Disclaimer: Ninguno de los personajes presentes en la historia me pertenecen, sino que son propiedad de Chinomiko y compañía.

Destinos no controlados

IV. Problemas en la cafetería.

-Que despistada eres, ¿cómo se te pudo olvidar llevar papel si vas al baño, bobita?-me dijo la albina apenas salí de mi cubículo, y golpeó muy suavemente mi cabeza con sus nudillos repetidas veces. Claro, después de que ella desocupó el servicio me pasó un poco de papel por debajo de la puerta.

Bueno, no sería humana si después de leer esa nota ninja me hubiera quedado indiferente, y como sí lo soy literalmente casi me hice pis encima. Era obvio que Castiel había escrito la nota, le iba totalmente lo escueto, directo y condicionante-obligatorio. En cierto sentido me alegraba que quisiera hablar conmigo, eso quería decir que quizás quería recuperar mi amistad, o quizás le dio lástima mi patético acto de chiquilla desilusionada… cielos, que mal estaría eso, pero lo estoy juzgando antes de tiempo (otra vez). Tengo que esperar a hablar con él para saber qué fue lo que pasó, qué fue de él, hablarle también de mí, aunque mi vida no ha sido tan interesante excepto por una cosa.

Wow.

-Es que llevaba prisa, ya sabes cómo somos las mujeres en ese sentido-le dije despreocupada mientras lavaba mis manos. Ella por supuesto se limitó a mirarme por el espejo con sus penetrantes ojos ambarinos, se notaba a leguas que no se tragaba mi actuación y quería interrogarme hasta que escupiera qué pasaba conmigo. No es que fuera mala chica, pero aún no le tenía tanta confianza como para hablarle con soltura mis cosas. Me puse un poco nerviosa así que mantuve mi mente ocupada en secarme las manos-Y dime, este chico del que me hablabas, ¿qué tan mayor es? Porque para ser dueño de una tienda de ropa…-su expresión cambió totalmente y sus ojos brillaron tanto que parecían un par de soles. Bingo, mi don para cambiar sutilmente de tema estaba intacto.

Salimos del baño, y caminamos por el pasillo para dirigirnos a nuestros casilleros para cambiar los cuadernos.

-Oh, bueno, sí es mayor. Tiene 22 y estudió diseño de vestuario-revisé mi horario, y vi que me tocaba en la sala de ciencias, ni idea de dónde estaba. Cuando procesé lo que dijo me olvidé de la nota y el paradero de la sala, y por una parte no pude evitar sentirme feliz por ella ya que se veía radiante, su sonrisa parecía de comercial de dentífrico, y sus ojos se veían tan soñadores. Intuía que ella no era de las que se enamoraban fácilmente, sin embargo, no pude evitar preocuparme por la diferencia de edad entre ellos, 7 años no son algo despreciable.

Por Dios, no me gustaba nada ser aguafiestas, pero el cariño que les tomé a las chicas me hacía querer preocuparme por ellas y hacerles ver todas las aristas que al menos yo alcanzaba a dimensionar.

-Wow, es realmente genial. Pero… es demasiado adulto, Rosa. ¿No te da resquemor o algo así? Es sabido que a esa edad casi el 99% de los hombres piensan sólo en una cosa, más aún si somos adolescentes. Ya sabes, el morbo y todo eso-me apoyé en mi casillero cerrado pues ya había terminado con el cambio de cosas, pero la albina se quedó un rato pensando mientras maniobraba en su casillero. Finalmente una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

-Sí que lo he pensado, pero no es que seamos novios ni nada por el estilo. Nos estamos conociendo, y tenemos muchos temas en común. Hasta ahora puedo decir que es todo un caballero del renacimiento, mi sexto sentido me dice que no es como todos los hombres-afirmó su cuaderno firmemente en su pecho y su expresión rayaba entre lo soñadora y traviesa.

