Disclaimer: Ninguno de los personajes presentes en la historia me pertenecen, sino que son propiedad de Chinomiko y compañía.
Destinos no controlados
III. ¿Cerebro o corazón?
Sólo podía escuchar voces a lo lejos, ¿o quizás era una y se escuchaba como eco? Daba igual porque mi mente quería relajarse, y mi cuerpo iba por el mismo camino. Poco a poco las fuerzas las iba perdiendo, me sentía como flotando en aguas cálidas y tranquilas, sólo dejándome llevar por el poder de la corriente hasta destino desconocido; mi cabeza la sentí pesada y al fin pude alcanzar el pick de relajación en todos los músculos de mi cuerpo. Fui inconscientemente feliz.
Pero de súbito escuché muchas voces que hicieron exaltar mi corazón, y perdí el equilibrio dándome vuelta en las antes pacíficas aguas a la vez que pensaba que me ahogaría.
Salté asustada y abrí mis ojos como platos mientras inspeccionaba a mi alrededor como un animal que está al asecho. Vi por el rabillo del ojo que la persona a mi lado se removió un poco en su asiento y rio discretamente. Afortunadamente el profesor justo se había dado la vuelta hacia el pizarrón.
Que vergüenza.
-No sé por qué me decepciono si es el segundo día de clases, aún tienen las vacaciones y las sábanas pegadas al cuerpo-dijo el profesor Alaric con algo de pesar, aunque no se veía realmente decepcionado.
Aún aturdida por el sueño pensé que como era de esperar, quizás el 98% de la clase no leyó el capítulo que había dejado como tarea, incluyéndome, e incluso puede que muchos ni siquiera hubieran ido a buscar el libro. Era un alivio que mi teoría no fuera errónea porque si no habría estado perdida el resto de la clase, y siendo historia una materia tan "fascinante" lo más probable que en la fecha cercana a la primera prueba recién me hubiera puesto al día en todo. Si se pensaba de manera objetiva sí que éramos unos holgazanes, pero cielos, es como una regla no escrita que la primera semana de clases es de marcha blanca, es decir, nada de evaluaciones, ni tareas, ni trabajos.
Además, cómo podría haber hecho la bendita tarea, haber leído siquiera media frase del capítulo, después de que figurativamente una bomba estallara en mi cara ayer por la tarde. El instituto debería agradecerme el haberme levantado y asistido a clases porque con semejante dolor de cabeza la jornada se me haría casi insoportable, y cómo no si anoche lloré por largos minutos con la decepción corriendo por todas mis venas.
Sin embargo, debo reconocer que en realidad todo este tiempo fui una tonta ingenua por creer que él recordaría una promesa siendo prácticamente un niño. Fuimos los mejores amigos hasta cuarto de primaria, pasamos muchas aventuras y desventuras, en nuestras mentes infantiles entendíamos los problemas del otro y hacíamos lo posible por sacarnos una sonrisa y salir adelante.
Hablando de decepciones profesor…
-Creo que esperé demasiado al ser primera semana, e igual es entendible, yo también fui joven alguna vez-principalmente risas de chicas se escucharon y una que otra le dijeron bromas al respecto. Él rio por lo bajo y se sentó encima de su escritorio con el libro en mano-Está bien, por esta semana cederé, pero la próxima deben ser responsables. ¿Quién se ofrece de voluntario para leer?-varias manos se alzaron, y todas de chicas como era de esperar. Alcé una ceja divertida, aunque no las podía culpar, el condenado profesor era muy guapo. Escogió a una chica al azar, y esta empezó a leer entusiasmada, poniendo empeño en tratar de hacerlo bien.
Abrí pesadamente el libro encontrando casi al momento el primer capítulo, mas no tenía intención de seguir la lectura porque me sentía demasiado cansada. Si leía media palabra me quedaría profundamente dormida.
Y la razón de mi cansancio estaba sentada justo a mi lado.
Pero trataría de ignorarlo porque la escena que hice ayer fue totalmente infantil y ahora me avergonzaba mucho. De igual manera no puedo negar que tengo interés en saber qué fue de su vida, qué hizo, qué no… pero creo que hemos cambiado tanto que es muy probable no seamos los mismos mejores amigos que hace 5 años, quizás ni siquiera tengamos afinidad y las conversaciones sean incómodas y molestas.
