Disclaimer: Los personajes no son míos, le pertenecen a la bella Stephenie Meyer. La historia tampoco es mía, es una adaptación de la fabulosa obra de Tabitha Suzuma.
Advertencia: En un futuro, la historia tratará con el incesto, así que si a usted no le simpatizan estos temas, absténgase de leer.
"A quienes me preguntan la razón de mis viajes les contesto que sé bien de qué huyo pero ignoro lo que busco." Michel Eyquem de Montaigne.
Capítulo V
Edward's POV
Repito la frase una y otra vez durante los próximos días. Es una manera de tachar todo lo demás, el horrible incidente con Emmett y Alice, la pelea con mi madre, el infiernos constante que es la escuela.
Cada vez que rechazo contestar una pregunta en clase, cada momento que paso curvado sobre un libro, recuerdo lo que piensa mi familia de mí. Patético. Un bicho raro socialmente inepto. Un hijo adolescente que no puede tener amigos, y mucho menos una novia. Lo intento...realmente lo intento, cosas pequeñas, como preguntarle a mi vecino por el tiempo. Él tiene que inclinarse por el pasillo para pedirme que repita la pregunta. Ni siquiera puedo oír el sonido de mi propia voz.
Aún no lo entiendo todo. Logré hablar con el personal de la escuela en la tarde en que Emmett y Alice desaparecieron. Pero esa era una emergencia, y el horror de la situación hizo que hiciera caso omiso de cualquier inhibición que pudiera haber tenido. Hablar con adultos es soportable; lo que es imposible es hablar con personas de mi edad. Así que me mantengo repitiendo en mi mente las palabras de Bella. Tal vez haya alguien que no está avergonzado de mí, después de todo. Tal vez hay un miembro de mi familia al que no he decepcionado completamente.
Pero el vacío en mi pecho se abre como una caverna dentro de mí. Me siento tan malditamente solo todo el tiempo. Incluso aunque estoy rodeado de alumnos, hay una pantalla invisible entre nosotros, y detrás de la pared de vidrio estoy gritando, gritando en mi propio silencio, gritando para ser notado, para hacer amistad, para agradarle a alguien.
Y aun cuando una chica de aspecto amigable de mi clase de matemáticas viene hacia mí en el comedor y dice: "¿Te importa si me siento aquí?" Solo le doy un rápido asentimiento y me doy la vuelta, rogándole a Dios que no intente involucrarme en una conversación.
Y en casa difícilmente estoy solo.
La casa nunca está en silencio; pero James aún está atravesando su fase malvada, Emmett sólo está interesado en su Gameboy y sus amigos del fútbol, y Alice es dulce, pero todavía es sólo una bebé. Juego Twister y al escondite con los pequeños, los ayudo con sus tareas, los alimento, los baño, les leo historias para dormir, pero todo el tiempo tengo que ser optimista, ponerme una maldita máscara, y a veces, temo que se rompa. Sólo con Bella puedo ser realmente yo mismo. Compartimos la carga y ella siempre está de mi lado, a mi lado. No quiero necesitarla, depender de ella, pero lo hago, realmente lo hago.
A la hora del almuerzo estoy sentado en mi lugar habitual durante la agotada tarde, mirando la luz fría que lentamente se mueve a través de la escalera vacía debajo de mí, cuando unos pasos detrás de mí me sobresaltan. Bajo los ojos a mi libro. Detrás de mí, los pies hacen una pausa y siento que mi pulso aumenta. Alguien me pasa caminando. Siento una pierna rozar contra la manga de mi camisa y me concentro en la página de impresión borrosa ante mí. Para mi horror, justo debajo de mí, los pasos se detienen totalmente.
— ¡Hola! —exclama la voz de una chica.
Me sobresalto y me obligo a mirar.
Me encuentro con la mirada fija de alguien que vagamente reconozco. Me toma un par de segundos hacerlo. Esta es la chica con la que Bella anda siempre, ni siquiera puedo recordar su nombre. Me está mirando con una sonrisa amplia y dentuda.
