El final… ¡Disfrútenlo!

Aclaratoria: Este capítulo está narrado desde el punto de vista de Killua.

Disclaimer: Todos los personajes de Hunter x Hunter son propiedad Togashi-Sensei

Advertencia: Este fic tiene contenido para adultos (Lemon +18 o +16) y contenido yaoi queda a discreción del lector, así que si no es de tu agrado; tienes tiempo de retirarte.


Capítulo 10: Killua x Gon x Él.

Escuché el sonido de los pájaros al pie de la ventana y el sol ya comenzaba a entrar por ella. ¡Qué fastidio! Como odio levantarme temprano. Sentí a mi lado a Gon, esto no había sido un sueño, de verdad él y yo estuvimos juntos toda la noche. Él se acercó para darme un beso en mi cabello, que amable era, pero la cama está muy buena para despertar aun, por lo que me hice el dormido para disfrutar un poco más del sueño.

—Buenos días Killua…—, me dijo felizmente.

Él quería que me levantara aunque yo estaba en total desacuerdo; así que me paré pesadamente. —¿Qué hora es?—, pregunté. Si eran menos de las 9 de la mañana definitivamente me volvería a acostar, lo siento por él, pero ya le he dicho muchas veces que mi "sueño de belleza" es muy importante.

—No lo sé, pero es temprano—. Definitivamente él apenas se despertaba, pues aun se restregaba sus ojos. —No es bueno dormir tanto—, me dijo. No le hice caso a sus palabras y me volví a tumbar sobre el colchón.

—Que dices, si anoche no dormimos casi nada—, le respondí para que me dejara en paz. Me arropé con las sabanas, estaban calentitas y tenían el aroma de Gon impregnado en ellas, que bien me sentía al estar durmiendo en su cama.

—¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh!—. Gritó estrepitosamente haciendo que me incorporara muy asustado.

—Rayos Gon, ¿Qué demonios ocurre? ¡Déjame dormir!— ¿Qué acaso hoy era el día no dejen dormir a Killua? Le miré con mis ojos asesinos para hacerle saber que no estaba de buen humor, él me señalaba con su dedo y me observaba aterrado, como si algo extraño me ocurriera.

—¡Killua, mírate!—. A este punto, yo también me estaba asustando.

Miré mis manos y eran normales, que suerte, no me había convertido en un monstruo verde o algo parecido. Pero sentía algo extraño, descendí mi mirada y lo vi, ya no estaban mis pechos; traté de tocar el largo de mi cabello, pero no estaba. Abrí los ojos sorprendido, ¿Qué estaba pasando? Corrí hasta el baño y me acerqué al espejo para cerciorarme, era verdad, solo faltaba algo por comprobar. Miré hacia abajo, por suerte a un seguía desnudo y ahí estaba eso que no veía desde hace mucho tiempo: el signo de mi masculinidad; no era un sueño, yo había vuelto a la normalidad. Salí corriendo y me detuve al pie de la cama, Gon tenía un rostro alegre.

—¡Gon!—, le grité emocionado.

—¡Killua!— Él también lo estaba.

Di un saltó desde donde estaba y me lancé sobre él agarrándolo por el cuello. Ambos caímos sobre la cama. —¡He vuelto!— Le apreté con más fuerza. ¡Qué felicidad! Por fin volvía a ser yo ¿Cómo sucedió? No tenía idea, pero estaba agradecido.

Él comenzó a reír y me acarició el cabello como si yo fuera un niño pequeño. —¿Y cuando te habías ido?

Al escuchar sus palabras me separé quedando aun encima de él. Esos ojos color miel me miraban con dulzura. Toda su faz estaba cubierta de una serenidad que hasta el de más duro de corazón se ablandaría al verle, me ruboricé al instante y hasta se me hizo bastante difícil ordenar las palabras que iba a pronunciar, Gon tenía ese efecto en mí.

—Pues… no era yo mismo… ¡Eso fue lo que quise decir!—, le respondí nervioso.

El volvió a reír. —Killua… siempre será Killua…— No dijo más nada, solo me sonrió dejándome muy confundido.

