Yo la llamo bella, porque bella es su alma, porque esconde en su mente pensamientos transparentes, y sus ojos inocentes de amores incandescentes,

Se mezclan en silueta de mujer incomparable.

EL DESTINO SIEMPRE ME LLEVA A TI

CAPITULO # 8

Por. Tatita Andrew.

Albert se sentía muy nervioso no entendía porque la insistencia de su padre para presentarle a la nueva novia con la que estaba saliendo, ya que siempre había tenido varias y nunca había insistido tanto para aquello. Ojala no fuera una señora amargada con varios hijos los cuales él tendría que llamar hermanastros.

Suspiro mientras manejaba el coche para recoger a Candy quien se ofreció voluntariamente para acompañarlo a esa cena incomoda, se alegraba mucho de tenerla cerca, ella era todo lo que siempre había soñado y deseado en una mujer así que le daba gracias a Dios por haberla puesto en su camino nuevamente aunque ella, había cambiado mucho desde su adolescencia, para el seguía siendo la chica dulce tierna y romántica, que lo deslumbro por completo, quería poder entrar en la mente de Candy para saber que pasaba por su mente, que sería lo que había ocurrido en todo este tiempo que estuvieron separados para que ella se mostrara tan reacia a comprometerse y dejarse llevar por el amor.

Ella ya lo esperaba debajo de su apartamento con un sencillo vestido color azul marino, que llegaba hasta sus rodillas, por un momento juro que los años no habían pasado por aquella mujer ladeo la cabeza a un lado y se veía tan inocente y risueña.

Pero otra vez cuando la miraba más de cerca podía notar un tono triste en sus ojos verdes, daría lo que fuera porque ella pudiera confiar en él, como antes y contarle todo por lo que está pasando. A veces cuando las penas son compartidas es mucho mejor pensaba Albert. Pero no dijo nada solo sonrió cuando ella entro en el coche dándole un saludo con un beso en la mejilla.

-Hola Albert listo?

-Todo lo que podría estar listo, con esta reunión. Dime Candy ¿te he hecho esperar mucho? Lamento si así fue, el tráfico estaba muy pesado hoy viernes en la noche.

Ella sujetaba el bolso con ambas manos y le daba una de sus deslumbrantes sonrisas que hacían pensar que todo entre ellos podían funcionar.

-Claro que no. Albert, eres una de las personas más puntuales que conozco, solo decidí arreglarme unos minutos antes para llegar puntuales a la cita con tu padre.

-Candy estas muy hermosa esta noche, con ese vestido. Y tú cabello suelto en capas como me gusta.

Ella se ruborizo mientras le apretaba la mano que en ese momento sujetaba la palanca de cambio.

Siguieron hablando todo el camino, Albert sospechaba que Candy estaba buscando que olvidará todas sus preocupaciones con respecto al encuentro con su padre que con solo tenerla cerca así era.

Al llegar al restaurante, su padre los vio cuando el camarero los dirigía hacia la mesa reservada para cuatro, y se puso de pie para recibirlos.

-Me alegro que estés aquí hijo y esta belleza ¿Quién es tu amiga preséntamela?

-Papá pero si ya lo conoces es Candy.

-¡Candy! No puedo creerlo ha pasado tanto tiempo su padre le dio un fuerte abrazo que puso nerviosa a Candy, pero él era así siempre animado a pesar de su edad.

-¿Y dónde está tu cita? Pregunto Albert

-Ah… tomen asiento mientras esperamos, está en el tocador polvoreándose la nariz.

A los pocos minutos llego su ex novia Vivian al verla contonearse con tanta desfachatez mientras se acercaba a la mesa, Albert se preguntaba que le había visto a aquella mujer, Bueno en realidad suponía lo mucho que había visto ya que como siempre llevaba un vestido que dejaba poco a la imaginación y tenía una gracia al caminar fingida, al tener a Candy a su lado no puedo evitar compararlas, ella era lo opuestos a su ex novia todo en ella era natura, sin ganas de llamar la atención y eso hacía que la llamara más por una sensualidad que nacía de ella.

