Yo la llamo bella, porque bella es su alma, porque esconde en su mente pensamientos transparentes, y sus ojos inocentes de amores incandescentes,

Se mezclan en silueta de mujer incomparable.

EL DESTINO SIEMPRE ME LLEVA A TI

CAPITULO # 10

Por. Tatita Andrew.

Al llegar al hospital justamente iba saliendo la novia de su padre y su ex novia. Con un perro que más parecía un roedor metido en un bolso de diseñador.

-¿Qué le paso a mi padre? Porque no me has avisado nada.

-Lo siento Albert pensé que podía con esto pero no doy más.

-¿pero de que hablas? Es sobre mi papá dime la verdad se encuentra bien.

-Tu padre está estable ahora. Ya debo marcharme.

-¿A qué hora regresas?

-Por lo visto no me entendiste, se terminó, con lo que acaba de pasar, me he dado cuenta que yo tengo una vida por delante, y no puedo soportar tener que cuidar de un viejo.

-Sabía, que pronto saldría tu verdadero yo, pero esta vez, demoraste mucho menos, eres la mujer más falsa, egoísta e inhumana que he conocido en mi vida. Y ese viejo del que hablas es mi padre.

-No puedo cambiar las cosas como son, al principio lo vi como una novedad, salir con alguien mayor que ya tuviera su vida resuelta y lo mejor que no quisiera hijos como tú los querías, pero yo soy joven, no puedo atarme a alguien que necesite cuidados, debo pensar primero en mí.

-No hace falta que digas más, entendí perfectamente claro, lo único que debes recordar que los años pasan, y algún día, cuando el botox ya no haga efecto, cuando tengas tantas cirugías plásticas que al mirarte al espejo no sabrás ni quien es la mujer que te mira del otro lado, te darás cuenta que la belleza de la que tanto te vanaglorias se ha ido, que no dura para siempre solo pocos años, estarás sola, porque tienes un corazón tan negro que a nadie le importará donde te encontrarás de aquí a algunos años.

Y antes de que la joven pudiera responder él ya la había dejado atrás con determinación y se fue en busca de su padre.

Pregunto en que habitación estaba, pero antes de eso busco al médico que estaba llevando su diagnóstico. El cual le dijo.

-Su padre acaba de sufrir un pequeño infarto, fue algo leve, pero igual necesito que se quede aquí en reposo unos dos días más, para examinarlo más detenidamente. Sé que verlo le hará mucho bien tiene bastante tiempo preguntado por su hijo, pero créame no es nada fácil de tratar, en pocas horas ya le ha dado más de un dolor de cabeza a las enfermeras que están a su cuidado.

-Gracias Doctor por todo.

Al ver a su padre postrado en una cama, tan débil y con un aparato controlando su ritmo cardiaco Albert se sintió tan triste.

-Papa dijo sin poder evitarlo y correr a su cama.

Le dio un fuerte abrazo, era su única familia, y odiaba verlo así.

-Calma hijo que me vas a terminar de desbaratar dijo en tono burlón. Y donde esta Violett pregunto de repente.

-Mmm bueno verás, padre me la encontré a la salida, y debió haberse ido a descansar, sé que volverá más tarde.

-No tienes por qué mentirme, yo solo soy un viejo tonto. Sé que ella pensaba irse la escuche hablando por teléfono con una de sus amigas.

-Fue ella la que ocasiono el infarto dijo apretando los puños.

-No sería justo culparla soy un hombre viejo, intentando hacer cosas de jóvenes, de seguro mis excesos son los causantes de que haya colapsado, pero soy un idiota como no pude ver, que esa muchacha y yo no teníamos nada en común, es más si yo fuera tú no me perdonaría nunca, un padre que sale con la ex novia de su hijo, tiene que ser el peor.

-No digas esas cosas papá, no habría podido tener mejor padre que tú, te has sacrificado por mí siempre, me has hecho un hombre de bien, no es fácil para un hombre estar al cargo de un niño pequeño, pero tú lo hiciste y siempre estaré en deuda contigo. Me alegro que hayas abierto los ojos en cuanto a Violett, ella no te merecía, debes buscar a alguien que te quiera y que quiera pasar el resto de su vida junto a ti.