—Hola —dice de nuevo.
Aclaro mi garganta.
—Hola —mascullo.
No estoy seguro si ella puede oírme. Su mirada es firme y parece estar esperando algo más.
—The Hours (1) —comenta, mirando mi libro— ¿No es una película?
Asiento.
— ¿Es buena? —su determinación para crear una conversación es impresionante.
Asiento y vuelvo a la página.
—Soy Jessica —dice, aún sonriendo abiertamente.
—Edward —contesto.
Ella levanta sus cejas significativamente.
—Lo sé.
Puedo sentir mis dedos humedeciendo la sangría en las páginas del libro.
—Bella siempre está hablando de ti.
No hay nada sutil sobre esta chica. Su pelo rubio miel y su piel bronceada contrastan con su brillo de labios rojo oscuro, y está vistiendo una falda obscenamente corta y unos enormes aros de plata en sus orejas.
— ¿Sabes quién soy, cierto? ¿Me has visto estar con tu hermana?
Otra inclinación, las palabras se evaporan tan pronto alcanzan mi garganta. Empiezo a morder mi labio.
Jessica me mira pensativamente con una pequeña sonrisa.
—No hablas mucho, ¿no es así?
Mi cara empieza a arder. Si ella no fuera amiga de Bella, ahora estaría empujándola por las escaleras. Pero Jessica parece más curiosa que divertida.
—Las personas dicen que no dejo de hablar —continúa jovialmente—, los saca de quicio.
No me digas.
—Tengo un mensaje para ti —declara Jessica de repente—, de tu hermana.
Me siento tenso.
— ¿Q-qué es?
—Nada serio —dice ella rápidamente—. Sólo que tu mamá llevará a tus hermanos y hermana a McDonald's esta noche, que no hay ninguna necesidad de apresurarse a llegar a casa. Bella quiere que la encuentres en el buzón de correos al final de la calle después de la escuela.
— ¿B-Bella te pidió v-venir aquí y decirme eso? —pregunto, esperando que sonría satisfecha con mi tartamudeo.
—Bueno, no exactamente. Ella estaba intentando enviarte un mensaje de texto, pero entonces tuvo que terminar algún trabajo de clase así que creí que debía decírtelo yo misma.
—Gracias —mascullo.
—Y...también quería invitarte a tomar una bebida en Smileys con Bella y conmigo, ya que no tienen que apresurarse en irse por una vez.
La miro fijamente, mudo.
— ¿Eso es un sí? —me mira esperanzada.
Mi mete ha quedado en blanco. No puedo ir por la vida pensando excusas.
—Eh, bien...Ok.
— ¡Genial! —su rostro brilla— ¡Te veré en el buzón después de la escuela!
Se va tan rápido como llegó.
A la última campana, tomo mi mochila con manos inseguras; soy el último en arrastrarse fuera del aula. Paso por los retretes y me encierro en un cubículo. Sentándome en la pata después de orinar, intento recuperarme. Cuando salgo, paro en los espejos. En la luz de la tarde, el rostro pálido devolviéndome la mirada tiene relucientes ojos azules de algún tipo de criatura extraterrestre. Apoyándome en los lavamanos, recojo agua helada con mis manos y me la tiro a la cara, apretando mis mejillas en los charcos pocos profundos. Quiero esconderme para siempre, pero alguien más golpea a través de la puerta y no tengo opción más que salir.
Bella y Jessica están paradas lado a lado junto al buzón de correos al final de la calle, hablando rápidamente, con sus ojos examinando a la multitud. Me toma toda la voluntad del mundo evitar darme la vuelta, pero la mirada expectante de Bella me fuerza a ir hacia adelante. Su rostro rompe en una sonrisa de deleite cuando me ve.
— ¡Pensé que no ibas a presentarte! —susurra.
Sonrío de nuevo y asiento, las palabras atraviesas mi mente como un arroyo de burbujas efervescentes.
—Bien, ¡vamos, chicos! —exclama Jessica después de un incómodo momento de silencio— ¿Vamos a ir a Smileys, o no?
