Yo la llamo bella, porque bella es su alma, porque esconde en su mente pensamientos transparentes, y sus ojos inocentes de amores incandescentes,

Se mezclan en silueta de mujer incomparable.

EL DESTINO SIEMPRE ME LLEVA A TI

CAPITULO # 9

Por. Tatita Andrew.

Al colgar el teléfono Candy se llenó de rabia.

No podía ser que solo habían pasado unos pocos días, y no se hubiera dignado a venir a la fiesta de su hermana sino que se había ido de juerga con mujeres y de seguro que con su compañero de cuarto, como él era un mujeriego de a pesos Albert iba por el mismo camino.

Paso un camarero con varias copas de vino y agarro una y se la llevo a la boca acabando con el líquido que contenía de un solo trago.

No podía culparlo del todo, después de todo ella había estado enviándole indirectas a Albert por un lado no podía ocultar que todavía seguía sintiendo la misma atracción sexual que años antes, y sus sentimientos hacia él, no habían cambiado nada, al contrario cada día eran mucho más fuerte, por eso tenía que poner un muero entre ellos. Si pudiera contarle todo confesarle todo lo que había tenido que sufrir aquellos años, solo tal vez él podría sentir por lo que estaba pasando.

Otra vez otro camarero pasaba por allí y Candy agarro otra copa esta vez, el líquido no le hizo arder la garganta, solo rodo suavemente.

Ella tenía que hacer algo, no podía permitir que su Albert se acostará con aquellas chicas. A pesar de todo lo amaba y tenía que defender lo que era suyo.

Albert no pensó que la noche acabaría así, estaba de lo más aburrido en aquella fiesta, hasta que llegaron las dos chicas ya ni de su nombre se recordaba, pero por un momento se había olvidado de lo triste que estaba con la situación de Candy, su Candy ya no sabía que esperar de ella, unas veces le demostraba que todavía sentía algo por él y otras, lo alejaba sin explicación alguna. Maldita sea odiaba que ella no fuera sincera con él.

Pero cuando lo llamo por celular una luz de esperanza se avivo en él, no había duda que en su voz había notado sorpresa y luego celos, y eso solo significaba una cosa que aunque ella no lo quisiera admitir todavía sentía algo por él.

Y las amigas ya se estaban poniendo cómodas en su apartamento aprovechando que su amigo se había ido con una exuberante rubia y diciéndole que no iba a volver en toda la noche, decidieron seguir la rumba, después de todo son buena onda las chicas y llevan mucho tiempo siendo pareja así que Albert se siente totalmente relajado y cómodo sabiendo que no quieren nada con él.

Colocan buena música para bailar y ya con un poco de alcohol en la cabeza las chicas se quitan las camisetas, y también hacen que el haga lo mismo. Pero él prefiere reírse mientras las ve bailar.

Estaban tan concentrados en la música y por el alto volumen de la misma, ninguno de los del departamento se habían dado cuenta que hace varios minutos tocaban a la puerta tan fuerte con intenciones de entrar.

Hasta que por fin Albert logra escuchar que tocaban y se dirige tal vez es su compañero de cuarto, que siempre olvidaba las llaves.

Candy no pudo resistirse más, después de no sabe cuántas copas que le dieron valor para ir hasta el apartamento de Albert, allí estaba. la música estaba demasiado fuerte pero podía escuchar claramente risas dentro del apartamento estaba tan furiosa. Que empezó a tocar, pero nadie respondía los celos se apoderaron de ella y toco mucho más fuerte dando puñetazos con insistencia. Estuvo a punto de tirar la puerta de algunas patadas cuando la puerta se abrió.

Y era peor de lo que pensaba allí estaba Albert sin camisa sonriendo, y con cara de estarla pasando muy bien.

-Candy. ¿Pero qué haces aquí?

-Un paso atrás Albert, o no respondo de mí dijo empujándolo hacia adentro y abriendo la puerta totalmente.

-Pero….