-La verdad que me siento, solo desde que murió tu madre, las cosas no han sido fáciles, para ninguno de los dos, pero siempre nos hemos tenido ambos para superar todas las adversidades, no te preocupes hijo, me lo tomare con calma de ahora en adelante, todo a su debido tiempo si llega alguien a mi vida bienvenida sea, si no es así, también bienvenido, es hora de disfrutar el poco tiempo que me queda de vida viviéndolo en paz, y sin preocupaciones.

-Cuanto me alegra escucharte hablar así, papá, verás que las cosas irán bien. Ah pero eso de que te queda poco tiempo no te lo voy a permitir, tienes que estar conmigo.

-Claro no sabes cuánto deseo verte casado y que me des nietos.

-Cuando encuentre a la candidata te lo haré saber.

-Pensé que ya la habías encontrado y ¿Candy? Pensé que morías por ella desde que eran niños.

-Así es padre, pero las personas cambian con el tiempo, tal vez Candy se ha dado cuenta que su amor no era tan fuerte como ella pensaba.

-No seas tonto, hijo esa mujer te ama, viste la forma en que se enfrentó a mí y a Viollett durante la cena, solo una mujer enamorada defiende con tanta pasión a su pareja, lo pude notar en sus ojos. No pierdas el tiempo y búscala, que te aclare sus sentimientos.

Albert cambio de tema a unos más alegres, estuvieron por horas hablando y charlando como no lo hacían hace mucho. Luego su papá se quedó dormido profundamente después de que la enfermera le dio unos medicamentos.

El médico que entraba al cuarto le recomendó que se fuera a descansar a su casa, ya que los medicamentos administrados eran muy fuertes y su padre iba a pasar toda la noche durmiendo, y no iba a servir de ayuda quedándose a pasar mala noche. Le sugirió que volviera por la mañana.

Cuando Albert estaba dirigiéndose hacia su coche, en las afueras del Hospital escucho el claxon de un automóvil y era Candy quien bajaba de su auto gritando su nombre.

Se quedó allí sin moverse mientras ella se acercaba.

-¿Hola Candy tienes guardia en el Hospital?

-No vine a verte, me entere lo de tu padre, y quise estar contigo en estos momentos tan duros se lo mucho que significa él para ti.

-Muchas gracias no debiste molestarte, él ya se encuentra fuera de peligro, pero necesita mucho descanso y reposo.

Candy vio al hombre que amaba muy abatido, y se dijo que tenía que hacer lo posible por alegrarle un poco el día. Se acercó a él muy cerca y sin saber que decir empezó.

-Albert yo….

-Shh, no digas nada Candy dijo poniendo un dedo sobre sus labios, creo que tu actitud de esta mañana me lo confirmo todo, no puedo seguir así, en esta incertidumbre con pensar que un día me quieres que las cosas entre nosotros no han cambiado nada, y al otro te marchas sin decir adiós, como verás en estos momentos no estoy en mis mejores días, hasta ver que te decidas si me quieres o no, es mejor dejar las cosas así, haz de cuenta que nunca nos volvimos a encontrar y quedémonos con el recuerdo de un amor de juventud. La próxima vez que decidas tener algo conmigo tendrás, que ser tú, la que me busque, tendrás que ser tú quien termine de derribar todas esas barreras que no te dejan ser feliz, y tendrás que ser tú quien tenga que dar el siguiente paso.

Pasaron solo dos segundos cuando Candy sin poder moverse vio como Albert subía a su choche, y se iba de su vida para siempre, corriendo entro en su coche, y lo fue siguiendo hasta su apartamento, ya era hora de luchar por el amor.

Albert se había alegrado de ver a Candy, claro que sí, pero mejor era dejar las cosas claras, no podían seguir así, amando a medias, si ella en verdad lo amaba tanto como él, buscaría la forma de romper sus miedos y lo buscaría.

No habían pasado ni 10 minutos desde que había entrado en su apartamento, estaba tomando un vaso con agua cuando sonó la puerta. Y al abrirla allí estaba Candy toda agitada y sonrojada, de seguro que había estado siguiéndolo por la carretera a una velocidad que ni se quería imaginar.

