Sakura Card Captors fue creado por las CLAMP, yo solo me divierto creando historias alternas…

¡Hola a todos nuevamente! Sé que ha pasado mucho tiempo desde la publicación del capítulo anterior y lamento, sinceramente el retraso. El último mes las cosas han sido una locura. Las clases eran muy pesadas y no me dieron mucho tiempo de avanzar el capítulo, luego ha muerto una persona muy importante para mí y para rematar terminé internada en el hospital por problemas de salud.

A pesar de todos los contratiempos que he tenido, me he prometido a mí misma no dejar la historia y terminarla. Me he definido esto y juro no fallarles. Espero les agrade el capítulo.


Capítulo 3: Tristes pasados, dulces pesadillas.

POV. Syaoran Li

Nunca en la vida pensé en enamorarme, ni en lo más profundo del pensamiento ese sentimiento era anhelado. Tenía todo lo que quería. Dinero, familia, fama, inteligencia y ¿por qué no? Belleza. Recuerdo incluso nunca haber puesto atención a mi alrededor en todos mis 16 años de vida y sin imaginarlo ella estaba ahí, en cada clase, en los pasillos cerca de mi casillero, en las reuniones con ministros, ella siempre estuvo ahí solo que, hasta aquella noche fría pude notarlo…

Flashback

Recordaba alisar mi traje mientras, con algo de desinterés, recorría el bello salón de la casa Magistral de China. Como cada vez había una pequeña "reunión casual" para hablar de política, comercio, economía y relajarse, por lo menos. Nos habían llamado al salón principal para que pudiéramos observar el acto central y fue entonces que el sonido del violín, el piano y aquella música clásica muy europea empezó a sonar en la habitación. Y entonces hermosas bailarinas de Ballet llenaron el salón con su perfecto baile, sincronizando sus vueltas y el movimiento de los tutus al ritmo de la danza y entonces, sus ojos rubí conectaron con los míos y fue como si se detuviera todo en la habitación menos nosotros dos y el sonido de mi corazón latiendo desbocado.

Meiling Li, hija de un primo lejano de mi padre y ministro de Economía. La conocía desde que estaba pequeño y siempre, juzgando de antemano a todo quien estaba a mí alrededor, la había tachado de mimada y antipática. Nunca habíamos cruzado más que palabras algo corteses y faltas de significado pero, aquella noche, enfundada en aquel delicado traje de ballet, se miraba hermosa, demasiado hermosa y pronto, de cualquier manera siempre estaba ahí.

En los pasillos cuando nuestras miradas accidentalmente conectaban, en el descanso cuando nuestras manos coincidían al agarrar algún postre o en educación física cuando, irremediablemente, estábamos en el mismo grupo al momento de las carreras. Y de pronto empezamos a conversar, al inicio algo corto luego larguísimas pláticas triviales y luego las conversaciones fueron salidas y las salidas fueron citas y, aquellas citas por fin estimularon un noviazgo estable.

Ambos compartíamos todo, desde mis preocupaciones por llegar a ser un hombre de bien igual o mejor que mi padre, hasta los de mi secreta y oculta pasión por la arqueología. Ella, al igual que yo, compartió muchas cosas personales, desde la mala relación que guardaba con su madre desde pequeña hasta su imaginado sueño de convertirse bailarina profesional de ballet y llegar a bailar en famosos teatros alrededor de Europa. Su sueño, felicidad para ella, significaba también para mí un anhelo que esperaba pronto se cumpliera pero, quien diría que, muchas de las conversaciones que nos mantuvieron unidos pronto se voltearían en nuestra contra.

Aún recuerdo la tarde en que lo nuestro acabó de manera tan sorpresiva a como había llegado. Me había citado después de clases cerca de la sombra del árbol de cerezo donde, por las tardes, solíamos sentarnos a platicar ella y yo. Aun recordaba haberla visto enfundada en aquel traje negro muy elegante, su cabello negro peinado prolijamente en dos colas altas y sus ojos, tan bellos y rojizos, como siempre con una expresión indescifrable plasmada.