—Absolutamente —dice Bella, y se gira para seguir a su amiga. Su mano roza la mía en un gesto de tranquilidad, o quizá de agradecimiento.
Smileys sigue misericordiosamente vacío en este momento. Tomamos una pequeña mesa redonda en la ventana y me escondo detrás del menú, frotando mi lengua contra la áspera piel bajo mi labio.
— ¿Van a pedir comida, chicos? —quiere saber Jessica.
Bella me mira y sacudo sutilmente la cabeza.
— ¿Compartimos un poco de pan de ajo? —sugiere Jessica— Estoy muriendo por una Coca Cola.
Bella se echa hacia atrás en su silla tratando de llamar la atención del camarero, y Jessica se gira hacia mí.
— ¿Así que tienes ganas de salir del infierno de Belmont?
Suelto el menú y asiento, forzando una sonrisa.
—Eres muy afortunado —continúa Jessica—. Sólo otros nueve meses y estarás libre de este agujero infernal.
Bella termina de ordenar y vuelve a la conversación unilateral que Jessica está intentando mantener.
—Edward va a ir a la UCL —anuncia orgullosamente.
—Bien, no, yo-yo estoy aplicando...
—Entrarás, eso es seguro.
—Mierda, ¡debes ser realmente listo! —exclama Jessica.
—Lo es —le informa Bella—, le han predicho cuatro A.
— ¡Mierda!
Hago una mueca y atrapo la mirada de Bella, suplicándole que abandone el tema. Quiero objetar, quitarle importancia, pero puedo sentir el calor golpeando mi cara y las palabras se evaporan de mi mente en el momento en que las convoco. Bella me da un suave codazo.
—Jessica tampoco es tonta —dice—. Realmente es la única persona que conozco que se puede tocar la nariz con la lengua.
Todos nos reímos. Respiro de nuevo.
— ¿Piensas que está bromeando? —me desafía Jessica.
—No...
—Simplemente está siendo cortés —le informa Bella—. Pienso que necesita una prueba.
Jessica es muy entusiasta para obligarla. Se sienta derecha y extiendo su lengua tan larga como puede, la curva hacia arriba y toca la punta de su nariz. Una mirada bizca completa el cuadro. Bella cae contra mí riéndose y me encuentro riéndome también. Jessica está bien. Siempre y cuando esto no dure mucho, creo que sobreviviré. De repente, hay una conmoción en la puerta. Jessica gira su silla e identifico un grupo de alumnos de Belmont por su uniforme.
— ¡Eh, chicos! —grita Jessica— ¡Aquí!
Ellos se acercan, y a través de mi visión borrosa, reconozco a un par de chicas de la clase de Bella, un chico de otro año y Mike, un chico de inglés. Hay saludos y palmadas en la espalda; se juntan dos mesas y se acercan más sillas.
— ¡Masen! —exclama Mike, asombrado— ¿Qué haces aquí?
—Sólo, eh, mi hermana...
— ¡Está pasando el rato con nosotras! —exclama Jessica— ¿Eso es un crimen? Es el hermano de Bella, ¿no lo sabías?
—Sí, ¡sólo que nunca pensé verlo en un lugar así! —no hay malicia en la risa de Mike, simplemente genuina sorpresa, pero ahora todos me están mirando y otras dos chicas están hablando.
Bella está haciendo las presentaciones, pero aunque puedo oír las voces, ya no puedo entender lo que están diciendo. Lauren, quien ha estado saliéndose del camino para chocar conmigo desde el comienzo del semestre, está determinada a involucrarme en la conversación. Su repentina intrusión cuando me estaba comenzando a relajar, combinado con el hecho de que todos ellos me conocen como el bicho raro de la clase, de repente es demasiado, y me siento preso de alguna pesadilla claustrofóbica. Sus palabras son como martillos, golpeando mi cráneo.