-Me parece bien entonces. Nuestro sexto sentido casi nunca nos falla-y le guiñé un ojo como señal de complicidad, a lo que ella agregó 'Así dicen' y seguido rio delicadamente-Pero estate igual atenta, ¿sí? Nunca está demás… a quien engaño, estoy un poco celosa-no aguantamos y reímos a carcajadas. La sintonía que tenía con la albina era bastante especial, sentía que tenía la confianza para hablarle de cualquier cosa y con honestidad.

El timbre sonó, y antes de que se fuera corriendo le pedí la indicación de la sala de ciencias y me dijo que era la primera sala del segundo piso. Caminé a paso apresurado hacia las escaleras, y cuando entré estaba a botar de llena, todos estaban sentados en bancas altas frente a grandes mesas rectangulares.

Que puntuales son todos en este instituto, podrías copiar un poco de eso si quieres que este año sea diferente y exitoso.

No sé por qué en mi análisis me fijé si veía a cierto pelirrojo, mas no logré divisarlo.

No seas bruta, preocúpate mejor de en donde sentarte.

Me sentí horriblemente perdida, pero a lo lejos vi que una mano se agitaba, me acerqué poco a poco y vi que era Iris, me sonrió y me indicó que fuera al lado de ella. Violeta y Kim también me vieron y sonrieron de vuelta. Suspiré con real alivio, y me sentí completamente acogida.

No hay nada mejor que hacerte de buenas amigas cuando llegas a un instituto o escuela completamente nuevos.

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-Están locos si quieren que diseccione una maldita rana-exclamó Kim mientras comía su almuerzo de mala gana-Ni ganas me dan de comer mi hamburguesa.

-Vaya, no sabía que eras así de sentimental, Kim-dijo Iris mientras reía por lo bajo.

-Bueno, tú no eres especialmente pro-matanza de animales, de hecho juro que te vi pálida cuando el profesor explicó el procedimiento, y eso es mucho-Kim la miró socarronamente e Iris frunció un poco la boca a la vez que revolvía su plato.

-Pues claro que tampoco me agrada la idea de revolver las entrañas de un animal asesinado…

-Creo que a casi nadie le fascina la idea-musitó triste Violeta mientras pinchaba su ensalada. No sabía precisamente si ella siempre hablaba así de bajito o si ahora lo hacía dadas las circunstancias-El profesor es un monstruo-dijo con una inusual decisión, pero me confirmó que ella hablaba siempre bajo.

-Algo más monstruoso que escarbar una rana es hablar de ello mientras estamos comiendo. Son brutales chicas, la hora de comida es sagrada-se quejó Rosa con expresión de asco mientras tomaba agua mineral.

Yo también había perdido un poco el apetito, no sólo por la conversación, sino que al igual que a todas me afectó el tener que estudiar las partes de una rana muerta. Juro que he estado pálida desde que pisamos la cafetería… veía ranas muertas por todos lados.

Miré a Rosa y me asaltó de repente la idea de que ni ella ni Violeta estaban en la misma clase que nosotras.

-Oigan chicas, ¿por qué están en otro salón? Podríamos haber sufrido todas juntas al mismo tiempo.

-Pf no sé, ideas del profesorado supongo-dijo fastidiada y algo triste la albina-Cuando forman los cursos es muy poco probable que los cambien, de hecho así nos conocimos todas cuando pequeñas.

-Pero pueden alegar antes que sea más tarde, estoy segura que las dejarán-Iris se mostró más dispuesta a tocar este tema, porque sutilmente dejó a un lado su almuerzo-Además la directora nos conoce desde siempre.

-¿Por qué no vamos todas a hablar con ella? Puede que si somos más nos tome más en cuenta. Si lo dejamos así estaremos separadas hasta que nos graduemos-Kim también se mostró interesada, y esbozó una sonrisa casi felina.

Todas miramos a Violeta a ver qué pensaba, y se encogió un poco en su asiento mientras fruncía un poco su boca y se sonrosaba.

-C-creo que es buena idea que vayamos todas…

-¡No se discute! Vamos ahora mismo con la dire-interrumpió con extremo entusiasta la albina y se levantó de su asiento agarrando del brazo a la pelimorada.

