterse al agua, no era tan seguro como estar en tierra firme ¿Quién sabe que pueda pasar? o mejor dicho ¿Quien sabe que pueda hacer allí adentro? Por lo que la proposición le pareció mala idea —Mejor yo les observó desde acá— dijo tímidamente.

— ¡Claro que no!— Gon la tomó de la mano y continuo caminando hasta dentro de la piscina.

El frio hizo que a ella se le erizara la piel —Esta fría.

—Ya te acostumbraras a la temperatura— dijo Gon sonriendo. Por fin llegaron a donde estaba el doctor.

El mayor inspeccionó a la jovencita en frente de él de pies a cabeza; ese mini bikini no dejaba nada a la imaginación, hasta sintió le salía humo por las orejas. Se acercó a Gon y le dio unas palmada en la espalda — ¡Gon que afortunado eres!— Dijo a los cuatro viento.

El albino percibió la mirada pervertida del mayor sobre sí haciendo que un escalofrío recorriera su columna. Atrás había un rubio riendo desde lejos. «Te mataré Kurapika» pensó.

Una sonrisa tonta fue lo único que pudo responder el menor. La verdad no había entendido muy bien lo que quiso decir su amigo. —Juguemos con la pelota — Quería continuar con la diversión.

Jugaron por un tiempo, pero luego de un rato salieron a descansar un poco. La joven se sentó donde anteriormente estaba sentado "Killua".

—Esperen aquí, iremos por algo para refrescarnos— Dijo el mayor señalando a las dos "señoritas" — ¿Que quieren?—

—Yo quiero un raspado de limón— dijo el Kuruta.

—Y yo quiero un helado de chocolate, con chispas de chocolate, con sirope…— Notó la mirada de los tres jóvenes sobre él. Ahí recordó la escena pasada en el restaurante por lo que respondió pesadamente — Un helado de chocolate.— Luego colocó una mirada inocente y frágil para responder con la voz más dulce que pudo — Con una fresa encima— «!Ja! Eso sí que los convencerá, una fresa, es lo mas cursi que he escuchado en mi vida» Rio para adentro como si de un plan maestro se tratara.

Una gota de sudor recorrió por la sien del rubio. «Que tonterías dice»

—Está bien…—Respondió el doctor algo intrigado.

Los dos morenos se retiraron para ir a comprar los dulces.

—Qué actuación tan magnífica "KIKI"— Dijo bromeando el joven de ojos grisáceos.

—Esto te divierte, ¿cierto?

—No tienes idea de cuánto—Dijo para reír levemente.

El día seguía su curso, la albina y el rubio se quedaron en el mismo lugar por un tiempo, comiendo de sus helados, mientras Leorio y Gon habían vuelto a meterse al agua.

Por un instante la oji-azul desvió su mirada hasta otro lugar y notó como una pareja se salpicaba agua juguetonamente "Ahhh no me mojes…". Se sonrojó ante su pensamiento. Miró hasta otro lugar y había un chico enseñándole a nadar a una chica y está cayendo torpemente sobre él "Waaa... Que torpe soy". « ¿Que pasa en este lugar?» Siguió recorriendo el lugar con la vista y detalló un chico persiguiendo a una joven grácilmente "Ahhh… Key-Kun, no me atraparas" « ¿Que es todo esto?» Finalmente vio dos jóvenes lamiendo juntos el mismo helado sensualmente, por lo menos para sus ojos pervertidos. Observó el suyo y se imaginó a él y a Gon haciendo lo mismo. Terminó por lanzarlo al piso levantándose furiosamente. — ¡¿Qué demonios?!

— ¿Qué te ocurre?— Preguntó Kurapika.

—Nada— Se volvió a sentar.

—Ah, yo pensaba que te habías molestado por ver a Gon con todas esa niñas— señaló hacia donde estaban sus compañeros.

— ¿Eh?

