Disclaimer: Ninguno de los personajes presentes en la historia me pertenecen, sino que son propiedad de Chinomiko y compañía.

Destinos no controlados


V. Alianza conveniente.

Movía mis pies inquieta con la cabeza dándome vuelta en las cosas que habían sucedido en el día y que recién ahora estaba decantando. Suspiré cansada porque me había propuesto que esta nueva y decisiva etapa iba a dar lo mejor de mí para enfocarme en los estudios y realizarme como persona. Y claro, ¿qué era lo primero que hacía? Todo lo contrario, no escuchaba palabra de la profesora, me había hecho a pulso una pésima reputación enfrente de todo el instituto, me gané la peor enemiga del instituto, sin contar que la directora de seguro ya me tenía en la lista negra de alumnos, y que todos los profesores debían estar en conocimiento de lo que pasó.

Tapé mi cara con ambas manos y agaché mi cabeza, la que aún tenía resentida. Por mucho que quisiera ser una alumna responsable y normal, el pequeño perro de la directora me tenía preocupada, porque vale decir que aunque la situación era bastante estúpida y engorrosa, era la carta de salvación que teníamos todos de ser suspendidos y manchar nuestro expediente.

Miré mi celular que daba las 2:58 pm. Por el rabillo vi que Kim discretamente se paraba de su asiento y se escabullía a la salida de la sala, aprovechando lo inspirada y concentrada que estaba la profesora de literatura. Hace exactamente una hora que Rosa e Iris salieron en búsqueda del perro, y crucé hasta los dedos de los pies para que tuvieran noticias positivas.

Una pequeñísima bola de papel voló a mi asiento y me quedé quieta con el rostro serio, ni siquiera tenía que mirar para saber quién la había lanzado. Recordé el nuevo apodo que me había dado el pelirrojo y decidí ignorarlo por idiota insensible. Respiré profundamente y observé a la profesora hacer su clase. A los segundos otra bolita de papel voló, pero chocó con mi mejilla. Apoyé mi cabeza en una mano y traté de mantener la compostura, como si ningún pelirrojo ocioso y sádico me estuviera molestando.

Hablando de papeles se me vino a la cabeza la nota que recibí en la mañana, y el por qué de aquella nota. Anoche no quedamos precisamente en buenos términos con el pelirrojo, me había comportado como toda una cría inmadura y caprichosa, pero de qué otra manera podía reaccionar reencontrarme con el que fue mi mejor amigo en primaria y saber que en todo esto tiempo no se dignó a contactarme. Y no tenía excusas porque hoy en día con la tecnología es todo más fácil e instantáneo.

No tenía la total certeza de que había sido él quien la había escrito, pero antes de entrar a clases se dignó a confirmarme que efectivamente él fue quien escribió la nota con el mensaje de vernos después para poder hablar las cosas. A estas alturas del partido no sabía qué pensar de él: si era un rebelde problemático que odiaba al mundo, o si seguía siendo en el fondo ese niño de noble corazón que ayudaba a los demás. En realidad tampoco sabía si podríamos hablar con todo el asunto de la desaparición del perro de la directora. Lo miré perezosamente y él medio sonrió cerrando un ojo coquetamente. ¿Acaso me estaba mirando?

Que chico más arrogante, pero tienes que admitir que tiene motivos de sobra para ser así.

Su pobre intento de coquetería malsana me hizo rolar mis ojos, y quise sacarme las dudas que rondaban en mi cabeza de una vez por todas, ya que no quería seguir haciendo el papel de imbécil frente a él. Mi dignidad valía demasiado como para que me lo pisotearan así como así, además que tenía un problema más grave que debía resolver.

Abrí mi cuaderno en la última hoja, escribí un pequeño texto, lo corté y lo hice bolita. Miré a Castiel que tenía recargada su cabeza en una mano pero más perezosamente que yo, y discretamente estiré mi brazo para pasarle la nota. Entrecerró sus ojos y no hizo amago de querer recibir mi mensaje, fruncí mi ceño ante lo infantil que podía llegar a ser e insistí en que recibiera la nota. Finalmente lo hizo y la leyó exhalando un suspiro.

