Lunas
Capítulo 2
Al día siguiente, Rukia se levantó temprano y comenzó a prepararse para ir a la escuela. Al llegar a la cocina vio a su hermana sacando platos de la despensa.
-Rukia-chan- dijo Hisana mientras preparaba la mesa para desayunar.
-Dime Onee-chan- decía la niña con una sonrisa en su rostro mientras se sentaba y veía a Byakuya haciendo malabares con los pancakes al darles vuelta. Esa mañana ella amaneció de muy buen humor puesto que sabía que su oración y la de su hermano habían sido contestadas.
-Byakuya-sama y yo queremos hacerte una pregunta-. Byakuya solo se tensó un poco pero siguió con la preparación del desayuno. Rukia solo la miraba curiosa. –Rukia-chan, quieres tener un sobrino?-.
-Un sobrino sería un hijo de tuyo y de Nii-sama, verdad?- se limitó a decir.
-Sí- dijo un poco apenada.
-Puede ser que sí, así podré jugar con él- dijo por fin después de pensarlo unos minutos.
-Me alegra que pienses así Rukia-chan-.
Si bien ni Hisana ni Byakuya eran sus padres, ella los amaba tanto porque la protegían y le brindaban mucho amor. No podía ser tan egoísta de no permitirles tener un hijo aunque eso no fuera lo que más hubiera deseado en esos momentos.
Los meses pasaban y Hisana no lograba quedar embarazada. Le realizaron muchos exámenes tanto a ella como a Byakuya pero no podían decir cuál era el problema. Rukia podía ver cómo su hermana se deprimía con cada mes que iban al médico y no tenían buenas noticias.
Una noche, Rukia se sentó a observar la luna llena en todo su esplendor y pidió al cielo que le ayudara a su hermana a ser feliz. Se levantó y tocó la puerta del cuarto de sus hermanos. Al entrar, Hisana contemplaba la luna también. Ella le invitó a sentarse en sus piernas y Rukia contempló la luna también.
-Recuerdas cuando no podías dormir y te cantaba una canción para que estuvieras tranquila?-.
-Recuerdo que veía la luna entre tus brazos onee-chan-. Hisana no la veía, solo a la luna pero acariciaba su cabello tiernamente.
-Quería que no estuvieras sola Rukia-chan- decía Hisana con tristeza en su voz.
-Yo no estoy sola onee-chan, te tengo a ti y a Nii-sama-.
-Pero nosotros ya somos grandes, me imagino que quisieras tener a alguien para jugar-.
-Para eso tengo a Renji. Juego mucho con él en la escuela entonces cuando vengo a casa puedo disfrutar de cosas de adultos con ustedes y también cumplir con mis deberes-.
Hisana se quedó perpleja ante la respuesta de su hermana. No había notado lo mucho que había crecido, siempre la había visto como a una niña.
-Onee-chan, no llores más. Yo siempre voy a estar a tu lado para cuidarte y amarte-. Rukia se levantó y besó la mejilla de su hermana. Después, salió de la habitación.
-Hisana, no debes preocuparte demasiado por tener un niño. Sé que quieres darme uno tuyo pero la verdad es que ya soy muy feliz contigo y con Rukia, sé que me trata como a un hermano pero yo la he llegado a ver como una hija- Byakuya estaba escuchando a las dos mujeres de su vida mientras él preparaba un baño de burbujas para su esposa, se acercó y la rodeó con un tierno abrazo.
-Gracias Byakuya-sama-.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
-Rukia!- gritaba Renji mientras caminaban. Él le estaba comentando acerca de su práctica en el club de artes marciales pero ella lo estaba ignorando.
-Entonces ese golpe que tienes en la barbilla fue por una patada- dijo como si lo hubiera escuchado.
-No! Fue por culpa de Ikkaku, puso su pie donde iba caminando y tropecé. Qué te pasa hoy?-.
