Todos los procedentes de Vongola, bajaron del Jet privado con el gran escudo llamando la atención de pasajeros de otros vuelos, además de que estaban todos vestidos de trajes y hablando en italiano con fluidez, las trece personas caminaron para salir, detrás de ellos estaban algunos empleados que fueron para estar a sus servicios, estos llevaban las maletas de sus jefes, la gran mayoría ya había estado en Namimori, pero las demás estaban tan solo siguiendo a sus maridos.
Cuando vieron a un joven de cabellos rojizos, y lo reconocieron, este era Enma que los estaba esperando, cuando vio a Tsuna y sus guardianes, los saludo.
-Bueno, señores Vongola, ¿quieren ir a dar un paseo o directo a la casa?-Pregunto Enma, con una sonrisa en el rostro que solo los hombres entendían.-
-Hm… vamos a casa de kaa-san, para que nos vea, o ¿quieres ir a casa, Lambo?-Le pregunto Tsuna.-
-Quiero ver a mamma.-Le dijo Lambo.-
-Bueno, iremos a ver a kaa-san.-
Todos iban en tres autos, que se repartían: Tsuna, Clarissa, Hayato, Francesca y Lambo, Kyoya, Julietta, Takeshi, Ayame y Enma, y Mukuro, Chrome, Hana y Ryohei. Estos arreglos fueron los de siempre cuando iban de viajes o vacaciones, todos juntos, para que no se mataran entre sí. Cuando los autos se detuvieron frente a una humilde hogar que en la placa decía 'Sawada' todos bajaron, y se adentraron en la casa, desde que se habían ido a Italia, solo quedaba Nana, Fuuta e I-Pin. Se extrañaron al ver que la puerta de la casa estaba abierta, sin embargo, no había nadie dentro de esta.
Tsuna entro en modo Hyper y los demás sacaron sus respectivas armas. Cuando este entro a la casa comenzó a buscar por todas partes, pero no había nadie, igualmente, nada faltaba.
-Mamá no está chicos, tampoco falta nada, así que capaz como es tan descuidada se le olvido cerrar la puerta.- Dijo el japonés mientras miraba a todos lados.-Jahh… hace tiempo que no venía a Japón, es increíble, han pasado cinco años, desde que no he vuelto, y todo sigue igual.-
-Es cierto, todo está en su lugar.-Contesto Hayato mientras se sentaba en una de las sillas que estaban en el comedor.-
-Kufufu… Tsunayoshi, nunca conocí su casa.-Decía Mukuro mientras miraba para todos lados.-
-¿Acaso querías que te trajera cuando intentabas matarme?-Le contesto con sarcasmo el jefe.-
-Kufufu, yare, yare.-
-Tsuna, Lambo-san tiene hambre.-Grito Lambo que estaba sentado en otra silla.-
-Ehh… Lambo espera a que llegué mamá, para que ella cocine.-La verdad era que de ahí los hombres no sabían cocinar, por lo que sabía Clarissa sabía cocinar, al igual que Julietta y Ayame, pero si ponían a cocinar a Francesca, posiblemente, morirían.-
Francesca cuando conoció a la familia, todo se presento normal, conoció al jefe y a su prometida, a los compañeros de su novio, y conoció a una chica que también le decía Hayato a su novio, una chica que tenía el pelo de color lila, esta mujer, se veía muy apegada a él, ella nunca pensó que esa mujer sería su hermana mayor, tenía muy poco uso de japonés así que nunca supo el significado de 'Aneki', hasta que un día, ella le pregunto a Tsuna quién era esa mujer, y que significado tenía para Hayato, él se rio, y le contesto que era su hermana. Desde ese día, ella le mostro respeto y admiración, cuando hablaron de comida venenosa, la mayor encantada de darle clases de 'Poison Cooking', Hayato estuvo en contra, pero las dos mujeres lo hicieron callar, una con su comida venenosa, y la otra con sus pistolas.
Pasaron treinta minutos desde su llegada, cuando el sonido de la puerta corto el silencio que había en la habitación, cuando se escucharon dos niños gritando que tenían hambre y la dulce voz de una mujer.
-Tsuna, Tsuna, son Fuuta, I-Pin y Mama.-Dijo el pequeño emocionado cuando la mujer entro el corrió a sus brazos.-MAMMA, te extrañé tanto, mamma.-
-Araa… Lambo-kun, ¿cómo has estado?-Dijo la mujer con amabilidad mientras abrazaba al pequeño.-
-Hola, Kaa-san.-Dijo Tsuna mientras caminaba en dirección a su madre.
