Capitulo 3 (Parte 1) – Oscuro Amanecer
"Hoy, un nuevo reino amanecerá. Su luz jamás se extinguirá, siervos con almas que sucumben al dolor. Sed dichosos pues bajo mi mando vais a cambiar"
El comunicador de Tony Stark dio una señal y pronto la comunicación mostró al otro lado la voz de Furia, quien simplemente, de manera tajante y firme, dio el mismo mensaje que había comunicado a otros tantos vengadores, entre ellos Bruce Banner, Natasha Romanoff y Hank Pym.
"Stark, tiene un vehículo esperando. AHORA… y por si se encuentra en la cama con una botella de whisky, mire por la ventana"
Como primera reacción, el genio alzó una ceja en un gesto indiferente, gesticulando una de sus habituales muecas. Giró suavemente los ojos hacia la ventana, la cual gracias a las cortinas, impedía la visión del exterior. En primer lugar dudó, aunque seguidamente se levantase, pues el tono de voz del coronel, no era el más amigable y aquello tampoco era una sugerencia, era una orden.
Los ojos azules de Tony se clavaron en la ciudad de Manhattan. Desde aquel amplio ventanal de la Torre, observó como la ciudad se sumía en un completo caos y disturbio. Los coches iban y venían a velocidades prohibidas, los civiles corrían desesperados de un lado para otro mientras que coches militares, luciendo la insignia de HYDRA, se detenían en mitad de las calles, cortando el paso.
No lo pensó dos veces cuando se giró aireado, rápido, directo hacia la planta inferior para ir al encuentro del automóvil que SHIELD había enviado a recogerle, sin embargo, algo más importante cruzó sus pensamientos en milésimas de segundos. Jake y los niños
Sin embargo, el trepamos apellidado Wilson, se había adelantado a los pensamientos y justo en ese momento, ambos hombres se cruzaron en mitad de las escaleras.
– ¿¡Qué esta pasando ahí fuera?! – fue todo cuanto Jake se vio capaz de decir al encontrarse con Tony.
– No lo sé, pero sea lo que sea no es bueno. Coge a los niños y sal con Jarvis en coche por la salida del garaje. Ir directos a la Mansión de los vengadores, ellos ya se abran encargado de la academia. Yo voy con Furia.
Antes de que Tony pudiera apartarle para terminar de bajar las escaleras, la mano de Jake agarró uno de sus brazos, obligando así al vengador dorado a que lo mirara. En ese momento, algo más además de sus hijos le preocupaba.
– Si Furia menciona cualquier cosa sobre Andrea o los demás… avísame de inmediato.
Tony asintió y finalmente, rápido cual rayo terminó de bajar las escaleras. Por suerte, Jarvis había adelantado el trabajo y una maleta roja y dorada aguardaba en la salida de la torre.
El mayordomo caminaba por todos los rincones de la casa, casi desesperado por la situación que fuera les esperaba a todos ellos.
- ¡Anthony! – le llamó por su nombre de pila, algo que el fiel mayordomo de la familia únicamente hacía en contadas ocasiones especiales, y estas era una de ellas –– ¿No pensarás ir sol…
– Jarvis, cuida de los niños. Tú y Jake tenéis que iros de aquí ahora, podrían atacar el edificio en cualquier momento. Ir a la Mansión de los Vengadores y si la situación empeora… coger el primer avión a cualquier destino lejos de aquí. – Comentó tajante el vengador mientras cogía el maletín que guardaba su armadura. No dijo nada más, una mirada entre ambos hombres fue suficiente, ya que mantendrían el contacto de manera seguida y automática.
Tony abandonó el edificio tan rápido como pudo, siendo respaldado de manera inmediata por dos agentes de SHIELD cuando únicamente había puesto un pie en el exterior.