-Hola Albert lo beso en ambas mejillas, mientras le limpiaba el labial rojo exótico que había dejado como huellas en ambas. Up lo siento te manche todo querido.

Vio de reojo a Candy y observo como esta apretaba los puños, él también estaba molesto su perfume era demasiado empalagoso para su gusto, y la forma en cómo se comportaba delante de su padre.

-Ven siéntate a mi lado querida la llamo su padre todo embobado por andar con una mujer tan joven.

Al llegar el camarero hicieron su pedido, pero la verdad es que la velada estaba saliendo peor de lo que hubiera imaginado Albert. Candy estaba muy callada, mientras que Vivian hablaba hasta por los codos, su padre no hacía más que mirarla y el objetivo de las bromas de Vivian era por supuesto él.

-Imagino querido Albert que debes estar sorprendido que este saliendo con tu padre – rió como una hiena – el mundo es tan pequeño, querido yo creo que es hora de que le digas las buenas noticias a tu hijo.

- Hijo el motivo para invitarte a cenar es que Vivian y yo nos pensamos casar mientras tomaba su mano como que fuera lo más natural del mundo.

Albert palideció no podía creer que su padre podría casarse y mucho menos con alguien como Vivian, no era que se oponía a que su padre buscara compañía pero sabía que ella era la mujer menos idónea para formalizar una relación. Y más cuando él mismo había sido traicionado con varios tipos cuando estaba saliendo juntos.

-¿Esto es una broma? Fue lo único que se le ocurrió preguntar con la esperanza de que así fuera.

-Claro que no querido Albert, respondió la mujer que estaba a lado de su padre con una sonrisa de pasta de dientes, nunca hemos estado más seguros, nunca pensé que nos llegaría el amor así de una. No te puedo decir nada ahora pero con el tiempo estoy seguro que te acostumbrarás a llamarme mamá.

-¿Acaso te volviste loca? No estaba hablando contigo sino con mi padre, y jamás te llamaría madre, incluso eres dos años menor que yo, y la única madre que tengo gracias a Dios, ya está muerta porque si viviera de seguro se volviera a morir, por escuchar algo tan ridículo.

-Contrólate hijo suplico su padre, no tienes porque se grosero, solo quería compartir la felicidad con mi único hijo, sé que amabas a tu madre yo también, pero no puedo pasar la vida solo. Necesito a alguien que esté a mi lado siempre.

-¿Y crees que con Vivian lo lograrás? Porque te revuelcas con ella en la cama, y la haces tú amante pero no te cases con ella papa, estas cometiendo una locura.

-Ya basta Albert, no te permito que le hables así a mi futura esposa, sé que no podrías entenderlo porque tú tienes toda la vida y tu futuro por delante, pero un hombre a veces se siente solo.

-Ni en mil años podría entender algo tan absurdo.

La tensión en la mesa creció más y Albert estaba seguro que pronto podría estallar por cualquiera de los dos.

-No te exaltes querido, nuestro querido Albert solo está preocupado, ¿Cierto dulzura? Pero debes de saber que tu padre es un hombre increíble, es todo lo contrario a ti es romántico, me complace en todos mis caprichos, me invita a salir, no como cuando estaba contigo que rara vez nos veíamos, solo te interesa tu trabajo y nada más, y ni te digo que tiene una energía ufff. El otro día que estábamos en la cama después de tener sexo… y entonces yo….

-¿Ya es suficiente?

Albert pensó que aquellas palabras habían salido de sus labios porque eso era exactamente lo que pensaba pero al contrario, la que había gritado por encima de todas las mesas que en ese momento estaban en absoluto silencio era su Candy que hasta ahora había hablado poco en la velada.