Para Candy tuvieron que pasar varios minutos hasta que pudo por fin llenar de aire sus pulmones, ella que siempre había sido una conductora prudente había conducido a más de 100 sonando el pito a todo auto que iba mucho más lento que ella, y lo peor de todo pasándose varios semáforos en rojo, estaba seguro que la conciencia de buena ciudadana no la dejaría dormir esa noche, pero lo importante era que estaba allí. Se acercó a Albert y tomo el rostro entre sus manos mientras se inclinaba para darle un beso.

-¿Y esto? Dijo Albert intentando respirar después de que pudiera apartarla un poco para poder hablar.

-Es solo una muestra, de lo mucho que me interesa dar el siguiente paso. Ven tenemos que hablar.

Se sentaron en un sillón color verde que Albert tenía en aquel apartamento que compartía con su amigo.

-Albert las cosas no fueron fáciles, desde que nos separamos, después de aquella noche, mágica del baile de graduación, regrese a casa, y mi padre estaba como loco, tan loco que fue la primera vez que me golpeo en todos esos años, me gritaba cosas horribles, que yo era una cualquiera, una ramera, y no me acuerdo que otras cosas más lo único que me acuerdo fue el dolor que sentía en mi rostro. Después me dijo que me fuera a mi cuarto y que las cosas no se iban a quedar así.

Todavía recuerdo que me mire al espejo al entrar en mi habitación y ver mi rostro hinchado y con un gran moretón en mi ojo, y en algunas partes de mi cuerpo.

Escuchaba los gritos de mi madre y mi padre pelándose, pero nada de eso puedo empañar lo que había pasado entre ambos horas antes. Y pensé irme contigo en cuanto tuviera oportunidad.

-Oh Candy dijo Albert sintiendo tanto impotencia y rabia a la vez, porque su padre se hubiera atrevido a tanto.

-No es tu culpa, ni yo sabía que iba a reaccionar así, parecía otra persona.

Pasaron varios días en los que no pude asistir al colegio, ya que mi rostro estaba hinchado todavía, él se excusó con el Director aduciendo que estaba muy enferma, yo solo soñaba con poder escapar, pero nunca tuve la oportunidad me encerró en mi cuarto sin contacto alguno solo la comida que me pasaban a diario.

Luego después de dos días más, anunció que nos mudábamos, había vendido la casa, tan rápido que nadie podía creerlo, le habían ofrecido un puesto en la capital y había aceptado. Supe que nunca más volvería a saber de ti, ya que no teníamos forma de comunicarnos, ni tenías mi dirección ni nada.

-Lo sé no sabes cómo me sentí, al pasar por allí y ver tu casa completamente vacía.

Luego en la capital pase varias semanas enferma, no quería comer nada, no podía estudiar, mi madre estaba muy preocupada por mí, mi hermana era más pequeña que yo, que no entendía nada, hasta que llego un punto, que todo lo que comía lo vomitaba, nada podía parar en mi estómago, fue en ese momento cuando mi padre preocupado al verme en tal mal estado decidió llamar al médico.

Luego de varias preguntas vergonzosas y un montón de exámenes me confirmaron que mis malestares se debían a que estaba esperando un bebe.

-¿Un hijo? Eso quiere decir Candy que tu… que yo…

-Sí, Albert eso quiere decir que estábamos esperando un bebe.

Aquella revelación fue tan impactante para él, eran demasiadas emociones vividas en lo que iba del día. Pero un hijo era algo tan grande que jamás se hubiera imaginado que su entrega de aquella noche hubiera dado fruto un hijo de aquella relación.

-¿Y dónde está?

-Nuestro hijo está muerto Albert dijo Candy rompiendo a llorar.

Y Albert supo que hasta ese momento no había sabido lo que era el dolor, había pasado por tantas perdidas, pero saber que había perdido un hijo al que amaba sin haberlo conocido siquiera le desgarraba el alma.

CONTINUARÁ…

Gracias chicas otra historia actualizada saludos. El próximo capítulo el final de la historia gracias por sus comentarios.