Disclamier: Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Este es un TWO SHOT que está participando del concurso New Year´s Elite Contest organizado por el grupo Élite Fanfiction ( facebook groups / elite . fanfiction / ) y su autor será revelado una vez terminadas las votaciones del mismo.

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La rutina

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Summary

Bella estaba cansada de su monótona vida, la rutina la estaba agobiando poco a poco, pero la vida le tenía preparado un cambio que no se esperaba. ¿Puede una sola noche cambiar tu vida para siempre?

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Capítulo 2

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No lo vuelve a ver hasta el día de Nochevieja, 31 de diciembre, este día tiene turno de mañana para poder pasar la noche con su familia, ya que trabajó todo el día de Navidad. Cuando sale del trabajo ahí está él, tan imponente como siempre, está vestido con un traje gris de tres piezas, con un abrigo negro largo abierto, al igual que la chaqueta del traje, con una camisa blanca con ojales azules del mismo tono que la corbata, el chaleco cerrado a juego con el resto de su atuendo; está recargado en el Maserati, en esa postura tan sexy que recuerda, con las piernas extendidas y cruzadas en los tobillos, solo que ahora tiene los brazos cruzados en el pecho, lo que hace que los músculos de los brazos se le marquen, su cabello desordenado por el viento, increíblemente sexy.

Es una vista estupenda, se preguntaqué hace ahí, sabe que la espera, pero no logra comprender por qué. Él es un hombre guapo y rico, por qué la vuelve a buscar, sabe que la vez anterior no tenía otra opción, que estaba un poco bebido, lo comprendió después de mucho pensarlo y no volver a verlo, ella también sabe que es guapa, sin embargo nunca pensó que sería el tipo de un hombre así, que claramente puede tener a quien desee.

No es muy alta, pero su cuerpo está bien formado, su pecho es más grande de lo normal para una chica que mide un metro sesenta y ocho, y aunque come de todo no engorda demasiado, así que es menudacon su figura redondeada en los lugares correctos, su rostro no aparenta su edad, sino algunos años menos, pero mantiene un rictus serio que la hace parecer amargada, y sus ojos de color marrón son de lo más común. No obstante él ahora está ahí de pie, mirándola fijamente, le hace una señal para que se acerque y espera, ella toma un par de respiraciones profundas y se le acerca.

—Hola —dice vacilante.

—Hola, preciosa, llevo esperándote un rato.

—¿Para? —pregunta indiferente, pero por dentro su corazón se está por salir de su pecho.

Él no responde su pregunta.

—Ven, tenemos que hablar.—Ella mira su coche—. Déjalo ahí, luego lo recogeremos o mandaré a alguien por él, no te preocupes.

—No me puedo tardar, tengo cena con mi familia, es Nochevieja —aclara, como si él no lo supiera. Ella sube al coche que la lleva a las afueras, a una gran casa de estilo moderno.

Van todo el camino callados y cuando entran en esa gran casa se sorprende de lo hermosa que es, nunca ha tenido la oportunidad de estar en un sitio así. En cuanto acceden, Edward le sujeta de la mano y la arrastra hacia sí, le devora la boca y Bella solo tarda unos segundos en responder con el mismo ardor el beso.

—Te extrañé, pequeña, no he dejado de pensar en ti, ¿qué coño me has hecho, nena?—dice, volviendo a arremeter contra sus labios.

—Yo tampoco dejo de pensar en lo que sucedió.

Se siguen besando hasta llegar a una habitación que da al jardín, la casa es diáfana y decorada estilo minimalista en tonalidades blanco, negro y gris, de esta manera les es más fácil desplazarse. Cuando ingresan a la habitación, Edward se separa, la mira durante unos largos minutos que ponen nerviosa a Bella y luego se decide a hablar, le explica que al día siguiente volverá a Suecia, que quiere pasar su última noche en Londres, que es también la última noche del año, con ella, lo han invitado a varias fiestas, pero declinó todas las invitaciones, solo desea estar con ella, que no pretende que se sienta utilizada, sin embargo la desea y desde que la probó ha tenido que resistirse en demasiadas ocasiones para no volver a ella, hasta que no pudo aguantar más la tentacióny, sabiendo que quizás no la volvería a ver, la fue a buscar. También le cuenta que en un mes más se casará con su novia de siempre, que la ama, pero no consigue sacarla a ella de su cabeza.

