Donde puedas Amarme

Acto Nueve

Las Alas de la Mariposa.

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-Está deliciosa. Gracias.

Kenshin recibió el trozo de carne que le dio Yahiko, de la mucha que estaban asando en el patio. La luna brillaba arriba de sus cabezas y a pesar de lo que había sucedido, estaban todos de buen ánimo.

-Siempre es así.- dijo Sanosuke atacando a mordisco limpio una costilla de res.- Él no puede evitarlo. Si ve a alguien que necesita de su ayuda, no se lo piensa dos veces. Es muy tonto. Ingenuo. Terco… - se detuvo para tragar y prosiguió luego de apurar una botella de sake.- ¿Pero sabes? Es contagiosa su forma de ser. Y hasta hace que uno se sienta bien después de ayudarlo. Además, es del tipo de personas que cumplen sus promesas, si no, pregúntale a Aoshi. Una vez le prometió un combate y aunque la oportunidad se dio en el peor momento para Kenshin, aún a riesgo de su vida, él cumplió.-

El pelirrojo pensó en esas palabras. Kaoru siempre le había dicho que Kenshin era una persona muy bondadosa y leal; a decir verdad, él no podía imaginar a un ser así sobre la faz de la tierra.

-En mi mundo, ese tipo de gente no existe.- dijo por lo bajo, para sí. Nadie le prestó atención.

-Sanosuke tiene razón.- dijo Megumi al cabo de un rato, mientras comía con mucho más estilo y recato que los demás.- Kenshin con su forma de ser a todos nos hizo cambiar. Nos ayudó a mejorar y a encontrarle sentido a la vida. Y a hacernos amigos, por eso todos lo apreciamos.-

-Hey, pero no pueden dejar fuera de todo esto a Kaoru.- dijo Yahiko, avivando la fogata.- Después de todo, si conocimos a Kenshin, fue porque Kaoru lo recibió en casa. Si ella no hubiera creído en él, nosotros seguiríamos dispersos por el mundo.-

-¿Cómo así?.- dijo Kenshin, muy cómodo entre esos extraños a los que en cierta forma conocía, y con mucha curiosidad.

-¡Tengo una idea!.- dijo Misao.- Contémosle nuestra historia a este Kenshin. Lo haremos pro orden, según nuestra llegada a la vida de Kaoru y Himura. ¿Qué les parece? Aoshi… ¿participarás?-

Aoshi por toda respuesta asintió. Los demás se animaron.

-¡Genial!- dijo Yahiko.- En ese caso, yo seré el primero en contar mi historia. Luego viene Sanosuke, Megumi, Aoshi, Tsubame y Misao. Luego Kenshin nos aclarará bien cómo se conocieron él y Kaoru.-

-Me parece justo.- asintió Kenshin animado, disfrutando de la velada. Ya tendría tiempo para inventar alguna historia sobre sí mismo. No quiso preguntarse en ese momento por Kaoru, porque no venía al caso. Lo mejor sería disfrutar esa noche en compañía de los amigos.

-Muy bien. Cuando yo conocí a Kenshin, tenía diez años. Fue un poco raro, porque yo le robé algo y entonces… -

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Kaoru escuchaba las voces de sus amigos afuera y se alegró. Al parecer, estaban todos muy contentos.

De Sanosuke había nacido la idea de asar la carne que habían comprado para el matrimonio, con el fin de celebrar que estaban todos los amigos juntos y vivos y de paso, beberse un poco de sake. ¿Y por qué no? En el mundo del 2008 uno podía preservar esas cosas en las cajas que atrapaban el invierno, pero en este no. Por eso Kaoru no puso reparos en que se sirvieran lo que quisieran de la despensa.

-Además, qué agradable se siente la casa con este bullicio.- murmuró ella.

Un leve movimiento a su lado llamó su atención. Kenshin finalmente había despertado.

-¿Te sientes mejor?- preguntó la joven cuando él clavó su mirada violeta en ella. Kenshin sonrió como si fuese un ángel.

-Siempre se siente bien estar calentito y seco.- respondió, cambiando de posición para mirar al cielo del cuarto.- En verdad que se siente bien. ¿Llevo mucho rato durmiendo?-

-Como dos horas, te dormiste cuando Sanosuke te traía. Megumi te puso algo en la piel quemada que dijo que te refrescaría y ayudaría a su estiramiento. Luego vendó la herida que te hizo el tronco y Aoshi la ayudó a vestirte. Después te metieron en ese futón.-

-Y usted… ¿por qué… ?-

Kenshin miraba a Kaoru que estaba acostada en un futón junto al suyo. Bueno, acostada no. Estaba sentada leyendo un libro.

-Megumi dijo que como la casa está llena de visitas y nosotros necesitamos descanso y tranquilidad, por esta noche sería bueno que durmiéramos juntos. Así nadie nos molestará entrando, saliendo o acomodándose por ahí. Les prohibió a los demás meterse a molestarnos.-

-Ya veo.-

-En mi cuarto dormirán Yahiko, Sanosuke y Kenshin. Así le dejarán el cuarto de Yahiko a Misao y Aoshi.-

-Kaoru… -

Kaoru abrió mucho los ojos. ¿Ya no usaba el "señorita" ?

-Dime.-

-¿Se ha lastimado mucho en el río?-

-Un poco. Di tumbos como en una lavadora en una parte y luego…- Kaoru reparó en que había mencionado ese artefacto del siglo XXI, pero siguió hablando como si nada.- … luego sufrí algunos golpes y rasguños, pero nada de cuidado. Ya sabes, soy una mujer fuerte.-

-Me alegro que no le haya pasado nada. Yo… usted me ayudó mucho. Creo que le debo la vida. Estoy muy agradecido.-

Kaoru observó a Kenshin cerrar la boca antes de decir algo y supo que una vez más, estaba conteniendo sus emociones. Suspiró. Después de todo, así era él. Nunca iba a cambiar, por mucho que lo intentara.

