EL DESTINO SIEMPRE ME LLEVA A TI

CAPITULO # 3

Por. Tatita Andrew.

Faltaba poco para el baile y entre Candy yo trabajamos en contra del reloj para que todo estuviera listo lo único que todavía no había podido arreglar a pesar de mi esfuerzo era una fuente de agua que iría en medio de la pista de baile y se encendería justo cuando las parejas estuvieran bailando y anunciarán al rey y reina del baile.

Nos llevábamos tan bien como cuando éramos niños al estar con ella sentía como el tiempo no hubiera pasado entre nosotros.

Después de intentar e intentar arreglar la fuente para que encendiera luces y brotará el agua de ella lo conseguí, me sentía tan feliz y note lo orgullosa que Candy estaba de mí que sin pensarlo corrí y la tome en brazos y empecé a reír con ella.

-Albert me vas a marear de tantas vueltas, sabía que lo ibas a lograr me dijo con una sonrisa que me derritió el corazón.

-Es que tú eres mi amuleto de buena suerte le dije sin dejar de abrazarla, aunque todavía no me había atrevido a besar sus virginales labios el amor entre los dos era tan evidente que se sentía en el aire así nos quedamos por unos minutos y después se retiró toda avergonzada a continuar con las decoraciones.

Lo que Albert no sospechaba es que no todo iba a ser color de rosa como él se esperaba y que el cuento donde el príncipe se queda con la princesa no iba a ser posible en este caso pues la vida real a veces no es como en los cuentos con finales felices.

Candy estaba en la habitación luciendo el vestido que usaría para el baile en frente de su hermana Annie, y su mejor amiga Clarisa.

Se miraba una y otra vez en frente del espejo modelando el vestido sobreponiéndolo sobre la ropa que llevaba puesta se daba la vuelta pensando me pregunto si debería usar zapatos de taco o no porque no quisiera verme más alta que él, aunque no sé cómo podría lograr eso si es tan alto que si quisiera darle un beso tendría que empinarme.

-mmm estás enamorada y no nos habías contado nada mala.

-Si hermanita como es que eso que ya tenías pareja y nos habías contado nada.

-¿Quién es gritaron las chicas al mismo tiempo?

Candy se ruborizo pues nunca se imaginó que ella estuviera hablando en voz alta y se pusiera en evidencia.

-Pues se trata de Albert.

-¿Qué dijo Annie el chico rebelde que te caía mal.

-Shhh no quiero que hables fuerte podría escuchar mi papá. Si es él dijo toda emocionada la verdad me encanta mucho no es nada como yo pensaba es tan tierno y dulce, tan apuesto que cada vez que lo miró me hace suspirar claro, que todavía no me ha invitado formalmente pero estoy segura que pronto me lo dirá pues ya solo me queda dos días de trabajo con él. Y sé que quiere ir al baile conmigo me ha lanzado algunas indirectas.

Y como todas chicas jóvenes gritaban emocionadas por la suerte de su amiga.

Pero el padre de Candy pasaba por su cuarto y al escuchar a su hija hablando sobre Albert no puedo evitar sentirse furioso jamás voy a permitir que vayas con ese pelele a la fiesta tengo que hacer algo.

Albert se encontraba trabajando muy arduamente esa tarde sería especial pues se había decidido al fin invitar a Candy para ser su caballero en la fiesta se metió la mano a su bolsillo derecho y saco un hermoso collar negro de cuencas que le quería regalar, pues se acordaba de la forma muy graciosa que Candy le había dicho a la vendedora que con el precio del vestido no le alcanzaba para el collar, por eso con lo poco que ganaba se lo había comprado para que lo luciera con su hermoso vestido, no sabía si le iba a gustar pues no era como las joyas que estaría acostumbrada a usar, era muy sencillo pero se lo iba a dar con todo el amor del mundo, y si alguien la conocía en el fondo era él y sabía que a pesar de todo ella era muy sencilla.

Escucho a su padre decirle que lo buscaban quien podrá buscarme aquí en el trabajo, no le gustaba recibir visitas pues siempre estaba sucio.

-¡Sr. Andrew! dijo todo sorprendido pues a la última persona en la tierra que se imaginaba ver allí en el lugar de trabajo era al padre de Candy.