-Tú no eres más que una cualquiera Vivian. ¿Cómo te atreves? A venirte a sentar aquí delante de mí y hablar así de Albert, no sabes lo tonta que eres, por haber dejado a un hombre tan leal, sincero y bueno como él, claro que no lo sabes porque a ti lo que te gusta es revolcarte por allí por dinero, porque ese es tu estilo.

- Y usted Señor Andrew me da pena, que no merece tener un hijo como el que tiene, no sabe lo mucho que se preocupa por usted, que daría lo que fuera por verlo feliz, y que hace usted, va y se acuesta con su ex novia y para colmo, se quiere casar con ella. Allá usted si quiere arruinar su vida. Hágalo pero sabe que tengo razón cuando le diga esto, el día que esta manipuladora lo haya dejado sin un centavo, y se dé cuenta que está desperdiciando su vida pudiendo encontrar algo mejor. Sabe quién va a estar ese día a su lado, cuando se sienta tan tonto y miserable. Este hijo que entre ustedes han venido humillando toda la noche. Vámonos Albert creo que sobramos en esta celebración.

Albert se levantó automáticamente mientras ella se dirigía ya a la salida, y los murmullos de los presentes en el restaurante no se hicieron esperar.

Ni en mil años, pensó que Candy podía reaccionar de aquella forma, su niña inocente y tímida, se había convertido en una poderosa guerrera que lo había dejado con la boca abierta. La forma en que salto de la mesa para defenderlo hacía que su corazón se llenara de puro amor. Nadie jamás había sacado la cara por él.

Ella respiraba agitadamente y el, la tomo por los hombres para darle la vuelta.

-¿Te encuentras bien? Pregunto un poco asustado al verla respirar de aquella forma y sus mejillas muy rojas por el exabrupto.

-Albert que vergüenza contigo, por favor perdóname, no sé qué me paso, fue como si algo me poseyera no podía quedarme un segundo más viendo como esa bruja trataba de humillarte. Simplemente actué.

-No tienes por qué pedir disculpas. Wow Candy dijo mientras le daba un beso en los labios, la forma en que reaccionaste, por un momento pensé que ibas a voltear la mesa y les ibas a tirar la comida encima a mi padre y a Vivian.

-Juro que se me paso por la cabeza dijo sin remordimiento.

-Esa es mi chica. Estoy tan orgulloso.

Y ella se volvió distante nuevamente, había cometido el error de decirle que le pertenecía y como siempre ella se protegía tras una pared de muro que él no podía traspasar. Sabía que tenía que traerla de vuelta con él antes de que la noche se arruinara.

-Ven no podemos dejar que esta noche termine así.

-¿A dónde vamos? A disfrutar el resto que nos queda de noche dijo guiñándole un ojo mientras le ponía la mano en la espalda para conducirla a su automóvil.

La llevo a ver una película romántica fue el sitio perfecto, para poder tener una demostración romántica hacia ella, paso su brazo por atrás y la abrazo, al principio se puso rígida pero después noto como se relajaba totalmente. Era bueno tenerla tan cerca y disfrutando su compañía.

Después de la película decidió que sería bueno pasar por un parque mientras caminaban uno a los lados del otro, disfrutando de aquella noche estrellada en la ciudad.

Cuando pasaron al frente de un lujoso hotel Albert empezó a dar vueltas divertido en un enorme arco hecho de flores que daban la bienvenida al lugar, Candy le decía que parara que la estaba avergonzando, pero él no le hizo caso, esa noche estaba tomándose las cosas a la ligera y no se dio cuenta que la gente se estaba amontonado alrededor de su baile. Y cuando se detuvo la tomo a Candy en brazos para dar vueltas al depositarla se veía tan vulnerable que no dudo en robarle un dulce beso.

Ella al principio correspondió pero cuando el público que se había detenido para observarlos empezó a aplaudir ella lo empujo del pecho, y se retiró furiosa.

-¿Cómo pudiste? Y salió corriendo.

Albert corrió tras ella alcanzándola unos metros más allá.

-¿Pero qué te sucede Candy? Ahora que hice.

-¿Cómo pudiste besarme en público? No sabes la vergüenza que pase.