Pasaron unos cuantos minutos, nos quedamos allí en silencio sin cambiar de posición; solo oyendo el sonido de nuestras respiraciones. Él comenzó a tararear una canción alegre que no logré identificar y mientras, seguía acariciándome el cabello. Parecía estar haciendo la labor más entretenida del mundo, pues en sus labios se dibujaba una enorme sonrisa.

—No me importa cómo te ves—, dijo. Creo que durante todo el tiempo que estuvimos en silencio estuvo pensando en algo, porque sonó como si me estuviera dando una respuesta a algo que no pregunté. —Igual te seguiría queriendo si fueses niño o niña o un gatito o un perrito o...— Sus ojos reflejaron duda— ¿En que más te puedes convertir?

¿Qué pregunta era esa? ¿Acaso yo era una clase de creatura mágica? Me separé un poco para verle el rostro. —¿Qué estás diciendo? Nunca he sido un gato o un perro y definitivamente no puedo cambiar a mi voluntad.

Él me miró sorprendido, creo que en verdad deseaba que yo tuviese ese poder. —Cierto, sino nada de esto hubiera pasado—, dijo decepcionado.

—Supongo…— Gon si que podía ser infantil algunas veces, pero eso me daba mucha gracia, su inocencia era una de sus grandes virtudes.

—Nee, Killua. Me he estado preguntando… ¿Qué sucedió? ¿Por qué tenias esa forma?—. Pensé que nunca iba llegar este momento o tal vez en lo más profundo de mi no quería que llegase.

—Bueno… este…—. Si respondía esa pregunta debía decirle también cual era mi deseo. Estaba avergonzado, aunque ya a este punto no debería importarme, luego de lo que ocurrió anoche no tendría porque cohibirme pero creo que aun no he asimilado bien lo que está sucediendo. Me quedé callado pensando que era lo que debía decir, o tal vez no deba decir nada y cambiar de tema. «¡Waaaaaaa! ¡Qué vergüenza tengo! Tendré que decirle la verdad.»

—¿Killua?—. Estaba extrañado por mi reacción.

Al sentirme acorralado no tuve más opción que confesar. —Fue culpa de una estrella.

—¿De una estrella?—. Claro, entiendo su confusión. ¿Quién pensaría que en verdad las estrellas cumplen deseo? Hasta yo me hubiera reído si me lo hubieran dicho.

—Bueno… yo pedí un deseo… y se me cumplió…— Me titubeo la voz por un segundo. Sabía cual sería la próxima pregunta, trague grueso para prepararme.

—¡OH! ¡No sabía que querías ser una niña!—. Al escuchar su respuesta, sentí como si una piedra me callera en la cabeza. ¿Por qué no me pregunto cual había sido mi deseo? O una mejor pregunta ¿En serio pensó que yo querría ser una chica?

—¡Te equivocas!—, le dije indignado.

—¡No te preocupes!¡También me gustas mucho como Kiki!— ¡Demonios! ¿Cómo puede decir esas cosas sin siquiera titubear? Seguramente mi cara estaba como un tomate porque hasta sentía que mis orejas se quemaban de la vergüenza.

—¡Gon!—, le refunfuñé.

—¿Qué?—, preguntó; como si no su hubiera dado cuenta de lo que acababa de decir.

—Yo no quiero ser una niña, y menos ahora, después de todas las cosas que tuve pasé por culpa de serlo, fue terrible—. Me levanté de su pecho para quedar ahora sentado encima de él a nivel de sus caderas.

—¿Tan malo fue?

—Ni te imaginas. Las mujeres se tardan horas en arreglarse para que al final se coloquen lo primero que habían escogido, siempre hay viejos pervertidos acosándolas e ir a comprar ropa es un infierno, aun no entiendo porque se matan por un par de zapatos. Ni se diga de la cantidad de accesorios que llevan encima ¿Cómo pueden cargar con tantas cosas? ¡No lo sé!—, le dije con un semblante terrorífico.

—Jajaja, estas exagerando.

—En serio Gon, fue espantoso—. Me crucé de brazos y coloqué la cara más seria que tenia. De verdad tuve que pasar por muchas situaciones vergonzosas por culpa de ser una chica, esperaba que eso nunca me volviera ocurrir.

—Pues a mí me pareció que te divertías mucho siendo Kiki.