-R-Rosa, nos están mirando todos-dijo claramente incómoda Violeta mirando a todo el mundo a la vez que iba siendo arrastrada por Rosalya a la salida de la cafetería.

-¡Que nos miren! Sólo quiero que estemos todas juntas como grandes amigas.

Iris, Kim, y yo las seguimos sin dejar de reír por lo ocurrente y desenvuelta que era Rosalya. Íbamos por la mitad de la cafetería cuando a un costado sentí un ruido y unas risitas socarronas.

-Pero que torpe eres Iris, hiciste derramar mi jugo favorito encima de ti.

Ese tono chillón y aborrecible me hizo entrecerrar mis ojos con fastidio. Me acerqué y vi a una avergonzada Iris con su polera y short mojados, y claro la "princesa del universo" trataba de mostrarse molesta, pero se notaba que trataba de aguantarse la risa. Sus dos secuaces no tuvieron la delicadeza de hacerlo.

-Hey Amber, parece que la naranjita debe usar pañales-la chica oriental señaló con un dedo perfectamente arreglado el short de Iris.

Las miré indignada por lo cruel que eran y me puse por delante de Iris para que no la vieran más.

-¿Eres enferma Amber o tienes las piernas de lana que no sabes caminar bien?-Kim se veía furiosa y se posó muy cerca de la rubia tratando de intimidarla con su altura, al instante ella se echó para atrás.

-Aléjate chimpancé, mis piernas están perfectas. Es la idiota de tu amiga la tonta.

-¿Qué dijiste?-gritó Kim y casi se le echa encima de no ser que la agarré de un brazo fuertemente. El trío fatal dio un grito agudo, pero después rieron enloquecidas.

Miré alrededor y todos nos miraban con atención. Me molesté porque nadie hacía nada por ayudar, algunos de hecho reían.

-Kim, mejor vamos, Iris no lo está pasando bien.

-Claro que nos iremos, después de que le deje una buena marca a esa cara horrenda-mi corazón saltó del pánico porque la morena se soltó de mi agarre fácilmente, pero Rosalya e Iris llegaron a tomarle un brazo cada una y así inmovilizarla.

-Jajaja, que tontas, pero ¿saben?-la rubia tuvo el descaro de esconder su miedo, rodearnos y tirar del brazo a Iris para exponerla-El ahora naranjo de tus shorts combinan con tu cabello, deberías agradecerme tontita.

Su risa burlona contagió a los de los demás, e Iris agachó su cabeza sonrojada a más no poder. Mi furia subió a niveles insospechados, y antes de darme cuenta obligué a Amber a soltar el brazo de mi amiga y le pegué una bofetada que hizo callar a todo el mundo en la cafetería.

Abrí mis ojos sorprendida y tapé mi boca para ahogar un gemido. Nunca le había pegado a nadie en mi vida. Vi que ella me encaró con el ceño fruncido y sonrojándose por el enojo.

-Amber, no quise…

-¡Zorra atrevida! ¡¿Cómo pudiste?!-y todo pasó demasiado rápido para mí, aunque al parecer la multitud esperaba que algo así pasara porque enseguida empezaron a vitorear fuertemente.

La rubia agarró mi cabello y comenzó a jalonearlo violentamente, apreté sus antebrazos en un intento de librarme de ella sin querer hacerle mucho daño, pero la maldita tenía más fuerza de la que creí que tendría, de hecho no me sorprendería que de un momento a otro me arrancara todo el cuero cabelludo. El grito de los demás no me ayudó en absoluto, de hecho me hicieron sentir fatal, en cambio a Amber le dieron más ánimo y tiró mi cabello con más fuerza si era posible; el dolor era insoportable, y mis gritos no se hicieron esperar. Esperando que las cosas no se pusieran peor, caminé hacia atrás tratando de sacármela de encima y en un momento trastabillé por el jugo derramado.

¡No se te pudo ocurrir una mejor frase, tonta! Las cosas SIEMPRE se ponen peor si lo dices.

