Ella la llamo bella, porque bella es su alma, porque esconde en su mente pensamientos transparentes, y sus ojos inocentes de amores incandescentes,

Se mezclan en silueta de mujer incomparable.

EL DESTINO SIEMPRE ME LLEVA A TI

CAPITULO # 7

Por. Tatita Andrew.

Dos días más sin saber de ella, dos días más habían pasado desde que la vio tomando café con otro hombre y ni siquiera se había dignado a mirarlo. Porque Candy habrá cambiado tanto se preguntaba, porque se mostraba amoroso un instante y al otro hacía como si fuera cualquier conocido que pase por la calle, decidió alejar esos pensamientos de su cabeza y dedicarse a trabajar solamente metiéndose de lleno en el trabajo podía olvidarse de ella completamente.

Después de una hora su celular sonaba insistentemente.

-Aló.

-Hola Albert como estas te saluda Candy quisiera verte hoy.

-¡Candy!… claro me gustaría te paso recogiendo dime la hora.

-No.. mejor yo voy al tuyo, con todas las chicas por aquí es imposible tener privacidad..

Esas palabra fueron una promesa para el rubio su corazón salto de alegría y la esperanza de nuevo llegaba a su alma, si ella lo quería ver era que todavía lo amaba, que deseaba seguir, su relación, después de minutos en silencio por fin pudo escuchar su voz.

-Te espero a las 8:00 Candy esperare ansioso por ti.

-Estaré puntual Albert. Adiós tengo trabajo.

-Adiós Candy.

Así se quedó con el teléfono en la mano sin poder creer que ella quisiera volver a verlo después de tantos días de suspenso de tantas preguntas sin respuestas, no le gustaba nada esa sensación y esa misma noche lo quería aclarar con ella.

La sola llamada de ella escuchar su voz, y decirle que iba a su apartamento por la noche fue el aliciente para que Albert trabajara con alegría, ahínco y todos notaban el cambio en su semblante incluso le hicieron la broma de cuál era su secreto para estar tan feliz ese día. Pero el solo sonreía sabía cuál era su secreto una pequeña rubia de ojos verdes esmeraldas.

Al salir del trabajo no diría corrió si no que voló a su casa, aparco el coche y se fue a pegar un gran baño para estar presentable para la cita, incluso había despachado al buen Tomás muy temprano y le había advertido que no volviera bien entrado al amanecer porque se las vería con él. Y en verdad si sabía lo que le convenía no se atrevería a contradecirlo y verlo enojado.

Tal como lo dijo ella a las ocho en punto tocaron a su puerta y cuando fue a abrir la puerta, allí estaba la dueña de sus desvelos e incertidumbre con una hermosa sonrisa, esos ojos verdes que prometían tantas cosas y recién bañada y salida del Hospital.

-Hola Candy bienvenida.

-Gracias Albert.

-Te puedo ofrecer algo.

-No estoy bien.

-Candy quisiera preguntarte algo…. No sabía cómo comenzar sus dudas e incertidumbre que rondaban constantemente por su cabeza desde que la volvió a ver.

-Shhhhh. Ella se acercó a él, y coloco su dedo índice sobre sus labios silenciándolo- Lo que ahora menos deseo en estos momentos Albert es hablar.

-Lo único que quiero en estos momentos es estar contigo sin pasado sin presente y sin futuro, vivir el momento ahora y disfrutar el hecho de que estés aquí conmigo mirándome con pasión y deseo como lo hago yo, con esos ojos tan hermosos que quisiera perderme en ellos.

El corazón de Albert latía a mil por hora, su respiración era cada vez más rápida y su pulso se había acelerado súbitamente, era ella su Candy quien le estaba diciendo todas esas hermosas palabras, que se alegraba de verlo y que deseaba lo mismo. Suavemente levanto su mano y empezó a acariciarle su suave rostro con sus nudillos, ella jadeo por el toque y Albert no espero más invitación para acercarse y rozar suavemente sus labios con los de ella, esos labios que sabían a melocotón a aliento dulce y fresco sobre ellos, de pronto el suave beso fue subiendo de tono cuando ella abrió la boca para darle la bienvenida y Albert no la hizo esperar con deseo, con amor, con todas las ganas que sentía por ella metió su lengua y rozo la de ella después se unieron en un baile tan sensual probándose y disfrutando aquellas sensaciones, ella instintivamente se acercó más a Albert, y empezó a acariciarle el cabello, y él fue profundizando su beso y con una mano la atrajo más hacia él por la nuca, mientras la otra la deslizaba por su espalda y la atraía más a su cuerpo para que ella pudiera sentir todo el deseo toda la excitación que su suave roce provocaba en él.