"Cómo sé que la nota es en serio? No es tu estilo mandar mensajes por escrito"

Hizo una mueca con su boca, me miró e hizo el gesto de que le prestara un lápiz. Sentí algo de rabia por lo holgazán que era porque sabía que no tenía mala situación económica, así que imposible no tuviera dinero para comprar un mísero lápiz. Sonreí gentilmente y como venganza decidí prestarle el lápiz rosa con el que estaba escribiendo. Él claramente se mostró disconforme y levanté mis hombros despreocupada, resignado lo recibió y comenzó a escribir torpemente. Obviamente tenía lápices neutrales, pero eso él no tenía por qué saberlo.

Quería tanto recuperar el tiempo que perdimos en estos 5 años, y me sentí nuevamente mal de haberlo juzgado antes de tiempo. Pero a la vez también sentía que él distaba mucho de ser la persona que era antes, y eso me asustaba porque no sabía a qué clase de persona me enfrentaba ahora. Creí saber en un principio cómo era, un busca problema que sólo quería pasarlo bien, mas ciertas actitudes desconcertantes de él echaban más o menos por tierra la teoría que tenía. Era todo un misterio Castiel Laserre.

Me pasó la nota y la desdoblé con lentitud, saboreando la expectación de lo que podría estar escrito.

Rayos, ¿de verdad pensé eso? No, definitivamente no, porque ya sabía en qué camino iría y exactamente en dónde terminaría. No de nuevo. Moví mi cabeza hacia los lados queriendo apartar ese último pensamiento, y finalmente leí lo que me había escrito. Su letra poco prolija y masculina asaltó mis ojos, y no pude menos que sonreír porque no bromeaba tanto cuando dijo que cualquiera tendría mejor letra que él. También me fijé que era la misma letra que la de la nota, así que ya no me cabían dudas.

"Ke sabes del stilo ke tengo para hacer las cosas? Es tu problema si kieres conversar o no"

Lo miré brevemente por el rabillo del ojo y me mordí nerviosamente el labio inferior. Sacando del asunto que una vez fuimos amigos y lo grosero que ha sido conmigo, me ayudó dos veces cuando más lo necesité y (casi) sin rechistar. Y tenía el presentimiento de que Castiel no ayudaba a cualquier persona, sino a las que apreciaba y tenía confianza.

Una bolita no tan pequeña cayó encima de mi banco, miré extrañada a mi costado y vi al pelirrojo mirarse las uñas como si nada. El corazón me saltó en mi pecho con el ansia de saber qué más quería decirme, y más ansiosa de lo que nunca admitiría abrí la bolita. Mi rostro se debió descomponer de una manera fatal porque escuché una estúpida risa ahogada, indignada le tiré con fuerza el papel devuelta, y arrimándome a la pared me prometí ignorarlo por todo el resto de la clase pasara lo que pasara.

"No deberias ser tan amargada, el sindrome de la tabla de planchar se puede curar con un buen sosten :P"

0~0~0

Apenas tocó el timbre de término de clase salí disparada de la sala sin esperar a Castiel porque aún me encontraba molesta por su grosería en contra de mi pequeño busto. Salí del edificio, y logré divisar a las chicas reunidas en el mismo banco de siempre, pero tenían caras compungidas. Era obvio lo que había pasado, o mejor dicho no pasado.

-Ni rastros del peluche, con Iris lo intentamos, pero fue imposible-dijo algo frustrada Rosalya colocando un mechón de cabello detrás de su oreja.

-Yo… quería agradecerte por defenderme, Magda. No me conoces de nada y te atreviste a enfrentarte públicamente a Amber. Quizás si hubiera tenido más valor no habría pasado nada de esto-la pelinaranja llevaba la polera de deportes que afortunadamente tapaba la mayor parte de sus shorts húmedos. Aún con su semblante triste me dio un abrazo apretado en agradecimiento. Yo no pude menos que abrazarla devuelta en apoyo.

