Notas iniciales:

1.- Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen son del gran rey troll melodramático Hiro Mashima.

2.- Muchas gracias, por leer mi historia, tenerme paciencia y sobre todo los preciosos mensajes que me dejan c: sin duda alguna les diré que los amo.

3.- no soy perfecta, pero perdonen las faltas horrograficas que pueda haber

4.- la historia es de mi completa autoria, por ello digan no al plagio c: Gracias por todo chicas y chicos

dicho esto ya no los entretengo mas y que disfruten de su lectura :

_-_-_-_-Capitulo 5-_-_-_-_

Lissana pov:

No sé cuántos días han pasado desde que vi a Natsu con esa mujer y su hijo…. ¿Cómo pudo mentirme de esa manera todo este tiempo? La depresión no me estaba ayudando, saberme engañada por el hombre que amo es un golpe duro.

-Lissana no puedes seguir así- la voz de mi padrino me había llamado la atención haciendo que volteara a verlo recargado en el marco de la puerta.

-perdón- susurre cabizbaja- pero ya está listo el informe para este fin de semana.

-no es por eso que he venido a buscarte Lissana- el me miro y por un momento contuve el aliento puesto que estaba segura de que era lo que quería hablar conmigo.

-¿así?- lo mire nerviosa empezando a jugar con el lapicero que tenía en la mano.

-sí, quiero que hablemos sobre Natsu- el solo escuchar el nombre hizo que mi estómago se revolviera ante la idea, no quería hablar de ello con él ni con nadie.

- lo siento padrino, pero no es algo de lo que quiera hablar ahora- con eso empecé a recoger los documentos regados en mi escritorio mientras sentía la mirada penetrante sobre mí.

-solo quiero decirte que a pesar de todo cuentas conmigo, pero tienes que darle una oportunidad para que te explique las cosas-

-¡¿explicarme?!- estaba al borde de la estupefacción al escucharlo decir esas palabras, me sentí herida puesto que el quien era mi familia lo sabía y no me habían dicho nada- No. No, mejor dicho ¿Por qué no me dices tú mismo? ¿Desde cuándo lo sabes?.

El me miro un momento meditando la respuesta mientras siento como mis ojos arden por suprimir las lágrimas que amenazan con salir, sabía que estaba poniendo en un dilema a mi padrino, pero en este punto no sabía ni lo que pensar.

-Lo siento, he sido muy impulsiva…. Me iré a mi casa por el resto del día- anuncie mientras recogí mis cosas y me encamino a la salida- y por favor padrino, no me vuelva a mencionar a Natsu.

Sabía que no debí haberme portado así con él, siempre ha sido bueno con mis hermanos y conmigo, al grado de pensar en el como un padre, por ello necesitaba enfriar mi cabeza. Pensar con claridad, mi vida estaba cambiando drásticamente.

-¿un trago?- sí, eso era lo que necesitaba y lo haría perderme un día en mis penas no me hará daño así al llegar a mi vehículo color blanco me dirigí a el centro comercial y compre todo para una cena elegante y un par de botellas de vino ¿Por qué no?

Con esa idea pague los artículos en la caja y regrese a mi automóvil lista para dirigirme a casa, todo estaba saliendo bien llegue a mi apartamento y prendí el modular dejando que sonara las clásicas canciones de Mozart inundando la tranquilidad en mi habitación y en mi alma.

Con una sonrisa mire la cocina tratando de no recordar todas las comidas que había hecho para Natsu en aquel lugar, ni las comidas que habíamos compartido, ni los besos, caricias o todas esa palabrerías que decíamos con eso una lagrima solitaria resbala por mi mejilla que aparte tan rápido como salió.

-vamos, no puedes quedarte así- con eso di un par de palmadas en mis mejillas para recuperar la compostura y empezar a cocinar, la comida elegante que degustaría sola en este apartamento. "patético" si lo era… ahí estaba yo unas horas más tarde teniendo una elegante cena para mí misma mientras era acompañada por la luz de una vela la música suave y una copa de vino.