-Discúlpame Candy pero me siento perdido contigo, no sé qué esperar, a veces eres la misma Candy que conocí, tan tú, y otras me alejas y me echas de tu vida, me pones un muro que no puedo traspasar la verdad esta situación me está cansando ya.

-Tienes razón Albert, creo que es hora de que no nos veamos más, sé que fue lindo volvernos a encontrar, pero como te dije no puedo involucrarme con nadie aunque quisiera. Lamento haberte dado falsas esperanzas pero Albert… yo en verdad lo siento. Y con respecto a la despedida de soltera de mi hermana espero que puedas acompañarme.

-Será como tú quieras.

No dijeron nada más después de eso ni durante todo el trayecto en el coche mientras iban de regreso.

Él iba sumido en sus pensamientos la verdad no pensó que las cosas resultarán así entre ellos, pero no podía hacer más y tenía que resignarse, si ella colocaba barrera entre ambos y se empeñaba en parecer distante él no podía impedírselo y aunque a él le doliera todo un mundo ya no iba a hacer nada si ella no ponía de su parte.

Ella se bajó del auto agradeciéndole por la velada y subió corriendo a su apartamento sin más.

Pasaron varios días, sin saber de Candy, por su parte Albert aunque le doliera en el alma no había hecho por contactarse con ella, y ella había hecho lo mismo, era fin de semana nuevamente, y esa noche era la despedida de soltera de la hermana de Candy y el por supuesto no pensaba asistir. Debido a la insistencia de su compañero de cuarto Tomás ya que le había dicho que no iba a dejar que se muriera deprimido y que iba por las buenas o lo llevaba amarrado. Y Albert sabía muy bien que su amigo era capaz de todo así que ya estaban rumbo a la discoteca.

A pesar del ambiente en la discoteca no tenía ánimos de bailar, pero el que estaba muy divertido era su Tomás que ya estaba liando a una ingenua muchacha mientras bailaba con ella. Él se había sentado en un rincón oscuro a tomarse unos tragos cuando apareció su amigo con dos bellezas monumentales y se acercaron.

-Chicas les presento a mi amigo Albert por favor háganlo feliz.

La castaña y la chica de cabello negro, cada una se sentó a un lado suyo, y a pesar de todo iniciaron una buena conversación cuando le confesaron a Albert sin tapujos que eran lesbianas y ambas eran pareja. Naturalmente él se relajó mucho más ya que no tenía ganas de estar con una chica aquella noche. De pronto sintió que su celular estaba sonando y se sorprendió mucho al ver en la pantalla que el número era de Candy.

Contesto con mucho nerviosismo.

-Aló sí.

-¿Albert eres tú?

-Por supuesto Candy que deseabas.

-No te escucho bien, hay demasiado ruido. Dijo ella nerviosa al otro lado de la línea.

-Ah, disculpa estoy en una fiesta.

-¿Una fiesta? Pensé que ibas a venir donde mi hermana.

-No me gusta estar donde no soy bien recibido, pero gracias por acordarte de mí.

En ese momento las dos chicas que ya estaban bastante mareadas se acercaron a él cada una por su lado diciendo.

-Vamos Albert a tu casa, sigamos con la rumba allá.

-Si vamos amor le decía otra chica al oído.

-¿Estas con alguna chica?

-Exactamente con dos chicas.

-Oh disculpa Albert estas ocupado, lamento haberte molestado. Y diciendo una maldición al otro lado la escucho colgar.

Albert sonrió un poco satisfecho antes de levantarse y diciéndole a las chicas.

-Bueno muchachas sigamos la rumba en mi casa.

CONTINUARÁ…

Chicas otra actualización Saludos a Gatita Andrew mi prima, Usagi13chiba, Mayra Exitosa, Que viva Candy, sayuri1707, Miluxd, Jenny, Candy fan72, Karina gracias por sus darse un tiempo dejándome sus lindos comentarios chicas de verdad les agradezco..