Éramos como dos desconocidos.
Claro, ayer no fue así, pero yo no sabía que era ese Castiel. Eso me lleva a pensar ¿por qué accedió a acompañarme? ¿Acaso estaba jugando conmigo? Lo miré por el rabillo del ojo, estaba muy relajado en su asiento, y apostaría no estaba prestando la más mínima atención, ni siquiera tenía el libro. Como también apostaría que sólo estuvo jugando conmigo todo el tiempo…
Volví a enfocar mi mirada en el libro, y escuché el sonido del movimiento de hojas así que cambié de página, y seguí escuchando la voz entonada y bien modulada de mi compañera.
Dios, sólo quería que diera la campanada del término de clases para así alejarme del pelirrojo. Consideraba que lo conocía muy bien, mas ahora su presencia me perturba y eso no es bueno.
Además, aprendí a alejarme de los chicos malos porque a la larga no traen nada bueno. Yo sólo quiero una vida relativamente tranquila y normal, lo que corresponde para una adolescente de 15 años.
-Gracias Cameron. Pues bien, ya que terminó de leer el primer capítulo ahora viene una actividad-al instante todos hicieron muestras de descontento. Por dios, al parecer el profesor aún está empeñado en hacernos trabajar siendo primera semana, ¿es que no aprende? A este paso se convertirá en el profesor más aborrecido por los estudiantes-Calma calma. Como sé que no todos tienen el libro aún y es primera semana, de manera optativa si quieren pueden formar parejas o hacerlo solos, y me entregan al final de la clase las respuestas con sus respectivos nombres. Eso les dará puntaje para la primera prueba-miró el reloj arriba del pizarrón-Tienen 40 minutos.
Me congelé en mi sitio con mi corazón cabalgando a mil. El sonido de sillas moviéndose y mis compañeros hablando llenó el salón, pero yo sólo escuchaba mi corazón bombear en mis oídos. Tragué un poco y fijé la mirada en mi libro observando el recuadro de la actividad.
Maldita escuela.
Muchos prefirieron tomar sus cosas e irse, y yo también me sentí tentada a hacerlo. Había sido horrible tratar de ignorar a Castiel, y ahora la oportunidad estaba servida en bandeja. Eché una rápida mirada a mi lado, y vi que no se movía de su puesto.
Rayos, rayos.
Pues bien, estaba segura que estaría un poco histérica antes de la primera prueba por lo que cualquier ayuda me vendría bien para tener una nota decente. Aunque sea engorroso sacrificarme ahora, la futura Magdalene me lo agradecerá.
Ahora, si él quería tener puntaje para la prueba, que él se atreviera a acercarse, y eso si es que quiere hacer la actividad conmigo claramente. A juzgar por su estilo diría que no está por el lado de preocuparse por sacar buenas notas y velar por un buen futuro, así que estoy casi segura no me molestará, menos con lo que pasó ayer.
Sonreí para mis adentros cuando lo vi levantarse de su pupitre. No me había equivocado, así que podría hacer tranquila la actividad.
Saqué mi cuaderno y mi estuche, y devolví las páginas para saber de qué trataba todo porque ni siquiera escuché a mi compañera. Cielos, igual tendría que leer la materia, pero al menos tendría un incentivo, y estaba segura que al final lo agradecería.
-Hola, ¿te importaría hacer pareja conmigo?
Levanté mi mirada y vi a un chico de apariencia agradable parado al frente de mi pupitre. Inmediatamente correspondí su sonrisa porque se veía bastante amistoso y fácil de tratar, así que en absoluto me molestaría.
-Hola, por sup…
-Lo siento, ella está conmigo.
Miré estupefacta a mi derecha, y ahí estaba Castiel con una actitud de badass, sonriendo arrogantemente al chico.
-Oh, está bien…-dijo con duda el chico mirándome, y yo no supe qué corresponderle por lo que simplemente se fue a escoger otro compañero.
Volví a fijar mi mirada en el pelirrojo, y sentí mis mejillas calientes por una mezcla entre vergüenza y coraje.