Pero la había llamado por su nombre, ¿no? El dijo que haría eso cuando pudiera prometerle cosas. Vio que el pelirrojo abría nuevamente la boca y la volvía a cerrar. Al parecer, tenía un serio conflicto consigo mismo.

Ella, divertida, cerró su libro para prestarle atención.

-¿Qué pasa, Kenshin?.-

Él la miró de una forma que atravesó el corazón de la joven. A pesar de que Kenshin era una persona pacífica la mayor parte del tiempo, nunca le pareció un hombre indefenso. Pero en ese momento estaba viendo un lado de Kenshin que claramente no conocía.

-¿Oro?… es que yo… -

-Dime.- dijo ella sonriendo.

Kenshin estaba muy nervioso. Y muy afligido también. Quería decir algo pero no se lo permitía a sí mismo. Kaoru pensó que no viviría para ver algo así.

Finalmente el pelirrojo se sentó, pasó saliva, inspiró y cerró los ojos, luego de acomodarse parte del cabello que le caía frente al rostro detrás de una oreja.

-Quédese.- dijo de un modo tan suave que pareció que era el sonido del viento que entraba al cuarto.- Por favor…? - añadió, temeroso de que si sonaba como una orden ella se enfadara.

Kaoru no se esperaba ese pedido.

-Pero… ¿Qué… ?-

Y de pronto, fue como si con esa frase apenas audible, se desatara un torrente incontenible dentro de él.

-Yo pensé… yo creí que podría dejarla ir pero no puedo.- dijo Kenshin sumamente acongojado y con la cabeza gacha.- Yo no puedo porque… porque me preparé para vivir con Kaoru. Todos estos años, cada paso que daba era con el fin de reunirme con usted y así, un día, vivir juntos para siempre. Nos casaríamos y tendríamos un hijo o dos, o tres, los que quisiera. Y ahora… yo lo intento pero no puedo más… pensé que podría dejarla ir y hasta me convencí de que sería lo mejor. Yo… - como si temiera haber hablado de más, Kenshin de pronto se retrajo.- Yo lo siento. Tal vez… después de todo yo no tengo derecho a pedir eso porque la he dejado sola a pesar de sus ruegos.-

Avergonzado, el pelirrojo fijó la vista en un punto cualquiera de la habitación, menos en Kaoru. Y aún cuando ella gateando llegó hasta él, se negó a mirarla a los ojos.

-Lo siento. He hablado de más.-

Kaoru lo conocía lo suficientemente bien como para saber que eso no era en Kenshin una pose, que no trataba de chantajearla emocionalmente. Él de verdad sentía cada palabra que había salido de su boca para ella y también sentía profundamente haberlas pronunciado. Era incluso hasta un poco risorio que el hombre que alguna vez fuera conocido como el mayor asesino del Bakufu, que se hubiera puesto de igual a igual con cualquiera que quiso desafiarlo, que no temía a la muerte, estuviera aterrorizado al lado de una joven lastimada por hablarle de sus sentimientos.

-Kenshin.- dijo Kaoru sin reproche alguno, logrando que la mirara finalmente.- Me gustó eso de los hijos. -

-¿Oro?- él se veía aún bastante apenado.

Kaoru prosiguió calmadamente.

-Yo también he imaginado muchas veces que tenemos hijos. Y pensaba, a veces, que si teníamos un varón, le llamaríamos Kojiro, como mi padre. Pero… no sé… sería bueno que además llevara tu nombre o algo de él. Kenjiro sería una buena combinación, aunque suena un poco raro.- prosiguió la joven muy animada.- Y claro, si tenemos una niña, podría llamarse Ariasu. Desde luego hay muchos nombres, pero volviendo al niño, se parecería a ti y entonces podría tener tu color de cabello y de ojos. Se vería muy bien, ¿no? Pero el nombre… Kenjiro aún no me convence.-

-Kenji.- dijo Kenshin por toda respuesta. Los ojos de Kaoru se iluminaron de la sorpresa. Recordó entonces. ¡Era el nombre del sucesor de la escuela Kamiya, según los registros del 2008!

-¿Kenji?… suena bien.-

Kenshin bajó la vista y habló bajito, como si lo hubiesen sorprendido en algo malo.

-Es… es un poco más corto que Kenjiro, que combina los nombres mío y de su padre. A mí me parece un buen nombre.- trató de explicarse algo cohibido.

-¡Y claro que es un buen nombre! Ni a mí se me pudo ocurrir algo mejor. Si tenemos un hijo le pondremos Kenji.- dijo Kaoru con unas repentinas ganas de abrazarlo.- Oh, Kenshin, que bien se te da esto de poner nombres. Será genial criar hijos contigo. Hum… y si es una niña, quiero que también escojas tú.-

-¿Y les puedo enseñar a jugar?- preguntó Kenshin un poco más confiado.- ¿con pelotas y pajaritos de papel y un trompo? . Cuando yo era niño tenía uno y era mi pasatiempo favorito, aún durante la guerra porque yo era muy joven entonces… -

Kaoru estaba sentada al lado de Kenshin, pero de frente a él. Se apoyaba en un brazo que había pasado al otro lado del cuerpo del pelirrojo y la verdad, es que estaban muy bien así los dos.