-Te deseo tanto Candy.

Ella gimió sobre sus labios en respuestas a lo que él le había dicho. De pronto eran suspiros, jadeos y brazos y manos tocándose por doquier, la explosión era excitante se podía sentir en el aire toda la pasión contenida.

Sin decir más Albert la tomo en sus brazos, mientras ella apoyaba la cabeza en su pecho y con sus brazos lo rodeaba por el cuello, así la condujo hasta su habitación sin hablar solo con miradas que demostraban que el amor entre ellos no había disminuido ni un poco en todos esos años. Al llegar a la cama la deslizo sobre su cuerpo y así todavía sin apartar la mirada ninguno de los dos, Albert empezó a desabrochar uno por uno los botones de la blusa de seda, con cada botón que se iba abriendo, el suspiraba y allí estaban esos hermosos pechos, sujetados por un brassier, después deslizo la falda negra por su piernas, mientras ella también lo ayudaba desesperada a quitarse la ropa y a desvestirlo.

-Oh Candy que hermosa eres- susurro él mientras quitaba el sujetador y besaba sus hombros desnudos.

-Tú también Albert, y ella deslizo las dos manos por ese fornido pecho lleno de suave vello dorado.

Nuevamente empezaron la ronda de besos y suspiros y el lentamente la acostó sobre la cama y se acomodó encima de ella todo esto sin dejar de besarla.

Mientras sus manos expertas la recorrían por todos lados, con un dedo fue deslizándose desde su cuello rozando sus pezones que se endurecieron por el contacto, bajo lentamente por su vientre plano, y se acercó peligrosamente a su vellosidad, mientras ella jadeaba sin control, y sin más introdujo un dedo en su interior, mientras ella se retorcía por esas sensaciones tan placenteras, y jadeaba sin control, empezó con mover sus dedos en círculos dentro de ella, sabiendo que ella estaba mojada y lista para él.

-Ahhh por favor Albert… por favor…

-Te gusta… al tiempo que introdujo otro dedo acariciando su clítoris.

-Sí… por favor.. ya no aguanto… mientras sus caderas subían y bajaban en espera de más.

-Sus deseos son ordenes mi bella dama- sonrío Albert complacido por la respuesta de Candy.

Y se introdujo en su interior de un solo golpe ella grito sin control mientras Albert se acomodaba y la llenaba por completo.

-Me gusta tanto estar dentro de ti- susurro Albert mientras jadeaba cerca de su oído, y acomodaba su cabeza en los cabellos rubios.

Subía una y otra vez, con movimientos que eran enloquecedor para ambos, como si fuera la primera vez que hacían el amor, tal vez no pero era como si lo fuera, porque en aquella entrega Albert la sentía tan mujer tan suya, cerca de su corazón como siempre lo había deseado.

-Albertt… gemía ella mientras colocaba las piernas alrededor de su cintura para que el pudiera llenarla hasta el último rincón de su interior.

-Déjate llevar Candy, demuéstrame cuanto me deseas, susurraba mientras la besaba sin dejar de moverse y subir y bajar, y subir y bajar una y otra vez.

En aquel apartamento solo se escuchaba la respiración de ambos, el susurro de ambos, y la cama que cada cierto tiempo se movía al mismo movimiento de ellos.

Cuando la pasión era tanto y sus movimientos eran cada vez más fuerte, Candy lo rasguñaba por la espalda mientras se prendía de el al sentir que llegaba a su orgasmos y gritaba su nombre una y otra vez, y los movimientos de Candy mientras se apretaba y convulsionaba contra el hicieron que Albert también se derramara dentro de ella hasta para llenarla completo.

El rodo a un lado de la cama y la atrajo hacía su cuerpo ella respiraba agitadamente, y se colocó encima de su pecho mientras Albert acariciaba su cabello, poco a poco las emociones y las respiraciones se fueron haciendo normales.