Ambas gritamos por la sorpresa, sin embargo, de no ser por Iris me habría caído de manera no muy elegante.

-Ya es suficiente Amber, suelta su cabello-la voz de un joven firme, pero gentil me hizo sentir un pequeño alivio de que alguien al fin interviniera para bien. Desde mi posición no pude ver bien quién era, pero usaba ropa oscura. Amber chillaba que soltara sus muñecas ya que el agarre había disminuido bastante, pero aún así me jaloneaba un buen poco.

-¡Que la sueltes, maldita sea!-esa voz tan característicamente fuerte y autoritaria hizo callar a todo el mundo, y detener mi corazón un segundo entero.

Mi cabello agradeció la ayuda del par de varones, y agarré adolorida mi cabeza a la vez que entrecerraba mis ojos porque sentía que literalmente hasta el cerebro me explotaría en mil pedazos. Vi que la rubia chillaba de la indignación con Castiel abrazándola por detrás, pero para sujetarla. Me fijé en el rostro de él, y se mostraba realmente furioso, mas sus ojos grises estaban extraños.

¿Acaso estaba preocupado? Mi corazón golpeó fuertemente y no pude evitar avergonzarme más de lo que estaba.

-Sé que la pregunta es inadecuada y predecible, ¿pero te encuentras bien?

Reconocí la voz y era la de la primera persona que intervino a mi favor. Me tocó suavemente el hombro, y los sentimientos de agradecimiento y curiosidad me impulsaron como resorte mi cabeza para ver quién era a pesar de la molestia. Grande fue mi sorpresa de ver que alguien tuviera ese look en pleno siglo XXI, incluso hasta su manera de hablar era poco común. Ahora que lo recordaba él era el chico misterioso que había visto en la entrada ayer y que me había llamado completamente la atención. Que suerte que el destino me lo haya puesto por delante para poder conocerlo.

Su cabello albino como el de Rosalya, facciones delicadas pero varoniles, ojos que lejos de ser extraños lo hacían completamente fascinante debido a una heterocromía, ropa fuertemente influenciada en la época del renacimiento, y modales impecables me hicieron volver a creer en los príncipes azules.

-Wow, creo… que sí… o sea, no sé-me debía ver como una tonta agarrando mi cabeza, con las mejillas sonrojadas, y tartamudeando de esa manera.

Él me sonrió comprensivamente y acarició suavemente mi cabeza. Un aura de tranquilidad me embargó, y mi cuerpo se fue relajando poco a poco.

Unos chillidos me sacaron de mi ensoñación, y miré hacia donde estaban Castiel y Amber. Sus dos amigas trataron de hacer que la soltaran agarrando los antebrazos del pelirrojo, pero mis amigas intervinieron queriendo impedirlo. Nuevamente el caos se formó dentro de la cafetería, y mi cerebro se paralizó no queriendo aceptar que esto me podía estar pasando a mí. Lo que menos quería era escuchar ruidos tan ensordecedores, la adrenalina me estaba subiendo a niveles insospechados, y temí que un inminente derrame cerebral remataría mi día.

Y ahora se sumaba una presión en mi pierna izquierda, que de seguro era una jugarreta de mi cuerpo debido a todo lo que estaba pasando. Cuando la sentí una segunda y hasta tercera vez sostenida bajé mi mirada, y un hermoso perrito pequeño estaba apoyado en mi pierna lamiendo el jugo de naranja antes derramado.

Una sonrisa genuina se formó en mi rostro, pero me pregunté de quién sería porque tenía un collar verde con una placa en forma de hueso.

-¡¿Pero qué significa esto?!

Todo el mundo se quedó quieto con el horror impreso en cada una de sus caras. Por tercera vez en lo que llevaba del día creo que dejé de respirar.

El can antes quieto y callado, ahora ladraba y corría hacia el jardín como si estuviera escapando del mismo diablo. La directora llegó al medio del círculo que se había formado, con la cara roja y su peinado totalmente arruinado, afirmándose de sus rodillas e intentando regular su respiración. Todo lo contrario a la impecable señora de dulce y cálido aspecto.