"Presiento que este será el fin de nuestra manera de trabajar"
"Heridas, todos tenemos de ellas. Existen las superficiales, las que todos ven, pero no conocen realmente, porque su dolor no fue el suficiente como para calar todo lo hondo que lo haría otra clase de dolor mayor. Existen, heridas interiores, las que no mostramos, las que fingimos que no existen pero, realmente viven con nosotros, y esas son las más difíciles de curar. Algunas de ellas, el tiempo sabemos que siempre las cura, y que llegado un momento, desaparecerán y no serán más que un malo recuerdo, otras, sin embargo, aunque curen, volverán a ser abiertas con el tiempo porque todavía quedan restos sin cicatrizar… "
No solo la ciudad de Manhattan se sumía en un caos y una toma de poder, también la capital parisina y Reino Unido, sufrían aquellas mismas consecuencias de HYDRA, quien estaba totalmente dispuesta a tomar a la fuerza aquello que realmente Cráneo Rojo creía que era suyo por excelencia. El mundo que conocíamos, estaba siendo amenazado por el miedo, la ira y la destrucción. Todos, hasta los héroes, tenían absoluto miedo por lo sucedido. Desde aquella guerra en la que se vieron enfrentados, nada había vuelto a ser los mismo, y lo sabían, desde la muerte de Rogers el mundo había amenazado constantemente con cambiar, solo que hasta ese preciso momento, sus amenazas no se habían visto cumplidas.
Disturbios de miles de civiles corrían por el centro de la ciudad, un cúmulo de coches amenazaba con cruzar el puente y adentrarse en las afueras, las idas y venidas de la gente cada vez eran mayores, y más ajetreadas. Gritos histéricos, llantos desconsolados, miedo, furia y ansiedad…
– ¿De verdad crees que es una buena idea ir a la Mansión? ese será el primer lugar que ataquen – exclamó Jake mientras recogía todo lo necesario en el maletero del audi negro y cerraba el mismo de un portazo – Deberíamos asegurar la Academia, hay cientos de niños allí y ellos no están – Cierto, los Little Avengers no estaban y alguien debería hacerse cargo de aquel edificio que tanto trabajo les había costado, y que decir que, en ausencia de ellos, el mando en aquellos momentos, caía sobre el arácnido.
– Sigo órdenes de Tony, pero… iré a avisar al resto… si es que en la Mansión queda alguien todavía, tú corre a por los niños, asegúrate de que todos están bien, y no salgáis del área de protección hasta que yo no haya llegado. –– Jarvis fue tajante al hablar mientras arrancaba el coche y salía del garaje directo hacia las calles de Manhattan. El seguro de las puertas activado, su dispositivo de comunicación listo para funcionar y su pie izquierdo pisando el acelerador tan rápido como él mismo y las miles de personas recorriendo las calles le permitían.
Por otro lado, Wilson recorría azoteas de edificios lanzando redes, el trepamuros recorría con igual rapidez y agilidad toda la ciudad, sin perder ningún detalle en ningún momento. El estado en el que se encontraba aquella ciudad a la que todos podían llamar hogar, era verdaderamente horroroso y triste, era como si realmente el fin del mundo estuviera llegando.
"Nunca he visto corazón tan bendecido."
La alarma había sido dada y ya en esos momentos, Kate Bishop junto a Wiccan, Tommy y Pietro, se encargaban de asegurar la Academia Little Avengers.
Una estela plateada cruzaba con ansias todos los rincones de aquel edificio buscando a Fiona, la hija de Andrea y Jake y por lo tanto, nieta de Pietro Maximoff. Los niños corrían desesperados siguiendo las indicaciones necesarias. Algunos gritaban, mientras que alumnos de los últimos cursos se encargaban de los de primer año y acallar los desesperados llantos de los más pequeños.
Entre la multitud, Pietro divisó una melena blanca y corrió hacia el encuentro de su nieta, a quien sin previo aviso cargo en sus brazos.
– Vamos pequeña, tenemos que salir de aquí – afirmó el velocista mientras corría esquivando a los demás niños, asegurándose de que, ante todo, aunque el resto de alumnos eran igual de importantes, debía asegurarse de poner a salvo a su familia. Aquell guerra ya le había arrebatado a su hijo mayor...