-Hola joven como está he venido para hablar muy seriamente con usted acerca de Candy.

-Dígame Señor lo escucho aunque no entendía que tendrían que hablar. Limpiándose las manos en un trapo para estar más presentable.

-Mire Albert yo no estoy en contra de usted ni de su padre, ni de lo que hace, pero el papel de un padre está en velar por los intereses de sus hijos y más yo con dos hijas mujeres me toca guiarlas por buen camino.

-Yo sé que usted está interesado en mi hija, pero debe reconocer que no está a la altura de ella, no podría llenar sus expectativas, sabía que ella se ha esforzado mucho en ser la mejor alumna de la escuela y que gracias a ello aunque todavía le faltan dos años para graduarse le han ofrecido becas para estudiar en más de tres universidades del país. Póngase la mano en el corazón y dígame si usted le puede ofrecer en estos momentos algo así. No digo que no llegue a ser alguien en la vida pues yo mismo alguna vez fui un rebelde soñador como usted y todo lo que tengo lo he logrado con esfuerzo y dedicación trabajando duro, pero al ir luchando por mis sueños también sufría mi familia al principio el dinero no alcanzaba y seamos sinceros existe la posibilidad remota de que algún día se vaya usted de este pueblo.

Con todos esos argumentos que me estaba exponiendo quien era yo un simple desadaptado qué futuro le podía ofrecer a mi Candy, ella se merece lo mejor del mundo pensaba que yo podía luchar por ella para superarme y ser mejor, pero el Sr. Andrew tiro todos mis sueños por la borda, y solo me quede en silencio.

-Veo que su silencio me lo ha confirmado, mi hija merece lo mejor y eso jamás lo podrá tener a su lado, hágalo por ella dele una oportunidad para que alcance sus sueños y metas. Yo más que nadie sé que mi hija esta deslumbrada por usted pero es cosa de muchachas, cosa de enamoramiento pasajero algo que con el tiempo olvidará. Y debe tener en cuenta que el novio de mi hija volvió con la intención de ser su caballero en el baile y que ya consiguió una beca en una de las mejores universidades ese es la clase de chicos con que mi hija debería unir su vida, ahora apelo a su buen juicio y sé qué hará lo mejor para ella ahora con su permiso me retiro.

Allí me quede como una estatua sintiendo como una loza de cemento que caía sobre mi cabeza, todos mis esfuerzos, las ilusiones que tenía por conquistar a Candy se habían esfumado como mis sueños.

El Sr. Andrew aunque no había sido grosero me dejo muy en claro que yo no podía soñar con una chica como ella, que al lado de ella soy nadie un chico sin futuro sin porvenir, un don nadie que más podía hacer metí nuevamente mi manos en el bolsillo y apreté con fuerzas el collar que le iba a regalar, de nada vale soñar la vida real no es color de rosas.

Candy estaba muy ilusionada ese día sería el último que trabajarían juntos y ella estaba segura que al fin Albert le pediría que la acompañe al baile y por supuesto que ella no se iba a negar. Se puso un vestido color verde como sus ojos y su cabello suelto aunque vestía sencillo ella tenía una belleza natural que en más de una ocasión las personas se lo habían hecho notar.

-Qué será que le habrá pasado se preguntaba después de dos horas de retraso, tiene que haberle sucedido algo porque desde que se habían empezado a llevarse bien él había cambiado totalmente siempre llegaba puntual y además desde que descubrió que sus llegadas tardes se debían a que ayudaba a su papa arreglando carros y no a que era un vago sus sentimientos hacía él habían cambiado.

Aunque si no hubiera descubierto eso no haría gran diferencia es que desde el primer momento en que lo vio sentado esperando para entrar hablar con el Director le pareció un chico tan rebelde tan guapo, antes de que él le dirigiera la palabra ella ya llevaba algún tiempo mirándolo de reojo es que cuando estaba con él no se tenía la sensación de que lo conocía de toda la vida esos ojos azules le hacían recordar a alguien en su pasado pero aunque había tratado de recordar no se imaginaba de donde podía conocerlo después de estar otro rato suspirando y esperando que por favor llegará, por fin apareció con una cara de pocos amigos.

