Cuando éramos niños que alegría, jugando a la guerra noche y día, verte llegar, reír y en tus ojos algo nuevo descubrir.
Tus besos decían que eras mía, y un gato me hacía compañía.
Desde que te fuiste ya no sé porque esta ciudad es más triste yo no sé.
EL DESTINO SIEMPRE ME LLEVA A TI
CAPITULO # 5
Por. Tatita Andrew.
Después de esa noche maravillosa que pasaron juntos, Albert no había vuelto a ver a Candy, la busco en la escuela pero ella no había asistido a clases, todos murmuraban que su padre la tenía encerrada y no la dejaba salir a ningún lado.
Y pocas semanas después su peor pesadilla se hizo realidad Candy se había ido de la ciudad, no quedaba nada de ella, solo la casa vacía donde había vivido con su padres, hizo lo posible por saber de ella, con amigos o familiares pero nadie daba razón de ellos es como si la tierra se los hubiera tragado, nunca imagino que la noche más hermosa de su vida hubiera sido la última que la tendría entre sus brazos, si tan solo hubiera sospechado algo, o habría sido más inteligente esa noche hubieran huido juntos para que nadie pudiera separarlos, pero al ponerse a pensar que futuro hubieran podido tener, que le podía ofrecer de amor no se vive, y a los pocos días, se encontraría con la necesidad de comer, de vestirse de obtener dinero para sobrevivir.
Volviendo al presente habían pasado ya muchos años desde aquella vez pero el dolor estaba latente como si hubiera ocurrido la noche anterior, sentado en la banca del parque mirando a su único amor Candy de lejos, se preguntaba porque el destino siempre se la ponía en el camino una y otra vez, será que estaban unidos por lazos invisibles que se empeñaban en que estuvieran juntos.
Se quitó aquellos pensamientos de la cabeza, era mucho tiempo el que había transcurrido 11 años para ser exactos, las personas cambian, tal vez y su Candy ya se habría casado no lo dudaba pues una mujer tan hermosa y buena como ella, debe tener miles de pretendientes, tal vez solo él seguía viviendo en el pasado y añorando por un amor imposible.
Él había estudiado mucho y se había superado, por eso le daba gracias a la vida por haberle brindado la oportunidad de ser alguien mejor, su padre había sido contratado de nuevo en diferentes novelas, películas, y hasta en obras de teatro. Y Albert se había convertido en un empresario muy talentoso a pesar de sus 30 años, tenía algunas empresas, había invertido en la bolsa, y también tenía una compañía de televisión donde también su papá dirigía un programa, lo único que todavía no había encontrado es la felicidad, ha tenido decenas de novias, pero ninguna que le haya hecho latir el corazón como aquella rubia pecosa, que se iba acercando distraída mientras conversaba por el parque.
Estaba a pocos centímetros de él, el tiempo había hecho maravillas en ella, pues ahora era toda una mujer, de voluptuosas curvas, una cintura estrecha, unos senos bien proporcionados, su cabellera un poco más ordenada, con rizos que caían como en cascada por sus hombros, una blusa blanca, de hilo que llevaba metida entre la falda y una falda celeste que le llegaba hasta sus rodillas, se movía con gracia y elegancia, ni siquiera se había percatado de que era él quien estaba sentado allí pues iba conversando muy amenamente con una mujer mayor y con una chica joven.
Al pasar por mi lado ni miro hacia donde yo estaba pero sentado desde mi asiento le dije con voz firme.
-¡Hola Candy! Veo que ya no conoces a los viejos amigos.
Ella se volteó con elegancia y mientras me escudriñaba con su mirada me puse de pie, siempre he sido más alto que ella, y me fui acercando. Reconocí en su mirada una mezcla de alegría y de asombro mientras me preguntaba.
-¿Albert Andrew eres tú? ¿Cómo puedes estar aquí en New York?
-Sí Candy soy yo, pensé que no me reconocerías sin el cabello largo, sin mi moto y sin mi chaqueta de cuero.
Al ver que yo bromee con mi aspecto de mi juventud ella se rió y se acercó más a mí para darme un abrazo.
-Cómo no te voy a reconocer reconocería esos ojos azules entre miles de ellos.
Ese abrazo era de nostalgia, de alegría, de júbilo cuando te encuentras con alguien que ha sido importante para ti después de tanto tiempo, el olor a rosas estaba presente allí otra vez, tan cerca de mí, después de tantos años, podía tenerla así entre mis brazos nuevamente.
Nos separamos al escuchar una voz que decía
ujummm -¿y no me piensas presentar a tu amigo Candy?