– ¡Bájame! ¡Tengo que ir a por Joey y Annie! – Exclamaba la joven mutante mientras se removía en los brazos del velocista. Estaba nerviosa y, justo por ese motivo, nacidas desde el suelo, sendas sombras atraparon los pies de Pietro, dejando este firmemente unido al suelo y así ella, escapó de los brazos de su abuelo, corriendo entre los niños.
La niña de apenas nueve años, movida por los fuertes lazos que la unían a los gemelos Rogers, se movía entre la multitud hacia los dormitorios en busca de sus compañeros, aunque sin embargo, una pared "invisible" le impidió la salida de los pasillos.
"No puedo dejarla cruzar, señorita Wilson" – habló la voz de la inteligencia artificial que regía el orden en aquel lugar – "Debe volver con los demás, de inmediato"
Ignorando aquella advertencia, Fiona siguió golpeando sin resultado alguna el escudo holográfico que la I.A había formado para evitar el paso.
En otro rincón cercano, Jake ya se había abierto paso dentro de la Academia y recorría la misma lanzando redes por todos los lugares, balanceándose por encima de todas las cabezas de los alumnos, buscando con la mirada tanto a Fiona como a Anna y Joey, mientras que, cargados sobre unos de sus brazos, y enrollados en red, para evitar una caída, llevaba a sus hijos más pequeños Erik y Robert, de apenas unos meses.
Seguramente, fueron los gritos de Fiona lo que la llevaron hasta ella, de manera que, asegurando a los pequeños a su espalda, y sin bajar del techo, lanzo una red hacia su hija mayor para atraerla hacia él.
– ¿Qué hacías hay sola? Vamos, tenemos que ir a los los demás.
– ¡Papá! Pero Joey y Anna... ¡tenemos que encontrarles! – Exclamó casi entre lágrimas la pequeña mutante y peliblanca – Papá, por favor...
Tras las suplicas, y sabiendo que también debía hacerse cargo de los hijos de Meiga, Jake dejó a su hija en el suelo con otros niños, no sin antes hacerle entrega de sus hermanos para después descubrirse el rostro, sosteniendo la máscara entre sus manos.
– Corre con ellos, yo me encargo de los soldados Rogers y por favor nena, ten mucho cuidad...
Sin embargo, aquellas palabras y advertencias de Jake, fueron interrumpidas por un curioso olor a quemado que venía de detrás de ellos donde se encontraban los gemelos Rogers, corriendo no solo porque la alarma había sido dada, si nos por las ubres de fuego que habían dejado escapar por los nervios y la tensión del momento.
– Hablando de incendios... – murmuró Jake observando como la I.A se encargaba del pequeño incendio y finalmente, todos corrían hacia el área de seguridad y refugio, al cual se accedía abriendo una pequeña trampilla en el suelo que únicamente se descubría tecleando el código correcto y entonces, al abrirse, el pasadizo daba lugar a un largo conducto que te llevaba hacia el área de seguridad situada en el subsuelo submarino, ya que el edificio estaba construido sobre una isla artificial.
"Llanto final, tan estremecido que hace pensar, como hemos vivido. Un castigo cruel nos recordará que solo estamos de paso. Lágrimas sin futuro, lágrimas de cristal, se nos acaba el mundo."
Helicarrier de SHIELD, 5h para Rusia.
El silencio se hizo entre Vengadores y Little Avengers, que, con desesperación bien fingida se miraban entre si, escuchando las interferencias de las pantallas y monitores que rodeaban el Helicarrier dónde viajaban. Pronto, esas interferencias y neblina desapareció, dando lugar a una desquiciante risa que se clavaba en sus cabezas como si se tratase de punzantes agujas en llamas que perforaban sus entrañas, hasta que la voz, comenzó a tomar forma tanto en sonido como en imagen de alguien muy conocido... Cráneo Rojo, rodeado de sus agentes asesinos de HYDRA, se mostraba ante ellos en los medios de comunicación.