Bella lo sabe, sabe que él está siendo sincero, le da la opción de irse porque no puede ofrecerle más que esta última noche. Lo piensa un momento y decide que desea volver a salir de la rutina que se ha vuelto a instaurar en su vida hace unas semanas, es su decisión, no está obligada a nada y la verdad lo quiere, añora sentirse viva de nuevo. Acepta su propuesta de una noche de pasión. Llama a casa de sus padres para informar que no irá, su madre empieza a replicar enfadada, con los susurros furiosos de su padre al fondo, también escucha la voz de sus hermanos y cuñadas, además del lloriqueo de su sobrina, es una algarabía, ya están preparados para celebrar la última noche del año, así que cuelga rápidamente para no tener que dar explicaciones, ya las daría mañana, ahora solo desea vivir el aquí y el ahora.

En cuanto Bella acepta, la besa y empieza a deshacerse de su ropa, cuando la tiene solo con su braguita de algodón blanco, la guía hacia el baño, la bañera está preparada, Edward lo ha organizado todo mientras ella hablaba con su familia. Isabella no comprende lo que quiere, así que se le queda mirando.

—Quiero que nos bañemos juntos —dice como si fuese lo más normal del mundo.

—¿Y eso no se hace después de... ya sabes de... eso? —pregunta sonriendo. Edward alza una ceja invitándola a terminar la frase, sus mejillas se colorean y él sonríe, ¿cómo es posible que la tenga casi desnuda en su baño y se ruborice por decir una palabra?, ni que sea un tabú decir follar. Se queda callado esperando por ella, Bella suspira y continúa—: Él baño no va después de transpirar, de follar —termina.

—Sí, pero hoy he tenido un día estresante cerrando negocios y organizando todo por mi viaje, ya que no voy a volver en un largo tiempo.—Bella hace una mueca de desagrado al escuchar esto, él acerca sus labios a los de ella y la besa suavemente, luego se separa y continúa—: Deseaba un baño relajante contigo a mi lado, luego que cenáramos juntos, para cuando esté más relajado dedicarte toda la atención que mereces y no algo apresurado. —Le sonríe mientras se desnuda.

Cuando se desnuda está a media asta, la mira, sonríe y la invita a entrar en la bañera con él, Isabella se despoja de sus bragas y entra con él. Lo lava con la esponja y hasta le hace un masaje en los hombros y el cuero cabelludo, se está comportando como sus cuñadas,está siendo complaciente, pero en ese instante no puede importarle menos que estar así con él.

Cuando salen del baño Bella no sabe qué pensar, él no ha dado señales de desearla de nuevo como le dijo cuando llegaron a su casa, se siente insegura y más con la intimidad que se hacreado entre ellos, esto ya no es un polvo rápido con un desconocido, esto es disfrutar de la presencia del otro. Al salir del baño se secan sin separar la mirada del otro en el espejo, él la besa y la lleva directo a su cama, esahí cuando la castaña nota por fin la evidencia de su excitación y suspira aliviada de que todavía la desee.

Edward había planeado una velada distinta, quiere estar con ella no solo sexualmente, quiere saber el porqué la desea de esta manera y por qué no deja de pensar en ella si está a puertas de casarse; sin embargo al verla desnuda frente al espejo, ver cómo se lo comía con los ojos, además de sentir su cuerpo mientas estaban en la bañera, el modo en que lo trató y tocó, su cuerpo no puede aguantar más la tensión, el baño era en teoría para relajarse y lo estuvo durante unos minutos cuando ella lo masajeó, no obstante sentir su cuerpo desnudo y el modo en que lo tocó, lo mantuvo en tensión el resto del baño.

Ya en su cama la besa, chupa y lame en todas partes, y por fin ella lo puede contemplar en toda su gloria, es un hombre formidable, tiene el cuerpo finamente esculpido, nada exagerado, le toca el abdomen con las yemas de los dedos, desciende hasta llegar a su pene, lo mira, es grande, ahora entiende el dolor inicial y el posterior durante un día completo cada vez que se sentaba, aunque es un dolor que le gusta y está dispuesta a recibirlo siempre que pueda; esa noche lo había notado y sentido grande en su boca, pero verlo a plena luz es otra cosa, quiere volver a sentirlo en su boca, así que se agacha y lo chupa. ¡Qué delicia es tenerlo de nuevo de esta forma! Edward siente que su cabeza le da vueltas, esta mujer lo vuelve loco, no logra comprenderlo, ama a su prometida, nunca le había sido infiel hasta conocer a esta chica, por ella ha faltado a su novia de toda la vida, aunque sabe que ella no esla culpable, nunca se le insinuó ni nada por el estilo, todo lo hahecho él, no logra controlarse con ella, la desea más que a ninguna mujer y lo que han vivido hasta ahora, no lo vivió con nadie, ella lo enciende y se siente vivo.