-Por qué…-jadeó y tragó un poco de saliva. Dios, estábamos tan perdidos, y apostaría mis botas favoritas a que todos pensaban lo mismo-¿Por qué habiendo tanta gente…? ¡¿Dejaron ir a mi Kiki?!

Me quedé con la boca abierta y entrecerré mis ojos ante esa burrada. Es decir, ¿escuché bien? ¿Nos reclamaba por haber dejado a un travieso perro y no por el desastre que habíamos hecho todos?

-Excepto por la gente que está dentro de este círculo, quiero que todos se larguen en este mismo instante ¡O estarán castigados!

"Piernas para qué las quiero" dijo alguien en la multitud, y todos corrieron lo más rápido posible hacia las dos salidas que tenía la cafetería. Sentí que hervía de la indignación cuando el trío detestable se aprovechó del pánico, y se mezclaron con la masa de gente que corría en estampida. En la cafetería sólo quedamos Iris, Kim, Rosalya, Violeta, Castiel, el chico renacentista, la directora y yo.

-Muy bien-dijo la directora luego de un carraspeo, nuevamente recobrando la compostura, y mirándonos fijamente a cada uno de nosotros por sobre sus lentes redondos-El incidente que ha acontecido aquí sería motivo de suspensión para todas las personas que resultaron responsables-nos miramos preocupados y sentí un nudo en mi garganta que me indicaba que iba a empezar a llorar-Pero por ser segundo día de clases lo dejaré pasar-el alivio me bañó como agua caliente recorriendo mi cuerpo entero, y todos suspiramos en conformidad-Sin embargo, será efectivo si y sólo si logran atrapar a mi pequeño Kiki antes de que se termine la jornada escolar-mi confundida cabeza comenzaba a hacer corto circuito por lo surrealista del día, pero cierta persona estaba protestando en disconformidad-Castiel Lasserre, no ha lugar su reclamo. O lo encuentran o están suspendidos hasta nuevo aviso, ¡¿me entendieron?!-su postura imperturbable se trastocó en el de una maniática, y todos asentimos varias veces sin parar. Ella carraspeó nuevamente y acomodó sus lentes en el puente de su pequeña nariz-Como no pueden perder clases al mismo tiempo, irán en parejas con turnos de una hora cada uno. Si no lo atrapan…-su dedo índice lo pasó por su cuello lentamente, y con un escueto "buena suerte" se retiró de la cafetería.

Tragué pesado y respiré profundamente.

-No entiendo cuál es la manía de las mujeres por ser las reinas del drama-el pelirrojo rompió el silencio claramente fastidiado-No sé ustedes, pero extraordinariamente no tuve nada que ver en la pelea, así que se las arreglan solas.

-No vas a ninguna parte, Castiel. Estamos todos metidos en este embrollo, y ya te tiene identificado la directora. Si no logramos encontrar al peluche andante, te hundes con nosotras-vaya que sí tenía agallas Rosalya, pensaba muy rápido, pero también le encontraba razón a Castiel. Ni él ni el otro chico tuvieron la culpa, sólo nos defendían.

-Creo que tiene razón Rosa, si no cooperas disminuyen las probabilidades de encontrar a Kiki, y terminaremos castigados-el chico albino suspiró profundamente, tampoco tenía ganas de buscar al perro, pero era mucho más condescendiente-Además son nuestras amigas, no lo pasaron precisamente bien con toda esta situación-El pelirrojo gruñó en respuesta.

-¿Y qué carajo pasó para que se pelearan así?

-Amber tiene la culpa, tiró jugo encima de mí y me humilló enfrente de todo el mundo, obviamente nadie hizo nada-Iris se sonrojó por recordar el momento tan vergonzoso. Castiel relajó un poco su compostura y su ceño se frunció aún más aunque de indignación-Pero Magdalene fue la única que me defendió en ese momento. De hecho tengo que darte las gracias por eso-me sonrió con gratitud y yo no pude más que sonreírle devuelta.