-Albert que bueno que llegaste me tenías preocupada pensé que te había pasado algo dijo preocupada.

Por un momento dudo de lo que iba a ser pero no le quedaba de otro manera tenía que romperle el corazón al amor de su vida, no podía permitir que ella destruyera todos sus sueños, por todo lo que había luchado por un capricho de su parte por primera vez en su vida debía dejar de ser egoísta y pensar en ella y en su felicidad.

-Se me hizo tarde eso es todo conteste de mala gana- así que apurémonos deseo terminar con este castigo lo antes posible.

Note el asombro y la tristeza que reflejo su rostro con mi dura respuesta tal vez ella venía ilusionada pensando que la iba a invitar al baile ahora ni esa única esperanza tenía.

Sin decir nada ninguno de los dos quiso hablar nada pero al observarla cuando ella no me veía, me entraba una nostalgia al pensar que tal vez era el último día que podría estar tan cerca de ella, su semblante había cambiado de alegre a serio y preocupado me maldije a mí mismo por hacerla sufrir, pero ya había reflexionado que era lo mejor romperle el corazón ahora que no había cometido la imprudencia de besarla todavía, y suspiré pensando que por segunda ocasión me iba a quedar con el deseo y el anhelo de haber probado sus labios, porque no había sido más decidido a la hora de demostrarle lo que sentía, pero ahora no había nada que hacer era demasiado tarde y tal vez así era mejor no creía soportar vivir lejos de ella después de haberla besado.

Cuando era la hora de retirarse me aproxime a ella y le dije.

-Si ya no me necesitas para nada más, me puedo retirar, tengo muchas cosas que hacer dijo en tono molesto.

-No me dijo muchas gracias por tu ayuda.

Pensé en retirarme sin decir nada y di la vuelta, pero ella me había tomado por la mano y me hizo voltear.

-Albert te marchas así después de todo lo que hemos pasado, donde quedo tu promesa de ser amigos me dijo con desesperación.

Me sentía el ser más villano sobre la tierra por tratarla de ese modo si a su lado solo había tenido alegrías.

-Es mejor así Candy le dije cambiando el tono de mi voz somos de mundos diferentes nunca hubiéramos podidos ser amigos.

-Pe..pero pensé que me ibas a invitar al baile me dijo nerviosa, supe que le estaba costando sincerarse conmigo y detenerme a pesar de mi rechazo ella quería intentar que yo reaccionara, su cara esta toda sonrojada por las ganas que tenía de llorar.

-Lo siento Candy si te di esa impresión dije con un nudo en la garganta-nunca tuve la intención de invitarte al baile, esos bailes de niños ricos no son para mí jamás me veras usando un traje ese es el símbolo de la esclavitud del hombre yo soy libre como el viento nada me detiene solo estoy de paso en este mundo. Además estoy seguro que encontrarás a un chico de tu nivel que pertenezca a tu mundo.

-Que seas feliz Williams me dijo soltando mi mano no queda nada del chico que conocí, el niño que prometió buscarme y casarse conmigo, veo que tus palabras no valen nada.

Y salió corriendo a punto de romper en llanto.

Estaba como un muñeco de trapo me sentía peor, que el charco sucio que nadie quiere pisar en la calle, tuve ganas de salir corriendo de alcanzarla de decirle todo lo que sentía por ella, que me perdonara por lo tonto que había sido, pero quien era yo que le podía ofrecer, a pesar de todo mi corazón sintió una alegría momentánea porque las últimas palabras que me dijo me dio a entender que por fin se había acordado de nuestra niñez y de la promesa que le hice.

Salí a la calle estaba furioso con la vida, por todo lo malo que me había sucedido primero mi mamá, y ahora que había encontrado a mi Candy también debía renunciar a ella, pero que clase de broma jugaba el destino conmigo porque me la había puesto de nuevo en mi camino para tener que renunciar a ella nuevamente.

Fui en busca de problemas llegue a la cafetería donde fuimos a comer malteadas con Candy al ver a los mismos chicos busque pelea.

-A ti te buscaba vamos si eres hombre ven pelea conmigo. Le grite delante de todo el mundo.