-No tienes nada que agradecer, lo haría cuantas veces fuese necesario para ponerla en su lugar. Pero tenemos que aceptar que este perro nos podría salvar del escándalo que hicimos en la cafetería-todas nos medio sonreímos en complicidad.

-Sí, eso es verdad, pero sólo si lo encontramos. Con Violeta tampoco pudimos hacer mucho, caminamos sigilosas en todo momento y lo llamamos como se les llama a los perros, pero ni la nariz asomó-Kim estaba seria, y también frustrada.

-Bueno chicas, nos quedan sólo dos horas para encontrar a Kiki, sino tendremos un hermoso manchón en nuestro expediente con suspensión incluida-Rosa hizo una mueca mirando su reloj de pulsera.

-Ahí vienen Castiel y Lyssandro-dijo Violeta bajito.

Me di media vuelta, y vi que se acercaban el pelirrojo, el cual estaba muy enojado, y Lyssandro.

-Déjenme adivinar, ¿el chucho sigue perdido?-dijo sarcásticamente Castiel no dirigiéndose a nadie en especial.

-Así es. Ninguna lo pudimos ver-Iris suspiró derrotada y Castiel también lo hizo mientras se agarraba del puente de la nariz.

-Lo que no entiendo es por qué ni Amber ni sus amigas nos están ayudando-dijo Lyssandro en pose reflexiva.

-Porque es AMBER-respondió Kim cabreada-Si no fuera por ella no estaríamos en este problema, pero es la maldita princesa del instituto.

Una música comenzó a sonar, y todos revisamos nuestros celulares para saber si era el nuestro el que sonaba. Me aseguré que el mío no era, y miré a los demás que también hicieron lo mismo que yo. La música seguía sonando, y escuchando atentos supimos que el sonido provenía del albino, el cual miraba a la nada con el rostro pensativo con una mano colocada en su mentón.

-Hey tonto, contesta tu celular-dijo el pelirrojo dándole un pequeño codazo mientras guardaba su celular. Lyssandro parpadeó repetidas veces y buscó en su bolsillo el aparato.

-¿Diga?... Hola hermano, ¿qué sucede?...-su cara empalideció un poco y miró a Castiel fijamente. Rosa se removió y lo observó con rostro preocupado-¿Estás bien?... Pero ¿cómo?... Estoy en un pequeño problema aquí, no sé si… Es-está bien. Adiós-y cortó. Todos lo miramos curiosos, a la vez que él respiraba lentamente tratando de calmarse

-¿Qué le sucedió a Leigh? Responde-dijo la albina algo desesperada mientras tiraba del puño de Lyssandro repetidas veces.

Un momento, ¿Rosa estaba saliendo con el hermano de Lyssandro?

-Debo irme, intentaron robar en la tienda de Leigh, y quiere lo acompañe en la tramitación…

-Esto tiene que ser una maldita broma-exclamó Castiel de malhumor mientras agarraba su cabello alejándose.

-¿Pero está bien? No le pasó nada, cierto.

-No nada, sólo unos cuantos desmanes en la tienda y un buen susto, pero nada más. No te preocupes, Rosa-el albino le sonrió tranquilizadoramente a Rosa y ella pudo respirar con tranquilidad.

-Te acompaño entonces.

-No creo sea prudente, el perro está perdido y necesitamos encontrarlo hoy.

-Claro, yo no me metí en este lío, y me dejarás solo buscando a un mugroso perro-Castiel estaba más molesto que de costumbre, y todas nos limitamos a mirar la escena sin querer interrumpir.

-Yo tampoco participé en crear el problema, pero me debo ir por algo de fuerza mayor. Sino también estaría ayudando.

El pelirrojo suspiró resignado, y sabiendo lo preocupado que debía estar su amigo por su hermano, de mala gana le dijo que se fuera pronto, y el albino ni corto ni perezoso se fue apresuradamente. Miré por el rabillo del ojo a Rosa quien estaba muy inquieta, intuí su preocupación así que afirmé suavemente su brazo en señal de apoyo a lo que ella me sonrió devuelta ya un poco más tranquila.