-Así que por eso me detuviste, querías tú darle su merecido al pimpollo chillón. Me gusta tu actitud-dijo Kim con gracia mientras rosaba suavemente sus nudillos en mi mejilla. Mi cara se calló de la vergüenza, no podía decir que me arrepentía de haberlo hecho, pero no soy una persona violenta.

-Así que golpeaste a Amber y por eso empezó la pelea-dijo sonriendo arrogantemente el pelirrojo. Me mordí el labio inferior y me sentí más culpable que antes-Quien lo diría…-su tono divertido me enervó un poco, y tosí en disconformidad.

-Y ya que estamos de acuerdo en que nos metimos en problemas por una causa noble, propongo que formemos las parejas y organicemos los horarios-la albina se pasó una mano por toda la extensión de su largo cabello y afirmó la otra mano en su cadera.

-Pero somos siete… alguien se quedaría sin pareja-el alcance de Violeta me hizo reflexionar y los empecé a contar a todos.

-Por supuesto que no, somos seis-Rosa frunció su ceño contándonos una y otra vez hasta que en un momento su índice apuntó a sí misma-Jeje falté contarme yo, que tonta-rio nerviosamente y Castiel se golpeó la cara con la palma abierta.

-Cierto… yo tampoco me conté a mí mismo-el renacentista se tocó el mentón con gesto pensativo y sonrió levemente.

-Todos sabemos que eres especial Lyssandro-dijo con mofa el pelirrojo, y miré atentamente al albino que frunció levemente su ceño con molestia. Así que su nombre era Lyssandro, hasta eso era elegante en él.

-Entonces tenemos que decidir quién irá solo, que tal si jugamos a piedra, papel y tijera-dijo Rosa entusiasmada.

-De acuerdo, les patearé el trasero-Kim ya estaba en posición de jugar, Violeta se acercó tímidamente y también se puso en posición, Iris sonrió y se acercó, Lyssandro miró la escena un poco raro pero también se sumó a las demás, y Castiel los miró como si tuvieran lepra.

Dado que yo lancé el primer golpe, y por ende, los metí en problemas haciéndolos pasar por esta situación extraña decidí sacrificarme por el bien de todos. Aún no conocía bien el instituto, pero ya me las arreglaría. Suspiré y hablé antes de que me arrepintiera, no sé quién me mandaba a meterme en problemas cuando justamente quería todo lo contrario.

-No es necesario que hagamos esto, yo iré sola a buscar a Kiki-las chicas se mostraron desilusionadas, y Lyssandro me sonrió gentilmente.

-¿Estás segura, Magda? Lo podemos elegir limpiamente con el juego-dijo Iris preocupada y hasta culpable.

-Nah, es en serio, si no hubiera sido por mí esto no se habría agrandado-le dije quitándole importancia al asunto.

-Tienes razón enana, si no hubiera sido por ti ninguno tendría que estar buscando al estúpido caniche, y como ustedes son muy problemáticas haré pareja con Lyssandro-el pelirrojo habló con tono burlón y mirada altiva.

Si las miradas mataran probablemente él estaría a más de 10 metros bajo tierra porque las cinco lo fulminamos con la mirada. Por dios, el que me haya ayudado no le daba derecho a que fuera así de idiota y arrogante conmigo. Este nuevo Castiel tenía actitudes que no me agradaban en absoluto, y me pregunté en dónde habrá quedado ese niño protector y amigable que decía sería siempre mi mejor amigo, pero preferí quedarme callada debido a que me quedó demostrado que era una persona voluble.

-Y yo con Violeta, prefiero a la gente natural si sabes a lo que me refiero-dijo Kim con cizaña mientras se tocaba el cabello mirando a Castiel. Todos musitamos un "uh" alargado menos el albino porque trató de disimular una sonrisa, y al pelirrojo se le descompuso inmediatamente el rostro fulminando a su amigo con la mirada.

-Iris, ¿te parece si vamos nosotras primero a buscar el perro? Vamos, vamos-Rosa apretó su boca con la mano amortiguando la risa y jalando de un brazo a Iris sin esperar su contestación, ella también quería esconder una sonrisa.