Mientras comía sola en el comedor, sentí como mi corazón se estaba destrozando puesto que había querido demasiado a Natsu y así lentamente empecé a tomar la botella hasta terminármela me sentía ligeramente mareada cuando escuche el timbre sonar.

-¿Qué raro? No espero a nadie- así me encogí de hombros restándole importancia seguramente sería mi hermana y con ese pensamiento me dirigí tambaleante por el pasillo hasta abrir la puerta. -¿no hay nadie?

Al sacar mi rostro y alzar la mirada me encontré con sus ojos oscuros y una expresión indescifrable, no parecía el de siempre, se veía tan guapo como lo recordaba y puso su mano en el marco de la puerta evitando que yo la cerrara en sus narices como había planeado.

-Lissana tenemos que hablar- su voz sonaba seria ese tono decidido que tenía cuando quería algo y que a mí me desarma.

-no, vete- le grite en mi intento de cerrar la puerta para no verlo y recordarme lo doloroso que era saberme engañada- no quiero verte.

-Lissana, déjame explicarte como son las cosas- pidió el mientras yo luchaba por cerrar la puerta sin mucho excito ya que mi ebriedad no me lo permitía.

-no, quiero escucharte desgraciado- le dije entre sollozos mientras corría como cobarde al interior de mi casa buscando refugio de él.

-pues me escuchas Lissana- sentencio desde el comedor – por lo que veo has estado tomando otra vez.

Me había descubierto y yo no podía alegarle nada, tengo ese hábito de tomar para relajarme después de un mal día o un día de trabajo estresante pero simplemente ese día era algo más que malo. Simplemente quería olvidar el hecho de lo lastimada que estaba por el hombre que creía era el amor de mi vida. Hasta el día de saberme traicionada por él.

-lárgate de mi casa Natsu o llamo a la policía- le grite furica tas la puerta de mi alcoba, puesto que no me atrevía a salir de ahí para verlo a la cara.

-escucha bien lo que diré Lissana, sé que no quieres verme- lo escuche suspirar y recargarse del otro lado de la puerta- mientras mi corazón se encoge y se llena de rabia queriendo apuñalarlo por ser tan sínico y descarado como para venir e intentar hablarme después de lo ocurrido.

-te dije que te largues Natsu, no quiero escucharte- me recargue en la puerta tapando mis oídos no queriendo escuchar nada de lo que empezaba a hablar.

-cuando me fui a magnolia yo estaba contigo Lissana solo contigo y así ha sido.-

-mientes- grite con furia golpeando la puerta con rabia ignorando el dolor que pudiera sentir- mientes ¿has estado con esa mujerzuela no? No me digas que no Natsu, los he visto y tienes un hijo ¿sabes? Él es igualito a ti.

-Lissana las cosas no son como tú crees- me respondió conocía ese tono de voz fastidiado que en muchas otras ocasiones me dedico cuando no sabía cómo explicarme las cosas – antes de ir a magnolia yo no sabía que tenía un hijo. Tenía planes para nosotros, quería que formáramos una familia y sin embargo por la distancia te di tu lugar como mi novia, poco después me entere de tenía un hijo y su madre accedió a presentármelo ya que es mi derecho y mi obligación.

-¿no me digas Natsu? Esa zorra te convenció con ese cuento de que estaba sola y desvalida ¿no?- le rebatí con acidez puesto que era lo más lógico ya que los tres parecían un familia feliz donde jamás estuve involucrada yo.

-Lissana creo que tú no estás entendiendo- estoy segura que negó con su cabeza como siempre lo hacía. Tratándome como una estúpida- yo no tenía nada que ver con la madre de mi hijo cuando nos viste, tenía planeado decírtelo prontamente para evitar todo esto. Sin embargo no contaba con que fueras a magnolia y nos vieras mal interpretando la situación.

-¿Es decir que ni bien me fui de ahí empezaste a salir con ella?- me reí a carcajadas de histeria- como ya te libraste de mi fuiste corriendo con esa maldita mujer a revolcarte con ella ya que te ha dado lo que siempre quisiste ¿no?