Ambos morenos estaban rodeados por un grupo de jovencitas con poca ropa que tomaban los brazos del menor y le tocaban con los dedos sus marcados abdominales. No podía negar que Gon a pesar de su edad, tenía un buen cuerpo debido a todo ese entrenamiento exhaustivo. Sumado a eso, su carisma indiscutible le hacia irresistible a cualquier mujer «eso es lo que llaman "sex-appeal pensó; ya sabía que su amigo tenía experiencia con mujeres así que eso lo preocupaba aun mas. Pero eso no era todo, el mayor en un intento desesperado de llamar la atención de las chicas abrazó al menor diciendo que si querían ir a tomarse unas bebidas con ellos. Era suficiente. Un aura negra apareció sobre "Kiki" y como por un instinto animal corrió hasta donde estaba Gon y lo tomó por el brazo y sin que este se diera cuenta les brindó su mirada más asesina a las chicas haciendo que salieran despavoridas de ahí.

— ¿Qué les abra pasado?— Se preguntó ingenuamente el pequeño.

Leorio si se percató de lo ocurrido por lo que soltó una de sus clásicas indirectas —Eso es lo que llaman cuidar de tu territorio— rió sonoramente. Pero recibió una mirada matadora por parte de la joven haciendo que su risa se detuviera.

Esto era una obra de teatro para el rubio, pues no paraba de reír desde su asiento.

— ¿Eh?— Gon no entendía nada.

— ¡Gon-Kun! ¡Vamos por allá!— Señaló hasta el trampolín más alto del lugar. No podía dejar a Gon solo con ese pervertido o se aprovecharía de su inocencia.

— ¡Wow! eso se ve divertido—, contesto emocionado.

Fueron hasta el lugar. La plataforma era de unos 10 metros de altura, solo para nadadores profesionales, pero eso no les importaba porque ellos eran cazadores una simple caída de 10 metros no sería nada para ellos. El primero en intentarlo fue el doctor. Los dos pequeños le veían desde abajo.

— ¡Vamos Leorio tu puedes!— Le animó desde abajo Gon.

Estando arriba se acercó hasta la punta—Miren atentamente niños, así lo hacen los hombres — Hizo unos gestos mostrando sus músculos; si, sus fuertes y varoniles músculos. Seguro ya alguien se habría enamorado de su increíble cuerpo, o eso pensó ingenuamente; pero no contó con que se resbalaría golpeándose contra el trampolín y cayendo de panza al agua.

Los espectadores rieron hasta más no poder. Ahora era el turno de Gon. Subió en dos saltos hasta la cima. Estaba rígido y nervioso, dio unos pocos saltos y se lanzó normalmente.

— ¡Que aburrido eres Gon-Kun! Te enseñare como se hace un clavado— dijo "Kiki". Claro que sí, el era un experto en esto, en su casa tenían una piscina de 50m de largo y 10m de profundidad. Los clavados eran su especialidad. Quiso lucirse, siempre quería lucirse en este tipo de competencias. Rápidamente ascendió hasta lo más alto, sin esperar dio unos grandes saltos y se lanzó haciendo un giro invertido cayendo limpiamente en el agua.

Recibió aplausos de sus tres amigos.

Sacó su cabeza del agua sintiéndose victorioso — ¡Ja! ¡Así es como se hace!— le dijo al oji-miel estaba enfrente. — ¿Qué pasa?— Preguntó, al ver el extraño gesto de su amigo. La joven miró hacia abajo. Su sujetador había desaparecido a quien sabe donde — ¡Kyaaaaaa! — Se pegó al cuerpo del moreno, estrujando sus pechos suaves contra los pectorales del chico para cubrirse.

