Disclaimer: Los personajes no son míos, le pertenecen a la bella Stephenie Meyer. La historia tampoco es mía, es una adaptación de la fabulosa obra de Tabitha Suzuma.
Advertencia: La historia trata con el incesto, así que si a usted no le simpatizan estos temas, absténgase de leer.
"Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad." Enrique Tierno Galván.
Capítulo XXIII
Edward's POV
Por suerte estamos muy exhaustos para hablar mucho más esa noche. Antes que el sueño nos supere, sin embargo, Bella quería saber detalles adicionales: qué tipo de sentencia podríamos enfrentar, si la ley es diferente en otros países... pero solo podía repetir lo poco que obtuve de mi búsqueda cerrada en internet. De hecho, se puede encontrar muy poca información preciosa acerca del incesto consensual, aunque hay mucha del tipo no-consensual, lo que significa que es el único tipo que la mayoría de las personas piensan que existe.
Tuve que buscar a fondo en los testimonios en línea, pero solo encontré dos que de verdad lo hicieron dentro del dominio público, ninguno de ellos en el Reino Unido, y los dos entre hermanos que se encontraron de nuevo como adultos después de ser separados al nacer.
El tópico solo resurgió brevemente al día siguiente, antes de caer por completo.
A pesar de su reacción inicial, el shock de Bella y el escándalo, parece ser aplacado por mis garantías de que la única información legal que he encontrado ha sido hipotética... técnicamente, sí, una pareja acusada de incesto podría enfrentar una sentencia de cárcel, pero eso pasaría raramente en el caso de dos adultos en consentimiento.
Ahora soy legalmente un adulto y Bella está cerca detrás de mí, así que no tenemos que esperar mucho más. La policía apenas saldría buscando este tipo de cosas. Y en el caso poco probable de que alguien al azar se enterara: ¿Por qué demonios intentarían hacer que nos arrestaran o que nos llevaran a la corte? ¿Porque nos odiaban? ¿Algún tipo de venganza? Y a menos que tuviéramos hijos biológicos, lo cual sería demente, ¿cómo demonios podría esa persona reunir alguna vez suficientes pruebas para ir a la corte? Tendrían que atraparnos en el acto, y aun así sería su palabra contra la nuestra.
Mi única y principal preocupación para el futuro sería como proteger a James, Emmett y Alice de ser marginados en el caso de que los rumores acerca de que Bella y yo vivimos juntos y que nunca hemos tenido pareja, ninguno de los dos, salieran a la luz. Pero luego ellos tendrían sus propias vidas, Bella y yo con suerte estaríamos lejos y, si es necesario, cambiaremos nuestros nombres. Sí, simplemente podríamos hacer eso y vivir de la forma más abierta y libre, como cualquier pareja sin casarse.
No más esconderse, no más puertas cerradas. Libertad. Y el derecho de amarnos sin persecuciones.
Por el momento, sin embargo, Bella y yo nos atiborramos de exámenes. Estamos sorprendidos cuando, sin pavonearse, un día James se ofrece a llevar a Emmett y Alice al cine para darnos tiempo para estudiar. En otra ocasión, los llevó al parque a jugar fútbol. Aproximadamente, desde el primer juego de British Bulldogs en la calle, James ha dejado de incitarme, dejó de dar portazos en la casa, dejó de molestar a los niños y dejó de tratar de debilitarme todo el tiempo. No se ha convertido exactamente en un ángel de la noche a la mañana, pero ya no parece sentirse amenazado por mi rol en la familia.
Casi parece como si aceptara a Bella y a mí como padres sustitutos.
No tengo idea de dónde viene todo esto, tal vez se ha unido a un grupo más amable de chicos en la escuela, tal vez solo está creciendo; pero cualquiera que sea la razón, me atrevo a creer que James ha empezado a dar vuelta la esquina.
Baja corriendo para cenar una noche, ondeando un pedazo de papel triunfantemente.
—¡Voy a ir a un viaje de la escuela cuando terminen las clases! ¡Na-na, na-na-na! —Les hace una cara de burla a los otros dos.
—¿Adónde? —grita Aice con entusiasmo, como si ella también estuviera incluida.
—¡Whoa! ¡No es justo! —exclama Emmett, con cara triste.
—¡Toma, rápido, rápido, tienes que firmar ahora! —James ondea la hoja por encima de mi plato y empuja un bolígrafo en mi mano.