-Genial ahora estoy solo, maldita sea. Ni enfermo iré…

-¡Ay dios, chicas!-una agitada voz femenina se escuchó por sobre el bullicio de los demás alumnos, y todos nos volteamos a mirar a la entrada del Sweet Amoris a ver quién podría ser. Una angelical chica de cabellos castaños, ojos celestes, blusa a juego con sus ojos, y falda blanca llegó lo más rápido que pudo a nuestro grupo debido a que cargaba un montón de papeles.

-¡Melody! Que alegría-las demás chicas rodearon y saludaron alegremente a la recién llegada dejando la tensión atrás. Preferí hacerme a un lado para que pudieran ponerse al día como correspondía, y decidí pensar en una manera de poder atrapar a un perro, porque poniéndonos serios, si Castiel desafortunadamente no encontraba el perro, la responsabilidad recaía totalmente en mí. Es decir, el pellejo de todos estaría en mis manos, y si fallaba…

Bingo.

-Hey, Castiel-le hablé secamente, y él me devolvió la mirada de la misma manera en que le hablé-Ya que Lyssandro no nos puede acompañar, hagamos las dos horas juntos.

-Ja, y qué te hace pensar que voy a pasarme dos horas buscando un estúpido perro. Lo más insólito es que soy totalmente inocente-caminaba en mi dirección de manera lenta y desafiante. Él podía ser más alto, pero no por eso me intimidaba, y se lo iba a demostrar.

-Porque si no encontramos a Kiki…-lo miré fijamente y hablé lento y modulado para darle énfasis a mi argumento. Él me miraba con una mezcla de atención y curiosidad, y no pude menos que sonreír internamente-… todas nosotras, incluyéndote a ti y a Lyssandro, estaremos en serios problemas, y no creo que ni yo ni tu necesitemos las cosas se nos pongan feas. Además, ¿cómo no vas a ayudar a una vieja amiga?

-A mí se me hace que quieres pasar tiempo conmigo, princesa-me miró divertido cruzándose de brazos.

-Créeme que preferiría besar a Amber que estar contigo dos horas. ¡Pero!-levanté mis manos en señal de paz porque me miró extremadamente enrabiado-Dos cabezas piensan mejor que una. Cielos, tienes la paciencia y entereza de un jabalí, Castiel.

-Fíjate que no he tenido precisamente un buen día por culpa de una mocosa llorona.

-….

-No, no vayas a llorar, Magda…

-¡Eres un cavernícola! No sé ni por qué me molesto en hablar contigo.

-Ya ya suficiente, no más escenas-dijo exasperado el pelirrojo tocándose el puente de su nariz. Se notaba estaba haciendo un esfuerzo por calmarse, y yo también lo haría. La situación lo ameritaba porque medio mundo nos estaba mirando-Pensemos con la cabeza fría.

-Muy bien-dije complacida de que estuviera colaborando al menos de momento, y traté de pensar-Si yo fuera un perro, ¿qué sería lo primero que haría aparte de escaparme a como dé lugar de mi dueña…?

-…en cuanto supe que ustedes estaban implicadas vine de inmediato a avisarles. Nathaniel ahora está tratando de calmar a la directora porque está muy alterada, dijo que si su perro no aparece será MUY dura y estricta con ustedes-todas emitieron un jadeo, incluyéndome porque me fue inevitable escuchar. La miré un tanto desesperada, y ella algo tímida y con tristeza.

-Ya puedo verle lo bueno del asunto si Nathaniel tiene que aguantar a la vieja vestida de dulce-todas lo fulminamos con la mirada por lo poco delicado de su comentario, aunque él se limitó a reír con sorna.

-Por cierto, Melody ella es Magdalene. Magdalene ella es Melody, después del delegado es la segunda al mando-Rosa nos presentó formalmente, y me acerqué un tanto avergonzada y le di dos besos.

-No creas por favor que soy una busca problemas, en verdad soy alguien tranquila-le sonreí sin ganas, y la culpa me pesó más que nunca.