Rukia paró en seco y lo miró a los ojos.
-Onee-chan no ha estado bien, hoy Nii-sama se la llevó al hospital-.
-Entonces no hay nadie en tu casa?-.
-Creo que no- al ver a Renji notó que se preocupó – pero no te preocupes. Ya he estado sola en otras oportunidades. No creo que tarden mucho y tengo que llegar a hacer mis deberes.
-Eres muy madura para tu edad Rukia, yo no podría estar tanto tiempo solo-.
En realidad eso es una mentira de Renji, ya que sus padres siempre estaban de viaje y quien lo cuidaba era la niñera que su madre había contratado. Ya se había acostumbrado a verlos muy poco y a sus 12 años ya no le importaba.
Ambos se despidieron y Rukia llegó a su casa. Se alistó algo para merendar y se dispuso a hacer sus deberes. Cuando acabó, se sentó a mirar la televisión. Ya era tarde y ella se durmió en el sillón mientras esperaba a su familia. Muy entrada la noche, llegó Byakuya. Miró el televisor y a Rukia durmiendo. La alzó y la llevó hasta el dormitorio. Cuando la acostó en la cama, Rukia despertó.
-Nii-sama-.
-Rukia, no debías esperar a que volviéramos. Perdón por llegar tan tarde y dejarte nuevamente sola-.
-Cómo está Onee-chan?-.
-Tuvieron que hacerle unos exámenes por eso se quedó en el hospital. Mañana que es sábado te puedo llevar para que la veas- dijo un poco melancólico. Rukia asintió y le dio un abrazo. Luego se acurrucó junto a su fiel peluche Chappy y se quedó profundamente dormida.
Al día siguiente, se alistaron para ir al hospital. Iban en el auto rumbo al hospital cuando Rukia miró hacia la ventana y le pareció ver una mariposa negra, miró fijamente pero al ir avanzando la perdió de vista.
Al llegar al hospital, Byakuya tomó de la mano a Rukia y llegaron a la habitación donde permanecía Hisana.
-Hisana, buenos días- dijo Byakuya desde el umbral de la puerta. Hisana volteó a mirarlos y esbozó una sonrisa tímida.
-Onee-chan- corrió Rukia hacia la cama y la abrazó.
-Rukia-chan, te portaste bien?- dijo acariciando su cabeza.
-Sí, lavé los platos en la mañana y le ayudé a Nii-sama con el desayuno-.
-Eres una buena niña-.
-Ya soy más grande onee-chan-.
-Eso es cierto, ya puedes cuidar de Byakuya-sama si se enferma-.
-No. Porque tú eres la que lo cuida onee-chan-.
Byakuya se limitó a verlas. Se acercó al momento y besó a Hisana en la frente.
-Ha habido noticias?- preguntó por fin.
-El doctor llega en unos veinte minutos para hablar con los dos-.
-Y cómo has estado?-.
-Casi no he podido comer, entonces creo que por eso es que estoy tan débil-.
-No te esfuerces y cuando lleguemos a casa, podrás reposar. Yo me encargo de todo-.
-Yo te ayudo Nii-sama- dijo Rukia tratando de ayudar a su hermana.
Al poco tiempo llegó el doctor con el resultado de los exámenes.
-Ya pude analizar los exámenes. Hisana-san usted tiene cáncer de ovario. Es por eso que se producía el dolor abdominal y después de analizarlo, es por eso que no ha podido quedar embarazada- dijo el doctor. Tanto Byakuya como Hisana se quedaron perplejos.
-Pero, si le habían hecho exámenes por el asunto de la fertilidad cómo es posible que no hayan podido dar con el caso?!- exigió Byakuya.
-No sé, el otro doctor pudo pasarlo por alto…-.
-Eso no es una justificación- gritó Byakuya interrumpiendo al doctor.
-Kuchiki-sama no se altere por favor-.