Recuerdo haberme acercado a ella dispuesto a abrazarla pero, cuando estuve cerca, pude notar que retrocedía un paso. Extrañado creo haberle expresado sin palabras la confusión que ese pequeño gesto provocaba y, al parecer, entendió la pregunta silenciosa que le hice pues a los segundos empezó a hablar.

-Ayer a mi casa llegó uno de los mejores coreógrafos de ballet del mundo y alegó haberme visto bailar de manera tan perfecta que, al parecer, merezco estar en su compañía. Al inicio estaba estupefacta pero luego me di cuenta que lo había logrado ¡alcancé mi sueño! Y entonces pensé en ti, decidí que ya no te podía seguir usando. Lo siento Li, anduve contigo solo porque conocía las influencias de tu familia y sabía que así sería más fácil envolverme en tu mundo y captar la atención.

Mi vista de pronto empezó a nublarse y mi corazón empezó a retumbar en mi cuerpo mucho más fuerte que cuando nos conocimos y entonces pude ver reflejado en sus ojos ¿pena? ¿Por mí? ¿Por ella? ¿Por los dos? No tenía idea. Quería gritarle que su broma había sido de mal gusto y que no volviera hacerlo pero de mi boca solo una pregunta cargada de incertidumbre pudo salir.

-¿mientes, verdad?

La vi fijar su vista al suelo mientras volteaba de nuevo dándome la espalda- lamento haberte usado de esta manera, en las semanas que te conocí fuiste maravilloso y, por lo menos, créeme que una parte de mi cariño hacia ti era sincero. Espero podamos seguir llevando una relación cordial en el colegio por lo menos hasta que me vaya del país a empezar mi carrera. Hasta nunca, Syaoran Li.

No fui capaz de buscarla y pedirle una verdadera explicación y mucho menos fui capaz de volverle a dirigir la palabra en los pasillos del colegio mucho menos cuando ella me miraba con tristeza de cocodrilo reflejada en sus ojos y resonaban habladurías del resto preguntándose qué había pasado con lo nuestro.

Y así pasaron los meses hasta que llegó, por no poder nombrarlo de otra manera, el día más duro en mi vida hasta ese entonces, cuando ella se marchó y a mi padre le declararon cáncer terminal de pulmón.

Fin del Flashback

Desde entonces mi vida perdió algo de su brillo, ya no importaba la fortuna que no serviría de nada para salvarle la vida a mi padre, ni la inteligencia y belleza de las que tanto me jactaba pues no había sido lo suficientemente astuto para captar las intenciones de Meiling ni lo suficientemente bello para retenerla a mi lado. Luego solo me preocupé por hacer feliz en todo lo que pudiera a mi padre, incluso en su alocada decisión de comprometerme con alguien, yo ya había aceptado mi destino y era momento de hacer a un lado la pasión y estúpidas creencias para darle paso a lo que más importaba, el deber.

Mi llegada a Japón no había sido lo más agradable de mi vida, tendría que vivir aquí por lo menos medio año arreglando y llevando una boda acabo para luego, al terminar preparatoria, marcharnos a China a iniciar nuestro mandato. No tenía idea como era ella pero, según mi padre, la joven era una mujer tan bella como su madre y todos los que los conocían secundaban esa opinión. Al final, a mí no importaba como fuera ella, lo único de lo cual quería asegurarme era que no tuviera un condenado temperamento como la endemoniada mujer que me había dado un balonazo en la espalda el día de hoy.

Arrugué el entrecejo mientras con una mano me masajeaba la espalda. Wei, nuestro fiel mayordomo desde antes que yo naciera, me quedó viendo extrañado desde que, al subirme a la limosina no fuera capaz de apoyar mi espalda en el respaldo. Voltee mi vista hacia él, nuevamente, interpreté esa mirada interrogante fija en mí. Antes de que empezara con sus preguntas, advertí:

-No preguntes pues no estoy dispuesto a contestar.