Cedo ante la marea y siento que me ahogo. Sus bocas se mueven bajo el agua, abriéndose y cerrándose, leo los signos de interrogación en sus rostros, la mayoría de sus preguntas se dirigen a mí, pero el pánico ha causado que mis sentidos se apaguen. No puedo distinguir una frase de otra; todo se ha convertido en una manta de ruido. Abruptamente, arrastro la silla hacia atrás y me pongo de pie, agarrando mi mochila y el blazer del uniforme. Mascullo algo sobre haber dejado mi móvil en la escuela, levanto mi mano en señal de despedida y me abalanzo por la puerta.
Me dirijo a una calle, después a otra. Ni siquiera estoy seguro de a dónde voy. Repentinamente, me siento estúpidamente cerca a las lágrimas. Cuelgo mi blazer sobre la mochila de la escuela y engancho la correa sobre mi hombro, caminando tan rápido como puedo, el aire raspando mis pulmones; el sonido del tráfico es ahogado por el frenético golpeteo de mi corazón. Oigo los golpes de unos zapatos contra el pavimento detrás de mí, e instintivamente me muevo a un lado para permitir pasar al corredor, pero es Bella, agarrándome el brazo.
—Despacio, Ed, por favor, tengo una puntada muy mala...
—Bella, ¿qué diablos estás haciendo? Regresa con tus amigos.
Ella coge mi mano.
—Ed, espera...
Paro y me aparto de ella, dando un paso atrás.
—Mira, aprecio el esfuerzo, pero me gustaría que me dejaras solo, ¿está bien? —mi voz empieza a subir— No te pedí ayuda, ¿o sí?
— ¡Eh, eh! —ella camina hacia mí, ofreciéndome si mano— No estaba tratando de hacer nada, Ed. Todo fue idea de Jessica. Sólo estuve de acuerdo porque ella me dijo que tú habías estado de acuerdo.
Paso mis manos por mi pelo.
—Jesús, éste fue un maldito error. Ahora me fui y te avergoncé enfrente de tus amigos...
—¿Estás demente? —ella se ríe, agarra mi mano y balancea mi brazo cuando de nuevo empezamos a caminar— ¡Estoy feliz de que te hayas ido! Me has dado una excusa para irme también.
Miro mi reloj, sintiéndome ligeramente relajado.
—Ya sabes, ahora que mamá está cuidando a los niños por una vez, tenemos toda la tarde libre —levanto la ceja, vacilante.
Bella tira su cabello hacia atrás y una sonrisa enciende su cara, sus ojos ensanchándose de emoción.
—Oh, ¿estabas pensando en huir del país?
Sonrío abiertamente.
—Tentador...¿Pero quizá algo más cerca a las líneas de una película?
Ella inclina su cabeza hacia el cielo.
—Pero el sol está brillando. ¡Todavía se siente como verano!
—Ok. Entonces, tú escoges.
—Sólo caminemos —dice ella.
— ¿Caminar?
—Sí. Tomemos un bus hasta Chelsea Embankment. Echémosle una ojeada a las casa de los ricos y famosos y vaguemos junto al río.
(1) Es una novela escrita por Michael Cunningham. Ganó en 1999 el Premio Pulitzer de ficción, y fue adaptada en una película ganadora de un Oscar del mismo nombre protagonizada por Nicole Kidman, Meryl Streep y Julianne Moore. Toda la historia tiene lugar en el transcurso de un mismo día; trata sobre tres mujeres en diferentes épocas y generaciones, cuyas vidas se conectan a través de la novela de Virginia Woolf, Mrs. Dalloway.
Adelanto: Capítulo 6.
—Es sólo que si conoces a alguien el próximo año en la universidad... —un pequeño dolor surge en el fondo de mi garganta. No puedo terminar la frase—. Quiero decir, por supuesto que yo quiero que lo hagas, pero yo no... tengo miedo que...
Hooooy, me presenté a la Universidad Nacional, la universidad pública más importante de Colombia, ojalá logre pasar a Medicina, sería...¡Uff! :)
Bueno, aquí les dejo otro capítulo.
¡Hasta la próxima, personas!
Camila.