-¿En qué momento me preguntaste, si se puede saber? Porque no te escuché.
-Que mala compañera, Magda. ¿Le negarás un poco de ayuda a un viejo amigo?-aún tenía una sonrisa socarrona, pero sus ojos estaban totalmente serios. Indignada entrecerré mis ojos.
-Lo habría hecho si me lo hubieras pedido primero.
-No te escuché refutándome antes, así que ya que estamos aquí mejor hagamos la actividad.
Abrí mi boca sorprendida de su descaro y su tono mandón, y vi como se medio agachaba para acercar su silla a un costado de mi pupitre y se sentó sin más. Pude oler su loción, y sentí que un muro invisible se caía entre nosotros. ¿Por qué rayos tenía que oler tan bien? Un buen perfume de hombre era una de mis principales debilidades.
-Pensé que no te interesaría hacer la actividad-mi voz lastimosamente salió en un leve susurro y dudaba él hubiera escuchado. Me sonrojé por mi debilidad y fijé nuevamente la mirada en el libro.
-Toda ayuda vendrá bien al final, no soy tan tonto para desaprovechar la oportunidad-dijo en un susurro ronco, y como un resorte mis ojos se dirigieron a los suyos. Mi corazón comenzó a galopar en mi pecho, y me recordé nuevamente que los chicos malos vuelven a las chicas buenas en chicas malas…
-Pues si quieres que te sea sincera no te ves como alguien que siga las reglas del sistema.
Alzó una ceja divertido, y me quitó el libro entre manos mientras le echaba una ojeada. La curiosidad hizo mella en mí, y me sobresaltó nuevamente su atrevimiento.
-Pero qu-
-Cualquier persona tiene mejor letra que yo, así que tú escribe las respuestas y yo te las dicto-y acto seguido fijó su mirada gris en el libro analizando el texto.
Un momento, ¿acaso escuché bien?
Estoy segura esbocé una insolente mueca interrogante y agradecía que no estuviera mirándome si no de seguro le habría molestado, ¿pero será que escuchó todo lo que dijo nuestra compañera?
-Si te soy sincera no escuché ni media palabra de lo que dijo la chica, ¿acaso tú sí las escuchabas?
-No mucho, pero analizo rápido, no soy de los que se dan muchos rodeos-dijo esbozando una sonrisa arrogante, mientras me miraba fijamente. Anonadada sentí mis mejillas calentarse un poco, y me sentí un poco mal por haberlo juzgado antes de tiempo y por darle un doble sentido a sus palabras.
-Por mí está bien-dije suavemente mientras anotaba en una hoja nuestros nombres y encerraba en un círculo el número 1.
Así se pasó el tiempo mientras contestábamos las 6 preguntas, mejor dicho mientras él contestaba y yo anotaba las respuestas. No pude evitar pensar lo cambiado que estaba Castiel en comparación a antes, aunque como dije ayer todos cambiamos, ya sea para bien o para mal. Viendo lo aplicado que puede ser podría decir que estos años le sentaron bien, sin embargo, por qué tendría esa apariencia, por qué tendría esa mirada dura, por qué tendría esa personalidad ruda genuina, no para aparentar que se creía alguien "malo". Estaba segura que algo le habrá pasado en estos 5 años porque antes era algo serio sí, pero también era travieso y con un corazón de oro.
Escuchaba un eco lejano, sonidos que tenían coherencia en mi cabeza pero que no lograba internalizar. ¿Qué sería?
-Tierra llamando a Magda, ¿me escuchas?-sentí un chasquido enfrente de mis ojos, y caí en cuenta que todavía estaba en clases haciendo la actividad con Castiel. Mordí mi labio inferior con vergüenza y esbocé una pequeña sonrisa.
-Disculpa, estaba divagando, ¿decías?
-Te dictaba la última pregunta, ¿o prefieres seguir explorando la luna y las demás galaxias? Nos quedan 5 minutos.
Me molesté por su sarcasmo, y respiré profundamente no queriendo ser grosera.
-Díctame de nuevo.
Y mientras anotaba la última pregunta, me di cuenta que el sonido de su voz me relajaba y me perturbaba al mismo tiempo. Sentimientos contradictorios, eso es lo que me provocaba Castiel.