—¿Eh?—. Me sorprendió su comentario ¿era cierto que me veía feliz? Yo había sentido que la había pasado bastante mal, aunque no podía negar que pasé momentos inolvidables junto a él, que antes nunca se me hubiera ocurrido que sucederían siendo yo un hombre.

—Nunca te había visto sonreír así—, continuó. —En parte, me gustó mucho ver otra faceta de ti, sonriendo y actuando educadamente—. Cerró sus ojos. —"Gon-Kun… Gon-kun…" — Imitó mi voz haciéndola sonar como cuando era Kiki, para luego dar un gran suspiro y abrir lentamente sus ojos. — Jejeje, de solo recordar como decías mi nombre se me eriza la piel.

—¿Ehhh?—. Gon me estaba desquiciando, cuantas cosas imprudentes puede decir en menos de un minuto.

—Ni decir que te veías realmente adorable con esos vestidos, deberías colocarte uno para mí.

—¡Ni loco!—. Coloque una cara de pocos amigos.

—Ehhhhh… ¿Por qué no? Yo quieroooooooooo…— Se removió haciendo un mohín debajo de mí.

—No lo haré, ni muerto—. Le aclaré para que no estuviera ni la mínima esperanza de que lo haría.

—Tendré que obligarte entonces…— Sus ojos se iluminaron y una cara picara apareció en su semblante.

Me dio la vuelta tumbándome sobre la cama para aplicarme una llave, pero esta vez él no ganaría; me deshice de su agarre y lo empujé siendo yo ahora el que lo tenía a mi merced, me puse encima de él para no dejarle escapar y le hice cosquillas hasta hacerlo llorar.

—¿Quién es el que iba a obligarme?—, le dije burlonamente.

Me detuve; este sí que había sido un buen castigo por querer forzarme a ponerme un vestido. Él respiraba forzosamente, podía ver como su pecho subía y bajaba rápidamente y su boca estaba entreabierta tratando de que entrara más oxigeno. Mis ojos quedaron impactados ante esta escena, el verlo de esa forma y medio desnudo me hicieron recordar lo que aconteció solo hace unas horas.

—Gon...— Estaba hipnotizado. Coloqué a ambos lados de su rostro mis manos, para detallarlo mejor.

Él recuperó su aliento, y comenzó a reír. —¡Killua, estoy muy feliz de poder estar contigo!

Le miré dulcemente. «Yo soy el que está feliz de poder estar contigo, tonto.», sus ojos me embelesaron por unos instantes, hasta que sentí un extraña sensación en mi cuerpo. —¿Qué estás haciendo?—, le pregunté.

—Pagándote lo que me hiciste ayer—, me dijo de forma juguetona. Había tomando entre sus manos mi trasero, apretándolo fuerte. —Por hacer esto, ayer no pude contenerme más—, me explicó.

—¿A si?— Fue mala idea el hacerme recordar nuestro encuentro por que sentí como mi cuerpo se encendía al instante. Esta vez quería ser yo quien hiciera hacerle sentir a Gon mil y un sensaciones como las que yo había experimentado hace unas horas. Mi cuerpo se tensó al solo pensar en lo que haría. Le tomé ambas manos y las alce por encima de su cabeza apretándolas contra el colchón.

—¿Killua?—. Él tal vez no había esperado esto, pero era su culpa por provocarme.

—Lo siento Gon; pero, soy yo quien te hará pagar por lo de ayer—. Me acerqué a su cuello para lamerlo suavemente, pude sentir como su cuerpo tembló ante el contacto frio de mi lengua.

—Eso… ¡no es justo!—, dijo casi en un jadeo. ¿Tan rápido le estaba haciendo efecto mi caricia?

—Nyaaa~—, ronroneé emocionado al ver su reacción.

Me apoderé de sus labios mordisqueándolos con el único propósito de hacer que se exaltará, hoy me sentía demasiado travieso.

Cerró sus ojos dejándose llevar por el momento, no pareció importarle que aun lo tuviera atado con mis manos. Más bien, me abrazó con sus piernas incrementando el roce de nuestros cuerpos, sí; estábamos completamente desnudos, él solo llevaba puesta su ropa interior de lo que me quejé internamente, pero no podía removerla o desharía mi agarré y no quería eso, luego me encargaría de esa molesta prenda. Bajé hasta su pecho sin parar de besar en todo el recorrido hasta allí, podía sentir lo bien definido que eran sus pectorales, definitivamente los años no habían pasado en vano para él, ya no tenía el cuerpo de un niño de 12 años, ahora era más fornido y todo estaba perfectamente trabajado por el duro entrenamiento que ambos habíamos tenido desde el día que nos conocimos.

