SSSSSIIIIIII! por fin lo termine, pensé que nunca lo lograría pero aquí les traigo el Reiji x Reader, no están Gore bueno no es gore pero sigue demostrando mi odio hacia Yui, dejen reviews si les gusto o si quieren otro!
Uno, dos, tres. Respiraste hondo y tomaste la bandeja de porcelana, era la hora del té. Miraste a tu alrededor, al parecer los demás estaban molestando a Yui. Subiste las escaleras y escuchaste la voz de Yui, al parecer Ayato la había encontrado de primeras. Caminaste por el pasillo y te detuviste en unas de las puertas, con un poco de dificultad y haciendo tu mayor esfuerzo de no tirar los pocillos, escuchaste un adelante y entraste. Reiji te miraba desde su asiento. Agachaste la mirada avergonzada, desde que habías llegado a la mansión Sakamaki sentiste una gran atracción hacia el, te acercaste con cautela y dejaste la bandeja sobre la mesa. Sin poder mirarlo le serviste el liquido oscuro humeante.
Te apartaste mientras el bebía tranquilamente. Todo lo que hacía era tan elegante, perfecto y sofisticado, sin darte cuenta un ligero sonrojo apareció en tus mejillas. Si tan solo no fuera tan frío y distante pero si dejara de serlo dejaría de ser el. Estabas tan metida en tus pensamientos que no te diste cuenta que Reiji esperaba un poco impaciente, en la mesa había un ajedrez listo. Carraspeo un poco para llamar tu atención. Diste un pequeño salto y viste confundida el juego de ajedrez, luego caíste en cuenta, era noche de ajedrez
-el té estaba muy cargado-Reiji fue el primero en mover una pieza
-¿eh?-lo miraste y luego agachaste la cabeza-l-lo siento Reiji-san-apretaste el borde de tu vestido-e-e-es que A-Ayato-san me estaba molestando-lo miraste un poco, el se encontraba mirando el juego pensando en su próxima movida
-¿qué tiene que ver Ayato con el té?
-bu-bueno, el me empujo y…-tragaste saliva para decir la siguiente frase-puse de mas…
-que excusa mas patética-te sobresaltaste-torpe y perezosa, al parecer Shu esta haciendo estragos en ti. No me sorprende que todos ustedes sean tan mediocres-aguantaste las ganas de llorar, sus palabras eran muy hirientes-mueve tu pieza
-s-si-obedeciste rápidamente, no querías desatar su furia
-¿no se te cruzo por la mente preparar otro?-la habitación quedo en silencio-responde-dijo autoritario y molesto
-A-A-Ayato-san tiro el resto del té a la b-basura
Reiji apretó su puño, estaba molesto, eso te hizo temblar-con que eso…-movió otra pieza
-l-lo siento-alcanzaste a decir. El no respondió. El juego transcurrió lentamente, los dos eran muy buenos pero llevabas la ventaja. Solo quedaban unas pocas piezas cuando hiciste tu ultimo movimiento y dijiste:-jaque mate
Reiji achico su ojos, estaba furioso. Tragaste grueso cuando el se levanto y te empujo levantándote del asiento. Tu espalda se golpeo contra la biblioteca de libros, Reiji te acorralo, tenía las respiración agitada-maldita…
Susurro antes de clavarte los colmillos. Gemiste de dolor mientras unas pequeñas lagrimas caían por tu rostro. Era inevitable que tu ganaras, habías ganado torneos de ajedrez. La primera vez que jugaste con Reiji le habías ganado con cierta facilidad, se había molestado pero no tanto como para morderte. Al segundo juego lo dejaste ganar, eso lo enfureció, tiro al suelo todo y te agarro del cuello. Ya no cometerías ese mismo error. Nunca. Reiji te dejo libre, sentías el piso moverse bajo tus pies. Saliste de la habitación dejando atrás la bandeja. Caminaste desorientada, no sabías por donde ir, en ese momento Ayato salió de una habitación, estaba mas enérgico que nunca, tenía hambre y desde que habías llegado habías tomado el puesto de cocinera, a todos les gustaba tu comida. Lo miraste, tus parpados te pesaban y veías doble. Al final caíste al suelo.