-Iré a dejar la hoja, gracias por la ayuda Castiel-le regalé una pequeña sonrisa porque no podía sino sentirme más que agradecida de que la actividad no se hubiera hecho tan engorrosa y difícil para mí.
-No te emociones, nos convendrá a ambos después-dijo mientras regresaba la silla a su escritorio y tomaba su mochila.
Algo aturdida por el trato frío que ahora mostraba el pelirrojo, fruncí un poco el ceño y pasé hacia adelante a entregar las hojas con la actividad ya hecha.
Decidida a hablar las cosas con Castiel, caminé de manera segura devuelta hacia nuestros puestos cuando una mano encerró mi muñeca deteniendo mi andar.
-Magda, buenos días, ¿qué tal estás?-saludó Iris con su eterna sonrisa y sus mejillas sonrosadas. Sentí mi pecho calentarse por la cercanía y amabilidad de la pelinaranja, pero en este momento sólo quería quedarme de acuerdo con Castiel para poder hablar. Esbocé una sonrisa.
-Hola Iris, bien ¿y tú?
-Bien, bien. Oye perdona por irme ayer, de verdad que tenía ganas de acompañarte, pero mi mamá y sus trámites no me…
Y dejé de escucharla cuando divisé la figura del pelirrojo sortearse entre los asientos del salón para salir y luego perderse de vista entre la masa de estudiantes que había en el pasillo. Una punzada de decepción me pegó en el pecho, y me regañé el ser tan débil e infantil. Sacudí mi cabeza un poco, y volví a prestarle atención a Iris.
-Hey no te preocupes, Castiel me acompañó todo el camino. Ya en otra ocasión saldremos juntas.
-A propósito de eso, ¿no fue muy grosero contigo? Aunque imagino que no tanto porque iba a pedirte hiciéramos juntas la actividad, pero vi que él se me adelantó.
No pude evitar sonrojarme como una niña por lo que dijo Iris, pero se notaba que no lo hizo con mala intención. Por dios, iba a volverme loca.
-N-no tanto… de igual manera fue amable en acompañarme.
-A mí me hace que ese par ya se conocía de antes-dijo una voz cantarina mientras una chica se asomaba por detrás de Iris. Claro, Kim.
-Iré a buscar mis cosas, ya vengo-dije atropelladamente mientras salía disparada a mi asiento mientras sentía toda mi cara ardiendo. ¿Por qué me daba vergüenza el hecho de que ya conocía a Castiel?
Porque ahora es un chico guapo que suda testosterona.
Sacudí mi cabeza en completa negación a eso, es totalmente ridículo. Molesta conmigo misma, recogí mis cosas atropelladamente y ya menos avergonzada me dirigí donde las chicas. Kim me miraba suspicazmente e Iris un poco confusa, de seguro le quedó la bala pasada. Suspiré un poco y caminé hasta el patio seguida de ellas.
-Vamos, ¿por qué te quedaste callada? ¿Te comieron la lengua los ratones?
-Ya Kim, déjala, no tiene deseos de hablar.
-¡Buenos días! ¿Qué tal amanecieron todas?-Rosalya saltó de la banca del patio y nos dio un abrazo de grupo muy emocionada, que aunque me incomodó un poco me hizo sentir muy bien.
-Bien, pero la nueva amaneció algo misteriosa…-dijo Kim sonriendo traviesa, y yo entrecerré mis ojos mirándola.
-¿Cómo? ¿De qué me perdí?-dijo Rosa extrañada y yo me sentí más que acorralada.
-No es nada, Kim se imagina cosas extrañas-agradecí internamente que Iris decidiera apoyarme, aunque muy probablemente estaba igual de intrigada que todas.
-Claro, el que Castiel se haya quedado a hacer una tarea voluntariamente es muy común, más aún con una chica nueva.
Rosa me observó haciendo una O con su boca y los ojos sorprendidos. Por Dios, maldito Castiel imprudente. Lo que menos quería al entrar aquí era llamar la atención ni relacionarme con nadie que fuera busca problemas, la vida podía ser tan perr….