Degusté el sabor de su piel y era exquisito, un poco salado; a pesar que me gustaban las cosas dulce, este nuevo bálsamo sería mi nueva adicción: El sabor de Gon.

Él no podía hacer nada, pero noté como se estaba impacientando, él también quería participar de la acción, pero lo haría sufrir un poco más. Usé sólo una de mis manos para sostener las suyas y la otra la descendí para tocar aquella zona cubierta por sus bóxers. Estaba algo abultado, me introduje y comencé a masajear su miembro suavemente.

—Killua…—, dijo con los ojos cerrados forzosamente. Era claro que la atención que estaba poniendo en ese lugar le estaba causando muchas sensaciones agradables, porque comenzó a jadear con más intensidad.

Esa porción de su ser comenzó a aumentar entre mis dedos dejándome en claro que estaba haciendo un buen trabajo, viendo sus reacciones decidí aumentar su gozo ocupándome de sus desabrigados pezones.

—Esto… no es justo, Killua…— Verlo de esa forma me parecía tan lindo, es como si me suplicara que me portara aun mas pervertido con él.

Está bien, desharía el agarre pero no iba a permitir que tomara el control, hoy Gon Freecss estaría bajo mi poder. Le solté y le miré de forma coqueta, sí; lo que vendría ahora sería mucho mejor. Descendí hasta la parte baja de su cuerpo y deslice los molestos calzoncillos deshaciéndome de ellos, dejando al descubierto su pronunciada erección. — ¿Ya estás así de excitado?— Ésta estaba cubierta de un liquido viscoso que me permitía deslizar mi mano más fácilmente.

—¿Te gusta que te toque, Gon?—. La única respuesta que recibí fue un temblor de sus piernas, al parecer Si le gustaba. Aún faltaba más, esto no era nada. Usé mi lengua para recorrer todo su sexo, todo en conjunto era delicioso: la sensación húmeda, el sabor amargo y el sentir su piel desnuda bajo mi tacto. En ese instante mi respiración se aceleró y sentí un fuerte impulso de apoderarme de su inocencia, pero debía contenerme; aun quería seguir probándolo y conocer cada parte de su cuerpo, que de ahora en adelante seria solo para mí.

Para librarme de la tensión provocada por su irresistible ser, me introduje su miembro hasta el fondo de mi garganta presionándolo un poco, hasta sentí el deseo de morderlo, pero no, no debía; tenía que complacerlo a él.

—¡Killua!...—, dijo gimiendo muy fuerte. Creo que le gustó sentir como abrigaba completamente su miembro con mi boca.

A mí también me gustó, por lo que continúe con mí cometido; ahora ayudándome con mis manos comencé a mover mi boca sobre su piel desnuda, desde la base hasta la punta, deslizándome sobre él con necesidad de más. Por su hendidura brotaban algunas gotas de ese líquido caliente, que me obligaban a ocasionalmente detener mi movimiento para poder degustarlas con tranquilidad, lamiéndolas y saboreándolas para mi propio disfrute. Gon era realmente exquisito.

Levanté la mirada para observar el rostro sonrojado de mi amado, estaba embriagado por el placer, jadeaba lentamente mientras se mordía los labios. Verlo así; tan vulnerable, tan sensual y tan abochornado me provocó un espasmo en mi cuerpo, debía ser él quien estuviera totalmente electrizado pero yo también lo estaba, el solo imaginar lo que él pudiera estar sintiendo hizo palpitar vigorosamente mi miembro. Me excité de sobremanera, atrapando con fuerza su extremidad tibia y empapada, moviéndome velozmente, mientras masajeaba la base y sus testículos con mis manos.

—Killua… ¡Ahhh!... N-No… No… podré aguantar más…— Él me jaló suavemente del cabello intentado detenerme, pues seguramente tenía otros planes, pero hoy era él día de Gon, solo tenía la intención de complacerle y hacerle sentir de maravilla. Ya tendríamos muchas oportunidades para hacer lo que quisiéramos.