Si sigue de ese modo no logrará hacer todo lo que quiere con ella, así que la hace parar en cuanto ella lo saca de su boca. La acuesta en la cama, abre sus piernas, aspira su olor y con sus pulgares abre sus pliegues y se deleita viéndola; le pasa la lengua de arriba abajo, le gusta lo húmeda que está, le parece delicioso su coño, así que empieza a chupar su clítoris con entusiasmo, lamiendo desde su coño y más abajo. Nunca le han besado el ano y es la sensación más maravillosa que puede imaginar, sentir como su lengua juega con su roseta la vuelve loca. Él abarca toda su zona íntima con su boca, ingresa dos de sus dedos en su coño, abriéndolo mientras chupa su clítoris, sigue haciéndolo hasta que no puede más y lo muerde ligeramente, con sus dedos entrando y saliendo rápidamente de ella.

Bella no puede aguantar más y se corre en su boca, apretando los dedos de Edward que aún estánen su interior, el cobrizo chupa todos sus jugos y disfruta de su sabor. En cuanto baja de su nube, la chica lo mira y tira de él para besarlo y saborearse en su boca. A Edward no le da tiempo a reaccionar cuando Bella le da vuelta terminando encima de él, levanta un poco las caderas y alinea su erección en su entrada, ambos jadean al sentir sus partes íntimas rozarse. Ella lo mira fijamente a los ojos y se empala a sí misma lentamente con su endurecido miembro, ambos gimen al unísono, es maravillo, es lo que llevan deseando desde hace días, semanas, y llevan una hora postergando, aun así la espera valió la pena, el desear algo tanto y esperar el momento justo en que lo conseguirás, es simplemente excitante. Empieza a montarlo con brío, cualquiera que la viese pensaría que es una excelente amazonas y no que pocas veces ha realizado ese acto. Edward no puede dejar de deleitarse con esos pechos saltando en su cara, los lleva a sus labios mordiendo sus pezones sin hacerles daño, pero dejándolos extremadamente sensibles, otra imagen que no podrá sacar de su retina. Levantándose hasta quedar sentado, la agarra de la nuca y la besa,necesita hacer algo más, así que lleva su mano hacia arriba y tira del moño en el que tiene recogido su cabello para no mojarlo, deshaciéndolo y dejando que su cabello caiga en cascada por su espalda y pecho, se echa hacia atrás, ahora sí es la vista que quiere recordar para siempre.

—Dime que no me olvidarás, nena, dime que recordarás este momento como lo recordaré yo, prométemelo, nena —dice jadeando Edward, queriendo que ella lo recuerde como está seguro lo hará él, sabe que nunca olvidaráa esta mujer que lo enciende de esta manera. Nunca le hubiera sido infiel a Irina, su chica desde hace casi una década, sin embargo desde que la vio la deseó y fantaseó con ella, cosa que tampoco hahecho con otras mujeres, y lo peor es que ella no hahecho nada para conseguirlo, ha conocido mujeres que se le ofrecían y nunca sintió la tentación como con ella.

—Te lo prometo, esta es la mejor experiencia de mi vida, nunca te olvidaré.

Él vuelve a devorar sus labios, complacido con su respuesta.

—Eres la única mujer que me pone de esta manera y creo que no voy a olvidar las noches que pasé contigo nunca —dice, cada palabra acentuada con una estocada fuerte, incluso se puede decir dolorosa, pero necesita que ella se sienta igual que él.

