Agradezco los comentarios, poco a poco iré incorporando más escenas entre Ichigo y Rukia pero es que no hay que apresurar al amor. Otra cosa, no puedo actualizar tan pronto porque estudio y trabajo y ya me cuesta un poco más.

Los dejo con el nuevo capítulo. Recuerden que los personajes son creación de Kubo Tite.

Lunas

Capítulo 3

Rukia llegó a su casa, ahí la esperaban Byakuya y Hisana preocupados por la hora. Ya cuando Rukia les comentó que estuvo en casa de su compañera porque le pidió que le explicara lo que entraba para el examen.

Byakuya le comentó a Rukia que habían ido donde el médico pero que, debido a la gravedad de la enfermedad de Hisana, decidieron desahuciarla y estará en casa el tiempo que ella viva. Rukia no podía entender por qué pasaban las cosas.

Su hermana había sido sometida a operaciones, había llevado todo el proceso de la quimioterapia y sabía mejor que nadie que ella lo había pasado mal durante esos cinco años. Al darle un beso a su hermana se despidió, excusándose que estaba muy cansada.

Al llegar al cuarto, retomó su tarea de hacer las grullas. Ya no le importaba si hacía 100 en una sola noche, pero debía hacerlas lo más pronto posible para pedir su deseo. Llevaba 48 grullas y sus dedos empezaron a entumirse. Decidió descansar un momento para contemplar el cielo oscuro, al ser luna nueva no podía observarla. Ver la luna se había convertido en su pasatiempo favorito. Le daba paz y era como si alguien estuviera protegiéndola.

"Él" pensó de repente. Pensó en la conversación horas atrás que tuvo con Inoue. Él es quien me protege? Pero, quién era él? Le daba vueltas a sus pensamientos mientras sus manos se movían por inercia y con dolor al seguir con su tarea.

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Ichigo regresó cuanto antes a su escuadrón. Ahí lo esperaban el teniente y el capitán del mismo.

-Kurosaki, cómo te fue?- preguntó Ukitate emocionado de ver a su pupilo de vuelta.

-Bien. En efecto un hollow estaba detrás de esa mujer, si no hubiera sido retenido por Kaien podría haber llegado antes de que la atrapara- dijo mirando a Kaien.

-Ichigo, eres un tonto. Si te asignan una tarea, debes cumplirla a la brevedad posible, no entretenerte a hablar con el mejor teniente de todos- dijo con una amplia sonrisa.

-Bueno, lo que importa es que pudiste rescatarla- dijo Ukitake tratando de calmar la situación.

-Kaichou, por qué es esa niña tan importante?-.

-Porque está hermosa!- dijo Kaien mientras lastimaba a Ichigo en la cabeza.

-Kaien! Madura de una vez!- ante esto Kaien dejó de hacer lo que hacía y se sentó seriamente a la par de Ukitake. Ukitake vio la escena y sonrió preocupado. Ichigo se sentó frente a su capitán para seguir conversando.

-Kurosaki, eso no te lo puedo decir aún-.

-Pero es un gran misterio el que la envuelve. Si no me dicen, prefiero que otro sea quien se encargue de ella-.

-Sí que eres tonto. Te enviamos porque eres el más apto ante estas circunstancias-dijo Kaien.

-Pero cuidar de las almas y de los hollows menores no representan nada para mí. Debieron enviar a alguien primerizo para que se fuera entrenando con la espada-.

-El hollow que atacó a la joven hoy estuvo a punto de convertirse en un arrancar y aún piensas que debería ir otra persona- dijo Ukitake.

-Cada vez son más fuertes pero han atacado esporádicamente. Además, te sirve para tus referencias para aspirar a ser teniente en algún momento- aclaró Kaien.

-Cuando dicen eso puedo entenderlo pero siento que estoy perdiendo el tiempo-.

-El esmero de esa joven es envidiable- dijo Kaien – no cree, Ukitake-kaichou?

-En efecto-.

-No te has detenido a observarla verdad, Ichigo?-.

-No tengo tiempo para eso-.

-En algún momento verás lo que nosotros notamos-.

Kaien se levantó de su asiento, se puso detrás de Ichigo y dijo.