-Créame Joven Syaoran que no tenía la mínima intención de interrogarlo aunque, si no le molesta, permítame decirle que esa hermosa señorita tiene un buen lanzamiento con el brazo derecho, no creí que fuera a causar tal estrago- en seguida soltó una risita.

Mis ojos se abrieron desmesuradamente.

-¿me seguiste?- luego lo apunté amenazadoramente- ¡no te atrevas a negarlo!

-No me negaría Joven, en primer lugar usted es demasiado inteligente para ser engañado y segundo creo que su orgullo sería doblemente lastimado si yo mintiera y lograra despistarlo además de haber sido golpeado por una chica.

¡Que eso no era una chica!-rebatí molesto- solo era una estúpida conserje con fuerza de mamut.

-y belleza de sirena-contratacó- pero creo que usted estaba más cerca que yo para apreciarlo mejor.

Me sonrojé profusamente y llevé mi vista a la ventana.

-¿sabes tú cuando le harán el anuncio a mi prometida sobre el compromiso?

Wei llevó su vista al elegante reloj que se encontraba en su brazo izquierdo y contestó.

-si su madre estaba en lo cierto, en este momento deben estar haciendo el anuncio.

Asentí lentamente mientras dirigía mi vista en la carretera. Serían días muy largos…

POV Sakura Kinomoto.

Caminé directo a casa de Yukito luego de haberme citado con él por teléfono. Había agarrado el paquete muy bien escondido entre mi ropa y había salido corriendo por toda aquella avenida incluso sin escuchar las advertencias de mi padre. En menos de 5 minutos había logrado dar con el portón de una bella casa tradicional y, me revolví la falda nervosa mientras decidía si tocar o no. Pulsé el botón del timbre mientras por el comunicador aquella voz tan celestial se abría paso en el silencio de la calle.

-¿quién?

-Yukito… soy Sakura- respondí Nerviosa.

-¡Oh! ¿Sakura?- preguntó con voz risueña- ya te atiendo.

En menos de un minuto estaba fuera de su casa vestido casualmente con un pantalón de tela crema, una camisa con rayitas rojo vino y un suéter de lana que reposaba sobre sus hombros del mismo color rojo.

Sonreí mientras sus ojos grises algo enmascarados por los lentes se posaban en los míos.

-¿ya estamos listos?

Asentí furiosamente mientras nos disponíamos a emprender la marcha por la avenida que daba justo al parque pingüino. Se preguntaran ¿Por qué parque pingüino? Verán muchos hablan de mega construcciones que desafían las leyes de la física y todo eso pues, el parque no entra en esa categoría, lo único que pasa es que es un diseño curioso de una resbaladilla enorme con forma de pingüino. El que lo diseñó seguramente estaba intentando sorprender a los niños o en el más común de los casos estaba drogado ¡en fin! Yo solo quería un lugar en el cual confesarme y ese lugar un tanto informal era perfecto.

Nos sentamos en unas hermosas bancas cerca de la parte sur. Estaba solo, las risas de los niños no era una molestia y las hojas de un árbol nos confirió una buena sombra. Apreté mis manos nerviosamente mientras sentía su cálida mirada en mi rostro; me atreví a levantar la vista para poder llenarme de valor a partir de sus adorables ojos.

-Sakura… ¿Por qué me has citado? ¿Ha pasado algo malo?

Negué furiosamente.

-¿entonces qué pasa?

Respiré hondo, abrí mis ojos decidida y, en un acto de valentía, estupidez, o quizá irracional, entrelacé sus manos con las mías. Sentí que me devolvía el apretón apresando las mías también y, al levantar la vista, pude ver su mirada clavada en la mía. Tomó una de mis mejillas entre sus manos y luego la acarició lentamente. Cerré los ojos por inercia y solo los abrí de nuevo al sentir su aliento en mi rostro. Se aproximaba. Mi corazón latía en mi pecho desbocado. Cerré nuevamente mis ojos, entregándome. Mi primer beso. Debía asegurarme que era realidad, abrí mis ojos de nuevo. Sólo pude ver… ¡Ámbar!