Bella no deja de montar arriba y abajo, es un deleite sentirlo en su interior, pero necesita más, Edward sabe lo que ella necesita, así que lleva su mano a la unión de sus cuerpos y le frotael clítoris, dándole tironcitos alternativamente que la llevan al éxtasis. No puede moverse después de ese genial orgasmo, por lo cual el cobrizo se da la vuelta, dejándola a ella debajo de él y sigue arremetiendo, sabe que si continúa ella se volverá a correr y lo desea de esa manera, sin dar tregua, sigue embistiendo contra su centro, pocosminutos después Bella consigue otro orgasmo, no tan fuerte como el anterior, pero igual de placentero. Edward no puede aguantar más y se corre en ella con un rugido que parece el de un león.

Los minutos pasan con Edward aún en su interior, mientras acaricia su ano le dice que la quiere poseer por ahí, ella tiene miedo, sin embargo acepta, ese hombre le ha dado un placer que no imaginaba ni en sus mejores fantasías, así que, ¿por qué no?

Luego de unos minutos él le da la vuelta y empieza a trabajar en su roseta, la acaricia y lubrica con la lengua, la dilata durante un rato, acariciando todas sus zonas erógenashasta que Isabella no puede soportar más tanta tortura, le pellizca los pezones, juega con su clítoris, besa su cuello y le pasa la mano por la espina dorsal, mientras que con su otra mano pone su ano a punto, se regocija en ser el primer hombre que la tiene por ahí, poco a poco sustituye sus dedos por la cabeza desu pene, y entra lentamente. Bella se tensiona, pero Edward poco a poco la relaja de nuevo, es doloroso y recuerda su primera vez, solo que ahora él se encarga de hacerla disfrutar, llevando su mano a su entrada y deleitándose con su humedad, es una sensación extraña, sin embargo Isabella no puede negar que placentera después de pasada la penetración, su ritmo es casi infernal después de unos momentos, hasta que ambos llegan a la cima.

Después de que Edward sale de ella no deja que se mueva, pocos minutos después aparece con una toalla húmeda, helada, la limpia y eso ayuda un poco al escozor que aún siente. Él es amable y bueno, le trae la cena a la cama donde la comparten en silencio, solo interrumpido por suspiros de Bella cada vez que prueba algo nuevo. El hombre sonríe al verla degustar todo, pasó el día anterior planeando esta velada con ayuda de su asistente del hogar, la mujer no tenía ni idea de lo que él se proponía, solo seguía sus órdenes, no obstante le gustó que no pasara solo el fin de año.

Edward no tenía intención de hacer una cena romántica ni nada por el estilo, solo deseaba pasar un buen rato con esta deliciosa mujer. Sonríe al ver como ella disfruta del chocolate blanco fundido, hasta que Bella es consciente de los ruiditos que está haciendo, intenta alejar la mirada de él y de repente ve cuatro maletas grandes alineadas junto a la puerta, no las ha notado antes, y por dentro algo se le rompe, no está enamorada, eso está claro, pero no puede evitar ilusionarse con él aunque sabe que la historia no acabará como en uno de sus libros. El verlas maletas hace que todo sea real, su partida está próxima y la hace sentir sola de nuevo.

Edward sigue la dirección de su mirada y se da cuenta lo que está viendo, entonces decide hacerla olvidar todo lo demás que no sea ellos dos y esta noche, su última noche en Londres, su última noche con ella, la última noche del año.

—Y dime, Bella, ¿cuáles son tus metas para el siguiente año? —pregunta para distraerla.

—No tengo —contesta sinceramente.

—¿Algo querrás hacer?

—No.

—¿De verdad? Sabes, Bella —le dice en tono de confidencia, se acerca a su oído y susurra—: las ilusiones desaparecen cuando dejas de soñar, nunca permitas que suceda y lucha por lo que de verdad quieres.

Bella lo mira y recuerda que dentro de tres días tiene un casting para el teatro, le avergüenza decirlo, sin embargo se arma de valor y se lo cuenta, igual no se volverán a ver y no importa si le parece ridícula la idea.

Nada más lejos de la realidad, Edward la anima a conseguir su sueño, ella no pregunta por él, ya lo sabe: formar una familia con su prometida prontamente esposa, y él agradece no tener que hablar de Irina, porque le duele dañarla, sin embargo no se arrepiente de nada de lo sucedido con Bella.