-No se te ocurra enamorarte de esa joven- Ichigo solo pudo mirarlo consternado. Eso iba en contra de las leyes. Se levantó para objetarle pero ese momento lo aprovechó Kaien para tirarlo contra el estanque que estaba en el jardín.

"Maldito Kaien" solo pudo murmurar al reconocer que lo hizo adrede.

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Rukia mira fijamente al profesor pero está totalmente dormida. Han pasado dos semanas desde el incidente y en cada momento libre ha hecho las grullas para llegar a las 1000.

-Eh, Rukia- decía Renji. –Rukia- no tuvo otra opción que tirarle un lápiz en el escritorio.

-Qué… qué pasa?- se alarmó.

-Kuchiki-san, es tan amable de acompañarme a la oficina del director por favor?- dijo uno de los asistentes de la escuela desde la puerta de la clase.

Rukia miró extrañada a Renji y se puso de pie. Caminó hasta donde estaba el profesor y salió con el asistente.

-Renji, en qué problemas se metió Kuchiki?- aprovechó Tatsuki para hablarle.

-No creo que sean problemas, tal vez es…- y no dijo nada más.

Después de hablar con Byakuya por teléfono, se retiró de clases y se fue a casa. Sabía que Hisana no resistiría una semana más, no sabía si resistiría un día más. Al llegar, los tres estaban en el cuarto de Hisana.

-No tenías que venir Rukia-chan- dijo preocupada Hisana.

-Onee-chan, no puedo estar tranquila sabiendo que estás muy mal. Ya vengo- salió del cuarto y trajo consigo más papel para seguir con las grullas. Se sentó en la silla que daba a la ventana y siguió con su tarea. Le faltaban 126 para terminar.

Así llegó la noche. Cada cierto tiempo Byakuya le inyectaba a Hisana morfina para que pudiera soportar el dolor pero su efecto era muy leve.

-Nii-sama, puedes acostarte. Yo no tengo sueño y estamos cuidando de ella-.

-No creo que pueda dormir-.

-Trata por favor-.

Esa noche contemplaba la hermosa luna llena cuando observó nuevamente la mariposa. Pero también vio, como a través de la ventana entraba un chico de cabello naranja. Miró hacia la cama de Hisana y se detuvo ahí. Rukia volteó su vista hacia la cama. Ichigo, desenfundó su espada y miró a Hisana.

-He venido por ti. Ya no debes sufrir más- dijo tranquilamente y con una sonrisa pacífica en su rostro.

-Espera-. Ichigo se volteó y no podía creer que a él era a quien le hablaba. –No puedes llevártela. No todavía-.

Ichigo miró fijamente su rostro. Esos ojos violeta que lo hipnotizan, esa cabellera negra, la cual junto con su rostro níveo logran resaltar más esos ojos. "Es ella quien ayudó a Yuzu" al recordar la descripción que su hermana le hizo hacía cinco años acerca de la niña.

-Debo llevarla- se limitó a decir.

-Por favor, permite que termine las grullas y pedir mi deseo, por favor- lograba decir ante las lágrimas que salían de sus ojos, eso no podía evitarlo.

-No puedo hacer eso, es una orden que debo cumplir- dijo y se volteó hacia Hisana.

Rukia contemplaba la escena sin poder hacer nada.

-Lista para irse?- dijo Ichigo volteando su espada. Hisana solo veía a Rukia y su preocupación se vio reflejada. Rukia en ese momento entendió que si había luchado tanto tiempo fue porque quería ayudarla, lo hizo por ella.

-Onee-chan… no te preocupes por mí. Yo voy a estar bien, me has criado siendo una persona que no se rinde ante nada, yo cuidaré a Nii-sama y algún día nos reencontraremos. Gracias por cuidar tanto de mí. Te amo. Te voy a extrañar pero es algo normal. Te voy a recordar como esa madre que no tuve y sobre todo, como la gran luchadora que eres-.

Byakuya entró a la habitación y abrazó a Hisana. Besó sus labios por última vez.

-Mi amor. Pronto nos volveremos a ver- dijo mientras una lágrima rodaba por su mejilla.