-No te preocupes, las chicas me contaron lo que pasó. Eres muy valiente por enfrentarte a Ámber en defensa de Iris-me miró con comprensión y me sentí un poco menos culpable por todo.

-No podía quedarme de brazos cruzados, pero gracias a eso los metí a todos en tremendo problema.

-La verdaderamente problemática de Amber y sus secuaces son las culpables, y deberían estar aquí con nosotros ayudando a encontrar el perro-dijo Kim enojada.

-Bueno chicas, venía sólo de pasada. Espero que les vaya bien, cualquier cosa les estaré informando-Melody acomodó los papeles en sus brazos y nos sonrió-Kiki siempre aparece en algún momento, tienen que estar atentos. Un gusto, Magdalene-y se fue rápidamente a la vez que sonó el timbre de vuelta a clases.

-Entonces qué harás, Castiel-preguntó Rosa a la vez que tocaba nerviosamente un mechón de su cabello.

Sentí de pronto un peso en mi hombro y el calor de un cuerpo masculino pegado a mí. Mi mente se puso en blanco y luego me sonrojé furiosamente por la atribución que se tomaba el pelirrojo conmigo, aunque no necesariamente me molestaba…

-Haré equipo con Magda, y crucen las uñas de los pies para que encontremos al chucho escurridizo. Nos vemos.

Me llevó rápidamente a otra parte del patio a la vez que escuchaba los gemidos ahogados de Iris y Violeta, las molestas frases cursis de Kim, y el "Vamos, vamos que se hace tarde" de Rosalya. Me detuve rápidamente y me saqué el brazo del pelirrojo de mis hombros, quien tuvo el descaro de fruncir el ceño en molestia.

-No sé a qué juegas, pero no eres ni un amigo cercano ni mi novio para que me abraces de esa manera, Castiel.

-No te pongas grave, ¿o acaso eres mojigata?

-No, pero no me gusta me toquen de esa manera-mi voz salió más grave de lo que quería por los recuerdos que invadían mi cabeza, y Castiel me miró extrañado y preocupado a la vez. Tragué saliva y me cubrí la cara con desesperación, no quería un interrogatorio, menos ahora-Lo siento, es que no me gusta meterme en problemas, siempre trato de evitarlos.

-No lo intentaste muy bien al parecer, pero a veces hay cosas que son inevitables.

-Claro-dije mirándolo con atención. Éste era uno de esos momentos en que Castiel demostraba que tenía corazón y podía dar tregua. Miré su camiseta y sonreí un poco para mí ante la tonto que iba a decir-No sé si de verdad escuchas ese tipo de música o si sólo quieres imponerte en la sociedad como chico malo usando una camiseta de los Winged Skulls.

Entrecerró sus ojos grises y se cruzó de brazos arrogantemente. No sabía ni por qué había hecho ese comentario, pero me apasionaba mucho la música, sobre todo si era de mi agrado.

-Vaya, así que la princesa sabe de otras bandas que no sean pop. Ilústrame qué tipo de música te gusta.

-Mi gusto musical es muy amplio, pero me agradan mucho las variantes del metal, el rock alternativo y la música electrónica-tratando de escapar de sus penetrantes lagunas grises miré alrededor a ver si lograba divisar al dichoso can, pero todo estaba desierto. Observé al pelirrojo quien ahora me miraba divertido-¿Qué?

-¿Cómo sé que no me estás mintiendo, enana?

-¿Te suena Deftones, Korn, The Muse, Smashing Pumpkins y Scar Symmetry?

Su cara fue todo un poema, y reí como hace tiempo no lo hacía.

-Sí que tienes un gusto extraño, pero nada mal para ser una chica.

-Para que veas que no todas las adolescentes somos poseras o huecas-le sonreí abiertamente y él asintió en aprobación. Ya no me sentía enojada, incómoda ni nerviosa, todo lo contrario, me alegraba darme cuenta que con Castiel no habíamos perdido del todo el feeling que teníamos de niños.