-Lissana tu no conoces a Lucy a así que te pido que no la juzgues de esa manera- podía escuchar como esas palabras habían salido de sus labios con rabia reprimida y fue justo en ese momento que mi propia rabia se apodera de mi impulsándome a hacer algo que después me arrepienta.

-Lucy ¿así se llama tu zorra esa? Con su bastardo hijo– abrí la puerta para encontrarme con el y su rostro tan perfecto y masculino como lo recordaba pero con sus facciones endurecidas y me miraba con ira.

-Lissana te prohíbo que te dirijas a ella de esa manera, puedes insultarme u odiarme o hacerme lo que más te parezca pero a ella y a mi hijo los respetas ya que no tienen la culpa de tu mal interpretación ni de mi falta de comunicación contigo.

Sabía que había perdido al hombre que amaba el, la estaba defendiendo como jamás lo había hecho conmigo, ese día había visto aquella mirada y esa sonrisa que en ningún tiempo había visto en su rostro y también pude apreciar como el parecía estar feliz y eso me partía el corazón en pedazos.

-no puedes prohibirme nada- ya no tenia fuerzas para recriminarle nada, después de esa mirada tan intensa y fiera protegiendo a sus seres queridos- es todo lo que me queda después de perderte Natsu… déjame en paz y vete con tu familia.

-Lissana yo de verdad lo quise que fuéramos una familia, sin embargo nuestra relación sabes que no estaba tan bien- el me obligo a mirarlo con esa simple frase, las lagrimas amargas corren por mis mejillas quemando mi piel como fuego.

-No digas nada, solo vete y déjame en paz- con ambas manos en su pecho lo empuje con la poca fuerza de mis brazos que tiemblan como hoja de árbol en otoño, esperando a ser arrancada del árbol con la brisa invernal.- ya entendí de que va todo esto Natsu, asi que ya no me lastimes mas y lárgate de una buena vez.

-Lissana, perdón… yo no- su voz estaba quebrada sin embargo yo lo único que alcance a hacer tapar su boca mientras yo niego con mi cabeza.

-ya Natsu, no sigas por favor y vete- la suplica en mi voz era tan evidente que solo podía imaginarme la imagen tan patética de mi misma, no podía hacer nada, el ya ha tomado su decisión y conociéndolo nada lo hará desistir, el se dio media vuelta dejándome atrás y cerrando la puerta y una vez que se hubo marchado simplemente me derrumbe en el suelo llorando tan amargamente como nunca lo había hecho.

-eres un idiota Natsu, un idiota- las lagrimas durante esa tarde noche no cesaron, simplemente estaba completamente destruida por dentro y sentía que nada en este mundo podría importarme otra vez.

Algunos meses más tarde:

Lucy pov:

-¡mamaaa!- la voz de mi pequeño resonó en mi cabeza alertando todos mis sentidos al abrir mis ojos buscando con desesperación el lugar de donde provenía el grito de mi hijo.

-¡Ren!- no distinguí en que momento había salido de la cama corriendo ni mucho menos en que momento había llegado al jardín corriendo para ver a mi hijo con una enorme sonrisa en la cara mientras yo tomaba aliento recuperándome lentamente del susto inicial. En mi primer impulso me acerque a mi hijo revisándolo de pies a cabeza y una vez estando segura de que no había lesiones.

-mama, estoy bien- lo vi inflar las mejillas sin embargo yo no estaba convencida del todo.

-¿Por qué ese grito?- fue entonces que mire a mi alrededor apenas enfocado una pelota y a Natsu con una sonrisa.

-por que papa quiere que vallamos a nadar a un parque acuático- escuche las palabras de mi hijo con convicción mientras Natsu se acerca caminando hacia a mi.

-si no te cambias ahora te llevo así como estas en este momento Lucy- su sonrisa ladina estaba adornando su rostro sin embargo apenas lo estaba asimilando y solo asentí tontamente como cada vez que lo veo ya que siempre termino fascinada al verlo junto a mi pequeño.