-Tsu-kun…-Dijo Nana mirando a su hijo con lágrimas en los ojos, ella dejo a Lambo en el suelo y abrazo a Tsuna, él era más alto que ella.
-Ya, ya, tranquila, estamos acá.-
-Tsu-kun, ¿cómo has estado? ¿Es bonito Italia? ¿Trajiste a la chica que me querías presentar?-
-Kaa-san, he estado bien, si es muy bonito Italia, podrías ir por allá, sí, si la traje, esta acá junto a mí, vamos amore, habla.-El japonés estaba empujando a su esposa para que hablara con su madre.-
-Tsu, tengo vergüenza, no ves que no se hablar muy bien en japonés.-La chica por su vergüenza estaba hablando solamente en italiano.-
-Clarissa, ya hemos practicado antes, sabes hablar japonés a la perfección.-El guardián de la tormenta estaba hablando, para darle ánimos a la menor.-
-Hayato, sabes, bueno, hablare en japonés, pero si me equivoco y paso vergüenza, te apuñalaré, cuando se me acaben las dagas, te golpearé hasta que mis nudillos sangren.-Todos quedaron mirando a Clarissa con cara de asustados, sabían que ella era una mujer de palabra, así que como broma hizo una ilusión de una lapida que en el nombre decía 'Gokudera Hayato, odiado por todos, el estúpido fangirl.'-Mucho gusto, Clarissa Ianetti, soy la esposa de Tsu.-
-Oh, si eres una preciosura, hablas perfectamente en japonés.-La mujer elogio a su nueva hija.-
-Muchas, gracias, Nana-san.-
-Oh, no, no me digas Nana-san, tu puedes decirme mamma.-
-Gracias, mamma.-Cuando la chica termino de hablar se escucho un celular que sonaba, este era el de Tsuna, este se separo del grupo y contesto su llamada.-
-¿Aló?-
-Tsunayoshi-kun, ¿qué ha pasado? Me han dicho en tu casa que estas fuera de Italia.-
-Byakuran, te he dicho, que he salido un tiempo, ahora mismo acabo de llegar a Japón, no has puesto atención a nuestra conversación del otro día.- Tsuna estaba retando al mayor a través de su dispositivo.-
-Jojoh, yo te quería invitar a unas deliciosas galletas que esta horneando Uni-chan, pero bueno, será otro día.-
-Creo que lo haces intencional, cada vez que yo salgo de Italia ustedes cocinan, galletas, panquecitos, pan dulce o algo.-
-Yare, yare, pero Tsunayoshi-kun, mañana también iremos a una reunión en Japón, así que nos podremos ver y salimos a comer juntos los cuatro, Uni-chan, Clari-chan, tú y yo.-
-Clarissa estará encantada de ver a Uni.-
-Lo sé, además, Tsunayoshi-kun debemos hablar de esas personas que están ocupando tu identidad.-
-¿Sabes algo de ellos?-
-Uni-chan dice que traen algo horrible entre manos, diles a tus guardianes que tengan a lo que más quieren cerca de ellos.-
-Lo tendré en cuenta, bueno, Byakuran, te dejo, hablamos más tarde.-
-Ciao, ciao.-
-Ciao.-La llamada había terminado entonces el joven se dirigió donde el jefe Shimon para contarle-.
Cuando entro al comedor Clarissa estaba hablando con Nana, Hayato peleaba con Lambo y Takeshi, Francesca y Ayame trataban de parar a Hayato, Julietta hablaba con Kyoya, Mukuro con Chrome hacían ilusiones, y Enma lo estaba esperando.
-¿Qué paso?-
-Byakuran me ha llamado diciendo que Uni no le gustan algunas cosas con respecto a los tipos con los que pelearemos y dejo el mensaje que cuidáramos a las personas que más queremos.-
-Eso no da buena espina.-
-Para nada, además están las chicas acá, mi intuición dice que algo malo esta por pasar.-
-Tranquilo, nosotros te ayudaremos, además ellas son muy fuertes.-
-Hmp, lo sé, bueno, hablemos eso más tarde todos.-Tsuna había dado la conversación por finalizada entonces se dirigió donde sus amigos.-Chicos, kaa-san, vamos a comer afuera, yo invito.-
-Tsu-kun ¿de verdad puedes?-Nana le pregunto a su hijo mientras tomaba de la mano a Clarissa.-
-Sí, he cambiado el dinero, además ¿no querías ver Namimori, Clarissa?-Tsuna le dirigió una mirada a su esposa.-
-Clarissa, di que sí, iremos al restaurante de mi viejo.-Yamamoto tratando de convencer a la chica.-
-Ehm, bueno, bueno, vamos.-La muchacha les dedico una sonrisa a los dos hombres que le habían preguntado.-
Estaban caminando en dirección al Restaurant, cuando logran divisar a dos chicas, una con el pelo naranja y otra de pelo castaño oscuro. Cuando, Tsuna las ve, comienza a hablar en italiano para que su madre no supiera.