Pasan toda la noche follando, disfrutando de sus cuerpos, sabiendo que no habrá más oportunidad y deben aprovechar al máximo esta ocasión. Cuando los fuegos artificiales iluminan el cielo de Londres y las campanas del Big Ben llenan sus oídos, ambos están entrelazados, unidos í cobrizo está enterrado profundamente en ella, en esta posición, él estira su mano hacia una bandeja con uvas blancas que está al lado de la cama, ella se había preguntado antes para que serían, no tarda mucho tiempo en descubrirlo. Edward le explica que vivió durante unos años en España y ahí es una tradición comer doce uvas el último día del año, una por cada campanada, y pedir un deseo, él asegura que se cumplen, no le cree, aun así ella sonríe y decide seguirle la corriente. El hombre agarra las uvas y va introduciendo una a una en su boca y en la de Bella, acompañándolas con un ligero pico cada vez que comen una, a la chica no le da tiempo a ingerirlas tan rápido, pero hace su mejor esfuerzo, come una con cada campanada e intenta pensar en un deseo distinto cada vez, pero a su cabeza solo llega uno que se repite con cada una ingerida: «Por favor déjame salir de mi rutina, quiero que mi vida cambie y no volver a consumirme en la amargura de la soledad»,hasta que llega a la última campanada y con ésta la última uva, y vuelve a pedir el mismo deseo con más fervor esta vez, quiere creer que esto es posible, lo anhela, lo necesita. Acompañando ala última uva, el cobrizo baja sus labios sobre los de ellay se besandeseándose un feliz Año Nuevo, saborean sus lenguas y Edward vuelve a moverse en su interior en un vaivén lento, sin embargo no menos apasionado, llegando de esta forma hasta la cumbre del placer. No beben champagne, no es necesario, están bebiendo de los labios del otro y eso es más delicioso que cualquier Moët& teléfonos móviles no suenan, tampoco el de la casa, ambos han sido previsores en no dejar que nadie rompa su burbuja,aunque al día siguiente tendrán que dar infinidad de explicaciones.

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Al otro día se duchan juntos y él la lleva de vuelta a la gasolinera para que recoja su coche.

—Créeme, Bella, este ha sido el mejor fin de año de mi vida.—Se acerca y deja un beso ligero en sus labios.

—Ha sido la experiencia más excitante e increíble de la mía, Edward.—Lo agarra del cuello y cuando está muy cerca susurra sobre sus labios—: Feliz Año Nuevo, Edward.—Y lo besa con una pasión inusitada, sabiendo que probablemente este es su último beso.

Se besan y se dicen un hasta pronto, o al menos eso esperan ambos.

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Casi un mes después de su despedida, a finales de enero, Bella se enterapor Internet que Edward se ha casado el día anterior, sabía que iba a pasar, pero aun así se le estruja el corazón al saber que él sigue con su vida muy lejos y que ella no podrá volver a tenerlo. Siempre googlea su nombre para saber de él, de ese modo se entera y ve las fotos de su boda que fueron publicadas por los tabloides suecos. Le desea que sea feliz. En el fondo de su corazón algo le dice que lo volverá a ver.

Justo tres días después se levanta como lo hace siempre, con la misma rutina, es alucinante cómo poco a poco todo vuelve a ser como antes, y ella volvía a instaurarse en esa rutina que la estaba consumiendo en el pasado. Aún no tiene noticias del teatro, seguro no la aceptan, pero en los días siguientes a la celebración de Año Nuevo aún seguía eufórica, por lo que acudió al casting donde le dijeron que ya la llamarían, y ahora sigue esperando un cambio en su aburrida y triste vida. Sin embargo ese día cuando se ve en el espejo, se da cuenta de algo, tiene dos semanas de retraso, así que se dirige a la farmacia, compra una prueba de embarazo, la realiza y espera, cuando ve el resultado algo en su interior se alegra, dos rayitas, está embarazada.

¿Puede ser posible? Ella se cuida, aunque no es sexualmente activa toma la píldora para controlar su periodo, ahora eso no le importa, es feliz con lo que ve. ¿Se ha cumplido su deseo de Año Nuevo? Al parecer sí, y eso la hace sentir bien, por fin un cambio en su vida.

Al siguiente día la llaman del teatro, informa de su situación, pensando en la oportunidad perdida, pero la verdad es que le importa muy poco, ella ya tiene un motivo para ser feliz y cambiar su vida, es un shock cuando no les importa su estado y la contratan para un papel secundario.