—¡No me di cuenta de que tu profesor estaba esperando por esto en la puerta!
James me hace una cara.
—Muy gracioso. Solo firma, ¿puedes?
Escaneo la carta y me frustro por el precio, rápidamente tratando de adivinar de dónde diablos vamos a obtener el dinero: cancelar el cheque para la cuenta del teléfono que solo envié ayer, comer frijoles cocidos por los próximos quince días, mentirle a mamá y decirle que no tenemos agua corriente y necesitamos dinero para el plomero...
Falsifico la firma de nuestra madre. Me entristece un poco ver cuán delirante y emocionado está James acerca del viaje. Es solo una actividad de una semana en la Isla de Wight, pero él nunca ha ido más lejos de Surrey.
—¡Es en el extranjero! —se jacta con Emmett—. ¡Tenemos que tomar un barco! ¡Vamos a una isla en medio del océano!
Abro mi boca, apunto de reajustar la visión de James acerca de una isla desierta rodeada de palmeras para evitarle una horrible decepción, cuando Bella capta mi mirada y sacude sutilmente la cabeza. Ella tiene razón. James no estará decepcionado. Incluso fría y lluviosa, la fangosa Isla de Wight parece el Paraíso para él, y está a un millón de kilómetros de casa.
—¿Qué vas a hacer ahí? —pregunta Emmett encorvado en su silla, empujando insistentemente su pollo con el tenedor.
James se echa hacia atrás en su silla y se relaja, leyendo la recién firmada carta.
—Canoa, montar a caballo, rappel, orientación... —su voz se eleva con placer—, ¿acampar? —Regresa las patas delanteras de la silla al suelo, haciendo un ruido asombrado—. No vi eso. ¡Sí! ¡Siempre he querido ir a acampar!
—¡Yo también! —grita Emmett—. ¿Por qué no puedo ir? ¿Tienes permitido llevar hermanos?
—¡Montar a caballo!
Los ojos de Alice están enormes con la incredulidad.
—¿Cómo es que St. Luke nunca nos lleva de viaje? —El labio inferior de Emmett se estremece—. La vida es tan injusta.
No recuerdo nunca haber visto a James tan emocionado. El único problema, pienso, es el temor a las alturas. Es algo que él nunca ha admitido, pero hubo una vez, por siempre grabada en mi memoria, cuando se desmayó en el borde del trampolín más alto y cayó inconsciente al agua. Luego, solo el año pasado, empezó a sentirse mareado y se cayó al intentar seguir a sus amigos a través de un muro alto. Nunca antes ha hecho rappel.
Sabiendo que preferiría morir que sentarse y mirar a sus compañeros, hablaré con el entrenador Wilson, el maestro a cargo de la expedición, y tendré cuidado al pedir que James no vaya a ser excluido, pero que un adulto mantenga un ojo sobre él.
Aun así, me encuentro preocupado. Las cosas con James están yendo tan bien, casi demasiado bien. Me preocupa que el viaje no alcance sus expectativas; me preocupa aun más que, con su naturaleza temeraria, pueda tener un accidente. Luego recuerdo lo que me dijo Bella de que siempre estoy pensando en el peor de los casos, y me obligo a quitar la preocupación de mi mente.
Al final del semestre Bella y yo estamos exhaustos, arañando el camino hacia vacaciones de Pascua. No puedo creer que pronto la escuela vaya a ser una cosa del pasado. Aparte de algunas clases de revisión después de vacaciones, lo único que me queda son los exámenes. Naturalmente, me asustan un poco mientras mi plaza universitaria cuelga de un hilo, pero más allá de los exámenes yace la promesa de una nueva vida.
El tiempo a solas con Bella es escaso y me duele no tenerla para mí mismo, aunque solo sea por un día. Pero tan pronto como James parta a su viaje, las vacaciones de Pascua estarán sobre nosotros, con las revisiones de último minuto con las que atiborrarnos alrededor de dos semanas cuidando niños. Siento como si nunca tuviéramos la oportunidad de estar juntos a solas.
Después de estar en la escuela todo el día, entreteniendo a los niños toda la tarde, corriendo a través de las tareas de la casa y luego estudiando los libros de texto por horas, rara vez hay tiempo para más que unos pocos besos antes de quedarnos dormidos en los brazos del otro. Extraño esas horas que alguna vez tuvimos al final de cada día, extraño acariciar cada parte de su cuerpo, sintiendo sus manos contra las mías, hablando hasta que nos quedamos dormidos. Y resiento eso amarga, amargamente, solo porque nuestra relación es considerada mala, todas esas horas de felicidad que tuvimos juntos nos las están robando, y somos forzados a estar a escondidas, con el constante temor de ser atrapados.