-Como me pide que no me altere si está hablando de la salud de mi esposa-.
-Lo que les iba a decir es que aunque esté un poco avanzado, puede existir la manera de salvarle la vida. Solo debe someterse a una operación y al tratamiento de quimioterapia y más adelante el de radioterapia-.
-Eso puede salvar mi vida?- preguntó con honestidad Hisana.
-Hay una gran probabilidad de que sí lo haga- aclaró el doctor.
-Pero el tratamiento cuánto durará?-.
-Si todo sale bien, se le podría estar operando a finales de este mes y en un año se terminaría el tratamiento de la quimioterapia pero debe asistir puntual a sus citas y seguir al pie de la letra el tratamiento-.
-Un año- meditó Hisana.
-En qué estás pensando Hisana?- preguntó Byakuya.
Hisana miraba a Rukia, ésta estaba viendo la escena pero aunque entendía lo que era el cáncer no podría imaginar las consecuencias del tratamiento. Byakuya entendió que miraba a la niña y exhaló.
-Si bien es una decisión que quieres tomar para el bien de todos, es una decisión solo tuya. Si deseas tratarte, te voy a apoyar y si deseas estar así también te voy a apoyar- dijo finalmente con un dolor en su corazón. Si bien la decisión los afectaba a todos ella era quien debería pasar por las consecuencias de la operación y de la quimioterapia.
-Rukia-chan, puedes hacerme un favor? Podrías ir a la máquina de dulces y comprarme unas gomitas de ositos por favor?-.
-Claro onee-chan-. Byakuya entendió hacia donde se dirigiría la conversación y le dio dinero a Rukia para que fuera. – Nii-sama, quieres algo tú también?-.
-Yo quiero una soda, gracias-.
Una vez que Rukia abandonó la habitación, Hisana miró al doctor a los ojos.
-Y si no quiero el tratamiento, cuánto tiempo me queda?- dijo con un nudo en la garganta.
-Es relativo, puede que le quede un año, puede que le queden 10 años. Todo depende de su organismo Hisana-san- dijo el doctor sinceramente.
-Hisana…-.
-Rukia aún necesita compañía-.
-Hisana, ella nos tiene a los dos-.
-Byakuya-sama, fue muy duro para Rukia no conocer a nuestra madre y perder tan pronto a nuestro padre. Hasta hace poco he notado que ella es una niña feliz porque tiene una familia y lo confirmé cuando vi dentro de sus muchos dibujos una de nosotros tres. No puedo hacerle esto a ella, no en estos momentos, no cuando ya está creciendo tan rápido y va a necesitar quien la ayude-.
-Sabes que te apoyo en la decisión que quieras tomar-.
-Doctor, voy a tomar el tratamiento- dijo decidida.
-De acuerdo, solo debemos hablar de lo que eso conlleva. Al operarla, ya no podrá quedar embarazada porque el cáncer está en ambos ovarios y hay que extirpárselos. Deberá iniciar con el tratamiento de la quimioterapia pero de una vez le comento que los efectos secundarios son náuseas y vómitos, diarrea o estreñimiento. También, al haber un descenso de los glóbulos rojos es posible que esté cansada, que se sienta débil, aumento en la frecuencia cardiaca y mareos. Puede bajar su nivel de defensa del cuerpo, por lo que deberá evitar acercarse a las personas enfermas. Y… puede tener la pérdida del cabello- aclaró el doctor para que pudieran hacer sus consultas en ese momento.
-Hisana, estás segura?- preguntó Byakuya preocupado por todo lo que deberá atravesar su esposa.
-Si eso puede alargar mi vida en este mundo, por Rukia lo haré-.
Rukia entró en la habitación con lo que le habían pedido. Sin más que decir el doctor se retiró de la habitación. Cuando terminó el tiempo de las visitas Byakuya y Rukia se fueron.
Ya entrada la noche, Rukia le preguntó a Byakuya si su hermana iba a estar bien a lo que él solo asintió.