-Mira la hora Violeta, ya es tarde, apuremos el paso para ir a clases. Por cierto seremos las segundas-dijo Kim con expresión triunfante y burlesca.

-S-sí-una pequeña pero linda sonrisa se formó en el rostro de la pelimorada y se encaminaron al instituto.

Y allí me quedé yo sola con los dos hombres al frente mío discutiendo por el comentario de Kim, de hecho sólo Castiel peleaba, Lyssandro lo miraba divertido y se disculpaba por su actitud. Ahora que lo miraba hacían un curioso dúo de amigos ya que eran bastante diferentes entre sí, no sólo físicamente. Fruncí el ceño pues aún estaba molesta con el pelirrojo y decidí dejarlos solos, ya después lidiaría con él y su falta de educación.

-Enana, ¿a dónde crees que vas?

O eso esperaba.

-A un lugar donde no estés presente, idiota-susurré y me paré en mi sitio con un tic en el ojo. En mi cabeza claramente lo veía siendo ahorcado con mis manos.

-¿Qué?-dijo Castiel, escuché dos pares de pisadas acercándose a mí-¿De nuevo eres muda?

Hijo de p…

-Es cierto, no me había presentado formalmente-me volteé en dirección a ellos, y esbocé la sonrisa más encantadora que pude. Le sonreí amistosamente al albino, y él me miró con interés-Soy Magdalene pero me puedes decir Magda, mucho gusto-y le ofrecí mi mano para que la estrechase.

Y nuevamente comprobé que el albino era totalmente distinto de Castiel, pues en vez de burlarse de mí como el susodicho hizo ayer, su mano izquierda la puso por detrás de su espalda, y con su mano derecha tomó la mía delicadamente y la giró de modo que mis nudillos quedaron arriba. Me miró fijamente y por un momento quedé encandilada de sus ojos.

-El placer es mío Magdalene, mi nombre es Lyssandro-y cerrando brevemente sus ojos posó sus labios en mi mano-Espero podamos ser buenos amigos-no pude menos que sonreír encantada con su galantería.

-Q-quiero agradecerte por haberme ayudado, de no ser por ti quizás no tendría cabello ahora-sonreí por el mal chiste, pero él sonrió encantado.

-Pierde cuidado, me alegra que ahora estés bien-sentía que mis mejillas se coloreaban del puro gusto. Quizás las películas de Disney no fueran tan utópicas después de todo.

-Ya basta de tonterías tórtolos-la burbuja que nos rodeaba se reventó estruendosamente, y miré por millonésima vez molesta al pelirrojo. Estaba cruzado de brazos y nos miraba agriamente, sonreí internamente pues caí en cuenta que con el albino lo habíamos ignorado olímpicamente-Tenemos que decidir quién irá después del segundo dúo de gritonas.

-No les digas gritonas, Castiel-le dije enfrentándolo. Él completamente serio me observó e hizo una mueca.

-Es verdad, sólo tú lo eres. Estoy seguro de que hasta el Papa te escuchó.

-Será porque me estaban tirando el pelo, ¿cómo querías que no gritara?

-Si hubieras sido un poco inteligente y no hubieras golpeado a la chica más dramática del instituto, no serías el hazmerreír de todo el mundo.

-Eres un grosero, hasta un perro es más educado que tú.

-Y una pulga es más imponente que tú.

-Tiempo fuera, no te pases Castiel-habló Lyssandro antes de que yo hiciera una réplica. Estaba furiosa, el pelirrojo en vez de madurar tenía el nivel de inteligencia emocional similar al de una piedra, incluso tenía el descaro de mostrar una estúpida y sensual sonrisa abierta. Yo también dejaba mucho que desear con mi actitud, pero me sacaba tan fácilmente de las casillas que casi daba miedo.

-Bueno, ya que estoy sola iré de las últimas, así hablaré con la directora pertinentemente en caso de no encontrar el perro-ignoré a Castiel y me giré hacia Lyssandro-Siento me hayas visto así, pero muy pocas personas me hacen enfadar tanto.