-Y Kenshin… - dijo Kaoru sin dejar de sonreír.- … cuando estabas solo durante tu viaje, ¿en qué otras cosas pensabas?-

-Pensaba mucho estando lejos.- respondió el pelirrojo.- Pensaba mucho en los niños porque siempre soñé que formaría una familia como la que mis padres tenían para mí, esperando, claro está, tener mejor suerte que ellos. También pensaba en usted la mayor parte del tiempo. Me preguntaba cómo la encontraría y me sorprendí al verla nuevamente porque me di cuenta de que mi imaginación no le hacía justicia.-

-¿Ehh? ¿Estaba peor?… quizá no me veía muy guapa esa mañana pero… -

-No, no era eso, Kaoru.- se apresuró en aclarar el pelirrojo.- Yo la encontré más… más madura, más hermosa. Incluso me pareció más dulce que antes.-

-Ahh… - dijo Kaoru, ruborizándose.- Tú también te veías algo… diferente.-

Kenshin sonrió. Él no esperaba que Kaoru le dijera que lo había visto más guapo, porque sabía que a su edad, el tiempo empezaba a correr en contra.

-Lucías más calmado… más tranquilo. Sonreías más, como ahora. Kenshin, tú siempre has sido gentil y caballero y siempre ha sido agradable estar en tu compañía. Yo aún odiándote, pensando lo peor de ti por marcharte, no pude, al verte, hacer otra cosa que alegrarme de que regresaras. Después de la conmoción… no te imaginas… en ese momento me di cuenta de lo mucho que te había extrañado. Me pareció que el tiempo no había transcurrido y que era tan fácil volver a vivir contigo… -

Se escucharon unas carcajadas afuera y ambos miraron hacia la puerta pero nada sucedió. Las risas se prolongaron por unos minutos más y luego se fueron apagando.

Kenshin y Kaoru se miraron por unos segundos.

-Es cierto.- comentó ella en voz baja.-Mañana es el día de nuestra boda. Al final no dimos aviso a nadie de no realizarla.- dijo Kaoru algo afligida.

-No se preocupe, en cuanto amanezca nos ocuparemos debidamente de eso.- respondió Kenshin acomodándose para dormir nuevamente, haciendo que Kaoru regresara a su futón.- Todo saldrá bien, Kaoru. Se lo prometo.-

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Las risas se apagaron a medida que las luces del alba empezaron a despuntar. Los amigos entonces decidieron pasar por alto la historia de la aparición de ese extraño Kenshin tan igual al que conocían y retirarse a dormir. Desde luego, tal determinación le cayó muy bien al pelirrojo venido del futuro, que se entretuvo tanto escuchando a los demás que olvidó armarse de una creíble historia propia.

Desde luego que su visión de Kenshin, o "Shinta Himura", su tatarabuelo, había cambiado radicalmente. ¿Cómo era posible que coexistieran en la misma persona una habilidad increíble para asesinar y a la vez, una bondad que no conocía un igual? Sin duda que debió ser duro vivir con esa dualidad y cargar con ella a cuestas. Si uno miraba a Kenshin Himura, fuera del cabello rojo y el color de sus ojos, no tenía nada de especial. Pero lo era, ¡por Dios que lo era! ¡Una persona fuera de este mundo! Aunque pensándolo mejor, si existiera en el 2008, quedaría muy bien como agente del gobierno si es que antes no lo metían.

Si había algo que lo había sorprendido en toda esa historia era lo relacionado con Tomoe y su hermano Enishi. Kenshin comprendió entonces la reacción de Kaoru cuando vio a su cuñado Nishi en el aeródromo y aunque entendió un poco las razones de ese joven para hacer lo que hizo (porque si alguien tocaba a su hermana Misao lo mataba) no lo justificaba por todo el daño que causó para alcanzar su objetivo. Además, lo de la muerte de Tomoe había sido accidental.

Suspirando, el pelirrojo se dio cuenta de que tenía mucha información que asimilar. Kaoru antes le había contado muchas cosas pero ahora que tenía el panorama más completo sentía que la cabeza iba a estallarle de información. Se dirigió al cuarto que tenía asignado para dormir pero antes, por qué no, decidió echarle un vistazo a la joven y con cuidado, corrió la puerta del dormitorio donde ella se encontraba.

Ahí estaba ella, durmiendo de espaldas con Kenshin Himura a su lado, en otro futón. La escena en sí no tenía nada de malo hasta que se dio cuenta de que ella medio dormida buscaba a tientas la mano de Kenshin para dejarle la suya encima y volverse a dormir profundamente.

Cerró la puerta con cuidado, pasando saliva con dificultad. Sentía la garganta apretada y sin pensar, entró en el cuarto de Kaoru, donde dormían los demás. Una vez allí, buscó el enorme armario donde ella guardaba sus kimonos y donde él, de pequeño, solía esconderse.

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Cerca de las ocho de la mañana, Misao se levantó a vomitar y luego pensó que bien podría echarle algo a su pobre estómago, vacío nuevamente. Seguida de Aoshi camino a la cocina, una voz gruesa y burlona los sacó de su conversación sobre el buen clima.

-¿Dónde está mi estúpido pupilo? Debería estar en pie ya, si es el día de su boda.-

-Él duerme.- dijo Misao sin poder disimular la sorpresa ante su llegada e invitándolo a desayunar con ellos.- supongo que dentro de un rato se levantará. Pero… no que usted no iba a ve… -

-¡Misao, mi pequeño ángel!… - dijo esta vez el viejo Okina apareciendo de improviso y lanzándose hacia la joven ninja. Entonces, Aoshi tomó a la joven por los brazos y la puso sentada sobre sus piernas, a salvo del abrazo ultra apretado del viejo. Ni enfermo dejaba que molestara a la madre de su hijo o hija. Okina, parándose en seco, quedó haciendo un puchero mientras hacían su entrada los miembros del Oniwabanshuu.

-Bien, ¿Y dónde está la novia? Hoy es el gran día y debe estar nerviosa.- dijo Omasu emocionada.

Todos tenían algo que decir y Misao no sabía cómo decirles que había un pequeño gran problema con respecto a la boda.

-¿Acaso no leyeron mi mensaje, sobre lo que pasó?- preguntó Misao extrañada. Ella había enviado una paloma mensajera y se hubiera apostado la cabeza a que la nota les llegó a todos.