- Vengadores... por fin estáis contemplando mi gran obra, mi toma de poder, ¿verdad? Todo lo que conocéis, el mundo, las personas que tanto queréis, acabaré con todo poco a poco hasta que supliquéis vosotros mismos que acabe con vuestra vida. - La voz hizo una breve pausa que dejó escuchar los murmullos de todos los presentes, las constantes quejas y el terror formar inquebrantables nudos en las gargantas – Esto no ha hecho más que empezar...ahora, todo cuanto conocéis me pertenece en su totalidad. Nadie, ningún ciudadano, niño, mujer o hombre, podrá dar un paso sin mi consentimiento, nadie con vida abandonará mi ciudad. - Sin duda era que, aquel ser estaba gozando con aquella situación y sobretodo, lo peor de todo aquello era que todos y cada uno de ellos, sabía que no bromeaba con respecto a aquella situación – Ahora, me pertenecéis a mi.
La imagen desapareció y también lo hizo la voz. Todos se miraron entre todos y la primera en levantarse de su lugar e ir directa en busca de su teléfono para llamar de inmediato, fue Andrea, necesitaba asegurarse de que Jake y sus hijos estaban a salvo de aquella bestia. Todo el equipo de SHIELD se había puesto de inmediato a trabajar en recibir y enviar toda la información necesaria para saber que estaba ocurriendo realmente y como había ocurrido.
Toda la misión parecía derrumbarse por momentos con toda aquella situación y ante aquello, la impotencia de Stark crecía de forma considerable, que tecleaba códigos encriptados que enviaría a su padre y Jarvis para recibir cuanto antes noticias de ambos y de la Academia.
- Meiga, ¿Qué hacemos? Tú estás al cargo de esto. - Murmuró la voz de Dagon a las espaldas de la joven Stark, quien se cubrió el rostro con ambas manos, dejando escapar un cargado suspiro de sus labios, pura frustración.
- Tenéis que volver a Nueva York, tenemos que asegurarnos de que todos están bien. Yo me encargaré de Steve, puedo con ello... – Mientras hablaba, continuó tecleando con rapidez, sin embargo toda su concentración ya no estaba en aquella misión.
- No vamos a dejarte sola en esto. Primero traeremos de vuelta a Steve y más tarde pensaremos en Nueva York... no hemos dejado la ciudad sola, y no vamos a separarnos, somos un equipo. - Insistió Alex desde su posición, observando por una de las ventanas como el temporal, como los cielos, comenzaban a tomar un color negro violento, como las espesas nubes amenazaban con descargar una fuerte tormenta. El viento soplaba con fuerza bruta y los cielos parecían rugir de rabia y desesperación.
- Se avecina una tormenta, debemos llevar cuidado – Comento mientras miraba el panel digital, uno de los tantos agentes de SHIELD que se encargaban del buen funcionamiento del transporte que estaban utilizando. - Sin embargo no detecto muestra alguna de la tormenta es como si se tratara de...
- Como si se tratara de magia... – Afirmó Magni mientras se situaba al lado de Alex, observando también los ennegrecidos y tormentosos cielos. El hijo de Thor, el nuevo heredero al trono, observaba con gesto serio y congestionado toda aquel temporal mientras apretaba sus manos contra el cristal – Alguien es Asgard debe estar furioso...
El silencio se hizo entre los presentes vengadores, quienes se miraron en silencio durante unos segundos.
- Thorson, ¿insinúas que...? – Sin embargo, las palabras de Bobbie fueron interrumpidas de nuevo por la voz de Magni, quien siguió con la vista fija en los cielos.
- Que mi padre Thor, dios del trueno, rey legítimo de Asgard después de Odín, padre de todos, ha sido enviado desde el mismo Valhalla con la misión de proteger al reino de Midgard y su habitantes. Su ira es la que ahora ruge en los cielos, nos esta advirtiendo... Hela debe de haber devuelto a mi padre su vida...