-Hey, Castiel cuando se lo propone sí que puede ser aplicado. Quizás ya maduró-dijo algo molesta Iris.
-¡Ja! ¿Estamos hablando del mismo Castiel? Ni aunque fuera una fruta maduraría
-Ya que hablamos de madurez, para esta nueva etapa Kim ¿lo harás tú?-dijo Iris con una mueca divertida.
-¿De qué hablas? Soy muy madura para tu información, chica.
-Claro, tus notas y tu expediente en secundaria lo pueden avalar.
-El que a los profesores no les cayera bien y el que las chicas se pusieran densas conmigo no era mi problema-dijo la morena poniéndose ya seria y mirando retadoramente a Iris. La pelinaranja le devolvió la mirada, y yo sudé un poco de los nervios. Genial, ahora por mi culpa las dos pelearían.
-¿Por qué están peleando?-habló tímidamente Violeta acercándose a nosotras. Las dos chicas se siguieron mirando amenazadoramente, pero luego se largaron a reír. Las 3 nos quedamos confundidas, pero suspiré aliviada de no que estuvieran peleadas en serio.
-¡Oh! ¿Cómo pude olvidarlo? Tengo algo importante que hacer-habló dramáticamente la albina, obviamente aprovechando la confusión-Acompáñame.
-¿Ah?-sólo sentí el jalón en mi muñeca y mis pies tratando de adaptarse al ritmo de Rosa. Nos dirigimos a la sala de delegados, y la albina tocó suavemente la puerta. Un amortiguado pase se escuchó y nos adentramos mientras Nathaniel ordenaba unos archivos.
-Hola Nath, Magda viene a dejar la foto que le faltaba, ¿cierto?-me dijo codeándome suavemente. Lo había olvidado completamente, sin más abrí mi mochila y saqué una copia. La miré en agradecimiento, pero creí ver por su expresión en el rostro que algo se traía entre manos.
-Buenos días a las dos, y gracias Magda, ya tienes tus papeles al día-nos sonrió a ambas encantadoramente, aunque no coqueteaba, simplemente era amable. Al momento de recibir la foto accidentalmente rozamos nuestros dedos, y sentí al instante un ligero cosquilleo. Debe ser que él también lo sintió pues atropelladamente metió la foto en el clip en la primera hoja de mi expediente, a la vez que se sonrojaba un poco.
-Yo… ¿no me falta nada más, cierto?-dije con un poco de dificultad.
-No, eso sería todo por el momento-nos sonreímos un poco avergonzados, aunque a él se le veía notablemente incómodo con la situación. ¿Sería siempre así de tímido? Por mi lado me agradaba su aire de bondad, al contrario de él me sentía muy cómoda a pesar que no estaba acostumbrado al contacto con hombres.
-Que bien, entonces nos vemos después Nath. Chaito-dijo apresuradamente Rosa, mientras me sacaba, pero yo no podía apartar la mirada de él. El rubio intentó decir algo, pero ya habíamos salido de la oficina antes de poder escucharlo.
-Jeje, saltaban las chispas ahí guapa, no sabía que te gustaban los chicos buenos-me dijo divertida Rosa mientras nos dirigíamos a los lavabos. Sentí sonrojarme y estoy segura esbocé una mueca horrorizada.
-N-no, nada de eso, sólo es un chico agradable.
-Aah ya…-dijo socarronamente mientras se sentaba en el mueble de los lavabos mientras me miraba intrigada. Ahora yo estaba MUY incómoda- Así que… ¿te vienen mejor los chicos malos?
Fantástico giro de trama, a pesar mío sabía exactamente de quién se trataba. De un tema incómodo pasamos a otro más incómodo.
-¿De qué hablas?-dije haciéndome la desentendida mientras fingía que me arreglaba el cabello frente al espejo.
-Pues de quién más, sino del badass de Castiel, querida.
-Eh… ¿por qué están tan inquietas con respecto a él?-sentí que me sonrojaba un poco, y que ella sonreía cada vez más abiertamente.
-Digamos que no es muy asiduo a los deberes…
-Ah-por supuesto que lo intuía, su ropa, su estilo, su todo me lo decía a gritos. Mi instinto me dijo que debía alejarme de él, y estaba muy dispuesta a hacerlo, pero el destino al parecer quería otra cosa.
