¡Muchas gracias por todos vuestros reviews! Sé que siempre digo lo mismo, y que lo dejo claro y éso, pero realmente me motivan para continuar escribiendo ^^

Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece.

Capítulo 2- Allanamiento de morada.

Lucy vivía sola en su apartamento. Sus padres le pagaban cierta cantidad todos los meses, además de trabajar como camarera los fines de semana en un restaurante cercano a su casa para no tener que ahorcarse con el cinturón.

La televisión estaba encendida, las luces apagadas y ella sentada de piernas cruzadas a las cuatro de la madrugada en su sofá. No podía dormir, y no sabía el por qué.

Era domingo, habia hecho sus turnos en el restaurante y mañana debería madrugar para ir al instituto, pero aún así era incapaz de cerrar los ojos. Habia provado de ver qué hacían en varios canales, y se habia topado con películas porno en la mayoría de ellos. Sin embargo, ahora estaba disfrutando de un documental sobre mapaches.

-Los mapaches tienen un pelaje denso, que los protege contra el frío y que representa alrededor del 90% de la capa gris que lucen. Sus rasgos más característicos, como podemos comprovar en éste ejemplar hembra, son sus ágiles patas delanteras y su máscara facial.

Qué mono... pensó Lucy distraídamente, mientras cogía un cojín y lo abrazaba desinteresadamente, apoyando el mentón en él.

Cuando terminó el programa sobre esos pequeños mamíferos, nuevamente tuvo que sumar otro canal más en la lista de aquellos que emitían porno. Buscó algo que no fuera ni eso, ni lecturas del futuro, pero tan sólo encontró un par de programas sobre productos de belleza y demás. Apagó la televisión y, sin quererlo, se quedó dormida en el sofá.

...

Sus ojos se abrieron cuando notó el olor de huevos fritos, y poco a poco fue recordando que se quedó dormida. Se incorporó notando el dolor de espalda, provocado por dormir en esa posición para nada recomendable, y parpadeó un par de veces meintras apartaba una pequeña manta.

Sus sentidos fueron activándose y notando dónde se encontraba. Olía extremadamente bien.

-Buenos días.- Dijo una voz calmada desde la cocina.- Veo que al fin despiertas.

-Buenos di... ¿¡Qué coño haces tú aquí!?- Natsu se encontraba friendo tranquilamente un par de huevos en su sartén, situada en su cocina. Basicamente, estaba en su casa.

-Entré por la puerta y te vi dormida. Deberías agradecerme, parecía que tuvieras frío así que te tapé con mi chaqueta.- Lucy se percató de que, efectivamente, la chaqueta del pelirosado habia estado cubriéndola. Se sonrojó, recordando lo sucedido el viernes pasado. Oh, sí, como lo recordaba. Pero sería mejor no hablar de eso.

-Y, ¿sueles colarte en las casas de los demás?

-Sólo en la tuya, tenlo por seguro.- Le sirvió un plato con huevos fritos y bacon frente a ella, y se puso a comerlo. El pelirosado se sentó a su lado, viéndola profundamente.- Deberías cerrar la puerta desde dentro, o alguien malo podría entrar.

-¿Con alguien malo te refieres a ti?

-No.

La rubia continuó comiendo, hasta que la presión de la mirada que él ejercía en ella la venció, y decidió preguntarle qué demonios hacía él en su casa.

-No tenía nada mejor que hacer, y no me gustan los lunes.- Se acomodó en el sofá y dirigió la mirada hacia el techo.- Pensé que si lo pasaba contigo podría ser más divertido.

Lucy se quedó helada. Dejó los cubiertos a un lado y se limpió con la servilleta de papel, al tiempo que le devolvía al chico su chaqueta.

-Mira, no sé qué es lo que te pasa conmigo, pero déjalo. No es posible que te hayas enamorado de mí sólo leyendo algo que escribí en la clase de castigos, ¿entiendes?

El pelirosado la miró un momento, y recordó todo lo sucedido años atrás. Estaba claro que nadie se enamoraría sólo por una historia, eso tan sólo fue... algo así como lo que lo culminó todo. Recordaba que anteriormente le dirigía miradas y cuidaba de ella entre las sombras, pero tras leer aquella narración, deseó que dejara de ser de ese modo de una vez por todas.

-¿Y quién te ha dicho que me he enamorado de ti sólo por leer tu historia?- Se levantó y cogió su chaqueta. Lucy también lo hizo, pero para dejar los platos en la encimera. Sin embargo sus planes se vieron frustrados por él.- Nos vemos en el instituto.- Y le plantó un beso en los labios, desapareciendo tras la puerta casi al instante. Aquello no podía estar pasándole a ella.

Suspiró con pesadez y salió de casa. Ésta vez cerró la puerta con llave, sólo por si se atrevía a entrar cuando no estuviera y tenderle una emboscada.

Eso ya seria irse hacia los extremos, Lucy., se reprendió a si misma por pensar en eso.

Una vez en el instituto, no pudo quitarle el ojo de encima a Natsu. No se habia percatado muy bien de él con anterioridad pero, sin duda, no parecía estar actuando de forma extraña. Nadie diria que se habia colado en casa de ella para cocinar huevos fritos, besarla, decirle cosas confusas y largarse del mismo modo en como habia venido.

-Lucy.- La llamó una de sus amigas, Levy.- Es raro que estés tan ida incluso si es un lunes por la mañana.

-No estoy ida.

-Te habia preguntado dos veces que cómo te fue en la clase esa dónde están los castigados.

La rubia se quedó pensando en esa historia sobre la casa maldita que escribió en su rato de aburrimiento. No habia ido tan mal, y aunque no le agradara la idea habia conocido a Hibiki así que... podría decirse que fue productiva. Se ahorró de hablarle sobre Natsu Dragneel.

-Woaa... no debe ser tan malo después de todo.- Sonrió.- Eres una chica mala, Lu-chan.

-¡No soy una chica mala!- Negó frenéticamente con ambas manos.- Además, no sé si recuerdas que yo no hice nada para ir a parar allí. Yo no rompí el maldito cristal, creo que ni siquiera alguien de la escuela lo hizo. Sigo sin entender por qué me mandaron allí.

Su pequeña amiga se dejó caer en la pared del pasillo, pensando en algo, pero lo descartó enseguida. No era posible que lo hubieran roto desde dentro porque la piedra se encontró en el pasillo interior así que...

-De todos modos, sólo tú estabas allí.

-Bueno, pero eso no...

El timbre que les recordaba que debían volver a clases sonó, muy oportunamente, cuando tenía la intención de reiterar en su inocencia, pero no le fue posible.

-Después de ésta clase creo que alguien va a tener que verse de nuevo con Laxus.- Dijo ella, guiñándole un ojo.- La sala de los castigados realmente debe de ser emocionada.

-Tu gusto por las cosas que a nadie más le gustan no deja de sorprenderme.- Se sentó en su pupitre con pesadez y desvió la mirada por la ventana, reflexionando sobre lo que pronto se le vendría encima. En aquella sala estaría Natsu, debería encararse con él y con la luz fluorescente tintineante.

Realmente, ¿en qué estará pensando? ¡No hay modo de que se haya enamorado de mi!