-Ya que demostraste ser medianamente interesante, tengo un truco que pensaba usar sólo en mi beneficio, pero que ahora me hiciste cambiar de opinión.

-¿Y eso qué sería?-pregunté extrañada ante el tono enigmático del pelirrojo. Él se metió las manos a los bolsillos y se giró devuelta al instituto.

-Sígueme si quieres saberlo-y se fue sin más. No tenía la más mínima idea de lo que había querido decir, pero en este momento no me quedaba más remedio que seguirlo y confiar. Me coloqué al lado de él, quien caminaba despreocupado.

-Dame una pista siquiera, ¿no?

Llegamos al pasillo principal, y nos detuvimos frente a un casillero que supuse era el de él. Apoyó su espalda en éste y ladeó un poco su cabeza.

-Te gusta comer, ¿cierto?

-No es momento de que digas un comentario estúpido, Castiel-le dije fastidiada de que quisiera molestarme en los momentos menos oportunos, y de paso arruinar el ambiente que se había creado entre ambos.

-Pues a los perros sí-dijo ignorándome completamente y se dio la vuelta metiendo la llave en la cerradura. La curiosidad me estaba picando fuerte, y no podía saciarla porque su ancha espalda me estaba impidiendo ver hacia adentro, pero a los segundos extendió una bolsa con dibujos de huesos cafés y un perro caricaturizado-Y apuesto a que el sarnoso moriría con tal de probar una de éstas.

Se me cayó la mandíbula por la genial e ingeniosa idea del pelirrojo para atraer a Kiki. Tomé la bolsa de galletas para perros en mis manos y levanté una ceja con duda.

-¿Por qué tienes esto en tu casillero?

-Para comérmelas-respondió sarcásticamente-¿No es obvio? Tengo un perro, tonta.

-¿Entonces por qué no diste esta idea desde un comienzo?-pregunté entre dientes porque no quería mi enojo saliera a flote nuevamente por culpa de él. Mal que mal estaba ayudando, y mucho.

Metió nuevamente las manos en sus bolsillos y se apoyó en su casillero haciendo una sonrisa perezosa.

-Porque mi turno comenzó recién ahora, y para asegurarme de que el perro tuviera tanta hambre que atraparlo sería pan comido.

-¡Eres un egoísta! Perdimos dos horas eternas siendo que pudimos haberlo atrapado desde hace mucho-la indignación se me subió a la cabeza, y lo único que pensaba era en torturarlo lenta y dolorosamente.

-¿Qué puedo decir? Me gusta ganar-dijo roncamente mientras me miraba fijamente.

Su respuesta me desconcertó y mi corazón saltó un poco porque por un momento pensé lo decía con doble intención, su rictus y su mirada me lo decían, pero de seguro era así de coqueto con todas. Eso es lo que quiero pensar.

Y ahora es cuando me doy cuenta de la personalidad oscura y retorcida que tiene el actual Castiel, y no sé definir si eso me desagrada o me gusta... mucho.


19/02/2014: Hola, hola, holaaaaa. ¿Cómo les va? Espero que muy bien. Les cuento que a pesar que estoy de vacaciones he estado algo ocupada porque estoy haciendo un curso de manejo que no me está resultando muy fácil, pero que he podido sobrellevar de manera decente xD No es excusa, pero me ha tenido con la cabeza pensando en otras cosas.

Sé que la historia va algo lenta, pero este acontecimiento es muy importante para la relación entre Castiel y Magdalene. En lo que termine el día para ellos ya la historia irá más fluida y dinámica.

A l s que aún me siguen leyendo se los agradezco, pero les agradecería también me dejaran un comentario, aunque sea un "Está ok" para saber que siguen ahí y que les interesa. Me encanta la retroactividad porque soy alguien que aprende de las críticas, me gusta crecer y tratar de ser un poquito mejor cada vez.

Le agradezco un millón a esta chica por dejarme saber que hay alguien ahí leyéndome, y te pido mil disculpas porque pensé te había respondido el review:

BajateDeLaNuve

Los invito a que lean la historia y comenten :) Los quiero un montón, besos a la distancia.~