Notas de autor: Los personajes no me pertenecen son de Masami Kurumada, yo solo estoy creando esta historia, el único personaje que yo he inventado es Laura.

Se que dejé de escribir mi historia hace casi un año por algunos problemas que tuve, pero me encantaría que siguieran leyendo mi fanfic por que realmente ustedes son muy importantes para mi .Les prometo terminar mi historia y no dejar pasar tanto tiempo. Gracias por sus críticas y en serio espero que no sea muy tarde para recuperar a mis lectores :)

Que les vaya súper el día de hoy!

El día había iniciado, particularmente, el sol no brillaba. El cielo no tenía color. Corrían fuertes vientos, como si llevaran penas en su camino. Era un día triste.

No era muy extraño, ya que el otoño comenzaba, pero nunca lo imaginaró de esa manera.

Los días habían pasado rápido, ya era martes, exactamente 5 días desde ese mágico momento.

Laura se despertó muy temprano como de costumbre. Miró a través de su ventana: vio el paisaje que días anteriores había sido vida y felicidad, ese día estaba oscuro y melancólico. Particularmente ella odiaba los días así, la ponían de mal humor.

Salió de su habitación, buscando dar un respiro.

Pero ese día diferente, era tan parecido a... no podía estar pasando, ese día era demasiado parecido a aquel en el que le arrebataron a las personas a las que mas amaba en el mundo. Desde ese trágico día ya había pasado mucho tiempo pero aún no había podido superarlo.

Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, respiraba rápido y empezó a tener una especie de crisis nerviosa. Comenzó a llorar, no podía contenerse, la muerte de su familia era una cicatriz imborrable en su veces había intentado olvidarlo pero era inutil... ya que siempre que pensaba en ello tenía esos ataques de nervios. Los recuerdo comenzaron a volver:

Era una mañana soleada, muy linda, con una suave brisa. Aproximadamente las ocho de la mañana de un día que debió haber sido de los más lindos

-Mami, mami!- dijo la más pequeña de la casa - esto es para ti, Feliz Cumpleaños! -finalizó

-Laura, mi pequeña, gracias. Te amo mucho ¿Lo sabes?- dijo Sara recibiendo la tarjeta que con mucho esmero le hizo su niña.

-Lo sé mami yo tambien te amo mucho, quiero que estes conmigo para siempre!-respondió feliz Laura abrazando a su mamá -¿Y papá? ¿ya viene? -preguntó algo inquieta.

-Si papá esta en camino, solo tuvo que solucionar un pequeño problema en la empresa; pero pronto vendrá -agregó con una gran sonrisa la madre.

Era otro 6 de agosto, mamá cumplía años y Laura era muy feliz. Su familia era hermosa: mamá y papá se amaban mucho, siempre tenían tiempo para pasar su familia era pequeña; porque sus abuelos habían fallecido antes que naciera y no tenía primos ni tíos, era de las familias más hermosas en este mundo: era una familia de verdad.

Carlos, su papá, tenía una cadena de floristerías, por que a Sara le encantaban las flores; en especial las rosas, y por eso es que juntos decidieron colocar en marcha ese negocio. La casa estaba llena de rosas, siempre, las más hermosas rosas, que a Laura le encantaban

-Laura, cariño ¿puedes ir a poner la mesa para que cuando papá llegue desayunemos juntos?- preguntó la cumpleañera.

-¡Claro mami! ¡allá voy! -gritó Laura al salir corriendo del cuarto de su mamá.

Sara abrió la tarjeta y vió un dibujo de su familia: no era el mejor, pero se notaba todo el amor y esfuerzo que Laura plasmó en aquellos garabatos. Sara sonrió, sabía que su hija era muy especial. Luego continó observando y al lado de dibujo, su primogénita había escrito:

¡Mami eres la mejor! Te amo mucho.

Nunca encotraré nadie que mejor que tu

Feliz cumpleaños!

Laura

Se sentía muy orgullosa de Laura, la quería mucho; aunque estaba muy preocupada, su esposo se estaba tardando demasiado.