-¿Qué mensaje? Decidimos venir en barco y disfrutar del paseo. Es más lento, pero es divertido la pasada por los puertos.- dijo Kuro muerto de la risa.

Misao suspiró. Era evidente que salieron mucho antes que llegara la dichosa paloma.

-Escuchen, hay algo que ustedes deben saber. Es sobre la boda… -

Todos le prestaron su atención a la ninja que no sabía muy bien por dónde empezar.

-Bien… verán… esto es raro incluso para mí, pero lo cierto es que… -

-¿Dónde está la novia?-

Tae hizo su entrada triunfal con un hermoso paquete en las manos, seguida de Tsubame que corría a duras penas tras ella. Tae no le creyó que no habría matrimonio.

-Oh, Misao, estás aquí… ¿pero qué es todo el desastre que hay afuera? -

-Es que anoche nosotros hicimos un asado y entonces… -

-¿Quieres decir que trasnocharon todos?-

-No todos, Kaoru está durmiendo en el cuarto de Himura y… -

-¡¡QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!-

Los gritos de Tae y las jóvenes ninjas se escucharon por toda la casa y por eso, más allá, despertaron Sanosuke, Yahiko, Kenshin y Kaoru.

-¡Pero cómo es posible que se haya adelantado a su noche de bodas, no lo puedo creer!- dijo Tae.- Y yo que aquí le había traído su vestido blanco, como la nieve, del color exacto que ella me pidió. Y también el kimono rojo y el blanco, para la fiesta… - dijo la empresaria con los ojos húmedos.

-No es lo que parece.- se apresuró en aclarar Misao. - Lo que sucede es que… es que… -

Desesperada, Misao no sabía que decir. Todos la miraban y ella, con el estómago revuelto nuevamente, se ponía nerviosa.

-Kenshin y Kaoru ayer sufrieron un accidente y por eso han debido dormir en el mismo cuarto, para que no los molesten.- dijo Aoshi tan calmado como siempre.- Es por eso que nosotros les mandamos una nota, diciéndoles que el matrimonio se aplazaría.-mintió.- Pero al parecer, como ustedes salieron antes, no la recibieron. Ahora no sé que determinación tendrán ellos con respecto a su matrimonio, porque el sacerdote tampoco ha sido avisado.-

Aoshi, poco acostumbrado a hablar tanto, volvió su atención al té que tenía enfrente junto a unos bombones y unas galletas. Y como si fuera lo más normal del mundo, le metió un bombón en la boca a su esposa para que comiera así, acurrucadita contra él sobre sus piernas. Se veían de lo más tiernos.

Pero Tae, que había hecho una gran inversión para la fiesta de matrimonio de Kaoru, no iba a dejar que la cosa quedara así como así. Haciendo una mueca de disgusto, partió a los dormitorios. Al abrir una puerta de pronto, Sanosuke y Yahiko recibieron de lleno todo el sol de la mañana. Reclamaron por eso, pero Tae les hizo poco caso y fue a la siguiente puerta, que también abrió de un tirón.

Kenshin estaba de pie, en yukata y Kaoru, sentada en la cama estaba estirándose.

-Hola, Tae.- saludó la joven. Tae reparó en el raspón de su mejilla y una venda que se notaba a la altura de la muñeca. Kenshin no se veía mejor.

-Así que era cierto… - dijo Tae consternada por un momento para recuperarse rápidamente.- Pero cómo se les ocurre hacer locuras el día anterior a su matrimonio. Oh, Kaoru, hoy es el día de tu boda que será dentro de unas horas, asi que debes estar preparada. Traigo aquí tu ropa y la de Kenshin, con todos los arreglos que había que hacerle.-

-Oh… - dijo Kaoru.- Hem… gracias.-

Tae los miró un momento.

-Ya sabía yo que ustedes eran el uno para el otro. No dejen que un accidente les impida dar este paso. Ustedes se lo deben a sí mismos. Hagan el esfuerzo y cásense hoy.-

Tae dejó las prendas por ahí y luego fue a levantar a Yahiko y Sanosuke para que ayudaran. Se los llevaría a Akabeko para preparar la fiesta. Los ninjas recién llegados también se ofrecieron a ayudar y Hiko… a Hiko le cayó bien Tae y decidió seguirla para ver qué pasaba.

En eso, fue Misao quien entró al dormitorio donde ahora era Kaoru quien estaba en pie, mientras Kenshin buscaba algo que ponerse.

-Kaoru, dime, ¿es cierto? ¿Entonces te casarás con Himura?-

Kaoru miró a Misao, que sonreía expectante, Aoshi y luego hacia atrás, a Kenshin que sacaba algo de un cajón.

Pasó saliva un poco confusa. No sabía qué decir.

Pero era el día de su boda. ¡¡Estaba a horas de su boda!! O sea, ¡era obvio que sí se casaba con Himura!. En eso, se preguntó por Kenshin. ¿Dónde estaría?

Cerca del mediodía llegó Tae con Tsubame, Okón y Omasu listas con los implementos para la novia. Se llevaron a Kaoru al cuarto de baño donde le dieron un tinazo con agua perfumada e iniciaron los preparativos de su persona. Le pusieron el traje tradicional de novia, cosa que les llevó varios minutos y luego peinaron su cabello hasta que secó y brilló, fijándolo con hermosos adornos. Luego se ocuparon de su cara, disimulando los golpes del día anterior con bastante base de maquillaje blanco. Finalmente pintaron sus labios con un bello rojo carmín y procedieron a dejarle algunos adornos de buenafortuna.

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Estaba bien ahí donde se encontraba. Calentito, aunque algo incómodo. Desde luego, no era lo mismo quedarse dormido en un armario siendo un niño que siendo un adulto mucho más grande pero, a pesar del inconveniente, al menos Kenshin se sentía tranquilo en ese lugar más que familiar para él.