Tendida en la cama, con fiebre y poca fuerza. Estabas enferma, terriblemente enferma, al parecer no sobrevivirías, los chicos se miraban tristes. Desde que habías llegado tomaste el papel de mama, cuando encontrabas a Shu durmiendo en cualquier parte de la cama lo despertabas tiernamente y le decías que se acostara en su cama para luego arroparlo. Con Ayato, le alcahueteabas gran parte de sus "travesuras" y le preparabas la comida. Tu relación con Raito fue la mas difícil, el siempre quería jugar contigo de una forma sexual pero al final lograste que le te viera de una forma maternal, en cambio con Kanato tu relación fue desde el principio como madre e hijo, eran muy unidos. Subaru no era muy apegado a ti pero siempre lo escuchabas cuando te necesitaba. Suspiraste y cerraste los ojos. Querías descansar
No te sorprendía tu estado deteriorado, sabía que eso sucedería tarde o temprano, tenías un problema en el corazón, hasta te sorprendías al ver que despertabas todas las mañanas. Tu salud era estable hasta que llegaste a la mansión Sakamaki. Los chicos a veces abusaban cuando bebían de tu sangre, eso te deterioraba lentamente. A veces veías a Yui y la envidiabas, siempre tan enérgica y al mismo tiempo tan inútil. Suspiraste nuevamente, había pasado una semana y ese día ya no tenías fuerzas, sabías que era cuestión de horas para despedirte del mundo. La luna se asomo por tu ventana, en ese momento Reiji apareció, abriste los ojos sorprendida y no pudiste ocultar tu sonrisa
-¿qué haces aquí?-preguntaste con voz débil
-es muy obvio el porque
-lo siento-no parabas de sonreír-me alera que vinieras
-no deberías hablar…
-lo se pero se que no me queda… mucho tiempo-miraste el techo ignorando la cara de sorpresa de Reiji-sabes… desde que llegue… sentí… que por fin tendría un hogar, personas que me quisieran y se preocuparan por mi-reíste un poco-hasta me imaginaba tontamente jugando a la casita-suspiraste y respirante hondo para recuperar el aliento-yo la mama… tu el papa…-un lagrima resbalo por tu rostro-soy tan tonta…
-espera, ¡no te duermas!
-lo siento… estoy cansada
Reiji se acerco y te tomo de los hombros-quédate conmigo
-lo siento Reiji-san, soy muy débil…
Caíste inconsciente. Abriste los ojos adormilada, viste el pasillo, al parecer alguien te cargaba. Volviste a dormir. Nuevamente abriste los ojos, esta vez ibas por el jardín, volviste a cerrar los ojos. Los abriste, ibas por un túnel de piedra, solo era iluminado por una antorcha. Volviste a dormir. Escuchaste ruidos, abriste los ojos, mirabas el techo, dejaste caer tu cabeza a un lado, esa… ¿esa es Yui? Veías borroso. Nada tenía sentido. Parpadeaste un poco, una mano rozo tu cabeza, hizo que volvieras a mirar el techo, te puso una clase mascara de oxigeno, miraste una silueta "¿Reiji-san?". Volviste a dormir.
Los cálidos rayos del sol tocaron suavemente tu rostro, abriste los ojos y te sentaste. Ya no sentías fatiga, es mas, te sentías de maravilla. Tocaste tu rostro ¿acaso era un sueño? Sonreíste un poco, era un milagro. Te levantaste y te arreglaste, era hora de preparar el desayuno. Estabas enérgica y extrañamente feliz. Les preparaste a cada uno su plato preferido, todos te miraban sorprendido pero no lograron esconder una sonrisa. Hicieron lo de siempre, ayudaste a los chicos con las tareas, limpiaste la sala y sus cuartos, jugaste con ellos.
En la noche fuiste a la habitación de Reiji para la partida de ajedrez. Al entrar lo encontraste mirando la ventana. Tocaste la puerta para llamar su atención, el solo se volteo y cerraste la puerta, caminaste hasta el centro del cuarto, el se acerco lentamente a ti, abriste la boca para preguntarle algo pero tus palabras se quedaron atrapadas en la garganta, las manos de Reiji estaban en tu rostro, viste como Reiji acercaba lentamente su rostro y unía sus labios con los tuyos. Fue un beso tierno, lo aceptaste gustosa. Al romper el beso se miraron a los ojos, estabas sonrojada. Reiji coloco uno de tus mechones detrás de tu oreja y salió del cuarto
-tengo hambre, espero que la cena este deliciosa
sonreíste ampliamente-lo estará Reiji-san
En efecto la cena era exquisita. Todos comieron riendo y hablando de trivialidades hasta que Ayato miro de un lado para otro, estaban todos pero había una silla vacía, en ese momento cayo en cuenta de que faltaba alguien
-¿y donde esta Yui?
El comedor se quedo en silencio-vaya Bitch-chan no esta aquí
-que chica tan problemática-agrego Shu de forma perezosa
todos miraron a Reiji-se fue, se sentía mal… dijo que le dolía el pecho-y sonrió levemente
-oh, bueno eso no importara para eso estas aquí-Raito levanto la copas y todos hicieron un brindis en tu nombre.
Mientras reían y celebraban, la luna se elevo iluminando el bosque haciendo que los rincones mas oscuros se iluminaran levemente. En lo mas profundo del bosque los animales olfateaban una mano que sobresalía de la tierra. Ignoraban que mas adentro yacía el cadáver de una chica rubia de ojos rojos, su cuerpo pálido y torcido dejaba ver a la perfección un enorme agujero en su pecho, la sangre aun se escurría lentamente llamando la atención de los lobos quienes escarbaban esperanzados de encontrar su cena.