De pronto escucho golpes en la puerta y gritos.

-¡Sara! ¡Sara! ¡ Ábreme rápido!- se escuchó del otro lado de la puerta

-¿Carlos?- dijo bastante asustada y corrió a abrir la puerta.

Laura también escucho eso. Comenzó a tener miedo. Miró por la sol se había cielo se veía gris y la suave brisa, se había transformado en un fuerte viento.

-¡Saraaa! ¡Apurate! - gritaba con desesperación el padre.

Entonces Sara abrió la puerta y vió a su esposo con golpes en el rostro y cortaduras en el cuerpo.

-¿Que te sucedió? Pe... pero ¿que te.. -dijo muy nerviosa Sara

-¡No hay tiempo! ¡Corre! ¡Esconde a Laura!¡Yo me encargo del resto! ¡Ve ya! -gritó Carlos con lágrimas en los ojos. Presentía que sería la última vez que vería a la mujer que tanto amaba y a su adorada hija.

-¡Papá! ¿Qué te pasó? - dijo Laura abrazando a su papá

-Te amo mucho princesa, eres lo mejor que me a pasado, nunca me ovides; pero ahora ¡Corre! ¡Escóndete junto a mamá!¡No dejes que le suceda algo!- agregó Carlos

-Pero.. papá ¿porque te despides de mi?

Papá sonrió, no quería que lo último que su hija recordara de él fuera algo ese momento Sara cargó a la niña y corrió hacía el segundo estaba llorando. Entró al cuarto de juguetes y abrió el armario y dijo:

-Laura ,mi pequeña, mamá te ama, mucho, más de lo que te imaginas. No salgas de aquí pase lo que pase no salgas, no grites, que nadie te escuche, prométemelo, por favor.

-Te lo prometo, peor porfavor no te vayas, tu y papá no se vayan, no me dejen-respondió llorando la pequeña.

La puerta del armario se cerró. Sólo escuchaba pasos y las voces de sus padres.

Unos misteriosos hombres habían estado siguiendo a su familia hace ya un padres tenían bastante dinero, y ellos querían robarles todo lo que tenían.

Un fuerte ruido se escuchó. Habían abierto la puerta. Entonces claramente oyó:

-¡Dame todo el dinero que tienes ahora!- gritó un hombre.

-¡Aqui está todo!- repondió Carlos -Todo pero no le hagas daño a mi familia.

Les entregó todo el dinero a aquellos malvados seres humanos que arruinarían la vida de su hija por completo.

-¡Miserable! ¡Esto es todo! ¡Yo esperaba más!-añadió enfurecido el hombre.

Entonces Laura escuchó tres crudos ruidos que destruirían su sentada, llorando, dentro del armario, no sabía que ó a respirar muy rápido, su corazón se quería salir de su pecho; tenía muchos sentimientos quería perder a las personas que más amaba

Laura ya no podía más, cayó al suelo y comenzó a llorar, cada vez mas fuerte, intentando ahogar ese dolor. Aunque siempre sonreía, aún tenía una tristeza profunda que cada día la mataba lentamente.

Shun se despertó al escuchar un ruido tenía el sueño muy ligero. Salió de su cuarto y se dirigió a la cocina, porque de ahí provino el golpe. Al entrar en la habitación vió a Laura, en el piso llorando corrió hacia ella y la abrazó.

Ella sufría, y cuando miró al caballero de andrómeda fijamente a los ojos sintió algo indescriptible, sintió paz.

-Tranquila, ya estoy aquí. No te dejaré nunca-dijo sonriendo

Laura lo miró y sonrió también. Sintió que esa gran herida era mas pequeña cada vez que lo miraba, ya no estaba sola. Sabía que podía contar con él. Era como la estrella que brillaba todos los días por ella.

Notas de autor: Pofa déjenme reviews, y les adelanto que la mejor parte viene en el siguiente cá dejen de leer

Los quiero

Dakota