Capitulo 3 (Parte 2) – Siempre al servicio de la familia Stark.
"Que tengan claro en sus mentes que yo jamás me rendí. Estoy perdiendo el sentido, ya casi no puedo ver: Muerte espera un momento, que ellos me encuentren en pie. En pie y desafiante, como yo siempre vivi"
Los disturbios seguían en las calles de Manhattan mientras que ya entonces, sendos edificios se encontraban completamente destrozados o en llamas, ruinas causadas por la magia y diversión de Loki, aliado en aquella guerra de Cráneo Rojo.
No obstante, Jarvis continuaba su nerviosa conducción mientras intentaba poner en funcionamiento su dispositivo de contacto y así poder hablar con Jake y asegurarse de que ya todos se encontraban en el área de seguridad de la Academia, sin embargo, la comunicación, comunicaba y Wilson no daba señal alguna.
Todo aquello resultaba inquietante, y el no poder haber acompañado a Tony, enervaba al fiel mayordomo de la familia Stark que, durante tantos años había estado allí, en pie de cañón, viviendo cada situación por peligrosa que fuera y, ahora, sin embargo, todo cuanto hacía era conducir un audi negro con matricula "STARK" para asegurarse del estado del resto de Vengadores.
Sin embargo, algo estaba a punto de ocurrir ... algo que nadie más esperaba que fuera a ocurrir.
Aún pendiente de conseguir entrar en contacto con Jake, Jarvis conducía tan rápido como le era posible, esquivando a las personas que circulaban por medio de los coches, al igual que evitando los atascos en las calles claves de la ciudad. Entonces, ocurrió de golpe.
Incontables balas comenzaron a impactar contra la luna del automóvil, lo que provocó que Jarvis diera un brusco volantazo. Fijo su vista por el espejo retrovisor, observando como era perseguido por un auto condecorado con la señal de HYDRA y conducido por agentes de la misma organización. Fue cuestión de segundos que aquello se convirtiera en una persecución en toda regla, y aunque todavía las balas no habían conseguido romper el cristal trasero, este comenzaba a resquebrajarse por momentos hasta que no aguantó más y se hizo añicos.
El mayordomo y fiel amigo de Stark, escondió la cabeza entre sus brazos y el volante, aunque sin mucho resultado para evitar el choque. Agentes de HYDRA se habían lanzado contra el coche y ahora impedían la visión de Jarvis hacia la carretera. Fuertes golpes rompieron el cristal que salpicó en todo el rostro del conductor que había perdido el control del auto.
Sin pensarlo dos veces, abrió la puerta de una patada y saltó del auto en marcha, dejando que este impactase contra varios contenedores y después girase sobre si mismo y explotar.
Ya fuera del auto, Jarvis cuanta opción contempló fue correr, unirse a los disturbios, pero armado por la pistola que guardaba en el bolsillo interior de su chaqueta. Y aunque la utilizó, aunque disparó hasta agotar su munición, no fue suficiente y pronto se vio entrometido en una pelea cuerpo a cuerpo contra varios agentes de HYDRA. Aún así, alguien más allí iba a encontrarse cara a cara con el mayordomo cuando un furgón negro de cristales tintados se detuvo en la calle y un hombre, con rostro cubierto, armado y con un brazo completamente metálico, tomó por completo las calles, en contra de todos los ciudadanos y unido a HYDRA.
Se movía rápido, casi como un fantásma y su fuerza era bruta y sorprendente y cada vez que hablaba a través de su comunicador, lo hacía en un fluido ruso.
Mientras tanto, en el centro de la pelea, los golpes volaban en todas las direcciones, algunos eran esquivados y otro tantos más desagradables, eran recibidos hasta que de golpe, todo para Jarvis se volvió negro y cayó contra el suelo. Había sido golpeado en la cabeza desde atrás.