-Hayato, ahí están Kyoko y Haru, adelanta a Francesca y a Clarissa mientras que yo les hablo.-Clarissa, Francesca y Julietta estaban hablando entre ellas así que no escucharon esto.-
-Decimo, no se tarde demasiado, porque la señorita me llegará a matar si usted se queda hablando con ellas mientras que su esposa habla con sus amigas.-
-Hayato, por favor, de verdad necesito que me hagas este favor, ¿a caso quieres que Clarissa y Francesca maten alguna persona?-
-Bueno, si Decimo lo dice, lo haré, por favor, tenga cuidado con lo que vaya a decir.-
-Obvio, obvio, bueno, te encargo a mi adorable esposa.-
-Adorable…, lo siento Decimo, pero Clarissa no es adorable al contrario.-
-Hayato, Clarissa es muy adorable conmigo, ella es maravillosa.-
-Bueno, bueno.-
Avanzaron, todos entraron a la tienda, incluyendo a Tsuna, que pensaría en decir que saldría a hablar por teléfono. Pero su plan fracaso, las dos japonesas entraron a la tienda, en busca de sus conocidos.
-¿Tsu-kun?-La joven pelinaranja le toco el hombro al Vongola, haciendo que este se asustara.-
-Kyoko-chan.-Dijo sorprendido.-
-Tsuna-san, han vuelto.-Haru le dio un abrazo inesperado, al igual que Kyoko.-
Todos los presentes quedaron en blanco, Clarissa miraba detenidamente a Tsuna que trataba de zafarse de la opresión de las dos chicas que lo abrazaban, cuando estas se detuvieron Clarissa hablo.
-¿Francesca cuánto tiempo debo estar casada para el divorcio?-La italiana preguntaba a su amiga que sabía porque lo hacía.-
-Seis meses, ustedes llevan un año, así que bueno, puedes volver a hablar con el joven que se te propuso.-Las dos mujeres veían la acción del mayor que se estremecía ante lo que habían dicho las italianas.
-Clarissa, no pienses en esas cosas, tu eres mi amor y de nadie más, solo mía.-El japonés en sus años en Italia había demostrado que era muy posesivo con lo de él, y tomo a su esposa de la mano.
-¿Tsuna-san quiénes son ellas?-Pregunto la castaña oscura.-
-Yo las presentaré decimo.-Hayato coloco un brazo en el hombro de su jefe.-
-Hayato, nosotras sabemos hablar, así que hablaremos nosotras.-Francesca interrumpió a su marido, al ser que quería saber cuál de las dos era la idiota que quería quitarle a su Hayato.-Mi nombre es Francesca Corleone, soy la esposa de Hayato.
-Clarissa Ianetti di Vongola, esposa de Tsunayoshi Vongola, oh, ustedes lo conocen como Tsunayoshi Sawada.-Clarissa dijo mientras apoyaba su cabeza en el hombro de su esposo.-
-Julietta Sforza, esposa de Kyoya.-Julietta más cortés que las dos menores, hizo una reverencia.-
-Inoue Ayame, soy la esposa de Takeshi.-La japonesa se presento al igual que su amiga.-
-Un gusto, mi nombre es Sasagawa Kyoko, y ella es Miura Haru.-la pelinaranja se presento amablemente frente a las dos.-
-¿Ella es la hermana de Ryohei?-Clarissa le pregunto al grupo en italiano.-
-Sí, aunque no se parecen en nada.-Contesto divertida Ayame.-
-Ano… ¿Tsu-kun, qué están diciendo? ¿Por qué nombraron a onii-chan?-Kyoko al no entender mucho italiano.-
-Ehh… jajaja, no nada.-El chico aun se sonrojaba cuando ella le hablaba al oído, pero Clarissa al ver esto, ardía en celos, pero recordó una cosa que debía hacer.-
-Francesca, ¿tendré que hablar con Shamal para que el vea eso?-Pregunto Clarissa al oído de su amiga.-
-Sí, él debe hacerte el seguimiento, es el doctor de la mafia después de todo.-Francesca dijo un poco divertida.-
-Tú igual debes hacer el seguimiento, después de todo tu tienes tres meses.-
-Tengo un mes menos que tu, pequeña idiota, digámosle a Chrome que nos lleve a dar un paseo, me duele la cabeza.-
-Bueno.-Cuando Clarissa dijo esto, todos estaban comiendo Sushi, Tsuna hablaba con su mamá, Takeshi con su padre, Kyoko y Haru con Hana.-
La italiana se paro, pero producto a su embarazo no pudo sostener el peso de su cuerpo que estaba débil y se desmayo, Francesca al ver como se desmoronaba su amiga corrió a evitar que su cuerpo se golpeara con el suelo, nadie vio esto, pero la mayor no dejo que pasara desapercibido.