Descubrió entonces que había despertado con las voces provenientes de la habitación. Se movió con cuidado, y se dio cuenta de que en efecto había algunas personas en el cuarto. Específicamente mujeres. Las reconoció enseguida: Misao, Tsubame y la otra… mmm… no recordaba mucho su voz, pero escuchó que la llamaban "Tae".

Y también estaba Kaoru.

-Muy bien, querida.- dijo Tae suspirando.- Ya estás. Te ves bellísima.-

-Kaoru, en verdad que te ves bien. Tae tiene muy buen gusto por elegir ese traje para ti.-dijo Misao. -En fin, ya te dejamos lista. Ahora nos iremos a preparar los últimos detalles.-

-Está bien.- dijo Kaoru.

-Recuerda, Kaoru, dentro de media hora comenzará la ceremonia en el dojo, asi que no puedes salir antes de aquí.- le recordó Tae. - Pero por mientras, puedes preparar los kimonos que usarás durante la fiesta y los que llevarás a Akabeko para cambiarte. -

-Está bien.-

-Kaoru, no se te notan los raspones de la cara con el maquillaje. Eres la novia más bonita que he visto.- dijo Tsubame admirada, pensando en su propio matrimonio, algún día en muchos años más.

Las mujeres dejaron sola a la joven y ella, con cuidado de no desarmar su peinado ni los pliegues de su vestuario, comenzó a moverse por el cuarto. Estiró la ropa de fiesta para dejarla colgada y a mano, pensando en que después de la fiesta no podría volver a usarla por tradición. Entonces, haría hermosos edredones con ella, para abrigarse con Kenshin durante las frías noches de invierno, asi como con el kimono de ceremonia que traía encima.

En eso sintió un par de golpes en el armario y sorprendida, vio como Kenshin salía de ella, mirándola con una profunda admiración.

-Entonces, es cierto… Kaoru, que hermosa te ves.-

-Espera.- dijo Kaoru cubriéndose con un kimono.- tú no debes estar acá.-

-No era mi intención sorprenderte de este modo. Simplemente me quedé dormido ahí dentro y desperté recién.- dijo Kenshin señalando el mueble.

-Yo… pensé que te habías ido. Y he estado tan ocupada que no… yo… Kenshin, llegaron todos los invitados y no he tenido tiempo ni espacio de decirles lo que realmente pasa.-

-No te preocupes, preciosa, si yo comprendo. Pero no tienes por qué casarte si no quieres. Si tan sólo deseamos volver al 2008, lo haremos y no tendrás que pasar por esto.

Afuera del cuarto, Kenshin Himura estaba preparado con su traje ceremonial también. Iba a comentarle algo a Kaoru cuando se quedó escuchando detrás de la puerta.

-Pero Kenshin… me tengo que casar. Y lo sabes. Tú debes nacer, yo debo tener un hijo que será tu bisabuelo. Yo no entiendo mucho cómo funcionan estos viajes en el tiempo pero es más que seguro que si yo no me caso, tú no existirás.-

-Kaoru, Kenshin prometió casarse y tener un hijo si te ibas conmigo. Después de todo, son los genes de él los que deben traspasarse.-

-¿"Genes"? qué es eso?- preguntó ella confundida con el término. Kenshin entonces reparó en que su mano estaba transparente.

-No me queda mucho tiempo para discutir esto. Kaoru, debes decidir ahora si te vienes conmigo o no.-

-Pero ¿y Kenshin?… no puedo dejarlo plantado el día de nuestra boda. Eso es terrible.-

-Deja de tenerle tantas consideraciones, Kaoru. Pequeña… debes pensar en nosotros.- dijo Kenshin tomándola de los hombros.- Nosotros seremos inmensamente felices en el 2008 y verás tantas cosas nuevas. Cumplirás cada sueño que tengas.-

-¿Acaso tú no entiendes? No puedo basar mi felicidad en la infelicidad y deshonra de Kenshin. Si me voy contigo, esto será una vergüenza para él.-

Sintieron un par de golpecitos en la puerta y temiendo que fuera alguna de las mujeres, se quedaron callados.

-Kaoru… sé que está ahí.- dijo Kenshin afuera.

-¿Kenshin? Oh, Kenshin… - dijo ella sintiendo el rubor subir a sus mejillas.- Kenshin, ¿cuánto rato llevas ahí?-

-Suficiente.- respondió el pelirrojo mirando en rededor, pero al parecer todos estaban congregados acabando de arreglar el dojo y los que no, en el cuarto de Yahiko cambiándose de ropa.

-Yo… Kenshin, escucha… -

-Hey, Kenshin.- dijo el que estaba dentro del cuarto.- Tú ayer prometiste asegurar la descendencia para que Kaoru y yo podamos estar donde quisiéramos. Aún mantienes esa promesa en pie?-

Kenshin pasó saliva y asintió pesadamente. Cuando comprendió que no lo veían, respondió "sí" en un hilo de voz.

-¿Ves, Kaoru? No será tan terrible. Vamos.-

Pero Kaoru se acercó a la puerta para hablar con su prometido.

-Kenshin, no puedo. Sabes que no puedo. Están los invitados, los amigos… esto será penoso para ti.-

-Kaoru, puedo afrontar cualquier cosa. No se preocupe.-

-Pero ayer me dijiste que no podías dejarme ir, que no te sentías capaz… Por Kami, Kenshin… ¿acaso mentías?-

-No mentía.- se apresuró en contestar el ex vagabundo.- Pero usted ayer me pidió que le dijera la verdad. Toda la verdad y se la he dado, para que pueda decidir con libertad.-

Kaoru recordó esas conversaciones con lujo de detalles y sintió las lágrimas llegar a sus ojos.