No me detuve, ignoré por completo sus ruegos por que obviamente estaba disfrutando del momento. Su erección era grande y podía sentir como iba creciendo lentamente en mi boca, su glande tenía una perfecta y definida forma, la cual rozaba con fuerza con cada movimiento que hacía, produciendo un temblor en su cuerpo.

—¡Killua! No más… Ahhh….

Di un último apretón antes de succionar fuertemente mi presa, cuando sentí como Gon inundaba mi boca con su jugoso y espeso esperma. El cual tragué extasiado.

Me aparté de su intimidad, sintiendo su última pulsación con mi lengua. —Gon… — Ya no podía soportar, yo también quería sentirlo.

Subí para besarlo, ya extrañaba sus labios cálidos. Él estaba recuperándose aun. Lo besé por un largo tiempo, produciendo un fuego en mi entrepierna. Pude sentir como nuestros sexos se rozaban, ambos estaban húmedos y sensibles ante el contacto ajeno, el mío erguido y el de él aun "dormido". Inconscientemente nuestras pelvis se movían buscando aumentar el roce, se necesitaban el uno con el otro, los dos estábamos estremecidos por esa sensación indescriptible que nos transportaba a un mundo fantasía.

Gon, mi Gon.

Mi actitud traviesa, se vio opacada por un sentimiento de felicidad inimaginable, mis ojos se nublaron por unas cuantas lagrimas que aparecieron, no podía creer que hace solo unas horas mi corazón prácticamente se destrozó por un simple malentendido, había sentido que era el fin, que nunca más podría estar de nuevo con él. El solo pensar en ello, me había hecho perder las ganas de vivir, porque él era quien iluminaba mis días con su cálida sonrisa. Y ahora estaba aquí con él, entregándonos a nuestros más profundos deseos, expresándonos nuestro amor y dejándonos llevar por la pasión. ¿Cuántas veces soñé con este momento? Quizás miles de veces, pero nunca imaginaba que sería mil veces mejor, que el simple hecho de tenerlo a mi lado era más que suficiente para que mi alma estuviera en paz.

No me sentía merecedor de tanta felicidad, más bien, creí que era prohibido para mí el poseerla, pero Gon hace que hasta lo imposible se haga realidad. Ahora me siento el hombre más afortunado del planeta. Aquí teniéndolo entre mis brazos y viendo esas lindas expresiones en su rostro, me hace querer abrazarlo y no dejarlo escapar nunca.

Que tonto fui al creer que Gon fuese alguien tan superficial, me demostró, me confirmó y me aclaró, que a él definitivamente no le importaba como me vea, que yo seré yo pasé lo que pasé.

Lo mejor de todo y lo más increíble, es que yo era correspondido, que los sentimientos que tuve ocultos por tantos años no habían sido en vano, él me amaba y yo a él, esto compensaba todo el dolor que padecí por tanto tiempo. Ahora tengo la oportunidad de demostrarle todo lo que siento y lo importante que es para mí y no lo desperdiciaré por nada en el mundo.

El ver esos ojitos color miel brillando por mí me hizo querer hacerlo mío al instante. —¿Gon… yo…puedo entrar en ti?— Esas palabras salieron de mi boca sin pensarlo.

Él me miró con sus ojos asustados, tal vez sentía un poco de miedo, y no lo culpaba yo también lo estaría. —Sé amable…—, me dijo casi en un susurro cerca de mi oreja.

No lo pensé dos veces y después de darle un fugaz beso en los labios, me separé de él, para preparar el camino a su interior. Su miembro estaba medio erguido y muy mojado por lo anterior, lo acaricié, para llenarme de su esencia y usarla para dilatar la entrada de aquel lugar desconocido. Para mi sorpresa, esa zona estaba realmente empapada por lo que introducir uno de mis dedos fue fácil. Él se removió como si le doliera.

—Gon, ¿Te duele?—. Sabía que al principió no sería nada cómodo por lo que me preocupé al ver su reacción.

—No, pero se siente extraño—. Luego de eso cerró los ojos esperando el siguiente paso.

El ver su rostro inocente me dio el impulso para continuar; determiné que no era necesario seguir usando mis dedos. Me apoyé sobre la cama y me posé encima de él. Esta vez usaría mi pene para deslizarme hasta su interior, lo coloqué en la entrada y lo empujé suavemente introduciendo solo la mitad.