Ichigo se sintió incómodo ante tal escena. Supo que le estaba causando un gran dolor a aquella joven que solo pensó en ayudar a su hermana en aquel momento y ahora él debía llevarse a su hermana, dejándola sola. Pero órdenes eran órdenes y él debía respetar las reglas si deseaba ser Teniente muy pronto, para luego ser Capitán.

Puso el mango de la katana en la frente de Hisana y la habitación se iluminó por unos instantes, para después dejar un cuerpo sin vida yaciendo en la cama. Byakuya abrazó el cuerpo de Hisana y Rukia buscó por toda la habitación la prueba de haber visto a ese chico llevarse su tesoro más preciado pero no encontró a nadie.

Corrió hacia la ventana para poder ubicarlo pero no hubo algún rastro. Contempló las luces de la ciudad y se echó a llorar.

Al día siguiente, Rukia despertó sin ánimos, buscó un vestido negro y se hizo un pequeño moño en su cabello. Bajó y encontró a los funcionarios de la funeraria acomodando todo para los actos fúnebres.

Al pasar las hojas, llegaban las personas a despedirse de Hisana y a darle su pésame a Byakuya y a Rukia.

De la clase de Rukia llegaron varios compañeros, Renji encabezaba al grupo. Le extendió sus brazos y la abrazó.

-Por qué no me llamaste apenas pasó? Sabes que vendría corriendo aunque fuera muy tarde-.

-Por eso mismo es que no quería llamarte-.

-Cómo estás?- le dijo mirándola fijamente. Si bien Renji sentía algo más que amistad por Rukia no se lo iba a demostrar. Apostaba que ella ni cuenta se había dado pero el estar a su lado, para él era más que suficiente.

-He llorado, me he lamentado mucho no poder terminar las grullas, estoy un poco molesta con el destino que nos juega sucio a veces pero quien está peor es Nii-sama. Sé que él no lo demuestra pero he vivido mucho tiempo con él y puedo identificar cuando algo le duele-.

-Kuchiki-san- se escuchó detrás de Renji la voz de Inoue. Rukia la miró y sonrió.

-Kuchiki, venimos a darte el apoyo como compañeros- dijo Tatsuki tratando de romper con la escena que estaban haciendo Rukia y Renji según lo que veían sus ojos.

-Gracias chicos- Rukia hizo una reverencia de agradecimiento. – Pasen adelante, hay comida por si desean alg…- no terminó de decir la frase cuando sus compañeros salieron disparados hacia el área de comida.

-Renji, me acompañas por favor?- dijo Tatsuki llevándoselo y dejando a Rukia sola con Inoue.

-Kuchiki-san, yo…-.

-Inoue, desde que pasó aquel incidente y conversamos, he querido hacerte una pregunta- dijo Rukia con una mirada seria.

-Qué deseas preguntarme?-.

-Quién es él?- Inoue supo de quién hablaban.

-Su nombre es Kurosaki Ichigo, él es un Shinigami-.

-Un Shinigami? Se supone que son los dioses de la muerte, entonces por qué un shinigami me está cuidando?-.

-No sé porque anda cerca de ti últimamente. No sé si te ha cuidado desde siempre o es por alguna orden que tenga-.

-Orden? – recordó su encuentro con el joven de ayer – Si lo has visto, podrías describirlo por favor?-.

-No sé si deba Kuchiki-san-.

-Te lo pido Inoue, creo que ayer pude conocer a alguno de sus compañeros shinigamis-.

-Es alto, un rostro muy serio, tiene un porte imponente…- Rukia se tranquilizaba ya que recordaba que el chico no tenía ningún porte imponente –tiene unos ojos color ámbar y su cabello es naranja como un atardecer- Inoue lo describió como el ángel más bello que pudo haber visto pero para Rukia fue de descripción del mismo demonio.

Su corazón comenzó a latir fuertemente y sin ninguna explicación dejó sola a Inoue, se fue a uno de los patios que tenía la casa y lloró bajo un árbol.

Ya en la noche, todos se habían ido, solo quedaban las ancianas del pueblo quienes se ofrecieron a seguir velando el cuerpo de Hisana.