-¿Pero no me dirás algo más? ¿Qué me quede o algo… ?-

Detrás de la puerta, el pelirrojo sonrió.

-Aunque ahora quiero hacerlo, no lo haría. Kaoru, si quieres irte… - la joven se sorprendió cuando él la tuteó por primera vez, hablándole con infinita ternura.-… si ese es tu deseo… si sientes que el amor para ti está en otro lugar y que allí puedes ser feliz, entonces yo dejaré que te vayas. Porque, mi amor… ¿quién soy yo para cortar las alas de una mariposa?-

-Kenshin… - susurró ella emocionada.

-En este momento.- dijo él aclarándose la voz y tratando de que sonara neutral.- Están todos ocupados. Kaoru, si van a marcharse, este es el momento. Dentro de algunos minutos se iniciará la ceremonia en el dojo y trataré de dilatarla lo más que pueda, pero si ustedes no se van ahora, ya no podrán hacerlo después. No los van a dejar. Kenshin, ¿cuánto tiempo necesitas para marcharte a tu mundo?-

-Ehm… unos minutos, creo.- respondió mirándose la mano transparente nuevamente.- Sólo debo concentrarme.-

-Muy bien. Entonces los dejo.- dijo Kenshin, apartándose un poco.- Les deseo la mejor de las suertes.

-Kenshin… -dijo Kaoru comenzando a correr la puerta, pero desde fuera, Kenshin evitó que se abriera.

-No salga, por favor.- pidió él, temiendo flaquear si la veía nuevamente.- Así es más fácil.-

Kaoru sintió su garganta tan apretada por un momento, que pensó que no volvería a respirar. Escuchó entonces los pasos de Kenshin a lo largo del corredor y en un momento, la mano del otro Kenshin sobre su muñeca atrayéndola sobre él.

Enseguida la abrazó.

-Kaoru, Kaoru, no puedo creerlo… nos iremos. Vendrás conmigo.- dijo feliz.

-Kenshin… -

Kenshin, que había vuelto a lucir normal, observó sus manos poco a poco tornarse transparentes nuevamente. Kaoru también se veía un poco extraña.

-Regresaremos, mi amor.

El pelirrojo se concentró y pronto estaba aún más transparente que antes. Como una de esas bolsas plásticas que envolvían algunos confites. Como si su cuerpo estuviera hecho sólo de agua. Pero al mirar a Kaoru, ella, con los ojos cerrados, se veía muy sólida.

De hecho, lo único transparente en ella eran las lágrimas que rodaban por sus mejillas.

-No puedo.- dijo con la voz ahogada.

-¿Qué dices?-

La joven se soltó de Kenshin.

-No puedo irme, no voy a hacerlo.-

-Kaoru, pero es lo que deseas… - dijo Kenshin estupefacto.

-Es que no me puedo ir. Kenshin… no me quiero ir de aquí. Yo… lo siento… - agregó sin saber que más decir. Él le dio la espalda asimilando la información.

-Kaoru, no tienes que quedarte si no quieres. Él lo prometió, asegurará la descendencia para que vivamos tranquilos en el 2008. Ven conmigo, Kaoru. Allá hay otra vida, no tendrás tantos trabajos… -

-Pero es que este es mi mundo, Kenshin.-

-No, Kaoru, no tiene por qué serlo.- dijo el pelirrojo volviéndose hacia ella y tomándole las manos.- Tu mundo tiene que ser aquél que tú elijas para vivir. Kaoru, tú viajaste por algo. Para conocerme… conocernos… yo soy el Kenshin que tú querías. En el 2008 también están tus amigos y yo siempre te cuidaría y protegería. Tú me amas… -

-No.-

Kenshin tomó aire ante la negativa dicha con convicción.

-Yo… - dijo Kaoru apenada.-Kenshin, yo te quiero. No negaré que me atrajiste pero siempre supiste que ya había alguien en mi corazón. No te mentí… tú sabías…-

-Pero yo creí que lo habías olvidado…-

-Yo también quise creerlo pero… no pude.

-Pero yo soy mejor… -

-Y quizá sea verdad.- dijo Kaoru, retirando sus manos de las del pelirrojo.- pero aún con sus imperfecciones y omisiones, es ese Kenshin que me mira de reojo, discreto, aquel que siempre me espía desde las sombras y me sonríe desde la luz del sol, aunque no tenga motivos, aunque no lo sienta… es ese al que yo amo. Con él quiero casarme para algún día, aunque no lo sepamos, tener un tataranieto tan dulce como tú.-

-No, no, Kaoru… -

-Kenshin, ¿de verdad piensas que yo sería feliz en tu mundo? ¿Qué sólo el amor que me tienes es suficiente? El amor es importante pero en algún momento pasa a segundo plano. Y cuando yo quiera ver a mis amigos… Kenshin, en el 2008 todos mis amigos, mis seres más queridos están muertos. Aún cuando hay gente que se les parece físicamente, no son ellos. No han compartido conmigo esta historia de amor como si lo ha hecho Misao, Tae, Sanosuke, Yahiko. Mi pequeño Yahiko… tuve que viajar para darme cuenta de que en ese mundo no hay otro como él. ¿Puedes comprenderme?-

-Si te entiendo, pero no quiero hacerlo. Quiero insistir… -

-Y yo insistiré en esta verdad, Kenshin.-

-No tienes que hacerlo, Kaoru, no tienes que hacerlo. Mira, si te da pena dejar a Kenshin, yo hablaré con él, o me quedo hasta encontrarle una novia… -