—¡Ahh...!—, gimoteó al sentir la intromisión dentro de sí.

Para mí fue sensación indescriptible: el calor proveniente de lo más recóndito de su ser me estaba sofocando, las paredes de ese túnel me presionaba y a pesar de que afuera estaba muy mojado y resbaladizo adentro era diferente; lo único que se sentía era una sensación de ardor intensa como si el interior de Gon me quisiera tragar. Tuve que respirar hondo y aguantarme para no correrme al instante.

—¿Gon, estas bien?—. Él asintió, pero sus ojos estaban cerrados con fuerza como intentando aguantar el dolor. Me acerqué para besarlo tiernamente y poder tranquilizarlo. —No te hagas el fuerte, yo también puedo sentir lo que está pasando.

—Killua…—Abrió los ojos y miró con una sonrisa, para luego seguir besándome con dulzura. Nos besamos por un tiempo corto hasta nuestros cuerpos se acostumbraron a ese contacto, él me pidió que siguiera.

Le di otro beso y antes de proseguir le susurré en el oído —Gon…Te amo…

Él me abrazó por el cuello. — Y yo…—, me dijo sin apartase de mi.

Ahora, así abrazados, me introduje por completo en su ser, esto era lo más placentero que había probado en mi corta vida.

Me comencé mover suavemente para no lastimar a mi amado, él no dejaba de gemir a mi oído con ímpetu, el escucharlo pronunciar mi nombre en cada envestida me estaba torturando, era tanta la excitación que literalmente quería romperlo. Gon era realmente magnifico. «Killua, tú y tus instintos salvajes y asesinos», me dije. No dudé en poseerlo desenfrenadamente y la satisfacción y el goce que estábamos sintiendo era incomparable con cualquier otra cosa existente, esto debía ser algo nuevo, que apostaba que nadie había experimentado antes.

Gon tuvo una nueva erección, la cual; no dejé sin atención, la tomé con una de mis manos mientras seguía penetrándolo.

—¿K-Killua?...—, dijo casi sin aliento.

—Déjame mimarte, Gon…

A este punto; mi miembro estaba palpitando, Gon se retorcía del placer y el calor que sentíamos era alarmante. Ejercí movimientos más bruscos haciendo que nuestros cuerpos chocaran con rudeza.

—¡Gon, Gon, Gon…!— Ya no sabía que estaba haciendo o diciendo, simplemente me dejé llevar por la sensaciones; disfrutando cada roce, cada caricia, cada beso y cada penetración que teníamos.

—Killuaaaaaa…—Gon había llegado de nuevo al clímax, bañando nuestros cuerpos con su esencia cálida.

El ver tal escena, el sentir el calor exagerado de su cuerpo y como apretaba sus paredes internas con fuerza; hizo que yo también llegara al cielo embriagado del placer, llenando su interior de ese liquido hirviendo que brotaba de mi.

—¡Gon!...— grité. Caí exhausto sobre su pecho, yo aun estaba dentro de él; sintiendo las palpitaciones de nuestros sexos.

Pasó un tiempo hasta que pudimos calmarnos.

Sé que está mal que piense esto, sé que la primera vez debería serla mejor, pero hoy definitivamente había sido perfecto.

Me acerqué hasta su rostro y le besé, él me sonrió con dificultad; estaba cansado. —Gon, fue increíble…

—Jejeje, tienes razón… — Cambio su semblante haciendo un puchero. — La próxima vez me toca a mí.

—¿Qué?— no entendí a que se refería. Me separé cortando nuestra unión.

—¡La próxima vez seré yo quien entre en ti!—, dijo incorporándose en la cama.

—Claro que no, además tú ya has entrado en mí… —No tenía ningún problema en dejar que Gon tuviera las riendas por una vez, simplemente quería molestarlo.

—¡No es lo mismo Killua!—, dijo enojado.

—¡Claro que es lo mismo!—. Vi su rostro y decidí aceptar pero debía divertirme por eso. —Bueno está bien… Te dejaré hacerlo con una condición.

—¿Cuál?

—Que te coloques uno de esos vestidos—. Le señalé el armario, estaba cerrado pero adentro había lanzado todos los vestidos que compré.