Rukia seguía sentada bajo el imponente árbol. Miró a la luna, la cual estaba blanca como la nieve. De pronto, una nube se posó pasajeramente sobre ella, creando una sombra. Cuando la luna volvió a brillar, una mariposa negra pasó frente a sus ojos y Rukia abrió sus ojos. De pronto, pudo ver a Kurosaki Ichigo de pie frente a ella.

-Tú!- Rukia se llenó de ira y trató de levantarse pero estaba tan cansada que al intentarlo, cayó en el mismo lugar.

-Eres un poco tonta- dijo al ver la escena.

-Qué quieres? Vienes a llevarme o a llevarte a otra persona que amo-.

Ichigo se limitó a acercarse y se agachó para estar frente a ella. Al ver a sus ojos comprendió que algo en ella lo atraía, "es hermosa" pensó.

-He venido a ver cómo estás?- sus palabras la confundieron aún más.

-Eso no te importa-.

Ichigo un poco irritado le dio la espalda.

-De ahora en adelante sí debe importarme, le hice una promesa a tu hermana- dijo un poco molesto por la situación.

-Cómo?-.

-Por qué debes cuestionar todo? Por qué no puedes decir "Gracias"?- dijo más molesto.

-Aún en el más allá sigue preocupándose por mí- Ichigo se volteó y la miró llorando.

-Vas a seguir llorando?-.

-No. Esta es la última vez que lo haga-.

-Eres rara-.

-Lo sé, toda la vida me lo han dicho-. Ichigo se acercó y frotó su cabeza con la mano. Rukia ante esta situación se sonrojó. Ichigo la miró tiernamente. –Cómo es que puedes tocarme si no eres humano?- dijo para cambiar la situación.

-Supongo que eso es por tus poderes y por esto- sacó de su bolsa una insignia de madera con una calavera tallada.

-Poderes… Si eso fuera cierto, hubiera podido rescatar a mi hermana- dijo un poco indignada por lo inútil que podía ser.

-Tal vez tus poderes no estén desarrollados todavía, nadie te ha dicho que clase de poder tienes-.

-Y tú lo sabes?-.

-Yo tampoco sé cuáles son- Rukia lo miró con decepción.

-Yo soy Kurosaki Ichigo-.

-Mi nombre es Kuchiki Rukia-.

Ambos se dieron la mano y sonrieron. Ichigo sintió un calor dentro de sí que hace mucho no sentía y le gustó.

-Y estarás conmigo siempre?-.

-No sé si siempre pero…-.

-Era una prueba y la verdad es que fuiste honesto conmigo. Sé que debes estar por una orden que te dieron pero puede que me ayudes a entender muchas cosas que me pasan-.

-Rukia, solo que no podrás verme sino en noches de luna llena, esa es la limitante pero sí voy a estar contigo aunque no me veas. Igual debes aprender a sentir mi presencia-.

-Eso cómo lo hago?-.

-Así- Ichigo de acercó a Rukia y la abrazó. Rukia e Ichigo se sonrojaron - Siente la calidez de mi alma. Todos los espíritus tienen una calidez distinta, recuerda que el alma es el sello de cada ser humano, algo único-.

Rukia jamás había sentido esa calidez. De pronto sintió que se alejaba. Ichigo había roto el abrazo ya que se estaba avergonzando demasiado. Aún sonrojado, miró hacia otro lado.

-Entendiste?- Rukia abrió los ojos y al verlo también se sonrojó.

-Creo que sí-.

-Bueno, debo marcharme-.

-De acuerdo-.

Ninguno supo qué hacer, entonces Ichigo abrió las puertas de la Sociedad de Almas y se marchó. Rukia observaba el lugar donde antes estuvo Ichigo.

"Shinigami o no, tiene el alma más cálida que haya sentido" pensó y con dicho pensamiento ingresó a la casa. Entró en su habitación y tomó una caja vacía, en ella colocó todas las grullas que había hecho. Selló la caja y la guardó. De ahora en adelante, presentía que todo iba a ser diferente a lo que estaba acostumbrada.

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Espero que este capítulo les haya gustado tanto como a mí me gustó escribirlo. Comentarios por favor, ya que son los que me motivan a continuar la historia. Prometo actualizar pronto mi otro fic Quiero estar contigo.