-No se trata de eso. Yo… amo a Kenshin, lo supe ayer cuando dijo eso de que buscaría a alguien para asegurar descendencia. Kenshin… yo no quiero que busque a nadie. Quiero darle yo esos hijos que él quiere. Hablamos anoche, ¿sabías? Hablamos de niños, de juegos, de nombres… comprendí que quiero ser yo la que esté con él cada día de su vida, despertar mirando su cara y adormecerme entre sus brazos. No importa lo cansando que haya sido nuestro día, quiero estar ahí para ser su apoyo… quiero estar con él todo el tiempo que pueda… quiero… quiero… yo quiero casarme con él. ¡Oh, por Kami…! - dijo ella sorprendida de sus propias palabras y sentimientos.-… no hay otra cosa que desee más en el mundo. Y no puedo irme contigo porque estoy a punto de cumplir mi sueño.-

-Te dejó libre… no te aprecia… -

-Él me aprecia, Kenshin. No sabes cuánto. Me quiere tanto que me ha dejado escoger. Tú siempre me has impuesto tu voluntad y has tratado de convencerme de que tu verdad es la acertada. Pero Kenshin… él me ama tanto que me dio la opción de buscar mi felicidad. Y tuve que pasar por todo esto para darme cuenta de que la tengo cerca, tan cerca… -

Kaoru se miró de reojo en un espejo cercano y notó que el maquillaje que con tanta paciencia le había puesto Misao para ocultar las magulladuras de su rostro se había corrido debido al llanto. Afanosa, buscó la base de color blanco para volver a empolvarse las mejillas. Y comenzó a sonreír.

-Mi novio me espera afuera, Kenshin. Está esperando por mí y no puedo verme fea. ¿Lo comprendes?-

A regañadientes, Kenshin no tuvo otra opción que asentir. Kaoru acabó de arreglar lo de su cara y al escuchar voces afuera, supo que estaban empezando a entrar en el dojo, siguiendo al sacerdote. Iba saliendo apresurada del cuarto, cuando volvió sobre sus pasos, para tomar la cara de Kenshin y besarlo en las mejillas.

-No sé que decidirás ahora, pero como sea, quiero que seas feliz.- le dijo ella.

-Muy bien, mariposa.- dijo él tratando de sonreír y fracasando miserablemente.- Sé feliz tú también. Y escríbeme, por favor. Promételo.-

-Te lo prometo, Kenshin.-

Ella abandonó el cuarto, levantándose un poco las faldas del kimono para correr tras su prometido.

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Según las reglas de protocolo, primero entraba el sacerdote al dojo. Luego lo hacían los familiares y los amigos u otros invitados, y al final él y la novia harían su entrada. Pero la novia no estaba y Kenshin hacía acopio de todo su valor para enfrentar ese momento.

Tomó aire y se dio ánimo para avanzar al interior del dojo cuando el patio quedó vacío, mientras se inventaba algo para explicar lo sucedido con relación a Kaoru.

Dio un paso adelante y entonces sintió una mano tibia deslizarse dentro de la suya.

- Espera... yo… tengo algo que decirte antes de entrar. -

Kenshin, descolocado, miró a Kaoru que estaba algo cansada por correr y darle alcance. Dentro del dojo, algunos invitados se acomodaban con cierta ceremonia. Aún contaban con un par de minutos.

-Kaoru… - musitó asombrado, sintiendo su corazón latir apresuradamente.

- Yo… - Empezó Kaoru recuperando el aliento, mirando al cielo tan azul sobre sus cabezas.- Por Kami… tienes que saber que yo… Que traté de odiarte, de olvidarte por dejarme sola… tenía tanta rabia porque yo no sabía que tú… - decidió no ahondar en ese tema.- Kenshin, traté hasta de reemplazarte y aún cuando pasaron los años no pude. Y créeme que le puse empeño.- prosiguió la joven mirándolo a los ojos y sintiendo el rubor subir a sus mejillas.- Pero al final, comprendí que yo me enamoré de ti tal como eras. Tú nunca me engañaste, siempre te mostraste tal cual. Siempre supe que no eras libre para estar conmigo, y te disculpaba cada vez que te alejabas de mí porque yo sabía que si uno de lo dos sufría más que el otro, ese eras tú. Oh, Kenshin… - dijo con la voz ahogada, abrazándolo.- … yo no quería que pasara todo esto.

-¿Oro?- Kenshin no daba crédito a sus oídos.

-Y ese Kenshin que ha venido a buscarme… Debí ser más resuelta y no darle esperanzas. Me siento muy mal porque es tan bueno como tú… no se merece esto. -

Kenshin acogió a Kaoru entre sus brazos y le acarició la cabeza, cuidando de no pasar a llevar sus adornos.

- Era imposible que no se enamorara de usted. Kaoru, él lleva mi sangre… y yo en mi sangre la traigo a usted.

Kaoru, sorprendida ante esas palabras, se apartó un poco de él para mirarlo a los ojos.

-Kenshin… -

Él le sonrió.

-Kenshin… - dijo finalmente-… por favor, respóndeme… ¿aún te quieres casar conmigo?-

-¿Oro?-

Ambos miraron hacia el dojo, desde donde todos los observaban con curiosidad. Ya estaban más o menos retrasados.

Entonces, cuando Kaoru miró hacia la cara de Kenshin, notó una mirada que nunca antes le había visto. Sus ojos brillaban con dulzura y tan intensamente que supo, sin lugar a dudas que él estaba feliz de verla.

-Claro que me quiero casar con usted. No hay nada que desee más.- dijo un poco quebrado. Estaba preparado para afrontar el dolor porque era algo tan conocido por él, pero sabía tan poco como reaccionar a la felicidad que sólo podía mirarla con mucho sentimiento.

-Oh, Kenshin… - dijo ella muy emocionada al comprender hasta dónde llegaban los sentimientos que él tenía por ella.- Kenshin, vamos.-

Él puso una mano sobre la de Kaoru que descansaba en su brazo y aunque no le pasó desapercibido el que ella tuviera los ojos brillantes por lágrimas pasadas, comprendió que lo escogía a él y eso era lo más importante.