-Sí lo estará, pero de ahora en adelante debemos ayudarla más. Ya habrán muchas cosas que no va a poder hacer pero espero que entre tú y yo podamos sacar la tarea-.
-Lo que necesite onee-chan yo lo haré-.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Han pasado cinco años desde esa primera cita al hospital. Los Kuchiki presenciaron cómo a Hisana se la iba comiendo poco a poco el cáncer a pesar de sus tratamientos para atacarlo.
Rukia había leído hace unos dos años que si haces 1000 grullas, puedes pedir un deseo y éste es concedido. A la fecha tenía 756 grullas ya que había noches en las que podía hacer hasta 50 pero sus dedos estaban cortados por el papel y se lastimaba de tal manera que en ocasiones no podía moverlos.
Ya en su último año de secundaria, había logrado el primer promedio en toda la escuela. Siempre estaba cerca de Renji ya que, aunque ya no expresaba abiertamente que veía fantasmas, tampoco quería hacerse amiga de nadie porque no tenía tiempo para eso. Le hablaba a todos los compañeros de su clase pero no se relacionaba más allá.
Dentro de sus compañeras estaba Orihime y Tatsuki. Ellas siempre trataban de integrarla a su pequeño grupo. Orihime lo hacía porque hasta hace poco supo de su situación y ella también estaba sola y Tatsuki porque quería saber si ella y Renji eran pareja.
A todas partes iban juntos, y aunque Tatsuki no quería admitirlo, le gustaba el pelirrojo. Pero aunque en la clase eso era un rumor, no había evidencia de que se besaran o que se tomaran de la mano, lo que lo podía poner en tela de duda.
Una tarde, Rukia se quedó en clases del club de artes marciales y espadas en la que pertenecía también Renji. Al finalizar, Renji le dijo que la acompañaría a casa.
Al caminar en las calles un poco más oscuras, Rukia le comentaba a Renji que su hermana seguía muy mal y que su hermano cada vez estaba más serio, como si estuviera molesto con ella. Al despedirse, Rukia no pudo dejar de ver aquella esquina en la que alguna vez estuvo la niña que recordaba con tanto cariño. Al acercarse notó una mariposa negra y pensó que esa mariposa la había visto anteriormente pero no recordaba dónde. La mariposa voló al poco tiempo, dejándola sola.
En ese momento, sintió una gran presión en el pecho y se asustó. Miró a todos los lados pero no podía ver qué era lo que la tenía bajo esa opresión. Sintió que estaba encerrada dentro de algo pero no podía ver qué era eso, poco a poco el oxígeno comenzó a faltarle.
"Rukia, no te desesperes porque puede ser peor" se decía a sí misma para no perder el control.
Sentía cómo poco a poco el espacio y el aire se reducía. De pronto, algo la agarró del cuello y parte de su cuerpo, no sabía qué era pero sí sabía que si no hacía algo, podría morir. Comenzó a patear a arañar eso que la sujetaba. Si bien no podía verlo sí podía tocarlo y eso le daba más miedo. Sabía que era real.
Hizo todos los intentos por zafarse de eso pero era inútil. Cuando ya no pudo más se resignó pero en ese instante sintió como era liberada y por lo poco consciente que estaba pudo divisar a un joven alto, con una yukata negra y con una espada en sus manos. Estaba de espaldas a ella y lo que sobresalía era su cabello naranja.
Antes de caer inconsciente, solo pudo escuchar "¿estás bien?".
Cuando despertó estaba confundida, no familiarizaba ese lugar. Recorrió toda la habitación pero era imposible reconocer algo.
-Ya despertaste-.
-Inoue- dijo sorprendida al ver a su compañera.
-Estaba preocupada, estás bien?-.
-Sí, fue solo un desmayo, supongo que no he dormido bien en estos días- mintió ya que sabía que su experiencia fue algo supernatural y no podría explicarlo.