Allí estaban dos chicas a medio vestir, claro de seguro que querían aprovecharse de Albert, al verlo tal vez con un unos tragos de más. Ella tenía que dejarles bien claro que aquel hombre tenía quien lo defienda y sobre todo que tenía dueña.

Sin pensarlo dos veces fue hasta el equipo de música y lo apago.

-Lo siento chicas busquen otro sitio. La fiestecita se acaba aquí.

-¿Ey? Grito una.

-¿Pero qué te pasa? Porque vienes a arruinar todo.

-No vuelvo a repetirlo más se largan ahora mismo tomen sus baratijas y desaparezcan les grito tirándoles las blusas encima para que se las pongan.

-Tú no eres quien para darnos ordenes estamos invitadas por Albert.

-Recuerden que se los advertí. Ahora aténganse a las consecuencias y sin decir más se fue persiguiéndolas por todo el apartamento mientras las pobres chicas corrían esquivándola detrás del sofá porque Candy iba decidida a todo.

Albert que hasta ahora miraba la cena entre aturdido y risueño al ver como se había puesto ella, jamás soñó con verla de esa manera. Cuando vio que Candy iba a atacar a las chicas no le quedó más remedio que intervenir porque con lo furiosa que estaba seguro y lastimaba a alguna.

-Candy cálmate. Se acercó a ella por detrás.

-No te metas Albert a estas golfas las saco yo de las greñas ahora mismo.

Y mientras decía esto se disponía a correr para atrapar a las chicas que seguían atrás de la seguridad que les proporcionaba el sofá verde.

Albert tuvo que intervenir y tomar a Candy de la cintura y levantarla en peso para que no cometiera alguna locura mientras esta en el aire hacía de todo por zafarse del rubio e irle a dar su merecido a las dos chicas.

-Chicas lo mejor es que se vayan, porque donde se me llego a soltar Candy no sé lo que será de ustedes.

Las chicas tomaron sus blusas en las manos sin tiempo a terminar de vestirse y salieron rápidamente antes de que fuera verdad lo que les dijo Albert.

Cuando se quedaron solos Albert por fin la soltó.

Cuando Candy se dio la vuelta todavía estaba furiosa.

-Todo esto es tú culpa. Le grito mientras golpeaba a Albert con todas sus fuerzas en el pecho.

Albert aquellos golpes no lo lastimaban se dejó golpear cuanto ella quiso sabía que necesitaba desahogarse.

Cuando al fin se calmó la sujeto de las manos y la atrajo hacia su dorso desnudo.

-¿Cómo pudiste hacerme esto? Lloro Candy contra su pecho.

-Shhh. Amor cálmate si no he hecho nada la reconfortaba el rubio dándole besos en sus cabellos. No es nada de lo que estás pensando.

-No es nada de lo que pensaba. Si te acabo de encontrar con dos exuberantes modelos media desnudas en tu apartamento y tú sin camisa. No quiero imaginarme como te hubiera encontrado si llegaba unos minutos después le reclamaba entre lágrimas.

Le tomo la cara entre las manos besando cada una de las lágrimas que estaba derramando para calmarla.

-Te equivocas Candy, desde que te conocí cuando éramos niños no he tenido ojos para ninguna mujer que no seas tú, como puedes pensar que podía hacer aquello. Eran solo unas amigas. Además del hecho que jamás querrían estar conmigo porque son parejas.

-¿Pareja?

-Sí, tienen una relación desde hace mucho tiempo, solo querían un lugar donde divertirse.

Volvió a golpearlo suavemente en el pecho, reprochándole.

-Eres un tonto porque no me lo dijiste desde que entre, que vergüenza. Pobres chicas.

-De seguro no querrán aparecer nunca más por aquí ni para saludarme.

Sonrío Albert a carcajadas es que te hubieras visto te veías tan furiosa que las pobres salieron casi desnudas de aquí.

Candy a pesar de lo absurdo de la situación no pudo tampoco dejar de reír al recordar el espectáculo que había hecho a esas dos chicas.