Y entonces de un salto me senté en la cama y pude sentir sudor helado bajar por mi frente. Volví a recostarme en la cama, chocando de manera brusca mi cabeza contra la almohada. Las 5:00 am. Dos horas para levantarme y acababa de perder todo el sueño. ¿Qué había sido eso? Primero, Yukito en el panorama a punto de darme mi primer beso y de pronto un extraño color de ojos se cruza en el camino ¿será posible?

Debía distraerme. Últimamente, nada en mi vida se comportaba de manera racional, ni mi padre, al que vivía alabando por sus grandes decisiones ¡BAH!

Me di vueltas en la cama, una, dos, tres… diez veces y, rendida y frustrada, me incliné hacia mi mesa de noche y cogí mi celular. Encendí la pantalla y tenía tres mensajes nuevos: dos de Tomoyo, uno de Rika Sasaki, una compañera de clase muy simpática.

"Sakura, conseguí el libro de pastelería que tanto deseabas. Mañana te lo llevo a clases" –Rika.

Sonreí. Ella era un sol.

Procedí con los de Tomoyo.

"No hagas planes después de clases, iremos a mi casa a practicar tu declaración al joven Yukito"

Mi corazón revoloteó.

"te diseñé un vestido nuevo ¡Te lo pondrás! No acepto peros. Te quiero amiga"- Tomoyo.

Esa fase de Tomoyo "Ángel-Demonio" que solía usar para persuadir a la gente sí que me asustaba mucho más que la cara de Touya cuando no ha podido picar ni un poco de desayuno. Sí, no pienso contradecirla.

Volvía a colocar mi celular en la mesa y dirigí mi vista al techo y, para ahorrarles el cuento porque no es nada interesante, así pasé las próximas dos horas antes de levantarme.

Me vestí con lentitud y parsimonia. Haciendo tiempo a que mi padre saliera al trabajo para no verle la cara. Bajé a la estancia 10 minutos antes de las 8:00 am. Suspiré. Nuevamente llegaría tarde. Olí el desayuno, omelette y jugo de naranja. Justo frente a la mesa, en una silla se encontraba estirado un hermoso Yukata adornado con flores de Sakura. Una nota encima de él. Distinguí la fina caligrafía de papá.

"tenemos una importante reunión a la cual asistir hoy, no hagas planes para la tarde. Este será tu atuendo"

Arrugué el entrecejo. Ceremonioso, fino, olía a nuevo; solo indicaba una cosa. Conocería a mi prometido. Suspiré con desespero mientras volvía a colocar la nota en su lugar. Debía idear como faltar a esa reunión del infierno y necesitaba, para eso, la ayuda de Tomoyo.

Llevé mi vista llorosa a la foto del estante que mostraba a mi sonriente madre en una tarde de verano.

"Protégeme, por favor" fue lo único que pude pensar.


N/A: este capítulo ha sido más como de relleno, pero será esencial para la transición de la historia. Desde el próximo capítulo empieza lo bueno y prometo no tardar en su actualización debido a que ya tengo una gran parte avanzada y las ideas están fluyendo en mi mente.

¡Por fin Syaoran! Espero les gustara el capítulo quiero dar gracias por los reviews de:

Moon86 y Kinesukikinomoto: Gracias por los dos comentarios. Sigan leyendo ;)

Hee dong sun 1210, sofitkm, Princesa Sakura, Alice Rouse, Eliih Him, Mariposa20, neko2101998, usaguilove95, Elfenixenlasllamas, Tsuki-chan 99, Tubasa-chan: Tengo muy presentes sus comentarios y los agradezco enormemente. Lamento no haber tenido el tiempo suficiente para responderles apropiadamente. Espero les haya gustado el capítulo y que sigan leyendo la historia.

Gracias además a los lectores fantasmas y aquellos que siguen la historia o la han agregado a favoritos. Gracias por dedicarle el tiempo a seguir leyéndola.

¿Reviews? Espero que sí.

Hasta el próximo capítulo. Nos seguimos leyendo… ;)