El hombre enmascarado, el soldado, pues eso era lo que parecía ya que seguía unas órdenes exactas, observó al mayordomo tendido en el suelo y le propino, sin pensarlo, sendos disparos en zonas claves que dejarían a Jarvis desangrándose en el suelo y completamente abrazado por la muerte... aquel, había sido el final. Pero siempre firme y leal, al servicio de la familia Stark. De su familia.
We can be heroes, just for one day...
"Don't sing your last lullaby..."
Academia Little Avengers - Zona de seguridad 22:14 p.m
¿Había miedo entre los presentes? seguramente, sobretodo entre los más pequeños, y entre los jovenes conscientes de lo que realmente ocurría en su mundo en esos momentos.
Jake se había marchado, había recibido el aviso sobre la muerte de Jarvis, y únicamente dando explicaciones a Fiona y los gemelos Rogers, que en ese lugar seguramente eran los únicos que debían de conocer aquella noticia, se había marchado.
Por otro lado, acurrucados en la misma cama, estaban los tres niños, que aunque tenían hambre, se veían incapaces de probar un solo bocado, y aunque tenían sueño, se veían incapaces de dar una sola cabezada.
Annie permanecía abrazada a su hermano gemelo, quien a su vez, rodeaba entre sus brazos a Fiona, quien a la leve luz de una lámpara, jugaba a trazar imagenes con sus sombras.
- ¿Crees que volverán pronto? - susurró Annie a su hermano mientras se incorporaba suavemente a su lado, deshaciendo sus trenzas de sus rubios cabellos.
Joey, sin decir nada, alzó los hombros, perdido en sus propios pensamientos, pensamientos culpables de todas las pesadillas que tenía cada noche. Pesadillas en las que su madre, no regresaba nunca y aquello, sinceramente le aterraba por completo, no volver a verla jamás...
Al no recibir respuesta alguna, Annie volvió a acurrucarse entre los brazos de su hermano y cerró los ojos, dejando que varias lagrimas amargas, bañaran su rostro, pero en completo silencio. En completo silencio, Annie, estalló. La muerte de Jarvis, la ausencia de su familia, el peligro que recorría las calles de su ciudad y el miedo que abrazaba al mundo... aquello era demasiado para una niña de once años.
Y así, pasaron los minutos, largos minutos que parecieron horas hasta que, el completo silencio, fue roto cuando el teléfono de Joey comenzó a sonar y en la pantalla de inicio, se mostraba una imagen de Meiga, acompañada del nombre de "mami llamando". Rápidamente, Joey descolgó el teléfono, activando en este el manos libres, para que Annie pudiera escuchar la voz de su madre.
- ¡Mamá! ¡Mamá! ¿estáis... estáis bien? - preguntó Joey de inmediato, mas sus palabras, no recibieron respuesta y por el contrario, cuanto se escuchó, fue la voz de Meiga, rota por un amargo llanto. Se escuchaba perfectamente como sorbía por la nariz y como lloraba.
- ¿Tia Mei?.. - preguntó Fiona, mirando el teléfono con curiosidad y frunciendo el ceño.
Sin embargo, aquellas cuestiones, fueron cortadas por un "Shhh" que indicaba a los pequeños que guardaran silencio, y aunque ella seguía llorando, entonó una conocida melodía...
"Dancing bear, painted wings,
Things I almost remember,
and a song someone sings,
Once upon a december...
(...)
Far away, long ago,
glowing dim as an ember,
thing my heart used to know,
Once upon a december..."
Entre lágrimas, Meiga entonó aquella conocida melodía que había sumido a Annie y Fiona en el sueño, aunque Joey temblaba y lloraba sosteniendo el teléfono entre sus manos. Miedo, el miedo recorría sus venas, miedo a no volver a escuchar esa canción, miedo a no volver a verla... era un niño, un niño que necesitaba a su madre a su lado.
- Promete que cuidarás de Annie, Joseph.. pequeño.
- Te lo prometo...
CONTINUARÁ