-Te comprendo perfectamente, pero tenemos que tratar de llevarnos bien por el bien de todos.

-Sí, eso creo-dije no muy segura, pero tenía razón porque si no estaba segura correría sangre, pero ahora simplemente no tenía el temple ni las ganas de ceder. Le di con confianza un beso en cada mejilla pues me había caído de maravilla y me sentía en total confianza-Nos vemos después, y gracias de nuevo por ayudarme.

-Nos vemos pronto, no te preocupes-y nuevamente besó fugazmente mis nudillos.

Me sonrosé y me di vuelta rápidamente para salir de la cafetería ignorando al pelirrojo. Respiré hondo y caminé hacia mi casillero intentando ignorar los cuchicheos que se formaban a mi alrededor. Este es uno de esos fatales días en que ni siquiera debes asomar la cabeza de las sábanas porque es probable que una mosca choque con tu maldito ojo y te deje ciega.

Cuando llegué a mi casillero apoyé brevemente la cabeza en el frío metal, y eso me ayudó a despejar un poco mi cabeza y enfriar la vergüenza que sentía. Tenía un largo camino por delante para que la gente olvidara este incidente y para limpiar mi nueva imagen de chica problemática. Tocaron el timbre y crucé los dedos para que Rosa e Iris tuvieran la suerte de encontrar el perro. Cerré mi casillero con mis cuadernos en mano y casi morí de un infarto cuando vi al hijo del diablo apoyado en el casillero contiguo.

-¡Castiel! Mierda, no hagas más eso.

-Cuida esa lengua si no ahí sí que te llevarán castigada.

Estaba apoyado con las piernas cruzadas y aparentemente relajado, excepto por una exasperante sonrisa divertida que me hizo enojar y confundir al mismo tiempo porque le quedaba perfecta. Aparté la mirada tratando de imponer un poco de distancia sicológica entre ambos.

You are hot. I forgot.

-Tengo que ir a clases-y lo esquivé para dirigirme a la sala B, pero se interpuso insolentemente en mi camino haciendo que mi cuerpo chocara con el de él. Lo miré ceñuda-¿Qué?

-Recuerda tenemos algo pendiente enana-era consciente de nuestra diferencia de altura, él me sacaba poco más de una cabeza, pero aún así me molestó el apodo. Miró fugazmente hacia abajo entre nosotros y una expresión arrogante surcó su rostro-¿Sabes? Creo que enana no te queda-Wow, ¿Castiel siendo benevolente? Quizás lo había juzgado muy duramente-Te diré mejor tabla de planchar.

Y antes de poder noquearlo con los cuadernos salió corriendo hacia la sala que nos correspondía.

¿CÓMO PUDE SER AMIGA DE ESE TROGLODITA?

12/01/2014: Primero que nada ¡Feliz halloween, Feliz navidad, Feliz día de los inocentes, Feliz año nuevo, y Feliz día de reyes si es que lo celebran! xDDD Hablando en serio, tengo mucha vergüenza por actualizar después de casi 3 meses, en parte fue culpa de mi pereza y en parte prioridad a mis ramos en la universidad. Pero como dicen mejor tarde que nunca jajaja.

¿Qué les pareció la historia? Apareció Lyssandro y Castiel es un pendejo impredecible de primera hahaha Esa pelea en la cafetería fue decisiva por así decir, y eso traerá repercusiones después en la historia.

Bueno, a pesar de que no mucha gente me comenta para saber si les gusta o no el fic, a aquellas personitas que me regalaron un RR el capi pasado las saludo con un BESO Y ABRAZO ENORME:

the killer of the full moon

camila

amu neko-nya

Obviamente también quiero agradecer a quienes ponen en alerta y favorito la historia 3 significa mucho para mí.

Ah, y como estoy de vacaciones espero poder colgar aunque sea un capi antes de entrar a clases xD

Besos, l s quiero un montón, besos a la distancia.~