Se pusieron a conversar sobre todo lo que habían hecho, como ella se había cambiado de casa varias veces, y a pesar y en contra de su padre, estudio en la universidad medicina eso era lo que más le gustaba cuidar y curar a las personas.

Albert tenía que decirle todo lo que sentía como se sentía con la indiferencia de ella y ese era el momento.

-Candy quiero que volvamos a estar juntos.

Supo que tal vez no había sido buena idea cuando ella se levantó súbitamente y se sentó sobre la cama.

-No creo que debamos hablar de eso ahora Albert no arruinemos el momento.

-Pero es lo que siento Candy, todo este tiempo te he buscado y solo soñaba con volverte a ver algún día no quisiera perderte otra vez.

-Mira voy a ser sincera contigo para que no hay confusiones, yo no quiero una relación formal, me gusta mi independencia mi trabajo me exige mucho y no tengo tiempo para meterme de lleno en algo serio en estos momentos, sí es muy lindo el volvernos a ver y si me gusta estar contigo, pero yo no soy de las que se toman de las manos ni van a cita romántica, o les gusta que les manden flores yo soy practica y creo que tú también lo puedes ser, no compliquemos esto por favor te pido, nosotros solo somos amigos. Y si no puedes aceptar eso yo creo que no tengo nada más que hacer aquí.

-Y el chico que estabas tomando café el que significa en tu vida.

-Solo es un colega y amigo que comemos juntos y hablamos cosas del trabajo además creo que no debo darte explicaciones.

-Pero no entiendo porque no podemos tener una relación como todo el mundo.

-No me gustan las ataduras Albert solo de pensar que me enfrascare en alguna relación la piel se me pone de gallina.

-Pero antes te gustaba, te encantaba que tomara tu mano y camináramos por las calles ¿O acaso ya te olvidaste de ello?

-No, me he olvidado pero la gente cambia, Albert debes comprender eso ha pasado mucho tiempo y yo ya no soy la misma.

-Está bien Candy será como tú quieres.

Dijo resignado Albert debía hacer lo que le pedía lo que menos quería era perderla nuevamente así sea que tuviera que aceptar sus estúpidas reglas.

Ella se relajó y nuevamente se acomodó en su pecho.

De pronto el teléfono sonó y Albert contesto.

-Hola papa como estas sí, estoy bien ¿Cuándo quieres que nos veamos?

Después un silencio mudo, el palideció de repente su piel tan blanca como un papel.

-Tratare de hacer lo posible no te prometo nada y colgó.

-¿Qué sucede Albert?

-Era mi padre, no entiendo cuándo va a madurar dijo molesto – Un error tras otro.

-Te puedo ayudar en algo.

-No ahora le ha dado por salir con jovencitas 30 años menores que él y para colmo es mi ex, ¿Puedes creerlo? Mi ex me dejo por mi padre, dice que tienen un romance y que la cosa va seria que tienen que hablar conmigo y me invitan a comer. Como si fuera la cosa más normal del mundo una cena con tu padre y con tu ex enamorada.

¿Por Dios en qué mundo vivimos?. Dijo agarrándose la cabeza con ambas manos., se que me sentiré incomodo ellos burlándose de mí será la peor cena de mi vida.

-¿Quieres que te acompañe? Dijo apoyando su cabeza sobre su pecho mientras se sentaban en el respaldar de la cama.

-¿Harías eso por mí Candy?

-Yo haría todo por ti Albert.

-Menos formalizar nuestra relación.

-Mejor cambiemos de tema estoy pensando en algo mejor que hacer que hablar, y se colocó sobre sus muslos y empezó a besarlo nuevamente despertando el deseo en Albert que inmediatamente se introdujo en ella para nuevamente iniciar su noche de pasión..

CONTINUARÁ…

Chicas capitulo corto pero significativo a pesar de todo y la resistencia de Candy se han vuelto a reunir y espero que esta vez sea para mucho más que una noche de buen sexo..

Saludos a Gatita Andrew mi prima bella, Zafiro Azul, Mayra Exitosa, Maly 1978 gracias por sus comentarios chicas de verdad les agradezco..