Gon se estremeció ante el contacto femenino. Hasta sintió como sus piernas temblaban levemente. Los pezones erectos de la albina restregándose contra su piel le producían extrañas sensaciones en su cuerpo: comenzó a sentir espasmos en su entrepierna y una calentura descontrolada le comenzaba a quemar. ¿Qué era eso que estaba experimentando? Respiró profundo para calmarse, este no era el momento para andar pensando en cualquier cosa. Bajó sus ojos hasta la pequeña sirena que tenía en frente y esta se veía muy avergonzada. Saliendo del letargo miró en todas direcciones más no logró ver la prenda de la chica por ningún lado. Ya se estaba poniendo en su modo "no sé qué hacer" y solo se le ocurrió preguntarle algo: — ¡¿Dónde está tu ropa?!

— ¡En los vestidores!— El no había traído ninguna ropa de chica hoy, pero eso no le importó en lo más mínimo, cualquier cosa era mejor que seguir desnudo en ese lugar público.

Kurapika quien veía todo desde lejos se apresuró para quitarse la sudadera y ofrecérsela a su "desafortunado" amigo. Si bien, se estaba divirtiendo no podía dejarlo en aquella vergonzosa situación. No pudo completar la acción pues Gon salió corriendo del agua cargando entre sus brazos a la chica mientras ésta se apretaba más a él. Se dirigió hasta donde estaban los vestidores y se metió en el primero que vio. Sus amigos le siguieron.

—Este no es el mío, no están mi cosas— Reclamó la oji-azul, al notar cómo se habían equivocado de habitación.

El muchacho se dio vuelta para salir pero la puerta se cerró frente a él. — ¿Eh? ¿Qué pasa?— Intentó abrirla pero estaba cerrada desde afuera — ¡Hey déjennos salir!— pidió.

— ¡Diviértanse!— Escucharon la voz de Leorio desde afuera.

Afuera el kuruta vio la acción del mayor y no iba a quedarse callado —Oye Leorio, esto no está bien. Kiki necesita algo para taparse— A el rubio no le gustaban las cosas indecentes por lo que la broma de su amigo le pareció de mal gusto —Abre la puerta— le ordenó.

—Vamos Kurapika, no seas tan aguafiestas, después de que salgan de ahí te apuesto que serán novios — Tomó por el cuello al rubio y se lo llevó del lugar.

Para Gon y "Kiki" algo estaba muy claro: Estaban encerrados.


Puff, no sabía dónde tenía que cortarlo. Quedó más largo de lo que pensé. ¿Les gustó? ¡A mí me encantó! Ojala les guste y agradezco a todos los que me siguen cada semana con esta loka historia y como siempre les digo si tienen alguna duda o sugerencia déjenme un review o un pm les responderé con gusto.

Responderé los reviews del capítulo pasado por aquí porque son pocos:

Chronos: Si llegaste a este punto, felicidades, me asombrasteis y ganasteis 10 puntos conmigo. Y gracias por hacer todo lo que te diga está loca xD... Gracias por tus sugerencias también son magnificas y me hacen crecer cada día mas.

Beat: Si, Killua es un lokillo, andar haciendo todo esto en vez de sincerarse. Pero lo hace para que nosotras nos gocemos de sus problemas psico-emocionales que tanto nos gustan. xD…

Lokana: Te pego, leeemeeeeeeeeeeeeee… .…

YukoSama: (y). O.o….

CC: Cuando leí tu review me reí como por media hora. No me había fijado que el comentario que hice en el capítulo pasado podía malinterpretarse de esa forma xD… Tonta de mi, pero los curiosos que se queden con la duda (¿) xD… Por allí me robe una frase tuya (me la escribiste en un pm), seguro te diste cuenta cual es…xD! Me pareció muy graciosa y la metí en mi fic, espero no te moleste xD. Gracias por tus sugerencias, eso me hace muy feliz porque aprendo cada día de algo nuevo. En cada capítulo, intento mejorar un poco más en la manera de redactar o de cómo poner los signos de puntuación de forma correcta y todo es gracias a ustedes.

¡Gracias por seguirme!

Nos vemos en el siguiente capítulo (Muajajaaa, muéranse de la intriga por una semana).