-¡Tsuna!-La chica le grito cuando este inmediatamente se dio la vuelta al ver a su esposa en los brazos de la esposa de su mano derecha y se levanto inmediatamente y corrió donde estaba la joven italiana, cuando llego la tomo en sus brazos.-
-Amor, amor, amor, ¡¿QUÉ LE PASA A CLARISSA?!-El jefe asustado le grito a Francesca que se paró de inmediato.-
-Tsuna, no te lo puedo contar yo, vamos al hotel y esperemos a que se despierte.-
-Eh, chicos, bueno, nosotros iremos a casa, Hayato ¿Vienes con nosotros?-
-Sí, Juudaime, ¿Llamo a los autos personales o-Tsuna no lo dejo continuar.-
-Llama a que traigan nuestras motocicletas, será más rápido.-Así como su jefe le ordeno Hayato llamo a que trajeran las motocicletas, sin dudarlo cuando llegaron (que fue en menos de 3 minutos pero para el Vongola se le hizo tres mil años.) el jefe se subió y coloco a Clarissa frente a él, apoyo su cabeza en sus hombros y sus brazos se los pusieron alrededor de la cintura de Tsuna, y este comenzó a andar rápidamente, y detrás le seguía su guardián de la tormenta con su mujer.
Llegaron a una mansión bastante grande casi del tamaño de la sede en Italia, pero esta tenía un piso menos que la otra, Tsuna entro rápidamente, cuando se detuvo frente a la gran puerta, Gokudera bajo de su moto y abrió la puerta dando paso a su jefe que venía con su mujer en los brazos y se dirigió a la puerta del lado donde se encontraban unos cuantos muebles. Dejo a Clarissa en un sillón, que se encontraba frente a una mesa de café.
Pidió que trajeran un poco de agua, y le dio de boca a boca porque ella seguía inconsciente, cuando se separo, ella comenzó a moverse,
-¿Dónde estoy?-Pregunto la joven aun mareada.-
-Clarissa, estas en la casa, que ha pasado, por dios, dime que estas bien.-Tsuna desesperado le pregunto mientras apretaba sus brazos.-
-Sí estoy mejor, no te preocupes, bueno, me encantaría contarlo con todos acá presentes, si no es mucha petición.-
-Claro, claro, yo le diré a Hayato que los llame.-Tsuna se iba a levantar de donde estaba sentado pero Clarissa lo detuvo.-
-A mamma igual.-
-Bueno.-Tsuna se puso de pie y camino hacia donde estaba Hayato que estaba fuera de la habitación.-Hayato, llama a los chicos acá, y diles que traigan a kaa-san, lo más rápido posible.-
-Sí, Juudaime.-Hayato saco su celular y marco al número del guardián más racional en esos momentos: Takeshi.-Yakyuubaka, órdenes de Juudaime, trae a todos a casa, incluyendo a mamma.-
-Jajaja, bueno, llamaré a los autos para que vengan, adiós Hayato.-
-Tch, vente luego, antes de que yo vaya y te saque las tripas.-
-Hayato, el vocabulario.-Se escucho detrás del teléfono, había sido Ayame que "predijo" que Hayato dio algo malo sobre su esposo.-
Pasaron diez minutos hasta que llegaron todos (incluidas Kyoko y Haru) corriendo donde se encontraba la italiana, estos fueron guiados por Francesca que los recibió porque su esposo estaba junto a Tsuna.