-Pero que te pasa estás loco.

Y tomándolo de la camisa lo arrastre hacia fuera y empezamos la pelea aunque desigual por como él andaba con el grupo de amigos empezaron a golpearme y eso era lo que quería, después de todo yo era tan solo un busca pleitos.

Candy paso dos días encerrada en su habitación llorando, no comía ni quería nada, pensar que justo en el momento en que ella se da cuenta que Albert era Williams el mismo chico de su niñez era para perderlo.

-Porque tuvo que jugar conmigo, porque tuvo que ilusionarme si yo nunca le importe maldigo el día que te volví a encontrar hubiera preferido no saber nunca más de ti y quedarme con el dulce recuerdo de mi niñez al ver que te has convertido en un muchacho cruel y sin sentimientos.

Después de todos los intentos que hizo su madre por sacarla de su depresión al fin lo hizo faltaban dos días para el baile y su padre le anuncio que su ex novio Samuel la esperaba en la sala.

-Que deseas Samuel no tengo tiempo para hablar contigo tengo algunos detalles sobre el baile que no he arreglado aún dijo molesta por su atrevimiento.

-Hola Candy pues deseaba verte y conversar contigo, yo sé que fui un estúpido de mi parte haberte plantado a días del baile, pero es que tenía que conseguir esa beca. Y ahora que la he conseguido deseo que me vuelves aceptar y si aún lo quieres ser tu acompañante a la fiesta.

-Ya es tarde iré sola al baile no necesito llevar pareja pues no voy a divertirme si no a supervisar todo y sin más se iba a dar la vuelta cuando Samuel la tomo por la mano.

-Espera Candy no lo entiendes esto lo hice por los dos, necesitaba conseguir esa beca para poder ofrecerte un futuro digno como te mereces, tu siempre has sido mi prioridad.

-No Samuel yo nunca he sido tu prioridad, y todo lo que has hecho los haces por ti, por tu ego no me involucres en tus asuntos y si no tienes nada más que decirme estoy ocupada y perdona si viniste a perder tu tiempo.

Al fin llego el día del gran baile, a pesar de que no quería ir sabía que ella era la organizadora y tenía que estar por si fallaba algún detalle a pesar de los días, que no había dormido bien se miró al espejo y se veía muy bien la verdad que el maquillaje hace milagros en las mujeres pues apenas se notaba las noches que paso llorando.

Al dirigirse hacia la sala escucho una conversación que tenían sus padres.

-La veo tan triste a Candy mi amor no sé pero se apagado el brillo en su mirada su sonrisa ya no es la misma.

-Si yo tengo la culpa querida, yo solo quise protegerla no sabía que mi hija iba a sufrir mucho.

-pero que hiciste escucho a su madre suplicante.

-Yo fui a hablar con ese muchacho, le dije que pensara en Candy que ella no era para él, que debía dejarla ser feliz.

-Pero porque hiciste eso si alguna vez tú también fuiste un rebelde y soñador como él, o acaso te olvidas como eras cuando yo te conocí y ¿acaso a mí me importo eso?

-Lo sé pero es mi hija yo solo quiero lo mejor para ella.

Candy al fin apareció en la sala vio a su padre palidecer al notar su presencia.

-Hija dijo su madre estas hermosa espero que a pesar de todo la pases bien.

-Gracias mamá dijo depositando un beso.

-Hija se aproximó su padre yo yo..

-No digas nada papá, tal vez hoy pudo ser la noche más hermosa de mi vida, la única noche que valdría la pena para mí, pero ahora gracias a ti eso nunca lo sabré.

Le dolió mucho todo lo que le dijo pero no podía aceptar lo que había hecho su padre.

Y así se dirigió rumbo a la dichosa fiesta.

CONTINUARÁ….

¿Qué pasará en la fiesta?

¿Albert se arrepentirá de lo que hizo?

Muchas gracias a las chicas que me escriben en especial a: lara here, Smilefan, Verito, blackcat2010, y las que me dejan sus comentarios y no sé quiénes son y a las que me leen en silencio gracias por seguirme. Esto es solo el comienzo todavía hay mucho que contar. Espero y sigan leyendo.