-Bueno ahora que todo está aclarado, dijo Albert atrayéndola de la cintura es hora de que nosotros empecemos a disfrutar los dos solos lo que queda de la noche.

-Es una idea excelente dijo Candy mientras colocaba sus brazos alrededor de su cuello.

Albert la tomo en brazos mientras la seguía besando para llevarla a su habitación.

-No quiero saber porque viniste esta noche le dijo mientras la depositaba en la cama. Solo daré gracias por mi buena suerte.

Candy suspiro mientras Albert se despojaba de toda su ropa, y luego se dispuso a ayudarla con la suya.

Sobraban las palabras aquella noche, solo deseaba estar dentro de Candy para disfrutar del amor que sentía por ella.

Con suaves besos que daba desde su cuello hasta bajar a sus pechos la hacía retorcer del placer mientras ella lo atrajo del cuello hacia abajo para besarlo con pasión.

Las caricias recorrían su cuerpo por todas partes, como miles de brazas que le quemaban la piel.

-Quisiera esperar. Dijo Albert jadeando. Pero no puedo aguantar más Candy necesito estar dentro de ti.

-Por favor hazlo Albert. Te necesito.

Y abriendo sus piernas la penetro hasta lo más profundo que pudo llegar dentro de ella, moviéndose con urgencias porque los dos necesitaban fundirse en un solo cuerpo, para dejar de ser uno.

En aquellos momentos es donde Albert siempre pensaba que no había pasado el tiempo entre los dos y que todo se resumía al amor que existía entre los dos cuando estaban juntos.

Y aunque Candy no lo quisiera admitir, ella lo amaba lo podía sentir en la forma en que se entregaba a él, y como había sentido celos minutos antes, y después le reprochaba por estar con las chicas en su apartamento.

Se amaron hasta que llegaron al punto donde se deshicieron en jadeos y gemidos y explotaron al mismo tiempo temblando de éxtasis.

Se quedaron dormidos abrazados. Pero cuando Albert despertó a la mañana siguiente Candy ya no estaba a su lado. Y eso lo entristeció mucho, ya no podía seguir en aquella situación si Candy no le demostraba sus verdaderos sentimientos, prefería sufrir sin ella que estar así en esa incertidumbre de saber porque tenía tanta resistencia a volver a entregarse al amor.

No la volvió a buscar más, a pesar de la linda noche que habían pasado si ella en verdad sentía por él tenía que dar el primer paso.

Se volcó de lleno en su trabajo en la televisión y se olvidó de Candy, a veces trabajaba más de 10 horas al día pero el esfuerzo valía la pena le gustaba lo que hacía.

Era martes cuando regresaba de su trabajo y al llegar al apartamento recibió una llamada que no esperaba.

-Aló Sr. Andrew.

-Sí, soy yo.

-Lo hemos tratado de localizar toda la tarde, llamamos del Hospital Metropolitano su padre acaba de sufrir un infarto y está en cuidados intensivos, nos dio su nombre cuando llegó.

Sin colgar y sin dar las gracias Albert salió hacia el hospital lo más rápido que pudo, mientras manejaba rogaba que su padre estuviera, bien, era el único familiar que tenía vivo no quería ni pensar que iba a suceder si lo perdía. Iba furioso porque la supuesta novia de su padre no se hubiera dignado siquiera a llamarlo para avisarle sobre su padre. El camino se le hacía eterno mientras se acercaba con la esperanza de que todo saliera bien.

CONTINUARÁ…

Sayuri1707: muy pronto llegará el final y lo sabrás.

Candyfan72: je je Candy que maluca pero tus ideas creo que los haría reaccionar a ambos.

Gatita Andrew: prima bella sé que te gustan todas las actualizaciones por eso hago lo que puedo para seguir con mi propósito pronto se descubrirá todo.

Quevivacandy: como vimos amiga casi casi, que se volvió loca la pobre que quiso pegarles y creo que lo hubiera hecho si el wero no la hubiera tenido.

Miluxd: gracias por tu comentario no sé cómo se me paso olvidar tu nombre ups j aja