-Vamos.-

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No estaba interesado en quedarse para la fiesta ni nada de eso. Por eso, concentrándose a pesar de la frustración, Kenshin logró volverse tan transparente que del año 1882, desapareció.

Él sabía en verdad que Kaoru no iba a irse con él, desde la noche que la vio dormir al lado de ese Kenshin tatarabuelo suyo. Pero había querido creer por un momento más que era posible que ella optara por él.

-Adiós.- musitó al marcharse.

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Fin acto nueve

Las Alas de la Mariposa

Octubre 8, 2008

Notas de autora.

Hola!!

No lo puedo creer… ¡por fin terminé este capítulo!

Me costó mucho porque en un comienzo, éste era el capítulo del final y entonces había tanto que explicar y qué decir (y sobretodo, decidir) Entonces, como decidí continuar el fic un poco más, pude relajarme con respecto a lo que pondría en este capítulo.

Desde luego que escribí dos episodios y al final opté por combinarlos. Me gustó eso de Kenshin dispuesto a afrontar cualquier cosa por la felicidad de Kaoru y que ella finalmente optara por él a segundos de entrar al dojo a casarse. En realidad le dio un toque muy dramático a la situación, pero creo que quedó bonito.

Como éste no es el final y el fanfic prosigue, espero que sigan leyendo más adelante lo que sucederá, ahora con Kenshin 2008, porque en el próximo capítulo, aún hay sorpresas que develar. Por ejemplo, una relacionada con Kenshin 1882.

Como para gustos hay colores, yo tenía pensadas más opciones de "final" . Aquí les van dos.

Final alternativo Número 2

Kaoru se iba al futuro con Kenshin. Sin embargo, en el pasado, a pesar de ponerle empeño, Kenshin era incapaz de conseguir una esposa. Incluso en otra versión muere prematuramente. Por eso un día, en el 2008 Kenshin comenzaba a desaparecer. Instintivamente, Kaoru revisaba los registros de la escuela Himura y se daba cuenta de que la información con respecto a esa familia se estaba desvaneciendo. Misao llamaba alarmada a Kenshin para contarle que ella y su padre estaban transparentes, que se sentían muy mal y que no entendían lo que pasaba.

Entonces, Kaoru decidía irse al pasado para verificar que todo estuviera bien. Pero al llegar, se daba cuenta de que todo estaba pésimo con Kenshin muerto y sin posibilidades de continuar su estirpe. En eso, se daba cuenta de que estaba embarazada de Kenshin 2008 y decidía quedarse en su mundo, pensando que el hijo sería el bisabuelo de su padre. Desde luego, al final se queda sola, si acaso con un Kenshin en miniatura para ella.

Este final me pareció bueno y fuera de lo común, pero no respetaba el "final feliz" y por eso quedó descartado. De hecho, ahora que lo pienso, era un desenlace un poco a lo "Terminator".

Final alternativo Número 3

Kaoru se iba al futuro y luego tenía que sacar cédula de identidad, inventarse un pasado, llenarse de vacunas y tratar de ser feliz. Posiblemente ayudaría a Kenshin con su libro de la historia Meiji, mientras en el pasado, Kenshin seducía a una mujer para hacerla su esposa. Pero… ¡qué cruel con Kenshin!. Aunque en una de esas, descubría que esa nueva mujer era el verdadero amor de su vida.

En fin, les quiero agradecer el haber seguido hasta aquí. Hace poco, una niña me preguntó sobre una escena en particular. Era cuando Kaoru va al dojo del maestro de Kenshin en el 2008, y al comenzar un duelo de espadas, alguien dice "Hajime". Pues bien, no es que se refiera a alguien de nombre Hajime que se encontrara en ese lugar, sino a que, según investigué, en kendo o en otras disciplinas, esa palabra se usa como el equivalente a nuestro "GO" o "partieron" o "inicio". O sea, se da por iniciada la partida.

También quería comentarles de un excelente fanfic que he tenido la oportunidad de leer hace poco y que se llama "Bienvenido al Anochecer", de Alisse. Es sobre Kenshin, Kenji y Kaoru y me pareció sorprendente porque es muy bonito. Está terminado y como me gustó tanto, le plagié el nombre que le ponían a la hija de Kenshin y Kaoru, "Ariasu". Espero que tengan ocasión de leerlo.

Sobre la escena del matrimonio, me tocó investigar un poco sobre boda japonesa y eso encontré: primero, que se pueden casar en el templo o en la casa, y si es en la casa, debe ser en un cuarto donde tengan una especie de altar. Me parece que en el dojo deben tener algo así, por eso de que dicen, es un lugar sagrado. Luego, hacen su entrada el sacerdote, luego los invitados y al final los novios. ( no como cuando me casé yo que iba del brazo de mi papá, mientras mi Robi me estaba esperando en el altar, ahhhhhhhhhhhh...) así que eso me dio la idea de que Kenshin ayude un poco a Kaoru en su escape, si es que ella quería irse. A hora, cualquier error que haya, espero sepan disculparme.

Alguien comentó que quería ver una pelea por Kaoru entre los dos Kenshin y a decir verdad, la idea era tentadora pero creo que Kenshin pelearía por Kaoru sólo si estuviera en riesgo su vida a manos de otra persona. Además, hubiera ganado Kenshin ´82 enseguida, así que no le vi mucho caso poner algo así.

En fin, saluditos cordiales y cariñosos a:

A KaoruHimura

Yessica

The Hawk Eye

Margo Channing

Syren888

Kaoru-Uchiha

Patri-Himura

Justary

Dark-Cam

Nyachan

Haro kzoids

One

Okashira Janet

Onashiru Okanami

Sakura K de Shinomori

Gabyhyatt

Mei Fanel

Kanke-chan

Pauli

¡¡Gracias por todo y por escribirme!!