Me encuentro desesperado por las pequeñas cosas: ser capaz de sostener su mano de camino a la escuela, besarla como despedida en el corredor antes de dirigirnos a nuestras clases separados, almorzar juntos, pasar los tiempos libres acurrucados en una banca o besándonos apasionadamente detrás de uno de los edificios, correr y abrazarnos cuando nos encontremos en las puertas después de la campana final.
Todas las cosas que otras parejas en Belmont tienen permitido. Sus relaciones son vistas con una mezcla de admiración y envidia por los que siguen solos, a pesar de que rara vez duran más que unas pocas semanas antes de derrumbarse por una pelea estúpida o porque llega un nuevo prospecto de mejor aspecto. No veo a esas personas con horror o disgusto por ser tan volubles y falsas. Me rodean muchas relaciones superficiales, muchos chicos que solo buscan sexo, otra conquista que añadir a su lista para presumir, antes de moverse con rapidez y buscar otra más. Uno podría luchar por entender por qué alguien puede embarcarse en relaciones que carecen de alguna emoción real y significativa, sin embargo, nadie los juzga por eso. "Son jóvenes", "solo se están divirtiendo", y "seguro, si eso es lo que quieren, ¿por qué no habrían hacerlo?". Pero entonces, ¿por qué es tan terrible que yo esté con la chica que amo?
Todos tienen permitido tener lo que quieren, expresar su amor como les plazca, sin temor al acoso, ostracismo, persecución o incluso la ley. Incluso el abuso emocional y las relaciones de adulterio son regularmente toleradas, a pesar del daño que causan a otros. En nuestra sociedad progresiva y tolerante, todos estos tipos de "amor" perjudiciales e insanos son permitidos, pero no el nuestro. No puedo pensar en ningún otro tipo de amor que sea tan totalmente rechazado, incluso aunque el nuestro sea tan profundo, apasionado, cariñoso y fuerte que si nos obligan a estar separados nos causarían un dolor inimaginable.
Estamos siendo castigados por el mundo por una simple razón: por haber sido producidos por la misma mujer.
La ira y la frustración me astillan, a pesar de que trato de mantenerlas a raya, a pesar de mantenerme enfocado en el día en que Bella y yo podremos finalmente ser libres para vivir juntos abiertamente, libres de amarnos como cualquier otra pareja. Algunas veces, peor que verla en la escuela desde la distancia, es verla en casa, muy cerca para tocarla, juntos pero separados, tan cerca y tan lejos. Tener que retirar mi mano cuando instintivamente alcanzo la de ella en la mesa, tratar de rozarla accidentalmente solo por el cosquilleo de placer causado por el toque de su piel. Mirando su cara mientras le lee a Alice en el sillón, anhelo sentir su cabello, su mejilla, su boca. A pesar de no poder esperar hasta las vacaciones para poder empezar a pasar cada minuto del día con ella, sé que esta pequeña pero impenetrable distancia entre nosotros es una tortura.
Y luego, solo días antes del final del semestre, ocurre un milagro.
Bella toma el teléfono una tarde y regresa a la mesa para anunciar que Jasper y su hermana pequeña han invitado a Emmett y a Alice a una pijamada ese fin de semana. La sincronización no podría ir mejor, pues ese mismo día James se va a la Isla de Wight.
Dos días... dos días completos de ininterrumpido tiempo juntos. Dos días de libertad clandestina. Bella me dirige una mirada de puro deleite, y el júbilo me infla como helio a un globo. Mientras Emmett finge caerse de su silla del entusiasmo y Alice zapatea con sus zapatos contra el lado inferior de la mesa, estoy listo para rebotar en las paredes y empezar a bailar.
—Wow, así que desde el sábado nosotros tres no estaremos —comenta James casi pensativo, mirando a Bella, luego a mí—. Solo serán tú y Bella atascados en la casa.
Inclino la cabeza y me encojo de hombros tratando de evitar que la alegría se muestre en mi rostro.