—¿Eh?— No pareció entender mi petición.

—Yo también tengo derecho a verte con uno—. Coloqué mi expresión felina para enojarlo aun más. ¡Qué divertido era ver a Gon así!

—¡Eso no es justo!

—Pero si hace solo unos minutos tú querías obligarme a ponerme uno.

—¡No lo haré! Tu si puedes hacerlo porque a ti si te quedaría adorable—. Ese comentario me ofendió un poco ¿Acaso yo parecía una niña?

—¡Ya verás!—. Me abalancé sobre él para hacerle pagar por su ofensa.

Luego de jugar un rato quedamos exhaustos, y nos acostamos viendo el techo.

—Oye Killua… Tomemos un baño, ya es tarde y debemos encontrarnos con Leorio y Kurapika.

—Es cierto. «¿Qué raro que esos dos no han venido a molestarnos»—. Me levanté para dirigirme a al baño.

—¡Killua!—, me llamó, lo que hizo volteara a verle. Corrió sobre la cama dando un gran salto.

Por inercia traté de atraparle, tomándole en mis brazos. —Oye ¿Por qué hiciste eso?

Me atrapó por el cuello mientras aun lo tenía alzado. —Así es como cargan los esposos a sus esposas en su luna de miel.

Mi rostro se encendió ante su imprudencia. — ¿Qué estás diciendo?

—Pues, hoy es como nuestra luna de miel ¿No?

—¿Ah?

—Claro, Mito-San me dijo que "esas cosas de adultos" solo las hacen las personas que están casadas. Pero como tú y yo somos hombres, supongo que no podemos hacerlo. Así que decidí que hoy sería nuestra luna de miel.

—¿Qué estás diciendo Gon?...—, dije suspirando. Me pareció muy graciosa y dulce su analogía por lo que decidí no cortarle la inspiración. Le di un beso en la mejilla. —Gon, Te amo… — Estaba feliz de estar a su lado a pesar de todas las cosas extrañas de decía.

—¡Y yo a ti Killua!—. Me devolvió el beso.

Caminé hacia dentro del baño con él en mis brazos cargándolo "como una novia".

—Killua, ayer hasta tuvimos una cena romántica ¡y todo!...— Siguió hablando, explicando detalladamente porque hoy era nuestra luna de miel. Este tema no se le olvidaría tan fácil.

Cerré la puerta y nos dispusimos a ducharnos.

.~.~.

A pesar de todas las cosas que ocurrieron, él y yo por fin podríamos estar juntos.

Aprendí dos valiosas lecciones de todo esto: Que estaba mal pensar que el amor se puede juzgar por la apariencia y las condiciones de alguien. Y que el amor, hay que vivirlo no ocultarlo; y desde hoy viviría plenamente, este gran amor que siento por Gon.

Al final, él decidió escogerme a mí: a Killua.

Fin.


Estoy muy feliz, por fin terminé mi primer long-fic, después de todo el sufrimiento, dolor de cabeza, peleas con mi novio, noches sin dormir, falta de inspiración, corte de creatividad, lo logré. (¡Mamá lo logré!)

Espero les haya gustado. Terminó así, porque así lo quise. Y me encantó. No había más nada que explicar, aunque algún día colocaré un epilogo (digo algún día porque estoy hasta el cuello de tareas xD).

Deseo darle las gracias a todas las personas que se tomaron la molestia de leer mi fic, sí, sí; sé que no es perfecto pero espero mejorar con el tiempo.

Akira yaoi, beat, sofito23 y YukoSama gracias por ser tan fieles, y animarme con cada uno de sus reviews, besitos a todas.

Lokana, ya no te tengo que decir nada… Todo está dicho… xD! ¡Sígueme leyendo o te pego! Chuuuuu~ *3*…

Chronos: Me decepcionas D:

CC, a vos… xD… Bueno a ti te doy las gracias por animarme y servirme de inspiración… T.T… ya me puse sentimental escribiendo esto. xD… No puedo dejar de agradecerte por ser mi sensei en esto de los fics, tus enseñanzas me ha servido de mucho, espero alcanzar tu nivel de prosidad o.o…

¡GRACIAS A TODOS!

NOS LEEMOS EN MI PRÓXIMO LONG-FIC, que será dentro de muy poco, espero. .