Perdón mamá, y Annie les presento a un viejo amigo Albert Andrew.
-Mucho gusto Señora salude apretando su mano cómo era la costumbre ahora en nuestros tiempos. –Hola de nuevo Annie estas muy hermosa.
-Hola que gusto conocerlo joven -Candy me ha hablado mucho de usted.
-Espero que sean solo cosas buenas dije con sinceridad.
Y las tres damas echaron a reír.
-Mamá por favor que va a pensar Albert. Dijo Candy apenada.
-No te preocupes Candy me alegro que así sea y desde cuando vives aquí en New York.
Ella iba a responder cuando su madre les hizo acuerdo que tenían cosas pendientes para los preparativos de la boda.
Su corazón cayó al piso en mil pedazos, al escuchar esas palabras sería posible que su Candy, estuviera comprometida para casarse, que jugada del destino era esa encontrarla en esa enorme ciudad para comprobar que estaba a punto de casarse.
-Sí disculpa Albert, tenemos muchas cosas que hacer por aquí y por allá.
-No les quito más el tiempo espero y que te vaya bien Candy. Dije no pudiendo evitar mi tristeza.
-Espero volver a verte Albert, que te parece si vienes mañana por la tarde a mi casa, tenemos tanto de que hablar, toma aquí te apunto mi dirección dijo sacando un bolígrafo y escribiendo la dirección con su teléfono es una pequeña reunión y deseo que en verdad pudieras estar presente.
-Créeme Candy que no me lo perdería, por nada del mundo le dije albergando una esperanza, porque si me había invitado a su casa, y si quería volverme a ver tal vez es porque no se iba a casar, el alma me volvió al piso al escuchar esas palabras.
Se fue alejando poco a poco y vino a mi mente la última vez que la vi mientras ella iba caminando con dirección a su casa, como aquella vez ella se volteó para hacerme con la mano y dedicarme una sonrisa, era como si el tiempo no hubiera pasado entre nosotros, como si los sentimientos siguieran tan presentes como siempre.
-¡Candy! le grite ¿Cómo debo ir vestido a esa reunión?
-Solo van a venir un pequeño círculo de amigos, vente en ropa informal, para mí no hay ningún problema.
-Ok le dije mientras ella corrió a alcanzar a su madre y su hermana.
De allí me fui directo a la compañía de televisión, pues solo me había tomado un pequeño receso para descansar y como la televisora quedaba muy cerca a ese parque me dirigí allí, y que ni se diga que suerte había tenido, venir a encontrar allí a Candy quien había buscado por tanto tiempo, seguía hermosa igual que siempre pero algo en el brillo de su mirada había cambiado la notaba un poco más triste como si después que nos separamos, la vida le hubiera robado la sonrisa, la emoción por la vida, y a pesar del poco tiempo que la vio se notaba que había sufrido mucho.
-Candy ojala puedas volver a sonreír nuevamente.
Como yo era el director y ejecutivo principal apenas llegue, los productores, y todo el personal me hacían un sinnúmero de preguntas sobre decisiones que debía de tomar así eran diariamente los días en el trabajo, pero ahora no me importaba sabía que el día de mañana volvería a ver a mi princesa de ojos verdes.
Y siempre detrás de mí con una agenda se encontraba mi asistente Allys, era una muchacha de cabellos castaños y largos, una muy buena figura y ojos café claros, la verdad era bastante bonita, pero para Albert no había cabida para nadie más que para su amor de juventud, aunque él había notado varias veces que ella lo miraba profundamente y cuando pensaba que no la veía suspiraba, es más estaba al pendiente de cada una de las necesidades de Albert incluso más de las que debería cumplir una simple asistente, pero siempre la ha tratado con respeto no quiere que haya malas interpretaciones de que él quisiera algo más que una simple amistad, además la apreciaba y no quería que saliera lastimada.
Llego el gran día en la que iría a la casa de Candy estaba muy nervioso por varias razones, tenía miedo de descubrir que ella estuviera comprometida y que se fuera a casar con otro hombre y la otra razón es que tenerla cerca después de tanto tiempo me producía una especia de ansiedad y un estrujón en el corazón que se acrecentaba a medida que veía pasar los minutos y se iba acercando la hora en que nos íbamos a encontrar nuevamente.
No sabía que ropa vestir, pero como Candy sugirió que era algo informal, decidí vestirme con un pantalón jeans azul y una camiseta de mi equipo de beisbol favorita, a lo mejor y era una simple parrillada en el patio trasero de su casa.