No tenemos oportunidad de celebrar hasta que Bella termina de acostar a Emmett y a Alice, pero tan pronto como lo hace, viene apresurándose a donde estoy en cuclillas, esponja de brillo en mano, fregando el refrigerador.
—¡Nos merecemos tanto esto! —Suspira casi en la histeria, agarrándome por los hombros y dándome una sacudida emocionada.
Enderezándome, me río al ver su cara, sus ojos están brillando de la emoción. Dejo la esponja y me limpio las manos en mis jeans mientras ella desliza sus brazos alrededor de mi cuello y tira gentilmente hacia ella. Cerrando mis ojos, la beso largo y fuerte,acariciando su cabello sacándolo de sus ojos. Ella estira la mano para acariciar mi cara y después se aleja rápidamente.
—¿Qué? —pregunto sorprendido—. Están todos arriba…
—Escuché algo. —Está observando la puerta de la cocina, descuidadamente abierta.
—¡Cristo, estamos asustadizos! —exclamo suavemente.
—Va a ser genial no tener que hacer esto por un rato —susurra Bella—, incluso si es solo por un par de días. La constante paranoia, ¡preocuparnos por tocarnos las manos!
—Dos días de libertad. —Suspiro con una sonrisa, acercándola.
A medida que el gran día se acerca, me encuentro contando las horas. James irá a la escuela a la hora usual, llevaremos a Emmett y Alice a la casa de sus amigos poco después. A las diez de la mañana del sábado, podremos quitarnos nuestras etiquetas sin sentido de hermano y hermana y ser libres, finalmente libres de las ataduras que nos obligan a apartarnos.
La tarde del viernes, James ya ha empacado y está listo, los bolsos están alineados cuidadosamente en el pasillo. Todos están de buen humor y me doy cuenta de que olvidé hacer la compra de la semana y que la cocina está carente de comida. Para mi asombro, James se ofrece a ir al supermercado local y coger algo para la cena. Sin embargo, mi sorpresa se convierte en molestia cuando regresa con una bolsa llena de galletas, bizcochos, barras de chocolate, dulces y helado. Pero Bella solo ríe.
—¡Es el final del semestre, también podemos tener un poco de celebración!
De mala gana acepto y la tarde pronto de se convierte en un alboroto mientras hacemos un día de campo en la alfombra en frente de la televisión. El nivel de azúcar de Emmett se eleva por las nubes y empieza a dar piruetas en el sofá mientras James trata de provocarle un aterrizaje forzoso metiéndose en su camino. Alice también se suma a ellos y estoy seguro de que alguien va a romperse el cuello,pero se están riendo tanto de todo corazón con los movimientos de karate de James, que me contengo de intentar calmarlos.
Luego James tiene la brillante idea de traer los parlantes del ático y crear una maquina de karaoke improvisada. Pronto todos estamos aplastados en el sillón, tratando desesperadamente de mantener una cara seria mientras Alice hace una interpretación de Mamma Mia mezclando todas las palabras, y aun así, cantando con tanto entusiasmo que estoy seguro de que los vecinos van a venir a golpear la puerta. La interpretación de I Can Be de James es en realidad bastante impresionante a pesar de las malas palabras, y Emmett da saltos alrededor del cuarto, rebotando contra las paredes como un balón de goma.
A las diez están exhaustos, Alice está dormida y completamente vestida en el sofá. La llevo a la cama mientras Bella mete a un Emmett con altos niveles de azúcar en el baño. Me cruzo con James en el corredor y me detengo.
—¿Estás listo para mañana? ¿Tienes todo lo que necesitas?
—¡Sí! —replica con una nota de satisfacción en la voz, y sus ojos brillan.
—James, gracias por esta tarde —digo—. Jugaste… jugaste muy bien, ya sabes.
Por un momento, parece inseguro de cómo responder a los elogios. Me mira desconcertado y luego sonríe.
—Sí, bueno, ten cuidado. Los artistas normalmente cobran por sus servicios, ya sabes.
Le doy un empujón amistoso y desaparece por la escalera, con un parlante gigante bajo cada brazo, y me doy cuenta de que los cinco años de diferencia entre nosotros ya no se sienten como un abismo.
Adelanto: Capítulo 24.
Entonces, de la puerta, llega un grito destrozado.
Hace como ocho millones de años que no publicaba. No tengo excusa. Espero que todavía haya alguien ahí leyendo.
En el transcurso de diciembre publicaré los cuatro capítulos que faltan y fin :)
Camila.