-De hecho es muy reticente a los deberes, más aún relacionarse con gente que no conoce. Algo no cuadra aquí-Rosa entrecerró los ojos y se acercó lentamente a mí con claras intenciones de que le dijera algo más. No soporté la presión, de todos modos lo iban a saber alguna vez, ¿no?
-Quizás sí lo conozca de antes-hablé bajito y agaché mi cabeza tanto por vergüenza como tristeza, a la vez que jugaba con mis dedos.
-Ya decía yo-habló conciliadoramente la albina mientras movía sus piernas-Entonces…
-Pasaré al baño, ya vengo-rápidamente me metí en el cubículo más cercano y me encerré.
Suspiré algo aliviada. Odiaba ser el centro de atención y de comidilla, ¿acaso es mucho querer un poco de paz en la vida? Bueno ya que estaba aquí, iba a aprovechar de ocupar el servicio cuando me di cuenta que no traía papel higiénico conmigo.
-Hablando de chicos, hay uno que me agrada muchísimo, es dueño de una tienda de ropa genial. Es tan serio, pero tan atractivo-sentí que se cerró la puerta del cubículo de al lado, y perdí la esperanza de pedirle ayuda.
Agaché la cabeza derrotada, pero luego recordé que puede que en mi bolso tuviera papel. Me emocioné ante la idea y apresuradamente descrucé mi bolso y lo abrí. Rebusqué un poco y para alivio mío encontré papel, pero me decepcioné al ver que no era higiénico.
-Es alto, y de cabello oscuro cortado a la moda. Ni qué decir de su ropa, es totalmente cool…
Rosa quedó a segundo plano porque el papel era pequeño y estaba doblado en varias partes. No recordaba haber dejado nada así en mi mochila, y lentamente lo desenvolví. Escuchaba a mi amiga de manera lejana, y cuando al fin lo pude desdoblar un gemido ahogado abandonó mi garganta.
-¿Qué pasa Magda? ¿Magda?
Lo leí una y otra vez, y el peso de mi voluntad se enfrentó contra la fuerza del destino. Una caligrafía que dejaba mucho que desear abarcaba el papel, y aunque no la reconocía supe exactamente de quién era.
-Magda, me estás preocupando. ¡Magda!
-Es que… no tengo papel higiénico-hablé muy bajito, pero supe que me escuchó porque me dijo "Ay, tonta". En contra de lo que quería mi cerebro, una sonrisa abierta se formó en mi rostro a la vez que me sonrojaba fuertemente.
"Te espero en la azotea cuando terminen las clases. Hablamos hoy o nunca."
La pregunta era, ¿escucho a mi cerebro o a mi corazón?
16/10/2013: Que verguenzaaaaaa, el capi lo tenía listo hace mucho tiempo, pero no sabía cómo terminarlo, pero ya está :D Espero les haya gustado. Que confundida está la prota, y por ahí se vio que estaba algo coladita por el delegado. Oh, oh. Qué creen que hará, ¿irá o no irá? ¿Dejarán de acosar las amigas a Magda? Y por sobre todo, ¿quién habrá escrito la nota? Dudas que puede se resuelvan en el próximo capítulo jajaja xD
Les quiero pedir un favorcito, si pueden hacerlo bien sino bien también jaja Estoy viendo en hacerle una carátula al fic en donde aparezcan la prota y Castiel, pero soy pésima dibujando personas o photoshopeando :P Así que si alguna quiere hacerlo, serán bienvenidas sus propuestas. La apariencia de Magda la describí en el primer capi, así que eso :)
Muchas gracias a todas y todos los que leen la historia, sus alertas, y muy en mi corazón guardo sus hermosos reviews. Amo esta historia como no tienen idea, más aún saber que a otras personas también les gusta. Como en todos los capis, agradezco sus comentarios a:
the killer of the full moon
amu neko-nya
Lalitta: que bueno te guste mi fic, a mí encanta escribirlo. Espero verte de nuevo por aquí, besitos y gracias por comentar :)
Les mando un beso grandote a la distancia, que tengan un excelente día :*