-esta bien, solo voy por mis cosas- sonreí para mi y subí a mi cuarto a buscar una bolsa para llevar mis cosas.

Tarde algunos minutos en alistarme escogiendo mi vestido favorito de color rosa y bajando algunos minutos después, al bajar note como erza, Ren y Natsu hablaban quedito y parecían divertirse hasta que repararon en mi presencia.

-Lucy ¡que bueno que bajas! Ya estaba a punto de ir por ti- declaro Natsu con una sonrisa picara que hizo que mi corazón se acelerara.

-perdonen la tardanza no encontraba mi traje de baño- admití con un tanto de vergüenza, sin embargo eso no parecía importarles a los presente y solo sonrieron hasta llegar al carro pareciendo todo tranquilo y normal.

-vamos mami – apresuro mi hijo para que subiera justo después de haber puesto mi bolsa en la maletera.

-ya voy, ya voy- sonreí y el ambiente ameno hizo que el recorrido de la casa hasta el parque acuático fuera completamente rápido y divertido.

El sol estaba en lo alto las personas estaban llegando al igual que nosotros a el nuevo parque acuático: Fairy acuatic park.

Mientras entrabamos tranquilamente pude observar esas risas extrañas tanto como en Natsu y Ren ¿habrá pasado algo? No estaba muy segura pero para mí observarlos convivir juntos ha sido el tiempo más agradable y grandioso que he tenido, mi vida ya no se sentía incompleta y puedo decir que soy plenamente feliz.

Entre risas, juegos y la sorpresa de ver a mi amigos reunidos había sido increíble verlos a todos mientras que nuestros pequeño juegan por el parque sin que les perdamos la vista sonrió en esa agradable tarde mientras convivimos cuando Natsu parece llamar a alguien por teléfono el ambiente cambio.

-¿pasa algo malo?- pregunte disimuladamente pero el solo negó con la cabeza y paso su brazo por mis hombros.

-¿creo que ya es hora?- las palabras de Natsu me desconcertaron y lo mire perpleja pero creo que algo estaba por ocurrir y por ello mi corazón se aceleró.

-¿Natsu?- lo mire un tanto preocupada pero el solo sonrió y me llevo hasta el deslizador mas alto del lugar, siendo arrastrada literalmente por el sin embargo la atracción parecía algo vacía en esos instantes cuando normalmente era una larga fila para poder pasar, asi que extrañada subí con el y una vez arriba pude distinguir como rápidamente las pantallas del lugar se volvían rojas y con corazones rozas, mire extrañada el lugar y luego lo mire hincarse.

-Lucy ¿te quieres casar conmigo?- estaba simplemente anonadada no podía creer lo que estaba escuchando Natsu me estaba proponiendo matrimonio cuando llego mi hijo con una cajita en las manos y se la dio a Natsu- ¿quisieras ser mi esposa Lucy?

-si- conteste sumamente sorprendida en las pantallas corría la escena del momento no podía creerlo era increíble lo que estaba sucediendo- si, quiero- así me lance a sus brazos y el me tomo de la cintura el momento era alucinante y mi pequeño sonreía y aplaudía mientras su padre ahora me besa tiernamente que estoy segura que se transmite en las pantallas.

Definitivamente fue el momento mas especial de mi vida y estoy sumamente agradecida por eso.

FIN.


hola! feliz año nuevo c: a todos y a todas finalmente les traigo el capitulo final de este fic agradezco muchísimo sus comentarios que me han alentado a continuarla y a finalizarla jeje se que he tardado en actualizar y me querrán matar al saber que este es el final ( Q_Q no me maten ¿si? ) pero esta historia simplemente la había proyectado para un par de capítulos jejeje y llego a ¡cinco capitulotes! por ello les doy muchas gracias por darle un buen recibimiento a esta historia, los invito a leer otros de mis trabajos y espero estar sorprendiendolos con una nueva historia dentro de poco... aun que no estoy segura que sea de fairy tail, si gustan hacerme alguna sugerencia de alguna serie para fics soy todo ojitos jajaja me despido un con fuerte abrazo y un beso.

Att: Simca90