Antes de dar la noticia de su embarazo en su casa, se imagina que todos estarán en su contra y tendrá que aguantar sus juicios de moral, sin embargo se sorprende al ver que todos la apoyan, y cómo su padre—al que más temía— la abraza diciendo que se alegra de que ya no esté sola. Es una gran alegría para todos, en especial para ella, nunca se plantea no continuar con su embarazo, este es un cambio en su vida, en su rutina, es un cambio definitivo en su vida, un cambio para siempre.

Ve cómo su cuerpo cambia a medida que avanza su embarazo, cómo la vida en su interior crece logrando que todo en su vida cambie, y cómo esa rutina que la estaba consumiendo poco a poco hace apenas unos meses atrás se desvanece y se convierte en vida. Se ríe de la ironía, Edward quería que le prometiera que no lo olvidaría, cuando no era necesario, ella sabía que nunca lo conseguiría y ahora con su bebé en camino será imposible olvidarlo.

Su rutina cambió, definitivamente se alteró, pero nunca se arrepentirá de esa modificación, ahora siente amor, sabe lo que es de verdad sentir amor, el amor que alberga por su pequeño. Continúa en el teatro, algo que también llena de ilusión su vida, ahora hace algo que de verdad le gusta, no es famosa ni nada, solo disfruta de subir e interpretar, además su sueldo es muy bueno, puede pasar el día con su pequeño y en las noches lo deja en casa de sus padres para ir a trabajar. Su vida cada vez le parece más satisfactoria, claro está,que con sacrificios, como todos, pero no se arrepiente de nada, ahora casi siempre tiene una sonrisa pintada en su cara, dedicada mayormente al pequeño que llegó a su vida para alegrarla y darle sentido.

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Han pasado tres años desde la última vez que lo vio, están en una feria del automóvil al sur de Francia. Su padre, ya jubilado, la invitó a ella y a su pequeño Anthony a unas vacaciones improvisadas de fin de año, donde irían solo los cuatro: ellos dos y sus padres. Para sus progenitores Anthony es el nieto más querido, saben que necesita más cariño ya que él no tiene el apoyo ni el cariño de su padre, ni abuelos paternos o ningún otro familiar, solo ellos; así que todos sus planes se hacen en torno a su hija y su nieto. Su padre no sabe si golpear al hombre que embarazó a su hija y la abandonó, o darle las gracias por devolverle la alegría perdida.

Está hablandocon su madre cuando a lo lejos ve un coche que le parece conocido, su padre —con Anthony en brazos— habla con el dueño del coche junto a éste, cuando él se vuelve se da cuenta de que ella conoce muy bien a ese hombre y en el fondo se regocija, siempre supo que alguna vez lo volvería a ver. Él habla con su padre y le hace carantoñas a su nene que intenta agarrar sus gafas de sol, en ese momento su padre se vuelve y las señala.

En el instante en que Edward pone sus ojos en ella puede leer muchas cosas: sorpresa, alegría, pero sobre todo deseo y la promesa de cumplir todas sus fantasías. Ella recuerda su frase, esa que nunca olvidará y que la ha movido durante estos años:"Las ilusiones desaparecen cuando dejas de soñar, nunca permitas que suceda y lucha por lo que de verdad quieres".

Se acerca, teniendo en cuenta sus propias palabras, y sonríe.

—Feliz Año Nuevo, Edward —le desea, acercándose a darle un beso en la mejilla con una chispa de dulzura y con la complicidad de los amantes grabada en sus ojos, bajo la mirada interrogante de sus padres.

Y pensar que hace unos años ella odiaba esta época del año, ahora solo le trae buenos recuerdos. En una fecha como esta su hijo fue concebido, también su niño caminó por primera vez en esta época del año y ahora la vida la vuelve a sorprender reuniéndola con él. Con la diferencia que ahora ella sabe exactamente lo que quiere, e intentará no dejarlo escapar.

Edward está impactado por la agradable sorpresa de volver a ver a esta hermosa mujer que no se parece en nada a la de unos años atrás, ahora se la ve fuerte, decidida, alegre y más sexy que nunca. Devuelve el saludo en un susurro, desvía la mirada a sus padres, después mira a su hijo, luego a ella de nuevo y lo comprende todo, ahora tienen muchas cosas que hablar y que sentir. Este año nuevo traería sin dudas muchos cambios a su vida, pero eso es otra historia...

"Si piensas que la aventura es peligrosa, prueba la rutina, es mortal"

Paulo Coelho.