A medida que mi auto se aproximaba a su casa note algunos autos negros parqueados alrededor de la casa, era una casa muy bonita con un hermoso jardín en el frente y pintada de blanco con el techo rojo, daba aspecto a esas casas de campo que salen en los cuadros que se cuelgan en la sala de una casa.
Al bajarme todos iban elegantemente vestidos, las señoras con vestidos y sombreros muy elegantes y los caballeros todos vestidos de traje, lo que llamo mi atención fue el hecho de que todos sin excepción alguna de mi persona iban vestidas de color negro desde la punta de la cabeza hasta los pies.
Tuve deseos de regresarme por donde había llegado, pues me sentía como un bicho raro, las personas empezaron a notar que yo era el único con una camiseta de beisbol pero al querer regresar sobre mis pasos.
La vi era Candy quien recibía a los invitados y llamándome haciéndome un gesto con la mano me decía que me acercara, muy resignado camine hasta la puerta se veía muy hermosa incluso vestida de un color tan sombrío como el negro llevaba un pequeño sombrero negro y a todos recibía con un asentamiento de cabeza.
-Hola Albert me alegro que hayas podido venir me dijo en cuanto llegue junto a ella. –Vamos adentro y se colgó de mi brazo.
No se hicieron esperar los murmullos cuando fuimos ingresando al interior de su casa, su mamá se encontraba frente a un féretro como si estuviera hablando con él.
Me sentí tan fuera de lugar no entendía nada, quien era la persona que estaba muerta y porque Candy no me había dicho nada para haber asistido arreglado para la ocasión.
-¡Candy! ¿De quien es el sepelio porque no me dijiste nada?
-Ah disculpa Albert mi padre murió ayer después de que nos reencontramos en el parque, lamento mucho no haberte avisado con tiempo pero entre una cosa y la otra.
Hablo con tanta serenidad que me preguntaba, porque estaría tan tranquila si estaba en el sepelio de su propio padre, que habría pasado en la vida de ella todos estos años para que se haya vuelto tan insensible, no quería imaginarme que por culpa de él, ella hubiera tenido que sufrir mucho.
-¿Pero estaba enfermo? Pregunte con interés.
-Si llevaba meses sumido en una terrible enfermedad, algunos médicos creen que era cáncer terminal, no pudieron hacer nada por él, cuando lo descubrieron ya lo tenía bastante avanzado.
-Lo siento dije sinceramente.
-¡Lo sé! Albert
Y allí nos quedamos ella apretó sus manos contra mi brazo un poco más fuerte, mirando el ataúd del hombre que una vez separo nuestros destinos y que a pesar de todo hoy estábamos nuevamente uno a los lados del otro, yo no sabía si era solo para perderla de nuevo o si esta vez, era para amarla para siempre y nunca más dejarla ir. Solo sabía que no iba a dejar que la vida me arrebatara nuevamente la oportunidad de ser feliz junto a la única mujer que había amado en la vida.
A pesar de estar en esa situación tan incómoda y triste, me sentía feliz de saber que ella todavía me amaba lo sentía en la fuerza con que apretaba mi brazo para buscar mi consuelo, no la abrace solo se apoyó sobre mi hombro mientras las horas fueron pasando y le dábamos el último adiós al Señor White.
CONTINUARÁ….
Disculparán enormemente por la tardanza ustedes saben que lo más me gusta es actualizar mis fic un capitulo por lo menos cada semana, pero entre la vida real, trabajo, hijos, casa, esposo a veces el tiempo está en nuestra contra espero les guste el capitulo y poco a poco se iran resolviendo muchos misterios. Gracias por leerme
¿Por qué Candy tendrá esa aptitud tan fría?
¿A pesar de todo podrán volver a ser felices?
¿Estará Candy realmente comprometida?
Gracias por sus comentarios a:
sayuri1707: el padre de Candy nunca iba a aceptar esa relación él veía a nuestro pobre Albert como un ser inferior para su hija, lo bueno es que Albert con el tiempo se ha podido superar y se ha convertido en un hombre exitoso saludos.
Blackat2010: Como siempre amiga estas de pie junto a nuestro querido Werito para consolarlo y si después de todo pasaron una noche que ninguno de los dos podrá olvidar.
Si ese es buen consejo que se me ocurrió mientras escribía el capítulo y como ven la vida da vueltas y otra vez están juntos este par de rubios.
Mayra Exitosa: Como siempre amiga me alagan cada uno de tus comentarios, y me doy cuenta que en todo grupo que me integro o estoy allí siempre estas tú y eso nos acerca más un abrazo a la distancia y gracias por tus hermosas palabras.