-Kuchiki-san, no debes esforzarte más de lo que tu cuerpo pueda aguantar-.
-No te preocupes, más bien te pido disculpas por incomodarte-.
-Era lo mínimo que podía hacer, no podía perdonarme si te dejaba tirada en plena calle-.
-Cuánto tiempo estuve inconsciente?-.
-Unas dos horas. Pero no te preocupes, me encargué de llamar a tu hermano y decirle que estabas aquí estudiando conmigo- dijo Orihime con una sonrisa.
-Inoue, no tienes que hacer eso por mí. Agradezco que me ayudaras pero…-.
-Vi lo que te atacó- la interrumpió.
-Lo viste?-.
-Era un monstruo horrible, parece que andaba hace mucho detrás de ti y aprovechó la oportunidad para atacarte, cuando él no estaba-.
-Él?- dijo sorprendida.
-Lo he visto últimamente cerca de ti-.
-De quién hablas?-.
-Tampoco lo has visto?-.
-Inoue, por qué puedes ver a los espíritus?-.
-Es un don que obtuve cuando mi hermano murió. Quería volver a verlo y seguro fue tanto mi deseo que se cumplió pero… también puedo ver a los demás- Orihime miraba a Rukia muy seria.
-Pero parece que eso no te afecta-.
- Es probable que ya no me afecte tanto, pero durante un mes completo no pude dormir pensando que esas cosas me iban a comer. Kuchiki-san, es que son horribles-.
-No lo sé. Yo no puedo ver a esos espíritus, solo a las almas en pena que vagan en este mundo pidiendo ayuda para ir a donde pertenecen-.
-Ya veo. Yo voy a guardar tu secreto y trataré de ayudarte-.
-Gracias. No es necesario que hagas eso por mí-.
-Kuchiki-san, yo te considero mi amiga. Puede que no hablamos en clases pero te estimo mucho. Nosotras hemos pasado por cosas similares y quisiera ayudarte-.
-Es mejor que me vaya- se levantó Rukia sin contestarle a Orihime.
-Kuchiki-san… Claro, ya te acompaño-.
-Gracias, Inoue.- Rukia se despidió y sin mirar atrás se fue.
Orihime observaba como se alejaba la joven. Sabía que para Rukia no era sencillo abrirse a las personas porque le comentaron que en la escuela en la que estuvo, la molestaban mucho y solo podía confiar en Renji.
-Le dijiste más de lo debías- dijo una voz detrás de ella.
-No sé por qué lo hice, tal vez para que sepa que la estás cuidado Kurosaki-kun-. Ichigo se acercó a Orihime y también observaba cómo Rukia se marchaba.
-Hasta qué punto estará bien que la esté protegiendo? Todavía no me dan información de ella. Todavía no sé si será un enemigo o una pieza que hay que cuidar para no perder la batalla- decía el joven de ojos color ámbar.
-Ella no es mala persona, si a eso te refieres-.
-No digo eso. Solo que sus poderes me preocupan-.
-Pero de todas sus plegarias, sé que hay una que no contestan-.
-Eso ya no es mi problema-.
-Solo te contaba. Para aclararte que sus poderes sí tienen limitantes-.
-Inoue, ella es la chica que ayudó a mi hermana hace cinco años?-.
-No lo sé. Ella no habla con las personas, solo con uno de los chicos del salón. Pero creo que él tampoco conoce tanto de esa historia-.
-Como sea. Debo irme, parece que tengo una nueva misión- y sin más abrió las puertas de la Sociedad de Almas y se fue.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Hasta aquí el segundo episodio, sé que voy un poco lenta en la historia pero es que se me han ocurrido muchas ideas y quiero tratar de subir un capitulo por semana.
Espero comentarios por favor para ver si les gusta, si no les gusta. Si quieren algo y de ser posible se podría agregar.
Hasta la próxima.