-¡SAWADA! ¿CÓMO ESTA LA CHICA EXTREMA?-Grito el guardián del sol que miraba a su jefe.-
-Shibahu, cállate, Clarissa tiene dolor de cabeza.-La tormenta tratando de calmar su furia hablo brusco.-
-¿Están todos?-Tsuna fue el que pregunto mientras que su esposa estaba recostada en su hombro.-
-Sí, Boss, todos están acá, incluyendo a Mamma y a Kyoko y Haru.-Chrome le respondió a su jefe que se veía preocupado.-
-Gracias chicos por traerlos, bueno, Clarissa comienza a decirnos.-Dijo el castaño mirando a la pelo cenizo que descansaba en su hombro.-
-Bueno, eh, como empiezo, aunque tú también tendrás que decir lo tuyo.-Dijo la chica mirando a la castaña que la miraba atenta, provocando que esta se sonrojara al extremo.-Bueno, ahh… ya, yo… yo… estoy esperando a la undécima.-Tanto Tsuna como sus guardianes abrieron sus ojos, y este camino lentamente donde Clarissa y la abrazo.-
-Felicidades Tsuna.-Dijo Takeshi mirando a los dos que estaban abrazándose.-
-Felicidades Juudaime, Clarissa.-
-Kufufu, felicidades Tsunayoshi-kun.-
-EXTREMAS FELICIDADES SAWADA.-
-Gyahahaha, Lambo-san te desea felicidades Tsuna.-
-Hn, felicidades Omnívoro.-
-Felicidades, Tsu-kun, Clary-chan.-
-Felicidades Tsuna-kun/Tsuna-san.-Dijeron las dos al mismo tiempo.-
-Oye, Francesca, ¿por qué no les das las felicidades a Juudaime?-Pregunto Hayato a su esposa que solo miraba la tierna escena.-
-Antes, igualmente felicidades Hayato.-Dijo Clarissa mirando a sus dos amigos.-
-¿Felicidades a mi por qué?-Atacado por la sorpresa Hayato no se dio ni cuenta de lo que hablaba la esposa de su jefe.-
-Porque estoy embarazada.-Francesca se vio entre la espada y la pared dándole miradas de muerte a su mejor amiga que sonreía.-
-Amor, me haces tan feliz, te amo, los amo, Juudaime, tendré un hijo, tendré un hijo.-Dijo felizmente Hayato mientras miraba a su esposa y a su jefe ambos felices por la reacción de la tormenta.-
Kyoko y Haru se acercaron para darles felicidades, y comentarles que se debían ir, tratando de ocultar su tristeza, ambas habían descubierto sus sentimientos comparando a sus antiguas parejas con los Vongola, dándose cuenta de que amaban a los mafiosos, enviándole cartas a Hana para saber más de ellos, cuando esta les dijo que Tsuna había ayudado a una chica y este la trajo a casa, ellos se miraban de una manera más que de 'dar gracias y aceptarlas' se miraban como si se atrajeran, cuando se anuncio el compromiso la esposa del sol también envió una carta diciendo que Tsuna se casaría, luego llego otra carta, las mujeres pensando que sería el anuncio de un primogénito, pero para desgracia de Haru, se trataba del anuncio de la novia de Hayato.
Luego de que estas dos se fueran, Tsuna se acerco al vientre de Clarissa y lo acaricio, su esposa dándole una sonrisa, que se la devolvió, luego le dio un beso y se rieron juntos, hasta que el hombre se dio la valentía de preguntar.
-Clarissa, amor, ¿cuántos meses tienes?
-Son dieciséis semanas, así que cuatro meses.-
-¿Y Francesca?-Esta vez fue Hayato que pregunto.-
-Francesca tiene, doce semanas, tres meses.-
-Oya, oya, así que mi amada Nagi, podrá compartir sus cosas de embarazada.-Mukuro había dicho mientras miraba a su jefe.-
-Jajaja, así es, Chrome podrá compartir cosas de su embarazo con dos más, Ayame al parecer nos estamos quedando fuera de carrera.-Dijo Takeshi en su tono divertido provocando que Ayame se sonrojara.-
-Ta-ke-shi, no digas cosas como esas, por favor que yo ya quiero matarte por comerte mi postre.-
-Julietta, no quiero que estos herbívoros me ganen, así que tendremos un hijo.-
-¡Ky-ky-kyoya!-Julietta se ponía nerviosa por cada palabra que decía su esposo.-
Buenas, gracias por enviarme los Oc, el último plazo es hasta el día 20, porque, el 21 subo nuevo capítulo, deben enviarme el último Oc que es el/los hijo/s de Ryohei, pueden enviarlo a mi Inbox de , y yo dentro también de esos días les publicaré las fichas.
Ya, ahora me dejo de formalidad y hablo con todos ustedes, Minna-san, muchas, muchas gracias por estar acá, leyendo este fic, que digamos me costo terminar el capítulo de hecho, esta recién terminado, y bueno, me alegro que veo sus reviews o sus mensajes, siempre respondo, no importa que hora sean.
Adióooooos se despide Kura-chan Cambio y Fueraa!
